POLITICA
La Ley de Tierras es constitucional

Javier Milei es el segundo presidente de la democracia que no es abogado. Salvo, por razones obvias, el de Justicia, tampoco ninguno de sus ministros lo es. Sin embargo, el suyo acaso sea el gobierno con la narrativa constitucional más explícita en décadas: volver a la Constitución de 1853. Lo dijo, por ejemplo, en los fundamentos de la llamada “Ley Bases”, bautizada en homenaje a la obra de Alberdi que inspiró nuestra Constitución. El propio Presidente tuiteó hace unos días que la Constitución es “liberal/libertaria”, un anacronismo que al menos revela con claridad el pensamiento oficial.
Por eso los principales promotores de la derogación de la Ley de Tierras (el ministro Federico Sturzenegger y la senadora Patricia Bullrich) defendieron la iniciativa en términos estrictamente constitucionales. El más enfático fue el ministro. Al defender el proyecto en el Senado, dijo que la compra irrestricta de tierras rurales por extranjeros era la única interpretación posible de la Constitución. Después subió el video a Twitter, contestándole a una senadora: “La Constitución no es un objeto ‘interpretable’. Mucho menos cuando habla claro. Textualismo y originalismo. MAGA. VLLC!”.
Si la Ley de Tierras es inconstitucional, dicen estos funcionarios, derogarla es apenas una consecuencia lógica de aplicar el derecho. Y una vez derogada -se seguiría de esta lógica- la ley ya no podrá ser restituida. Cuando no se tienen las mayorías para una reforma constitucional hecha y derecha, siempre puede intentarse consolidar una narrativa constitucional al mismo efecto.
El ministro invocó el “originalismo” y el “textualismo”. No es casualidad. Estas doctrinas de interpretación ganaron ímpetu en los Estados Unidos en los años 70 y 80, con el apoyo del gobierno de Ronald Reagan, para revertir la jurisprudencia progresista de su Corte Suprema en las décadas anteriores en asuntos como aborto o desegregación racial. Detrás de posiciones formalmente metodológicas, había en realidad una agenda política. Su aparición en la Argentina de Milei, de la mano de un grupo de juristas conservadores cercanos al gobierno, persigue lo mismo.
Entonces, ¿es cierto que la Ley de Tierras es inconstitucional? El artículo 20 de la Constitución dice que “los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden… poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos”. Para Sturzenegger y Bullrich, la norma es terminante: no permite ninguna distinción entre argentinos y extranjeros. Hilemos un poco más fino en sus argumentos.
El primer argumento fue el “originalista”: buscar el significado de la norma en las intenciones de quienes la redactaron. Sturzenegger afirmó: “No tengo la menor duda de que ellos pensaron esta Constitución para que los extranjeros puedan venir a comprar tierras a la Argentina, porque eso es lo que estaban fomentando”.
Este argumento no va muy lejos. La intención real, psicológica, de personas que escribieron hace 170 años es inasible: no sabemos si todos quienes votaron la norma coincidían, y mucho menos qué opinarían hoy. Pero algo sí sabemos: la intención de muchos constituyentes, además del propio Alberdi, era poblar la Argentina (de ahí que “gobernar es poblar”). Si esto es así, los destinatarios naturales de la prohibición de discriminar no son todos los extranjeros sino los inmigrantes: según la propia Constitución, “los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes”. El originalismo, entonces, nada podría decirnos sobre los derechos de extranjeros que no viven en la Argentina (la Ley de Tierras, recordemos, no se aplica a extranjeros tras ciertos años de residencia en el país).
El segundo argumento fue el “textualista”. El ministro dijo: “No soy abogado, pero sí sé leer”. Es decir, el texto del artículo 20 sería tan claro que no dejaría espacio para distinguir entre argentinos y extranjeros. Pero rara vez un texto es tan claro como para no admitir varias lecturas, y el artículo 20 no es la excepción. Con la Ley de Tierras vigente, los extranjeros sí gozan del derecho de comprar tierras, aunque con limitaciones. Una famosa crítica al textualismo señala que los textos pueden leerse a distintos niveles de generalidad: ¿el “derecho” involucrado, en este caso, es comprar inmuebles, o comprar inmuebles sin límites? El texto, por sí solo, no lo resuelve. De hecho, en un fallo célebre (“Repetto”, 1988), varios jueces de la Corte Suprema reconocieron que el artículo 20 tolera distinciones razonables por causa de nacionalidad.
Si estos argumentos no alcanzan, habrá que remitirse a los del propio Gobierno cuando se trata de extranjeros que no vienen a comprar miles de hectáreas. Figuras prominentes del oficialismo han promovido arancelar la salud y la educación de los extranjeros no residentes. Se ve que ellos, al menos, no consideran inconstitucional distinguir entre argentinos y (algunos) extranjeros.
