ECONOMIA
La Scaloneta altera planes turísticos del fin de semana largo: menos escapadas, más viajes a EEUU

El fin de semana largo del 9 de julio llegó este año con un condimento poco habitual. A diferencia de otros feriados, en los que las escapadas de último momento suelen impulsar las ventas de viajes, esta vez el calendario quedó atravesado por el pase de la Selección Argentina a los cuartos de final.
A eso se sumó el inicio de las vacaciones de invierno en varias provincias. Desde el sector aseguran que muchas familias postergaron sus escapadas para las próximas semanas, mientras que otras detectaron que una parte de la demanda empezó a mirar hacia Norteamérica con la ilusión de acompañar al equipo de Lionel Scaloni.
«Al estar tan pegado a las vacaciones y ser un viernes no laborable, no va a ser un fin de semana muy turístico. Y, lógicamente, el Mundial y el avance de la Selección también influye«, resumió Julián Gurfinkiel, cofundador de TurismoCity.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el fin de semana largo del 15 de junio fue el de menor movimiento en lo que va de 2026. En esos días viajaron 993.683 turistas por la Argentina y el impacto económico directo alcanzó los $216.649 millones.
La entidad explicó que aquel feriado estuvo condicionado por el clima, la situación económica y el inicio de la Copa del Mundo. También, marcó una tendencia que vuelve a aparecer en la previa del 9 de Julio: escapadas más cortas, decisiones sobre la fecha y un consumo más moderado. El gasto promedio diario fue de $109.013 por turista, con una caída real del 3,5% frente a 2025, mientras que la estadía promedio se redujo de 2,3 noches a dos noches.
En el acumulado del año, los seis fines de semana largos de 2026 movilizaron 10.374.523 turistas, con un gasto total de $2,84 billones. Frente al mismo período del año pasado, la cantidad de viajeros fue 26% menor.
Un comportamiento diferente por el éxito de la «Scaloneta»
Mientras algunas empresas registran una desaceleración respecto del año pasado, otras muestran un crecimiento impulsado por un perfil distinto de viajeros.
En Atrápalo Argentina aseguran que las reservas para este fin de semana largo muestran una caída del 33% frente al mismo feriado de 2025.
«Notamos una baja importante respecto al año pasado. El Mundial es uno de los factores que explican esta baja«, afirmó Martín Romano, CEO de la compañía.
En Mar del Plata, el panorama tampoco entusiasma al sector turístico. A horas del inicio del fin de semana largo, hoteleros y operadores inmobiliarios coinciden en que las reservas avanzan con lentitud y mantienen la expectativa de un repunte de último momento. «Por el momento viene flojo. No hay muchas reservas confirmadas pero, como siempre, tenemos la esperanza de que en los próximos días mejore el número», explicó un empresario hotelero, quien atribuyó el escenario a una combinación de factores: «el Mundial, el frío extremo y la cercanía de las vacaciones de invierno son factores que quizás no ayudan mucho».
Desde el Colegio de Martilleros también señalaron que «hay pocas reservas para el fin de semana», aunque esperan que sobre la fecha aparezca el turismo de cercanía. Además, el sector advierte que la actividad sigue afectada por el contexto económico y la competencia de los viajes al exterior.
Pero no todas fueron malas: a contramano de otras empresas de turismo, Despegar informó que la demanda para este feriado creció tanto para los destinos locales como internacionales respecto del mismo fin de semana largo de 2025.
Entre los destinos más elegidos dentro del país aparecen Buenos Aires, Puerto Iguazú, Bariloche, Salta y Mendoza. En el exterior lideran Río de Janeiro, Miami, Santiago de Chile, Punta Cana y Madrid.
La compañía también detectó un fuerte crecimiento de Ushuaia, cuya demanda aumentó un 119% interanual, y de Aruba, que registró un salto del 328%, favorecida por la incorporación de vuelos directos desde la Argentina.
Antes incluso de que la Argentina consiguiera la clasificación, las consultas ya empezaban a concentrarse en las vacaciones de invierno. El frío que atravesó buena parte del país y las primeras nevadas también ayudaron a despertar el interés por los destinos de montaña.
