CHIMENTOS
La insólita respuesta de Gladys Florimonte en Pasapalabra que desató las risas en el estudio

En una nueva emisión de Pasapalabra, la comediante Gladys Florimonte protagonizó uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria televisiva: una respuesta insólita y desopilante que desató carcajadas tanto en el estudio como en las redes sociales. Todo ocurrió cuando el conductor, Iván de Pineda, se dirigió a Florimonte con una consigna aparentemente sencilla, de esas que no suelen generar dudas ni titubeos: “¿Qué gas es vital para los seres humanos, Gladys?
La respuesta de Florimonte fue inmediata y, sobre todo, inesperada. Sin titubear, lanzó con total seriedad: “El GNC”. Las risas no tardaron en estallar. El estudio, habituado a los nervios y la tensión del juego, esta vez se vio invadido por una ola de carcajadas que desarmó por completo la dinámica habitual. El propio Iván de Pineda, sorprendido y divertido, apenas pudo contenerse y exclamó entre risas: “¡No!”, marcando el error con una mezcla de incredulidad y simpatía.
La situación se volvió aún más graciosa cuando los compañeros de Florimonte y los integrantes del equipo contrario intervinieron con comentarios cargados de humor. Desde el otro lado, Sergio Gonal no dejó pasar la oportunidad de sumar su cuota de comicidad: “Un auto a gas, hay que entenderla, para ella es fundamental”. El comentario logró lo impensado: aumentar el nivel de descontrol en el estudio, con todos los participantes riendo a carcajadas, algunos al borde de las lágrimas.
El clima festivo siguió creciendo de la mano de Gustavo Conti, quien remató con una frase dedicada a la comediante: “Es maravillosa, es una genia”. La espontaneidad de Florimonte ya había quedado inmortalizada, pero aún faltaba el broche final. Iván de Pineda, con la ironía que lo caracteriza y en alusión al inesperado desenlace, concluyó: “Home run”, comparando la respuesta de Gladys con un batazo fuera del estadio. La referencia deportiva fue el cierre perfecto para un episodio que, en pocos minutos, logró desestructurar a todos los presentes.
La escena no tardó en convertirse en viral. Apenas se compartió el corte de video en redes sociales, la reacción de los usuarios fue automática. Los comentarios se multiplicaron con ingenio y complicidad. “Grité cuando lo vi”, escribió uno de los tantos que replicaron el momento. La respuesta “El GNC” quedó instalada como una de esas perlitas televisivas que trascienden el formato y se transforman en fenómeno cultural por unos días.
Lo que más llamó la atención no fue solo el error en sí, sino la frescura y la naturalidad con la que Florimonte se desenvolvió. Su forma de retratar algo que para ella, en ese instante, resultó esencial, generó empatía y diversión tanto en el estudio como en el público. La pregunta de Iván de Pineda, lejos de ser un desafío, se convirtió en el disparador de una de las escenas más recordadas del ciclo y un nuevo material para los memes y las bromas en redes sociales.
El episodio tuvo lugar con dos equipos compitiendo: de un lado, Gustavo Conti, Sergio Gonal y Mirta Wons; del otro, Fabio Aste, Gladys Florimonte y Rodrigo Vagoneta. Todos ellos, figuras reconocidas y habituales del espectáculo argentino, supieron capitalizar el momento y sumarse a la celebración del blooper con buena onda y sentido del humor. La dinámica habitual de preguntas y respuestas dio paso, por unos minutos, a un verdadero show de risas y camaradería, en el que la equivocación se transformó en el gran protagonista de la noche.

Pasapalabra, a lo largo de sus temporadas, ha sido escenario de decenas de situaciones parecidas, pero este episodio logró destacarse por la naturalidad con la que Gladys Florimonte enfrentó el error y la reacción genuina de sus compañeros y del conductor. El ciclo de Telefe volvió a mostrar por qué es uno de los preferidos del público: no solo por el desafío del juego intelectual, sino por esos momentos de espontaneidad que refrescan la pantalla y generan conversación fuera del estudio.
En las redes, el video del error corrió como reguero de pólvora. Usuarios de todas las edades se sumaron a la ola de humor, compartiendo el clip y sumando frases ingeniosas. El nombre de Gladys Florimonte volvió a posicionarse entre las tendencias, demostrando que en la televisión, a veces, los errores pueden ser más recordados y festejados que los aciertos.
