POLITICA
Javier Milei pidió a la oposición una pausa en la confrontación política y “mostrar un frente unido” por la causa Malvinas

Javier Milei dejó para el final de su mensaje por cadena nacional sobre las Islas Malvinas una de las definiciones políticas más singulares de su discurso: pidió hacer una pausa en la confrontación con sus adversarios alrededor del reclamo de soberanía y convocó a la dirigencia a mostrar “un frente unido ante el mundo”.
El planteo resultó inusual para la dinámica política que caracterizó hasta ahora al gobierno libertario. Después de casi tres años de una relación atravesada por enfrentamientos, acusaciones, durísimas críticas y, en ocasiones, insultos hacia sus adversarios, el Presidente cambió por unos minutos el registro habitual para plantear que existe al menos una cuestión que debe quedar por encima de esa disputa: Malvinas.
El contexto vuelve todavía más significativa la convocatoria. El oficialismo mantiene una dura pulseada con distintos sectores de la oposición en el Congreso y fuera de él, mientras el tiempo preelectoral profundiza las diferencias y obliga a cada espacio a marcar posiciones y construir su propia estrategia. Milei no propuso terminar con esas diferencias ni modificar su relación política con sus adversarios. Lo que hizo fue pedir que esa confrontación encuentre un límite frente a la causa Malvinas.
Y lo expresó con una frase particularmente significativa para un Presidente cuyo estilo constituye también uno de los principales motivos de enfrentamiento con la oposición.
“Y a todos los argentinos, y en especial a la política, quiero transmitirle lo siguiente: podemos discutir sobre cualquier otra cosa, podemos discutir mis formas, podemos estar en desacuerdo sobre la política fiscal o cambiaria, pero este tema demanda una pausa”, afirmó.
Después completó la idea: “Demanda que hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido ante el mundo, como nación y como sociedad. Porque hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas”.

La elección de esas palabras no fue menor. Milei hizo desde antes de llegar a la Casa Rosada de la confrontación con lo que denomina “la casta” uno de los elementos centrales de su identidad política. Ya como Presidente mantuvo esa lógica frente al kirchnerismo, el peronismo y otros sectores opositores, pero también en distintas oportunidades frente a gobernadores, legisladores y dirigentes que habían colaborado con el oficialismo para aprobar algunas de sus reformas.
Esta vez planteó una excepción concreta. No para el resto de la agenda política, económica o electoral, sino específicamente para Malvinas.
La convocatoria había sido preparada conceptualmente desde el comienzo de la cadena nacional. Milei recordó que las Naciones Unidas reconocen la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y que han reclamado reiteradamente una solución mediante negociaciones bilaterales y pacíficas.
“Por eso la causa Malvinas no pertenece a un gobierno ni a un partido político, es una causa nacional”, sostuvo.
Sobre esa premisa construyó después su convocatoria. Y no la limitó a los partidos que habitualmente colaboran con el Gobierno ni a los bloques parlamentarios con los que La Libertad Avanza negocia sus iniciativas.
“Por eso quiero invitar a toda la dirigencia política, económica y social de la Argentina, a sumarse con una misma voz a este reclamo. Porque este reclamo es justo. Porque las islas son nuestras y nos las arrebataron y porque son indispensables para la proyección de la Argentina en las próximas décadas”, resaltó el Presidente.
La decisión de colocar Malvinas por encima de las diferencias partidarias pone también a la oposición ante una situación política particular.
Los adversarios del Gobierno pueden mantener —y seguramente mantendrán— sus cuestionamientos a la política económica, al rumbo institucional, a las reformas impulsadas por la Casa Rosada y a las propias “formas” de Milei. También podrán discutir las herramientas específicas elegidas por el Ejecutivo para enfrentar la explotación de recursos naturales en las islas.

