DEPORTE
La fuerte depresión que atravesó Pogba: ‘No tengo nada, no me llama nadie, no sé ni a dónde voy’

Paul Pogba volvió a ser titular 1084 días después. Un calvario plagado de lesiones y con una sanción por dopaje que le alejó del fútbol -nunca mejor dicho-, pero todo ello pareció llegar a su fin el pasado sábado, cuando figuró en el once inicial del Mónaco tres años después de su última titularidad.
No ha sido un camino fácil para el que fuera internacional francés, considerado en su día uno de los mejores jugadores del mundo, por el que se pagaron auténticas millonadas y que estaba llamado a liderar una nueva era del fútbol galo. Pero todo se torció en su carrera.
Fue con la sanción por dopaje cuando Pogba se llegó a plantear si quería seguir jugando, incluso entró en una fuerte depresión que ha querido desvelar ahora en una charla en ‘Ligue1+’ con Adil Rami, exjugador de la selección francesa y excompañero del centrocampista del Mónaco.
Pogba fue titular tres años después / @paulpogba
«¿Por qué estoy entrenado? ¿Por qué?»
Se abrió como nunca Pogba, que confesó que su esposa fue quien le animó a seguir entrenando. «Lo que también te ayudó, te conozco, fue tu familia, tu esposa, los niños, tu madre…», arrancaba diciendo Rami. A lo que Pogba añadió: «No sabes cuántas veces mi esposa me dijo: ‘¿Qué estás haciendo? ¡Vamos, ve a entrenar, vamos!’«.
No se quedó ahí el francés, que aseguró vivir días y semanas muy duros sin ganas de salir de casa: «Hay días en que estaba ahí y me decía: ‘En serio, no tienes nada, no recibes ninguna llamada, no sabes adónde vas. Me preguntaba: ‘¿Pero por qué estoy entrenando? ¿Por qué estoy entrenando?’».
«No me pasaba todos los días, pero…»
«Sinceramente, ha habido momentos en los que pensaba: ‘Ya está, esto me está sacando de quicio’. Y entonces me dije: ‘Adelante, voy a entrenar, voy a entrenar, voy a seguir adelante’. No me pasaba todos los días, no era todos los días, eso sería mentira, pero durante la semana…», añadía Pogba.

Pogba fue titular tres años después / MONACO
A lo que Rami quiso hacer un inciso para destacar la ‘dura’ vida del futbolista: «La gente no sabe que trabajar no es solo lo que vemos con los entrenamientos. Es dormir, alimentarse… Y todo eso, es realmente difícil«.
Porque la rueda del fútbol no deja de girar y girar, sobre todo en una época con un calendario cargado de partidos que no se detiene: «Hago todo, vengo, estoy aquí, y no se detiene, sigue y sigue. Me preguntaba: ‘¿Qué más tengo que hacer para evitar todo esto?’ Y en realidad, es cuestión de tiempo y paciencia. Hay que tener paciencia para seguir adelante y no rendirse».
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DEPORTE
Canales para ver el Barcelona vs. Boca Juniors por Copa Libertadores

Barcelona vs. Boca. Foto: Twitter @BarcelonaSC
El Xeneize quiere levantarse tras su caída en Brasil e intentará volver de Guayaquil con los tres puntos. Y es que este martes 5 de mayo, por la cuarta fecha del Grupo D de la Copa Libertadores, desde las 21.00, Boca Juniors de Claudio Úbeda visitará a Barcelona de César Farías en el estadio Banco Pichincha.
¿Dónde ver EN VIVO y ONLINE el Barcelona vs. Boca Juniors por Copa Libertadores?
Este encuentro entre el Xeneize y el Ídolo, se podrá ver en vivo para toda la Argentina a través de la señal de Fox Sports y Telefé:
Fox Sports:
- Canales 25 (SD) y 106 (HD) de Flow
- Canales 605 (SD) y 1605 (HD) de DirecTV
- Canales 101 (SD) y 1013 (HD) de Telecentro
Telefe:
- Canales 10 (HD) y 10 (SD) de Cablevisión Flow y digital
- Canales 1123 (HD) y 123 (SD) de DirecTV
- Canales 12 (HD) y 12 (SD) en Telecentro.
El duelo entre el Xeneize y el Ídolo, por la cuarta fecha de la Copa Libertadores se podrá ver de manera online desde una PC o cualquier dispositivo móvil a través de Disney +. Para poder seguirlo en la plataforma de ESPN es necesario pagar una suscripción mensual previa. Además, vas a poder seguir el minuto a minuto desde futbolargentino.com.
¿A qué hora juegan Barcelona vs. Boca Juniors por la Copa Libertadores?
