CHIMENTOS
Juli Poggio confesó su fanatismo por los hoteles alojamiento y explicó por qué le hierve la sangre cuando va a uno

Lejos de importarle el qué dirán o queé la puedan juzgar por su forma de ver y vivir su intimidad, sexualidad y forma de transitar la vida en pareja, tras reconocer que elige mantener una relación abierta, Juli Poggio confirmó ahora otra cosa que disfruta en ese ámbito tan privado.
En tanto estaban al aire en Resu en vivo, la propia Juli Poggio se metió en el tema que a lugares para tener sexo refiere y salió a bancar a los hoteles alojamiento. Es que en tanto algunos decían que no era de agrado por la higiene del lugar la ex hermanita salió al cruce con argumentos.
“Me tienen harta con que les da asco el telo. A ver, un hotel es lo mismo. No se hagan los fifí. ¿Qué se piensan? ¿Qué en las sábanas de un hotel no hacen sus cositas? ¿Se piensan que lavan diferente las sábanas?”, remarcó sin filtro la influencer y actriz.
Siguiendo con su descargo y dejando en claro que ella es del «team hotel alojamiento», Poggio continuó: “Me da asco el telo, dicen. Es lo mismo que el hotel. ¿Qué se hace?. Es re divertido ir a un telo, es un re plan para mí. Me encanta”.
JULI POGGIO ES ABIERTA SEXUAL Y MENTALMENTE
“Eso de que no ves a nadie, de que te pasen la comida como por una puertita. Primero que no ves a nadie. El que te atiende está como atrás de algo. Ves las manos nada más. Entonces, ahí a mi ya me da risa. Me divierte”, detalló Juli intentando compartir la experiencia con aquellos que nunca fueron.
Finalmente, Poggio remató: “Después, la habitación no es como la de un hotel. Está pensado para que en muchos lugares puedas hacer muchas cosas. En cuanto a la higiene del lugar, cuando llegás al telo te ponen en el inodoro una banda que dice desinfectado”.
Juli Poggio
CHIMENTOS
Silvina Garré vuelve a sus recuerdos y reflexiona sobre su carrera: “Buenos Aires me dio todo”

“Sentí la necesidad de volver a Rosario, vivir sola en mi ciudad, estar más cerca de mi hermana y su familia, visitar más a mis amigas. Lo sentí íntimamente. No lo había pensado. Nunca había querido volver a vivir a Rosario desde que me vine acá, en 1981”, confiesa Silvina Garré en charla con Teleshow.
Pasaron 45 años, miles de conciertos y unas cuantas canciones inolvidables para que decidiera regresar a Rosario, donde hoy conviven sus recuerdos, sus cuadernos artesanales y su familia, y desde donde sigue ligada a la música: se presenta en escenarios, comparte su herencia con nuevas generaciones y reafirma su lugar en la historia del rock argentino.
Con la Trova Rosarina como marca indeleble en el corazón de la música popular argentina, Garré hoy sigue girando con su nuevo trabajo Con Nombre de Mujer, donde reversiona clásicos y no tanto con títulos femeninos a los que le aporta su estilo inconfundible. Antes de su concierto del 31 de julio en el Café Berlín de Villa Devoto, aquella sentencia sobre las dos ciudades de su vida es la excusa ideal para repasar este camino que no se detiene.
—¿Cuándo te percibiste cantante?
—De chiquitita, muy chiquita. Más o menos entre los doce, trece años. Y, como autora, me he encontrado en situaciones de estar cantando algo y darme cuenta que no era una canción conocida. Ese es el primer recuerdo que tengo. Me acuerdo la sensación de confusión y felicidad al mismo tiempo de haber inventado una canción.
—¿En tu familia había ambiente musical?
—En casa mi mamá tocaba la guitarra. Ella tenía un cuadernito con los acordes marcados por colores. El do mayor era rojo y así…tenía un repertorio de boleros, cantaba en inglés y en francés. Aún tengo ese cuaderno conmigo.
—¿Grababas tus canciones de alguna manera?
—En casa había unos grabadores y cassettes. Grababa una voz en un grabador y en el otro grababa otra voz, las disparaba juntas y pasaba la canción con los dos. Era un juego, el juego que más me gustaba. Yo era super solitaria en mi infancia, y eran mis momentos para jugar.
—¿Sufrías la soledad o la disfrutabas?
—Era mi forma de ser. Una persona muy introvertida.
—¿Conservás recuerdos materiales de esa época?
—Sí tengo el registro de cassettes y esos cuadernos con canciones, poemas, textos. Eso es lo único que conservo, además de una guitarra que traje de Rosario, que no perdí en las mudanzas. Tengo todos esos cuadernos desde los 14 años hasta hoy.
—¿Te inspira el dolor para escribir canciones?
—No, desde el dolor no. Si yo siento mucho dolor, no toco la guitarra ni el piano ni escribo nada, es un estado de inacción muy grande. Necesito crear un clima.
—¿Cómo surgen tus temas?
—Rápidamente. No porque yo sea muy veloz para escribir canciones, sino porque es sobre algo que se ha venido elaborando inconscientemente. De repente aparece como resuelto, bastante listo, pero tiene que ser un momento de estar muy conectada con lo que siento.
—¿Te cuesta conectar ahora con ese clima?
—Ahora es difícil conectar. Ahora todo es para afuera, todo es hacia afuera. A veces veo que todo el mundo está hablando con todo el mundo. A mí me gusta estar con mis pensamientos. No le escapo a los pensamientos, pero veo que no se puede estar en silencio. Están hablando y hablando. Como que siempre hay que estar hacia fuera de uno mismo. Y para mí el acto de la creación siempre para adentro.
—¿De dónde tomás inspiración?
—Puede ser una película, una conversación, algo que escuchás al pasar. Eso después puede aparecer cuando componés. Pero en el momento de hacerlo hay que estar muy conectado.