CHIMENTOS
La insólita frase de José María Listorti a Rodrigo Vagoneta el día que se conocieron: “O está loco o es un genio”

José María Listorti recibió a Vagoneta en su cilco de streaming Blender at night
La noche en que José María Listorti y Rodrigo Vagoneta rememoraron su primera salida juntos marcó un momento singular para los seguidores de ambos humoristas. El conductor regresó a su ciclo de streaming luego de un viaje donde presenció algunos partidos del Mundial 2026 en los Estados Unidos. La vuelta al programa trajo consigo la visita de un viejo compañero de aventuras televisivas, con quien compartió pantalla y risas en los tiempos de El Show de VideoMatch.
El reencuentro no solo sirvió para ponerse al día sobre sus vidas actuales, sino también para revivir anécdotas que definieron el inicio de su vínculo profesional y personal. Vagoneta recordó, con humor, la dinámica del grupo cuando recién se incorporó al ciclo humorístico. Según relató, la integración de los nuevos comediantes solía ser distante al principio: “Cuando recién empecé en VideoMatch, medio que no te daban bola porque uno era el que recién entraba”, contextualizó sobre aquellos años.
En ese contexto, Listorti desempeñó un papel inesperadamente cercano. El invitado relató cómo, en medio de esa indiferencia inicial, recibió una invitación que lo sorprendió y ayudó a romper el hielo: “Me acuerdo que viniste un día y me dijiste: ‘Yo voy a La Diosa, ¿Vos también?’ Y yo te dije: ‘Sí’ y dijiste ‘yo te llevo’”. Esta propuesta marcó el inicio de una relación de camaradería que terminaría siendo clave para ambos.
La anécdota central de la noche giró en torno a esa salida al por entonces reconocido boliche. Vagoneta compartió detalles que ilustraron el particular humor y estilo de Listorti: “Subimos al auto, me miraste y me dijiste: ‘Disfrutame, por favor’”. Fue genial, no me olvido más», señaló el humorista en su visita a Blender at night. La sorpresa y el desconcierto fueron inmediatos, ya que Vagoneta, al ser un recién llegado en el grupo, no entendía el tono del comentario: “Yo no entendía porque yo recién lo conocía. Dije: ‘¿Está loco o es un genio?’”.
La situación cobró aún más colorido cuando Listorti destacó que no recordaba para nada ese instante vivido, lo que obligó al invitado a brindar más detalles. Según su palabra, Josema encendió el estéreo y puso Aquí llegó Balá, canción que acompañó todo el trayecto. El recuerdo se volvió aún más vívido al describir la llegada al boliche: “Y cuando llegamos al boliche, había dos lugares en la puerta que eran para los dueños del lugar. Clavaste el auto en la puerta con los vidrios bajos y sonaba ‘Aquí llegó Balá, Balá, Balá... Y la gente haciendo la fila para entrar”.
La actitud distendida y el sentido del humor de Listorti se convirtieron en un gesto de bienvenida para Vagoneta. El propio José María, en tono aún de sorpresa, intervino para preguntar si le había cobrado por el viaje, a lo que Vagoneta respondió entre risas que no. El intercambio demuestra la naturaleza lúdica del vínculo entre ambos desde el inicio.
La conversación entre ambos dejó en evidencia cómo funcionaban las relaciones dentro del grupo cuando un nuevo integrante se sumaba al elenco. Vagoneta admitió que el recibimiento solía ser frío: la atención y la confianza se ganaban con el tiempo y a partir de gestos como el de Listorti. Estos pequeños actos de inclusión resultaban fundamentales para construir lazos duraderos y una dinámica de trabajo armoniosa.
A la distancia, Vagoneta reconoció el gesto de su compañero, con más recorrido en el programa: “Ahí, ahí te empecé a amar. Ahí te empecé a amar”. La frase resume el impacto que tuvo ese primer gesto en su percepción sobre Listorti y en la consolidación de su amistad. El humor, la complicidad y las bromas espontáneas se convirtieron en la base de una relación que trascendió la pantalla chica.
