DEPORTE
Jugó en River, trabajó en una cabina de peaje y hoy está internado con ELA: “Algunos ex compañeros me ayudan con dinero”

Internado desde hace un mes en el Hospital Samco, ubicado en Maggiolo, su pueblo natal en Santa Fe, Ariel Medri atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida. El ex futbolista, que supo vestir la camiseta de River Plate, padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que lo obligó a alejarse de su rutina, de su hogar y de gran parte de sus recuerdos.
“Estoy internado para una mejor atención. Debés tener un poco de paciencia porque hay días que mis manos pueden escribir, porque ya no hablo”, aclara el ex delantero desde el centro de salud, dejando en claro que la entrevista será por escrito. Alejado de su familia integrada por Leonel (38 años) y Natalí (34), producto de la unión con su primera mujer; y Gianluca (22) y Nicole (20) de su segundo matrimonio, Medri asegura que se encuentra bien, pero reconoce el impacto emocional que implica haber dejado su hogar: “La casa de uno, viste, es tu casa. Extraño las comidas, el ambiente y a mis cuatro hijos”, asegura el hombre de 59 años (cumplirá 60 el 13 de mayo).
Su historia de resiliencia, marcada por el esfuerzo, las dificultades de mantenerse en la cima, el paso por el fútbol profesional y una vida de trabajo fuera de las canchas hoy suma un nuevo capítulo atravesado por la enfermedad, la ayuda de su entorno cercano, como ex compañeros riverplatenses que le mandan dinero para pagar los gastos de su enfermedad, y el cariño de quienes lo recuerdan.

– ¿Cómo está llevando su enfermedad?
– Estoy en rehabilitación. Estoy internado para una mejor atención en el Hospital Samco de Maggiolo, donde yo vivo. Estoy bien, pero tuve que dejar mi casa y parte de mis recuerdos. Y la casa de uno, viste, es tu casa. A veces me toca ir hasta Rosario, al Sanatorio Británico. Estoy a 220 kilómetros de allí, para continuar con el tratamiento.
– ¿Qué es lo que más extraña de su casa?
– Las comidas, el ambiente. Uno de mis hijos vivía conmigo. Tengo 4 hijos: Leonel y Natalí de mi primera mujer, y Gianluca y Nicole de mi segundo matrimonio. Los últimos dos son estudiantes en Rosario. Los otros dos trabajan en Venado Tuerto, en un supermercado.
– ¿Cuándo se enteró de su enfermedad?
– En el 2020. Fui al neurólogo, luego de unos estudios. Me derivó a Rosario y ahí me dijeron. Ahora estoy mal si lo comparo con aquel momento.
– ¿Recibe ayuda económica para salir adelante?
– No.
– ¿Los clubes donde jugó le ofrecieron algún tipo de ayuda?
– Algunos ex compañeros de River me aportan dinero vía transferencia, entre 40.000 o 50.000 pesos cada uno. Eso habla de por qué River ganó todo en aquella época. Me encanta la acción más que el importe. Ellos no tienen obligación conmigo. Y me ayuda mi hermana, que es de fierro, siempre está al pie. También, algunos de mis primos, mis hijos o alguien que siempre me da una mano. No es mi intención ni la de mi familia pedir ayuda a los clubes, pero me siento muy querido por todo lo que la gente me brinda, gracias a Dios. Ahora puse en venta un vehículo que yo lo usaba para ir a laburar al peaje de Ruta 8, como cajero. Ahí trabajé hasta el 30 de enero de 2024, en el kilómetro 381.
– ¿Cuánto tiempo trabajó como cajero?
– Ahí trabajé durante 12 años, desde el 2011.