—¿Por qué dejaste Buenos Aires?
—Me fui. En realidad no la dejé. Fui a recuperar espacios y momentos de mi ciudad que me perdí, porque me vine para acá hace más de 40 años.
—¿Venías pensando en volver a Rosario?
—No lo había pensado. La idea mía era irme a vivir a Mar del Plata, no a Buenos Aires. La pandemia me agarró en Mar del Plata, me salvó la cabeza. Estoy agradecida porque todos los días salía y caminaba y miraba el mar. Tenía mucho miedo, vivía con mucho terror. La idea era quedarme, y finalmente me volví. Un verano quise pasar las fiestas en Rosario, hacía mucho que no veía a mi familia. Me quedé unos días y sentí íntimamente que tenía que volver a vivir allí. Y eso no me había pasado desde que me vine a Buenos Aires en 1981.
—¿Te dio nostalgia volver a Rosario?
—Me dio mucha felicidad porque no era una extraña. Hay lugares que todavía están, otros se modificaron, pero hay lugares, barcitos, que todavía existen. Vivo cerca del río, de la Costanera. Es muy lindo Rosario y el ritmo de la gente es más lento, más tranquilo. Se puede caminar.
—¿Te hizo mal Buenos Aires en algún momento de esos cuarenta años?
—No, Buenos Aires me dio todo. Casi todo. No me arrepiento para nada de haber venido acá. Acá pude construir una carrera. Era mi sueño. En blanco y negro Buenos Aires, porque fue un sueño en blanco y negro. Siento que uno tiene que estar cómodo en los lugares donde está. Dejé de sentirme cómoda en Buenos Aires, sentí como que era otra ciudad, fue hace cinco o seis años. Lo que pasa es que seguí quedándome. Ya hace tres me mudé a vivir a Rosario.

—¿De ahí no te vas a mover?
—No. Eso sí va a ser mi base, donde ya están todas mis cosas, está mi familia. A lo mejor me voy a estudiar a algún lado, pasar un par de meses en algún lugar, pero siempre mi base será Rosario.
—¿Cómo fue tu experiencia como psicóloga?
—Estudié y después no era muy compatible. Atendía, trabajaba en una clínica y en casa. Después grabé un disco con una banda y empecé a grabar discos uno detrás de otro.
—¿Te gustaba atender pacientes?
—Empecé atendiendo a niños, muy chiquitos. Pero después, cuando pasé a adultos, pensé que iba a ser más complicado, pero no. La persona empezaba a hablar de que estaba ahí, automáticamente se hacía un switch.
—¿Hacías psicoanálisis?
—Hacía psicoanálisis. Diván no. Atendí un tiempo y mientras estaba atendiendo, me encontré con un músico en la calle y me dijo: “¿Tenés temas? ¿Qué estás haciendo? Andá a una banda, andá al estudio”. Fui al estudio, compusimos temas, ensayamos y grabamos. Y le dije chau a la psicóloga.
—¿Qué experiencia te dejó la facultad?
—Me gustó muchísimo, más aún que la de la práctica clínica. Porque siempre estuve entre músicos, desde chiquita. Entonces ahí había otra gente, hablaban de otras cosas.

