ECONOMIA
La inversión favorita de la City que paga más que billeteras y plazos fijos

La caución bursátil volvió a quedar en el centro del mercado de pesos. En una semana de tasas todavía atractivas para colocaciones de muy corto plazo, este instrumento que usan todos los días sociedades de bolsa, fondos e inversores activos volvió a pagar más que las principales billeteras virtuales, fondos money market y buena parte de los plazos fijos tradicionales.
La comparación se volvió más relevante porque muchas cuentas remuneradas mantienen topes bajos, los fondos de liquidez muestran rendimientos más moderados y el plazo fijo obliga a dejar el dinero inmovilizado durante 30 días. En ese escenario, la caución ganó protagonismo porque permite colocar pesos por períodos muy cortos, con tasa pactada al momento de operar y vencimientos que pueden acomodarse a pocos días.
Para medir el rendimiento real de la caución, la referencia más útil no es siempre la última tasa operada. En este mercado conviene mirar el VWAP, que es el promedio ponderado por volumen. Ese número muestra a qué tasa se operó la mayor parte del dinero durante la rueda y evita que una operación puntual, chica o hecha sobre el cierre, distorsione la comparación.
Cuánto paga hoy la caución bursátil
En la pantalla de cauciones, el plazo de 7 días aparece con un VWAP de 24,92% TNA. El tramo de 3 días muestra 24,82%, el de 4 días se ubica en 24,35%, el de 5 días queda en 24,13% y el de 10 días marca 24,16%. Esos niveles dejan a la caución corta por encima de las principales opciones de liquidez inmediata disponibles para ahorristas e inversores.
Y es que, entre las alternativas con rendimiento garantizado, Fiwind aparece con 23% TNA, aunque con límite de $750.000. Banco BICA Cuenta Positiva 4 paga 22% TNA, también hasta $750.000. Carrefour Banco ofrece 21% TNA y permite ingresar hasta $4.356.000 por mes.
Más abajo aparecen Banco BICA Cuenta Positiva 3, con 19% TNA para el tramo que va de $750.001 a $2.250.000; Ualá, también con 19% TNA y tope de $1.000.000; Naranja X, con 18% TNA hasta $1.000.000; y Banco BICA Cuenta Positiva 2, con 16% TNA para montos de hasta $20 millones.
La caución a una semana, medida por VWAP, queda por encima de todas esas tasas. La brecha contra la mejor billetera garantizada ronda los 2 puntos anuales, mientras que frente a opciones más masivas, como Ualá o Naranja X, la distancia se amplía a casi 6 o 7 puntos. En montos altos, la diferencia puede pesar más porque varias billeteras aplican la tasa más atractiva solo hasta determinado límite.
Fondos money market: todos por debajo de la caución
Los fondos comunes de inversión money market, disponibles en bancos y en el resto de billeteras virtuales, también quedaron por debajo de la caución corta. En este caso, la comparación exige una aclaración importante: los fondos muestran rendimientos variables, calculados sobre la performance reciente, y no garantizan que el retorno futuro vaya a ser igual.
- Prex: 18,63% TNA
- Lemon: 18,16% TNA
- ICBC: 18,12% TNA
- Cocos: 18,10% TNA
- Personal Pay: 17,97% TNA
- Supervielle: 17,64% TNA
Mercado Pago: 17,54% TNA
- IEB+: 17,24% TNA
- Balanz: 17,06% TNA
- Claro Pay: 17,03% TNA
- CencoPay: 17,03% TNA
- Galicia: 15,96% TNA
- Macro: 15,70% TNA
- LB Finanzas: 15,12% TNA
- AstroPay: 15,12% TNA
Contra esos niveles, una caución a 7 días al 24,92% TNA ofrece una mejora visible ya que, frente a un money market de 18% TNA, la diferencia se acerca a 7 puntos. Para inversores con cuenta comitente, esa distancia puede justificar mover pesos desde una billetera o fondo de liquidez hacia caución, siempre considerando costos y disponibilidad.