«El comienzo del receso escolar en varias provincias, el frío y la habilitación de los centros de esquí impulsaron el interés por viajar», explicó Matías Mute, cofundador de Promociones Aéreas.
El ejecutivo señaló que localidades como La Cumbrecita, en Córdoba, comenzaron a despertar interés en los últimos días. Sin embargo, por el Mundial empezó a ganar protagonismo a medida que avanzó el torneo.
Más vuelos para alentar a la Selección
Uno de los efectos más visibles se observa entre quienes ya viajaron a Norteamérica para presenciar el Mundial.
«Hay muchos pedidos de cambios de vuelos de gente que está allá y tenía la vuelta antes y quiere quedarse», reveló Romano.
La clasificación de la Selección también volvió a disparar las búsquedas para quienes decidieron viajar sobre la marcha. Según la plataforma, los pasajes con salida el 10 de julio y regreso el 15 giraban en torno a los u$s1295, con dos escalas y un tiempo total de viaje cercano a las 23 horas.
El aumento del interés llevó incluso a las aerolíneas a reforzar su operación. Minutos después de que la Selección asegurara su lugar en los cuartos de final, Aerolíneas Argentinas anunció que incorporará seis servicios adicionales entre Ezeiza y Miami para operar entre el miércoles 8 y el viernes 10 de julio.
Durante esas tres jornadas ofrecerá dos frecuencias diarias con aviones Airbus A330 para responder al crecimiento de las reservas de último momento.
La ciudad estadounidense volvió a convertirse en la principal puerta de entrada para los hinchas argentinos. Desde allí parten las conexiones hacia las distintas sedes del Mundial, por lo que el movimiento sobre esa ruta aumentó a medida que el equipo de Lionel Scaloni avanzó en el torneo.
No es la primera vez que la empresa adapta su esquema al calendario deportivo. Durante la fase de grupos ya había programado servicios especiales hacia Kansas y Dallas para acompañar el flujo de pasajeros generado por los partidos de la Selección.
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ECONOMIA
Advierten que el programa financiero tensiona la acumulación de reservas por parte del Banco Central

Un informe de la consultora Invecq advirtió que el programa financiero elaborado por el equipo económico para el 2027 complica uno de los objetivos centrales comprometidos por el Gobierno en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI): la acumulación de reservas.
“La variable crítica será la capacidad de sostener un balance cambiario que permita generar los dólares necesarios para financiar al Tesoro, afrontar los vencimientos del BOPREAL y continuar acumulando reservas”, señaló la consultora que dirige Esteban Domecq.
La situación es más tensa tratándose obviamente de un año electoral. Se espera mayor demanda de cobertura cambiaria. El año pasado entre abril y octubre los argentinos compraron USD 30.000 millones, una cifra récord. Esto coincidió con la apertura del cepo cambiario para el público, pero también con la incertidumbre relacionada con las elecciones legislativas.
Invecq consideró el programa como “exigente”, aunque al mismo tiempo aclaro que “no es imposible de cumplir”.
La variable que cambia todo es obviamente la posibilidad de colocar deuda en el mercado internacional. “Si el Gobierno lograra aprovechar una ventana de oportunidad para emitir deuda en el exterior -agrega- podría refinanciar parte de los vencimientos de capital y reducir la dependencia de algunas de las fuentes alternativas contempladas en el programa financiero”.
Si bien esa posibilidad aún no forma parte del escenario base, el propio equipo económico dejó en claro que se mantiene como una opción abierta, supeditada a una mayor compresión del riesgo país y a un contexto internacional más favorable.
El año que viene el Gobierno debe afrontar vencimientos por USD 25.000 millones, pero este año dejaría un colchón de 3.700 millones d dólares. A partir de allí aparecen distintas opciones para conseguir fondos frescos o refinanciar vencimientos, por ejemplo con organismos multilaterales.
Pero además, el Tesoro le debería comprar al Central casi USD 5.000 millones para enfrentar pagos. Y al mismo tiempo el BCRA debe utilizar también dólares para los vencimientos de Bopreales, por 5.700 millones dólares. Es decir, que debería acumular alrededor de USD 11.000 millones solo para pagar deuda.