- Argentina: 21:00 horas
- Brasil: 21:00 horas
- Chile: 20:00 horas
- Colombia: 19:00 horas
- Ecuador: 19:00 horas
- México: 18:00 horas
- Perú: 19:00 horas
- Paraguay: 21:00 horas
- Uruguay: 21:00 horas
- Venezuela: 20:00 horas
Cómo llegan Boca Juniors y Barcelona al cruce por la Copa Libertadores
El cuadro Xeneize llega a este encuentro luego de haber conseguido un triunfo en su última presentación, puesto que venció 2-1 a Central Córdoba por la última fecha de la primera etapa del Torneo Apertura de la Liga Profesional, en el que quedó en la segunda posición de la Zona A. Pero previo a ello, por Copa Libertadores, el equipo de Claudio Úbeda cayó 1-0 en Brasil ante Cruzeiro en un polémico encuentro en el que Adam Bareiro fue expulsado, por lo que el paraguayo se perderá este duelo.
Por su parte, Barcelona de Ecuador llega a este encuentro en un mal momento, puesto que viene de empatar de local 1-1 con Manta -último en la liga ecuatoriana- a pesar que tenía uno más y se fue entre silbidos por su público debido a que marcha en la tercera posición y ocho puntos del líder. Además, en la Copa Libertadores viene teniendo una pésima campaña, puesto que hasta ahora no ha sumado un solo punto y es el último del grupo D.
Probable formación de Boca Juniors vs. Barcelona, por la Copa Libertadores
Leandro Brey; Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes, Milton Delgado, Tomás Aranda; Milton Giménez y Miguel Merentiel.
Probable formación de Barcelona vs. Boca Juniors, por la Copa Libertadores
José Contreras; Bryan Carabalí, Javier Báez, Alex Rangel, Gustavo Vallecilla; Milton Celiz, Matías Lugo, Jandry Gómez, Jhonny Quiñónez; Héctor Villalba y Darío Benedetto.
Datos del partido entre Barcelona vs. Boca Juniors por la Copa Libertadores
- Hora: 21.00.
- TV: Fox Sports y Telefe.
- Árbitro: Carlos Betancurt
- Estadio: Banco Pichincha.
Barcelona,Boca Juniors,Copa Libertadores
DEPORTE
Lanús contra la naturaleza: de los 4090 metros sobre el nivel del mar al recuerdo de haber jugado con los pies enterrados en la nieve

Sucede cada vez que los argentinos (y no solo los argentinos) deben visitar la altura. La altura profunda, temida, casi desconocida. La altura sudamericana. El cuentito volverá a repetirse más temprano que tarde.
Se hablará de los riesgos de la hipoxia, de esa disminución de oxígeno en los tejidos y en las células del cuerpo que golpea. Se recordará el siempre latente intento de la FIFA de prohibir el fútbol en aquellos lugares donde las nubes se mezclan con el césped. Se pondrán sobre la mesa, del otro lado del mostrador, casi como un tratado de derecho geopolítico y de defensa, aquellas frases de un tal Diego Armando Maradona al bancar al pueblo boliviano con aquel aplaudidísimo “ustedes tienen que jugar donde nacieron…”.
En fin, nada que ya no se haya dicho pero que regresará religiosamente a nuestros oídos cuando Always Ready reciba este martes desde las 21.30 hs a Lanús en un partido crucial, para unos y otros, por la 4° fecha de la Libertadores.
Si sonaban las alarmas en el Hernando Siles de La Paz, a 3600 metros sobre el nivel del mar, ni hablar de la localía en El Alto, ciudad populosa -segunda del país detrás de Santa Cruz de la Sierra-, casa también de la selección de Bolivia, a 4090 msnm. La Banda Roja, tal como se conoce a Always, se mudó al Coloso del Norte en 2018 y allí, en el estadio municipal de Villa Ingenio (con capacidad para 25.000 espectadores), se había hecho fuerte con seis triunfos en seis presentaciones en clave Conmebol, en sus torneos internacionales. Y chapeaba el facto.
“Es la fortaleza más temida del fútbol sudamericano. Un volcán humano. Supera en altitud a todos los estadios del planeta. La delgada atmósfera de El Alto reduce el rendimiento aeróbico de los rivales en hasta un 30%…”, jura todavía -y asusta- el club, en su propia cuenta oficial, sobre su ventaja natural. Sin embargo, los ecuatorianos de Liga de Quito le arrebataron este año sobre la hora (1-0), en el debut copero, ese temible 100% de eficacia.
El Alto se supone un sitio hostil para los forasteros pero lleno de vida -aunque también de muerte- para los locales. En los últimos 30 años duplicó la cantidad de habitantes y va camino al millón. Entre el aeropuerto internacional y el teleférico que facilitó el vínculo entre paceños, se transformó en una ciudad popular, accesible y dinámica. Las migraciones internas llevaron a la urbanización express. De hecho, la propia Villa Ingenio -donde se levantó en 2017 esa cancha que deja ver la Cordillera de Los Andes- no tiene más de 50 años. Tomó su nombre de un antiguo ingenio minero donde se trabajaba el oro y el estaño.