CHIMENTOS
Ya hubo piñas por el partido…pero no con los ingleses sino entre argentinos: la feroz batalla entre las barras de San Lorenzo y Huracán que recorre el mundo

Todos estos días se discutió si Argentina-Inglaterra, el partido de hoy por las Semifinales de la Copa del Mundo, es un clásico del futbol mundial, un choque con una gran rivalidad que va más allá de lo deportivo o un simple partido como cualquier otro. Todos dijeron lo suyo y la controversia no se terminó de definir. Lo que nadie duda (?) es que San Lorenzo y Huracán disputan uno de los grandes clásicos de fútbol argentino: curiosamente, sus hinchadas se cruzaron en Atlanta y se dieron de lo lindo, duro y parejo.
Es así nomás: en la previa del partido que espera todo el planeta hubo piñas y peleas tal como se preveía y se temía, pero no entre argentinos e ingleses sino entre los mismos hinchas albicelestes. Cuervos y Quemeros no pudieron olvidar su histórico enfrentamiento y mientras algunos dejaban la garganta gritando en el banderazo ellos intentaron dirimir sus ancestrales diferencias en una cruenta batalla mano a mano que incluyó amenazas, golpes de puño, botellazos, tachos de basura revoleados por el aire y hasta mesas que fueron de un lado hacia el otro y terminaron impactando en la humanidad de los feroces contrincantes.
Al sur de la ciudad de Buenos Aires, en el sur del continente americano y en el último punto austral del planeta tierra, Huracán y San Lorenzo juegan el llamado «clásico de barrio más grande del mundo». Pertenecen a dos barriadas pegadas y que se odian por esa vecindad: Los Quemeros (Huracán) son de Parque Patricios. Los Cuervos (San Lorenzo) de Boedo, aunque entre fines de los 80-principios de los 90 debieron emigrar de allí y se instalaron en el Bajo Flores, un motivo que sigue siendo motivo de burlas aunque ya pasaron casi 50 años.
Como todos los clubes argentinos, tienen su barra brava. La del Globo (Huracán) lleva el nombre del lugar donde para: «Plaza José C Paz», un pequeño parque público ubicado entre los hospitales Penna y Churruca. La del Ciclón (San Lorenzo) se denomina «La Butteler», un pasaje que queda a metros de Avenida La Plata y Caseros, en el caliente límite entre Parque Patricios y Boedo. Algo corrida de allí últimamente, también se le dice «Las 50», una vieja pizzería ubicada en la intersección de las calles «Cobo y Viel», muy cerca de su lugar de origan, donde se juntan sus líderes.
YA HUBO PIÑAS EN LA PREVIA DEL PARTIDO PERO NO CON LOS INGLESES: FEROZ BATALLA ENTRE LAS BARRAS DE SAN LORENZO Y HURACAN
Esa proximidad geográfica, multiplicada por un odio a veces irracional y desde siempre inentendible, ha propiciado más de un enfrentamiento. Los más recordados han tenido saldos dolorosos y hasta trágicos: la «Banda de La Quema» (Huracán) se ufana de «haberle robado todas las banderas y haberle quemado el telón» a su máximo enemigo. Los de San Lorenzo, por su parte, reivindican los asesinatos de «Cafú» y «Ulises», dos integrantes de la barra rival. Sí, aunque parezca mentira, se enorgullecen de graves hechos delictivos. Por ese clima de violencia el partido fue llamado alguna vez «el clásico del miedo», se jugó en otros estadios por seguridad, se prohibió el ingreso con banderas, se disputó a puertas cerradas y hasta una vez (1997) se les dio por perdido a ambos por los incidentes que impidieron jugarlo una tarde de viernes en la cancha de San Lorenzo.
Esos antecedentes no impidieron que las dos «bandas» viajaran a los Estados Unidos a «alentar» a Argentina durante el mundial. Incluso, varios informes periodísticos dieron cuenta de que la barra de San Lorenzo encabezaba la «hinchada argentina». Ya se venían cruzando en las redes sociales y las amenazas se volvieron realidad justo antes de Argentina-Inglaterra, el partido más temido por las autoridades. Se dieron con todo, las escenas de la batalla quedaron registradas en videos que reocrrieron las redes sociales y el periodismo mundial se hizo eco rápidamente: «La guerra civil argentina» tituló en tono catástrofe «The Sun», el diario más vendido de Inglaterra y de toda Europa. Obviamente, prometieron seguirla. Y guarda, que estos cumplen eh…
Argentina-Inglaterra, Mundial 2026, Huracán-San Lorenzo
CHIMENTOS
La frase de Manuel sobre las mujeres que descolocó a Santiago del Moro en Gran Hermano: “¿Qué dijiste?“

Un acto fallido en vivo desató uno de los momentos más incómodos del debate de Gran Hermano Generación Dorada. Manuel, exparticipante del reality, protagonizó un intercambio inesperado que obligó a Santiago del Moro a interrumpir y pedirle una aclaración contundente ante la audiencia y los panelistas.