La evolución reciente del riesgo soberano resulta alentadora. Un nivel cercano a los 410 puntos muestra una clara mejora en relación a la situación de hace algunos pocos meses. Pero aún quedaría espacio para que comprima. Los países con calificaciones similares a la Argentina muestran un rendimiento en torno a los 350 puntos básicos.
En el último mes el EMBI argentino cayó más de 80 puntos básicos y, tras la presentación del Programa Financiero, continuó mostrando una leve mejora.
“De consolidarse esta tendencia, el Gobierno podría encontrar una ventana para regresar al mercado internacional en condiciones más favorables, ampliando las alternativas de financiamiento disponibles y otorgando mayor flexibilidad para la ejecución del programa”, agregan.
El otro escollo importante está relacionado con la suba de las tasas largas en Estados Unidos. En un contexto de mayor inflación por la suba del petróleo en los últimos meses los inversores empezaron a descontar la posibilidad de una suba de tasas por parte de la Reserva Federal norteamericana.
Aunque no parece el escenario más probable, hasta que no haya indicios de desaceleración inflacionaria en Estados Unidos será difícil que los rendimientos de los bonos a diez años bajen desde niveles cercanos a 4,50% anual. Esto también suma obstáculos para la colocación de un bono internacional por parte del Gobierno.
El equipo económico realizará hoy otro pago de capital e intereses de los Bonares, por alrededor de 4.200 millones de dólares. Como hoy es feriado, el dinero estará depositado en las cuentas comitentes recién el lunes en el mercado local. Aquellos que tienen bonos argentinos en el exterior deberían ver reflejada la acreditación de estos fondos mañana.
El objetivo del equipo económico es que parte de estos fondos sean reinvertidos -al menos en parte- en un nuevo Bonar 2029. Como los anteriores pagara intereses todos los meses y capital al final. En total se colocarán USD 2.000 millones y en la licitación de la semana que viene no habrá límite de suscripción (en las anteriores se estipulaban máximos de entre USD 150 millones y USD 300 millones según la semana).
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ECONOMIA
Reservas internacionales de El Salvador siguen en alza y llegan a USD 5,167.43 millones en el primer semestre de 2026

Las reservas internacionales netas de El Salvador cerraron el primer semestre de 2026 con un saldo acumulado de 5,167.43 millones, cifra que representa un crecimiento del 15.23% respecto al cierre de 2025, según datos oficiales divulgados por el Banco Central de Reserva (BCR). Este resultado prolonga el alza iniciada el año anterior, tras un periodo de volatilidad en el flujo de divisas.
El informe publicado este miércoles por el BCR detalla que el incremento interanual de las reservas internacionales netas fue de USD 682.94 millones, al comparar los 4,484.49 millones registrados en diciembre de 2025 con el saldo alcanzado al cierre de junio de 2026. El comportamiento mensual de las reservas durante el primer semestre muestra fluctuaciones, aunque el saldo subió en cuatro de los seis meses del semestre.
En enero, el saldo descendió en USD 2.48 millones, mientras que en febrero se observó un alza de 50.07 millones y en marzo el incremento fue de 99.48 millones. Abril marcó el mayor salto mensual, con un aumento de 474.57 millones, seguido de una reducción de 87.17 millones en mayo. Finalmente, junio cerró con un repunte de 148.47 millones de dólares.
De la composición total de las reservas, 4,998.44 millones corresponden a moneda extranjera y 271.37 millones están representados en oro. El segmento en oro experimentó una caída del 8.41% respecto al cierre del año anterior, cuando sumaba 250.31 millones. De acuerdo con el BCR, las reservas buscan garantizar liquidez y capacidad de respuesta frente a presiones externas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado que las reservas internacionales netas constituyen activos externos de disponibilidad inmediata, bajo control directo de la autoridad monetaria, cuyo propósito principal es cubrir necesidades de financiamiento de la balanza de pagos, intervenir en los mercados cambiarios y respaldar la confianza en la economía. El organismo remarcó que el crecimiento sostenido de las reservas en 2026 refleja una mayor entrada de divisas y un contexto de recuperación económica, tras años de fluctuaciones y descensos pronunciados.