El progreso poblacional, la nueva modernidad con los cholets (esas casas y edificios coloridos de varios pisos con diseños extravagantes), se mixturó con familias de origen aymara y con el resguardo de la tierra. La zona, por caso, fue cruento foco de resistencia en la llamada Guerra del Gas, la venta del recurso a Estados Unidos, vía Chile, que terminó en 2003 con 81 fallecidos y cientos de heridos en una feroz represión que todavía homenajea a sus héroes.
De regreso al fútbol, después de varias visitas a Bolivia, desde la década del ’50 hasta hoy, y a sus distintos escalones, lo más cerca del cielo que tocó Lanús ocurrió en la Sudamericana 2024, cuando a 3399 msnm el Granate le ganó 2-0 en Cusco, Perú, a Deportivo Garcilaso con goles de Walter Bou y Marcelino Moreno. Antes, por la Libertadores 2014, supo derrotar por 2-0 en Torreón, México, a Santos Laguna a 1120 msnm. No mucho más. Sin embargo, jamás subió ‘tan arriba’. Todo un desafío. Y se sabe, no solo será cuestión de hipoxia: a mayor altitud, la temperatura desciende principalmente porque la presión atmosférica es menor, lo que provoca que el aire se expanda y se enfríe.
Así las cosas, el Senahmi (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrografía) boliviano ya pronostica para este martes algo menos de 10° para la noche, en el horario del partido, y solo 4° para el pitazo final. Aunque semejante introducción, en realidad, sirve para evocar en estas líneas aquella tarde en la que Lanús transpiró -obra y gracia de la naturaleza- en el ambiente más inhóspito en lo que va de sus 111 años de historia, más allá de la altura. ¿Sabías acaso que Lanús jugó sobre la nieve?
Una gira que terminó en Alemania y de una manera impensada
Ayer, hoy y siempre, y mucho más en el fútbol argentino, las giras han servido para ganar en fama -nacional e internacional- pero, básicamente, para ganar un manguito extra. Eso implicaba muchas veces dejar a los torneos locales en un segundo plano y, a la hora de retomarlos, caerse a pedazos porque las piernas ya no daban para más después de un exagerado desgaste. Así y todo, eran riesgos que se corrían a gusto. El dinero hace mover el mundo y, entre fines de 1951 y principios de 1952, Lanús se movió a Europa. Al punto que pasaron Navidad y Año Nuevo en el Viejo Continente.
No era un mal equipo, para nada. Contaba con cracks de la época como Juan Héctor Guidi, León Strembel, Nicolás Daponte, Tito Alvarez Vega, Osvaldo Gil, y hasta dos refuerzos paraguayos del club Atlántida de Asunción, Bonifacio Alcaraz y Obdulio Sosa, fichados ad hoc. El presidente Juan Bautista Besse estaba a cargo de la delegación y el grupo era comandado por José Volante, hermano de Carlos, otro integrante del plantel.
Recién ascendido a Primera después de un año en el Ascenso, había acabado la temporada 1951 en el quinto lugar tras haber terminado la primera rueda en lo más alto de la tabla. La gira fue un buen modo de recaudar fondos para pagar los premios adeudados del título de la Primera B en 1950. Según la investigación del historiador Néstor Bova en el tomo I de Centenario Granate (1915-1964), “el resultado de l a gira arrojó un beneficio de 230.000 pesos de la época aunque a su vez costó padecer importantes lesiones a algunos de los futbolistas titulares”.
El viaje se cocinó en primavera y se ejecutó en verano. Verano argento, invierno europeo. La organización cambió de planes mil veces sobre la marcha. La negociación de los cachets hicieron las cosas más complejas. Según lo estipulado, serían 13 amistosos, con un partido en España contra Racing de Santander y otro en París ante un rival a designar. Al final, fueron 11 en un mes y moneditas con un juego fuera de lista: en Roma, ante la Lazio, que incluyó una visita del plantel al Papa Pio XII en el Vaticano.
Fue también un bardo: hubo encuentros en jornadas sucesivas, con menos de 24 horas de descanso; hubo un bache de 19 días sin matches, solo con entrenamientos gusto a nada. Igualmente, también hubo cruces hoy envidiables frente a Sporting Lisboa, Benfica, Porto, Fenerbahce, Besiktas, Galatasaray y hasta con la selección de Bélgica que jugaría poco más tarde el Mundial 1954.
El sábado 9 de febrero, tres días después de jugar en Bruselas y casi con las valijas preparadas, quedaba el último compromiso antes de subir al avión de vuelta con cuerpos totalmente extenuados. Fue cuestión de hacer unos 250 kilómetros por ruta desde la actual capital de la Comunidad Económica europea para encontrarse con un escenario totalmente inesperado…
Lanús y una visita a una helada ciudad destruida por la Segunda Guerra Mundial
La oferta llegó desde Essen, ciudad trabajadora fundada en el año 845 y situada sobre el rio Ruhr, parte del estado de Renania del Norte-Westfalia, uno de los 16 del territorio alemán pero a unos 60-70 kilómetros de la vieja Holanda. Centro de carbón y acero, de allí lo de Capital de la Energía, supo ser la ciudad minera más grande de Europa. La Segunda Guerra Mundial significó un antes y un después: la ciudad fue arrasada por la Fuerza Aérea Británica (con la ayuda norteamericana) y apenas si quedaron dolorosos escombros. Fue en 1943 un objetivo prioritario por sus fábricas de acero y armamento, especialmente Krupp, productora de tanques, artillería y municiones.