Hay un ejemplo todavía más claro. El año pasado, el presidente Milei -con la firma de Bullrich y Sturzenegger- dictó un DNU para endurecer la Ley Migratoria. No debe haber regulación que distinga entre argentinos y extranjeros de modo más brutal: al argentino jamás se le niega el “derecho civil” de entrar o permanecer en el país; al extranjero, en varias circunstancias, se le impide el acceso o se lo expulsa del territorio nacional. Regulaciones así existen en todos los países del mundo, y dudo que alguien las considere inconstitucionales (de seguro, no los funcionarios que las firmaron). La supuesta lectura absoluta del artículo 20 no resiste una pasada por el Boletín Oficial.
No sabemos si el oficialismo logrará derogar la Ley de Tierras. Sí sabemos que, si lo logra, la cuestión permanecerá abierta para que una futura mayoría legislativa insista en ella. La Constitución sí tiene algunas cosas claras para todos los que, como el ministro, sabemos leer. Especialmente ese pasaje tan bello que promete el bienestar general y los beneficios de la libertad para todos los que queramos habitar el suelo argentino.
Profesor de derecho constitucional (Universidad Torcuato Di Tella) y de derechos fundamentales (Universidad de San Andrés)
Sebastián Guidi,LA NACION,Política
POLITICA
José Ignacio de Mendiguren, tras los agravios de Milei en La Rural: “El honor no me lo mancilla en lo más mínimo”

El último fin de semana, durante una entrevista en La Rural, el presidente Javier Milei lanzó una serie de agravios contra José Ignacio de Mendiguren, exministro de Producción de la Nación. El hecho ocurrió mientras De Mendiguren se encontraba en el predio, acompañado por su hija, en el marco de la premiación de la raza cuarto de milla.
El presidente, en declaraciones públicas, acusó a Mendiguren de haber causado “daño a la Argentina” y lo responsabilizó por la crisis de la convertibilidad. El episodio se produjo en presencia de asistentes y referentes del sector agropecuario, como el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, quien minutos antes había felicitado a Mendiguren por el premio obtenido en la competencia equina.
El exministro ofreció detalles sobre el incidente en una entrevista con Infobae en Vivo y aseguró que, pese a la gravedad de los dichos, su honor permanece intacto. “El honor no me lo mancilla lo más mínimo”, afirmó el exministro, consultado sobre la posibilidad de iniciar una demanda contra el presidente.
El episodio en La Rural
El abogado relató que se encontraba en La Rural por su actividad como productor agropecuario. Puntualizó que en ese contexto recibió el reconocimiento como propietario del gran campeón de la raza cuarto de milla, una raza equina con fuerte presencia en Estados Unidos y en América.
Según De Mendiguren, el presidente lo insultó abiertamente y lo acusó de ser responsable de pérdidas millonarias para el país. “Ese le cagó a los argentinos treinta mil millones de dólares. Vos sí, ladrón. Vos arruinaste el país con Duhalde y toda su banda”, citó el exministro en referencia a las palabras presidenciales.
De Mendiguren precisó que algunos asistentes reaccionaron al señalamiento del presidente. “Me miraron y si me fui. Si me quedaba, no sé”, relató sobre el clima generado en ese momento en el predio.

Reflexión institucional y posible demanda
Durante la entrevista, José Ignacio de Mendiguren evaluó las consecuencias del episodio y manifestó que, a nivel personal, la situación no le afectó profundamente, pero remarcó la dimensión institucional del hecho. “Yo pasé por todas las gestiones. Cada vez que termino una gestión, ¿sabés qué hice? Puse en las redes toda mi gestión, punto por punto”, remarcó.
El exministro expresó que su entorno y referentes del sector le sugirieron recurrir a la Justicia. Argumentaron que no se trata solo de una cuestión personal, sino de un límite necesario para la convivencia democrática. “Creo que se debe hacer, pero por el país, no por nosotros”, indicó.
El dirigente remarcó que la violencia verbal desde la máxima autoridad puede derivar en consecuencias sociales negativas. “La violencia de arriba genera violencia de abajo”, advirtió. También subrayó la importancia de no naturalizar este tipo de episodios en la vida pública.

Convivencia democrática
El exfuncionario consideró que este tipo de hechos reflejan problemas de fondo en el clima político y social argentino. “No puede la Argentina acostumbrarse a estas cosas y que pase”, reflexionó el exministro. Planteó que la dirigencia debe asumir el compromiso de frenar la escalada de agravios y fortalecer la convivencia institucional.
“De arriba hacia abajo no se engendra violencia. Y de arriba hacia abajo, con una oportunidad que la Argentina tiene como hoy, no la podés desperdiciar o poner en riesgo por actitudes de este tipo. Entonces, es una responsabilidad de todos nosotros”, concluyó.
