POLITICA
La fiscalía de Bolivia endureció el pedido de detención contra Fernando Cerimedo por intento de femicidio

La fiscalía de Bolivia presentó la imputación formal contra Fernando Cerimedo por el ataque a tiros que sufrió su ex pareja Nadia Beller y le pidió a la jueza que ordene su detención preventiva sin plazo definido, según un documento al que accedió TN. El pedido es más duro que el que había trascendido en un primer momento, cuando se hablaba de un plazo de hasta 180 días.
En el escrito, fechado este miércoles, los fiscales Herlan Rodríguez Cuevas y Yolanda Aguilera Lijerón solicitan como medida cautelar “la detención preventiva en el centro de rehabilitación San Pedro-Chonchocoro de la ciudad de La Paz, sin plazo, por tratarse de un delito que no da lugar a otra medida cautelar diferente a la detención preventiva”, y recién como alternativa piden “en su caso, el plazo máximo de detención de 180 días”. Es decir que el pedido central ya no es el de los 180 días, sino uno sin límite temporal.
La fiscalía calificó el hecho como feminicidio en grado de tentativa, previsto en el artículo 252 Bis de la ley boliviana (numerales 1, 3 y 6) en relación con los artículos 8 y 20 del Código Penal. Se trata de una figura que en Bolivia prevé una pena de hasta 30 años de presidio sin derecho a indulto y que, según sostienen los fiscales, no admite otra medida cautelar que no sea la prisión preventiva.
El ataque ocurrió el 17 de agosto, alrededor de las 20, en la puerta del hotel Swissôtel de Santa Cruz de la Sierra. Según la reconstrucción de la fiscalía, dos hombres en moto, disfrazados de repartidores de la aplicación Pedidos Ya, le dispararon a Beller apenas salió del hotel y le robaron el celular y la cartera antes de escapar. La víctima, de 33 años, recibió heridas de bala en el cuello, el tórax y el brazo derecho —con fractura de húmero que requirió cirugía— y quedó internada; el parte médico le otorgó 30 días de incapacidad. Beller cursaba un embarazo de cuatro semanas.
De acuerdo con la hipótesis de la fiscalía, Cerimedo —que fue pareja de la víctima y sería el padre del bebé en gestación— la convenció durante días de trasladarse al hotel con la excusa de conseguir información de inteligencia sobre un supuesto caso de abuso sexual atribuido al ex presidente Evo Morales, y le aseguró falsamente que contaría con custodios armados para su seguridad. Los fiscales sostienen que, mientras la guiaba por teléfono desde la ciudad de La Paz, coordinó a distancia el ataque armado, por lo que lo consideran autor intelectual y mediato del hecho.
Leer más: Video: así quedó el hotel en el que atacaron a tiros a la exnovia de Fernando Cerimedo en Bolivia
Cerimedo, de 45 años, fue detenido el 18 de agosto en el aeropuerto de Viru Viru. En su declaración ante la fiscalía se acogió a su derecho constitucional a guardar silencio. La causa tiene pendientes pericias balísticas, informáticas y de telefonía, además del testimonio de personal del hotel y de la ambulancia que trasladó a la víctima. La fiscalía pidió a la jueza que fije fecha de audiencia para resolver el pedido de medidas cautelares.
Fernando Cerimedo, Bolivia
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El Senado busca consensuar la creación de un registro de deudores alimentarios morosos

En medio de la incertidumbre sobre si se sesionará o no esta semana, un plenario de comisiones intentará dictaminar, pasado mañana, la creación de un registro nacional de deudores alimentarios morosos, un tema ya debatido antes por el Congreso que, no obstante, quedó a mitad de camino.
Días atrás, las comisiones de Legislación General; y de Población tuvieron a la vista dos proyectos: el del peronista Pablo Bensusán (La Pampa) y el de la filo radical Edith Terenzi (Chubut). El oficialismo libertario, a cargo de Patricia Bullrich (Capital Federal), exigió cambios e insinuó un principio de apoyo a la patagónica, aunque las principales bancadas luego decidieron pasar a cuarto intermedio hasta este miércoles, donde se buscará una definición.
Según consta en la versión taquigráfica del reciente encuentro, el justicialista aseguró: “Hay algunas provincias que ingresan a los deudores alimentarios al registro cuando deben más de dos cuotas; otras, más de tres; otras, más de cinco. Eso se va a mantener: la facultad de cada provincia. El registro, lo único que va a hacer, es incorporar la información que le manden las provincias sin modificar los requisitos, en general, que tienen las jurisdicciones”.
Seguido a ello, el pampeano agregó: “No se crea ningún organismo nuevo. La idea es que esto funcione dentro del Ministerio de Justicia de la Nación. Obviamente, va a ser un programa, una base informática que se va a conformar, como les decía recién, con la información que manden todas las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en caso de que adhiera cada una de ellas”.
