CHIMENTOS
La sesión de fotos de Marta Fort inspirada en la Selección Argentina: minifalda, chaleco de peluche y un guiño al Mundial 86

Entre intensas sesiones en el gimnasio, viajes por el mundo y llamativas citas rápidas para buscar al candidato a novio ideal, Marta Fort sorprendió a sus fanáticos al anunciar que estará presente en el mundial 2026. La joven compartió la noticia en sus redes sociales con una impactante sesión de fotos.
En la primera imagen, Marta lucía una camiseta con los colores celeste y blanco, propia de la selección argentina, anudada en el centro. Encima, luce un chaleco corto de peluche blanco que añade textura al conjunto. Viste una minifalda plisada en tono blanco y sandalias negras de tacón bajo con adorno metálico en la parte frontal.
Como accesorio, la joven portaba un bolso dorado de tamaño pequeño con asa de cadena y un accesorio de peluche naranja. Como complemento, llevaba un collar dorado de flecos largos que caía sobre el pecho. Su pelo estaba recogido en una coleta baja con raya al medio y el maquillaje es de acabado prolijo, con labios nude y mirada definida. La influencer apoyaba una pierna sobre una pelota de fútbol blanco con detalles azules y verdes.
En otra de las fotos se observa un particular detalle, el escudo de la camiseta de Marta es el mismo que lucía Argentina en el Mundial de México ‘86. Aquel certamen terminó con la conquista celeste y blanca y Diego Maradona levantando la copa.



Junto al posteo, Fort compartió su emoción por acompañar a la Selección de Messi: “Voy a estar haciendo base en Miami para vivir y contarles de cerca todo lo que pase durante estas semanas: la pasión argentina, los hinchas, los festejos y toda la locura mundialista”.
En su descripción, Marta resaltó el hecho de mostrar en detalle una ciudad que conoce como la palma de su mano. “También les voy a mostrar una ciudad que conozco y quiero muchísimo, con planes, experiencias y mucha diversión entre partido y partido. Nos vemos en Miami”, escribió la joven, anunciado que se sumaría a la programación de Blender para el Mundial.
Una semana atrás, la joven abrió la puerta de su intimidad al relatar los requisitos que debía cumplir un hombre para salir con ella. Durante su visita a Blender, Marta tomó el micrófono y dijo: “Estamos buscando gente interesada para postularse para mi próximo novio”. Sorprendido al ver cómo tomaba la iniciativa, José María Listorti comentó: “Perdón, ¿qué requisitos? ¿Qué tiene que tener un hombre para seducirte?”.
Fue entonces cuando Fort comenzó a enumerar: “Que vaya a gimnasio. De 26 para arriba, hasta 40”. Luego, el conductor consultó por el aspecto de los muchachos: “¿Morochos, rubios?”. Sin dudar, la modelo respondió: “Morochos. Que no sea rata”.



Acto seguido, Listorti quiso saber cuál era la altura ideal para los candidatos de Marta. Tras pensarlo unos instantes, Fort afirmó: “Y no sé, la verdad me encantaría decirte que me encantan los altos, pero no tengo mucho. Que tenga auto. O que viva en Capital Federal, o cerca. Puede ser Vicente López”.
Días atrás, Marta había conocido una serie de candidatos que le presentó Martín Cirio. Todo sucedió cuando el streamer organizó una ronda de citas rápidas con el objetivo de ayudarla a encontrar pareja. La experiencia no resultó satisfactoria para la hija de Ricardo Fort.
Durante el streaming de Cirio, Marta conversó con varios jóvenes que participaron en el evento, abordando temas como las propuestas para citas y los perfumes que utilizaban. Al finalizar los encuentros, compartió su impresión sobre la dinámica y sobre los candidatos: “La verdad, no sé qué opina el chat. Fueron raros. Yo me lo esperaba igual. Cuando me enteré que eran novios para mí, pensé: ‘Este me va a traer un Florencio Varela que diga no tengo auto, vine en colectivo’”.