Pero trasladar una lógica de oposición absoluta al reclamo argentino de soberanía presenta una dificultad diferente.
Malvinas atraviesa históricamente a fuerzas políticas enfrentadas entre sí y el reclamo está consagrado en la propia Constitución Nacional como un objetivo “permanente e irrenunciable” del pueblo argentino. Milei eligió, de hecho, comenzar su discurso recordando la primera disposición transitoria de la Carta Magna, que ratifica la “legítima e imprescriptible soberanía” argentina sobre las islas y los espacios marítimos correspondientes.
Eso no significa, sin embargo, que acompañar el objetivo de soberanía obligue a la oposición a respaldar cada uno de los instrumentos que proponga el Poder Ejecutivo.
Allí aparece precisamente uno de los interrogantes políticos que dejó la cadena nacional: hasta dónde puede extenderse el consenso alrededor de Malvinas cuando llegue el momento de discutir las medidas concretas.
La respuesta comenzará a conocerse rápidamente en el Congreso.
Milei anunció que enviará con carácter urgente un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, una iniciativa para cuya aprobación La Libertad Avanza deberá construir mayorías y, por lo tanto, necesitará votos de otras fuerzas políticas.
El proyecto tendrá entre sus objetivos modificar la ley 26.659 para endurecer las sanciones y penas contra las compañías vinculadas con operaciones no autorizadas por la Argentina en las islas. El Presidente anticipó que los proveedores de esos proyectos recibirán las mismas penas y prohibiciones que las empresas con las que colaboren.
Los infractores tampoco podrán contratar en territorio argentino, tanto con el sector público como con el privado. El proyecto contempla además, cuando corresponda, la aplicación del juicio en ausencia y la extensión del régimen a otras actividades desarrolladas en las islas que afecten los recursos naturales argentinos.
La iniciativa también prevé la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, que tendrá a su cargo la definición de una política de seguridad nacional “de aplicación obligatoria y transversal a todo el Estado”, con la articulación de áreas como Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía. Además establecerá un marco para la protección de la infraestructura crítica y para la defensa aeroespacial y marítima del país.
Finalmente, Milei pedirá al Congreso que otorgue a ese organismo facultades para que el Estado pueda utilizar herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales o no estatales que amenacen la seguridad nacional.
Ese proyecto será la primera traducción política concreta de la convocatoria que hizo el Presidente.
Los bloques opositores deberán definir si acompañan la iniciativa completa, si reclaman modificaciones o si diferencian su respaldo al reclamo de soberanía de sus posiciones sobre algunas de las herramientas propuestas por el Ejecutivo.
Pero también habrá una prueba para el propio Gobierno. Si Malvinas “no pertenece a un gobierno ni a un partido político”, como afirmó Milei, la búsqueda de una posición común podría obligar a la Casa Rosada a negociar el contenido de la iniciativa con sectores a los que enfrenta habitualmente.
El desafío, por lo tanto, será doble: la oposición deberá resolver hasta dónde acompaña las herramientas impulsadas por Milei y el oficialismo deberá demostrar cuánto está dispuesto a consensuar para convertir su convocatoria en una verdadera política de Estado.
La invitación presidencial adquiere además otra dimensión cuando se observa el orden elegido para el tramo final del discurso.
Antes de dirigirse a la política argentina, Milei habló de los aliados internacionales del país. Sostuvo que durante sus tres años de gobierno se construyeron “lazos estrechos con países afines” con los que existe una convergencia de intereses y manifestó su expectativa de que esos mismos gobiernos respalden el reclamo argentino.
