POLITICA
Colapso en salud mental: pico de suicidios, menos presupuesto y nueva ley

En su casa ya no hay encendedores ni medicamentos. Los cuchillos los necesita para cocinar, se justifica. La última vez que su hijo la dejó afuera de su casa, tuvo que llamar a la policía para que la ayudaran a controlarlo; con un cuchillo en la garganta le aseguraba que se iba a matar. Antes, había probado con las guardias de los hospitales Tornú de la Ciudad y el Thompson de San Martín. Nada. Lo cambió de colegio porque lo amenazaban, el nuevo lo dejó. No le sirve la escuela para ser millonario como el de Tik Tok, le dice. Claudia tiene 50 años y su hijo 16. Le roba plata de su billetera virtual, le da vuelta la casa mientras ella trabaja y cuando a la noche intenta dormir, su hijo se le tira encima, obligándola a abrir los ojos, exigiéndole cosas que ella no le puede comprar. Su vida –sus vidas– se convirtió en un infierno del que no sabe cómo salir.
“Me dicen que está mucho solo ¿Qué hago? Si me quedo con él no puedo ir a trabajar y si no trabajo, no comemos”. Así de simple, así de complejo. Claudia volvió a pedir ayuda y consultó con la psicóloga del hospital que le recomendaron desde el municipio. Y aceptó que, quizá, lo mejor era la judicialización. Ella no sabe cómo y no puede obligar a su hijo a someterse a un tratamiento. Pidió los días en el trabajo y, después de rebotar por oficinas de tribunales, consiguió la orden de un juez. Era jueves.
El viernes la ambulancia llegó demasiado tarde y el traslado no se pudo hacer porque era de noche. Los fines de semana, le dijeron, no se hacen esas diligencias. El lunes esperó toda la mañana, pero cómo la ambulancia no llegaba, se fue a trabajar. A las dos horas la llamaron: ahora sí, iban a ir. Claudia explicó y se fue antes; corrió para no perder el tren. Ella llegó a tiempo, pero el traslado tampoco se hizo. No había patrullero. Es que necesita también de la policía, porque su hijo se niega a un análisis. Finalmente, el martes se alinearon los planetas: estaba la orden del juez, la ambulancia y el patrullero.
Lo que no estaban eran las camas de hospital. Probó con tres. En el último, el Belgrano, logró que le hicieran una evaluación psicológica. No profunda, no integral, no con análisis para chequear algún tipo de consumo, como le había indicado su psicóloga. Una evaluación como las de siempre, como las que ya le hicieron muchas veces en la guardia y para la que no necesitaba orden judicial. Claudia sigue desesperada. Angustiada. Sola. Y con su hijo, también desesperado. Y solo.
¿Cuántas Claudias hay? ¿Cuántos hijos de Claudia? La semana que viene, el Senado de la Nación le daría media sanción al proyecto del Ejecutivo para modificar la ley de salud mental sancionada en 2010. La iniciativa propone, entre los principales cambios, facilitar las internaciones involuntarias y vuelve a poner en el centro la figura del médico psiquiatra. En la política hay consenso sobre la necesidad de “hacer algo”; pero no lo hay respecto de qué cambiar y cómo hacerlo. Y una cosa más: si no hay presupuesto, no hay ley que alcance (ver más adelante).

Mientras los legisladores discuten qué hacer, la demanda explota. Un ejemplo: En Zárate crearon una suerte de guardianes del puente para evitar que la gente se tire. Sí, así de grave. El municipio firmó un convenio con una ONG evangelista para asistir a las personas que intentan tirarse del puente Zárate-Campana. ¿Por qué lo hicieron? Porque se dispararon los llamados de asistencia por intentos de suicidio. En septiembre del año pasado habilitaron el sistema y establecieron una guardia de salud mental las 24 horas. En diciembre de 2023, cuando asumió como intendente Marcelo Matzkin, había un solo psicólogo en toda el área, hoy tienen 10.