Dónde queda el plazo fijo tradicional
El plazo fijo tradicional sigue siendo una alternativa conocida para el ahorrista conservador, pero perdió atractivo frente a la caución corta por dos motivos. El primero es la tasa, porque muchos bancos grandes pagan por debajo de lo que hoy muestra el mercado de cauciones. El segundo es el plazo mínimo de 30 días, que obliga a inmovilizar el dinero durante un mes completo.
- Banco Provincia: 19,5% TNA para clientes y 21% TNA para no clientes
- Banco Macro: 19,5% TNA para clientes
- Banco Nación: 19% TNA para clientes
- BBVA: 18,75% TNA para clientes
- Galicia: 17,5% TNA para clientes
- Credicoop: 17,5% TNA para clientes y no clientes
- ICBC: 17,2% TNA para clientes
- Banco Ciudad: 17% TNA para clientes
- Banco Patagonia: 16% TNA para clientes
- Santander: 14,5% TNA para clientes
Entre las entidades que informan tasas online para no clientes, aparecen rendimientos más altos:
- Crédito Regional: 23,25% TNA para no clientes
- VOII: 23% TNA para no clientes
- Bibank: 23% TNA para no clientes
- Reba: 23% TNA para no clientes
- Banco Meridian: 23% TNA para no clientes
- Banco BICA: 22% TNA para clientes y no clientes
- Banco CMF: 22% TNA para clientes y no clientes
- Banco Hipotecario: 21,5% TNA para no clientes
- Banco Mariva: 21% TNA para clientes y no clientes
- Banco del Sol: 21% TNA para no clientes
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ECONOMIA
Cómo sigue la economía: se espera el repunte de los sectores “perdedores” para llegar a un crecimiento de 3% en 2026

El serrucho que describe el comportamiento de la actividad económica en el primer cuatrimestre tendería a desaparecer a medida que pasen los meses. La expectativa es que la recuperación se empiece a sentir en más sectores, a partir de la baja de la inflación y la gradual recuperación de los salarios.
La actividad económica registró una contracción del 1,5% en abril respecto de marzo, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), interrumpiendo la senda de recuperación que había mostrado en marzo.
El dato representa el primer retroceso mensual de magnitud en varios meses y refleja una desaceleración en el ritmo de crecimiento de distintos sectores de la economía, en un contexto marcado por el endurecimiento de las condiciones financieras, el menor dinamismo del consumo y una recuperación aún heterogénea entre los distintos sectores.
En términos interanuales, sin embargo, el EMAE mantuvo una variación positiva, impulsada en parte por la baja base de comparación que dejó el mismo período del año pasado, cuando la economía todavía acusaba el impacto de la fuerte recesión y la sequía sobre el sector agropecuario.
Pese a la caída de 1,5% en abril, la comparación interanual todavía arroja un resultado favorable de 2,1 por ciento. Los pronósticos sobre cómo seguirá la actividad son bastante variados. Si bien todos coinciden en que el PBI crecerá en 2026, hay distintas opiniones respecto a la velocidad.
Economistas como Fernando Marull y Fausto Spotorno proyectan que el PBI terminará el año con una expansión de entre 2,8% y 3 por ciento. El BBVA Argentina estimó que la expansión será de 3% y espera una evolución similar para el 2027.
Sin embargo, otros son mucho más cautos. Esteban Domecq, director de la consultora Invecq, cree que la mejora será mucho más gradual y el PBI mostrará un crecimiento de solo 2,5 por ciento.
El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, fue aún más prudente. “Esperamos un incremento del PBI real en la zona de 2,2% este año, por encima del arrastre estadístico que deja abr-26 (1,4%)”, afirmó.
El escenario base de Franco es que “los sectores ganadores (agro, minería, hidrocarburos) impulsarán al EMAE, aunque la cifra final estará también sujeta a la dinámica tanto se los sectores rezagados como de variables como la inflación, los salarios reales, los precios de los commodities, el TCR y las cuentas externas”.