Medri construyó su camino desde el Interior del país, con pasos por distintos clubes y una perseverancia que lo llevó a cumplir, aunque sea brevemente, el sueño de jugar en uno de los equipos más grandes de la Argentina: River Plate.
El recorrido de Medri comenzó en clubes de su pueblo como Sportman Carmelense, mientras completaba sus estudios. Hasta que, en 1982, con tan solo 16 años, tuvo su primera gran oportunidad de probarse en las divisiones inferiores de River Plate, aunque no logró quedar. Sin embargo, lejos de bajar los brazos, continuó formándose hasta tener una nueva oportunidad. Tras un paso por las inferiores de Vélez Sarsfield y experiencias en equipos del interior como Sporting de Laboulaye en Córdoba, finalmente en 1985 logró incorporarse en el conjunto de Núñez, para sumarse a la cuarta división.
Luego, subió a la Reserva, donde generó expectativas, incluso con actuaciones destacadas en partidos clave. El ansiado debut en Primera División se produjo el 2 de mayo de 1987, en un encuentro ante Platense. Sin embargo, su participación fue mínima: ingresó sobre el final y jugó apenas un minuto y medio, en la derrota contra Platense por 3-2 en el Monumental. Se transformó en el futbolista que menos minutos sumó en la Primera de River. Luego, con el cambio de cuerpo técnico, perdió lugar y su carrera comenzó a diluirse.

– ¿Qué recuerdos tiene de su paso por River?
– Muchos, los mejores. Yo viví ahí en la concentración de Primera, en la última pieza, con mi primo Daniel Gazzaniga, el padre de Gianluca y Paulo. En julio de 1982, fuimos a River a probarnos Ramos Delgado y Dominichi y nos tomaron a la primera prueba, pero nos dijeron que volviéramos en diciembre. Volví, pero a fines de ese año no anduve bien. No quedé, pero me dijeron que insistiera, que las puertas las tenía abiertas. Entonces regresé a Santa Fe, terminé el quinto año comercial y continué jugando en el Club Sportsman. Después me trajeron a probarme a Vélez y me incorporé en febrero del 84. Quedé todo ese año en el club hasta que en julio del 85 me venden al Sporting de Laboulaye, Córdoba, para jugar un preregional. Estuve seis meses, pero con el pase en mi poder volví a probarme en River.
– ¿Qué primera anécdota recuerda de su debut contra Platense?
– Debuté en Reserva y en Primera contra Platense. Uno en Vicente López y el otro en River, el 2 de mayo de 1987, que fue el último partido del Bambino Veira como entrenador en River. Ese día, iba a jugar de titular, pero volvió antes de tiempo un compañero y fui al banco. Entré 90 segundos, toqué una sola pelota y chau. Luego, hice la pretemporada con Carlos Griguol y me fui a préstamo a Talleres de Córdoba para la temporada 87/88. Aquellos 9 goles en 18 partidos en Reserva de River me alcanzaron para eso. Había muy buenos jugadores, muchos de selección, uruguayos y argentinos. Un lujo que pocos clubes se dan. Calculá que Caniggia jugaba en Reserva a veces. También, Pipo Gorosito y el Chapa Zapata, para no perder ritmo. Lo mismo Sergio Goycochea. Un lujo haber compartido plantel con todos ellos.