Para la fecha en que recibió a Lanús, Essen se encontraba en plena reconstrucción. El famoso Plan Marshall favorecía la recuperación industrial y de aquel lugar en ruinas, ya poco quedaba. Lo único que no cambiaba era la naturaleza de las cosas. La altitud media, por caso, era (y continúa siendo, claro) de 116 metros sobre el nivel del mar. El asunto pasaba por otro lado: el frío. Y algo más…
El elenco de Essen que hizo las veces de anfitrión del Granate fue Rot-Weiss Essen, los Rojiblancos según la traducción literal y según sus colores de toda la vida. Fue fundado el 1 de febrero de 1907 aunque recién llevó ese nombre después de varias fusiones (nació, por caso, como SV Vogelheim). Hoy por hoy, los también conocidos como RWE, lejos del glamour, pelean por un lugarcito en la 2.Bundesliga, la segunda categoría germana, después de 20 temporadas de espera. Sin embargo, recién comenzada la década del ’50, eran sensación en la región. Y en Europa también.
“Fue un equipo increíblemente popular en esa época de posguerra. En esos años, incluso, llegó a jugar 145 partidos internacionales. Aquellos fueron los momentos más gloriosos del club. En 1952 fue campeón del Oeste; en 1953, se quedó con la Copa de Alemania; y, en 1955, con el torneo nacional después de ganarle la final al FC Kaiserslautern por 4-3 ante 76.000 espectadores. Por ese título, se convirtió en el primer representante alemán en la Copa de Campeones de Europa (actual Champions), donde fue eliminado en primera ronda ante el Hibernian escocés (0-4 y 1-1)”, le contó Georg Schrepper, el historiador del club, a Olé.
El RWE contaba en sus filas con Helmut Rahn, quien fuera autor del gol triunfal para la victoria de Alemania sobre Hungría en la definición de la Copa del Mundo Suiza 1954, el Milagro de Berna. Ese era el rival de Lanús, ni más ni menos. Pero apareció otro de la galera en el estadio Hafenstraße. O casi…
“Aquel fue un invierno bastante normal en Essen y la región del Ruhr. Meses típicos. Temperaturas promedio de 0°/-1°, que rondan el punto de congelación, y de una cantidad de nieve en la superficie de unos diez centímetros que cubren el suelo. El día del partido con Lanús, según los informes de la época, no fue la excepción. De hecho, se jugaron varios encuentros ese fin de semana con el mismo clima…”, le cuenta vía Zoom a Olé Linda Heinrichkeit, la Jefa de Redacción del Westdeutsche Allgemeine Zeitung, el WAZ, diario nacido en 1948 y todavía referencia periodística en la zona.
En la misma línea, Schrepper contó que dos semanas antes de enfrentar al Granate, “el RWE había jugado contra el SpVgg Erkenschwick en un campo completamente helado. Los jugadores se resbalaban por todas partes. Prácticamente se deslizaban por el campo. Sus tacos de goma no tenían agarre. Helmut Rahn incluso se quitó los botines, queriendo jugar descalzo, pero el árbitro se lo prohibió. Los de Erkenschwick fueron más astutos: y se untaron resina en la suela. Ganaban 5-0 el primer tiempo. Cuando el Essen hizo lo mismo, descontó pero acabó con una derrota por 6-4…”.
La prensa enamorada de Lanús: “Magia a la vista”
La importancia que le daba el Rot-Weiss Essen a sus partidos internacionales era manifiesta. El partido frente a Lanús fue anunciado en diciembre y sería parte de una programación invernal que incluía también juegos ante el Hajduk Split yugoslavo, el Liverpool inglés y el Besiktas turco. Enfrentar a un equipo argentino no era cosa de todos los días. Por eso, el RWE decidió postergar para el Jueves Santo su partido de campeonato ante el Fortuna Düsseldorf.
El encuentro se pactó para el sábado 9 de febrero de 1952, a las 15.45 hora local, en el estadio de la Calle del Puerto. Sus terrenos, hoy por hoy, resultan ser la playa de estacionamiento de su moderno estadio. En aquel entonces, era una linda y modesta cancha para unos 25.000 espectadores aunque las inclemencias del tiempo, contra el Grana, permitieron la presencia de alrededor de 10.000 según las crónicas de la época.
En la previa fue todo camaradería, al punto que la dirigencia local le entregó a su par bonaerense un jarrón con el escudo grabado de la ciudad que actualmente puede ser visitado en el Museo Granate que enaltece la sede social del Club Lanús (Avenida 9 de Julio 1680). Además, los capitanes Gottschalk y Strembel intercambiaron banderines en el campo de juego.