Y sumó: “En el mediano plazo, estimamos que el derrame de los ganadores a otros sectores ocurrirá, pero pensando en el corto plazo y en que hay elecciones presidenciales en 2027, la dinámica relativa de los rezagados frente a los ganadores irá ganando en importancia con el correr de los meses”.
En ese sentido, Spotorno adelantó que Índice General de Actividad (IGA) que elabora la consultora Orlando Ferreres arrojó una mejora en mayo, recuperando buena parte de lo perdido en abril: “Los que ganarán dinamismo en los próximos meses son los sectores que hasta ahora vienen perdiendo, como el comercio minorista y la actividad manufacturera. Esto sucederá de la mano de la baja de la inflación y una gradual mejora de los ingresos”.
La construcción, que muestra una leve mejora pero todavía desde niveles muy bajos, es una de las mayores incógnitas. Sin obras viales ordenadas por el Gobierno nacional y sin reaparición del crédito hipotecario, el dinamismo del sector luce bastante limitado.
La caída mensual abre interrogantes sobre la solidez del proceso de recuperación económica. Si bien algunos sectores vinculados a la energía, la minería y el agro continúan mostrando un desempeño favorable, otras ramas como la industria manufacturera, el comercio y la construcción enfrentan mayores dificultades para consolidar el repunte.
Analistas señalan que la normalización macroeconómica y la desaceleración de la inflación todavía no se traducen en una recuperación generalizada de la demanda interna. El consumo privado permanece condicionado por la pérdida acumulada del poder adquisitivo, mientras que la inversión continúa dependiendo de la evolución del crédito y de las expectativas empresarias.
Entre los factores que seguirán de cerca los mercados figuran la evolución del salario real, la recuperación del crédito, el comportamiento del consumo y el impacto de la cosecha sobre la actividad. También será determinante el efecto de la desaceleración inflacionaria sobre los ingresos de los hogares y la capacidad del Gobierno para sostener el proceso de estabilización sin afectar el nivel de actividad.
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ECONOMIA
Domingo Cavallo, otra vez crítico con el Gobierno: cuestionó el RIGI y pidió levantar los controles cambiarios

Tras mantener cruces públicos con Javier Milei y Luis Caputo en los últimos meses, el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) al poner en duda la efectividad del esquema propuesto por el Gobierno y volvió a pedir la eliminación de los controles cambiarios.
En su blog, donde expone su visión sobre la economía argentina, Cavallo sostuvo que ni la visión optimista que imagina un crecimiento sostenido a partir de un boom exportador impulsado por el RIGI, ni la mirada pesimista, que teme la aparición de la llamada “enfermedad holandesa”, resultan realistas para explicar el presente y el futuro del país.
Desde su perspectiva, la economía global actual enfrenta más incertidumbres que en el pasado, debido, entre otros factores, a la velocidad de los cambios tecnológicos, a la imprevisibilidad de las políticas comerciales de Estados Unidos y a los crecientes riesgos geopolíticos.
En ese escenario, el ex titular del Palacio de Hacienda consideró que la estrategia del Estado de orientar inversiones mediante incentivos fiscales y privilegios cambiarios para determinados sectores y escalas empresariales puede derivar en nuevos desequilibrios estructurales. Según el exfuncionario, este tipo de políticas ya limitaron el desarrollo argentino durante el último siglo y no contribuyen a crear un ambiente general favorable para la inversión y la exportación.

Cavallo remarcó la necesidad de que las economías emergentes cuenten con estructuras productivas flexibles y ágiles, capaces de adaptarse a los cambios globales. Para alcanzar esa meta, insiste en que no sirven los incentivos sectoriales “discriminatorios por tamaño de empresa e inversiones”, sino la eliminación de los sesgos que históricamente han frenado el desarrollo argentino. En palabras del ex ministro, “los sesgos anti exportador y anti inversor fueron y siguen siendo los mayores frenos al crecimiento sostenible de la economía argentina”.