– Es el futbolista que menos minutos jugó en la Primera de River. ¿Le quedó ese gusto con sabor a poco?
– No, fue un lujo. Fui un chico de pueblo, humilde, que antes gritaba el Mundial 78 arriba de un camión, y ocho años después, estaba ahí compartiendo vestuarios con figuras de River. Hacerle un gol a Boca en Reserva con la cancha llena fue impagable. Fue el gol más lindo de mi carrera.
– ¿Qué le dijo el Bambino antes de que ingresara a la cancha?
– “Haga lo que usted sabe”. Esa confianza que sólo los grandes entrenadores te dan. Fue la primera vez que me senté en el banco de suplentes de la Primera. Calenté como 20 minutos y jugué menos de dos minutos.
– ¿Por qué tuvo pocos minutos en River?
– Porque me fui luego a Talleres a préstamo. Éramos 47 futbolistas que integrábamos el plantel y Griguol me dijo que no iba a poder sumar minutos. Éramos muchos y me tuve que ir. No me iban a tener en cuenta y me lo dijeron. Éramos muchos y el ex entrenador de River nos había dicho que en el club no había posibilidades.
– ¿Con quién competía en el puesto?
– Yo era primer contrato y me tenía que hacer mi nombre. Estaban Jorge Villazán, Rubens Navarro, el Pato Míguez. Después, el Nano Areán lo puso de 3 en Reserva. El Negro Cataldo no era competencia, sí aprendizaje.
– ¿Qué anécdota recuerda con algún compañero?
– Con la Araña Amuchástegui. Eran mesas de cuatro integrantes para comer o desayunar. El Araña se fue por debajo de las mesas en cuclillas y estaba el señor que nos llevaba la carne, de apellido García, leyendo el Clarín del domingo. Y la Araña con un encendedor le prendió fuego el diario desde abajo.

– ¿Cómo era su relación con Veira?
– Buena, normal y con mucho respeto. Mi DT era el Nano Areán en Reserva. Él era el ayudante de campo del Bambino. Con él había más confianza.
– ¿Es cierto que Sergio Goycochea le regaló varios pares de botines?
– Sí. Una vez le rompí tanto los huevos que me regaló seis pares de botines Topper, tres altos y tres bajos. Un genio total.
Tras ese debut en Núñez, el entrenador Héctor Bambino Veira dejó la institución, y bajo la dirección de Carlos Timoteo Griguol Medri no tuvo espacio en el equipo. Fue cedido a préstamo a Talleres de Córdoba, donde tuvo algunos momentos destacados, pero no logró afianzarse. Después de su retorno al Millo y su posterior desvinculación, intentó continuar su carrera en el Ascenso, pero las oportunidades eran cada vez más escasas. En Talleres, jugó poco y nada en un equipo que terminó último y que se salvó del descenso gracias a los promedios. Luego, tuvo pasos por Villa Dálmine (1990) y Macará de Ecuador (1991).
Sin mayor éxito en el exterior, decidió decir basta y colgar los botines. Regresó a Santa Fe, donde se dedicó a trabajar en una cabina de peaje en Venado Tuerto. También hizo el curso de entrenador y dirigió distintas divisiones infantiles del club Sportivo Sarmiento de Maggiolo, su pueblo.
– ¿Cómo fue su paso por Talleres?
– El DT que me llevó a la quinta fecha lo hacen renunciar, justo cuando yo le había hecho un gol a Racing de Córdoba. Me toca entrar y marco mi único gol en Primera en el fútbol argentino. Hacíamos de local en el Chateau Carreras, hoy Mario Kempes. Fue un año muy malo. Hoy es un lujo el club. Andrés Fassi fue mi profesor en aquel entonces. Amadeo Nuccitelli era el presidente.