Ojalá solo fuera un problema de Zárate. De Claudia. Pero no, los casos se multiplican. El martes pasado, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, daba a conocer el informe anual del Sistema Nacional de Información Criminal. Allí se confirmó un dato que se informaba en esta columna hace 15 días: la tasa de suicidios aumentó un 21,6% en 2025 respecto del año anterior. Abundan los datos. En la Ciudad, se registraron un 44% más de intentos de suicidio entre enero y mayo de 2026 respecto del mismo periodo del año anterior. Y en la Provincia de Buenos Aires, las internaciones por casos de salud mental en menores de 18 años aumentaron un 22,8% en los últimos dos años y un 99,8% si se compara 2025 contra 2019.
Según información del Ministerio de Salud de la Ciudad, entre enero y mayo de 2025 (semanas epidemiológicas 1 a 19) se registraron 143 intentos de suicidio, mientras que en el mismo periodo de 2026 se llegó a 206 casos. “La mayor prevalencia de notificaciones se concentra en adolescentes y adultos jóvenes, con predominio del sexo femenino. Entre los antecedentes y factores asociados más frecuentes se identifican trastornos de salud mental, intentos de suicidio previos y consumos problemáticos”, detallan desde el Ministerio.
La estadística porteña indica que los intentos de suicidio y los pedidos de asistencia en salud mental se dan en mayor medida en mujeres. Sin embargo, los datos nacionales de suicidios confirman que la mayoría se registran en hombres, representando el 78,6 % de los casos. De acuerdo al informe de Seguridad, en 2025 se contabilizaron 5.209 víctimas de suicidio, lo que representa una tasa de 11,8 por cada 100.000 habitantes, que equivale a un aumento del 21,6 % respecto del año anterior, cuando la tasa fue de 9,7. La tendencia no es nueva. El número de suicidios aumenta de forma sostenida desde hace seis años: en 2020 la tasa fue de 7,8, pasando a 8,7 en 2021, a 9,2 en 2022 y 9,7 en 2023 y 2024.
El salto exponencial en la tasa de suicidios registrada en 2025 es la confirmación de una alerta que se encendió hace tiempo y que da cuenta de la magnitud del problema de la salud mental. Los motivos, explican los profesionales, son multicausales. Todos coinciden en el efecto de la pandemia y hacen un llamado de atención: mientras que en los países desarrollados la tasa de suicidios se mantuvo o descendió después del Covid 19, en los subdesarrollados, aumentó.

Consultado para este artículo, el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, insiste en que se trata de “fenómenos complejos y multicausales, que responden a la interacción de factores biológicos, psicológicos, familiares, sociales, económicos y culturales”, pero destaca: “Influyen condiciones como la vulnerabilidad socioeconómica, la precarización laboral, la inseguridad habitacional, la fragmentación de las redes familiares y de apoyo y cuidado, la exposición a situaciones de violencia, los consumos problemáticos y las experiencias traumáticas durante la infancia y la adolescencia, particularmente las vinculadas a las redes”.
Por su parte, Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia, señala que “hay una mudanza del perfil de salud mental, donde si bien las problemáticas más graves aumentaron, no lo hicieron tanto como las demandas por angustia, ansiedad y autolesiones” y especifica que “el aumento está en toda la población, pero más hacia los extremos: en adultos mayores y en los más chicos: ataques de pánico, intento de suicidio y problemas de consumo”.
Explosión en la demanda de asistencia en salud mental
En su edición de marzo, la revista del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires publica el “informe sobre la crisis de la salud mental en la Argentina 2019-2025”, en el que advierte sobre el aumento en la demanda de atención en salud mental a nivel nacional. De acuerdo a este trabajo, las internaciones por motivos de salud mental aumentaron un 77% promedio en el periodo analizado.
