Del ajuste del gasto a la recaudación
Los supuestos que sostienen la cuenta
El rebote que todavía no aparece
- La pesca, con una expansión de 44,7%
- La minería y las canteras, con 16,4%
- El agro, con 6,9%

La crisis en Lácteos Verónica no se toma respiro y llega a esta instancia del año en su mayor punto de tensión. La lechera acumula siete meses sin producir, al menos un semestre de sueldos sin abonar, y una perspectiva que la acerca velozmente a la quiebra. El contexto de parálisis en las plantas de la firma mantiene en situación de desastre económico a cerca de 700 familias. Al mismo tiempo, la cadena de pagos se rompió por completo y la posición de la familia Espiñeira, los dueños de la empresa, ante esta crisis sigue siendo un enigma para sus propios acreedores.
El panorama en las instalaciones santafesinas de Lehmann, Suardi y Clason ya no refleja actividad industrial. Hoy domina un esquema de vigilancia obrera. Los trabajadores mantienen acampes y guardias permanentes en los ingresos para evitar un eventual vaciamiento de maquinaria o el retiro imprevisto de insumos.
«Estamos viniendo a cumplir turno para cuidar los portones y que no nos dejen en la calle de un día para el otro. La incertidumbre te carcome la cabeza. Van siete meses que nos mantenemos haciendo changas de albañilería, cortes de pasto o lo que salga, y comemos gracias al apoyo de los vecinos o en comedores», comentaron a este medio fuentes de los empleados de la lechera.
En paralelo, la situación financiera de la compañía es dramática y no muestra signos de contención. De acuerdo a registros de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA) a los que accedió iProfesional, la compañía acumula 3.735 cheques rechazados por falta de fondos.
El pasivo acumulado solo por esos documentos sin cobertura alcanza los 13.450 millones de pesos. A eso se suma una deuda bancaria registrada en el sistema financiero que roza los $18.500 millones, con un rojo repartido entre entidades como Banco Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro.
Entre las obligaciones comerciales en mora, fuentes del sector tambero y del área de Desarrollo Productivo de Santa Fe estiman que el pasivo con los proveedores de leche cruda supera los 65 millones de dólares.
Al mismo tiempo, la empresa mantiene una deuda de obra social con el gremio ATILRA que se ubica muy cerca de los 1.520 millones de pesos.
Por otra parte, el escenario comercial se agravó para la láctea durante las últimas semanas. Ocurre que, aseguran en el ámbito lechero, fracasaron los acuerdos extrajudiciales con acreedores clave.
Y en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de Santa Fe, afirman las mismas fuentes, ingresaron pedidos de quiebra solicitados por proveedores de insumos, cooperativas eléctricas locales y pymes prestadoras de servicios.
En paralelo, la firma enfrenta la posibilidad de que suceda un aluvión de ejecuciones prendarias e hipotecarias promovidas por bancos públicos y privados, que buscarían ejecutar garantías sobre los inmuebles de las plantas industriales.
La complicación legal no se limita al fuero comercial. Productores de la zona de San Genaro y del departamento Castellanos preparan denuncias penales ante los tribunales de Rafaela bajo la carátula de presunta estafa y retención indebida. Las denuncias en cuestión apuntarían directamente al directorio de la compañía.
Pese al descalabro financiero, la infraestructura instalada mantiene un valor estratégico atrayente para el negocio lácteo regional. En el sector lechero afirman que en los últimos meses existieron sondeos y reuniones preliminares con firmas de peso como Adecoagro y la cordobesa Punta del Agua.
También mostró interés un consorcio de cooperativas tamberas locales que buscaba reabrir la planta de Suardi para el secado de leche y producción de suero en polvo. Sin embargo, en días recientes las conversaciones entraron en un punto de congelamiento absoluto.
El principal obstáculo para cualquier desembarco inversor radica en la magnitud del pasivo acumulado y la falta de un concurso preventivo ordenado que brinde seguridad jurídica. Así, ningún interesado estaría dispuesto a asumir de manera directa una masa de deudas de u$s70 millones ni la contingencia de las causas penales en marcha.
Ante esta traba, todo indica que los potenciales compradores aguardan a que el proceso derive en una quiebra formal para adquirir los activos productivos limpios de pasivos y sin la carga de la deuda histórica de la familia Espiñeira.
Mientras tanto, la infraestructura de Lácteos Verónica se encuentra en estado de parálisis absoluta. Los empleados completaron seis meses continuos sin percibir salarios de bolsillo regulares, cobrando únicamente adelantos mínimos esporádicos y concedidos bajo presión gremial.
«Nos dejaron totalmente en la lona. Estamos sin cobrar, sin aportes jubilatorios y con el temor diario de que bajen la persiana en forma definitiva de la noche a la mañana», expresó otro empleado de la compañía.
La empresa arrastra el impago sistemático de los haberes desde enero de 2025, a lo que se suma la segunda cuota del aguinaldo de ese año y la cuota correspondiente a junio de 2026.
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Al panorama hay que agregarle una rampante escalada de las tasas de interés de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, en la zona del 5% anual, que no se daba desde 2007
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Un candidato opositor que mantenga las ideas económicas centrales podría favorecer una mayor compresión del riesgo país (Botto)