Bensusán después destacó: “El proyecto prevé que haya sanciones a nivel nacional –es decir, a través de organismos nacionales, sin afectar las facultades provinciales–: que, en caso, por ejemplo, de que tengan que sacar un pasaporte, se les exija el registro de libre deuda nacional; por ejemplo, en el otorgamiento de concesiones, permisos y demás que otorga el Gobierno Nacional”. Y añadió que “también se prevé” la “prohibición de asistir a espectáculos públicos”.
Por su parte, Terenzi aclaró: “Una diferencia fundamental con lo que decía el senador Bensusán –que estoy segura de que en algún momento lo vamos a poder unificar y avanzar en un consenso– es que yo propongo que esta ley sea de orden público, justamente para no dar la posibilidad de que se adhieran o no las provincias, porque si algunas lo hacen y otras no, tendríamos un registro nacional ineficiente o, por lo menos, incompleto”.
La chubutense además dijo que su idea es “centralizarlo y no invadir jurisdicciones provinciales” y que, por ese motivo, su texto “tampoco tiene prohibiciones ni establece consecuencias de figurar en el Registro Nacional de Deudores Morosos, porque, en realidad, el deudor moroso ya tiene las consecuencias en su propia jurisdicción”.
Lo que pidió el oficialismo
Bullrich (Capital Federal) reclamó la falta de “los temas de carácter internacional, la posibilidad de adherir a una de las tarjetas de colores que existen en Interpol, porque en muchas ocasiones estas personas, si no existe un proceso penal, no podrán ser extraditadas por una causa así, pero sí encontradas en otros países del mundo”.

La porteña sugirió “analizar cuáles actividades se pueden realizar y cuáles no”. En ese sentido, resaltó: “Hoy ya existe un registro de deudores alimentarios a nivel nacional, cuyos inscriptos se encuentran entre las personas que no pueden concurrir a espectáculos deportivos. A dicho registro se están adhiriendo diversas provincias. Funciona en el Ministerio de Seguridad de la Nación, en la Dirección de Espectáculos, y no solamente comprende espectáculos deportivos, sino también de otro tipo de espectáculos. Es decir que ya existen antecedentes respecto a esto”.
“Creo que debe existir una delimitación precisa relativa a la salida del país. Eso tiene que estar claramente planteado con una orden judicial, ya que ninguna autoridad migratoria puede parar a un ciudadano en la frontera si no existe una orden judicial. Eso tiene que quedar claro”, finalizó Bullrich.
El plenario en cuestión aparece como una de las actividades de una agenda, por ahora, poco cargada en la Cámara alta. La expectativa principal está depositada en si el pleno irá al recinto el jueves para, entre otras cosas, sancionar el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes o Patent Cooperation Treaty (PCT) que la Argentina firmó en el siglo pasado y que el Senado aprobó en 1998. Diputados recién votó en agosto y lo modificó, con guiño a laboratorios locales. Por ese motivo es que el trámite se encuentra en segunda revisión y listo para ser finalizado.
Desde el oficialismo también se pretende aprobar una nueva ley de salud mental -ya dictaminada-, aunque dialoguistas pelean por más recursos y hay dudas. Todo esto, en medio de un clima tenso entre libertarios y aliados por promesas incumplidas desde la Casa Rosada. Quedará en manos de Bullrich y los jefes dialoguistas. En caso de acordar, habría una reunión de Labor Parlamentaria para cerrar un potencial temario.
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POLITICA
Bullrich sigue incomodando al Gobierno, pero por ahora Milei no la confronta y se aferra al rumbo económico

Cuando falta prácticamente un año para las elecciones presidenciales, una de las máximas figuras del oficialismo en la actualidad, Patricia Bullrich, continúa dando señales sobre una eventual candidatura propia, aunque en la cúpula de La Libertad Avanza descartan que la senadora vaya a presentarse en 2027 y prefieren no confrontarla públicamente, mientras ratifican que no habrá cambios en el rumbo económico pese a sus reiterados reclamos por una situación “más holgada para la gente”.
La jefa del bloque violeta en la Cámara alta le deseó en su cuenta de X un feliz cumpleaños al presidente Javier Milei y tan solo unas horas después compartió una foto suya de espaldas con la frase “se vienen cositas”, tres puntos suspensivos y el emoji de ojos mirando hacia el costado.
“No tiene que ver con una ruptura ni nada raro, ya se van a enterar de qué se trata”, remarcaron a este medio en el entorno de la ex ministra de Seguridad, que desde hace meses viene planteando sus diferencias con algunas medidas de la administración nacional y la estrategia parlamentaria, entre otros puntos.
En su equipo de trabajo explicaron que “es una forma de decirles que estén listos“ y recuerdan que esa misma frase ya lo usó unos meses atrás, justo antes de expresar públicamente su desacuerdo con la continuidad de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete.