Más allá de la goleada recibida (5-1), la prensa alemana quedó impactada por el fútbol propuesto por el Granate, incluso a pesar de no poder hacer pié en un terreno rara avis, tapado por la nieve. La tradicional revista futbolera Kicker, aseguró que “los sudamericanos ofrecieron una actuación sobresaliente, incluso en un terreno inusualmente cubierto de nieve. Todo el ingenio de su fútbol tan bello: magia para la vista”. También argumentaron positivamente acerca de las potencialidades de Lanús a pesar del resultado.
“El juego estaba condenado al fracaso porque al partido le faltaba el objetivo final: marcar goles. Aunque los visitantes jugaron de forma muy ofensiva, incluso el central aparecía constantemente frente al área del Essen, apenas lograron disparar al arco porque todo estaba amontonado en un espacio muy pequeño frente al área rojiblanca. Estas deficiencias tácticas no hicieron que la defensa del Essen tuviera demasiadas dificultades. Los dos extremos internacionales Daponte y Vivas destacaron para los argentinos, quienes completaron una increíble cantidad de carreras y brillaron con actuaciones artísticas”, explicaron desde el medio gráfico que llevó el partido a su portada.
Por su parte, el diario local NZE (Neue Ruhr Zeitung) encontró en el clima reinante la explicación del resultado. “ Los artistas del balón argentinos del Club Atlético Lanús sufrieron una derrota bajo una tormenta de nieve y un frío intenso. El resultado tiene aún más peso dado que los sudamericanos se presentaron como futbolistas perfectos y altamente cualificados, que recordaban mucho a sus compatriotas de Rosario en cuanto al control físico y del balón, y que hasta ahora habían tenido un desempeño brillante en Europa…”, escribieron en sus distintas ediciones diarias.
Osvaldo Gil fue el autor del empate parcial en el minuto 22 pero los alemanes llegaron en ventaja (2-1) al entretiempo. Un Lanús sin cambios resistió al clima y al cansancio como pudo pero, en el último cuarto de hora, recibió tres goles en 9′ a pesar de contar en el arco con Alvarez Vega.
Así y todo, a pesar de la goleada, fue considerado por el periodismo como un Spitzenmannschaft, algo equivalente a ‘equipo de élite o de punta’. “El clima inusual le causó grandes dificultades a Lanús durante su presentación en Essen. Los invitados de ultramar habían tomado todas las precauciones contra la tempestad de nieve y demostraron ser futbolistas perfectos y altamente cualificados”, cerró el jornal la primera y única presentación del Granate en territorio alemán.
Casi dos meses más tarde, el elenco del Sur del Gran Buenos Aires debutó por el campeonato local en San Martín frente a Chacarita y derrotó 3-2 al Funebrero (doblete de Catoira y Martínez) y repitió en el otoño suburbano a ocho de aquellos 11 jugadores que cayeron en la nieve germana.
La síntesis de un partido histórico para el Granate
Rot-Weiss Essen 5: Heinz Kwiatkowski (Peter Budzinski); Heinz Hinz, Werner Goebel; Paul Jahnel, Heinz Wewers, Clemens Wientjes; Helmut Rahn, Kurt Zaro, August Gottschalk, Werner Cornelissen (Willi Köchling), Bernhard Termath (Fritz Abromeit).
Lanús 1: Tito Alvarez Vega; Salvador Calvente, Oscar Estévez; Nicolás Daponte, León Strembel, Nicolás Vivas, Raúl Garfagnoli, Osvaldo Gil, Héctor Catoira, Raúl Martínez, Rodolfo Durán.
Goles: (6′) 1:0 Termath; (22′) 1:1 Gil; (33′) 2:1 Gottschalk; (73′) 3:1 Köchling; (77′) 4:1 Rahn; (82′) 5:1 Abromeit.
Árbitro: Adolf Loser (Essen, juez habitué de la Oberliga West).
Cancha: Stadion an der Hafenstraße
Público: 10.000 espectadores.
El guiño de Perón, Pelé socio honorario y un cementerio propio, pero el ascenso…
Dos años después del amistoso sobre la nieve, el Rot-Weiss -todavía con Rahn como figura- viajó a Sudamérica como parte de otra gira que no tuvo en cuenta (como devolución de gentilezas) a Lanús, aunque sí a Independiente y a San Lorenzo.
Su paso por la Argentina se mantiene en su memoria: tras 37 horas de viaje con distintas escalas, llegaron a Ezeiza, dejaron las cosas en el hotel, y salieron de raje para Avellaneda para jugar contra un Rojo que lo esperaba con la delantera de la Selección ((Micheli, Cecconato, Bonelli, Grillo y Cruz) y que entró a la cancha con la bandera alemana. Fue 3-1 para los germanos, que no perdonaron.
