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La noche más exclusiva del año: el casamiento de Cande Ruggeri y Nicolás Maccari en el Palacio Sans Souci que marcó tendencia

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El pasado 2 de mayo, el imponente Palacio Sans Souci fue el escenario elegido por Cande Ruggeri y Nicolás Maccari para celebrar su unión en una experiencia única, pensada al detalle y difícil de olvidar.

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Desde las 16:00 hs, los invitados comenzaron a llegar a un espacio donde la arquitectura clásica del palacio dialogó de manera armoniosa con una propuesta contemporánea. Media hora más tarde, a las 16:30 hs, dio inicio la ceremonia, marcando el comienzo de una jornada cargada de emoción y sofisticación.

Desde ese primer momento ya se respiraba algo especial: no era solo una boda, era un evento pensado para sorprender en cada paso. La ambientación fue uno de los grandes protagonistas de la tarde-noche: más de 400 velas generaron una atmósfera cálida, etérea y envolvente, redefiniendo por completo el uso del espacio.

La disposición en livings y sectores abiertos permitió una circulación fluida, invitando a los presentes a vivir el evento de forma dinámica, relajada y sin estructuras rígidas, algo que muchos invitados destacaron. En línea con esta propuesta moderna, la gastronomía se presentó como una experiencia interactiva.

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Distintas estaciones de cocina en vivo acercaron a los chefs al público, generando cercanía y sumando un atractivo visual y sensorial constante durante toda la celebración. No fue solo comer: fue parte del show. La iluminación, cuidadosamente diseñada, acompañó cada momento de la noche, destacando la arquitectura del lugar y creando distintos climas que evolucionaron con el ritmo del evento.

La experiencia comenzó en los jardines con una recepción inicial y luego continuó en el interior del palacio, donde la música y las propuestas artísticas marcaron el pulso de la fiesta. A medida que avanzaban las horas, el clima se volvía cada vez más distendido y festivo.

Entre los invitados se destacaron figuras como Sofía Zámolo, Lizardo Ponce, Franco Poggio, Stephanie Demner, Emily Lucius, Fernando Burlando, Barby Franco, Sofía Jujuy Jiménez, Oscar Ruggeri, Ricardo Gareca, Nati Jota, Melina Lezcano, Chato Prada y Lourdes Sánchez, entre otros, que no solo acompañaron sino que también le dieron ese condimento mediático que hizo que todo explotara en redes.

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La celebración se extendió hasta las 2:30 de la madrugada en un clima de alegría total: los invitados no querían irse, reflejo de una noche que superó todas las expectativas. Entre risas, baile y momentos compartidos, la sensación general fue la de haber sido parte de algo realmente especial.

Como broche de oro, la pareja se alojó en una de las suites del palacio, coronando así una jornada perfecta. Para Candela, además, significó la concreción de un sueño: casarse en el Palacio Sans Souci. Una noche inolvidable, donde el amor, el diseño y la emoción se combinaron para crear un evento simplemente perfecto… de esos que siguen dando que hablar incluso después de que se apagan las luces.

Créditos: RS Fotos.

 

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Cande Ruggeri, Nicolás Maccari

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CHIMENTOS

Emiliano Pinsón contó los detalles más fuertes del accidente que sufrió mientras lucha contra el Parkinson: “Me dieron tres puntos”

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La imagen golpeó de lleno a quienes siguen de cerca la lucha de Emiliano Pinsón contra el Parkinson. Desde España, donde atraviesa un tratamiento experimental para intentar ralentizar el avance de la enfermedad, el periodista compartió una foto en la que se lo veía con heridas visibles en el rostro y un ojo completamente lastimado. La preocupación fue inmediata.

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Ante todas las alarmas que se propagaron, Pinsón decidió grabar un extenso descargo para explicar exactamente qué le había pasado y llevar tranquilidad sobre su salud. “Vengo por acá en realidad para hacer un descargo. Pequé de tonto, como el otro día, porque en realidad, me caí, que fue la verdad”, comenzó relatando.