El impacto es diferente en cada provincia. En Santa Cruz, las internaciones en la población infanto-juvenil (niños, niñas y adolescentes) tuvieron un aumento exponencial del 790,3%, mientras que en la provincia de Buenos Aires se registró un incremento del 12% en las consultas por guardia en 2024 respecto a 2023, con picos de hasta el 64% en algunas regiones sanitarias. En Neuquén, en tanto, la provincia más próspera de Argentina hoy, las prácticas ambulatorias asociadas a salud mental aumentaron un 228% entre 2029 y 2025.
Tanto Quirós como Kreplak, el primero ministro de Jorge Macri y el segundo de Axel Kicillof, insisten en marcar la complejidad del problema y el estrés del sistema. No existe, por más esfuerzo presupuestario que se realice, posibilidad de reemplazar con asistencia sanitaria el rol de contención y cuidados que ejercen, o ejercían, las familias y la comunidad.

La Provincia habilitó en todos los hospitales públicos guardias de salud mental e internación 24 horas con un incremento del 70% en cantidad de camas y 40% de personal destinado específicamente a este área. Lo mismo la Ciudad: la oferta asistencial en salud mental pasó de 77.100 turnos mensuales en enero de 2024 a 83.420 en enero de 2026 y se incorporaron más de 160 profesionales especializados.
De un lado y otro de la General Paz intensificaron los programas ambulatorios y de prevención en las escuelas. Se organizan encuentros para habilitar conversaciones y espacios en los que los chicos se sientan “seguros” para contar lo que les pasa. Y, sobre todo, escuchados. “Una de las cosas que nos dicen los pibes es que en los talleres te das cuenta de que no estás solo. Porque cuando estás en tu cuarto, solo, con el celu, pensas que sos el único que está mal y te da vergüenza compartirlo y eso lleva a más ansiedad y angustia”, cuenta Kreplak y sentencia: “Desde los profesionales también tenemos una deficiencia para abordar los problemas de salud mental de forma comunitaria. Porque no es un problema individual, es comunitario”.
Pero nada alcanza, la demanda es inagotable. El sistema público de salud porteño registra un 92,3% más de turnos por atención en salud mental que en 2023. El aumento en la cantidad de consultas en lo que va de 2026 comparado con el mismo periodo del año anterior es del 9,5%. En 2023 se otorgaban en promedio 1.412 turnos diarios; en 2024, 1.949; en 2025, 2.480; y en lo que va de 2026 ya se registran 2.715 turnos diarios promedio.
Si bien, como marcaba Kreplak, el aumento en la demanda de asistencia es generalizado, se acentuó el incremento entre los adolescentes. “Es muy difícil hoy ser adolescente, porque en esa etapa el chico necesita ‘matar al padre’, pero no puede porque es un ´padre´que no está, que está ocupado, estresado, aturdido. Y tampoco puede refugiarse en la red de sus pares, porque está solo en un cuarto frente a una pantalla”, analiza un experto en política pública sanitaria y advierte: “Hay un corrimiento de las familias, que están estalladas, que no pueden hacerse cargo y reclaman al Estado un rol de acompañamiento que les es propio”.
Consumo de antidepresivos y ansiolíticos en adolescentes
El “Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria” de la Sedronar reveló que la edad de inicio del consumo de tranquilizantes pasó de 14 años a un promedio de 12,6 años. Además, se detectó que un 5,9% de los estudiantes secundarios probó tranquilizantes sin receta médica alguna vez en su vida. Otra señal de alerta. De acuerdo a datos del ministerio de Salud bonaerense, la provisión de psicofármacos aumentó un 966% en los últimos seis años. En 2020 se registró un promedio de 1.500 usuarios de psicofármacos, pasando en 2026 a 16 mil usuarios.
