CHIMENTOS
La confesión de Julieta Zylberberg sobre las relaciones: “Hay que ser valiente para dejar de amar”

En el escenario, Julieta Zylberberg se sumerge en las profundidades de un vínculo que se transforma. Y en diálogo con Teleshow, sintetiza el concepto detrás de Carrera de fondo, su nuevo desafío teatral: “Creo que habla de que hay que ser valiente para dejar de amar y en general se es bastante cobarde”, confiesa sobre la pieza que la tiene como protagonista junto al actor Gadiel Sztryk en el Teatro Picadero
A través de su trabajo, Zylberberg explora las tensiones entre el amor y el desamor, y la honestidad que exige enfrentar el final de una etapa. En esta charla íntima, la intérprete comparte su mirada sobre ese desafío a veces silencioso de aceptar que un ciclo terminó, mientras la comedia y la emoción conviven en cada función. El resultado es una conversación íntima, donde la experiencia personal y la ficción se entrelazan, mostrando que la valentía no siempre significa insistir, sino también soltar.

—Carrera de fondo comienza con una escena cotidiana y familiar…
—Sí, es una obra que habla de una pareja que tiene dos niños chiquitos, un bebé de siete meses… ella está terminando de amamantar al bebé, lo duerme. Él inmediatamente después le plantea que quiere abrir la pareja porque se enganchó con otra mujer. Entonces ahí empieza un largo camino, con subidas y bajadas. Habla del amor, del desamor, pero mi interpretación de la obra es que hay que ser valiente para dejar de amar, y en general se es bastante cobarde. El tipo le dice de abrir la pareja, pero en realidad le dejó de amar.
—Una propuesta, el amor y el dolor que atraviesa la pareja…
—En el dejar de amar y en el dejar de ser amado, es muy difícil, Cómo cuesta aceptar y cómo duele la cobardía del otro, que en general hace tomar decisiones al que no quería tomar la decisión, al que no se había planteado nada. Eso es bien interesante de la obra.

—¿Cuál es el momento más difícil de una relación?
—Es tanto dejar de amar como dejar de ser amado. Porque dejar de amar también es muy difícil y es muy doloroso.
—Y el reconocimiento de ese final…
—Reconocerlo, pero el pánico que genera, ¿no? Porque en última instancia a vos te dejan y decís: “Bueno, me dejaron, qué sé yo, ni idea por qué…”. Es decir, se sufre y se sigue adelante. Pero qué triste que es dejar de amar, no tiene vuelta atrás.
—¿Cómo se refleja esa crisis en la obra?
—Se generan como distintos tires y aflojes, muy dolorosos por la situación, además con niños chicos y un proyecto que se desarma mientras se estaba construyendo. Es como un edificio, en realidad empieza a implosionar un edificio de pozo. Me gusta esa metáfora, (se ríe).

—La obra maneja el humor…
—Es desopilante, porque está contada y escrita de origen ya con mucho humor, la obra es de Nadine Lifschitz, y la adaptó Mariana Chaud. Y por supuesto nosotros la miramos también con humor.
—¿Qué es lo que más te incomoda de actuar en esta obra?
—Nada incomoda, es pura felicidad ir a hacer la obra. Es hermosísimo, es un disfrute total. Nos matamos de la risa con mi compañero, que es lo máximo. Hablar del amor y del desamor es lo que más me encanta en la vida, en el teatro, en el cine.
—No hay fibras íntimas que se vean afectadas…
—Imaginate que sería un problema si uno no puede soltar su vida porque te estás metiendo en historias cada un segundo. Soltar tu vida y usar tu vida también. Siempre uno usa su vida, más que su vida, sus sentimientos, sus emociones conocidas, qué sé yo. Y eso es hermoso porque uno exorciza. Nunca es incómodo, al contrario, siempre es liberador.

—¿Hace falta vivir lo mismo que el personaje para interpretarlo?
—Nunca la historia que uno cuenta es la historia de uno, pero no hace falta. Ni hace falta ser asesino para hacer de asesino, ni hace falta haberse separado de una manera para actuarlo. Pero sí me parece que de repente tirás unas flechas emocionales en donde podés unir un poco.
—¿Cómo lográs despegarte del personaje y no quedarte con la carga emocional?
—No salgo deprimida y en el teatro el público se ríe. Además después de la función, se genera mucha conversación, debate, interacción, y eso es muy rico en todo sentido.