Lejos de dramatizar la situación, Emiliano explicó por qué subió la primera foto con los golpes y moretones que dejó su caída. “Para mostrarles que, por si subía otra cosa, para evitar el: ‘¿Qué te pasó? Todo esto’. Bueno, la verdad que les dije lo que me pasó”, expresó.

El accidente de Pinsón ocurrió mientras se dirigía a una clínica para recibir la medicación habitual de su tratamiento. Según contó, sufrió un episodio de hipotensión, y todo empeoró. “Tengo hipotensión, es decir, presión baja. No me puedo marear, no puedo cambiar de estado, de estar tranquilo a estar moviéndome. Si yo me paro, por ejemplo, tengo que esperar cinco segundos parado o diez segundos parado y después a caminar”, explicó.

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EMILIANO PINSÓN RELATÓ CÓMO FUE SU ACCIDENTE Y QUÉ PASÓ CON SU SALUD

Pinsón también contó cómo ciertas situaciones diarias se volvieron más difíciles por el avance de su enfermedad. “No puedo irme a una montaña rusa. Los cambios de niveles no los puedo tener». Y aunque reconoció que estos episodios no son nuevos, esta vez se descuidó. “Eso ya lo sabía, siempre me ha pasado en otras oportunidades, pero bueno, esta vez me di cuenta”.

Luego Emiliano reconstruyó el momento exacto de la caída. “Tenía que ir a la clínica para medicarme y cuando estaba yendo, llegué, entré a la clínica. Acá ahora está haciendo calor, hace mucho calor. Me levanté rápido del cacharro que me lleva, que manejo la motito. Entré medio rápido, me olvidé, sinceramente”.

“Cuando estoy llegando a la esquina donde iba a doblar en un pasillo, era largo, me la vi venir y dije: ‘Bueno, si me agarro, a veces me agarro de algún lugar, cuando me pasa, cierro los ojos con calma y se me pasa’. Bueno, acá no se me pasó. Me levanté en el suelo, me caí”, siguió relatando Pinsón sobre cómo fue el momento donde se descompensó.

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El golpe le provocó heridas en el rostro y necesitó puntos de sutura. Aun así, Pinsón intentó quitarle dramatismo al episodio y hasta contó la reacción de su hijo con humor. “Me golpeé, me caí, me dieron tres puntos. Partido ganado. Eso es lo primero que me dijo mi hijo, eso es gracioso”. Y contó que, gracias a que todo pasó dentro de la clínica, pudo recibir atención inmediata: “Menos mal que estaba en la clínica dentro cuando me caí“.

Emiliano contó que perdió el conocimiento por unos segundos. “No sé, habré estado cinco segundos dormido. Me levanté, me vi así y toda la gente se acercaba, me pusieron una camilla y se acabó. Eso solo, no es más que eso”. Y a pesar de la sensible foto que subió, insistió en tranquilizar a todos. “No estoy de la mejor manera, no estoy un diez para nada, pero no estoy así, no es grave. Si fuera grave, les digo: ‘Soy grave. Miren, me pasa esto y esto’”.

También habló sobre cómo convive con las dificultades físicas producto del Parkinson. “Tuve caídas, tengo caídas habitualmente, les quiero decir, por más que ande con una motito, tengo caídas, tengo a veces problemas con el habla, con la escritura. No estoy diez puntos”. Y tras recibir el alta médica, contó: “No tengo dolor, me dejaron libre enseguida, me dieron el alta al toque, no estuve en observación, nada. Quédense tranquilos los que se preocuparon, que sé que son muchos”.

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Actualmente, Pinsón continúa en España realizando un tratamiento experimental cuyo objetivo, según explicó, no es curar la enfermedad sino frenar su avance. “Eso, el tratamiento, es para ralentizar la enfermedad, no para curarla. Entonces, bueno, vamos viendo qué pasa”, contó.

