ECONOMIA
¿Hace cuánto no ves un cheque?: así se aceleró su ocaso en la economía argentina

Los cheques físicos se encuentran rumbo a la desaparición debido al avance tecnológico y a la practicidad brindada por el formato electrónico. En cifras, hoy apenas representan el 38% del total de unidades mensuales utilizadas de este medio de pago, pero en montos operados solo equivalen al 16% del global.
Se trata de una baja sensible si se tiene en cuenta que hace dos años, según datos de marzo de 2024, el 60% de estas transacciones en cantidad se realizaba con cheques físicos y equivalía al 35% del monto total negociado. Si se compara con los registros de principios de 2023, los papeles físicos representaban el 67% del total en volumen de unidades. Es decir, en apenas tres años, el uso de los cheques físicos cayó un 44% en unidades.
Según la definición del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el cheque es una orden de pago a un banco que permite a la persona que lo recibe cobrar la cantidad de dinero que indica el documento. Al momento de cobrarlo, debe estar disponible ese monto en la cuenta bancaria de la persona que lo emitió.
Para tener una idea de cuál es el volumen que opera este mercado, de acuerdo con las cifras de abril pasado —que es el último dato relevado por la autoridad monetaria—, se compensaron en ese mes 4,7 millones de cheques (físicos y electrónicos en pesos) por un total de $22,2 billones.
Así, la participación del echeq sobre el total de los cheques compensados alcanzó el 62,5% en cantidades, lo que equivale a 2,9 millones de cheques electrónicos en abril, y el 83,9% del total en montos ($18,6 billones), con incrementos de 8 puntos porcentuales (p.p.) y 4,7 p.p. respecto a abril de 2025. En cantidad, hoy solo el 38% de los cheques es físico.
En cantidad, hoy solo el 38% de los cheques es físico.
«En nuestro caso, un 40% del volumen sigue siendo de cheques físicos, en especial utilizados por las pymes más pequeñas, que son depositados, mayormente, en cuentas recaudadoras de las grandes compañías», indican, como ejemplo, fuentes del banco Santander a iProfesional.
Asimismo, también se implementó el cheque electrónico en dólares, por lo que, según informa el BCRA, en abril se compensaron 156 cheques de este tipo por un monto total de u$s21 millones.
Por el lado de la mora y los rechazos de cheques por no tener fondos suficientes, los números muestran cierta «normalidad», debido a que la relación con el total de compensados totalizó 2,2% en cantidades y 1,4% en montos, manteniéndose sin cambios respecto a marzo en términos de cantidades y evidenciando una reducción de 0,2 puntos porcentuales en montos en igual período.
Las claves tecnológicas y fiscales que impulsan el auge del echeq
Lo concreto es que cada vez se utilizan menos cheques físicos por cuestiones tecnológicas, rapidez y practicidad, aunque existen distintas aristas respecto a la razón de ser de su subsistencia.
«Diría que el formato de cheque físico casi que desaparece por el avance tecnológico y la adopción del cheque electrónico. Este último ofrece una mayor trazabilidad y un control más eficiente dentro de las empresas, especialmente en las pymes, evitando errores comunes de las chequeras tradicionales», resume a iProfesional Sebastián Menescaldi, economista y director de Eco Go.
Al respecto, Marcelo Bastante, analista de mercados y experto en bancos, suma: «El uso del echeq es cada vez mayor, no solo por un tema de practicidad sino también por seguridad, y porque no tiene una cantidad limitada de endosos, como ocurre con el cheque físico».
De hecho, hubo recientes cambios normativos de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para favorecer los endosos de los cheques, operatoria que se ha facilitado a través del mercado de capitales por medio de las ALyCs.
«Muchas empresas utilizan este mecanismo como una estrategia de tesorería para reducir costos, ya que depositar cheques en una ALyC y recibir pagos a través de ella les permite evitar de forma legal el impuesto al cheque«, puntualiza Menescaldi. Es decir, la nueva normativa de la CNV elimina trabas y costos, por lo que las pymes pueden ahorrar el 0,6% del impuesto al cheque en cada cobro.
«Muchos utilizan las cooperativas, mutuales, ALyCs y fondos comunes de inversión (FCI) como forma de eludir el impuesto al cheque», detalla una fuente de mercado off the record. En montos operados totales, solo el 16% se canaliza por cheques físicos.

En montos operados totales, solo el 16% se canaliza por cheques físicos.