Si bien la razón de la publicación la mantienen en estricto secreto, aclaran que no tiene que ver con su rol legislativo, sino que se está refiriendo a su lado de dirigente. Reconocen que es un nuevo gesto de independencia.
En una reciente entrevista con Infobae en Vivo, Bullrich afirmó que está “preparada para ser Presidente”, cargo por el que ya compitió en el 2023, aunque evitó confirmar una postulación y remarcó que “una tiene que saber esperar su momento”.
Consultada sobre una eventual fórmula junto a Milei, la dirigente aclaró que él no le ofreció la Vicepresidencia y, ante la repregunta sobre si aceptaría esa propuesta, respondió con un escueto “no comments”.
“Ella dijo bien claro que lo va a intentar en el 2031, para mí no está diciendo nada malo”, minimizaron en el círculo más íntimo del líder libertario, que niega la existencia de un conflicto interno e, incluso, destacan que la senadora plantee sus quejas.
Hasta Javier Milei debió referirse al tema en la entrevista que dio este jueves en Radio Rivadavia. El Presidente confirmó la estrategia del Gobierno en este tema: no confrontar. “Es cierto lo que dice. ¿Quiénes fuimos los contendientes del año 2023? Yo, Bullrich, Massa, Schiaretti. No es una persona improvisada”, dijo el mandatario.
Y agregó: “Hacer un punto sobre esto es una tontería, porque ella compitió en las elecciones del 2023, sabe de qué se trata esto y ha sido parte de muchos gobiernos”.
Días atrás, la ex ministra también insistió, en otro tuit, con la necesidad de avanzar con un “acuerdo político y una economía más holgada para la gente” durante este año, que también es un debate que está dando en la mesa política.
Tal como anticipó este medio, en ese grupo “hay divergencias en el timing para los cierres” de los acuerdos con los aliados: mientras algunos piden que se confirmen lo antes posible para garantizar el apoyo de los otros sectores, por ejemplo, en el Congreso, hay quienes consideran que, en cambio, se debe demorar esa definición para que La Libertad Avanza “obtenga el mejor resultado posible“ en las negociaciones de las listas.

En cuanto a Bullrich, en el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reconocen que “las ambiciones de presentarse” por parte de la senadora “siempre estuvieron”, pero aseguran que “la realidad es que no mide”.
La diputada Lilia Lemoine, una de las personas más cercanas al mandatario nacional y a su hermana, planteó en una entrevista con Infobae en Vivo que le gustaría una fórmula con Bullrich para las elecciones de 2027.
Por el lado de Bullrich, sin embargo, bajaron el tono a esas versiones y remarcaron que “falta mucho” para tomar una definición, al mismo tiempo que señalaron que existen diferencias puntuales con el Gobierno.
Según explicaron, en el plano internacional la senadora valora el vínculo con el Partido Popular español, en sintonía con el encuentro que Milei mantuvo con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante su último viaje a España, pero no comparte la cercanía con Vox, el partido de Santiago Abascal.
La ex ministra, en tanto, todavía no tiene previsto comenzar una campaña de manera explícita en el corto plazo, pero su equipo no descarta que sí pueda empezar a recorrer el país más adelante para ver el apoyo real que tiene en cada lugar y analizar entonces los pasos a seguir. “Más adelante algún viaje por las provincias o algo así vamos a hacer”, anticipan.
En paralelo a estos movimientos políticos, y a pesar de los reclamos de la dirigente oficialista, en la Casa Rosada insisten en que no habrá modificaciones en la política económica y defienten el modelo.
“La Argentina era cíclica, pero ya no lo es más. Entiendo que asuste vivir en un lugare normal, pero es lo que va a pasar. Incluso si vuelve el kirchnerismo, las reformas que se hicieron son demasiado profundas, no van a poder cambiar el rumbo”, confían.
La relación entre la administración libertaria y Washington también atraviesa una semana de intensa actividad y en Balcarce 50 esperan con ansias las elecciones de medio término que habrá allí, aunque creen que, independientemente del resultado, seguirán teniendo el respaldo financiero de la gestión republicana.
Este jueves, Milei recibirá en su despacho a Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, que llegó al país junto con el subsecretario adjunto, Juan Pablo Segura, en el marco de una gira regional centrada en inversiones y seguridad.

Un día antes, su hermana se reunió con el embajador norteamericano, Peter Lamelas, con quien analizó “la sólida relación bilateral entre ambos países, los distintos proyectos de desarrollo e inversión que empresas americanas tienen en Argentina y el contexto político y económico que atraviesa el país”.
En los próximos días, el funcionario diplomático ofrecerá una cena en su residencia, a la que fue invitada Bullrich, en otro signo del vínculo que también mantiene de forma independiente con la Casa Blanca.