Además reveló que todavía desconoce si en esta etapa del ensayo recibió medicación real o placebo. “Eso lo vamos a saber entre junio y julio“. Mientras tanto, Emiliano busca estar mejor, los golpes que sufrió en su caída son parte del pasado y ahora queda seguir mejorando y con su tratamiento.

 

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Emiliano Pinsón

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Cine, lengua de señas y puente entre culturas: Emilio Insolera, el actor ítalo argentino que es sordo y conquista el mundo

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Emilio Insolera forma parte del elenco de Sobran las palabras, la adaptación de la película francesa La Familia Bélier, que hace furor en las plataformas digitales (Netflix)

Hay vidas que parecen hechas para el guion y Emilio Insolera lo sabe. Nació en Buenos Aires, pero su acento es global y su historia se mueve entre lenguas de señas, sets internacionales y una energía que desarma prejuicios. Protagonista de Sobran las palabras, la película italiana que escaló al primer puesto en Netflix y no para de sumar países y pantallas, Emilio es mucho más que un rostro: es un puente entre mundos que rara vez se rozan. En exclusiva con Teleshow, el actor comparte su recorrido, entre mudanzas, miradas y la certeza de que el cine puede decirlo todo sin una sola palabra.

En la industria, Insolera es ese nombre que aparece en los créditos de los grandes y se cuela en historias que cruzan fronteras. De trabajar con Johnny Depp, Jessica Chastain y Penélope Cruz, a recibir guiños de Ridley Scott y Jacob Elordi, el actor ítalo argentino se mueve entre sets de renombre internacional.

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Hijo de una familia sorda, Emilio lleva el orgullo de su identidad como bandera, desarmando etiquetas con cada personaje y cada entrevista. Con una mirada que desafía, celebra y provoca, se planta ante el público y le recuerda que las palabras, a veces, sobran; lo que importa es lo que se siente, lo que se mira y lo que se comparte, sin traductores ni excusas.

Emilio Insolera durante su infancia

Mucha gente no sabe que naciste en Argentina… ¿qué vínculo tenés hoy el país?

—Es muy cercano. Nací y viví allí durante los primeros diez años. Mis primeras “grabaciones” de experiencia emocional y mental, que fueron muy bonitas y valiosas, quedaron profundamente impresas en mí y creo que se han reforzado desde el momento en que dejé el país. No faltan tampoco mi amor por la comida, desde las empanadas hasta los alfajores. Sigo teniendo experiencias increíbles cada vez que visito la gran ciudad azul y blanca.

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¿Recordás el momento en que dijiste: “quiero dedicarme a la actuación”?

Desde niño, la actuación siempre fue parte de mí. En los pocos canales de televisión que había, entre estos Canal 7, 9, 11, 13, 2, veía películas sin subtítulos y sin sonido. Lo observaba todo de forma visual, incluso en los detalles más pequeños, pero me enfocaba principalmente en la actuación de los actores y desde ahí notaba algunas imperfecciones. Muchas veces terminaba imitándolos o imaginando cómo lo habría hecho yo mejor que ellos.

Venís de una familia de personas sordas… ¿cómo influyó eso en tu identidad artística?

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Vengo de una familia de personas sordas, o, en otras palabras, de personas muy visuales que utilizamos una lengua exclusivamente visual. Mis padres, Alfio Insolera y María Cristina Drovetta, crecieron en una escuela para sordos, él en La Plata y ella en el Instituto Provolo; eran internos, por lo que la hermandad que mantienen con sus amigos y amigas de infancia es muy fuerte y profunda y, en términos cuantitativos, es una familia de sordos muy extensa, casi como una gran familia ampliada. Con esas líneas y rayos de luz, humor y slang en lengua de señas en la vida cotidiana con todos ellos, tuve sin dudas una influencia artística extremadamente positiva.

He incorporado en mí un lenguaje tejido de micro y macro expresiones faciales y una coreografía precisa desde brazos, manos hasta los dedos. No hay caos, aunque lo parezca desde fuera; hay gramática, estructura, arquitectura interna. Una lengua con reglas propias, orgánica y exacta, que exige años, décadas incluso, de refinamiento fino.

