POLITICA
Javier Milei vuelve a viajar a EE.UU.: la agenda completa del Presidente en Los Ángeles

El presidente Javier Milei volverá a encarar un viaje internacional, en este caso a la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos. En su tercera visita a la costa oeste norteamericana desde que es mandatario, Milei participará de una serie de reuniones y hablará en la Conferencia Anual del Instituto Milken, un centro de estudios económicos presidido por el economista Michael Milken.
Esta no es la primera vez que el Presidente visita el think tank de la costa oeste. En septiembre del año pasado realizó un viaje similar en el que aprovechó para reunirse con empresarios e inversionistas, en ese caso acompañado por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
El economista y multimillonario Milken organizó en esa oportunidad un encuentro en su residencia en Malibú —zona conocida por sus casas de celebridades y sus playas— para unos 50 empresarios y líderes de inversión que habían comprometido su presencia para escuchar una exposición de Milei. Finalmente, debido a la alta asistencia, el encuentro se trasladó a un hotel.
Tiempo atrás, el empresario había sido anfitrión en el primer viaje de Milei a Los Ángeles, para una conferencia global conocida como el “Foro de Davos de América del Norte”. “Es un placer para mí estar aquí, rodeado de gente con afinidad de pensamiento que me hace sentir verdaderamente como en casa”, dijo el mandatario en el inicio de su discurso, en el que agradeció “personalmente a Michael Milken por hacer este encuentro posible”.
Milken llegó a ser la persona más poderosa de Wall Street. En una época, incluso, lo llamaron el “rey de los bonos basura” porque hizo más dinero y a mayor velocidad que nadie en la historia de las finanzas: en una década pasó de ganar 5 a 550 millones de dólares por año.
Amasó una fortuna ayudando a corporaciones a usar los llamados “bonos basura” para financiar adquisiciones corporativas en el ahora desaparecido Drexel Burnham Lambert, un banco de inversión de Wall Street. Sus innovaciones lo convirtieron en una de las figuras más reconocidas del mundo financiero en los años 80 y facilitaron la recaudación de fondos para pequeños emprendedores y para inversores corporativos.
Era una época en la que las tasas de interés eran muy volátiles y muchas empresas buscaban solucionar sus problemas de capital con la emisión de bonos corporativos. Sin embargo, algunos economistas, en su momento, culparon a esas innovaciones de incentivar a las empresas estadounidenses a endeudarse excesivamente.
Martes 5 de mayo
Miércoles 6 de mayo
Jueves 7 de mayo
septiembre del año pasado,Milken llegó a ser la persona más poderosa de Wall Street,Javier Milei,Actualidad política,Estados Unidos,Conforme a,,Reforma política. El Gobierno analiza cambios: separaría ficha limpia y haría opcionales las elecciones PASO,,Casa Rosada. Adorni evitó otra vez responder sobre su crecimiento patrimonial,,Cambios en la Rosada. A qué hora es la conferencia de prensa de Manuel Adorni,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas: el regreso de Adorni a las conferencias de prensa y el avance de la causa judicial,,Malhumor social. Nervios en el círculo rojo de cara a 2027: ¿Y si Milei pierde?,,Casa Rosada. El Gobierno reabrió la sala de periodistas, pero restringe los movimientos de los acreditados
POLITICA
El acuerdo electoral que se cocina en el Gobierno y la advertencia puertas adentro por la interna libertaria

El Gobierno inauguró esta semana una nueva época de su gestión, que estará caracterizada por una fuerte hegemonía interna de Karina Milei en la toma de decisiones políticas y las pretensiones de mayor diálogo entre la Nación y las provincias, tanto en el plano legislativo como en el electoral. Hasta el año pasado, el karinismo parecía tener una relación más hostil con los gobernadores a los fines de imponer el sello violeta. Son los virajes que se hacen necesarios en pos de la reelección del Presidente.