La evolución de las reservas internacionales de El Salvador en los años previos estuvo marcada por importantes vaivenes. Según las cifras oficiales, en 2020 el saldo pasó de USD 3,948.04 millones en enero a 2,915.20 millones en diciembre, evidenciando un periodo de contracción. En 2021, tras el impacto de la pandemia de COVID-19, se registró una recuperación parcial: el saldo inició el año en 2,522.97 millones en febrero, repuntó a 3,468.86 millones en noviembre y cerró en 3,342.39 millones.
El año 2022 se caracterizó por una de las caídas más abruptas, con una reducción cercana a USD 964 millones entre enero y diciembre. En 2023, la tendencia fue de fluctuaciones moderadas, con un inicio de 2,734.72 millones y un cierre en 2.,645.52 millones. Para 2024, el BCR reportó una recuperación progresiva, con un saldo de 2,761.43 millones en enero y un pico de 3,733.67 millones en septiembre, para terminar el año en 3,506.12 millones.
El punto de inflexión se dio a partir de 2025. El saldo de reservas en enero de ese año fue de 3,766.98 millones. A partir de febrero, se observó una subida hasta 4,275.13 millones. En julio, la cifra alcanzó 4,782.19 millones, uno de los niveles más altos hasta ese momento, y la segunda mitad de 2025 mantuvo los fondos disponibles por encima de los 4,400 millones, cerrando el año en 4,532.08 millones.

El fortalecimiento de las reservas internacionales se produce en un contexto en el que El Salvador y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sellaron un acuerdo por USD 1,400 millones, orientado a reforzar la sostenibilidad fiscal y externa del país.
El FMI ha destacado que estos recursos buscan consolidar un plan de consolidación fiscal y medidas para fortalecer las reservas nacionales, aspecto vinculado con la estabilidad macroeconómica y la respuesta ante episodios de volatilidad.
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ECONOMIA
La jubilación mínima cayó en picada: ¿cuáles son los gastos que no llega a cubrir hoy?

A más de seis años de la última vez que la jubilación mínima alcanzó un poder adquisitivo aceptable, los haberes siguen sin cubrir ni la mitad de la canasta de un adulto mayor. En paralelo, la eliminación del impuesto PAÍS dejó al sistema previsional sin una fuente de financiamiento que llegó a representar más del 6% de la recaudación total.
Desde hace casi dos décadas, el sistema previsional argentino atraviesa una crisis profunda que combina fragilidad financiera y pérdida constante del poder adquisitivo. Entre 2008 y 2026 se sucedieron al menos diez cambios en el sistema y fórmula de ajuste previsional, que reconfiguraron sucesivamente el sistema de reparto, las moratorias para acceder a una jubilación y la fórmula de movilidad de los haberes, modificada en al menos cuatro oportunidades en ese período. Esta sucesión de cambios no sólo diluyó la previsibilidad del sistema, sino también la confianza ciudadana en que el Estado pueda garantizar una vejez digna.
A pesar de la urgencia, durante el primer semestre de 2026 el panorama político no mostró señales de una reforma estructural: el régimen continuó sosteniéndose con ajustes mensuales por inflación y bonos «extraordinarios», que vienen siendo aplicados desde fines de 2022, para complementar los haberes más bajos.
La jubilación mínima se derrumba: de u$s403 a u$s321 en seis años
La evolución del haber jubilatorio mínimo en nuestro país muestra con crudeza el deterioro de su valor, medido en dólares, a lo largo de la última década. Este fenómeno no solo refleja el impacto de la inflación interna y la devaluación, sino también el carácter errático de las políticas previsionales, muchas veces compensadas con bonos discrecionales que no modifican la base estructural del ingreso de los jubilados.
El gráfico a continuación muestra la trayectoria de la jubilación mínima (con bono) tanto en pesos corrientes como a valor del dólar paralelo promedio de cada período. El pico más alto de la serie se registra en septiembre de 2017, cuando el haber alcanzó los u$s403,77. El punto más bajo se dio en octubre de 2020, en pleno contexto de pandemia, cuando cayó a apenas u$s106,25. En junio de 2026, la jubilación mínima con bono se ubica en $473.318 (u$s321,99), todavía más de u$s80 por debajo del máximo histórico de hace casi una década.