Emilio Insolera
Insolera junto a su familia, con quienes comparte la sordera y luchan por derribar las barreras

¿Y cómo llevaste adelante tu educación?

Yo iba al Instituto Oral Modelo, una escuela para personas sordas, pero no usábamos la lengua de señas. Yo utilizaba ambas lenguas: la sonora en la escuela y la visual fuera de ella. Este era el plan de mis padres: me preparaban para ser bi-modal y estar listo para convivir en ambos mundos, el audio-céntrico y el visual-céntrico. En Italia fui a una escuela para personas sordas, donde se usaba la LIS (Lengua de Señas Italiana) y luego cambié entre varias escuelas, tanto de oyentes como de sordos. Finalmente obtuve la beca Fulbright-Wirth y me fui a la Gallaudet University, en Estados Unidos, la única universidad del mundo para personas sordas. Este recorrido, y el aprendizaje de diferentes lenguas visuales, desde la LSA (Lengua de Señas Argentina), LIS hasta la ASL (Lengua de Señas Americana), me permitió desarrollar no solo un vocabulario visual más amplio, sino también una mayor sofisticación en las configuraciones manuales, las técnicas de movimiento, la fluidez y los distintos estilos de uso a nivel comunicativo.

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En una industria tan centrada en el sonido, ¿creés que todavía falta entender sobre el mundo de los sordos, o como decís, de los visual-centralistas?

—Sí, la fuerza lingüística de la industria cinematográfica es audiocéntrica, todavía no se ha comprendido del todo lo que queremos decir cuando hablamos de nuestro visualcentrismo. No se trata de imágenes visuales en el sentido convencional. Hablamos de lenguas, de nuestras manifestaciones expresivas del pensamiento y del sentimiento a nivel lingüístico. Es otro sistema de input y output comunicativo. Y, sin embargo, esta área sigue siendo en gran parte inexplorada. Aún no se ha entendido en profundidad este territorio.

¿Sentís que hubo un progreso a raíz de los avances tecnológicos?

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—Sí, muchos avances, desde las videollamadas hasta los subtítulos automáticos, que obviamente nos hacen respirar. Es exactamente comparable a lo que representaron para ustedes el nacimiento del teléfono o del cine sonoro. Lo que todavía falta explorar más profundamente es el reconocimiento de las lenguas de señas. A partir de ahí, podrían generarse subtítulos automáticos o incluso una voz de IA que hable por uno. Hay que asegurar siempre que ambas dimensiones, la sonora y la visual, estén bien equilibradas en cada innovación tecnológica para garantizar una accesibilidad justa para quienes las utilizan.

Trabajaste con estudios enormes como Universal, Disney o Paramount… ¿hubo algún momento en el que sentiste “llegué”?

“Llegar” no es una palabra que use para describirlo. Estoy de viaje dentro de esta industria y sé que todavía vienen nuevos capítulos. Hay directores y artistas con los que quiero colaborar, eso seguro. Pero, al mismo tiempo, tengo una responsabilidad en términos de representación. Además de romper estereotipos, todavía faltan historias realmente visuales, no como “tema”, sino como lenguaje en sí: una cultura más visual que pueda expresarse sin representaciones erróneas, sin distracciones, sin esa falta de foco en los detalles que realmente importan, y que pueda expandirse con precisión.

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Emilio Insolera
El artista se caracteriza por romper barreras y llevar la lengua de señas a los primeros planos del cine mundial

Eso es lo que quiero ver como resultado: algo más afilado, más consciente, más avanzado y estético en su intención visual, donde pueda decir sin dudas: “esta película me representa” o “me da orgullo verla”. Esto puede funcionar, sí, pero solo si hay un núcleo pequeño, muy afinado, de profesionales sordos trabajando en el centro del proceso junto a un equipo de oyentes. No como inclusión decorativa, sino como arquitectura real del lenguaje. El ojo del sordo ve lo que el ojo del oyente no ve.