Es justamente la misma promesa que le hizo Diego Santilli el domingo pasado a Javier Milei en la Quinta de Olivos. Sabe que su futuro como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires está atado al desempeño de sus tareas, que no van a estar signadas por el seguimiento de la gestión de los ministros, sino de las reformas estructurales que Milei quiere impulsar en el Congreso. La principal es la reforma política, cuyo punto más importante es la eliminación -o suspensión- de las PASO. Para ese fin, el oficialismo incluso está dispuesto a resignar muchos otros artículos de ese proyecto.
La salida de Manuel Adorni no produjo mayores cambios en la dinámica del Gobierno. En todo caso, trasparentó y formalizó lo que ya se venía produciendo hace tiempo mientras Adorni entraba en su ocaso político: el dialoguismo que caracteriza a Santilli ya se estaba instalando como metodología política.
Tal vez la primera muestra de ello se dio en un encuentro el 14 de abril en la Casa Rosada, cuando la hermana presidencial presidió una reunión organizada por Santilli y Lule Menem -quien es la cabeza política de Karina- junto a los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Alfredo Cornejo (Mendoza). Ahí se volvió a renovar la confianza que ambas partes habían tenido el año pasado y, como gesto para nada menor, le comunicaron al mendocino que estaban dispuestos a bajar las acciones de Luis Petri como candidato a los fines de generar mejores lazos.
Hace semanas se habla puertas adentro de la Casa Rosada que la La Libertad Avanza debería hacer alianzas electorales con cerca de 10 provincias. Esto no significa que tengan previsto competir con un mismo frente en todos los casos. Más bien, se pretende establecer reglas claras. En algunas provincias seguramente exista el pedido de que el eventual candidato violeta elegido compita, pero sin gran promoción de parte de la sede central de la Capital Federal.

Una figura de la mesa política que habló con el Presidente recientemente no descarta un mensaje componedor con varias provincias en el discurso que dará en Tucumán a la medianoche del 9 de julio en la Casa Histórica de la Independencia. Milei apostó por discursos de concertación en el pasado, pero su campo gravitatorio siempre tiende a volver a la confrontación como forma de distinción política.
Tucumán es el mismo lugar donde dos años atrás se firmó el Pacto de Mayo, en donde los gobernadores asistieron más por compromiso que por la convicción de que el Gobierno pretendía establecer puntos de consenso y mayor transversalidad. La jura de Santilli del martes pasado generó en varios de estos gobernadores el efecto contrario. “No tienen margen para seguir apuntando con el dedo. Nos necesitan y también nosotros a ellos. En ese sentido, con el Colo se siente que tenemos escucha activa nuevamente”, comentó un gobernador aliado a Infobae este sábado.
Paradójicamente, las provincias están más dispuestas al diálogo debido al ajuste indirecto de la Nación. Un informe reciente de la consultora IARAF revela que la recaudación tributaria nacional total que queda en manos del Gobierno Nacional descendió 6,4% real interanual durante el primer semestre de 2026 y la que va a provincias un 3%. Son mermas que traen un impacto directo para las gestiones provinciales. Un ejemplo es lo que sucede en Santa Cruz. El gobernador Claudio Vidal lleva un mes de conflicto policial por paritarias insatisfechas y este martes estuvo en la Casa Rosada, llegando a saludar a Milei. En el Gobierno hay preocupación de que esto se profundice en otros distritos tal y como ocurrió a comienzos de año. Más sensible es el caso del personal militar de las Fuerzas Armadas.
Santilli llega en un momento de consolidación casi absoluto del karinismo en la toma de decisiones políticas. Ese es el distintivo que tiene respecto al período de Guillermo Francos, quien fue un tercero incómodo por las internas entre karinistas y caputistas. Hoy el comando político parece ser determinante y unidireccional.

Con la salida de Adorni, “El Jefe” se hizo cargo de la mesa política, la cual se juntará el martes próximo, aunque el partido de la Selección argentina hace que más de uno de sus integrantes tenga algo de pereza en ir. Esta facción ya colonizó la Jefatura de Gabinete luego de las elecciones del año pasado, pero la diferencia de esta ocasión es que la avanzada ahora fue hacia el Senado, donde Lule Menem quiere ser quien controle junto a Santilli la negociación de los votos de las bancadas opositoras, así como el clima al interior del bloque propio.