El padre de la Convertibilidad aseguró que la eliminación de estos sesgos es “la clave del éxito de la estrategia de crecimiento económico”. A su juicio, el RIGI y el Súper RIGI no resuelven este problema: “Ambos esquemas discriminan y ponen en desventaja a millones de empresas y emprendedores cuyas decisiones de inversión y esfuerzos exportadores son indispensables para afrontar con éxito los desafíos de una eficiente asignación de recursos, con flexibilidad y agilidad”.
En tal sentido, Cavallo subrayó que el actual boom exportador argentino responde a inversiones realizadas en el pasado, sin incentivos fiscales especiales, y a pesar de los obstáculos generados por el sesgo anti exportador que, según él, reapareció desde 2002.
Bajo su perspectiva, es incorrecto medir ese sesgo sólo a través del tipo de cambio real. Planteó analizar la diferencia entre el tipo de cambio efectivo para exportaciones y el vigente para importaciones. Cuando el tipo de cambio efectivo para importar es superior al de exportar, la economía exhibe un sesgo anti exportador que restringe la capacidad de las empresas para orientar su producción y sus inversiones hacia los mercados externos, según la lógica del economista.
En su análisis, el analista advirtió que este sesgo no sólo limita la posibilidad de aprovechar las ventajas de la escala productiva, sino que también incrementa los costos de inversión y de insumos internacionalmente comercializables. Esto, a su vez, impide alcanzar en las actividades de exportación los niveles de productividad de los países competidores.

El ex ministro de Economía respaldó su posición con investigaciones realizadas junto al economista Yair Mundlak, en las que se estudió el desarrollo agropecuario argentino. Allí se observa que la eliminación de retenciones y la reducción de costos en los años 90 permitieron cerrar la brecha de rendimientos agrícolas con Estados Unidos, mientras que Brasil quedó rezagado. Sin embargo, según Cavallo, la reimplantación de retenciones y la falta de respeto a la propiedad intelectual desde 2002 abrieron nuevamente esa brecha, no sólo frente a Estados Unidos, sino también respecto de Brasil, que hoy triplica el valor de las exportaciones agropecuarias argentinas.
Respecto del sesgo anti inversor, identificó como principal obstáculo las dificultades para acceder a financiamiento a tasas de interés razonables, tanto en el mercado interno como en el externo. Desde su óptica, si se logra reducir ambas tasas por debajo del potencial de crecimiento de la economía, se facilitaría la eliminación de los sesgos existentes, lo que permitiría a su vez liberar recursos fiscales para eliminar impuestos a las exportaciones y aranceles a las importaciones.
El ex jefe de la cartera económica insistió en la necesidad de levantar todos los controles de cambio y garantizar la libre movilidad de capitales, acompañado de la acumulación de reservas. “Mi insistencia en eliminar cuanto antes todos los controles de cambio e impedir que puedan ser reintroducidos, es decir, asegurar de una vez y para siempre la libre movilidad de capitales y, al mismo tiempo, acumular muchas reservas, apunta a conseguir rápidamente la baja de la tasa real de interés y eliminar los sesgos anti exportador y anti inversor”, subrayó.
Por último, Cavallo opinó que existe una contradicción entre quienes proponen mantener un tipo de cambio real alto como incentivo a las exportaciones, sin considerar la importancia de la libertad de movimientos de capital.
“La prédica en favor de un tipo de cambio real alto sin libertad de movimiento de capitales, como forma de alentar las exportaciones, es totalmente contraproducente porque adormece las demandas de menor sesgo anti exportador y rebajas en las tasas reales de interés por parte del sector privado”, señaló.
Y concluyó: “El tipo de cambio real alto de los ideólogos del ‘Plan Fénix’ con el que comenzó el período post convertibilidad en 2002, en conjunto con los defaults externo e interno, llevó a que se acentuara el sesgo anti exportador a lo largo de todos los años siguientes y que desapareciera el crédito externo e interno, tanto para el sector público como para el sector privado. Esto explica el bajo crecimiento, a pesar de los términos del intercambio favorables que predominaron durante todo el período”.