– ¿Por qué dice que Fassi fue su profesor?
– Porque la Pepona José Omar Reinaldi fue el reemplazo de Sebastián Viberti, el DT anterior. Y Fassi era el preparador físico del equipo 87/88.
– Luego de Talleres, ¿cómo siguió su carrera?
– Me fui a Italia por 50 días. Quedé libre de River para probar suerte afuera. Nos fuimos con Juan Mussi, con quien nos conocimos en Ezeiza. Viajamos el 13 de septiembre del 88. Fueron 15 horas de vuelo. Él jugaba de 10, muy bien, y yo de 11.
Sin continuidad en el profesionalismo, Medri optó por alejarse del alto rendimiento durante la década del 90. Como muchos futbolistas, tuvo que reinventarse fuera de las canchas. De regreso en su provincia, encontró estabilidad laboral trabajando en una cabina de peaje en Venado Tuerto. Paralelamente, decidió mantenerse cerca del fútbol desde otra función.
– ¿A qué edad se retiró y por qué?
– A los 34 años, allá por 1999 o 2000, en Arias FC, provincia de Córdoba.
– ¿Por qué motivo se retiró?
– No tenía motivación para ir a prácticas. Me había separado de mi primera mujer y andaba bajón, sin ganas.
– ¿A qué se dedicó luego?
– Hice el curso de DT en Canals, Córdoba, entre 2006 y 2007. Me recibí. Estuve en el club de mi pueblo trabajando en inferiores desde 1996 hasta 2021, pero tuve que dejar por esta enfermedad. Amo el fútbol, es lo que más me gusta.
– En el peaje, ¿cuánto tiempo trabajó?
– Desde 2011 hasta 2024. También, trabajé en el Banco BID de Venado Tuerto, gracias a la gestión del club Centenario, donde jugué en el 92/93. Cumplí funciones administrativas. Grababa en la computadora débitos y créditos, de 1992 a 1996, pero luego el banco cerró por motivos de liquidez.
– ¿Perdió plata en el corralito?
– No, viví siempre al día. El fútbol me ayudó a vivir, pero nunca pude vivir del fútbol.
– Cuando era jugador, ¿tenía otro trabajo?
– No. En Villa Dálmine y en River me dieron un techo. En Talleres, me pagué yo el departamento. En Ecuador, no me cumplieron en nada, en Macará de Ambato. Dejé 4.800 dólares ahí y nunca más. Marqué 10 goles en 22 partidos entre la A y la B.
– ¿Tiene camisetas de recuerdo?
– La de River y una de Italia. No la de River con la que debuté, sino la del León con la franja blanca que usamos, una roja con líneas blancas.
DEPORTE
Con Mbappé y Alfaro como principales protagonistas, los mejores memes de la eliminación de Paraguay ante Francia en el Mundial

La eliminación de Paraguay ante Francia en los octavos de final del Mundial 2026 desató una ola de memes en las redes sociales, donde la figura de Kylian Mbappé y el perfil de Gustavo Alfaro se convirtieron en el centro de la creatividad digital.
El partido, disputado en el Estadio Filadelfia, terminó con victoria de Les Blues por 1-0 gracias a un penal convertido por el delantero del Real Madrid, quien alcanzó a Lionel Messi en la cima de la tabla de goleadores del torneo.
La victoria de los europeos provocó la reacción inmediata de los usuarios. Las imágenes y videos inundaron las plataformas apenas terminó el encuentro. Muchos usuarios destacaron la resistencia de la Albirroja durante más de una hora de juego, con publicaciones que mostraron a defensores paraguayos y al Orlando Gill como murallas.
En esa línea, la figura de Alfaro tampoco pasó inadvertida. Como se preveía, el entrenador implementó una estrategia orientada a conservar el cero en el arco propio y apostar a lastimar de contraataque. De hecho, ya en la previa los fanáticos bromeaban con que el “cazador de utopías”, como lo apodan a DT argentino, tenía que planificar un esquema táctico lleno de defensores para frenar a Mbappé, Michael Olise, Desiré Doué, Bradley Carcola, Ousmane Dembelé y compañía.
El protagonismo del capitán francés fue otro de los ejes centrales, no por haber sido el autor del único gol del partido sino por soportar la férrea marca de los defensores paraguayos.



















DEPORTE
El Bayern tiene al ‘gemelo’ de Lamine Yamal: ‘¿Eres tú, Lamine?’