Se trata de una afectación directa hacia Patricia Bullrich, a quien le habían dado la responsabilidad en esa órbita una vez asumida en su banca en diciembre del año pasado. Una fuente de altísimo rango dio los motivos de su desconfianza y de la intervención: “Tiene un esquema de realizar política que es muy cerrado. No sabés qué negocia y cómo lo hace”. Del otro lado defienden su posición marcando que los votos para reformas extremadamente cerradas fueron logradas por su trabajo y que hay otras iniciativas esperando lo mismo en comisiones, solo que el escándalo de Adorni no permitía acelerarlas.
Pero todo esto puede ser la excusa de algo más básico. La confrontación entre las facciones de Karina Milei y Santiago Caputo fue extremadamente dañina para los relacionamientos internos en el Gobierno. Y es que todos los movimientos, por más mínimos que sean, pasan por el tamiz de la interna. “Acá solo triunfa el que es extremadamente consistente en chupar las medias y en dejar todo lo demás de lado”, afirma, con calentura,
A un legislador nacional lo criticaron puertas adentro porque, en su momento, había subido un posteo en X saludando a Patricia Bullrich por su cumpleaños: su rival a nivel interno buscó capitalizar puertas adentro fogoneando que no era un comportamiento correcto. Otro caso ocurrió a comienzos de semana en una reunión de bloque en Diputados: en un apartado del encuentro se cuestionó a varios diputados que asistieron a un foro liberal en Santa Cruz sin haber avisado que irían.
Es muy corto el margen de maniobra para pertenecer al listado de dirigentes intachables de La Libertad Avanza. Hay quienes recuerdan la advertencia que Victoria Villarruel le realizó a una figura del Gobierno en una audiencia a solas meses atrás: “Te aconsejo que te empieces a llevar bien conmigo y con la oposición, porque en cualquier momento te van a sacar afuera”.
Son asuntos que no parecen importar en la percepción que el mercado tiene sobre la actual administración. Los ojos están puestos en otros asuntos. En particular, en la capacidad oficial para sostener la estabilidad del dólar frente a una eventual dolarización de carteras. El Gobierno busca llegar al próximo turno electoral con deuda ya financiada, vencimientos corridos y reservas reforzadas, para reducir el riesgo de una corrida sobre el dólar si crece la incertidumbre política.
Según la consultora 1816, entre lo que queda de 2026 y todo 2027 la Argentina debe afrontar pagos en moneda extranjera por USD 30.700 millones, mientras que ya tendría disponibles USD 13.100 millones, por lo que aún restaría cubrir USD 17.600 millones hasta diciembre de 2027. Será clave lo que tenga para decir el ministro de Economía Luis Caputo, quien mañana anunciará el esquema financiero para cubrir los compromisos de deuda. En el entorno del Presidente no descartan que aquello permita un sendero bajista del riesgo país hacia niveles inferiores a 400 puntos básicos.
POLITICA
Círculo rojo: la reconversión del Gobierno, el peronismo a la intemperie y los intereses cruzados en la Justicia

“Reivindico la rosca”, tiró Emilio Monzó el 5 de diciembre del 2018 minutos después de que sus colegas lo confirmaran otra vez como presidente de la Cámara de Diputados. “En base a la rosca se generan las confianzas para lograr los acuerdos, las leyes, esto no se hace de manera virtual, no se hace con las redes, se hace de manera personal”, completó el ex diputado y el recinto estalló en aplausos. Javier y Karina Milei acaban de hacerle a Monzó el mejor homenaje con el ascenso de Diego Santilli y la reconversión de la gestión libertaria en un modelo típico de la casta política que el oficialismo combatió hasta el año pasado y que tiene a la hermana presidencial como principal impulsora de ese nuevo esquema.
