POLITICA
La Ciudad cubrirá los gastos de atención de los porteños sin obra social en el Hospital de Clínicas

Luego de que los hospitales universitarios de la UBA advirtieran que su atención podría peligrar por falta de fondos, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires firmó un acuerdo este martes para financiar la atención de los porteños en el Hospital de Clínicas.
El convenio entre la Universidad de Buenos Aires y el Gobierno porteño establece que este último se hará cargo de los gastos de la atención médica de vecinos con domicilio en CABA que no tengan obra social ni prepaga.
Según comunicó la administración de Jorge Macri en redes, el acuerdo incluye servicios de guardia general, diagnóstico por imágenes, hemoterapia, internaciones no programadas, clínica médica, terapia intensiva y unidad coronaria.
“La medida se enmarca en la decisión de fortalecer el sistema de salud de la Ciudad con prioridad para los porteños y una inversión histórica en obras”, subrayó el Gobierno porteño.
Un refuerzo en medio del reclamo de los hospitales universitarios
La medida llegó dos semanas después de que los directores de los seis hospitales de la UBA advirtieran en una conferencia de prensa que su atención estaba en riesgo por la falta de financiamiento del Gobierno nacional. En ese sentido, anticiparon que en 45 días podrían dejar de funcionar si la situación no se revertía.
La lista incluye al Hospital de Clínicas, el Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”, el Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”, el Instituto de Tisioneumonología “Prof. Dr. Raúl Vaccarezza”, el Hospital Odontológico Universitario y el Hospital Escuela de Veterinaria. En conjunto, atienden a más de 700.000 personas por año.
En el Gobierno habían enfatizado que todos los fondos para gastos de funcionamiento habían sido ejecutados automáticamente en tiempo y forma de acuerdo a lo previsto en el Presupuesto Nacional. Sin embargo, el reclamo de las universidades gira alrededor de una partida de más de 79 mil millones destinada a reforzar a los hospitales escuela que sigue sin ser ejecutada.
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Según dijo a TN semanas atrás el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, esa partida históricamente se administró “de manera arbitraria, de acuerdo a ningún parámetro salvo el lobby político”.
Por eso, el área dependiente del Ministerio de Capital Humano decidió suspender esas transferencias hasta redefinir el criterio de distribución y aseguró que realizaría una convocatoria a las universidades involucradas para formar una comisión. Sin embargo, a cinco meses de iniciado el año, eso todavía no sucedió.
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Hospital de Clínicas , UBA
POLITICA
¿Inflación a la baja pero bolsillos vacíos?: por qué los precios en el supermercado trepan hasta un 20% mientras los índices oficiales dan otro

El dilema económico del momento: la macroeconomía muestra una marcada desaceleración de los precios, pero ir a hacer las compras a los hipermercados o almacenes de barrio se convirtió en un suplicio para la clase trabajadora. La brecha entre el IPC y la realidad de la micro.
La tensión entre los números oficiales que marcan los despachos gubernamentales y la sufrida realidad cotidiana que se vive en las góndolas de los comercios de cercanía y grandes cadenas de supermercados abrió un profundo debate económico y social. Mientras las estadísticas nacionales reflejan una inflación mensual contenida y con tendencia a la baja —ubicándose en los niveles más moderados de los últimos años—, el bolsillo de los ciudadanos parece transitar por una galaxia completamente distinta.
El misterio de la góndola: ¿Por qué aumentos del 15% al 20% si la inflación oficial desacelera?
Al recorrer las góndolas de los hipermercados y de los tradicionales autoservicios de barrio (los denominados «chinos»), el consumidor se encuentra con una sorpresa amarga a la hora de pagar. Relevamientos de precios recientes en distintos rubros de la canasta básica muestran saltos marcados que oscilan entre el 15% y el 20% en productos de limpieza, tocador, almacén y ciertos frescos específicos.
Entonces surge la pregunta del millón que se hacen millones de argentinos en las cajas registradoras: si la inflación general «viene viajando» a un ritmo mucho menor, ¿a qué se debe este salto abrupto en los bolsillos?
