POLITICA
La IGJ puso la mira en los donantes de la Fundación Faro, el think tank libertario, y generó suspicacias en el Gobierno

La disputa de poder entre Karina Milei y Santiago Caputo no cede, pese a los intentos del Presidente por apaciguar la interna entre su hermana y su principal asesor. De hecho, en los últimos días, una decisión de la Inspección General de la Justicia (IGJ), un organismo que ahora controla Juan Bautista Mahiques, uno de los ministros que reportan a la secretaria general de la Presidencia generó suspicacias en el sector de Caputo.
Es que la IGJ puso la mira en los donantes de la Fundación Faro, el think tank libertario que preside Agustín Laje y donde el consultor ejerce influencia a través de su hermano mayor, Francisco.
El lunes último, después de que la Fundación Faro presentara ante la IGJ su balance contable correspondiente al ejercicio de 2024, el organismo que preside Alejandro Ramírez, un funcionario nombrado por Mahiques en marzo pasado, le solicitó que presente un listado en el que detalle quiénes realizaron las donaciones, en qué momento y cuáles fueron los montos. Le dio diez días para completar la información.
La semana pasada, el medio Chequeado reveló que el think tank afín al gobierno de Javier Milei declaró que, durante 2024, recaudó unos $4.957 millones -US$ 4,8 millones- en concepto de “donaciones, cursos, talleres y prevención”. El dato surgió de la rendición de fondos que hizo la Fundación Faro ante la IGJ.
Fuentes cercanas a Mahiques y Ramírez despegaron el hecho de la interna. Lo calificaron de una mera “formalidad” y afirmaron que las autoridades de la fundación libertaria olvidaron incluir el «Anexo XIII» con el detalle de las donaciones. Argumentan que deben cumplir el requerimiento establecido en el artículo 419 de la resolución N° 15/2024, que obliga a las asociaciones civiles y fundaciones a presentar una declaración jurada sobre la licitud y el origen de los fondos cuando reciben donaciones superiores a 40 salarios mínimos vitales y móviles (alrededor de 11 millones de pesos) en un período de 30 días.
Desde la IGJ afirmaron que se trató de una vista contable “normal y habitual”, en un intento de minimizar las lecturas en clave interna.
Sin embargo, la decisión administrativa de la IGJ tomó por sorpresa a Caputo y sus colaboradores. Lo interpretaron como un nuevo gesto de provocación del sector de Karina Milei, quien avanzó sobre el área de Justicia cuando desplazó a Sebastián Amerio de la cartera e impuso a Mahiques como sucesor de Mariano Cúneo Libarona.
Los leales a Caputo consideran que los nuevos controllers de la Justicia en el Gobierno deberían haber avisado antes de actuar. “¿Somos un equipo o no? ¿Trabajamos en equipo?“, plantean. El asunto no pasó a mayores, pero profundizó la desconfianza. ”Fue algo fuera de lugar», remarcaron.
Entre los funcionarios cercanos a Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que se referencia en Caputo, afirman que la Fundación Faro es la usina de pensamiento del Gobierno y no del asesor. En definitiva, lo consideran una herramienta para acercar a los empresarios más cercanos al Presidente y recaudar fondos para la causa. “Son los amigos de Javier, no de Santiago”, deslizan.
En noviembre de 2024, durante su primer año de mandato, Milei encabezó la presentación en sociedad de la Fundación Faro durante una cena en el Yacht Club de Puerto Madero. Hubo 400 invitados y varios de los comensales aportaron alrededor de 20 mil dólares para codearse con el Presidente y las figuras centrales del gobierno o los influencers libertarios.
Estuvieron presentes la mayoría de los hombres de negocios más ricos del país. Por ejemplo, concurrieron, entre otros, los empresarios José Luis Manzano, Marcelo Mindlin, Claudio Belocopitt, Eduardo Elzstain, Gustavo Weiss, Mario Montoto y Eduardo Bastitta -que se ocupó de colectar fondos para la fiscalización de la elección de 2023-.
En ese momento, Laje, filósofo ultraliberal y ultraconservador, prometió que la Fundación Faro ofrecería cursos para emprendedores, para comunicadores y para futuros líderes.
Semanas atrás, el titular de la usina de ideas de Milei y lugarteniente de la batalla cultural tomó partido en la interna libertaria y se alineó con Caputo, quien había acusado a Martín Menem, mano derecha de Karina Milei, de utilizar una cuenta anónima (@PeriodistaRufus) para operar contra un sector del Gobierno. Menem lo negó y el Presidente respaldó su versión. Dijo que era “algo prefabricado” y que se lo habían plantado en sus redes para generar problemas.
“No tenía ninguna intención de meterme en este quilombo, pero cómo molesta constatar que le están mintiendo al Presidente. No solo es inaceptable desde el punto de vista moral, sino también peligroso desde el político. Lejos de proteger al poder, la mentira lo corroe desde adentro”, escribió Laje en su perfil de “X”.
Horas antes, “Gordo Dan” había compartido en sus redes las supuestas pruebas de que la cuenta anónima que difundía críticas a Caputo y la gestión de Milei habría sido operada por Menem. Sostuvo que el portal Wayback Machine, una herramienta gratuita que fue desarrollada por la organización sin fines de lucro Internet Archive y que almacena contenidos de sitios web, había subido el “tuit original” de @PeriodistaRufus. “El link fue compartido inexorablemente desde la cuenta de Martín Menem. No quedan dudas: no fue plantado. No le mientan nunca más al presidente”, dijo.
la resolución,pic.twitter.com/mPozGVkUwf,October 18, 2024,la mayoría de los hombres de negocios,Conforme a
POLITICA
La primera sesión del Senado bonaerense terminó en escándalo: Magario les cortó el micrófono a Berni e Ishii