Profesional, Santilli se crió dentro del sistema y cosechó múltiples relaciones con el círculo rojo, en especial en la última década, hasta que se ocupó de llegar a la Secretaria General, seguro de que ella sería la llave para acceder primero al Gabinete -estaba cansado de ser diputado- y ser nominado después como el postulante a la gobernación bonaerense, una promesa que en el entorno del ministro coordinador dicen que fue ratificada por los hermanos Milei la noche siguiente a las elecciones de octubre pasado. “Todos ya estamos trabajando en ese plan”, corroboró un dirigente del PRO bonaerense que participó de la jura del martes en Casa Rosada.
En su primera intervención como flamante Jefe de Gabinete, flanqueado por más de una docena de gobernadores, Santilli le otorgó además un reconocimiento a Néstor Kirchner, que en sus años más prolíficos ideó las listas colectoras, una ingeniería electoral para sumar adhesiones de otros partidos y contener a los jefes provinciales: la famosa “concertación plural” que incorporó al kirchnerismo a sectores del radicalismo y espacios provinciales. Ese fue el ofrecimiento que Karina Milei avaló como prenda de negociación con los gobernadores de cara al 2027, y en el que el ministro coordinador trabaja desde el Ejecutivo junto a Eduardo Menem, “Lule” -concentra cada vez mayores atribuciones y empezó a prestarle mayor interés al rubro judicial-, a cambio de la eliminación o suspensión de las PASO, una instancia que en el 2019 hirió de muerte la fantasía de reelección de Mauricio Macri y que lo obligó, por ejemplo, a avanzar en un “reperfilamiento” de los vencimientos de deuda, una decisión de política económica que Milei calificó recientemente, en dos oportunidades, como una “estafa”.
Fuentes del Congreso reconocieron que el tema aún está en plenas negociaciones, y admitieron que deben trabajar para encontrar de qué manera publicitar en la opinión pública una herramienta, como la de las colectoras, que equipara al Gobierno con el peronismo. También, su implementación dentro del sistema de Boleta Única. Los gobernadores están dispuesto, según trascendió, a convalidar la herramienta a cambio de eliminar o suspender las primarias, pero quieren tener garantías firmes de que, esta vez, la Casa Rosada va a honrar sus compromisos. Es decir, el listado de pedidos financieros y electorales a los que se habría comprometido el Ejecutivo durante este proceso. Desde obras y deudas hasta la pasividad de La Libertad Avanza en los comicios provinciales frente a la decisión de la gran mayoría de los gobernadores de desdoblar sus calendarios. Esta semana, un mandatario aliado de la zona centro le adelantó a un operador libertario que se baraja entre ellos la posibilidad de fijar un cronograma conjunto el domingo 9 de mayo. Ese mes también asoma como una posible opción para el calendario bonaerense.

Santilli es la cara más visible de esas negociaciones, pero debe corroborar los avances con Karina Milei. “El Colorado” reemplazó a Adorni con buena parte de sus colaboradores y barrió con los últimos símbolos de la era de su antecesor, como la intrigante Aimé Ayelén Vázquez, “Meme”. Lo mismo ocurrió con el área de comunicación con el desembarco de Adrián Ravier y Fabián Fernández -otro profesional del sistema-, que llegaron al gobierno para tratar de darle otro aire y estilo. Javier Lanari asumiría próximamente como director del Banco Nación. Todos esos movimientos tuvieron el sello de la Secretaria General. Lo mismo sucedió con Ignacio Devitt, flamante vicejefe de Gabinete, que escaló posiciones en el universo karinista y ahora estará pegado a Santilli, al que conoce desde hace años, como los ojos y oídos de “El Jefe”.