Los analistas y supermercadistas señalan varios factores que explican esta disonancia:
- Efecto recomposición de cadenas: Tras meses de fuertes retracciones en el consumo masivo, los formadores de precios y distribuidores aplican ajustes preventivos para recuperar márgenes de rentabilidad que consideran perdidos.
- El peso de los costos dolarizados y logísticos: Combustibles, seguridad, mantenimiento de frío y aumentos tarifarios de servicios públicos impactan de lleno en la estructura de costos de comercialización, trasladándose de forma directa al ticket final.
- dispersión de precios: La falta de referencias claras en las marcas impulsa a que cada eslabón de la cadena aumente por las dudas, generando subas muy por encima del promedio general que informa el INDEC.
La macro va bien, pero la micro ahoga: salarios deteriorados y paritarias a la baja
Más allá de que el rumbo macroeconómico general muestre señales de orden fiscal y una marcada desaceleración inflacionaria que el Gobierno celebra como un éxito de su gestión, la microeconomía familiar está al límite.
Hoy la situación no se refleja en el poder de compra diario de la población. Las familias se sienten cada vez más ahogadas: los alquileres, las prepagas, los servicios y los alimentos esenciales consumen los ingresos antes de finalizar el mes.
El talón de Aquiles de este modelo se encuentra en los salarios. Una gran parte de los empleadores, tanto del sector privado como estatal, otorgan aumentos paritarios o ajustes salariales que sistemáticamente corren por detrás de la inflación real de los productos de consumo masivo. Con sueldos planchados o incrementos magros y un costo de vida que no da tregua en las cajas del supermercado, el poder adquisitivo se deteriora mes a mes, dejando a la clase media y baja en una encrucijada donde el alivio macroeconómico todavía es una promesa lejana para la mesa familiar.
POLITICA
Ernesto Sanz habló de las elecciones 2027: "La reelección de Milei no es un hecho, es un relato del Gobierno"

Luego de varios años alejado de las entrevistas, el exsenador radical Ernesto Sanz dejó claro su postura ante la realidad actual del país, así como analizó el escenario de cara a las elecciones 2027. Frente a esto, destacó que “la reelección de Milei no es un hecho” y la definió como parte del relato oficialista. Luego, reclamó que “el peronismo explicite su propuesta para el país porque si no dice nada es grave” y anticipó que buscará trabajar para impedir otro mandato del presidente Javier Milei.
El radical planteó que la polarización entre el Gobierno de Javier Milei y el peronismo puede impedir la construcción de una alternativa política, por lo que sostuvo que la discusión pública atraviesa un momento de debilitamiento institucional. De esta manera, reclamó una oferta electoral más amplia, con partidos, internas competitivas y propuestas de mediano y largo plazo. También cuestionó tanto al kirchnerismo como al oficialismo libertario por sus estilos de conducción y su relación con las instituciones.
Según su diagnóstico, la política cambió y adquirió una lógica “líquida, gelatinosa”, en la que se diluyeron las instituciones, los partidos y los valores. En ese sentido, consideró que ese proceso afecta el funcionamiento de la democracia y deteriora la confianza ciudadana, especialmente entre los jóvenes.
“El problema de fondo impacta en la democracia, en su funcionamiento y en la convicción democrática de los ciudadanos”, sostuvo. Por esto mismo, de cara a las elecciones del año entrante y los nombres que empiezan a sonar como candidatos, dijo: “No reniego de los outsiders, pero a mí me importan más los partidos que las personas con sustento y mirada integral y controles internos”-
En su lectura, el sistema político tiene dos protagonistas centrales. Por un lado, ubicó al oficialismo, que apuesta a la reelección de Javier Milei y presenta ese objetivo como su plan para el país. Por el otro, señaló al peronismo, al que cuestionó por no exhibir una propuesta renovada ni dirigentes diferentes.
