POLITICA
La UBA insistió con su reclamo por la falta de fondos para los hospitales universitarios y apuntó contra el Gobierno

El conflicto abierto entre la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Gobierno tuvo un nuevo capítulo en las últimas horas con una publicación del vicerrector Emiliano Yacobitti, en donde mostró una carta que afirma que el Poder Ejecutivo no giró los fondos para los hospitales universitarios.
El documento en cuestión es una respuesta que realizó el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, en donde reconoce que todavía no se dispusieron los fondos para las instituciones médicas. Según el escrito, allí se reconoció expresamente que no hubo, hasta la fecha, transferencia alguna correspondiente a los fondos destinados a los hospitales universitarios.
En tanto, Yacobitti el accionar del Poder Ejecutivo y señaló: “Un mes después de la nota que presentamos reclamando los fondos. Cinco horas después de la conferencia de prensa de los médicos. Llegó la respuesta de @AleCiroAlvarez reconociendo que todavía no se transfirió ni un solo peso de la partida de gastos operativos para el funcionamiento de los hospitales universitarios. A confesión de parte… Cumplan la ley”.
La carta firmada por Álvarez precisa: “De forma complementaria, en la planilla anexa al artículo 12 de la Ley de Presupuesto 2026 se dispone que, además de los créditos por universidad, una asignación específica de $79.763.113.948 debe ser destinada a la totalidad de los hospitales universitarios del sistema. Esta asignación de crédito no se encuentra distribuida por institución. Es por ello que desde esta Subsecretaría de Políticas Universitarias se están evaluando los criterios y parámetros para una distribución eficiente de estos fondos entre todas las universidades nacionales que cuentan con hospitales universitarios”.
El eje central de la controversia gira en torno a la partida “Hospitales Universitarios”, contemplada en la Ley de Presupuesto 2026. La universidad reclama la transferencia de $75.371.896.068, lo que representa el 94,5% del total previsto para los hospitales universitarios del país. El Gobierno, en cambio, sostiene que esos recursos no pertenecen a una sola institución y que deben distribuirse entre todas las universidades nacionales que cuentan con hospitales, de acuerdo con criterios objetivos.

Este nuevo cruce se originó luego de que Álvarez difundiera en redes sociales planillas con partidas presupuestarias asignadas a todas las universidades nacionales bajo el concepto de “función salud”. Sin embargo, omitió publicar los fondos específicos consignados en el presupuesto para los hospitales universitarios, un punto que fue subrayado por las autoridades de la UBA.
“Resulta inadmisible, que con amenazas de medidas de fuerza, pretenda apropiarse del crédito presupuestario destinado a todos los hospitales universitarios nacionales del país, queriendo imponer a esta Subsecretaria cómo distribuir esta partida presupuestaria en su favor”, señala el documento que publicó Yacobitti.
En declaraciones a Infobae, Álvarez sostuvo: “El Estado Nacional está al día con todas las transferencias que corresponden de acuerdo al presupuesto”. El funcionario rechazó la acusación de desfinanciamiento y puntualizó que “las autoridades de la UBA le están exigiendo al Estado Nacional el 94% de todo ese monto para la UBA. O sea que dejan alrededor de $4.000 millones para los tres hospitales de Córdoba, el hospital universitario de Chaco, los de Cuyo y el de La Plata”. Agregó: “Es un criterio de ´siempre primero la UBA´. Nosotros dijimos: eso no, esto tiene que estar de acuerdo a criterios objetivos”.
Desde el Ejecutivo, detallaron que mensualmente la UBA percibe $4.882.724.440 para gastos de funcionamiento. Ese monto incluye partidas para salud ($150.388.873), educación ($4.674.185.203) y ciencia y tecnología ($58.150.364). Los funcionarios remarcan que estas transferencias se realizan con regularidad y que no existe retraso en esos conceptos.