Esta nueva etapa del gobierno libertario que se acaba de inaugurar tras la salida tardía de Manuel Adorni, que paralizó al Gabinete por más de tres meses con sus escándalos patrimoniales y hundió a Milei en su mayor crisis de gestión, vuelve a ubicar a Karina Milei en el centro neurálgico del sistema de toma de decisiones de su hermano. La nominación de Santilli, los últimos movimientos internos y su decisión de controlar las negociaciones en el Congreso -con esa premisa convocó a diputados y senadores durante la semana, como una demostración de fuerza- ayudaron a matizar lo que a todas luces se trató de un fracaso estrepitoso en la elección de Adorni como ministro coordinador a fines de octubre pasado, una decisión pensada y ejecutada por la hermana del Presidente para obturar cualquier tipo de avance de Santiago Caputo en ese casillero. La sangría del caso Adorni de estos últimos tres meses y medio también tuvo el sello de Karina Milei, que convenció a su hermano de preservarlo en el cargo hasta que, desencantada, cayó en la cuenta de que las desprolijidades del ex funcionario se habían vuelto insostenibles.
La permanencia de Adorni golpeó de lleno en el corazón del relato libertario, y funcionó en paralelo, para el peronismo, como un antídoto momentáneo para maquillar sus carencias y correr el foco de atención de la dispersión entre su dirigencia, que en el caso de la provincia de Buenos Aires atraviesa un proceso de valcanización cada vez más grotesco. La potencial eliminación o suspensión de las PASO -el corazón del proyecto de reforma política que Milei definió como prioritaria en la agenda legislativa en curso- agrava ese proceso: el peronismo también se fijó como prioridad esa iniciativa, pero con el objetivo de mantener esa herramienta indispensable para dirimir, el próximo año, al postulante de ese sector.
La pelea a cielo abierto entre Axel Kicillof y Cristina y Máximo Kirchner, entre el Movimiento de Desarrollo al Futuro y La Cámpora, pareciera haber llegado a un punto de no retorno. El gobernador mantiene su estrategia, no contestar a ninguno de los reproches del kirchnerismo: “Que hablen solos”.
Tanto la ex presidenta como el jefe de La Cámpora siguen furiosos con el gobernador. “La disputa ya dejó de ser política, se rompió algo en términos personales”, explicaron. Una reyerta que se agudizó cuando la ex mandataria cayó presa. Para ella, Kicillof no estuvo a la altura de lo que pretendía. Cerca del gobernador dicen que la noche previa a esa resolución de la Justicia, en la reunión a la que se convocó en el PJ, hubo una escena con militantes cuando entraba con el auto oficial al edificio de la calle Matheu que lo dejó “tocado”.
Esa pelea abre un enorme interrogante en torno a la candidatura 2027. La postulación de Sergio Uñac, avalada por Cristina Kirchner, no despertó aún demasiadas pasiones. El sector que encabezan Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel sí cosechó adhesiones, pero no logró todavía encontrar un candidato que aglutine a todos. La fantasía política de Jorge Brito -promocionada por Monzó-, que debería develarse una vez terminada la Copa del Mundo, arrastra más inquietudes que certezas. Por ejemplo, el entramado de sus empresas y sociedades y alguna resistencia familiar. El mayor interrogante vuelve a tener, de todos modos, a Sergio Massa en el centro de las especulaciones. Un dirigente que visitó a Cristina Kirchner hace algunas semanas certificó que el vínculo entre ella y el ex ministro sigue intacto. En privado, el ex candidato presidencial asegura que hay tiempo para que se ordene el peronismo, que va a haber una “alternativa” al gobierno y que Milei camina por “arenas movedizas”. Ese diagnóstico trazó con algunos visitantes que lo vieron en sus oficinas, aunque no adelantó sus movimientos. Hay dirigentes del Frente Renovador que le piden que vuelva a reconstruir su vínculo con la sociedad desde una candidatura a gobernador provincial.
La disputa entre Kicillof y el kirchnerismo alcanzó tal nivel de tensión que tiene un impacto directo en la gestión, en algunos casos en áreas muy sensibles. El Senado bonaerense, por ejemplo, reanudó su trabajo en estos meses por primera vez en el año y se transformó en un campo de batalla. La Corte Suprema provincial arrastra la vacancia en cuatro de sus siete miembros porque no hay acuerdo interno para repartirse las nominaciones. El mismo desacuerdo se replica en el Consejo de la Magistratura bonaerense: vencido el mandato de los representantes del Ejecutivo, no hay consenso para designar a los nuevos. Tampoco para destrabar la negociación que busca anular la prohibición de reelección de los intendentes, un objetivo de un grupo de jefes comunales que responden a Kicillof.