“Les pedimos a quienes son amigos de la Argentina que no miren para otro lado cuando se vulnera nuestra soberanía y se llevan nuestros recursos”, afirmó.
Inmediatamente después llegó el mensaje “a todos los argentinos, y en especial a la política”.
La secuencia permite advertir uno de los objetivos de la convocatoria: Milei reclamó respaldo internacional, pero al mismo tiempo buscó mostrar hacia afuera una Argentina políticamente unida alrededor del reclamo de soberanía sobre Malvinas.
Ese planteo estuvo directamente relacionado con la estrategia más amplia que presentó durante la cadena nacional. El Presidente vinculó la cuestión Malvinas con el Atlántico Sur, la Antártida, los recursos naturales, las capacidades militares y la posibilidad de que la Argentina proyecte poder e influencia en una región que considera estratégica para las próximas décadas.
El disparador inmediato es el avance del proyecto petrolero Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que el Gobierno considera una explotación ilegítima de recursos naturales argentinos. Milei advirtió que el emprendimiento se encuentra próximo a ingresar en una etapa decisiva y aseguró que la Argentina utilizará herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales para intentar impedir que las compañías que operan sin autorización puedan hacerlo sin consecuencias.
Pero el Presidente intentó llevar el argumento más allá de la explotación petrolera.
“Malvinas es el futuro. No es solamente una cuestión de nuestro pasado”, señaló.
En su planteo, recuperar las islas requiere que la Argentina vuelva a convertirse en una nación “políticamente relevante, económicamente influyente y militarmente respetable”. La reivindicación histórica quedó así integrada a una concepción más amplia sobre el lugar que el país debería ocupar en el Atlántico Sur y en el escenario internacional durante las próximas décadas.
Sobre ese horizonte buscó colocar también a sus adversarios políticos.
“Como nación tenemos por delante dos caminos. O nos convertimos en una gran nación capaz de defender de verdad nuestra soberanía, o persistimos en un sendero de deterioro que nos conducirá inevitablemente al sometimiento”, expuso.
Y concluyó: “Los invito a elegir el primer camino”.
El mensaje no supone un cambio general en la relación entre Milei y la oposición. Tampoco implica que el Presidente haya decidido abandonar una estrategia política basada en la confrontación ni que sus adversarios vayan a dejar de cuestionar al Gobierno.
El propio Milei se encargó de establecer ese límite cuando enumeró todo aquello sobre lo que las diferencias pueden continuar: la política fiscal, la política cambiaria e, incluso, sus propias “formas”.
Lo novedoso fue que pidió una pausa para Malvinas.
En plena confrontación política y cuando el tiempo preelectoral tiende a profundizar las diferencias, Milei buscó colocar la causa por las islas por encima de esa batalla y convocó a la dirigencia a mostrar “un frente unido ante el mundo”.
Ahora deberá comenzar la etapa más difícil de esa convocatoria. La primera respuesta no estará solamente en los comunicados o declaraciones de los dirigentes opositores después de la cadena nacional. Estará en el Congreso, cuando comience a discutirse la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Será allí donde se verá si la apelación de Milei consigue transformar una coincidencia histórica alrededor de la soberanía argentina sobre las Malvinas en un acuerdo político sobre las herramientas concretas para defenderla.
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POLITICA
Diego Santilli pidió acuerdos con los gobernadores para avanzar con las reformas y cuestionó a Kicillof por la falta de inversiones