El dirigente sostuvo que la confrontación entre ambas fuerzas perjudica a la Argentina porque limita el debate sobre soluciones de fondo. “Si es pollo o pasta, estamos jodidos”, resumió.
Para ello, planteó la necesidad de mejorar esa oferta y de construir canales de diálogo entre espacios con vocación de Gobierno. Así, mencionó al exministro de Economía Hernán Lacunza —uno de los candidateados del PRO— como una de las figuras que, según su opinión, reúne formación y una mirada realista, y se preguntó si el radicalismo podría aportar dirigentes con características similares.
También propuso recuperar mecanismos de competencia interna, defendiendo a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), al considerar que pueden ordenar a la oposición, aportar transparencia y fortalecer el sistema democrático. “Hay un 50% de los argentinos pero no es homogéneo y no se puede absorber a todos. Hay que mirar más allá. Puede ser 3 o 4 fuerzas disputando con PASO y ballotage, será un paso cualitativo enorme. Lograr un régimen de competencia entre todos y no la polarización”, señaló.
El exponente radical dijo que podría entusiasmarse con una construcción semejante a Cambiemos en 2015, integrada por sectores del PRO, la Coalición Cívica, la Unión Cívica Radical y el socialismo.
Pese a que reconoció que el Gobierno libertario logró ordenar la inflación y el déficit fiscal, cuestionó que ese esquema pueda trasladar sus resultados a los ingresos, las pequeñas y medianas empresas y la reducción de la desigualdad.
A su entender, el modelo oficial se concentra en grandes inversiones a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con foco en minería, gas y petróleo, mientras espera que los efectos macroeconómicos alcancen al resto de la economía; sin embargo, señaló que “este modelo no piensa en las pymes”.
En consecuencia, sostuvo que “la reelección de Milei no es un hecho, es un relato del Gobierno”.
Al enumerar las prioridades pendientes, mencionó cuatro cuestiones: Justicia, educación, sistema político y sistema monetario. Consideró que el Gobierno avanzó sobre el último punto, pero no observa respuestas suficientes en los demás.
Respecto del PRO, indicó que el partido enfrenta una “disyuntiva de hierro” entre preservar su peso en la Ciudad de Buenos Aires y mantener una presencia nacional y expresó que conversó con el expresidente Mauricio Macri hace algunos meses sobre ese escenario.
POLITICA
De una filtración del Pentágono a la ONU, cómo escala la disputa de Argentina y el Reino Unido por Malvinas

Una frase de Donald Trump en el Salón Oval abrió a principios de septiembre uno de los capítulos más tensos de la disputa por las Islas Malvinas en décadas. Lo que siguió fue una escalada de declaraciones cruzadas, decretos, alertas militares y movimientos diplomáticos entre Argentina y el Reino Unido que tendrá como escenario, esta semana, a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En el centro del conflicto, además de la soberanía, está el petróleo: el proyecto Sea Lion, un yacimiento en aguas profundas a 220 kilómetros al norte del archipiélago, cuya explotación se convirtió en una preocupación de Casa Rosada, es una disputa por unos ingresos estimados por las autoridades británicas en USD 2.000 millones en concepto de regalías a lo largo de 30 años.
El primer movimiento público
Fue el 25 de abril cuando la agencia Reuters publicó el contenido de un correo interno del Pentágono que enumeraba posibles represalias de la administración Trump contra aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se negaron a respaldar las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente. Entre esas medidas figuraba la reconsideración del apoyo diplomático de Washington a reclamos europeos sobre “posesiones imperiales”, con mención explícita a las Malvinas.
El trasfondo era la creciente fricción entre Trump y el entonces primer ministro británico Keir Starmer, a quien el mandatario republicano había calificado de “cobarde” por la negativa de Londres a conceder a las fuerzas estadounidenses derechos de acceso, base y sobrevuelo para operaciones contra Irán. 
En aquel momento, el subsecretario del Departamento de Estado Thomas G. DiNanno, en una ronda con medios, entre ellos Infobae, hizo una breve mención a filtración: “No puedo hablar sobre el respaldo en el tema de las islas. Estados Unidos es neutral en ese asunto”.