La primera sesión ordinaria del año en el Senado bonaerense fue escenario de un nuevo escándalo de la interna peronista. En medio de fuertes cruces verbales, la vicegobernadora Verónica Magario terminó cortándoles el micrófono a los senadores Sergio Berni y Mario Ishii, dos dirigentes identificados con el sector más cercano al kirchnerismo.
El episodio se produjo durante una jornada que marcó el regreso de la actividad legislativa luego de más de seis meses de virtual parálisis política. Las diferencias dentro del oficialismo, que habían demorado el funcionamiento de la Cámara alta provincial, quedaron reflejadas en el recinto con cuestionamientos directos a la conducción del Senado y también a la gestión del gobernador Axel Kicillof.
El primer enfrentamiento se produjo cuando Berni tomó la palabra para cuestionar la situación de algunos legisladores que se reincorporaron a sus bancas tras el vencimiento de licencias. Con tono irónico, el senador planteó dudas sobre la composición actual del cuerpo.
“Estoy un poco mareado, ya no sé cuántos senadores somos”, lanzó. Desde la presidencia, Magario respondió de manera tajante: “46”.
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El exministro de Seguridad también cuestionó aspectos administrativos vinculados a licencias legislativas y reclamó regularizar esas situaciones mediante una votación. La discusión fue escalando hasta que la vicegobernadora intentó cerrar su intervención repitiendo varias veces la palabra “gracias”, una fórmula habitual para dar por concluido el uso de la palabra.
Berni recogió el guante y retrucó: “No hace falta que repita, una sola vez es suficiente”.
Más adelante, cuando ya se habían tratado los proyectos previstos para la sesión, Ishii pidió intervenir para expresar su malestar por la decisión de no debatir sobre tablas iniciativas vinculadas a las emergencias sanitaria y alimentaria en la provincia. Durante su exposición, el senador cuestionó directamente al gobernador Axel Kicillof por la situación del sistema de salud bonaerense.
“Lo invité varias veces a recorrer el conurbano para que vea cómo están los hospitales, desbordados y sin insumos”, afirmó. También sostuvo que existen demoras en la provisión de vacunas.
Mientras desarrollaba su discurso, Magario le advirtió que había excedido el tiempo reglamentario asignado para hablar. Ishii insistió en continuar argumentando, pero la vicegobernadora decidió finalizar su intervención y le cortó el micrófono.
La defensa de Berni y un nuevo choque con la vicegobernadora
La decisión generó una inmediata reacción de Berni, que salió en defensa de su compañero de bancada y cuestionó el accionar de la presidenta del cuerpo.