La actriz equilibra sus inquietudes personales y su crecimiento profesional. Mientras avanza en nuevos proyectos teatrales y cinematográficos, Zylberberg reconoce el valor de las historias que la han marcado, como Carrera de fondo, y la forma en que esas experiencias nutren su percepción del amor y los vínculos.
La intérprete comparte que, a lo largo de su trayectoria, ha aprendido a mirar los afectos desde una perspectiva honesta y abierta, influida tanto por los personajes que encarna como por los relatos que elige contar. “Cada obra deja una huella”, reflexiona con Teleshow, aludiendo al impacto de esas ficciones en su vida cotidiana.

Para Zylberberg, el reconocimiento del público representa una confirmación del compromiso con su oficio, pero también una invitación constante a reinventarse. La actriz concluye que los desafíos artísticos y las emociones que surgen en cada trabajo la impulsan a seguir buscando nuevas formas de expresión, tanto en el escenario como en la pantalla.
CHIMENTOS
La emoción de Mica Viciconte antes de un viaje soñado: la despedida con su hijo y la broma de Fabián Cubero
El exfutbolista acompañó a su pareja a tomar un auto de aplicación y la sorprendió con una frase fuera de contexto
Mica Viciconte tomó una decisión de las que cuestan. Según contó en sus redes sociales, la panelista de Ariel en su salsa aceptó la propuesta para viajar a París con un grupo de influencers. Más allá del desafío profesional, con el ingrediente de visitar por primera vez tierras galas, la exparticipante de Combate tuvo que poner en la balanza los efectos colaterales de la distancia, que, en este caso, están directamente relacionados con su hijo Luca.
El niño, fruto de su relación con Fabián Cubero, cumplió 4 años en mayo y nunca estuvo tan lejos de su mamá. Por ello, Mica compartió una sentida reflexión con la que buscó sintetizar este momento de emociones mezcladas. La oportunidad que se presenta única, las dudas que surgen del corazón y las fotos con las que busca que la distancia no sea tal, al menos en términos afectivos.
“No les voy a mentir: cuesta. Cuesta dejar los abrazos, las rutinas y esos momentos que llenan el alma”, escribió Viciconte en una foto en la que se la ve cara a cara con Luca, el niño con los ojos abiertos y la sonrisa dibujada, y ella sosteniéndolo con los ojos cerrados y un semblante de tristeza, dando una muestra de que la procesión va por dentro.
“Pero también aprendí que está bien elegirnos de vez en cuando, disfrutar, crecer y vivir nuevas experiencias”, concluyó, informándole a su comunidad de seguidores que había tomado la decisión de animarse a dar ese paso importante para su carrera profesional.
Luego de compartir un collage de imágenes con su hijo, Mica volvió a la programación habitual de sus redes sociales, entre la difusión de su trabajo y la química especial con Cubero. En este caso, mostró que el exfutbolista la acompañó a tomar el auto de alquiler que la recogió por su casa para llevarla al aeropuerto.
Se ve cómo se dan un beso, antes de que ella se aleje para guardar la valija en el baúl. “Buen viaje”, le dice él y suelta un “te amo” que parece de rutina pero que derivó una pregunta en clave de comedia. “¿Ese ‘te amo’ fue en joda o de verdad?“.

La pregunta se explica a partir de unas recientes declaraciones de Viciconte en una charla con Emilia Attias para el segmento de Infobae Casino Deluxe. Allí contó que, a raíz de haber tenido una mala experiencia amorosa, tomó la decisión de no decirle más “te amo” a sus parejas.
“A mi hijo se lo digo, porque siempre va a ser incondicional y está bien. Pero siento que antes de que me digas “te amo” y vayas y hagas una doble vida o me metas los cuernos, prefiero que me lo muestres con hechos, con detalles», se justificó.
En esa misma entrevista, contó que Poroto sí era de decirle “te amo”, pero que a pedido de ella no lo hace más. “Le dije que no hacía falta, que no digamos ninguno de los dos, que está todo bien”, explicó.