CHIMENTOS
Volvió la “Placa planta” a Gran Hermano Generación Dorada: quiénes quedaron para la eliminación

La arena de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) fue este miércoles el escenario de una de las galas más esperadas de la temporada. El público eligió a sus 12 favoritos entre los 19 participantes que estaban en placa, y los siete que no alcanzaron el corte quedaron como la “placa planta”, el grupo que enfrentará la votación negativa hasta el lunes 6 de julio, cuando uno de ellos abandonará la casa.
Todo había arrancado la semana pasada, cuando Santiago del Moro anunció que, tras la eliminación de Nenu López, todos los participantes quedaban nominados por decisión de Gran Hermano. La medida respondía al pedido insistente de varios jugadores, que desde hacía semanas cantaban al unísono “todos a placa” con la intención de que el público pudiera sacar a quienes consideraban que no jugaban. La producción los escuchó y les dio el gusto: primero una votación positiva para salvar a los más queridos, y luego, con los que quedaran, una votación negativa hasta la eliminación.
La gala arrancó con los 19 participantes parados en la arena sobre una alfombra verde. Del Moro fue llamando los nombres de a uno, en orden aleatorio, y cada salvación generó una reacción distinta en el grupo. La primera en bajar de placa fue Steffany “Campanita” Pereira, que explotó en gritos y festejó con todo el cuerpo. Segundos después llegó el turno de Andrea del Boca, que celebró junto a Yipio, Manuel y Nigro. La tercera fue Cinzia Francischiello, que agradeció a sus fans y a sus compañeros que seguían en la arena esperando su nombre.
Yisela “Yipio” Pintos fue la cuarta en salvarse y se emocionó visiblemente, con agradecimientos que incluyeron a todo Uruguay. Le siguió Juanicar, que saltó de alegría días después del Congelados más emotivo de la temporada. Tamara Paganini también entró entre los favoritos, un resultado que la propia jugadora no esperaba después de haber atravesado días complicados: la semana anterior había recibido la palabra “activá” de parte de sus familiares y había considerado seriamente abandonar el juego.
Emanuel Di Gioia corrió al living a festejar apenas escuchó su nombre. La Pincoya, Jennifer Galvarini, ya se lamentaba creyendo que no iba a entrar, cuando Del Moro la llamó y terminó festejando. Sol Abraham saludó a sus fans y a su hija. Charlotte Caniggia fue la décima salvada, lo que representó una sorpresa para muchos: es una de las participantes más nuevas del juego y su salida de la placa positiva fue interpretada como un golpe para los jugadores originales. Yanina Zilli celebró con su clásico “Ju gan do”, y Manuel Ibero Durigón cerró la lista de los doce salvados, festejando a los gritos junto a sus aliados.
Con esas doce salidas, la placa planta quedó conformada por Sebastián Cola, Matías Hanssen, Juan Carlos “JC” López, Luana Fernández, Alejandra Majluf, Mariela Prieto y Leandro Nigro. Los siete seguirán en riesgo hasta el lunes, cuando el público definirá con voto negativo quién abandona la competencia. Entre los analistas del programa, la presencia de Luana en la placa generó cierta sorpresa: es una participante original que supo estar entre las favoritas del público en distintos momentos del juego, y su permanencia en la placa planta no era el resultado más esperado.

La noche también tuvo su cuota de emoción por fuera de la definición de la placa. Después de que se conociera la lista de nominados, Tamara Paganini protagonizó un nuevo Congelados: su prima ingresó a la casa para darle saludos de su pareja, confirmarle que toda la familia está bien y que sus gatos también. El gesto apuntó directamente a la angustia que Tamara había mostrado la semana anterior, cuando la palabra de sus familiares la había dejado con dudas sobre si seguir o no en el juego. La visita funcionó como el ancla que necesitaba para retomar la competencia con más tranquilidad.
Este jueves habrá cena de nominados, el ritual que reúne a los siete jugadores en placa antes de la gala de eliminación. El lunes 6 de julio, uno de ellos cruzará la puerta de salida.