En junio de 2026, la jubilación mínima con bono se ubica en $473.318 (u$s321,99)
El siguiente gráfico ilustra con claridad cómo, desde diciembre de 2019, la política previsional argentina profundizó una lógica paliativa, extendiendo el uso de bonos como herramienta central para compensar la pérdida del poder adquisitivo. Desde marzo de 2022 el refuerzo se volvió prácticamente permanente, y desde febrero de 2024 se estabilizó en $70.000, un monto que no se actualizó desde entonces a pesar de la inflación acumulada.
Esto hizo que su peso relativo dentro del haber total fuera diluyéndose mes a mes: representaba cerca del 34% del ingreso total en febrero de 2024 y, hacia junio de 2026, ya equivale a apenas el 15%. La diferencia entre ambas curvas pone en evidencia la «bono-dependencia» del sistema previsional argentino, donde buena parte del ingreso del jubilado no está asegurado por ley ni es estructural, sino que depende de decisiones discrecionales del Ejecutivo de turno, sujetas además a la falta de actualización del propio bono.

El pico más alto de la serie se registra en septiembre de 2017, cuando el haber alcanzó los u$s403,77.
La canasta básica que los jubilados no pueden pagar
Para entender el verdadero deterioro del poder adquisitivo de los jubilados, es necesario ponerlo en relación con el costo real de vida. La Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires elabora una Canasta Básica de Adultos Mayores para una pareja de jubilados, que incluye alimentos, bienes y servicios personales, salud, mantenimiento del hogar y vivienda.
Según la última actualización, a mayo de 2026 esta canasta asciende a $1.970.171 mensuales si la pareja es propietaria de su vivienda, y a $2.393.079 si alquila. De ese total, los bienes y servicios básicos del hogar representan la mayor porción, seguidos por:
- Alimentos: $223.887
- Bienes y servicios personales: $223.887
- Salud: $169.376
- Mantenimiento del hogar: $66.135
En comparación, una jubilación mínima más bono en mayo de 2026 asciende a $463.174, lo que alcanza para cubrir apenas el 24% de la canasta si la pareja es propietaria, y el 19% si alquila. Incluso considerando los ingresos de dos jubilados con haber mínimo —es decir, $926.348—, la cobertura sube al 47% en el caso de vivienda propia y al 39% si se alquila, sin llegar a cubrir ni la mitad de los gastos esenciales estimados para una vejez digna.

A mayo de 2026 esta canasta asciende a $1.970.171 mensuales si la pareja de adultos mayores es propietaria de su vivienda
Dos décadas sin alcanzar el 100% de cobertura
Lo siguiente que analizamos es cómo ha evolucionado, desde 2016 hasta hoy, la relación entre la jubilación mínima (con bono) y el valor de una canasta básica de adulto mayor, en este caso la elaborada por el GCBA en base al IPCBA. El resultado es contundente: en toda la serie, el haber mínimo nunca logró cubrir el 100% del costo estimado de vida de un jubilado, y desde 2024 la cobertura se estabilizó en una banda baja, de entre el 42% y el 48%.
El punto más alto se registró en diciembre de 2020, cuando un bono extraordinario llevó la cobertura al 81%, aunque de forma excepcional y transitoria. El piso se dio en febrero de 2024, con apenas el 42%, en el inicio de la gestión actual y antes de que el bono se estabilizara en $70.000. Para mayo de 2026, último dato disponible, la jubilación mínima con bono cubre el 45% de la canasta.

Para mayo de 2026, la jubilación mínima con bono cubre el 45% de la canasta.
Desde enero de 2020, el haber mínimo nominal creció año tras año, pero muy por debajo del ritmo al que lo hizo la Canasta Básica del Adulto Mayor, que refleja el costo real de vida. Vale aclarar que tampoco en enero de 2020 la jubilación mínima sin bono era una panacea: ya entonces cubría apenas el 55% de la canasta básica de un adulto mayor.