En la misma línea, una de las empresas proveedoras del más del 20% de los medicamentos que se venden en todo el país advierte: “Entre 2023 y 2025 la venta total de medicamentos en el canal ambulatorio cayó un 14,50% pero la venta de psicotrópicos relacionados a cuestiones sociales (ansiolíticos, hipnóticos, antidepresivos y antipsicóticos) cayó en menor medida, un 6,04%”.

La enumeración de datos y estadísticas que revelan la magnitud del problema en salud mental que atraviesa la Argentina podría extenderse casi al infinito. Pero el aumento en la tasa de suicidios, la explosión en la demanda de atención médica e internaciones y el incremento en el consumo de psicofármacos parecen suficientes para entender que se trata de un asunto de interés público que demanda atención política urgente. Y presupuesto. Mucho.
La ley actual de salud mental estipula que, como mínimo, el 10% del presupuesto de salud se destine a salud mental. En los papeles, ese valor solo se alcanzó en 2023, llegando al 10,1%. En 2025, se destinó a salud mental apenas el 1,68% del presupuesto total de salud. Para este año la cosa no mejoró: tiene asignado el 1,65%. Esto último, sin considerar cómo impactó en el área el recorte de $63 mil millones en salud pública comunicado en la decisión administrativa 20/2026. Para mediados de mayo, la ejecución presupuestaria en programas vinculados a salud mental mostraba un devengado de apenas el 6,2%.
Corazón de la nueva ley: facilitar las internaciones involuntarias
El 17 de abril ingresó al Senado el proyecto de reforma a la ley 26.657 de Salud Mental enviado por el Poder Ejecutivo. Una iniciativa que se trabajó en el ministerio de Salud de Mario Lugones, pero que antes de llegar al Congreso pasó por el ministerio de Justicia y la Secretaría de Legal y Técnica, quienes hicieron el control constitucional de la norma.
El proyecto comenzó a tratarse en plenario de las comisiones de Salud y Legislación General el 29 de abril, y el gobierno de Javier Milei espera que consiga media sanción la semana que viene. La propuesta, en la que participó centralmente el equipo liderado por Liliana Gonzalez, Directora Nacional de Abordaje Integral de Salud Mental y Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud de la Nación, busca facilitar los tratamientos e internaciones involuntarias y vuelve a poner en el centro la figura del médico psiquiatra.
En el proyecto del Gobierno ya no se habla de “padecimiento mental”, sino de “afección o trastorno de salud mental”, se establece de forma obligatoria que los equipos interdisciplinarios cuenten con al menos un médico psiquiatra y se modifican las pautas y conceptos legales para que una persona pueda ser internada sin su consentimiento.
Mientras que con la ley actual, para internar a una persona en contra de su voluntad se exige demostrar de forma estricta que existe un “riesgo cierto e inminente” para sí mismo o para terceros; en el proyecto del Gobierno basta con advertir que existe una “situación de riesgo grave de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros”. Es que mientras que hoy la evaluación se hace sobre “la foto” del estado psíquico de la persona en el momento exacto de atención, con la nueva ley se adopta un criterio situacional: se deben considerar obligatoriamente los antecedentes de hechos o ideaciones dañosas previas y la previsible evolución si no se interna a tiempo.
Asimismo, mientras que en la ley vigente se prohíbe expresamente la creación de nuevos centros de internación monovalentes (neuropsiquiátricos), en el proyecto del Gobierno se permite explícitamente que las internaciones se lleven a cabo en hospitales generales, hospitales especializados en psiquiatría y salud mental, e instituciones con internación especializadas en psiquiatría y salud mental.
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POLITICA
Removieron al funcionario que se enfrentó al embajador argentino en España por quitarle su despacho

El episodio que escaló en un conflicto interno entre el consejero y cónsul general de Argentina ante España, Alejandro Nimo, y el embajador Wenceslao Bunge Saravia, puso un punto y aparte este martes con una decisión que tomó el Gobierno mediante un decreto publicado en Boletín Oficial que dispuso el cese del primer funcionario diplomático.