CHIMENTOS
Los cuatro signos del horóscopo chino que tendrán un julio espectacular y el que deberá cuidarse, según Ludovica Squirru

Con el segundo semestre ya en marcha, muchas personas buscan señales para entender qué clima energético traerá julio. En ese contexto, las enseñanzas y recomendaciones de Ludovica Squirru vuelven a captar la atención de quienes siguen de cerca el horóscopo chino y utilizan sus consejos como una guía para transitar los cambios cotidianos.
Las energías predominantes del período invitan a priorizar la cooperación, los vínculos y el bienestar personal. Sin embargo, según Ludovica no todos los signos navegarán estas semanas con la misma facilidad. Mientras algunos encontrarán oportunidades para avanzar, otros deberán moverse con más prudencia y evitar decisiones apresuradas.
Rata
Julio aparece como un mes especialmente favorable para la Rata. Habrá más claridad para tomar decisiones, resolver asuntos pendientes y fortalecer relaciones personales o laborales. La clave estará en aprovechar las oportunidades sin caer en la ansiedad.
Dragón
El Dragón contará con una energía de expansión que favorecerá proyectos, acuerdos y nuevos desafíos. Será un período ideal para confiar en la propia capacidad y animarse a dar pasos que venían siendo postergados.
Chancho
Para el Chancho, julio llega con una invitación a bajar un cambio y conectar con aquello que genera placer y tranquilidad. Los encuentros afectivos, los espacios de descanso y el cuidado personal tendrán un papel central durante estas semanas.
Caballo
No todo será sencillo para el Caballo. Según las energías señaladas por Squirru, este signo podría atravesar momentos de tensión, malentendidos o decisiones difíciles. La recomendación es evitar reacciones impulsivas y pensar dos veces antes de asumir compromisos importantes.
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CHIMENTOS
Mica Viciconte y Fabián Cubero en “Lo de Pampita”: “Tenemos un cajón con juguetes y disfraces. Hay que innovar la pareja”
Micaela Viciconte y Fabián Cubero se conocieron en agosto de 2017 durante la transmisión de Un sol para los chicos, el programa solidario de El Trece que reúne a distintas figuras para recaudar fondos. Aunque ese primer encuentro no derivó en un romance, ambos dejaron una buena impresión y fueron sus amigos en común quienes les insistieron en que podían formar una gran pareja.
Tiempo después, Cubero consiguió el teléfono de Mica a través de una amiga que compartían y comenzó la historia de amor. Hoy llevan casi nueve años juntos y son padres de Luca, nacido en 2022, el primer hijo de la panelista y el cuarto del exfutbolista. Además, conforman una familia ensamblada junto a Indiana, Allegra y Sienna, las tres hijas que Cubero tuvo durante su anterior relación.
Antes de convertirse en una figura de la televisión, Micaela Viciconte nació en Mar del Plata y se instaló en Buenos Aires con el objetivo de trabajar como guardavidas. Su salto a la popularidad llegó en 2014 con Combate, donde rápidamente se destacó y dio inicio a una carrera que la llevó a participar en distintos programas de entretenimiento. En la actualidad integra el equipo de Ariel en su Salsa, por Telefe.
La carrera de Fabián Cubero, en cambio, quedó marcada por su extensa trayectoria en Vélez Sarsfield. Llegó al club en 1996 por recomendación del preparador físico Julio Santella, comenzó a trabajar bajo las órdenes de Carlos Bianchi y desde 1998 se consolidó como titular. Se retiró del fútbol profesional en 2020, con un homenaje acompañado por excompañeros y entrenadores, y mantiene el récord de ser el futbolista con más partidos disputados en la historia de la institución.
Aquí, los momentos más destacados de la charla:
—Fabián, ¿cómo fue para vos tener de vuelta a un hijo?
Fabián Cubero: —Para mí fue espectacular. Al principio estaba un poquito dudoso con el tema porque ya tenía tres. Y venía con bastante laburo con los chicos y ella venía primeriza y dijo: “Yo ya quiero uno”. Y yo le dije: “Bueno…”.
—¿Cómo fue esa charla?
Micaela Viciconte: —Le digo “Pongamos una fecha para comenzar a buscar”. Esto fue en febrero y él me dijo: “Bueno, arranquemos en diciembre”. Después “octubre”. No, le digo.