—¿Antes de debutar profesionalmente, hiciste otro trabajo?
—Trabajaba con mi papá en su consultorio médico. Pero no funcionó demasiado, no era buena respecto a la gente. No te digo que no soy agradable, pero no soy una persona de mucha sociabilidad.
—¿Sos autodidacta o estudiaste en el conservatorio?
—Estudié en forma particular con distintos profesores. Primero, cuando era chiquita en Rosario, conservatorio, armonía. Después vino un profesor de piano, otro de guitarra, otro de flauta traversa. Todo en Rosario. Después ya no estudié más, y me lancé a tocar temas de una manera más natural.
—¿Si no hubieras sido cantante, qué te hubiera gustado ser?
—Hubiera estudiado para pintora. Me encanta la pintura. No sé pintar, pero me encanta ver cuadros, me encanta la gente que sabe dibujar bien.

—¿Cómo fue el proceso de selección de temas para tu disco más reciente?
—Siempre existe el desafío cuando uno hace canciones de otros, primero que tenés mucho material para elegir. Tener la posibilidad de elegir estos temazos, de tantas poesías y melodías divinas. El rock argentino tiene unos autores a los que hay que hacer lugar por la calidad. Es un gran placer poder cantar estas canciones y que la gente también se sienta ligada al tema.
—¿Cómo ves al público actualmente?
—Hay gente que no es de mi generación. Yo lo llamo herencia musical. Lo veo en mis sobrinas, que son chicas jóvenes y escuchan música que escuchaba yo cuando era joven. Descubren cosas actuales, pero también la obra del rock nacional, la música de los setenta, los ochenta. Mi público es como el hijo de…porque sus padres escuchaban esa música. Ellos la escucharon desde chicos, entonces hay público de diferentes edades.

—¿Qué representa para vos la Trova Rosarina hoy?
—La Trova es un clásico de la música argentina. Estuvimos hace un mes y medio, hicimos trece conciertos, lleno total.
—¿Van a volver a tocar juntos?
—No, por ahora ya no, porque estuvimos un mes y medio haciendo. Considerá que somos seis, cada uno tiene otras cosas que hacer. Bastante que conseguimos un mes y pico de conciertos.
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El video de Luck Ra en medio de su separación de La Joaqui que armó un escándalo: «Qué carajo voy a hacer»

La Joaqui y Luck Ra parecían ser una de las parejas más sólidas y románticas del espectáculo, debido a sus constantes gestos y demostraciones de amor. Sin embargo, en las últimas horas, la noticia de su separación sorprendió a todos. En medio de esta versión, un video del cantante cordobés comenzó a viralizarse en redes sociales y muchos fans lo asociaron a su reciente separación. Vale destacar que ninguno de los artistas hizo declaraciones hasta el momento.
El clip fue compartido por el intérprete de «Hola perdida» en Tik Tok el pasado 16 de junio y en este, el cantante lanza una llamativa frase. «Qué me importa dónde estoy, adónde voy, qué carajo voy a hacer. Mientras me tenga a mí, todo va a estar bien», se puede leer mientras él posa frente a la playa y mira hacia el horizonte. La frase pertenece al fallecido youtuber Gaspi y fue popularizada en las redes sociales tras su muerte.
«¿Será que anda con Tuli Acosta?», «¿Qué pasó con que ella decía que era el mejor hombre que había conocido?», «ese es un mensaje de soltero», «qué bueno que ella abrió los ojos», «para mí es todo marketing», «muy pronto se va a ver con otra», fueron algunos de los comentarios de sus seguidores. Mientras algunos consideraron que Luck Ra fue el que decidió terminar el romance, para otros fue Joaquina quien quiso cortar a pesar del dolor que le generaba la ruptura.
De acuerdo al programa LAM, loa artistas no están juntos desde hace un mes y medio debido al joven. “Él quiere otra cosa para su vida. Ella está muy enamorada y no lo puede entender”, revelaron durante el vivo por América. «Hace seis meses tuvieron una crisis también. Lograron reflotar, salir adelante. Pero bueno, hay un montón de cosas en el medio«, habían contado sobre los supuestos motivos de este distanciamiento.
CÓMO SE HABÍAN CONOCIDO LA JOAQUI Y LUCK RA
Aunque muchos creen que su historia empezó en 2024, el primer encuentro entre los artistas se produjo varios años antes durante una fiesta de 15, donde ambos habían sido contratados para presentarse como invitados musicales. Tiempo después, La Joaqui confesó que desde aquel momento Luck Ra le había parecido muy atractivo. Sin embargo, la relación no avanzó y cada uno siguió con su carrera.
Recién en abril de 2024 retomaron el contacto cuando comenzaron a intercambiar mensajes a través de las redes sociales. Ese acercamiento despertó rápidamente las sospechas de sus seguidores, que no tardaron en vincularlos sentimentalmente. El inicio de la relación no fue tan sencillo como muchos imaginaban.
Según contó la cantante, antes de convertirse en pareja tuvieron al menos cuatro citas sin llegar siquiera a darse un beso. La Joaqui explicó que en ese momento atravesaba un período de «pánico social», una situación que incluso la llevó a cancelar algunos encuentros a último momento por la ansiedad que sentía.
Luck Ra, Joaqui
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Benjamín Vicuña contó cómo es su vínculo con sus exparejas: “Es lo que me tocó”