El decreto 588/2026, firmado por el canciller Pablo Quirno, estableció que Nimo, quien se desempeñaba como Agregado Especializado en el Área de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional de la Embajada desde agosto de 2024, concluya con sus tareas después de casi dos años al frente de un área clave para la captación de capital europeo para el país. Lo habían elegido por reunir “las condiciones de idoneidad profesional necesarias para desempeñar dicho cargo”.
Por su parte, la administración libertaria fundamentó la necesidad de “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento” de la representación diplomática en Madrid. En el documento, el Ejecutivo argumentó que “el ejercicio de las funciones asignadas exige una actuación acorde con los lineamientos, directrices e instrucciones impartidos por el Estado Nacional en materia de política exterior”.

La designación original del “mileista, menemista y guerrero de la Batalla Cultural!”, como se define en su perfil, partía de argumentar la necesidad de “fortalecer la presencia” del Estado argentino en distintas representaciones en el exterior, con el objetivo de “acompañar las proyecciones de las políticas comerciales y económicas” del Gobierno, en particular en materia de comercio internacional e inversiones.
Al momento de su nombramiento, Nimo recibió rango de Consejero de Embajada y Cónsul General al solo efecto protocolar, mientras durara su función.
La disputa entre ambos funcionarios saltó a la luz tres meses antes de que el Gobierno firmara el cese. Nimo y Bunge Saravia habían tenido un desencuentro que anticipó el desenlace que se formalizó este martes en el Boletín Oficial. El episodio que detonó el conflicto fue la decisión del embajador de retirarle el despacho a Nimo dentro de la sede diplomática, ubicada en la calle Fernando El Santo 15, en el barrio de Salamanca, Madrid.

Según supo Infobae en aquel entonces, la medida se enmarcó formalmente en una reestructuración interna. La Embajada Argentina no renovaría el alquiler del piso donde funcionaba el Consulado General, lo que obligó a redistribuir los espacios disponibles entre el personal. Esa decisión fue comunicada mediante un memo interno enviado por correo electrónico oficial a los más de 40 empleados que trabajan en el edificio.
Nimo, sin embargo, no aceptó esa explicación y llevó el conflicto a la red social X. “Quiero aclarar que no se trata de que me hayan desplazado del cargo, sino que simplemente, por decisión del embajador Bunge, me han quitado el despacho en la que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina“, escribió. En ese mismo mensaje sostuvo que ese espacio “se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia” de quienes apoyan las ideas del presidente Javier Milei en España, y concluyó con una frase que sintetizó su lectura del episodio: “Deshacerse de mi oficina no fue deshacerse de mí. Fue deshacerse de un símbolo.”
El posteo derivó en una impugnación política directa al embajador. “Me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente”, afirmó Nimo. También señaló que había intentado acercarle propuestas para reducir el gasto de la representación diplomática, sin obtener respuesta.
Detrás de ese episodio puntual existía una tensión acumulada durante meses, según pudo conocer este medio. El abogado, identificado con el ideario libertario y discípulo del economista español Jesús Huerta de Soto, había desarrollado en Madrid una agenda propia de reuniones con empresarios y actores del sector privado, con contactos en los sectores alimentario y ferroviario y compromisos de inversión por más de 2.500 millones de euros. Esa actividad, desplegada en paralelo a la agenda institucional de la embajada, generó fricciones por la superposición de interlocutores y la autonomía en la gestión de reuniones.
El factor que terminó de escalar el conflicto fue una entrevista que Nimo concedió a un influencer en redes sociales, donde defendió la política de austeridad fiscal del Gobierno argentino, reivindicó la “batalla cultural” y formuló críticas al gobierno de Pedro Sánchez.
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POLITICA
Se reactiva la pelea por las reelecciones: 80 intendentes bonaerenses no podrían competir en 2027

A poco más de un año de las elecciones de 2027, un grupo de jefes comunales bonaerenses impulsa cambios en la legislación vigente para eliminar el límite que les impediría competir nuevamente. Sucede que, si la ley no se modifica, 80 de los 135 intendentes que hoy gobiernan municipios bonaerenses no podrán competir por otro mandato.