La Casa Rosada, en tanto, recibía la noticia con expectativa y cautela. El presidente Javier Milei, por entonces, señalaba que su gobierno hacía “todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina”. Desde Londres, la respuesta fue la posición histórica de las autoridades británicas: “La soberanía de las Islas Malvinas no está en cuestión”.
Otro aviso de Trump
El segundo detonante llegó el 1 de septiembre, cuando un periodista le preguntó a Trump en el Salón Oval si su gobierno reconsideraría su postura sobre la soberanía del archipiélago. La respuesta fue breve, pero tuvo un enorme impacto diplomático: “Siempre reviso cada posición. Es solo una de muchas”.
En Buenos Aires, el efecto fue inmediato: Milei calificó esas palabras como algo “muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada” de los argentinos y activó un operativo comunicacional que incluyó el anuncio por anticipado de una cadena nacional. Ya en ese momento, en el ámbito diplomático analizaban que el movimiento de Trump era “muy fuerte en lo discursivo” y los analistas coincidían en que debía leerse en clave de presión sobre la OTAN, no como un giro genuino sobre la soberanía argentina sobre las Malvinas.
Cadena nacional y sanciones a las petroleras
En la noche del 3 de septiembre, y en medio de una fuerte expectativa, Milei utilizó la cadena nacional para formalizar las acciones que el gobierno venía preparando. “Las Islas Malvinas son argentinas por historia y por derecho. No hay debate”, afirmó desde la Casa Rosada. El discurso incluyó un paquete de medidas: sanciones contra las empresas involucradas en la explotación de hidrocarburos en el archipiélago sin autorización argentina, ampliación del presupuesto del Ministerio de Defensa para construir una base naval en Tierra del Fuego y el envío al Congreso de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
El blanco central fue Sea Lion, cuya explotación impulsa el consorcio formado por Rockhopper Exploration —de capital británico— y Navitas Petroleum, con sede en Israel, con planes de comenzar a bombear petróleo en 2028. “Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar”, advirtió Milei. El mandatario también rechazó el argumento del derecho de autodeterminación de los isleños y declaró “sin validez” el referéndum de 2013, en el que el 99,8% de los habitantes votó por seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar.

Esa misma noche, en una entrevista con la cadena británica GB News, Trump daba otro gesto al negarse a confirmar si respaldaría al Reino Unido ante un eventual nuevo conflicto con Argentina y recordó que Londres “no estuvo ahí” para ayudarlo en la guerra contra Irán.
El Reino Unido en alerta
La respuesta de Londres llegó al día siguiente a través de un portavoz de Downing Street: “Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana, para proteger al Reino Unido y nuestros intereses”, según informó la BBC. El secretario de Defensa, Wes Streeting, fue más directo: “Las Malvinas son británicas porque los isleños eligieron ser británicos”, y calificó el discurso de Milei como un reflejo de “la política interna argentina” antes que una amenaza real.
En paralelo, el gobierno argentino anunciaba simultáneamente por X que iniciaba procesos sancionatorios contra 45 personas y empresas. Los DNU 867/2026 y 868/2026 formalizaron parte de las medidas: el Decreto 868/2026 designó a la Cancillería como autoridad de aplicación de la Ley 26.659, que establece penalidades para actividades de exploración o explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin permiso del país, y fijó un plazo de cinco días hábiles para que los organismos estatales comuniquen posibles incumplimientos.
El Reino Unido calificó esas sanciones de “inaceptables” y reiteró que el comercio en las islas se rige por la legislación británica. La Cancillería argentina rechazó “de la manera más enérgica” una guía del Ministerio de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO) de Londres que promueve la actividad comercial e hidrocarburífera en la zona y declara que la legislación argentina no aplica sobre las islas.