Tu película Sobran las palabras llegó al Top 10 en más de 40 países… ¿en qué momento te diste cuenta de que esto ya no era un proyecto más?

Ya me di cuenta desde el momento en que me llamaron para este rol. Es el remake de la película francesa La Famille Bélier, que luego los estadounidenses adaptaron con CODA, hasta el punto de que Troy Kotsur, un actor sordo estadounidense, ganó el Óscar al mejor actor de reparto. Me preparé con algunos diálogos y, durante los primeros días de producción, le dije al director Luca Ribuoli que necesitábamos algunos ajustes en los diálogos, en particular con la lengua de señas, para que el mundo pudiera conectarse con la película. Él me respondió: “Esta es una película italiana, nacional, no pensada para el exterior. Es solamente para Italia.” En ese momento pensé: “No, todavía no entiende con quién está trabajando. Con Emilio Insolera. Y posiblemente no reconoce su propio talento; es un gran director”.

Emilio Insolera
Insolera junto a Joaquin Phoenix, una de las grandes estrellas de Hollywood

También alcanzó el primer puesto en Argentina, ¿te sorprendió?

Me imaginaba que en mi país natal, Argentina, de alguna manera, iba a alcanzar el número uno y así ocurrió. En una reciente video-entrevista con Matías Cufré, periodista sordo argentino de Locufre, la primera radio-streaming en Lengua de Señas Argentina accesible también para oyentes, descubrí un dato interesante a nivel estadístico: muchas personas en Argentina no utilizan Apple TV, por lo que no tuvieron la oportunidad de ver CODA. En ese contexto, Sobran las palabras se convirtió para muchos en la primera película de este tipo. El engagement generado por la comunidad sorda y sus aliados impulsó fuertemente la película en el ranking, acompañado también por el interés de la Generación Z y del público amante de la música. Desde una perspectiva de marketing, los datos muestran claramente que la lengua de señas en el cine es muy marketable: tiene un alto potencial de impacto y conexión con el público.

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¿Qué creés que conecta tanto con el público?

—Creo que lo que conecta tanto con el público de Sobran las palabras es la mezcla de varios elementos potentes. Primero, el contraste constante entre la música armónica y el ruido fastidioso. Esto genera tensión y humor al mismo tiempo, de una forma cómica un poco exagerada e irónica al estilo italiano. Segundo, el amor como lenguaje universal: la conexión y la desconexión entre los personajes muestran que el entendimiento va mucho más allá de las palabras.

Emilio Insolera
Luego del estreno de Sobran las palabras, Insolera celebra el reconocimiento global de la película

¿Qué te dejó este personaje a nivel personal?

Me recordó a mi padre de alguna manera. De niño dejó Sicilia para ir a Buenos Aires, a los 10 años, y más tarde, cuando tenía alrededor de 50 años, regresó a Italia con toda la familia, incluido yo, que en ese momento tenía 10 años. Círculo interesante que se repite. Bueno, él tuvo una educación discontinua debido a la situación de la posguerra. A pesar de ser profundamente sordo y comunicarse exclusivamente a través de la lengua de señas, siempre tuvo una gran determinación y una fuerte voluntad para alcanzar sus objetivos.

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Su pasión por los autos era tan intensa que, gracias a su fuerte base en matemática aplicada y precisión técnica, logró trabajar como matricero, para varias empresas automotrices. Aparte de mi padre, hoy en día el personaje de Alessandro Musso me deja sonrisas. Sería interesante explorar más este personaje. Me hago preguntas: “¿Qué haría como político?, ¿cómo manejaría el trabajo?» Ya me río solo imaginándolo: un caos total, como un casino, todo desordenado.

¿Sentís que hoy hay un cambio real en la representación o todavía es más excepción que regla?

—Sí, hoy hay cambios. Hay más apertura por parte de la industria. Pero, al mismo tiempo, todavía sigue siendo más la excepción que la regla. Para mí, el cambio concreto sería cuando el mundo entienda que hablar visualmente es humano y no está reservado únicamente para una categoría de personas.