El gráfico compara dos líneas: por un lado, la evolución del haber mínimo jubilatorio sin bonos para evitar la distorsión y, por el otro, el valor que debería haber alcanzado esa jubilación para mantener ese mismo nivel de cobertura, ya de por sí insuficiente.
Durante los más de seis años de la serie, el haber mínimo se mantuvo sistemáticamente por debajo del nivel necesario para sostener siquiera ese 55% de cobertura. En mayo de 2026, el haber mínimo asciende a $393.174 y cubre el 39% de la canasta, mientras que para mantener el poder adquisitivo de enero de 2020 debería ubicarse en $562.939, una diferencia de 43 puntos porcentuales entre ambos niveles de cobertura. Es decir, lejos de mejorar, la jubilación mínima hoy ofrece menos protección que un punto de partida que ya era insuficiente. Este deterioro estructural no se corrige con bonos compensatorios.

Desde enero de 2020, el haber mínimo nominal creció año tras año, pero muy por debajo del ritmo al que lo hizo la Canasta Básica del Adulto Mayor
El impacto fiscal de la eliminación del impuesto PAÍS
El impuesto PAÍS fue creado a fines de 2019 por la Ley 27.541 con un diseño de emergencia y una vigencia limitada a cinco períodos fiscales, con el objetivo declarado de desalentar la compra de divisas. Sin embargo, lejos de ser un tributo marginal, su peso en la recaudación total creció del 2% en 2020 al 6,4% en 2024, y a lo largo de sus cinco años de vigencia aportó más de u$s17.000 millones, equivalentes al 3% del PBI acumulado.
El 70% de lo recaudado tenía asignación específica a la seguridad social, con el 60% destinado a programas de ANSES y el 40% restante al INSSJP (PAMI). Su carácter no coparticipable y su fecha de vencimiento explícita —dejó de aplicarse el 23 de diciembre de 2024— generaron, con el tiempo, una dependencia fiscal cada vez más difícil de sostener: esa discontinuidad significó una pérdida de ingresos equivalente al 1,1% del PBI, y en el acumulado al tercer trimestre de 2025, por cada $100 de menor recaudación total, $88 se explicaron directamente por la eliminación del impuesto PAÍS.
El propio esquema de Ahorro-Inversión-Financiamiento de ANSES permite dimensionar el quiebre. El impuesto PAÍS pasó de aportarle $3.690.987 millones en 2023 a apenas $2.605 millones en 2025, una caída prácticamente a cero en sólo dos años. Pese a esa pérdida, los aportes y contribuciones a la seguridad social —la fuente genuina de financiamiento del sistema— treparon de $7.805.686 millones en 2023 a $38.955.793 millones en 2025, lo que llevó a que la cobertura de las prestaciones jubilatorias con recursos propios mejorara del 72% en 2023 al 80% en 2024 y 2025, muy por encima del 61% que se registraba en 2019.
El resultado financiero total de ANSES, que en 2023 había sido de apenas $1,2 billones, saltó a $3,1 billones en 2024 y $4,2 billones en 2025. A simple vista, estos números podrían leerse como un fortalecimiento genuino del sistema. Pero la mejora no se explica por un salto en el empleo formal ni en la recaudación, sino, en gran medida, por el congelamiento real de los haberes: mientras las prestaciones de la seguridad social crecieron de $10.871.776 millones en 2023 a $48.663.243 millones en 2025 (4,5 veces), la inflación acumulada en ese período fue muy superior, licuando el valor real de cada jubilación.
El superávit financiero de ANSES en 2025 convive, entonces, con un sistema que perdió por completo el impuesto PAÍS como fuente de financiamiento y que, según vimos antes, hoy ofrece una jubilación mínima que cubre apenas el 45% de la canasta de un adulto mayor. La salida del impuesto PAÍS dejó un agujero fiscal que el Estado logró tapar, pero a costa de una variable que rara vez se explicita: el congelamiento real de los haberes jubilatorios. Mientras no haya una reforma estructural que aborde tanto la sostenibilidad financiera como el poder adquisitivo de los jubilados, el ajuste seguirá recayendo, una vez más, sobre los mismos.
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