—Te la iba pateando…
FC: —Iba bajando de a uno, viste: “Bueno, septiembre”.
MV: —Yo ya me estaba calentando y le digo: “esperá”. Pasaron cuatro años y tenemos la idea de tener un hijo. Me dice no, que sí, que no, bueno… quedamos en abril. Y ahí empezamos a ir con los médicos y al toque quedamos. Yo sabía que él podía, pero uno tiene la duda si vos podés, no podés, ¿viste? Entonces dije bueno, voy y me hago el chequeo de todo y me sale que tenía como ovarios de cuarenta años y que era probable que tenía que hacer un tratamiento.
FC: —Ovarios más de otra edad, digamos.
MV: —Claro.
—Había que estimular un poco.
MV: —Claro. Y me acuerdo que saqué pasajes para ir a las Cataratas ese fin de semana. El médico me dijo: “Tenés este día, este día y este día”. Entonces le dije: “Tenemos estos tres días con uno descanso”.
FC: —Te tenés que preparar mentalmente para cumplir con los días.
MV: —Son días muy importantes. No es como que fluye, como que sabés que lo estás haciendo porque estás en búsqueda de eso. Me acuerdo que cenamos con un vinito, que esto, que lo otro, y fue en la primera. A los tres días sigue sin venir mi periodo. Le digo: “Andá a comprar un Evatest. No, comprá dos”, le digo, “porque si uno falla, tenemos otro”. Fue a comprar. Compró uno en vez de dos.
FC: —Yo soy mucho así.
FC: —Me mandaste a comprar de vuelta, ¿no?
MV: —Sí, porque me recalenté. Te dije dos.
FC: —Volví, tuve que ir a comprar otro.
—¿Y entonces…?
MV: —Probamos el electrónico y… marcaba error. Entonces me llevé el Evatest en el auto porque tenía que trabajar. Y en el medio de la pausa de la radio me voy al baño.
—¿Solita?
MV: —Sola. ¡La ansiedad que tenía! Y dice embaraza… la foto, es un horror. Estoy en un baño casi público y dice positivo. Y yo dije “¡no, no puede ser!”. Así que fue como muy rápido…
—¿No llegaste a diciembre?
FC: —No llegué a nada. Mi objetivo era diciembre, pero no lo cumplí.
—¿Qué pasa cuando se pelean?
FC: —Con ella se pudre, conmigo como que todo sigue igual, digamos. Yo no peleo, o sea…
MV: —No peleás porque yo creo que es de los hombres en general, no quiero hablar por todos, pero como que nunca saben qué hicieron, ¿entendés? Como que les decís: “Che, pero ¿yo hice eso?“. Como que no tienen ni idea. Y yo soy la mujer que necesita hablar. Para que todo esté bien, necesito hablar. Si vos estás tres días sin hablarme, esa pelota va creciendo y después va a ser cada vez peor ablandarme. Entonces, al otro día sentémonos. ”Che, ¿cómo hacemos?» Y esa es la parte que a él no le gusta. Entonces, ahí hay un problema. Termino yo: “Fabián, bajá que tenemos que hablar”.
FC: —¡Pará, que diga la verdad! Hay veces que yo le voy a hablar y me dice: “No, ahora no quiero porque estoy muy enojada, salí de acá”. Entonces, no sé cuándo sí, cuándo no. A veces muy temprano, a veces muy tarde.
MV: —Una vez al año.
FC: —No, he ido varias veces a hablar. “Che, amor, vamos a hablar”. “¡Salí de acá! Cuando esté enojada tenés que esperar un poquito…“.
MV: —Porque cuando me dice “no es tan grave”, para mí sí es grave.
—Mica, una vez dijiste que si te enojás no le hablás por un mes.
FC: —Es que ella es así.
MV: —He mejorado.
FC: —Ahora son veinticinco días, no es un mes.
MV: —Al principio de la relación sí, a veces los enojos me duraban mucho, pero me pasa que necesito también procesar un poco. Si hablo en caliente es peor. Yo necesito…
FC: —¿Ves cómo se pisa? Esas fueron las veces que le fui a hablar y me echó.