A todo esto, desde la Universidad de Buenos Aires convocaron a una nueva marcha federal universitaria para el próximo martes 12 de mayo. La concentración tendrá un acto principal a las 17 en la Plaza de Mayo.
La convocatoria es impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Frente Sindical de Universidades Nacionales y la Federación Universitaria Argentina (FUA), y prevé movilizaciones simultáneas en distintas ciudades, con epicentro en la Ciudad de Buenos Aires.
La citación se realizó oficialmente a través de un video, en el cual las instituciones subrayaron: “Ya marchamos. Ya defendimos la educación pública, gratuita y de excelencia. Y lo logramos. Juntos. Sin embargo, decidieron no escucharnos. Nadie debería estar por encima de la ley. Vos ya decidiste. El pueblo argentino ya decidió. Eso es vivir en democracia”.
El reclamo principal es que el Poder Ejecutivo cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada en el Congreso nacional en octubre de 2025 y luego ratificada por la Justicia. Uno de los ejes centrales es la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, cuya vigencia fue ratificada a fines de marzo por la Sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal.
POLITICA
El Gobierno cambia de estrategia y buscará revertir en Diputados los cambios que introdujo el Senado a la reforma del BCRA

El Gobierno cambió de estrategia y buscará revertir en Diputados las modificaciones que introdujo el Senado a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). La Casa Rosada dejó de lado la decisión inicial de aceptar los cambios para garantizar la sanción de la ley y ahora apuesta a reunir los dos tercios necesarios para recuperar el mecanismo original de remoción del presidente y del directorio de la entidad.
“Vamos a intentar imponernos con dos tercios para que la remoción del presidente y del directorio tenga que pasar también por Diputados”, aseguran en la primera línea del Ejecutivo. En Balcarce 50 sostienen que la evaluación cambió por las nuevas proyecciones de votos que maneja el oficialismo. “Antes nos inclinábamos por ratificar los cambios, pero creemos que tenemos los votos para rechazarlos e imponer la versión original”, agregaron.
La principal diferencia está en el artículo tercero de la reforma. El texto que Diputados aprobó el 26 de agosto establecía que la remoción del presidente, vicepresidente y directores del Banco Central debía contar con el respaldo de dos tercios de los presentes en ambas cámaras del Congreso. El Senado modificó ese procedimiento y dispuso que la decisión quedara exclusivamente en manos de la Cámara alta, por mayoría absoluta de sus miembros.
La modificación fue aprobada en el Senado por 66 votos a favor y dos en contra, con el acompañamiento del peronismo, pese a que ese bloque rechazó el proyecto en general. Esa mayoría agravada obliga ahora a Diputados a alcanzar también los dos tercios de los presentes para insistir con su propia redacción, según establece el artículo 81 de la Constitución Nacional.
La diferencia de mayorías resulta determinante para el resultado de la negociación. Diputados puede aceptar los cambios del Senado con una votación de mayoría simple, pero necesita los dos tercios para recuperar el mecanismo original en los artículos modificados con esa proporción de votos. Además, no puede incorporar una tercera redacción durante esta instancia del trámite legislativo. Por eso, el oficialismo concentra las conversaciones en reunir los respaldos suficientes para insistir con el texto aprobado en agosto.
La decisión responde a una prioridad expresa de Javier Milei: establecer un procedimiento más exigente para desplazar a las autoridades monetarias. En el entorno presidencial sostienen que el objetivo es reducir la posibilidad de que un futuro gobierno remueva rápidamente al directorio ante un cambio de orientación económica. La Casa Rosada considera que la estabilidad institucional del organismo es uno de los aspectos centrales de la reforma.
El cambio representa un giro respecto de la posición que predominaba en el Ejecutivo a fines de septiembre. En ese momento, el Gobierno evaluaba aceptar las modificaciones del Senado porque consideraba difícil alcanzar la mayoría necesaria para revertirlas. La prioridad era evitar nuevas demoras en la sanción de la ley. Ahora, funcionarios involucrados en la negociación aseguran que existen condiciones para intentar recuperar el texto original.
POLITICA
Por diferencias con Monteoliva, renunció Julián Curi, el funcionario a cargo de las cárceles federales