A tal punto fue rimbombante su visita al país que, después de dejar una ofrenda floral en la tumba de Evita, se reunieron con Juan Domingo Perón. Y el meeting duró tanto que perdieron el vuelo a Montevideo. ¿Qué hizo el General para reparar la situación? Puso a voluntad su avión privado para cruzar el Rio de la Plata y jugar ante Peñarol en tiempo y forma…
El fulgor de los Bergeborbeckers -nombre del distrito del noroeste de la ciudad donde se encuentra su estadio- duró solo algunos años más. El Rot-Weiss fue partícipe de la primera edición (1963-64) de la Bundesliga y en 1971 le dijo adiós para siempre a la máxima categoría alemana de una manera particular. Llegó a ser líder en la fecha 3 aunque acabó la temporada con 13 partidos sin ganar y afectado por un escándalo de arreglo de partidos que lo tocó de costado pero lo perjudicó. ¿Quién estaba involucrado en el asunto? El Schalke 04, cuya cancha se encuentra a diez kilómetros nomás.
El tiempo lo convirtió en un club distinto dentro de la zona. Distinto en todo sentido. En 2005, le dieron a Pelé el carnet 23101940 de socio honorario; en 2013, creó un equipo oficial para competir en una liga regional que estaba compuesto por jóvenes que cometieron delitos, fueron consumidores de drogas, e incluso con alguna enfermedad mental; y, en 2019, consiguieron un ala especial en el cementerio de San Mateo para sus hinchas fallecidos. De fútbol, poco. Solo buenas intenciones de regresar a lo más alto. Hoy, a dos fechas del final del torneo de la 3.Liga, está cuarto aunque con chances de volver a Segunda. Eso sí, cuenta su gente, que en la ciudad ya no nieva como antes…

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DEPORTE
Jugó en River, trabajó en una cabina de peaje y hoy está internado con ELA: “Algunos ex compañeros me ayudan con dinero”

Internado desde hace un mes en el Hospital Samco, ubicado en Maggiolo, su pueblo natal en Santa Fe, Ariel Medri atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida. El ex futbolista, que supo vestir la camiseta de River Plate, padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que lo obligó a alejarse de su rutina, de su hogar y de gran parte de sus recuerdos.
“Estoy internado para una mejor atención. Debés tener un poco de paciencia porque hay días que mis manos pueden escribir, porque ya no hablo”, aclara el ex delantero desde el centro de salud, dejando en claro que la entrevista será por escrito. Alejado de su familia integrada por Leonel (38 años) y Natalí (34), producto de la unión con su primera mujer; y Gianluca (22) y Nicole (20) de su segundo matrimonio, Medri asegura que se encuentra bien, pero reconoce el impacto emocional que implica haber dejado su hogar: “La casa de uno, viste, es tu casa. Extraño las comidas, el ambiente y a mis cuatro hijos”, asegura el hombre de 59 años (cumplirá 60 el 13 de mayo).
Su historia de resiliencia, marcada por el esfuerzo, las dificultades de mantenerse en la cima, el paso por el fútbol profesional y una vida de trabajo fuera de las canchas hoy suma un nuevo capítulo atravesado por la enfermedad, la ayuda de su entorno cercano, como ex compañeros riverplatenses que le mandan dinero para pagar los gastos de su enfermedad, y el cariño de quienes lo recuerdan.

– ¿Cómo está llevando su enfermedad?
– Estoy en rehabilitación. Estoy internado para una mejor atención en el Hospital Samco de Maggiolo, donde yo vivo. Estoy bien, pero tuve que dejar mi casa y parte de mis recuerdos. Y la casa de uno, viste, es tu casa. A veces me toca ir hasta Rosario, al Sanatorio Británico. Estoy a 220 kilómetros de allí, para continuar con el tratamiento.
– ¿Qué es lo que más extraña de su casa?
– Las comidas, el ambiente. Uno de mis hijos vivía conmigo. Tengo 4 hijos: Leonel y Natalí de mi primera mujer, y Gianluca y Nicole de mi segundo matrimonio. Los últimos dos son estudiantes en Rosario. Los otros dos trabajan en Venado Tuerto, en un supermercado.
– ¿Cuándo se enteró de su enfermedad?
– En el 2020. Fui al neurólogo, luego de unos estudios. Me derivó a Rosario y ahí me dijeron. Ahora estoy mal si lo comparo con aquel momento.
– ¿Recibe ayuda económica para salir adelante?
– No.
– ¿Los clubes donde jugó le ofrecieron algún tipo de ayuda?
– Algunos ex compañeros de River me aportan dinero vía transferencia, entre 40.000 o 50.000 pesos cada uno. Eso habla de por qué River ganó todo en aquella época. Me encanta la acción más que el importe. Ellos no tienen obligación conmigo. Y me ayuda mi hermana, que es de fierro, siempre está al pie. También, algunos de mis primos, mis hijos o alguien que siempre me da una mano. No es mi intención ni la de mi familia pedir ayuda a los clubes, pero me siento muy querido por todo lo que la gente me brinda, gracias a Dios. Ahora puse en venta un vehículo que yo lo usaba para ir a laburar al peaje de Ruta 8, como cajero. Ahí trabajé hasta el 30 de enero de 2024, en el kilómetro 381.