Por qué el cheque físico sobrevive en la economía informal argentina
De acuerdo con la normativa de la CNV, «el ingreso de cheques destinados a su aplicación en la operatoria del mercado de capitales continúa sin limitaciones, y la normativa de CNV no impone restricciones a la cantidad de endosos admitidos para los mismos».
También los expertos destacan otras ventajas del cheque electrónico en cuanto a los costos, debido a que algunos bancos brindan paquetes de productos para fomentar el uso del echeq, sumado a que se evita el valor de la impresión de la chequera física.
Ahora bien, el cheque físico mantiene su utilidad en el segmento informal de la economía como forma de financiamiento.
«El cheque físico se sigue utilizando en operaciones informales, ya que es más dificultosa su trazabilidad, a diferencia del echeq, por lo que pasa de mano en mano y no ocurre nada, nadie se entera. De hecho, en las causas de corrupción indicaban que te daban un cheque físico y tenías que ir a descontarlo a una cueva predeterminada. En cambio, con el echeq no lo podés hacer porque quedás pegado», concluyen fuentes del mercado.
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ECONOMIA
La economía de las apps bajo la lupa: aumenta el endeudamiento de repartidores y comercios asociados

El Banco Central de la República Argentina detectó un crecimiento de la deuda entre repartidores y comercios asociados a aplicaciones de delivery. La deuda promedio por trabajador ronda los $900.000, mientras que los comercios alcanzan los 6 millones. Los créditos provienen, en su mayoría, de las propias aplicaciones, que concentran las opciones de financiamiento para quienes no acceden al sistema bancario formal.
Los trabajadores acceden a estos préstamos principalmente para adquirir bicicletas, motos o realizar reparaciones necesarias para continuar su actividad. “Casi un millón de pesos de deuda promedio tiene un trabajador de aplicaciones, muchas veces con el propio sistema de aplicaciones para el que trabaja”, afirmó en Infobae A las Nueve la periodista Cecilia Boufflet.
Esta tendencia afecta especialmente a quienes desarrollan la actividad de manera exclusiva y no cuentan con acceso al sistema financiero tradicional.
Boufflet detalló que el Banco Central incluyó un capítulo especial sobre la economía de las apps en su informe de deuda no financiera. Allí se destaca que el 70 % de los deudores son jóvenes menores de cuarenta años, en su mayoría trabajadores full time de aplicaciones.
Los créditos surgen como única alternativa para quienes no pueden acceder a préstamos bancarios debido a la falta de ingresos formales o antecedentes crediticios.
Las aplicaciones de delivery otorgan créditos de manera casi instantánea. Los préstamos se asignan a partir de parámetros como la cantidad de horas trabajadas o la calificación obtenida en la plataforma.
“Solo se le dan créditos a quienes trabajan más cantidad de horas o en horas pico, a quienes generan ingresos como para repagar esa deuda y no quedar en mora”, explicó Boufflet.
La modalidad de crédito suele ser a seis meses, con cuotas que no pueden superar el 30% de los ingresos del trabajador. Boufflet remarcó que el sistema prioriza a los empleados con mayor capacidad de pago, ya que quienes trabajan pocas horas no acceden a los préstamos. La mayoría de los tomadores de crédito utilizan este financiamiento para asegurar la continuidad de su trabajo.
Los comercios asociados a las aplicaciones también recurren a estos préstamos. Utilizan el financiamiento para cubrir gastos urgentes, como la reparación de heladeras o la compra de estanterías, con el objetivo de sostener el negocio.
Las tasas de interés que aplican las aplicaciones de delivery no se informan de manera pública y concreta. Boufflet señaló: “Las apps dicen que son tasas competitivas, más baratas que las fintech, pero lo que pasa siempre con estas cosas es que no dicen cuál es la tasa. Nadie mostró el dato del sistema”. Por este motivo, resulta difícil para los trabajadores conocer el costo real del financiamiento.
El informe del Banco Central destacó que la tasa de mora entre los trabajadores de apps se ubica en el 11,7%, menor que la del sistema general, que alcanza el 12,7%, y que la de las fintech, por encima del 13%.

El crecimiento de los créditos dentro de la economía de aplicaciones generó preocupación sobre la capacidad real de pago de los trabajadores. Boufflet advirtió que el principal riesgo radica en que las cuotas no superen una parte significativa de los ingresos, para evitar la mora y las sobretasas.
“Hay que ver cómo sigue evolucionando la situación de la mora, porque si ese endeudamiento es para que todo el mundo crezca y trabaje y viva de una mejor manera, es una cosa, si ese endeudamiento es una bola de nieve, es otra muy distinta”, sostuvo.