Las redes sociales alucinaron cuando la semana pasada el Bayern compartió una imagen en Instagram del entrenamiento del equipo sub-19. De repente, esa publicación se hizo viral, llegando a muchísima más gente de lo habitual. El motivo de aquel ‘boom’ mediático era que, en aquella publicación, aparecía el ‘gemelo’ de Lamine Yamal.
Suelen decir que las comparaciones son odiosas. No obstante, la del protagonista de esta historia con la estrella del Barça y de la Selección es, cuanto menos, curiosa. Un joven futbolista del Bayern puso patas arriba las redes sociales con su enorme parecido con el de Rocafonda.
El canterano del Bayern luce cabello rizado con mechas rubias, que recuerda mucho al estilo de Yamal. Pero el parecido va más allá del pelo. El color de piel, la forma del rostro o la complexión física invitan a pensar que, en efecto, es familiar del extremo culé. La publicación del club bávaro no tardó en llenarse de comentarios. Algunos usuarios bromearon con frases como “el hermano de Lamine Yamal juega con nosotros”, “pensé que era Lamine” o “¿Yamal, eres tú?”.
El jugador de la imagen, obviamente, no tiene nada que ver con Lamine Yamal. Se llama Roy Rafael Snip, nació en Múnich el 23 de febrero de 2008, también tiene la nacionalidad neerlandesa y está en la cantera del Bayern desde 2017, cuando llegó procedente del BC Attaching, de la región de Alta Baviera.
Snip, un centrocampista diestro de técnica depurada, es plenamente consciente de su parecido físico con Lamine y no dudó en jugar con ello en sus redes sociales personales. Hace semanas publicó en Instagram una fotografía durante unas vacaciones en Barcelona, donde posaba con una camiseta del propio Lamine.
En lo deportivo, Roy Snip viene de una temporada interesante con el sub-19 del Bayern, en la que marcó seis goles y repartió tres asistencias en 23 partidos. A sus 18 años, tiene entre ceja y ceja llegar al primer equipo del Bayern de Kompany.
Aunque no es un objetivo fácil, futbolistas como Lennart Karl, de la misma generación que Snip (2008) y más que consagrado en el primer equipo, muestran que con trabajo y talento es posible. De hecho, debía estar en el Mundial con la Mannschaft, pero cayó lesionado en un entrenamiento y Nagelsmann tuvo que sustituirlo.
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DEPORTE
El líquido “milagroso” que usaron dos de las figuras del triunfo de la selección argentina ante Cabo Verde: “Me la hice traer”