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¿Alguna vez te ofrecieron un rol que rechazaste por cómo representaba la sordera?

—Sí, he recibido guiones y he tenido que rechazarlos cuando la representación no estaba bien hecha, estaba mal planteada o claramente escrita por personas que imaginan lo que es la sordera o intentan explicar cómo se vive siendo sordo sin haberlo vivido. Siempre estoy abierto a modificarlo si hay espacio para cambios y mejoras.

Emilio Insolera
La caracterización estética por la que pasó Insolera para realizar su papel en Sobran las palabras
Emilio Insolera
Emilio junto al elenco de la película Sobran las palabras

¿Cómo ves la relación entre actores de Hollywood y la lengua de señas dentro de la industria actual?

—Debo decir que muchos actores en Hollywood tienen una excelente relación con la lengua de señas y algunos conocen lo básico. Lo primero que me dijo Joaquin Phoenix en una fiesta en Los Ángeles, llevando todavía en la mano el Globo de Oro que acababa de ganar por su papel en Joker, fue que conocía el alfabeto manual. Era muy entusiasta y abierto a expandir la conversación desde ese ámbito. Sebastian Stan también me comentó que tenía un amigo sordo, así que nuestra conversación fue bastante fluida durante las semanas que compartimos rodaje. Incluso me dijo que le gustaría usar más lengua de señas en algunas películas.

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El problema muchas veces no son los actores, sino los equipos de producción: hay que formar e instruir mejor a los equipos. Con Quentin Tarantino, por ejemplo, se mostró más bien reservado e inquieto, casi como si su percepción dominante era lo auditivo, con cierta dificultad para mantener una conversación fluida. Aun así, creo que puede ser una figura capaz de generar un gran cambio en la forma de contar historias y en la inclusión de actores sordos en el cine.

Tim Burton junto a Emilio Insolera en Tokio
Tim Burton junto a Emilio Insolera en Tokio

¿Hay prejuicios en Hollywood que el público no ve?

—Sí, seguramente por falta de información correcta y de diversidad mediática. Todo empieza con los guionistas, donde muchas veces no se incorpora la diversidad desde el inicio del proceso creativo. Luego está el casting, donde las agencias de talento no siempre proponen a sus clientes para personajes sordos o visuales. Y después están los directores y productores, que no se atreven a hacer pequeños cambios en el lenguaje del diálogo o en la estructura misma de la escena.

Emilio Insolera junto a Sebastian Stan en la película The 365
Emilio Insolera junto a Sebastian Stan en la película The 365

Por ejemplo, en la película The 355, la actriz Jessica Chastain, ganadora del Oscar a la Mejor Actriz y una de las productoras de este proyecto, me ayudó a conseguir una audición con Simon Kinberg, lo que me permitió obtener un papel en la película. Todo esto fue posible no solo porque ella reconocía mi talento, sino también porque estaba familiarizada con lo básico de la lengua de señas y la cultura sorda. Por esto los medios de comunicación, como ustedes, los que moldean cómo se habla de nosotros y de nuestra comunidad visual, tienen un rol muy importante.

¿Trabajaste alguna vez en una película en Argentina?

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Hace como una década aparecí en el videoclip de María Eva Albistur, “Flash”. Me gustó mucho la vibra, la identidad y el concepto del personaje interpretado por mí. Sería interesante expandir este ángulo y convertirlo en una película. Durante más o menos este mismo periodo me crucé con Gaspar Noé en un bar en la calle Honduras, en Buenos Aires, ambos estábamos de visita, y hablamos de nuestra movida en Japón, él para Enter the Void y yo para Sign Gene. Muy buena onda. Incluso estábamos armando un encuentro, pero el tiempo era corto: ambos en la capital por la misma razón, nuestros padres no estaban bien de salud, y al final perdimos el contacto.