La Legislatura se erigió en este tiempo como el escenario de la disputa interna. En los últimos días, por caso, se avanzó con un pedido de informes vinculado con la obra social provincial que tuvo, según las fuentes, el aval de La Cámpora, y que habría molestado a Alejandro Dichiara, el presidente de la Cámara baja bonaerense que responde a Martín Insaurralde. Esos trascendidos abren otro interrogante, tal vez más intrincado: ¿aparecieron discrepancias en la sociedad política de Insaurralde y Máximo Kirchner?
El desembarco del ex intendente de Lomas de Zamora en el gabinete provincial, tras la derrota en las primarias del 2021, agravó en su momento la pelea de La Cámpora con Kicillof y puso el foco en los manejos, y desmanejos, en el corazón del sistema político provincial; la caída de estos días, tras la difusión de los videos en los que se observan miles de dólares termosellados y camuflados en los vestidores, pone la lupa en la administración de la justicia y su relación con la política. El expediente en el que se investiga a Insaurralde se encaminaba a una resolución favorable para el ex intendente, que trabajaba, junto a operadores, para sacar la figura del lavado de dinero y enviar la causa al territorio provincial. La difusión de los videos alteró esos planes.

Poder Judicial y político. Antes de que estallara el caso Adorni y el oficialismo quedara envuelto en una crisis que lo consumió por más de tres meses, Karina Milei ya había ejecutado su primer avance interno en el Gabinete sobre uno de los principales activos del consultor estrella del Presidente: el vínculo con la Justicia. La hermana de Milei le arrebató ese resorte de poder con la llegada de Juan Bautista Mahiques, que desplegó su audacia bajo el paraguas de la Secretaria General, en compañía de Santiago Viola, el interés cada vez mayor de “Lule” Menem y el nexo que su primo Martín Menem estrechó con la Corte Suprema.
Desde su desembarco, el ministro se dedicó a acelerar el envío de pliegos al Senado, y consiguió una proeza: la prórroga de su padre, Carlos Mahiques, “Coco”, como vocal de Casación por una mayoría abrumadora más holgada que los dos tercios. Esa votación, en mayo pasado, que exhibió una ruptura en el bloque peronista, ilusionó al funcionario, que empezó a fantasear con la conformación de la Corte y la Procuración. “Eso queda para el otro mandato”, le había dicho Milei, según fuentes oficiales, cuando le tomó juramento. El ascenso del ministro evidenció, además, el quiebre en dos entre sectores judiciales con base en los tribunales de Comodoro Py. La duración de ese quiebre está por comprobarse con la actividad en la investigación que tiene a Adorni como protagonista. Fuentes de LLA resaltaron que existieron, una vez renunciado el ex jefe de Gabinete, conversaciones para tratar de desacelerar el proceso.
En ese laberinto en el que se cruzan actores de diversas bandas judiciales y dirigentes de todos los espacios políticos ya se empezó a discutir la próxima renovación de casi todos sus miembros de uno de los órganos más requeridos por el sistema, prevista para noviembre: el Consejo de la Magistratura que preside Horacio Rosatti. Se trata de una negociación de altísimo voltaje que incluye a todos los sectores y espacios, y en la que quieren tener mayor incidencia dirigentes como Juan Manuel Olmos y Daniel Angelici, “El Tano”, que comparten intereses en la ciudad de Buenos Aires y quieren expandir sus influencias. En ámbitos judiciales y políticos aseguran que esa negociación por la renovación del Consejo también le despertó cierta curiosidad a Facundo Tignanelli, legislador bonaerense, mano derecha de Máximo Kirchner y vicepresidente del Consejo provincial. A propósito, en La Cámpora hay una creciente preocupación por el futuro del jefe de esa agrupación de cara al juicio de la causa Hotesur-Los Sauces en manos del tribunal oral federal 5 de la capital. José Antonio Michilini, uno de los miembros de ese tribunal, espera por la resolución de la terna en la que concursó para la Cámara de Casación.