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North America

El presidente Javier Milei negó hoy que la economía argentina se encamine a una recesión y sostuvo que el menor dinamismo responde a una etapa de cambios en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por la caída mensual de 2,9 % que registró la actividad en julio.
Milei cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados y argumentó que las transformaciones que atraviesa la economía reducen la precisión de esas mediciones. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, sostuvo. Según planteó, el Gobierno sigue especialmente el indicador de tendencia-ciclo porque considera que permite observar mejor la evolución general de la actividad.
El mandatario afirmó que durante su gestión hubo crecimiento del producto, aseguró que su gobierno completará cuatro años de expansión económica y destacó los registros de consumo, exportaciones y PBI per cápita. “Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones”, sostuvo. Ante el planteo sobre el estancamiento de algunos rubros del consumo masivo, respondió que existe un cambio en las modalidades de compra: “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”.
En ese sentido, mencionó a las plataformas de comercio electrónico y las compras en el exterior como parte de ese cambio. “Mire los balances de Mercado Libre y se va a dar cuenta”, dijo. También relató una conversación sobre las dificultades de ventas de comercios de indumentaria: “Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión”.
Milei defendió la apertura comercial y la desregulación como instrumentos para reasignar recursos hacia actividades más competitivas. “La economía está cambiando, está reasignando recursos y hay una parte de la economía que se queda atrás”, afirmó. Para ejemplificar su postura, comparó esa situación con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro y sostuvo que no tendría sentido mantenerla con barreras comerciales o emisión monetaria.
El Presidente argumentó que las restricciones a las importaciones perjudican a los consumidores porque limitan su capacidad de elegir y encarecen los precios. “Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío qué marca me quiero comprar”, afirmó al recordar el caso de los neumáticos. “Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, agregó, antes de cuestionar la protección a determinados sectores como un beneficio otorgado por la política.
Sobre la desocupación, Milei relativizó el incremento y aseguró que el nivel actual no se aleja de los registros de 2023. “No son números sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023”, sostuvo. Además, señaló que el promedio histórico de desempleo en la Argentina es de 9,8 % y atribuyó parte del fenómeno a una mayor cantidad de personas que busca empleo.
El jefe de Estado también defendió la creación de puestos de trabajo, incluidos los informales, y rechazó la caracterización de “uberización” para describir los cambios laborales. “Trabajo es trabajo”, respondió. “El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo”, afirmó.
Durante la entrevista, Milei vinculó la falta de inversiones y de nuevas contrataciones formales con el escenario electoral. “Cuando usted va a hacer una contratación, es una decisión de largo plazo. Hay un montón de inversiones que están esperando”, dijo. Y agregó: “Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma”.
Por otro lado, sostuvo que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y defendió la estrategia para contener la demanda de dólares. “La probabilidad de default que el mercado le asigna a este gobierno es cero, literalmente”, aseguró. También enumeró la acumulación de reservas, los swaps con Estados Unidos y China y las posiciones en el mercado de futuros como parte de las herramientas oficiales frente a la volatilidad cambiaria.
Noticia en desarrollo.

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