MV: —Si nosotros tenemos una discusión y automáticamente querés venir a hablar, no. Esperemos, bajemos ahí y a la noche o al otro día, hablamos. Vos venís automáticamente porque no querés que se pudra y decís: “Hablemos“.
FC: —Es que te juro que a veces digo no, bueno…
MV: —Es difícil.
FC: —Siento como que nada es grave. Ya está, no nos vamos a andar enojando, ya pasó, listo, ¿entendés? O sea, soy mucho de eso.
FC: —Mi cabeza siempre está en hacer maldades. Hoy en día es algo que todavía lo tengo como incorporado, te juro. Voy al colegio a buscar a las nenas y le toco bocina a las nenas sin que se den cuenta y las asusto. O sea, soy un nene, soy un chiquilín.
MV: —Nos divierte a todos, como que ya lo conocemos y es parte de su humor y lo aceptamos.
—¿A vos te hace bromas?
MV: —Todo el tiempo. Soy fóbica a las abejas, les tengo miedo. Veo una abeja y me voy a la mierda, corro. El primer viaje que hicimos, nos conocíamos poco y yo me duermo una siesta de una hora. Mi celular estaba en la mesita de luz y él me apoya una abeja muerta que encontró.
FC: —Había una abeja, la maté, la traje y la puse arriba del celular. Ella estaba durmiendo y yo se lo puse, porque me dio bronca que duerma. No podés ir a Miami y dormir una siesta. No existe.
MV: —No, casi me muero. Me dijo: “La fobia se va con más fobia”. ¡Casi lo mato!
FC: —Es mi teoría, que la fobia se va con más fobia.
MV: —Y el nene hace bromas, se pone las máscaras de Halloween.
—¡Ay, no, salió igual a él!
FC: —“¡Quiero asustar a mamá!”.
MV: —¡Es igual! Hace todas las mismas bromas. Es como muy gracioso.
FC: —Ella es muy pasional también en la intimidad…

—Eso los unió un montón entonces…
FC: —Sí, es muy fogosa, sí. Somos de innovar bastante nosotros como pareja. Tenemos una valijita también, ¿no?
—¿Una valijita con qué?
MV: —Y… siempre hay que innovar.
—¿Algunos juguetes, algunas cositas…?
FC: —Sí.
—En alguna entrevista dijiste: “Tengo muchos disfraces”.
MV: —Sí, hay de todo. Yo soy como más timida en ese sentido, pero bueno, hay que jugar, nos reímos.
FC: —Hay un montón de disfraces. De todo.
MV: —Porrista, enfermera… tipo angelito, tipo diablito. Mucho de encaje.
—¿Viene con acting?
MV: —No, te la debo. Es que me tiento, no puedo. Un día, en el departamento, no podía salir del baño, agarré un chupetín y dije: “No, no puedo salir con el chupetín”, es demasiado (ríe). Haciéndome, tipo, la colegiala. Digo: “Flaca, no, ya sos grande”. Y bueno… salí con el chupetín y nos cagamos de risa.
—¿Él también se pone disfraz?
FC: —No, yo no. A veces me gusta poner música, velas, masajes: yo armo todo de la nada.
MV: —Voy a dormirme y veo la camilla de masajes abierta y digo: “¡Oh, my God!”.
FC: —Hoy toca (risas).
MV: —La familia ensamblada, para mí, fue lo más difícil. Entender, aceptar, cuál era mi rol, cuál era el de él, cuál era el de mi hijo. A mí, eso es lo que más me costó.
FC: —Lo que más disfruto es cuando hay un buen vínculo de mis hijas con ella, ¿viste? Eso es lo que más tranquilidad me da. Si pasa algo y no fluye la relación y los vínculos de mis hijas con ella, me siento como mal, ¿viste? Me siento como en una encrucijada porque están mis hijas y está ella, y no es que uno lo divida, pero no son sus hijas, ¿entendés? Entonces, a veces estoy ahí como en el medio y es lo que más cuesta. Me gustaría que no nos preguntén más nada de nuestra vida privada…
MV: —No va a pasar.