Como cada sábado, Mirtha Legrand recibió a una serie de figuras en su histórica mesa: entre ellos se encontraba Benjamín Vicuña, quien disfruta de un gran presente tanto laboral como personal. Conociendo esto, y siendo fiel a su estilo, la Chiqui ahondó en la vida privada del chileno y le preguntó cómo era su vínculo con sus exparejas.
“Y contame, con tus ex, ¿te llevás bien? Son preciosas las dos. Ambas muy bonitas”, lanzó Mirtha. Tras las risas iniciales de los invitados, Vicuña mostró una clara incomodidad. Fue entonces cuando el actor comentó: “Yo sabía que esto iba a pasar. Me pasa que, y esto lo van a entender todas las personas que tienen familias grandes y ensambladas, lo más importante de verdad es el bienestar de los chicos. O sea, y es muchísimo laburo. Y la verdad que con ambas, yo que tuve hijos con dos mujeres, se le busca la vuelta para tener un equipo sano, para entender que eso se concrete, que los hijos puedan llevar adelante su, su vida, eh, tener el mejor entorno posible”.
Aún así Legrand continuó: “¿Y con ellas tenés una buena relación? ¿Le hablás o no? Lo pensó mucho”. Tras unos instantes de dudas, Benjamín aclaró: “No, me hablo, me hablo, esto también lo van a entender muchos. Uno por momentos se disocia y lográs hablar de lo que hay que hablar. ¿Existen escenarios mejores? Posiblemente. Existen otros, pero bueno, es lo que me tocó”.
Al ver que no daba una respuesta concreta, Mirtha eligió cambiar el tema y comentó: “Sos terrible vos. Tenés éxito con las mujeres. Bueno, felicitaciones. Está bien, está bien. Peor sería que te rechazaran, mirá”.
En otro pasaje de la charla, Benjamín Vicuña habló de su hijo mayor y se refirió a la vocación artística que eligió Bautista, de 18 años. El actor expresó su orgullo y también sus temores ante la decisión de su hijo de seguir sus pasos en el mundo de la actuación. “Soy padre hace 20 años y tuve la suerte de ir evolucionando. Y lo digo de verdad. Y de repente a mi hijo adolescente, que el otro día me vino con algunos planteos y reclamos. Me dijo “quiero ser actor”, pero también me dijo algunas cosas que tienen que ver con su niñez. Porque cada persona tiene un punto de vista. Y se complementa con el nuestro, pero su verdad es su verdad. Y ante eso él me dijo: “Mira, a mí me faltó esto, y esto y esto”. Yo le dije: “Bueno, Bauti, está bien, pero estoy acá”. Tengo a Bauti que ya es un adolescente, es hermoso y quiere ser actor, así que esto va a seguir”, dijo emocionado. Vicuña agregó: “Me encanta. Es algo muy fresquito que vengo acá y lo digo. Está yendo mucho al teatro, fue a ver a Francella y me mandó un audio hermoso”.

En ese contexto, el actor compartió que la noticia le genera una mezcla de alegría y preocupación debido a las dificultades de la profesión: “Me da miedo porque es una carrera muy difícil”, confesó, dejando en claro la complejidad del camino elegido por su hijo.
Vicuña también repasó algunos aspectos de su vida familiar y el desafío cotidiano de la crianza de sus hijos. “Tuve seis hijos, así que estoy lidiando ahora con las vacaciones de invierno”, comentó entre risas, haciendo alusión a la intensidad de la vida doméstica. El artista es padre de Blanca, quien falleció en 2012, Bautista, Benicio y Beltrán, fruto de su relación con Pampita, y de Magnolia y Amancio, junto a la China Suárez.
Además, se refirió a los intereses de Beltrán, de 14 años, quien eligió el fútbol como su gran pasión y juega en Defensores de Belgrano. Sobre este camino, Vicuña explicó: “Es un mundo muy sacrificado, tiene que entrenar tres o cuatro veces por semana”. De este modo, el actor describió las distintas vocaciones y sueños de sus hijos, así como el acompañamiento y apoyo que les brinda en cada etapa.
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