Más allá de los códigos con su pareja, y de la distancia con su hijo, Mica se mostró entusiasmada en su viaje al país galo. Posó en Ezeiza con sus compañeras de viaje –Belu Lucius, su hermana Emily y Stephanie Demner-, cada una de ellas con una remera con su rostro. Y luego mostró su emoción por un destino que dejó de ser un sueño. “Primera vez en Francia. Todavía no lo puedo creer”. Quizás por eso se explique aquello de las sensaciones encontradas. Nada que una buena dosis de videollamadas no pueda atenuar.
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CHIMENTOS
Grandeza absoluta: el gesto de Messi con su papá Jorge, en pleno Mundial y atravesando un momento dramático de salud

Hay gestos que son notables y enternecedores; que no necesiten de una gran glamurosidad a la hora de llevarse adelante. Lionel Messi, quien viene de pasar semanas complicadísimas por la salud de su papá Jorge, se hizo viral en estas últimas horas.
A raíz de todo lo que sucedió, entre los rumores que se quisieron instalar y la fake news que Florencia Peña dijo en Luzu TV, que generó todo un escándalo con Nico Occhiato, el comunicado de su familia y la palabra de su mamá Celia, el capitán decidió resguardarse con sus compañeros de la Selección Argentina.
En el primer partido ante Argelia, en donde la Pulga hizo tres goles, en el primer festejo se vieron reflejadas sus lágrimas. El llanto de un desahogó por todo lo que venía atravesando su familia y, lógicamente que estar lejos de ellos, lo afectó mucho más.
A partir de diferentes fragmento de Leo que se fueron conociendo, en cuanto a su enorme despliegue dentro de la cancha, en uno de los festejos se observó a Messi buscando la cámara y con un claro mensaje: “Te amo, te amo”.
LIONEL MESSI, EL MÁS GRANDE DE TODOS
Luego de todo lo que se difundió, y que su propia familia saliera con un comunicado contando la situación que vive Jorge con su salud, se le encontró finalmente el significado que tuvo. Se sabe que Lionel siempre está muy concentrado en sus partidos y estos gestos son casi que únicos en una carrera plagada de éxito deportivo.
A días para cumplir 39 años, Lionel, el más extraterrestre y humano de todos, sigue demostrando lo de siempre; la pasión y el corazón van juntos en su zurda angelada y que en cada gol contra Argelia, la felicidad de su papá Jorge fue total.
No fue solo una celebración de gol, sino una forma de acortar distancias en medio de un momento sensible. Messi, incluso en la máxima exigencia de un Mundial, dejó en claro que detrás del ídolo hay un hijo atravesado por la preocupación y el amor, y que cada logro dentro de la cancha también puede convertirse en un mensaje directo para quienes más quiere.
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CHIMENTOS
Lali Espósito visitó a Pedro Aznar y David Lebón en los camarines antes del regreso de Serú Girán: “Lo vamos a disfrutar”