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, reclamó construir acuerdos políticos con los gobernadores para avanzar con las reformas económicas y atraer inversiones. Durante una exposición en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), sostuvo que el Gobierno busca entendimientos que permitan impulsar cambios estructurales y advirtió que no alcanza con sumar apoyos sin objetivos concretos.
“No se trata de acompañar por acompañar, se trata de acompañar en cosas que te cambian la historia”, afirmó el funcionario. En esa línea, cuestionó los acuerdos que, según planteó, solo buscan sostener determinadas posiciones políticas y remarcó: “No acuerdos de politiquería para sostener cualquier cosa”.
Santilli destacó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una de las herramientas centrales para promover nuevos proyectos productivos. Según precisó, hay iniciativas presentadas por US$208.000 millones, de las cuales US$60.000 millones ya fueron aprobadas.
El jefe de Gabinete identificó cuatro sectores como motores del crecimiento económico: el campo y la agroindustria, el petróleo y el gas, la minería y la industria del conocimiento. El objetivo oficial es aprovechar esas actividades para ampliar la producción, generar inversiones y fortalecer la capacidad exportadora del país.
POLITICA
Mauricio Macri respaldó el reclamo de un intendente a Javier Milei, pero después borró la publicación – Nexofin

El expresidente Mauricio Macri respaldó la propuesta del jefe municipal de San Nicolás Santiago Passaglia para eximir del impuesto al valor agregado (IVA) a los municipios. A través de la red social X, el titular del PRO calificó la iniciativa tributaria como una “gran propuesta”.
El planteo denominado “IVA 0, tasa 0” propone quitar el gravamen nacional a las contrataciones y obras locales. A cambio del beneficio fiscal, la comuna bonaerense eliminará la Tasa de Seguridad e Higiene a las PyMEs locales.
La publicación de Mauricio Macri
El intendente nicoleño formalizó la propuesta mediante una carta dirigida al ministro de Economía, Luis Caputo. En la misiva, el jefe comunal señaló con firmeza: “bajar los impuestos que cobra otro es fácil”.
Para fundamentar la medida, Passaglia explicó que un gasto municipal de $1.000.000 en pavimento genera $210.000 adicionales en concepto de tributo. El jefe local busca que el Gobierno nacional comparta el esfuerzo para reducir la carga impositiva.
Aunque la iniciativa requiere una ley del Congreso para su aplicación efectiva, el exmandatario apoyó su debate antes de retirar su mensaje. Al respecto, Macri expresó sobre la exención tributaria que “vale la pena considerarla”, pero horas después eliminó la publicación.
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POLITICA
“Estamos sufriendo”: Kicillof le respondió a Santilli y criticó a Milei en una cumbre de gobernadores

Un día después de haber participado en las negociaciones para evitar que la oposición sesione para voltear el DNU 70/2023, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, salió a decir que los gobernadores deberían inquietarse ante una eventual victoria de Axel Kicillof y el regreso del kirchnerismo al poder.
Las declaraciones se producen en la etapa final de las tratativas entre los operadores políticos de la Casa Rosada y los gobernadores para que se suspendan las PASO y se cierren acuerdos electorales con vistas al año próximo. Hay casi una decena de los jefes provinciales que están dispuestos a acordar un apoyo político rotundo al Gobierno en el Congreso a cambio de que La Libertad Avanza compita con una “baja intensidad” en sus distritos.
Aun así, los acuerdos todavía no se están cerrando. En el Gobierno afirman que la gran mayoría de ellos ya dio su palabra para votar la Reforma Política, pero que falta acordar una estrategia para competir el año próximo, tanto a nivel nacional como en el plano de las provincias. “Las negociaciones se están haciendo más largas de lo que esperábamos”, afirmaron esta mañana a Infobae desde una de las provincias más cercanas a la Casa Rosada.
Ante el aletargamiento de las negociaciones, Santilli dijo esta mañana en Radio Mitre: “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores. Imaginemos que el kirchnerismo vuelva y gane Kicillof”. En ese sentido, enumeró: “Te sacan la coparticipación a la Ciudad. En el sur avanza otra vez la toma de tierras. ¿Qué va a pasar con Neuquén y Río Negro, ese Abu Dabi y Dubái? ¿Qué va a pensar Córdoba si le vuelven a poner la 125, el gobernador de Santa Fe que lo dejan solo de nuevo contra el narcotráfico, qué va a pensar San Juan que se está poniendo de punta en el proceso minero argentino, o Salta?”. La selección de los ejemplos da pistas de las provincias con las que le gustaría acordar.

El jefe de Gabinete estará este viernes en el Centro de Convenciones de Buenos Aires para asistir a la Cumbre Federal de Logística que organiza el Consejo Federal de Inversiones (CFI), por el que pasaron gobernadores de distinto espectro político. Esta mañana participaron en un panel conjunto Axel Kicillof (Buenos Aires), Elías Suárez (Santiago del Estero), Martín Llaryora (Córdoba) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos).
La alocución de los primeros mandatarios tuvo partes con críticas a la administración nacional, algo esperable dado que no son cercanos al Gobierno. “Se está discutiendo dónde nos vamos a ubicar en la cadena alimenticia: si la Argentina va a ser presa o si va a participar de los lugares donde se acumula”, dijo Kicillof durante su alocución.
“Me parece que es central darse una perspectiva nacional de planificación. No podemos pensar que el interés nacional va a tener su mejor evolución si se somete a intereses que no son propios [en referencia a los vínculos del Gobierno con Estados Unidos]. Es fundamental que tengamos un plan que permita una Argentina más integrada y una Argentina más federal. Y hoy estamos sufriendo todos la interrupción de toda la obra pública desde el nivel nacional”, concluyó.