Emilio Insolera 5
El artista se caracteriza por romper barreras y llevar la lengua de señas a los primeros planos del cine mundial

Por otro lado, recientemente, fui contactado por Disney en Estados Unidos para prestar mi voz de doblaje en inglés a un personaje sordo en la serie argentina Limbo, producida por Mariano Cohn y Gastón Duprat. Lo hice, pero en Argentina la serie se realizó con un actor oyente que fingía ser sordo. Lamentablemente, el resultado de su actuación fue incorrecto en varios aspectos. Habría sido mejor contar con un actor sordo real y utilizar su propia voz en castellano, para lograr una representación más auténtica y respetuosa. Hoy en día, me encantaría trabajar en una película argentina, además de Gaspar, Mariano y Gastón, quizá con Ricardo Darín. Creo que juntos podemos crear algo potente.

Si hoy ese chico que nació en Buenos Aires te viera, ¿qué creés que diría?

Estaría orgulloso de mí mismo, sin dudas. Quizás me haría algunas preguntas, porque todavía no hago otro tipo de películas que admiraba y sigo admirando.

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Emilio Insolera
«Estaría orgulloso de mí mismo, sin duda», asegura Insolera al pensar en el niño que fue (Gentileza de Prensa)

¿Qué mensaje le darías a alguien que siente que su diferencia es un límite?

—Para mí, es una forma de bullying no intencional usar el término “capacitado” en oposición a “discapacitado”. Nadie es perfecto. Todos tenemos nuestros límites. Muchas veces, esos límites pueden superarse si buscamos soluciones en lugar de quedarnos dentro del problema. También es importante distinguir si se trata de un límite individual o de un límite externo. Y si lo es, se puede evitarlo o trabajar para cambiarlo. Lo peor es adaptarse pasivamente.

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¡Y le funciona! La increíble forma en la que Marta Fort se presenta con un chico que le gusta: «Siempre digo la misma pelotudez»

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Con apenas 22 años Marta Fort atravesó de todo, incluso muchas más cosas de las que podría haber enfrentado otra chica de su edad. Al menos desde lo particular de sus días cotidianos. No podía ser menos para la hija del inolvidable Ricardo El Comandante Fort: desde niña su vida estuvo expuesta al público, al igual que su hermano Felipe. Además, la crio una niñera y un papá que, como cualquier otro padre, hizo lo que pudo, millones de dólares al margen.

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Hoy, Martita busca hacerse su propio camino, hacerse un nombre —porque el apellido, al fin, ya lo tiene—. Así es como estuvo en Blender at Night, el ciclo de José María Listorti en streaming. Y a pura picardía, dejó un tendal de confesiones hot. Pero también de afirmaciones curiosa.

Por caso, al contar de aquella vez que estuvo en Alemina por un viaje laboral, recordó cuando conoció a un muchacho por una app de citas y se presentó. Contexto: Marta es famosa en Argentina, pero en Europa es una completa desconocida, con todas las ventajas y las desventajas que tiene el anonimato.

Es por eso que al presentarse, ¿cómo explicar quién es? No resulta tan simple. Pero Marta le encontró la vuelta, como le explicó a Listorti: «¿Sabés qué dije, que me encanta, que siempre digo la misma pelotudez? ‘I’m like an argentinian Willy Wonka’», es decir: «Soy como una Willy Wonka argentina».

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La original definición de la hija de Ricardo —quien ha contado que se mudó de casa porque sentía la presencia de su padre— hizo estallar de risa al estudio y dejó una broma de Jose María: «¡Tomá Rada! La tenés adentro».

LA APUESTA SEXUAL QUE GANÓ MARTA FORT

La definición venía a cuento porque con ese chico de 27 años que conoció en Alemania, Marta Fort ganó una apuesta sexual. Así, como leíste. La heredera explicó que compartió ese viaje laboral a Europa con «un grupo muy morboso», en el que cierto día se pactó un desafío: «‘Hoy pierde el que no coge’ (se planteó). Y yo no perdí«.

Marta lo contacó por una app, lo esperó en su hotel y, luego de esa presentación a lo Willy Wonka criolla, se quedó con el desafío. Y con una anécdota más para contar.

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Marta Fort; Ricardo Fort

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