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ECONOMIA
De Vaca Muerta a Miami: la frase de Melconian que reabre el debate sobre un nuevo «dólar turista»

Ya es un clásico argentino: la discusión sobre si los turistas deben pagar el dólar oficial o si deben tener un impuesto para frenar la salida de capitales siempre vuelve. Incluso si, como ocurre este año, hay un boom exportador y el gobierno proyecta un superávit de la cuenta corriente.
En los últimos tiempos parecía que el castigo tributario al turismo era sólo un tema del peronismo: al día de hoy se recuerda la entrevista en la que la ex ministra Silvina Batakis argumentó que el derecho de los turistas a viajar no podía colisionar con el derecho a generar trabajo en la industria argentina.
Por cierto que el gobierno de Javier Milei está en la antípoda de ese pensamiento, lo cual no fue obstáculo para que haya mantenido durante el primer año de su gestión el impuesto PAIS, que gravaba la compra de divisas o el uso de tarjeta de crédito en el exterior. Luego, eliminó ese tributo, pero no eximió del pago adelantado de los impuestos a las Ganancias y a los Bienes Personales. En consecuencia, el «dólar turista» está ahora en $1.943,50, un 30% por encima del tipo de cambio minorista.
Es cierto que hay formas de eludir esa carga: una es pagar la tarjeta con dólares, la otra es reclamarle a ARCA la devolución de esa percepción, si uno no está alcanzado por Ganancias ni Bienes Personales, pero muchos prefieren pagar y evitarse el riesgo de ser auditados por la agencia recaudadora.
El debate por un nuevo «dólar turista»
Aun con esa situación, en los últimos días ha regresado la inquietud por el costo del turismo en términos de divisas y por la «competencia» que se genera entre el turismo y otras necesidades del aparato productivo, como la importación de insumos y bienes de capital para la industria. Uno de los economistas que planteó esta situación de manera más gráfica fue Carlos Melconian, quien no duda en calificar como un error –»margaritas a los chanchos», fue su expresión textual- el levantamiento del cepo para los ahorristas y turistas.
Hablando ante un auditorio de empresarios pyme, Melconian comparó la demanda minorista de dólares registrada en mayo con el saldo de la balanza comercial, y concluyó con otra frase provocadora de su acervo: «Los dólares de Vaca Muerta terminan todos en la Comuna 16, que es Miami».
Pocos días antes, su socio en la consultora Econviews, Rodolfo Santangelo, había tocado el mismo tema en el programa de streaming «Economía en off», donde opinó sobre la afirmación del ministro Toto Caputo respecto de que la abundancia de dólares de la economía permite que todos los sectores tengan acceso a las divisas y que incluso el Banco Central compre reservas.
Santangelo no solamente argumentó sobre «el desperdicio» que supone que salgan del país unos u$s10.000 millones anuales por turismo en el exterior mientras la economía todavía sigue en crisis, sino que, además, propuso que se repusiera un impuesto al turismo. «El dólar para viajar debería ser de 2.000 pesos», defendió.
En definitiva, eso equivaldría a aplicar un impuesto de un 30%. Si, además, se le suma la percepción ya existente por Ganancias y Bienes Personales, eso implicaría que el «dólar turista» que pide Santangelo costaría $2.450.
Afinando el lápiz para el debate
Estas opiniones sobre la salida de dólares por turismo generaron, como suele suceder, una ola de respuestas. Pero, en todo caso, lo que pone en evidencia es que el tema sigue siendo motivo de discusión acalorada y que podría transformarse en un punto de debate en la campaña electoral. Después de todo, Melconian era en 2023 el «candidato a ministro de economía» si Patricia Bullrich llegaba a ganar la presidencia.
Lo cierto es que Melconian y Santangelo se pusieron en el centro de las críticas. Y no sólo por la discusión filosófica sobre si los dólares de la economía «son del Banco Central» o si son de todo el mercado. Ocurre que, además, hay un problema con las cuentas, que debilitan el argumento de los que quieren castigar al turismo.