“Yo no tengo que decir: ‘Estoy con USD 75.000 millones a la espera de que me hagan un golpe económico’, porque no es bueno un golpe económico. Yo tengo que decir ‘yo tengo la gobernabilidad, la tranquilidad, y no voy a necesitar esa plata’”, cuestionó la senadora en Infobae en Vivo.
Mientras tanto, en el oficialismo continúan procesando el impacto de las sucesivas señales y, lejos de responderle públicamente, los dirigentes más cercanos al Presidente reiteran que prefieren no profundizar la tensión y remarcan que la prioridad sigue siendo sostener el esquema económico y avanzar con la agenda legislativa, en momentos en que el Gobierno también negocia la eliminación de las PASO y el Presupuesto 2027.
Javier Milei,Patricia Bullrich,La Libertad Avanza
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Ganadores y perdedores en la Argentina del triunfo de Lula en Brasil: siete claves para Milei, el peronismo y las elecciones 2027

La inesperada victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje de Brasil dejó en Argentina ganadores y perdedores evidentes, pero también una lectura ambigua para el oficialismo y la oposición de cara a las elecciones del año que viene.
El resultado representa un revés político para Javier Milei, que había apostado abiertamente por Flávio Bolsonaro y había celebrado su triunfo en la primera vuelta. Pero el resultado también admite otras interpretaciones, algunas favorables para el Presidente argentino. Es que Lula demostró que los oficialismos pueden ganar elecciones y conservar el poder, incluso después de quedar en desventaja frente a sus adversarios. Además, su continuidad en Brasilia preserva para Milei un lugar privilegiado en la relación con Estados Unidos y la posibilidad de mantener una confrontación ideológica con uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana.
El resultado contradijo varias de las conclusiones que habían dejado las elecciones brasileñas del 4 de octubre. Tres semanas después de que Bolsonaro se impusiera por casi dos puntos, Lula consiguió revertir la diferencia y obtuvo el 51,78% de los votos, frente al 48,22% de su adversario. La recuperación de más de cinco puntos, le permitió al actual mandatario conquistar un cuarto período en el Ejecutivo y protagonizar la primera remontada de un segundo puesto en un balotaje brasileño. La diferencia final, de 3,56 puntos porcentuales, contrasta con las proyecciones de una definición extremadamente ajustada.
Para interpretar las consecuencias del resultado en la Argentina, Infobae consultó a Federico Aurelio, director de Aresco; Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina; Shila Vilker, directora de Trespuntozero; Mora Jozami, directora de Casa Tres; Lucas Romero, director de Synopsis; y Mario Riorda, consultor y especialista en comunicación política. Las seis miradas permiten identificar siete claves que atraviesan la política regional, las razones del triunfo de Lula y las enseñanzas que pueden extraer el oficialismo y la oposición de la Argentina de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El escenario tiene una particularidad. La derrota de Bolsonaro cuestiona la idea de una expansión incontenible de las derechas latinoamericanas y expone los límites de la intervención de Milei en campañas extranjeras. Sin embargo, el éxito de un presidente que busca su reelección ofrece un antecedente que la Casa Rosada puede observar con interés. Brasil también demuestra que la polarización conserva una extraordinaria capacidad de movilización electoral y que las preferencias de los votantes no necesariamente responden a clasificaciones ideológicas rígidas. Así, los ganadores y perdedores pueden tener lecturas diversas y contradictorias.
1. Un revés político para Milei y una advertencia sobre la proyección internacional de la motosierra
La primera consecuencia del balotaje afecta a Javier Milei. El Presidente argentino se involucró personalmente en la campaña brasileña, respaldó a Flávio Bolsonaro y celebró su victoria en la primera vuelta. Había viajado a Brasil en julio para acompañar su proclamación como candidato presidencial y apostó por un triunfo que parecía más cercano después del resultado del 4 de octubre.
Lucas Romero consideró que la derrota tiene un efecto político que excede el desenlace de una elección extranjera. El director de Synopsis recordó que Milei había comprometido su respaldo cuando todavía no estaba definido el escenario electoral.

“Así como el triunfo de Bolsonaro en primera vuelta era inexorablemente un resultado positivo para Milei -porque sobre todo le daba un valor simbólico, se había jugado por Bolsonaro, había quemado las naves en su vínculo con Brasil apoyando a Bolsonaro, parecía ser que le salía bien-, de ninguna manera se puede interpretar que esto es un resultado positivo para Milei. Todo lo contrario”, afirmó.
Romero sostuvo que el desenlace también compromete las posibilidades de recomponer una relación bilateral atravesada por las diferencias personales y políticas entre ambos presidentes.
“Este resultado tiene un costo para la Argentina, más allá del significado negativo para Milei. No deja de ser un resultado que simbólicamente golpea la fortaleza de Milei, que pega en la legitimidad con la que quiere ofrecer al público argentino sus ideas, su visión o su cosmovisión de hacia dónde tiene que ir el país”, explicó.