El saldo promedio de los créditos resulta alto en comparación con los ingresos habituales de los repartidores. La mayoría no percibe salarios superiores a tres millones de pesos, según los testimonios relevados. La dinámica de trabajar muchas horas para cubrir las deudas genera dudas sobre la sostenibilidad del modelo.
El informe del Banco Central y los análisis de consultoras privadas muestran que solo una parte de quienes pierden su empleo se vuelcan al delivery. El 53% de quienes complementan sus ingresos con plataformas digitales opta por el e-commerce, mientras que el 12% lo hace a través de aplicaciones de delivery y el 10% mediante apps de transporte.
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ECONOMIA
Quiénes se quedan con las esquinas más cotizadas de la Ciudad tras el cierre de sucursales bancarias

El cierre de varios comercios y en especial de sucursales bancarias está configurando un nuevo escenario para el sector corporativo. Los nuevos clientes
13/07/2026 – 08:47hs
El paisaje urbano está cambiando a un ritmo acelerado. El avance indetenible de la digitalización financiera y la necesidad de los bancos de recortar costos fijos provocaron un repliegue masivo de sucursales físicas. Este fenómeno dejó un tendal de locales vacíos que representan un verdadero dolor de cabeza para el mercado inmobiliario corporativo: espacios enormes, ubicados en esquinas estratégicas o avenidas de alto tránsito peatonal (los denominados locales Premium o Flagship), que históricamente convalidaban los alquileres más altos del mercado.
Hoy, la reconversión de estos «elefantes blancos» comerciales avanza a paso firme. El mercado está encontrando su relevo en nuevos jugadores que buscan, justamente, metros cuadrados generosos y máxima visibilidad. En este contexto, quienes son los nuevos dueños de las grandes esquinas:
Gigantes del Retail Chino y Tiendas de Estilo de Vida (Lifestyle): Es el desembarco del momento. El capital de origen asiático está desplegando formatos corporativos modernos y de altísima escala que encajan a la perfección en las viejas estructuras bancarias.
- El fenómeno Miniso y similares: Marcas masivas de diseño, tecnología y hogar lideran la tendencia. Miniso, por ejemplo, consolidó un plan de inversión de 50 millones de dólares para abrir 100 tiendas en el territorio, apuntando a locales insignia de entre 200 y 600 metros cuadrados —el tamaño justo de un banco céntrico— para captar la compra por impulso.
- Megabazares modernizados: Lejos de la vieja estética de los almacenes de barrio, los nuevos emprendimientos chinos operan con pasillos amplios, iluminación LED y cartelería digital. Las plantas bajas libres y los techos altos de los exbancos les permiten montar estanterías elevadas para su masivo volumen de inventario.
El Sector Gastronómico y Cafeterías de Cadena: Las grandes cadenas de cafeterías, hamburgueserías de marca y franquicias de comida rápida son los principales relevos en zonas comerciales tradicionales. Las antiguas áreas de atención al cliente se transforman en salones para mesas de gran capacidad, mientras que los sectores de oficinas o búnkeres se reconfiguran como cocinas y depósitos.
Tiendas de Conveniencia y Farmacias Lifestyle: Cadenas de supermercados de cercanía y farmacias de gran escala (enfocadas en cosmética, bienestar y alimentos) aprovechan estos puntos neurálgicos. Al ubicarse en esquinas clave de distritos financieros o residenciales, se aseguran captar el flujo peatonal diario que va o vuelve de sus lugares de trabajo.
Gimnasios y Centros de Salud: Las cadenas de gimnasios medianos, laboratorios de análisis clínicos y centros médicos ambulatorios completan la lista de interesados. Las estructuras sólidas y los subsuelos de los bancos son ideales para soportar el peso de las maquinarias de ejercicio o para realizar las subdivisiones necesarias para los consultorios.
Radiografía de precios: cuánto cotiza el metro cuadrado
En el mercado inmobiliario comercial de la Ciudad de Buenos Aires, el valor de alquiler por metro cuadrado de un gran local (más de 300 m2) en una ubicación Premium se mueve bajo la cotización del dólar billete o MEP, aunque los contratos se liquidan en pesos bajo índices de indexación específicos. El mapa de valores promedio por m2 mensual expone realidades muy diversas según el corredor comercial:
- Zonas Top / Premium (Palermo Soho, Palermo Hollywood, Belgrano, Recoleta): Cotiza entre los u$s35 y u$s45 por m2. Un local de 400 m2 en una esquina clave de estas áreas demanda un alquiler base de u$s4.000 a u$s18.000 mensuales.