Según el reparto actual, 51 de esos intendentes son de Unión por la Patria, 16 corresponden al radicalismo, siete al PRO, cinco integran espacios vecinales y uno responde a La Libertad Avanza tras haber abandonado el PRO.
La discusión gira alrededor de la ley sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal, que fijó un máximo de dos mandatos consecutivos para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares.
Cinco años después, la Legislatura modificó esa norma para establecer que, en el caso de los intendentes, el primer período a computar sería el iniciado en 2019. Esa reforma permitió que muchos jefes comunales pudieran competir nuevamente en 2023, pero también fijó el escenario actual: quienes fueron reelegidos ese año no podrán volver a presentarse en 2027 si el régimen no cambia.
Leé también: El Gobierno acelera la agenda legislativa y se concentra en la reforma electoral y cambios en el régimen de Zona Fría
Desde hace meses, varios intendentes, especialmente los alineados con el gobernador Axel Kicillof, presionan para que la Legislatura elimine ese límite. El argumento que sostienen es que la norma restringe el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a sus autoridades locales.
El propio gobernador y el ministro de Gobierno Carlos Bianco expresaron públicamente su respaldo a esa postura y calificaron la prohibición como una limitación que debería ser revisada.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta fuertes obstáculos políticos. La interna entre el sector que responde a Kicillof y La Cámpora dificulta cualquier acuerdo dentro de Unión por la Patria. A eso se suma la resistencia del Frente Renovador, impulsor original de la ley, que mantiene su rechazo a las reelecciones indefinidas.
Las chances reales de llevar adelante una reforma
En la oposición tampoco existe un respaldo amplio a una reforma. Tanto el PRO como La Libertad Avanza cuestionan la posibilidad de extender los mandatos, mientras que en la UCR conviven posiciones más favorables al cambio, aunque sin un impulso público para modificar la legislación.
“Todo indica que no hay chances, a nivel cero”, sentenciaron desde un municipio peronista del AMBA a TN. En tanto, un intendente opositor indicó a este medio que “hay gente que está tratando de darle la vuelta a esa modificación”.
“Depende del Gobernador”, resaltó a este medio un jefe comunal peronista que no está alineado. “Conmigo no hablan”, subrayó, pero hizo hincapié en que “todos los intendentes quieren la reelección”.
En el oficialismo admiten que cualquier intento de modificar la ley quedará inevitablemente atado a la negociación política entre los distintos sectores del peronismo. Por esa razón, en la Legislatura consideran que las posibilidades de avanzar con una reforma siguen siendo reducidas, al menos en el corto plazo.
Los intendentes con más años en el poder
Entre los actuales jefes comunales hay varios que acumulan más de dos décadas al frente de sus municipios. Mario Secco, en Ensenada; Ricardo Curutchet, en Marcos Paz; Héctor Olivera, en Tordillo; y el radical Miguel Ángel Lunghi, en Tandil, gobiernan desde 2003 y son los dirigentes con mayor permanencia en sus cargos. En total, 44 intendentes llevan más de diez años consecutivos al frente de sus distritos.
El conurbano concentra buena parte de los intendentes alcanzados por la prohibición. De los 40 municipios que integran el Gran Buenos Aires, 28 tienen jefes comunales que hoy no podrían competir por otro mandato.
Mientras el debate legislativo permanece estancado, algunos intendentes analizan otra vía para intentar competir nuevamente en 2027: recurrir a la Justicia. La estrategia consiste en cuestionar la constitucionalidad de la limitación de mandatos para obtener un fallo favorable antes del cierre del calendario electoral, evitando así depender de una reforma aprobada por la Legislatura.