Mario Riorda identificó otra consecuencia: las intervenciones de Milei en las campañas de otros países pueden terminar generando efectos diferentes de los que busca. El consultor advirtió que esas conductas introducen incertidumbre en las relaciones internacionales y que la retórica del mandatario argentino comienza a resultar incómoda incluso para dirigentes ideológicamente cercanos.
En particular, señaló que la motosierra, principal símbolo del programa de ajuste del Gobierno argentino, comenzó a utilizarse como argumento electoral contra candidatos de derecha.
“La motosierra está siendo usada como un ejemplo que incomoda muchísimo a los actores a los que apoyan. Se ha visto en distintos países donde la motosierra es un ejemplo de lo que puede sufrir la sociedad o lo que puede significar si gana tal o cual candidato cercano a Milei”, aseguró Riorda.
Shila Vilker coincidió en que la experiencia argentina tuvo una utilización política concreta durante la campaña brasileña. Recordó que Lula confrontó a Bolsonaro con el modelo económico libertario y que su adversario evitó defenderlo abiertamente.
La directora de Trespuntozero sostuvo que “el fenómeno Milei, el ideograma Milei, ha perdido potencia” como referencia política internacional. También vinculó esa situación con las controversias que rodearon la reciente visita del Presidente argentino a España.
La conclusión no implica que el resultado brasileño pueda trasladarse mecánicamente a la Argentina. Pero, para los analistas, introduce un interrogante sobre la capacidad de Milei para proyectar su modelo más allá de las fronteras nacionales y obtener beneficios políticos de sus respaldos internacionales.
2. La paradoja geopolítica: Milei conserva su centralidad frente a Washington y un adversario ideológico

Aunque la derrota de Bolsonaro representa un revés para Milei, la continuidad de Lula también puede producir consecuencias favorables para el gobierno argentino. La principal es geopolítica: el Presidente mantiene su condición de aliado especialmente cercano de Donald Trump en el Cono Sur, sin la competencia que podía representar un gobierno brasileño de orientación similar.
Mora Jozami identificó esa paradoja como uno de los aspectos centrales del resultado. “Con Lula ganando, Milei no tiene competencia como interlocutor privilegiado de Estados Unidos en la región y conserva un enemigo ideológico contra quien polarizar”, afirmó.
La directora de Casa Tres explicó que, aun después de haber apostado por Bolsonaro, Milei conserva una posición singular en la relación con Washington. Un eventual triunfo del candidato del Partido Liberal habría incorporado a Brasil, por su peso económico, demográfico y diplomático, a la competencia por la atención de la administración republicana.
La victoria de Lula modifica ese escenario. Argentina continúa bajo un gobierno estrechamente alineado con Trump, mientras Brasil permanece conducido por un presidente que sostiene una política exterior con mayores márgenes de autonomía respecto de Estados Unidos y tiene un alineamiento más afín a Brasil y los otros países del bloque BRICS.
Jozami destacó, además, que la continuidad del mandatario brasileño le permite a Milei mantener una figura internacional con la cual confrontar ideológicamente. Esa diferenciación tiene valor para una estrategia política que convirtió la oposición al socialismo y a las izquierdas en parte central de su identidad.
Vilker introdujo una advertencia complementaria. Consideró probable que Estados Unidos intensifique su atención sobre la Argentina ante la continuidad de Lula, pero señaló que esa mayor cercanía también puede abrir un debate sobre la soberanía nacional y los límites del alineamiento con Washington.
“Es muy probable que Estados Unidos duplique sus esfuerzos por Argentina, por el gobierno argentino, por ayudar al gobierno de Milei y, al mismo tiempo, todo eso sea complejo por este clima anímico adverso a la pérdida de soberanía o de autonomía”, sostuvo.
La especialista recordó que Lula utilizó durante la campaña la contraposición entre autonomía nacional y subordinación a Washington, un planteo que también podría aparecer en la discusión argentina.
Facundo Nejamkis incorporó un matiz: la elección brasileña obliga a reconsiderar cuánto pueden influir efectivamente las potencias extranjeras sobre las decisiones electorales de cada sociedad.
Para el director de Opina Argentina, el interrogante consiste en determinar si Brasil desarrolló mayores defensas frente a las presiones de Washington o si, en realidad, los procesos políticos internos siguen teniendo un peso determinante en la elección de los presidentes, independientemente de las preferencias de Estados Unidos.
3. La victoria de Lula interrumpe la secuencia de triunfos de las derechas, pero no elimina su peso electoral

El triunfo de Lula también modifica la interpretación de la tendencia política regional. Después de una sucesión de victorias de candidatos de derecha y centroderecha, la primera vuelta brasileña había sido leída como una confirmación de ese desplazamiento ideológico.
La segunda vuelta obliga a incorporar matices. Brasil, la mayor economía de América Latina, continúa bajo un gobierno de izquierda y se convierte, junto con México, en uno de los principales contrapesos regionales frente a las administraciones conservadoras.