- Ejes de Alta Densidad (Avenida Santa Fe, Cabildo, Rivadavia): Se ubica en el rango de los u$s30 a u$s38 por m2.
- Microcentro y zona bancaria: Tras la fuerte vacancia bancaria, los valores se reacomodaron a la baja, promediando los u$s25 a u$s30 por m2. Sin embargo, esquinas hiper-transitadas (como la peatonal Florida o cercanías a Plaza de Mayo) sostienen pisos de u$s35 por m2.
- Interior del país (Principales capitales como Córdoba, Rosario o Mendoza): Las grandes arterias comerciales de estas plazas promedian entre u$s15 y u$s25 por m2.
Para dimensionar el impacto real de este fenómeno y conocer la trastienda de las negociaciones, referentes del sector inmobiliario corporativo y comercial aportan su visión sobre esta profunda reconversión urbana. Desde la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI), sostienen que «el perfil del inquilino para locales de más de 300 o 400 metros cuadrados cambió drásticamente. El banco era el cliente ideal: solvente, previsible y dispuesto a convalidar los precios más altos por metro cuadrado. Hoy, los propietarios tienen que aceptar que ese mercado ya no existe».
«Las cadenas de retail asiático, principalmente de capitales chinos, y las mega-farmacias son los únicos actores corporativos con la liquidez necesaria para absorber estas superficies sin exigir meses de gracia desproporcionados para comenzar a pagar», agregan.
«La reconversión no es soplar y hacer botellas. Desmantelar una sucursal bancaria puede costar entre u$s50.000 y u$s100.000 solo en obra civil y adecuación de estructuras. Retirar un búnker de hormigón o blindados es una pesadilla arquitectónica. Por eso, el valor del metro cuadrado de un exbanco se está negociando con mucha flexibilidad: si el inquilino —como está pasando con las grandes franquicias gastronómicas o los nuevos bazares modernos— se hace cargo de la obra de adaptación a cambio de contratos largos de 5 a 10 años, los propietarios están dispuestos a resignar hasta un 20% del valor de lista del alquiler«, advierten desde la división locales de L.G.Ramos.
Los grandes desafíos de la reconversión
A pesar del interés de los nuevos jugadores, la transición de un banco a un comercio minorista, gastronómico o de servicios no es inmediata y enfrenta tres barreras críticas:
- Inversión arquitectónica extrema: Adecuar una sucursal bancaria —que cuenta con paredes reforzadas, bóvedas de hormigón y sistemas de seguridad blindados— requiere una erogación inicial altísima para el nuevo locatario.
- Barreras regulatorias y de servicios: Los bancos no requieren salidas de humos ni conexiones de gas industriales. Adaptar estas estructuras para el rubro gastronómico genera demoras técnicas y trabas burocráticas con los consorcios o las municipalidades (el factor «tiraje» a los cuatro vientos).
- El «Efecto Esquina» vs. Distribución de Plantas: En superficies grandes, el metro cuadrado de la Planta Baja se paga al 100% de su valor. Si el local cuenta con subsuelos (viejas bóvedas) o entrepisos, esos metros se tasan técnicamente entre el 30% y el 50% del valor de planta baja, lo que obliga a los propietarios a promediar números finales más atractivos para no quedar fuera de mercado.
En este escenario de reconversión, los emprendimientos de capital chino corren con una ventaja competitiva clave: una enorme liquidez financiera. Su capacidad para afrontar costosos depósitos, asumir las costosas remodelaciones edilicias y firmar contratos de alquiler a largo plazo los convierte, hoy por hoy, en los candidatos favoritos para colonizar los espacios que la banca tradicional decidió abandonar.
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ECONOMIA
La faena de vacas tuvo el peor primer semestre de la última década pero el peso promedio tocó un máximo histórico

El primer semestre del año dejó una señal preocupante para el sector ganadero. La combinación de un rodeo con menos vientres en servicio, un esquema de engorde que privilegia agregar kilos antes de mandar los animales a faena y una demanda que sostiene precios firmes para la hacienda terminada configuró un escenario donde la cantidad de cabezas faenadas retrocedió, mientras que el peso promedio de cada animal alcanzó un máximo histórico. Ese cruce entre menos animales y más kilos por cabeza es la clave para entender lo que pasó entre enero y junio, y también para proyectar lo que puede pasar en lo que resta del año.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), según el Senasa en el último mes se trasladaron 1.081.077 vacunos a plantas de faena. Con ese dato, la faena acumulada entre enero y junio sumaría aproximadamente 6.025.000 cabezas. La cifra representa una caída del 9% frente a los 6.613.000 vacunos faenados en el mismo período de 2025 y, según el informe, “constituye, a su vez, el registro más bajo de los últimos diez años”.