La situación se desarrolló mientras Manuel analizaba su paso por la casa y la conformación de grupos dentro del programa. Al abordar la cantidad de participantes que aún permanecen en competencia, lanzó una frase que descolocó a todos: “No tiene nada que ver con una cuestión de género, de mujeres. Lamentablemente, la casa tiene más mujeres que hombres”. Esta afirmación generó un revuelo instantáneo en el estudio y no pasó desapercibida para los analistas.
La panelista Eliana Guercio fue la primera en recoger el comentario, interpelando a Manuel con ironía acerca de la caballerosidad. “Entonces, la dejamos de lado”, apuntó la esposa de Chiquito Romero. Acto seguido, Santiago del Moro intervino para pedir una aclaración: “Pará, ¿qué dijiste? ¿’Lamentablemente’ dijiste?”. La tensión creció cuando Manuel intentó negar lo dicho y los panelistas, al unísono, lo contradijeron: “Sí”, remarcaron con firmeza.
En ese instante, el ambiente en el estudio se tornó aún más tenso. Los panelistas y el conductor insistieron en que el exparticipante había pronunciado la palabra “lamentablemente”, lo que amplificó la incomodidad del momento. La audiencia presenció cómo una simple palabra podía desencadenar una polémica inesperada en pleno debate televisivo.
Este episodio ilustra cómo un acto fallido puede alterar el curso de una conversación en un programa en vivo. Cuando Manuel expresó que lamentaba la presencia mayoritaria de mujeres en la casa, generó una reacción inmediata que obligó a aclarar su postura frente a todos. El conductor intervino para asegurar que el comentario no pasara inadvertido y que el exparticipante pudiera explicar su verdadera intención.
Ante la presión ejercida por el conductor y los panelistas, Manuel intentó corregirse de inmediato. “No, no, en este caso, perdón, en este caso…”, comenzó a explicar, aunque fue interrumpido nuevamente por Guercio quien destacó que “para nosotras es una alegría”, en tanto que Del Moro le exigió que aclarara bien el sentido de sus palabras: “Pará, explicalo bien”.
Finalmente, Manuel despejó cualquier duda sobre su postura y buscó dejar en claro su deseo sobre el desarrollo del reality: “No, ojalá que gane una mujer, ojalá que gane Yipio”. Con esta afirmación, el exparticipante intentó revertir la interpretación negativa de su comentario anterior y mostrar apoyo a las mujeres que siguen en competencia.
El intercambio entre los presentes en el estudio reflejó la presión que puede generar la televisión en vivo, donde cada palabra es analizada en detalle y los errores pueden amplificarse. La situación también evidenció la dinámica entre los panelistas, quienes no dudaron en señalar el acto fallido y exigir una aclaración inmediata.
Aprovechando el episodio, el conductor abrió el debate sobre la composición de género en la casa y el rol de las mujeres en las últimas ediciones del reality. “Se habla mucho porque hace muchos años que GH Argentina no lo gana a una mujer. Pero es cierto que en las últimas ediciones las mujeres han sido las grandes protagonistas: no todas, pero muchas de ellas sí, y ganan los hombres, que tampoco es para quitarle mérito porque el último ganador, Tato, fue un ganador de punta a punta y eso ni se discute”, expresó el conductor.
Esta reflexión aportó una nueva dimensión al debate, al evidenciar que, aunque las mujeres suelen ocupar lugares centrales en la narrativa del reality, el desenlace final muchas veces favorece a los varones. El conductor y los panelistas aprovecharon el error de Manuel para profundizar en una cuestión recurrente en la historia de Gran Hermano Argentina, cuyo nuevo capítulo todavía está por escribirse.
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