En el caso de Angelici, más allá de sus nexos judiciales, se convirtió en el último año en el dirigente más decisivo de la ciudad de Buenos Aires, y un interlocutor entre los primos Macri, Mauricio y Jorge, cuya relación, como ya se mencionó en esta sección, se resintió de la peor manera: en sus conversaciones privadas, el jefe de Gobierno ya no oculta el malestar con el expresidente, y le ha dedicado calificativos que sorprendieron a algunos de sus visitantes. “El Tano” intenta mediar, por ahora sin éxito. Tampoco obtuvo buenos resultados cuando trató de involucrarse antes de que la Corte resolviera, en el verano, dejar sin efecto el sobreseimiento del jefe de Gobierno en una causa por presunto lavado de dinero. Por eso ahora quiere tener más injerencia en el Consejo de la Magistratura que preside Rosatti.

La interna familiar entre los Macri puede tener impacto en los posibles acuerdos para la elección de la capital del próximo año, que en lo últimos meses arrojaron una novedad: decidido a buscar su reelección, aún contra la voluntad del ex presidente, el alcalde consiguió acercar posiciones con La Libertad Avanza de cara al 2027. La caída de Adorni tuvo incidencia. También la posición refractaria de Patricia Bullrich en la carrera local: se imagina en el Senado o al tope de una boleta presidencial, una ilusión de un sector para nada despreciable del círculo rojo que está desencantado con Milei. Por eso empezaron a aparecer, en la capital, globos de ensayo como la mención a Santilli, en cuyo entorno rechazan volver a dedicarse al escenario porteño. Si ese acercamiento se confirma en los próximos meses, Jorge Macri podría prestar una colaboración inestimable a uno de los objetivos de los hermanos Milei: correr a su primo de las negociaciones. De concretarse, un punto de no retorno entre los primos.
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Adorni dejó un gabinete en crisis y Santilli llega para intentar rescatarlo

La salida de Manuel Adorni no clausura solamente la etapa de un funcionario que acumuló poder, visibilidad y desgaste dentro del gobierno de Javier Milei, sino que deja al descubierto la dimensión de una crisis que ya no pertenece exclusivamente a su figura.
El exjefe de Gabinete se fue, pero el gabinete queda expuesto ante la opinión pública, golpeado por una conversación digital que durante los últimos meses juzgó a los ministros más que como administradores de la gestión pública, para ubicarlos en una escena mucho más áspera: la del conflicto político y el escándalo personal.
En este contexto, asumió Diego Santilli sus nuevas funciones.
El funcionario amplía sus roles en un gabinete que necesite mucho más que una nueva coordinación política.
El dirigente de raíces peronistas y de pasado macrista, se reacomoda en una estructura atravesada por el fuego semántico que dejó Adorni, con ministros que aparecen bajo una nube de términos hostiles y con una Casa Rosada obligada a reconstruir una narrativa de gestión que perdió fuerza frente al ruido de la crisis.
El desafío es mayor porque Santilli no asume como una figura nueva o ajena a la conversación política.
Si bien su nombre no registra el nivel de exposición que alcanzó Adorni tampoco aparece en las redes como una figura inmune a la negatividad, tanto por su pasado como por su presente político.
La sustitución entre ambos presenta, por eso, una paradoja reputacional.
Santilli se reconfigura en el corazón del poder libertario con una centralidad digital mucho menor que la de su antecesor, pero también con una evaluación propia atravesada por niveles elevados de rechazo.
El nuevo jefe de Gabinete recibe un despacho donde todavía flota la sombra del escándalo y una mesa política donde sus movimientos pueden volver a activar una conversación a la que el Gobierno necesita bajarle de temperatura.
La salida de Adorni puede funcionar como una oportunidad para cortar una parte del daño, pero no alcanza con retirar a quien concentró la mayor cantidad de críticas.
La Casa Rosada necesita modificar el clima que rodea a sus funcionarios, reducir el volumen de la conversación adversa y volver a instalar temas que la opinión pública digital asocie con la gestión.