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POLITICA
El Gobierno centralizó en Gustavo Coria la gestión del Fondo de Aportes a las provincias

La Jefatura de Gabinete de Ministros formalizó una decisión que impacta directamente en la administración de los recursos destinados a las provincias argentinas, con la gestión del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Mediante la Resolución 64/2026 publicada hoy en el Boletín Oficial, le otorgaron al vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria, la facultad para asignar el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional a las Provincias, un instrumento clave para atender emergencias y desequilibrios financieros en los diferentes gobiernos provinciales. Esta medida busca optimizar la gestión y distribución de fondos, reforzando los principios de legalidad, eficacia y celeridad en los procedimientos administrativos.
El cambio responde a la dinámica institucional introducida por el Decreto N° 571/26, que modificó la Ley de Ministerios N° 22.520 y transfirió al jefe de Gabinete de Ministros las competencias que hasta entonces correspondían al Ministerio del Interior.
Desde la entrada en vigencia de ese decreto, la estructura de la cartera de ministros sumó dos figuras claves: el vicejefe de Gabinete y el vicejefe de Gabinete del Interior, a quienes el titular puede delegar funciones específicas.
El Fondo de Aportes del Tesoro Nacional fue creado por el inciso d) del artículo 3° de la Ley 23.548 y su administración ha sido históricamente una herramienta fundamental para sostener la estabilidad económica de los gobiernos provinciales en situaciones excepcionales. Según lo dispuesto, estos recursos se asignan con el objetivo de atender emergencias y corregir desequilibrios financieros, garantizando la continuidad de los servicios públicos y la gestión provincial.
Coria llegó a la Jefatura de Gabinete, de la mano de Diego Santilli. Se trata de un dirigente de su más extrema confianza. De hecho, se había desempeñado hasta entonces como viceministro del Interior, cuando “El Colo” desembarcó en la gestión libertaria.
Anteriormente, formó parte del Gobierno porteño. Antes de finalizar su mandato como jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta designó a Coria como ministro de Seguridad y Justicia en reemplazo de Eugenio Burzaco, y en medio de la conmoción que generó en aquel momento el asesinato del ingeniero civil Mariano Barbieri en el barrio de Palermo.
Coria tejió su carrera política al lado del ex diputado nacional del PRO. Entre 2019 y 2021, fue el jefe de Gabinete de la cartera durante la gestión a cargo de Marcelo D’Alessandro. Y atravesó la pandemia de COVID-19 desde ese lugar operativo.
Nacido en General Levalle, provincia de Córdoba, Coria conoce a Santilli desde hace muchos años. Su primer cargo de exposición pública estuvo relacionado a la gestión de la basura y la temática ambiental. Entre 2016 y 2018, fue titular de la Coordinadora Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse), desde donde se vinculó con intendentes de los distintos espacios políticos que gobiernan el conurbano bonaerense. Incluso, trabó vínculos con referentes de otros sectores como el actual presidente de la Asociación del Futbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia.
Egresado del Liceo Militar General Paz en 1986, el currículum de Coria cuenta con un título de grado como Licenciado en Ciencia Política en la Universidad Católica de Córdoba en 1991 y Estudios Intensivos de Defensa Nacional en la Escuela de Defensa Nacional. Fue miembro investigador del Instituto de Teoría del Estado y Política Económica entre 1990 y 1991. En el sector privado se desempeñó como Secretario del Directorio de la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A, y entre 2002 y 2008 fue Jefe de Relaciones Institucionales de la empresa.
Más allá de sus roles de gestión, Coria también acompañó a Santilli en sus campañas bonaerenses. En los comicios provinciales, ocupó el quinto lugar en la lista de la Sexta Sección y se encaminaba a asumir como diputado provincial el 10 de diciembre. Ahora, ese lugar fue ocupado por la libertaria María Fernanda Coitinho, titular de ANSES y directora académica de la Escuela de Formación Debate y Análisis Político.
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