FC: —Pero es parte de lo que somos, ¿no? O sea, tenemos una historia…
MV: —Ahora respondon ”No hablo del pasado». Esa frase la tomé de vos, Caro, y de verdad siento un alivio fatal.
FC: —Sí, así que sos una inspiración para nosotros.
MV: —Sos una inspiración. Me parece que no suma, la gente sabe quiénes somos. Ya está, no suma. Me parece que hay que vivir el presente, nuestra familia, nuestros proyectos.
FC: —Tratamos de no hablar… sí hablamos de nosotros, porque es justamente lo que dijimos hace un rato; es entender un poco el juego y no volver a caer en lo mismo, porque cualquier cosita es un disparador para que se viralice.
—Puede ser usado en tu contra.
FC: —Claro, porque viste que aparte los medios, a veces, ellos mismos se van generando. Me dijeron tal cosa…
—O te vienen y te agrandan toda la versión.
La pareja se sometió al ping pong de preguntas y respondió sin filtro cómo es su relación por dentro.
—¿Quién de los dos “roba” más?
FB: —Ella.
MV: —¡¿Yo “robo”?! ¡Ah, noooo!
FC: —Yo soy carismático, soy copado, soy agradable.
MV: —¡Pará, él está robando! Porque yo tengo mucha presencia, voy al frente, soy una mujer genuina, honesta, una mujer amiguera, empática, compañera.
FC: —Bueno, ella “roba”, porque yo la amo.
MV: —¡Ay, tomátela, es mentira! (ríe). Creo que es un conjunto de las dos.
FC: —Somos como parejos en ese sentido.
—¿Quién de los dos tiene siempre la última palabra?
FC: —Y ella, claramente. Ni lo dudo.
—¿Quién es más orgulloso?
FC: —Ella.
—¿Quién es el más probable que discuta por bolu…?

MV: —Él. Fabi no tenés ni fundamento cuando discutís. Yo no considero que discuto por boludeces. Para mí sos vos.
FC: —Y para mí son boludeces las que discutís vos. Además, yo no discuto.
MV: —No, pero cuando discutís, discutís por pelotudeces. Planteás cosas pelotudas.
—¿Como qué?
MV: —Boludeces, no sé… cosas cotidianas de la heladera. “Che, ¿no sacaste el churrasco?”. Son boludeces.
—Mejor discutir por eso que por cosas importantes. ¿Quién es más celoso?
FC: —No, en ese sentido, ninguno de los dos.
MV: —A mí me gustaría que a veces sea un poco más… algo. “Che, quién era?”, ¿entendés? Eso. Simple.
FC: —Ella es más de preguntar todo, en realidad. “¿Qué hiciste?”. “¿Dónde fuiste?“. “¿A qué avenida?“. “¿Por dónde pasaste?“. “¿Quién es?“.
—¿Y si lo ves en una fiesta charlando con una chica mucho rato?
FC: —Me c… a piñas, de una.
MV: —Si esa chica es una amiga, no pasa nada, pero…
FC: —Ah, pero enseguida pregunta, ojo. Cuando me ve saludando a alguien, “¿Quién era?» Y no puedo dudar porque ¿viste que a veces te pone nervioso cuando te apuran?
—Parece que ella es más celosa.
MV: —Yo observo, pero no le hago un reclamo. O sea, tiene que haber un fundamento o algo que me haga sentir incómoda, sí. Cuando yo le pregunto “¿cómo te fue», “¿qué hiciste?“, ”¿qué novedades hay?“, siempre le pregunto del lado de saber cómo le fue. Él lo toma mal. Y si no, ¡¿de qué hablamos?!
FC: —Es que te pregunta tanto que a veces dudo.
—¿Quién de los dos pidió perdón más veces?
FC: —Yo.
—¿Por qué?
MV: —Y, porque se equivoca más (ríe).
FC: —Porque ella siempre tiene la razón.
Disfrutá la antrevista completa en el video.
Fotos: Gastón Taylor
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