El mensaje de Dublín y el “desastre potencial”
La escalada retórica sumó un nuevo capítulo el 12 de septiembre, cuando Trump ofreció declaraciones ante la prensa en Dublín tras reunirse con el primer ministro irlandés Micheál Martin. El presidente estadounidense afirmó que las Malvinas le parecen “muy interesantes”, que Argentina y el Reino Unido son “dos países que están enfadados” y que un eventual conflicto sería “un desastre potencial”. Al mismo tiempo, se mostró confiado en poder resolverlo si lo convocaran en un eventual rolde mediador. Trump también evocó la guerra de 1982 y cuestionó si Londres estaría en condiciones de defender las islas, dada su situación interna: “Tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros asuntos que resolver, así que no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos, hablamos de semanas en barcos”, sostuvo, según reportó EFE.
La respuesta británica
En medio de la escalada, el gobierno británico confirmó el 14 de septiembre el reemplazo de los cuatro cazas Typhoon Tranche 1 desplegados en las islas por aeronaves Tranche 2 de mayor capacidad operativa, en una rotación prevista para fines de noviembre de 2027. El Ministerio de Defensa aclaró que la renovación estaba planificada con anterioridad y era independiente de la tensión en curso, aunque reconoció que la confirmación resultaba relevante como señal del compromiso militar permanente con el archipiélago.
Ese mismo día, la agencia EFE describió desde las propias islas la reacción de sus habitantes: más hastío que preocupación. Un analista local sintetizó el sentimiento general: “Estamos cansados de ser un juguete político, de ser peones en un tablero de ajedrez”.
Más sanciones a empresas
El siguiente movimiento llegó de Argentina. Por medio del Decreto 983/2026, el gobierno de Milei creó el Sistema de Articulación de la Política Exterior en el ámbito de la Cancillería, con el mandato de coordinar las acciones de todos los organismos estatales que puedan incidir en el reclamo por las islas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes. Cada organismo alcanzado debe designar un enlace institucional para canalizar la información hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Para esa fecha, el gobierno había abierto procesos sancionatorios contra 60 empresas y personas con actividad directa o indirecta en la cuenca Malvinas.
En paralelo, medios británicos como The Times, The Guardian y Daily Mail informaron que Burnham y Trump podrían reunirse por primera vez esta semana en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU, y que las Malvinas figurarían en la agenda junto a Ucrania, Irán y la inteligencia artificial.
Mientras tanto, la Justicia Federal argentina avanzó también en la última semana con una causa penal contra las petroleras extranjeras acusadas de explotar petróleo en el archipiélago sin autorización estatal. Es más, la jueza federal Mariel Borruto, de la ciudad de Río Grande, en Tierra del Fuego, hizo lugar a una medida cautelar y ordenó a las petroleras abstenerse de iniciar, continuar o ejecutar las obras necesarias para poner en marcha la explotación petrolera.
La ONU como escenario y vidriera
Con la Asamblea General de la ONU como marco, la Cancillería argentina trabaja con el protocolo de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para concretar un encuentro formal entre Milei y Trump en torno al 21 y 22 de septiembre. El objetivo es que el mandatario argentino exponga los derechos históricos que reclama el país sobre el archipiélago y solicite formalmente una mediación de Washington, aunque fuentes diplomáticas reconocen que el margen geopolítico es estrecho: para que Estados Unidos asuma ese rol, Londres debería acceder a negociar.
Según Benjamin Gedan, investigador del Centro Stimson, para actuar como mediador por las Malvinas, “Trump debe convencer a ambas partes de que es neutral”.
El discurso de Milei ante la Asamblea General, previsto para el próximo miércoles, incluiría la defensa de los derechos soberanos argentinos y cuestionaría la negativa británica a cumplir las resoluciones del Comité de Descolonización de la ONU. El canciller Quirno, en tanto, fue enfático: “El objetivo es recuperar la soberanía mediante el diálogo diplomático. Y nosotros vamos a utilizar todas las herramientas que están a nuestro alcance, legales, diplomáticas, jurídicas, de defensa, de inteligencia, para defender nuestros intereses”.
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