“No me parece correcto que en este recinto se le corte el micrófono a nadie. No tenemos apuro: hace seis meses que no funcionamos y hay muchos legisladores que quieren expresarse”, sostuvo.
El senador impulsó una moción para que Ishii pudiera continuar hablando, pero la propuesta fue rechazada por mayoría.
Luego tomó nuevamente la palabra para rendir homenaje a los excombatientes de Malvinas y realizar una defensa de Cristina Kirchner. Sin embargo, también excedió el tiempo reglamentario y fue advertido por Magario.
La discusión volvió a subir de tono cuando Berni comenzó a cuestionar a Kicillof y a referirse a la situación judicial de la expresidenta. La vicegobernadora lo interrumpió para señalar que su tiempo había concluido, pero el legislador continuó hablando.
“No se terminó nada”, respondió Berni antes de continuar con su discurso. Minutos después, Magario ordenó nuevamente cortar el micrófono. El intercambio derivó en gritos dentro del recinto y acusaciones mutuas de falta de respeto.
La oposición observó la interna
Desde los bloques opositores siguieron la escena sin intervenir en la disputa. El episodio fue leído como una nueva muestra de las diferencias que atraviesan al oficialismo provincial.
El presidente del bloque libertario, Carlos Curestis, celebró que el Senado haya retomado finalmente la actividad, aunque cuestionó la demora acumulada durante el primer semestre.
“Después de tanto tiempo pudimos volver a sesionar. Hay cientos de proyectos pendientes que ahora podrán comenzar a discutirse en las comisiones”, señaló.
Al mismo tiempo, aprovechó para ironizar sobre el enfrentamiento entre dirigentes peronistas: “Quedaron expuestos los problemas internos del oficialismo. Sacaron todos los trapitos al sol. Ahora esperamos que no haya que esperar hasta diciembre para volver a tener una sesión”.
senado bonaerense, Verónica Magario, Peronismo
POLITICA
Negociaciones finales entre Karina Milei y Caputo por el esquema de comunicación que estrenará el Gobierno

Créase o no, en una parte del Gobierno están convencidos de que la erosión de la imagen de Javier Milei en los últimos meses no se debió tanto al caso de corrupción en torno a Manuel Adorni, sino a una mala estrategia de comunicación para lidiar con la cobertura de ese escándalo en los medios. Por eso, en la Casa Rosada están ávidos por acelerar los cambios en el área encargada de distribuir los mensajes oficiales, tanto en declaraciones públicas como en off the record.
De ese diagnóstico surgió la decisión de nombrar a Adrián Ravier como nuevo Vocero, echar al histórico número dos de Adorni, el secretario de Prensa Javier Lanari, e incorporar a Fabián Fernández, profesional de la comunicación política proveniente de YPF y surgido de las filas de la consultora de Santiago Caputo junto a Guillermo Garat.
El último paso del operativo fue ayer, cuando aceleraron el anuncio sobre la vuelta de las conferencias de prensa, que dejaron de estar en manos del complicado Manuel Adorni. Y apuraron la renuncia de Ravier de su banca de diputado (si bien tuvieron que esperar, a regañadientes, a que diera quórum en Diputados y se pudiera votar el super RIGI y los holdouts.

Pero aún se negocia, en la Casa Rosada, cómo quedará el organigrama.
Hay una pelea interna por quién maneja la comunicación, si Santiago Caputo con sus credenciales de consultor, o Karina Milei junto a Adorni y los Menem. Se sopesó la posibilidad de que el vocero y el responsable de Prensa tengan un lugar independiente de ambos y no dependan de la Jefatura de Gabinete. Pero los deseos de Karina Milei de cuidar a Adorni prevalecieron, y lo más probable es que esos “ravioles”, como se llama a los cargos en el Estado, se ubiquen en la estructura del propio Adorni, el protegido de la hermana presidencial.
“Sería un mensaje fatal para Manuel sacar eso de ahí. No hay necesidad”, dijeron en Gobierno los adeptos al caputismo. El plan, al menos hasta hoy, es dividir en dos partes la Secretaría que manejaba Lanari; y aprovechar la movida de recambios para hacer un nuevo alarde de la “motosierra”, con un recorte de la estructura que funcionaba en el área de comunicación.