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POLITICA
Milei anunciará el jueves la reforma de la Carta Orgánica del BCRA por cadena nacional

Javier Milei anunciará este jueves por cadena nacional la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), uno de los proyectos centrales de su agenda económica. El mensaje será grabado previamente y servirá para presentar una iniciativa que luego será enviada al Congreso.
La emisión será el jueves a las 20, confirmó el vocero Adrián Ravier en conferencia de prensa. Allí el Presidente explicará los detalles del proyecto, que busca redefinir el rol de la autoridad monetaria, volver a establecer como objetivo fundamental del organismo la preservación del valor de la moneda y prohibir expresamente tanto la emisión sin respaldo como el financiamiento del Tesoro. Se espera que se proponga endurecer los requisitos para cambiar a las autoridades del organismo. “Se va a prohibir explícitamente, y con sanciones penales, violentar la independencia del Banco Central en términos de que se financie al fisco”, sostuvo Milei en declaraciones a la prensa.
Según informaron fuentes del Gobierno, el mensaje será grabado tras el regreso del jefe de Estado de su visita a Perú para la asunción de la presidenta electa, Keiko Fujimori.
La reforma del BCRA será girada al Congreso, donde el oficialismo espera que ingrese formalmente en los primeros días de agosto. Todavía no se confirmó por qué cámara iniciará su discusión. “Lo va a anunciar el propio Presidente en la cadena”, sostuvo un referente comunicacional de la Casa Rosada.
Se trata de un despliegue inusual para la presentación de un proyecto del Poder Ejecutivo ante el Congreso. Ni siquiera la Ley Bases, una de las iniciativas más ambiciosas del Gobierno y definida por Milei como “el punto de partida” de su gestión, fue anunciada mediante una cadena nacional.
Esa herramienta solo se utilizó para presentar el último proyecto de Presupuesto. Durante su primer año de mandato, en cambio, el Presidente expuso esa iniciativa de manera presencial ante la Asamblea Legislativa, aunque el discurso fue transmitido por cadena nacional.
El artículo 75 de la ley de medios regula el uso de esta herramienta. Establece que el Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán disponer de la cadena nacional “en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional”.
A lo largo de su gestión, Milei recurrió a la cadena nacional para comunicar algunos de los principales hitos de su política económica. La primera vez fue en diciembre de 2023, cuando anunció el Decreto 70, que derogó leyes clave y desreguló amplios sectores de la economía. En abril de 2024 celebró el superávit fiscal del primer trimestre y, en diciembre de ese mismo año, utilizó nuevamente la herramienta para hacer un balance de su primer año de gestión y anticipar una profundización del plan económico.
Ahora volverá a recurrir a ese mecanismo para presentar un proyecto que integra, junto con la reforma de la ley de inocencia fiscal -destinada a facilitar la formalización de ahorros no declarados de la mayoría de los contribuyentes-, un paquete de reformas económicas orientado a reforzar la estabilidad financiera, una condición que el Gobierno considera clave para la disputa por la reelección presidencial.
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POLITICA
La pelea con Lula y el verdadero desafío que enfrenta Milei

Terminó la temporada de Milei, herbívoro, después de Adorni, de la renuncia de Adorni. Todo era serenidad, escuchábamos a los pájaros cantar en los árboles, el mar estaba plácido, casi no soplaba el viento, todo era felicidad. Vino el Mundial, nos entusiasmamos, desde lo más alto del poder no había un solo adjetivo agresivo volando, hasta que de repente, pim, se rompió la primavera de los epítetos silenciados y volvió el Milei fuerte, el Milei adjetivador, el Milei con impulsividad, directo contra Lula.
Los tosedores
Pero quiero decirles que todo esto empezó hace mucho tiempo, lejos, en un debate donde Milei escucha toses e interpreta que esas toses están hechas a propósito para desconcentrarlo, para quitarlo de foco. Estaba contra Massa en aquel debate, lo recuerdan, en la Universidad de Derecho, adentro en Figueroa Alcorta, y ahí él dice que escucha toses y que eso lo armaron consultores pagos por el gobierno de Brasil y por Sergio Massa, para hacerle una campaña sucia.
Al otro día del debate, en una entrevista con Mitre, Milei decía lo siguiente: “Algunos los empezaron a notar anoche, pero si usted se fija cuando yo, por ejemplo, estoy haciendo el cierre, un momento muy importante, están todos tosiendo. Es decir, hubo un cambio de último momento sobre la disposición de la gente, ¿sí? ¿Y qué hicieron? Me pusieron de mi lado. Me pusieron de mi lado, la gente de él, y entonces, ¿qué pasa? Cuando yo hablaba, todos tosían”.