Por su parte, Llaryora criticó la visión del Gobierno respecto a las políticas de infraestructura: “La Nación no construye ni un bicicletero, sino se meten en un programa nacional de infraestructura, cada provincia puede hacer cosas, pero necesitamos un programa nacional”. Y agregó: “Sin infraestructura no existe la posibilidad de la llegada de inversión. Sin infraestructura no podés construir un parque industrial. El octavo país más grande del mundo no se puede mover en camión, no puede no tener salidas. El desarrollo de toda esta potencia argentina necesita un acuerdo básico”.
Santilli estará esta tarde junto al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en un panel con funcionarios del Ejecutivo Nacional. También se prevé la asistencia del gobernador de Jujuy, Carlos Sadir. Una vez finalizado, el ministro coordinador tiene agendada una reunión bilateral con el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, que busca acercar posiciones para un acuerdo político para las elecciones nacionales.
Ayer se dilucidaron cuáles son los gobernadores que están dispuestos a colaborar con la Casa Rosada, incluso en situaciones de altísimo voltaje.
El gobierno nacional logró evitar la sesión impulsada por la oposición gracias al aporte de varios gobernadores aliados, que ordenaron a sus diputados ausentarse del recinto. Los casos más determinantes fueron los de Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Carlos Sadir (Jujuy): ninguno de los legisladores que responden a ellos —Gisela Scaglia, José Núñez, los tres diputados de Jaldo, además de María Inés Zigarán y Jorge Rizzotti— bajó al recinto. También colaboró el chubutense Ignacio Torres, que restó el voto de Jorge Ávila.

En el bloque de Gustavo Sáenz (Salta) hubo divisiones: Pablo Outes y Bernardo Biella asistieron, pero Yolanda Vega se ausentó alegando enfermedad, mientras que otros diputados cercanos al salteño, como Gustavo González (Formosa) y Claudio Álvarez (San Luis), tampoco se presentaron. Finalmente, la oposición quedó a ocho votos de alcanzar el quórum necesario de 129 legisladores.
En el peronismo también hubo fisuras favorables al oficialismo: pese a que Martín Llaryora mantiene una relación “oscilante” con Javier Milei, uno de sus diputados, Ignacio García Aresca, contribuyó a bloquear la sesión con su ausencia, al igual que Alejandra Torres, mientras que el resto del bloque cordobés —Juan Schiaretti, Carolina Basualdo, Carlos Gutiérrez y Juan Brügge— sí asistió para respaldar a la oposición.
También resultaron sorpresivas las ausencias de Agustín Tita y Estela Neder, vinculados a los gobernadores Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero), respectivamente. En contraste, el catamarqueño Raúl Jalil, pese a ser uno de los mandatarios más cercanos a la Casa Rosada, mantuvo a sus tres diputados del bloque Elijo Catamarca en la sesión, en defensa de la Ley 26.737.
Santilli se mostró optimista sobre las chances del Gobierno de avanzar con la reforma política. “Nosotros vamos camino a lograr un proceso que los ciudadanos desean”, destacó Santilli. “Decían que no íbamos a tener el número para sacar las reformas estructurales y salieron. Yo estoy convencido. ¿Qué diputado o senador va a estar en frente de la sociedad que no quiere votar seis veces o que le cueste USD 200 millones una elección para dirimir la interna de los partidos políticos? Creo que vamos a estar bien y vamos a tener reforma electoral”, cerró.
CFI
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