La cantante Lali Espósito y el músico David Lebón en los camarines del Movistar Arena, previo al regreso de Serú Girán.
Lali Espósito se acercó a los camarines del Movistar Arena para saludar a Pedro Aznar y David Lebón momentos antes de que Serú Girán volviera a pisar un escenario. La cantante llegó junto a su novio, Pedro Rosemblat, y el encuentro quedó registrado en una foto en la que los cuatro posan juntos en el pasillo. Fue Espósito quien le dejó a Lebón una frase que sintetizó el espíritu de la velada: “Disfrutalo, como nosotros lo vamos a disfrutar”.
Antes del concierto, el estadio también fue escenario de un cocktail con invitados especiales que reunió a figuras del mundo de la música, el cine, el periodismo y la cultura. Entre los presentes estuvieron los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat, el periodista Lalo Mir, el historiador Felipe Pigna y el cantante Kevin Johansen. La lista incluyó también al actor Gastón Pauls, a Daniel Araoz, al músico Nahuel Pennisi, a Marcela Morelo, a Sandra Mihanovich y al humorista Pablo Granados, quien llegó junto a Mery Granados. También estuvieron Paula Kohan, Fede Bareiro, Andy Cherniavsky, Pauli Echeverría, Lucas Fridman, Papryka, Ruben Andon, Ignacio Iraola, Marcelo Fernández Bitar, Tomi Ferraro de Rayos Láser, Ezequiel Martínez de la Feria del Libro, Juan José Quaranta, Julieta Díaz, Celina Font y Sebastián Wainraich. El ambiente ya cargaba con la electricidad de lo que se venía.
A las 21.10 se apagaron las luces del Movistar Arena. Lebón entró desde la derecha del escenario y Aznar desde la izquierda. El concierto de la vuelta de Serú Girán estaba en marcha. Se encontraron en el centro, se abrazaron, y Lebón lo resumió todo en tres palabras: “Bueno, llegamos”. El público —una mezcla de padres con sus hijos y una mayoría de hombres y mujeres que pasaban las cinco décadas— respondió con una ovación que no bajó de intensidad en toda la noche.
El show arrancó con “Parado en el medio de la vida”. Un comienzo íntimo, despojado, directo. Después llegaron la intro de “La Grasa de las Capitales” y la potente “Frecuencia Modulada”, y con ellas la banda completa. Fue entonces cuando Lebón, con la voz cargada de emoción como en varios pasajes de la noche, tomó la palabra: “Quiero agradecer a Pedro, él fue el que juntó a esta gente. Nunca me imaginé que a los 73 años iba a llenar estadios”. La sala entera lo abrazó desde abajo.

El concierto recorrió los cinco discos de estudio de la banda con un equilibrio que pocos esperaban. Del debut homónimo de 1978 sonaron “El mendigo en el andén” y “Seminare”; de La Grasa de las Capitales (1979), cinco temas; de Bicicleta (1980), cuatro; de Peperina (1981), otros cinco; y de Serú ’92, seis. El álbum en vivo No llores por mí, Argentina (1982) sumó el tema que le da nombre. En “Canción de Alicia en el país”, Aznar cantó la letra original —“la policía”, sin eufemismos—, y en “Peperina” la palabra “huevos” sonó entera, sin el pitido con que la censura la tapaba durante la dictadura. El público lo festejó con una carga de alivio histórico. Antes de “Mundo agradable”, Aznar recordó que cuando Lebón les mostró esa canción a él y a Charly García, los dos le dijeron sin dudar que era “su Imagine”. Lebón sonrió y dijo: “Ahora me gusta”.
Serú Girán fue fundada en 1978 por Lebón, Aznar, García y el baterista Oscar Moro, fallecido en 2006. Ninguno de los dos estuvo en el escenario esta noche, pero su presencia fue permanente. Cuando desde la platea brotó un grito espontáneo de “¡Gracias, Charly!”, Lebón asintió: “Sí señor”. En las pantallas del estadio se alternaron imágenes de García y de Moro a lo largo de toda la velada, como un homenaje silencioso que el público supo leer.

Aznar, por su parte, se lució a lo largo de toda la noche con tres bajos distintos y un contrabajo eléctrico, además de sostener con solidez las partes vocales que en los discos originales pertenecían a García. En el segmento solista, antes de interpretar “Uno en uno” —canción suya incluida en Serú ’92—, le confesó a Lebón frente al público: “Esta canción la soñé, y cuando la soñé estaba cantada por tu voz. Cuando la escuché se me puso la piel de gallina, porque la cantaste tal como la había soñado”.
El momento más emotivo llegó hacia el final, con la aparición de Juanito Moro, hijo del baterista histórico de la banda y único invitado de la velada. Aznar lo presentó con ternura: “parte de la familia”. Juanito se lució en “Cuánto tiempo más llevará” y en “No llores por mí, Argentina”.
El setlist de 22 temas cerró con “Peperina” y el ritual colectivo del “oh, oh, oh, oh, oh” que miles de gargantas cantaron en los recitales de los años 80. Serú Girán volvió al escenario para “Seminare”, con el público de pie y las linternas de los celulares en el aire. A las 23.07, Lebón despidió la noche con cuatro palabras: “Todo el amor para ustedes”.
Algunos invitados al show:
Crédito: RS Fotos excepto las indicadas
lali espósito,serú girán
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