Mario Riorda señaló que esa continuidad introduce un cambio relevante en el mapa político latinoamericano. “México y Brasil, las dos grandes potencias regionales, tienen gobiernos de izquierda. Es un contrapeso prácticamente inquebrantable, por lo menos por un tiempo, a este avance de las ultraderechas”, afirmó.
El consultor interpretó que la victoria de Lula interrumpe la percepción de una sucesión inevitable de triunfos de las derechas, aunque reconoció que el impacto no modifica automáticamente la situación política de los restantes países.
Nejamkis planteó una lectura menos terminante sobre las tendencias ideológicas. Para el analista, el resultado no desconoce el fortalecimiento de las nuevas derechas, sino que demuestra la persistencia de grandes sectores electorales identificados con otras tradiciones políticas.
“Es cierto que hoy uno de los polos, que tradicionalmente era el polo que se ubicaba del centro hacia la derecha, se ha radicalizado, ha encontrado líderes y referentes y tiene más fuerza que en otro momento y más peso. Pero no es que el otro polo deja de existir”, explicó.
El director de Opina Argentina trasladó esa interpretación al caso argentino. Recordó que Sergio Massa obtuvo casi el 44% de los votos en el balotaje de 2023, pese al deterioro económico que atravesaba el gobierno del Frente de Todos y a una inflación que se aproximaba al 200% anual.
Para Nejamkis, esa experiencia muestra que los grandes espacios políticos conservan bases electorales relevantes incluso después de atravesar gobiernos desgastados.
El resultado brasileño refuerza, desde esa perspectiva, una conclusión: la polarización ideológica mantiene vigentes a los dos grandes polos políticos y las victorias de uno de ellos no implican la desaparición del otro.
4. Los oficialismos también pueden ganar: una señal favorable para Milei de cara a 2027
La victoria de Lula contradice otra de las tendencias que los analistas habían identificado después de la primera vuelta: las dificultades de los presidentes latinoamericanos para conseguir su reelección.
El 4 de octubre, el resultado adverso para Lula había reforzado las estadísticas sobre el predominio de victorias opositoras en América Latina. El balotaje modifica aquella conclusión. El presidente brasileño, que llegó a la segunda vuelta después de haber perdido por casi dos puntos, consiguió conservar el poder.
Es una de las lecturas del resultado que pueden resultar favorables para Milei, porque su principal desafío electoral en 2027 consiste precisamente en conseguir un segundo mandato.
Nejamkis fue explícito al identificar esa consecuencia. “Este es a favor de Milei. Todos los otros, uno puede decir, son contrarios a las posibilidades de Milei, o si uno quiere leerlo en clave anticipatoria. Pero los oficialismos no siempre pierden. Veníamos diciendo que todos los oficialismos pierden. En este caso no perdió, el oficialismo ganó”, afirmó.
La conclusión tiene un alcance preciso. No significa que el desempeño de Lula permita anticipar qué ocurrirá con Milei, sino que cuestiona la idea de que el desgaste del ejercicio del poder determina necesariamente una derrota.
Mora Jozami compartió esa interpretación. “Los oficialismos pueden reelegir. Veníamos de un montón de elecciones en las cuales los oficialismos tenían muchísimas dificultades para poder reelegir”, sostuvo la directora de Casa Tres.
La comparación obliga, de todos modos, a distinguir contextos. Lula y Milei representan experiencias políticas diferentes, gobiernan economías con características distintas y enfrentan escenarios electorales particulares. El resultado de Brasil no establece una tendencia favorable para el presidente argentino, pero sí incorpora un antecedente que relativiza las conclusiones sobre las dificultades de los oficialismos.
El elemento relevante para 2027 es que Milei competirá defendiendo su gestión, a diferencia de 2023, cuando canalizó el rechazo a las fuerzas políticas tradicionales.
Brasil demuestra que esa condición puede convertirse en una desventaja, pero que también es posible revertirla mediante decisiones de gobierno, estrategias de campaña y movilización electoral.
5. La remontada histórica de Lula: medidas económicas, movilización del rechazo y eficacia de campaña

La recuperación de Lula entre las dos vueltas constituye uno de los fenómenos centrales de la elección brasileña. Tres semanas después de quedar detrás de Bolsonaro, el presidente logró revertir la diferencia mediante una combinación de decisiones de gobierno, campaña política y movilización electoral.
Federico Aurelio, director de Aresco, identificó en las medidas económicas y sociales adoptadas durante las últimas semanas uno de los principales factores que explican el resultado.
El consultor mencionó el aumento del programa Bolsa Família, la condonación de deudas, las facilidades para empresas con dificultades de pago, los subsidios a combustibles y la aprobación de una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin disminución salarial.