– ¿Cuánto tiempo trabajó como cajero?
– Ahí trabajé durante 12 años, desde el 2011.

Medri construyó su camino desde el Interior del país, con pasos por distintos clubes y una perseverancia que lo llevó a cumplir, aunque sea brevemente, el sueño de jugar en uno de los equipos más grandes de la Argentina: River Plate.
El recorrido de Medri comenzó en clubes de su pueblo como Sportman Carmelense, mientras completaba sus estudios. Hasta que, en 1982, con tan solo 16 años, tuvo su primera gran oportunidad de probarse en las divisiones inferiores de River Plate, aunque no logró quedar. Sin embargo, lejos de bajar los brazos, continuó formándose hasta tener una nueva oportunidad. Tras un paso por las inferiores de Vélez Sarsfield y experiencias en equipos del interior como Sporting de Laboulaye en Córdoba, finalmente en 1985 logró incorporarse en el conjunto de Núñez, para sumarse a la cuarta división.
Luego, subió a la Reserva, donde generó expectativas, incluso con actuaciones destacadas en partidos clave. El ansiado debut en Primera División se produjo el 2 de mayo de 1987, en un encuentro ante Platense. Sin embargo, su participación fue mínima: ingresó sobre el final y jugó apenas un minuto y medio, en la derrota contra Platense por 3-2 en el Monumental. Se transformó en el futbolista que menos minutos sumó en la Primera de River. Luego, con el cambio de cuerpo técnico, perdió lugar y su carrera comenzó a diluirse.

– ¿Qué recuerdos tiene de su paso por River?
– Muchos, los mejores. Yo viví ahí en la concentración de Primera, en la última pieza, con mi primo Daniel Gazzaniga, el padre de Gianluca y Paulo. En julio de 1982, fuimos a River a probarnos Ramos Delgado y Dominichi y nos tomaron a la primera prueba, pero nos dijeron que volviéramos en diciembre. Volví, pero a fines de ese año no anduve bien. No quedé, pero me dijeron que insistiera, que las puertas las tenía abiertas. Entonces regresé a Santa Fe, terminé el quinto año comercial y continué jugando en el Club Sportsman. Después me trajeron a probarme a Vélez y me incorporé en febrero del 84. Quedé todo ese año en el club hasta que en julio del 85 me venden al Sporting de Laboulaye, Córdoba, para jugar un preregional. Estuve seis meses, pero con el pase en mi poder volví a probarme en River.
– ¿Qué primera anécdota recuerda de su debut contra Platense?
– Debuté en Reserva y en Primera contra Platense. Uno en Vicente López y el otro en River, el 2 de mayo de 1987, que fue el último partido del Bambino Veira como entrenador en River. Ese día, iba a jugar de titular, pero volvió antes de tiempo un compañero y fui al banco. Entré 90 segundos, toqué una sola pelota y chau. Luego, hice la pretemporada con Carlos Griguol y me fui a préstamo a Talleres de Córdoba para la temporada 87/88. Aquellos 9 goles en 18 partidos en Reserva de River me alcanzaron para eso. Había muy buenos jugadores, muchos de selección, uruguayos y argentinos. Un lujo que pocos clubes se dan. Calculá que Caniggia jugaba en Reserva a veces. También, Pipo Gorosito y el Chapa Zapata, para no perder ritmo. Lo mismo Sergio Goycochea. Un lujo haber compartido plantel con todos ellos.

– Es el futbolista que menos minutos jugó en la Primera de River. ¿Le quedó ese gusto con sabor a poco?
– No, fue un lujo. Fui un chico de pueblo, humilde, que antes gritaba el Mundial 78 arriba de un camión, y ocho años después, estaba ahí compartiendo vestuarios con figuras de River. Hacerle un gol a Boca en Reserva con la cancha llena fue impagable. Fue el gol más lindo de mi carrera.
– ¿Qué le dijo el Bambino antes de que ingresara a la cancha?
– “Haga lo que usted sabe”. Esa confianza que sólo los grandes entrenadores te dan. Fue la primera vez que me senté en el banco de suplentes de la Primera. Calenté como 20 minutos y jugué menos de dos minutos.
– ¿Por qué tuvo pocos minutos en River?
– Porque me fui luego a Talleres a préstamo. Éramos 47 futbolistas que integrábamos el plantel y Griguol me dijo que no iba a poder sumar minutos. Éramos muchos y me tuve que ir. No me iban a tener en cuenta y me lo dijeron. Éramos muchos y el ex entrenador de River nos había dicho que en el club no había posibilidades.
– ¿Con quién competía en el puesto?
– Yo era primer contrato y me tenía que hacer mi nombre. Estaban Jorge Villazán, Rubens Navarro, el Pato Míguez. Después, el Nano Areán lo puso de 3 en Reserva. El Negro Cataldo no era competencia, sí aprendizaje.