En ese momento se le representa a Milei que le están haciendo una campaña sucia. Esto es lo que se le representa a Milei con mucha claridad. Milei no olvida. Los hechos ya comprobados son que efectivamente una fundación próxima a Lula abrió o financió en parte los honorarios de varios consultores brasileños que asesoraron a Massa. También hay una seria sospecha de que tal vez desde el propio gobierno de Massa se extrajo dinero, quizás de la aduana o de algún otro organismo controlado por alguien allegado a Massa, y que con ese dinero se pagaron altísimos honorarios de asesoramiento en consultoría política. Eso existió. Que hubo consultores brasileños contratados, eso es así. Lo que no está comprobado es lo de la campaña sucia y está sujeto a interpretación.
Sobre eso radica gran parte del enojo de Milei y tiene que ver con la respuesta feroz que, en este acompañamiento al hijo de Bolsonaro en su candidatura, tuvo el fin de semana. Esta es la reacción de Milei. Milei en su cabeza fue dañado por Lula y ahí está la respuesta.
El problema de la desproporción
¿Cuál es el problema? La desproporción. Hay un problema de proporciones. Hay una acción y hay una reacción. Milei tiene todo el derecho a creer que fue perjudicado con toses o con una campaña sucia. Pero era candidato, ahora es presidente. Y es un presidente que lleva además al canciller a ese encuentro. De manera tal que no podés decir que era un espacio de la derecha argentina celebrando y apoyando a la derecha brasileña. No era el equipo local River o Boca apoyando al Flamengo. Era cuando ponés a Kirchner y ponés a un canciller, otra escala, la escala nacional. Iba, aparecía en representación institucional de la Argentina. Y ahí tenés un problema.
En donde además hay epítetos muy fuertes para uno de los jueces de la Corte Suprema de Brasil, que, equivocado o no, le prohíbe a Milei ver a Jair Bolsonaro. Y ahí aparece el epíteto: “pelado basura”. A Lula, por supuesto, le dijo “presidiario basura socialista”. Y le dijo otras cosas muy fuertes.
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Pero Milei no pierde el rol de la presidencia. ¿Por qué? Porque lo tiene al canciller al lado. Entonces esto deja de ser un mitin partidario y ya excede los partidos políticos dentro del tablero, en donde el cuadrante de derecha de la Argentina premia, acompaña y apoya al tablero de la derecha brasileña. Pasa a ser un conflicto diplomático porque el propio Milei le da un carácter institucional.
El fantasma del balotaje
Voy a spoilear algo: no va a haber ningún problema, ninguna consecuencia comercial, ni siquiera creo que diplomática con Brasil. El problema está en los votantes del centro que ven en esta desmesura de Milei, en esta nueva ola de desmesura, una reacción de temor.
¿Cuál es un pecado capital? La ira. Distinto del enojo de los ataques concebidos estratégicamente por Milei para ser disruptivo en la campaña, para mostrarse con adjetivos fuertes y mostrar que él, con esas palabras fuertes, es distinto de la casta que usa la corrección política y las palabras suaves -dice él- para mentir. En la campaña pudo haber ido muy fuerte y le sirvió, es parte de su identidad. Pero ahora está gobernando y está representando a la Argentina.
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Esto no asusta a Lula. Los insultos no le mueven un pelo, pero le mueven un pelo a los votantes del centro que Milei va a necesitar, porque el enemigo de Milei no es Lula, ni la izquierda, ni el progresismo. Es el fantasma del balotaje.
Milei va muy bien, el peronismo está muy desorganizado -veíamos la pelea entre Axel y Cristina a través de Aníbal Fernández, todo eso lo vemos-. Pero Milei tiene un desafío muy grande que es asegurarse una primera vuelta, y para eso necesita que votantes del centro, que están de acuerdo con el plan económico y que valoran la estabilidad y que valoran la baja de la inflación y que el dólar esté tranquilo, tener previsibilidad… Todo eso valoran y no les gustan demasiado las formas políticas, pero no tienen dónde irse porque no hay una casa mejor. Por eso se quedarían eventualmente con Milei si no hay otra opción.
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El tema es qué pasa con la desmesura. La desmesura asusta. Alguien puede ser estratégicamente fuerte, pero si la sensación es que hay inestabilidad, le genera un riesgo y lo aleja de los votantes que va a necesitar.
Milei va mucho mejor que la oposición, está valorado por cierto nivel de orden macroeconómico. La propia titular del Fondo Monetario ayer mismo se lo confirmó, hizo un guiño, dijo que el gobierno no va a necesitar otro préstamo. Todo eso es real. Pero después está la economía diaria y los ingresos. Y hay mucha gente que tiene alguna duda al respecto.
Javier Milei, Lula Da Silva, balotaje
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