Para empezar, Melconian hizo una comparación errónea: el saldo comercial de mayo no fue de u$s2.700 millones, sino de u$s3.500 millones. Y, además, el gasto por turismo tampoco fue de u$s2.600 millones, porque esa cifra es la demanda total, que incluye compra de dólares para ahorro, transferencias al exterior, pago de servicios digitales como Netflix, importaciones online como Temu y Shein y, además, pagos con tarjeta en el turismo.
El Banco Central suele hacer hincapié en que, del total de dólares que se compra en los bancos, un 70% queda depositado. Es decir, no es técnicamente una «fuga de capitales», sino que permanece en la economía.
Además, también estableció que, cuando un argentino usa su tarjeta para hacer turismo en el exterior y luego le llega el resumen, usa en promedio un 70% de dólares propios para cancelar el pago. Es decir, es un error técnico sumar los dólares del ahorro y del turismo y considerar que la totalidad de esa suma se fuga al exterior ni que haya implicado un sacrificio de reservas del BCRA.
¿Cuántos dólares cuesta el turismo?
Para poner el tema en cifras, en los primeros cinco meses del año, los gastos en dólares con tarjeta de crédito sumaron u$s3.832 millones. Pero si a esa cifra se le descuenta la compra de productos online -efecto Temu- y se contabiliza sólo el turismo propiamente dicho, entonces la salida de divisas se reduce a u$s3.340 millones.
Este número cuenta sólo los dólares que se van por el turismo, pero no los que entran por los extranjeros que vienen de vacaciones a Argentina. De manera que se trata de cifras brutas, y no netas.
En contraste, las exportaciones del sector energético ascienden, en cinco meses, a u$s6.182 millones. Para utilizar la comparación que realizó Melconian, no todos los dólares de Vaca Muerta se van a Miami, sino algo más de la mitad.
Si, en cambio, la comparación se realiza entre el turismo y el saldo total de la balanza comercial, entonces la relación es mucho menor: el turismo es un 28% de los u$s11.783 millones que registra el superávit de la balanza.
Sigue siendo mucho, claro, pero es una cifra que luce pequeña en comparación con otros años, en los cuales no sólo había un alto gasto turístico sino que, además, la balanza generaba déficit.
Del Mundial de Rusia 2018 a Miami
Si al turismo «puro» se le agrega el costo de las compras online y, además, las transferencias realizadas por las agencias de viaje, entonces la cifra se agranda a u$s4.413 millones en términos brutos. Aun así, sigue siendo un 29% menos que las ventas petroleras de Vaca Muerta.
En una proyección, se puede establecer que esa salida bruta -es decir, sin descontar los dólares que los extranjeros dejan en el país- llegará a u$s10.000 millones en el total del año. En contraste, el saldo de la balanza comercial podría ubicarse en torno a u$s23.000 millones, según las estimaciones que realiza el gobierno.
¿Es mucho ese gasto por turismo? Depende de con qué se lo compare. En términos internacionales, Argentina siempre ha tenido un costo alto en ese rubro, y su balanza de servicios es históricamente deficitaria.
Pero cuando se compara el momento actual con el pasado reciente, no puede concluirse que el turismo sea un problema. En 2017, por ejemplo, durante la gestión macrista -cuando el dólar era, en teoría, flotante, pero abundaban las críticas sobre atraso cambiario-, salieron u$s10.600 millones por concepto de viajes. O sea, una cifra parecida a la que se espera para este año.
Pero, a diferencia de lo que ocurre hoy, ese año la balanza comercial dio un saldo negativo de u$s8.471 millones. Y el saldo de la cuenta corriente arrojaba un déficit por un impactante 5% del PBI, lo cual derivó luego en la gran devaluación del 2018.
Ese año, por cierto, se jugó el Mundial de Rusia. Y el hecho de que el dólar hubiera pasado desde $18 en enero a $28 en junio no impidió que igualmente miles de hinchas viajaran a alentar a Messi y compañía. En todo caso, el mayor efecto causado por la devaluación fue que la barra albiceleste cantara en la Plaza Roja, ante la mirada de los moscovitas sorprendidos, «que baje el dólar, la puta que los parió…». Ese año, tanto la balanza comercial como la cuenta corriente volvieron a dar déficit.
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