– ¿Qué anécdota recuerda con algún compañero?
– Con la Araña Amuchástegui. Eran mesas de cuatro integrantes para comer o desayunar. El Araña se fue por debajo de las mesas en cuclillas y estaba el señor que nos llevaba la carne, de apellido García, leyendo el Clarín del domingo. Y la Araña con un encendedor le prendió fuego el diario desde abajo.

– ¿Cómo era su relación con Veira?
– Buena, normal y con mucho respeto. Mi DT era el Nano Areán en Reserva. Él era el ayudante de campo del Bambino. Con él había más confianza.
– ¿Es cierto que Sergio Goycochea le regaló varios pares de botines?
– Sí. Una vez le rompí tanto los huevos que me regaló seis pares de botines Topper, tres altos y tres bajos. Un genio total.
Tras ese debut en Núñez, el entrenador Héctor Bambino Veira dejó la institución, y bajo la dirección de Carlos Timoteo Griguol Medri no tuvo espacio en el equipo. Fue cedido a préstamo a Talleres de Córdoba, donde tuvo algunos momentos destacados, pero no logró afianzarse. Después de su retorno al Millo y su posterior desvinculación, intentó continuar su carrera en el Ascenso, pero las oportunidades eran cada vez más escasas. En Talleres, jugó poco y nada en un equipo que terminó último y que se salvó del descenso gracias a los promedios. Luego, tuvo pasos por Villa Dálmine (1990) y Macará de Ecuador (1991).
Sin mayor éxito en el exterior, decidió decir basta y colgar los botines. Regresó a Santa Fe, donde se dedicó a trabajar en una cabina de peaje en Venado Tuerto. También hizo el curso de entrenador y dirigió distintas divisiones infantiles del club Sportivo Sarmiento de Maggiolo, su pueblo.
– ¿Cómo fue su paso por Talleres?
– El DT que me llevó a la quinta fecha lo hacen renunciar, justo cuando yo le había hecho un gol a Racing de Córdoba. Me toca entrar y marco mi único gol en Primera en el fútbol argentino. Hacíamos de local en el Chateau Carreras, hoy Mario Kempes. Fue un año muy malo. Hoy es un lujo el club. Andrés Fassi fue mi profesor en aquel entonces. Amadeo Nuccitelli era el presidente.

– ¿Por qué dice que Fassi fue su profesor?
– Porque la Pepona José Omar Reinaldi fue el reemplazo de Sebastián Viberti, el DT anterior. Y Fassi era el preparador físico del equipo 87/88.
– Luego de Talleres, ¿cómo siguió su carrera?
– Me fui a Italia por 50 días. Quedé libre de River para probar suerte afuera. Nos fuimos con Juan Mussi, con quien nos conocimos en Ezeiza. Viajamos el 13 de septiembre del 88. Fueron 15 horas de vuelo. Él jugaba de 10, muy bien, y yo de 11.
Sin continuidad en el profesionalismo, Medri optó por alejarse del alto rendimiento durante la década del 90. Como muchos futbolistas, tuvo que reinventarse fuera de las canchas. De regreso en su provincia, encontró estabilidad laboral trabajando en una cabina de peaje en Venado Tuerto. Paralelamente, decidió mantenerse cerca del fútbol desde otra función.
– ¿A qué edad se retiró y por qué?
– A los 34 años, allá por 1999 o 2000, en Arias FC, provincia de Córdoba.
– ¿Por qué motivo se retiró?
– No tenía motivación para ir a prácticas. Me había separado de mi primera mujer y andaba bajón, sin ganas.
– ¿A qué se dedicó luego?
– Hice el curso de DT en Canals, Córdoba, entre 2006 y 2007. Me recibí. Estuve en el club de mi pueblo trabajando en inferiores desde 1996 hasta 2021, pero tuve que dejar por esta enfermedad. Amo el fútbol, es lo que más me gusta.
– En el peaje, ¿cuánto tiempo trabajó?
– Desde 2011 hasta 2024. También, trabajé en el Banco BID de Venado Tuerto, gracias a la gestión del club Centenario, donde jugué en el 92/93. Cumplí funciones administrativas. Grababa en la computadora débitos y créditos, de 1992 a 1996, pero luego el banco cerró por motivos de liquidez.
– ¿Perdió plata en el corralito?
– No, viví siempre al día. El fútbol me ayudó a vivir, pero nunca pude vivir del fútbol.
– Cuando era jugador, ¿tenía otro trabajo?
– No. En Villa Dálmine y en River me dieron un techo. En Talleres, me pagué yo el departamento. En Ecuador, no me cumplieron en nada, en Macará de Ambato. Dejé 4.800 dólares ahí y nunca más. Marqué 10 goles en 22 partidos entre la A y la B.
– ¿Tiene camisetas de recuerdo?
– La de River y una de Italia. No la de River con la que debuté, sino la del León con la franja blanca que usamos, una roja con líneas blancas.
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