(Desde Estados Unidos) La cara de los jugadores de la selección argentina lo decía todo. Entre el calor extremo de Miami y haber tenido que jugar más de 120 minutos para vencer a una Cabo Verde que sorprendió a los campeones del mundo después tener ventaja en dos ocasiones durante el partido, los dejó exhaustos. Justamente, una vez que terminó el duelo y los futbolistas pasaron por la zona mixta donde los esperaban decenas de medios de todo el mundo, la revelación de una de las claves de la victoria llamó la atención.
Uno de los últimos en pasar por el lugar dedicado a la prensa fue Cuti Romero. El defensor, que volvió a ser titular después de tomarse un descanso ante Jordania para recuperarse de una molestia en el ligamento colateral medio de su pierna derecha, el mismo por el cual se perdió los últimos dos meses de la temporada tras chocar con el arquero del Tottenham, se confesó y contó el ritual que hizo antes del comienzo del juego.
Cuando los jugadores estaban a la espera que empiece el famoso conteo de 10 a 0 hasta que el árbitro Drew Fischer pitara el inicio del encuentro, uno de los utileros se fue rápido a la zona de los vestuarios. Infobae estaba en la zona destinada a la prensa, justo en línea diagonal a donde Argentina defendió en el primer tiempo. Poco tiempo después, el mismo colaborador volvió y le entregó algo a Romero. El número 13 se lo puso por el cuerpo, y en ese mismo momento, también se lo compartió a su compañero de zaga y amigo personal Lisandro Martínez. ¿Qué era ese líquido? El cordobés lo develó.
“Agua bendita, me la hice traer. Y la usamos los dos, así que le di a él”, respondió Cuti en relación al líquido que usó en la antesala del encuentro. ¿Sirvió? Los creyentes, cómo él, dirán que fue una ayuda más para sobrevivir a un partido cansador para la Selección. Es más, además de Messi, que anotó su séptimo gol en lo que va de la Copa del Mundo, los otros dos que festejaron en el tiempo suplementario fueron… Romero y Licha.
El marcador central anotó un gol clave para darle el pase a octavos de final al equipo
Después de revelar esa intimidad, el marcador central ex Belgrano analizó lo costoso que fue la victoria ante el conjunto africano. “Si se jugaran bien todos los partidos sería lindo, ¿no? Ganar 3-0 siempre. Pero también el rival juega. Hoy se sufrió mucho, estábamos muy cansados en lo físico. Se viene otro partido igual de durísimo, pero esta selección tiene para rato, Dios quiera. Ahora disfrutamos este momento y ya empezaremos a pensar en lo que viene. Y también somos esto, mucho corazón, mucho huevo cuando no aparecen otras cosas”, dijo.
Después, aprovechó para celebrar la presencia de miles de hinchas argentinos en el estadio de Miami. “Agradecido por el apoyo increíble. Acá en la cancha, allá en Argentina. La verdad que a veces no tenemos nuestra mejor noche, pero se siente el aliento y nunca vamos a dejar de intentarlo. Me quedo con que ganamos y conseguimos el triunfo. Como dije, sufrimos mucho. Ahora vamos a disfrutarlo con todo el grupo y ya empezaremos a pensar en lo que viene”, agregó Cuti, que a pesar que la FIFA le otorgó el tercer tanto del seleccionado a Disney (en contra), él celebró su conquista para el 3-2. Lo que viene es la Egipto de Mo Salah, que eliminó a Australia en los penales y ahora será el obstáculo que tendrá la Albiceleste este martes a las 13 (hora argentina) en Atlanta para avanzar a los cuartos de final del Mundial.
El otro que también probó del agua bendita que mandó a pedir Romero fue Licha. Autor del segundo tanto de Argentina, el defensor del Manchester United fue una fiera todo el partido. Junto a Dibu Martínez y el propio Cuti fueron el triángulo de hierro que se destacó junto al histórico número 10 como las mejores caras de la Selección ante los caboverdianos. Como sucedió con el cordobés, Lisandro no pasó la oportunidad para volver a explicar cómo vivió la recuperación de una dura lesión, que hasta lo hizo pensar en dejar el fútbol profesional.
“Si te digo la verdad, el primer mes me pasó eso de que ya no, no sufrir más, ¿viste? Porque ya me habían pasado otras lesiones en el pie cuando me lesioné el quinto metatarsiano, pero esta la verdad que fue la peor, la peor de todas. Estuve muy en el piso, pero también después nace mi hija y ahí como que se me equilibró todo. La vi cómo dio luz mi mujer también, el esfuerzo que hizo y dije yo: ‘Cómo no voy a seguir luchando ahora’. Y después, claro, lo de Leo, para mí es un gran ejemplo, porque él ha sufrido mucho en toda su carrera, ha sufrido pérdidas, y nunca se dio por vencido. Hoy está acá con 39 años, luchando, peleando. Ya ganó todo. No tiene que demostrar absolutamente nada. Es el mejor jugador de la historia, no solo de fútbol, de todos los deportes. Es una locura. Y nosotros que venimos atrás, cómo no vamos a seguir luchando. Si el mejor de todos los tiempos lo hace con esta pasión, nosotros tenemos que seguir atrás con el camión, de la misma manera”, expresó Martínez en zona mixta.
Allí fue también donde el 6 de Argentina le dejó algo en claro a Infobae tras la pregunta de si lograr una victoria de esta manera tenía un plus especial. “Ganar así te muestra el carácter del equipo, la personalidad. Son golpes duros cuando te empatan. Y más de esta manera. Pero ya lo demostramos en el Mundial anterior, y ahora tenemos que seguir demostrando lo mismo”. Clarito, como el líquido que la dupla Cuti-Licha usó antes del juego en una calurosa Miami.
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