En otras palabras, Santilli no sólo deberá ordenar un gabinete, sino intentar rescatarlo de la escena reputacional en la que quedó hundido.
El costo que deja Adorni
Manuel Adorni monopolizó la conversación sobre el gabinete en redes sociales, especialmente luego del estallido del escándalo que lo involucró.
El exjefe de Gabinete se despidió concentrando casi el 70% de las menciones sobre los ministros, muy por encima de Luis Caputo, Karina Milei, Diego Santilli, Martín Menem y el resto de los funcionarios relevados por Monitor Digital.
El dato exhibe algo más profundo que un pico de popularidad o un simple aumento de visibilidad.
Conforme se agravaba el escándalo que lo tuvo como protagonista, Adorni dejó de funcionar como un integrante más del gabinete y se convirtió en el principal punto de atracción de una conversación política adversa.
Su nombre ordenó una narrativa crítica, por momentos virulenta, que luego se proyectó sobre el conjunto de la estructura libertaria.
Durante los últimos meses, Adorni adquirió una visibilidad negativa que rozó el 90% de rechazo.
A su alrededor, se concentró una narrativa cargada de términos como error, escándalo, corrupción, denuncias, deuda, censura, corrupto y mentira.
Esas palabras no describen solamente una discusión intensa, sino que construyeron un clima denso dentro del cual se ubicó el exfuncionario en el contexto de un repertorio simbólico donde la gestión perdió centralidad y el conflicto ocupó todo el espacio.
“Adorni es Milei”
La crisis en torno a Manuel Adorni golpeó sobre una zona identitaria del Gobierno crucial.
El exfuncionario no fue solamente un funcionario con mala reputación, sino una figura política del riñón libertario cuya caída disparó preguntas sobre el relato de pureza política que Milei presentó como una diferencia frente al resto de la dirigencia.

Y ese es el fantasma que Santilli deberá disipar con su reasunción en la Jefatura de Gabinete.
La salida de Adorni puede ayudar a reducir la asociación inmediata entre su nombre y el del Presidente, pero el corte no será automático.
En las redes, las crisis no desaparecen porque cambie un funcionario, sino cuando otra agenda ocupa el centro de la gestión.
La Casa Rosada necesitará algo más que un reemplazo; debe producir una narrativa distinta.
Santilli, una figura menos central y algo menos dañada
Durante junio, Diego Santilli fue un actor secundario dentro del elenco presidencial. El flamante jefe de Gabinete sumó apenas el 4,1% de las menciones entre los funcionarios relevados.
El contraste con Adorni resulta elocuente. Mientras el exjefe de Gabinete concentró casi siete de cada diez menciones, Santilli apareció en un segundo plano, lejos de la intensidad que dominó la conversación sobre su antecesor.
Ese bajo perfil digital contiene un aspecto favorable para el Gobierno. Santilli llega sin la sobreexposición que transformó a Adorni en un imán de negatividad.
No hereda una centralidad propia capaz de desplazar a Milei o de ocupar por sí solo el centro de la agenda política digital. Pero esa ventaja relativa no equivale a una reputación positiva.
Durante junio, Santilli se ubicó entre las figuras de mejor desempeño relativo dentro del relevamiento de Monitor Digital, aunque todavía dentro de valores negativos.
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El dirigente de pasado macrista aparece tercero en la escala de sentimiento, sólo por detrás del ministro de Defensa, Carlos Presti, y de la vicepresidenta, Victoria Villarruel.
El nuevo jefe de Gabinete le saca ventajas amplias a Manuel Adorni, quien dejó la Casa Rosada como uno de los tres funcionarios con peor reputación digital.
Sin embargo, la comparación puede inducir a error. Diego Santilli llega con una reputación menos deteriorada que la de Adorni, pero no con una valoración positiva consolidada.
Asume funciones en la Casa Rosada mejor parado dentro de un gabinete que acumula problemas reputacionales, pero no llega blindado frente a la crítica.
Manuel Adorni, Diego Santilli, Redes Sociales
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