El resultado del semestre no es un dato aislado, sino que se enmarca en un patrón estacional que se repite año tras año. Sobre la base de los últimos 25 años, “la faena del primer semestre representó, en promedio, el 49% de la faena anual, con un máximo del 51% y un mínimo del 46%”.

El informe agrega una relación que ordena la lectura de esos números. Cuando el primer semestre concentró más de la mitad de la faena anual, el resultado del año terminó siendo bajo en volumen total; cuando esa participación fue menor al promedio, la faena anual tendió a cerrar en niveles más altos.
Los datos disponibles hasta el momento ubican al ciclo actual dentro del segundo grupo. El informe sostiene que “los datos observados hasta el momento sugieren un escenario de faena más cercano a un ritmo lento que a uno acelerado”, lo que anticipa que buena parte de la oferta de animales terminados se trasladará hacia la segunda mitad del año.
Con esa base, la proyección para el total de 2026 se construye extrapolando el volumen faenado hasta junio y asumiendo que el primer semestre representará entre el 49% y el 46% de la faena anual. Bajo ese supuesto, los poco más de 6 millones de cabezas acumuladas hasta la fecha permiten estimar una faena total de entre 12,4 y 13,1 millones de animales. Esto implicaría una reducción de entre 500 mil y 1,2 millones de cabezas respecto de las 13,6 millones faenadas en 2025.
La razón detrás de ese ritmo más lento tiene que ver con decisiones productivas que ya se reflejan en las estadísticas. El informe explica que “la creciente participación de la recría dentro de los sistemas de engorde con destino a faena, sumada al fuerte incentivo económico para agregar kilos antes de la terminación, está desplazando hacia adelante la oferta de animales terminados”. Ese proceso ya se nota en el peso: en mayo, el peso promedio de la res en gancho alcanzó un máximo histórico de 240 kilos, con un aumento interanual de 7,5 kilos por res.
De esta manera, una porción mayor de los animales en producción llegará a faena recién en la segunda mitad del año, lo que reduce el peso relativo del primer semestre sobre el total anual.
Ahora bien, la proyección de faena no depende sólo de decisiones de manejo, sino también de la disponibilidad de animales. En 2025, la producción de terneros aportó aproximadamente 14,4 millones de cabezas al sistema, mientras que la faena alcanzó los 13,6 millones. Aun así, el stock bovino cerró el año con una caída cercana a las 700 mil cabezas, explicada principalmente por la mortandad natural del rodeo, que habitualmente representa entre el 2% y el 3% de las existencias.

Para el presente ciclo, el margen de maniobra es más estrecho. Según la BCR, el rodeo cuenta actualmente con unas 500 mil vacas menos expuestas a servicio, por lo que “difícilmente el número de terneros destetados resulte significativamente superior al del ciclo anterior”. En consecuencia, si la oferta de reposición no aumenta de manera sustancial, la faena anual debería ubicarse entre 1 y 1,5 millones de cabezas por debajo de la registrada en 2025 para que el stock bovino cierre el año en niveles relativamente estables.
El rol de los corrales de engorde crece de manera sostenida dentro de ese esquema. Con los datos del primer semestre puede estimarse que más del 37% de los animales remitidos a faena provienen de feedlots, cuando cinco años atrás esa participación apenas superaba el 30%. A eso se suma que, al 1° de julio, había más de 2,17 millones de animales en stock en establecimientos de engorde a corral, según Senasa, el segundo mayor registro de la serie.
Ese nivel de ocupación responde en parte a una relación de costos favorable. “Si bien el precio de la invernada muestra desde el año pasado una relación de reposición relativamente cara respecto de su promedio histórico, de entre 1,2 y 1,3, el costo del maíz medido en kilos de novillito llegó a ubicarse entre un 40% y un 45% por debajo de su promedio histórico de 93,4, lo que fortaleció los márgenes del engorde”, explica la Bolsa de Comercio de Rosario.
En conclusión, la combinación de precios firmes para la hacienda y costos relativos más bajos para el maíz genera condiciones favorables para intensificar los sistemas de producción. En ese escenario, el desenlace más probable para 2026 es una faena moderada en cantidad de animales, pero con mayor peso por cabeza, un esquema que no necesariamente implica una caída proporcional en la producción total de carne y que, al mismo tiempo, contribuye a estabilizar el stock bovino tras la pérdida de vientres registrada en el último año.
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