Aurelio sostuvo que esas iniciativas tuvieron un impacto electoral que complementó los aciertos de la campaña. “Lula, que había perdido en la primera vuelta, fue indudablemente el que tuvo más aciertos a la hora de conseguir un crecimiento electoral, pero no está solamente signado por una campaña electoral que sin duda fue de mejor impacto, sino que sobre todo, y como eje principal, fue un conjunto de decisiones económico-sociales que tomó desde la primera vuelta hasta hoy”, explicó.
El analista también consideró que las controversias judiciales que involucran a integrantes de la familia Bolsonaro, y su difusión durante la campaña, pudieron haber limitado el crecimiento electoral del candidato opositor.
Shila Vilker puso el foco en otro mecanismo: la capacidad del resultado de la primera vuelta para movilizar a votantes que hasta ese momento no habían participado o no habían encontrado suficientes motivos para hacerlo.
La especialista definió ese fenómeno como una “fuerza de adversidad”, que aparece cuando el avance de un candidato provoca una reacción de rechazo entre sectores del electorado.
“Muy probablemente, muchos electores, apáticos en la primera vuelta, se sintieron urgidos por rechazo. Pero este rechazo debe encontrar un piso de adhesión significativa para la oferta alternativa”, señaló.
Para Vilker, las iniciativas del gobierno brasileño sobre las condiciones laborales, los ingresos, el endeudamiento y las apuestas permitieron vincular esa movilización defensiva con propuestas relacionadas con problemas concretos de la sociedad.
“Fuerza de adversidad e iniciativas trascendentes pueden explicar la remontada histórica de Lula”, sintetizó.
También consideró posible que algunos electores favorables a Bolsonaro, convencidos de que su candidato tenía asegurada la victoria después de la primera vuelta, hayan encontrado menos incentivos para participar.
Mario Riorda agregó la dimensión comunicacional. Según su interpretación, la campaña de Lula consiguió desarrollar una estrategia de movilización territorial y digital frente a un adversario que partía con ventajas en el espacio de las redes sociales.
“La reversión tuvo que ver con una capacidad de activación pedagógica frente al miedo”, sostuvo. Para el especialista, esa intervención adquirió particular relevancia en el mundo digital, donde identificó una situación de asimetría favorable a Bolsonaro.
La participación electoral, que rondó el 81% del padrón en la segunda vuelta, también reflejó la intensidad de una elección que terminó por concentrar la disputa entre dos proyectos antagónicos.
La enseñanza que deja Brasil es que una ventaja de primera vuelta no determina necesariamente el resultado final. Las decisiones adoptadas entre ambas instancias, el contenido de la campaña y la capacidad para convocar a nuevos electores pueden modificar incluso un escenario que parecía favorable para uno de los candidatos.
6. La polarización persiste, pero los votos no se transfieren automáticamente por afinidad ideológica
La victoria de Lula también cuestiona una interpretación que había adquirido fuerza después del 4 de octubre. Con Bolsonaro primero y la mayor parte de los votos de los candidatos eliminados concentrados en sectores de derecha y centroderecha, parecía razonable suponer que el senador podía reunir los apoyos necesarios para ganar.
El resultado demuestra los límites de esa lectura. La identificación ideológica de un candidato no determina necesariamente el comportamiento de todos sus votantes cuando deben elegir entre dos alternativas diferentes.
Nejamkis fue uno de los analistas que destacó especialmente esa cuestión. “Es difícil encuadrar hoy el voto en términos ideológicos. Nosotros todos hicimos la lectura rápida: todo el voto remanente que queda es de derecha, por lo tanto va a votar a Bolsonaro”, recordó.
Sin embargo, señaló que los electores pueden comportarse de manera diferente según las características de los candidatos que llegan al balotaje.
“Con un candidato de centroderecha moderado podría haber funcionado así contra un candidato de izquierda. Con un candidato de derecha radicalizado, como Bolsonaro, ese voto puede también irse a opciones de izquierda o centroizquierda como Lula”, explicó.
El consultor agregó que el propio presidente brasileño representa una izquierda moderada en el ejercicio del gobierno, pese a su trayectoria histórica como dirigente sindical y referente del Partido de los Trabajadores.
Federico Aurelio también identificó la polarización como una característica estructural de la política brasileña. Recordó que, desde la reinstauración del sistema electoral con balotaje, la mayor parte de las elecciones presidenciales se resolvieron en segunda vuelta y que las últimas disputas evidenciaron la consolidación de dos grandes bloques políticos.
El director de Aresco consideró que, en ese contexto, adquiere especial importancia la capacidad de cada candidato para adoptar decisiones acertadas durante la campaña y ampliar su base de apoyo. Para el analista, Brasil continúa dividido en dos grandes espacios electorales, independientemente de quién haya ganado.