Pero por ahora sigue siendo un misterio si las áreas de Ravier y Fernández van a depender de la Jefatura o van a ser independientes. Los detalles del sensible área comunicacional no se conocerán hasta el martes, cuando Ravier brinde su primera rueda de prensa a las 11 de la mañana en la Sala de Conferencias del segundo piso de la sede del Gobierno, y no este viernes, cuando se presentará oficialmente ante los periodistas acreditados en la Casa Rosada y hablará on the record, pero sin el formato de conferencia.
En Gobierno niegan que haya un conflicto en torno al organigrama definitivo. Pero admiten que “no está cerrado aún”. Algunos alegan que el problema para terminar de definirlo es que Milei viaja hoy y se quedan sin firma.
“Nadie está vaciando a nadie. [Ravier y Fernández] solo quieren trabajar. Ninguno de los dos vino con otra pretensión que laburar. Cero ego, cero obsesión por los ravioles, cargos, nada”, juraron en Balcarce 50. Están deseosos de mostrar mejor predisposición a la prensa después de dos años de fuerte agresividad de parte del propio Presidente, entre otros gestos, acciones y omisiones que provocaron una serie de llamados de atención y repudios de las sociedades de prensa.
Por caso, los libertarios, hasta ahora, no informaron qué van a hacer con la sala de periodistas, que este año se cerró por primera vez desde la vuelta de la democracia por orden de Javier y Karina Milei en medio del estallido del caso Adorni. Si bien se volvió a habilitar, aún persisten importantes restricciones para los periodistas acreditados en la sede del Gobierno.
En principio, en el Gobierno prepararán a Ravier para que no se sienta “acribillado” con cuestiones vinculadas a Manuel Adorni. El nuevo vocero tratará de enfocarse en temas económicos y mostrar mejor predisposición ante la prensa, lo cual representaría una novedad total en el gobierno de Milei.
POLITICA
Detuvieron en Bariloche al exministro de Educación de Río Negro, condenado por cobrar sobresueldos

César Barbeito, exministro de Educación de la provincia de Río Negro, fue detenido el domingo en el aeropuerto de Bariloche al regresar de un viaje al exterior.
La detención se concretó tras el rechazo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a su recurso, que dejó firme la condena por haber percibido sobresueldos durante seis años en la gestión del gobernador radical Miguel Saiz, desde 2003 hasta 2011.
Barbeito también fue legislador y candidato a gobernador por la Unión Cívica Radical en 2011. Tras su detención en el aeropuerto, fue trasladado al Penal de Régimen Abierto N° 7 de Pomona, donde deberá cumplir una pena de tres años y seis meses de prisión efectiva.
La causa se originó a partir de una investigación periodística del diario Río Negro, que reveló que los ministros de la administración Saiz cobraban “adicionales” que superaban los 24 millones de pesos de la época.
El caso involucró a todo el gabinete provincial de ese período. Barbeito fue condenado junto con Francisco “Ringo” González, exministro de Coordinación, quien recibió la misma pena de tres años y seis meses de prisión efectiva y se presentó voluntariamente en una comisaría de Darwin.
Otros siete exfuncionarios, entre ellos Omar Contreras, Cristina Uría, Juan Accatino, Alfredo Pega, Diego Larreguy y José Ongaro recibieron condenas de dos años y seis meses de prisión en suspenso, por lo que no serán detenidos.
La condena quedó firme luego de que la Corte Suprema rechazara el último recurso presentado por la defensa de Barbeito. Según la sentencia, los “sobresueldos” fueron abonados de manera irregular entre 2004 y 2010, durante los dos mandatos de Saiz al frente del Ejecutivo rionegrino. El tribunal consideró acreditado que los pagos adicionales carecían de respaldo legal y se realizaron de forma sistemática a los miembros del gabinete.
El fallo sostuvo que los pagos irregulares se realizaron “mediante una modalidad no autorizada para el pago de haberes, librándose cheques a la orden del Ministro Coordinador o Secretario General de la Gobernación, según la época, o de funcionarios de esa área, para ser cobrados en ventanilla bancaria, sustrayendo los fondos de la esfera de control de la Administración”.
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De esa manera, «se habría evitado el control de la ejecución de las sumas del presupuesto general de recursos y gastos del Poder Ejecutivo, destinadas a gastos de personal (masa salarial), con la consiguiente separación de esos fondos públicos de la esfera de control de la Administración de la que se habrían sustraído dichas sumas arbitraria, solapadamente y con apariencia de legalidad, generando una remuneración no declarada», agregó la sentencia.
Barbeito fue legislador, ministro de Educación y, en 2011, candidato a gobernador. En esa elección fue derrotado y, desde entonces, el radicalismo no volvió a gobernar Río Negro.
Río Negro, Bariloche, César Barbeito
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