La experiencia contiene una enseñanza para la Argentina. En un eventual balotaje presidencial en 2027, no necesariamente alcanzará con sumar los porcentajes de los candidatos que compartan afinidades ideológicas. La identidad de los postulantes, sus propuestas, el rechazo que generen y la movilización de los electores pueden alterar las transferencias previstas.
El resultado brasileño muestra, además, que la polarización puede sostenerse en niveles elevados sin que ello implique una distribución completamente previsible de los votos entre las dos vueltas.
7. Lula y la vigencia de los liderazgos históricos: un estímulo para el peronismo y una discusión abierta para 2027

La victoria de Lula también ofrece una lectura para el peronismo argentino, que atraviesa una discusión sobre su unidad, sus liderazgos y la estrategia electoral con la que buscará disputar la presidencia en 2027.
El presidente brasileño consiguió su cuarto mandato después de una trayectoria que incluyó tres derrotas presidenciales consecutivas, dos períodos de gobierno, una condena posteriormente anulada, su paso por prisión y el regreso al poder en 2022.
A los 80 años -cumple 81 mañana-, su victoria sobre Flávio Bolsonaro representa un nuevo capítulo de una carrera política que desafía las interpretaciones lineales sobre el desgaste de los dirigentes y la necesidad de renovación generacional.
Facundo Nejamkis consideró que la capacidad de recuperación de Lula constituye una de las principales características de su liderazgo. “Un punto muy relevante y muy significativo es destacar la resiliencia del liderazgo de Lula. Compitió tres veces para presidente y perdió. Después llegó a la presidencia, ganó, fue dos veces presidente, después fue preso, después volvió, le ganó a Bolsonaro y ahora tiene esta recuperación histórica”, enumeró.
El consultor destacó que se trata de un dirigente con una capacidad particular para interpretar las demandas sociales. “Estamos hablando de un líder de una característica muy particular y que tiene una sensibilidad para sentir lo que le está pasando a la sociedad, que hay que señalarlo y destacarlo”, sostuvo.
Mario Riorda identificó una consecuencia más directamente vinculada con la política argentina. Para el especialista, el triunfo del Partido de los Trabajadores constituye un estímulo para el peronismo, especialmente por la relación histórica entre ambas fuerzas y por las conversaciones internas que buscan acercar posiciones de cara a las próximas elecciones.
“Esto no representa algo enorme, gigante, pero sí anímicamente significativo. El partido de Lula tiene una muy buena relación con todo lo que representa el peronismo en Argentina, mucho más en estos días donde hubo movimientos estratégicos que tienen que ver con la unidad”, afirmó.
Riorda aclaró que ese estímulo no garantiza acuerdos políticos ni permite anticipar una reunificación del espacio opositor.
La comparación también introduce una discusión sobre Cristina Kirchner. La expresidenta permanece impedida de competir electoralmente, pero conserva influencia sobre un sector del peronismo. A diferencia de Lula, no puede protagonizar personalmente una recuperación electoral como candidata, aunque su situación mantiene abierto el debate sobre el papel de los liderazgos históricos en la organización de sus espacios políticos.
La primera vuelta brasileña había ofrecido otra referencia: Jair Bolsonaro, también preso e impedido de competir, consiguió que su hijo Flávio representara electoralmente al espacio que construyó durante los últimos años. El resultado final incorpora un elemento adicional: la capacidad de transferir un liderazgo no garantiza necesariamente una victoria cuando enfrente aparece un candidato con suficiente adhesión propia.
En el peronismo argentino, esas experiencias alimentan discusiones diferentes pero conectadas: la posibilidad de construir una candidatura representativa de sus distintas corrientes, el papel de Cristina Kirchner, la proyección presidencial de Axel Kicillof y la necesidad de ampliar los apoyos más allá del electorado tradicional.
La victoria de Lula no resuelve ninguno de esos interrogantes. Pero, según la interpretación de los especialistas consultados, ofrece un estímulo político a una oposición que busca reorganizarse y demuestra que los liderazgos de larga trayectoria pueden conservar una considerable capacidad de competencia electoral.
Brasil deja así un conjunto de señales que admiten interpretaciones distintas para la Argentina. Para Milei, la derrota de Bolsonaro constituye un contratiempo político y cuestiona algunas de sus apuestas internacionales, pero la continuidad de Lula también preserva su centralidad en el vínculo con Washington y demuestra que un oficialismo puede conseguir la reelección. Para el peronismo, el resultado representa un estímulo y ofrece argumentos para discutir liderazgos, unidad y estrategias electorales.
La conclusión más relevante, de cara a 2027, es que ninguna de esas experiencias ofrece una fórmula automática. La primera vuelta brasileña parecía confirmar una tendencia regional y anticipar una victoria de Bolsonaro. Tres semanas después, Lula consiguió modificar ese escenario. El electorado mantiene sus grandes identificaciones políticas, pero la campaña, las decisiones de gobierno y la capacidad de movilización pueden alterar el resultado incluso cuando una elección parece encaminada.
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