Julián Curi, el funcionario que tenía bajo su responsabilidad la conducción política del Servicio Penitenciario Federal (SPF), presentó su renuncia indeclinable al Ministerio de Seguridad Nacional por diferencias con la ministra Alejandra Monteoliva sobre la estrategia para administrar la crisis de sobrepoblación carcelaria y el alojamiento de detenidos en establecimientos federales.
La renuncia quedó formalizada mediante una nota dirigida a Monteoliva, a la que accedió Infobae. En el documento, Curi reivindicó su gestión, agradeció el respaldo político recibido y solicitó que su dimisión fuera aceptada de inmediato. El pedido estuvo acompañado por una advertencia sobre las consecuencias judiciales que enfrentaba personalmente por las disputas entre la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires y distintos tribunales federales.
Al menos tres fuentes consultadas por Infobae, interiorizadas sobre las circunstancias que rodearon la salida del funcionario, desligaron la decisión de dar un paso al costado de las tensiones que Patricia Bullrich mantiene con distintos sectores del Gobierno y de las últimas diferencias públicas que la senadora expresó con el presidente Javier Milei. Los testimonios coincidieron en que la renuncia respondió a desacuerdos sobre la gestión penitenciaria y no a un movimiento político vinculado con la presidenta del bloque del Senado de La Libertad Avanza.

La distinción resulta relevante porque Curi es uno de los funcionarios que llegaron al Ministerio de Seguridad de la mano de Bullrich y mantuvieron su vínculo político con la actual senadora. Sin embargo, las diferencias que precipitaron su alejamiento estuvieron concentradas en la estrategia para enfrentar la sobrepoblación carcelaria, el traslado de detenidos desde dependencias policiales de la Ciudad de Buenos Aires y las obligaciones que recaen sobre el Servicio Penitenciario Federal.
El desacuerdo con Monteoliva se profundizó cuando desde la conducción del Ministerio se plantearon cambios en la estrategia que venía desarrollando la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios. Ante la falta de consenso sobre cómo continuar, Curi optó por presentar su renuncia indeclinable. Según pudo saber Infobae, las diferencias fueron de carácter profesional y estuvieron vinculadas con la definición de prioridades para administrar un sistema penitenciario con limitaciones de infraestructura, recursos y capacidad de alojamiento.
Curi había sido designado el 2 de enero de 2024, durante la gestión de Bullrich, y permaneció en el cargo cuando Monteoliva asumió la conducción del Ministerio. La Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios depende directamente de la ministra, sin una secretaría intermedia, y ejerce la conducción política del SPF. Bajo esa estructura funcionan 34 unidades y establecimientos penitenciarios federales. La conducción operativa del organismo está a cargo de Fernando Martínez, quien continúa al frente de la institución.
Hasta el momento, el Ministerio de Seguridad Nacional no definió quién reemplazará a Curi al frente de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios, un área estratégica para la administración de las cárceles federales, la coordinación con las autoridades judiciales y la definición de las políticas de alojamiento y tratamiento de las personas privadas de libertad.

En su carta, el funcionario sostuvo que dejaba el puesto “con la tranquilidad de haber dedicado mi esfuerzo y compromiso al servicio y a la defensa de los intereses del Estado Federal y del Servicio Penitenciario Federal”.
También dedicó un párrafo a sus principales respaldos políticos. Expresó su agradecimiento al presidente Javier Milei, a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y, en especial, a Patricia Bullrich, por “la confianza, acompañamiento, respaldo y respeto demostrados durante mi gestión”.
La mención a las máximas autoridades del Gobierno y a la exministra de Seguridad también buscó dejar constancia del reconocimiento político al concluir su paso por la función pública. El alejamiento quedó planteado como una consecuencia de diferencias sobre la administración de un área específica, en la que las decisiones involucran recursos presupuestarios, capacidad operativa y obligaciones judiciales que pueden resultar contradictorias.
Las diferencias por la sobrepoblación y el traslado de detenidos
Uno de los principales problemas que enfrenta el Servicio Penitenciario Federal es la cantidad de personas detenidas en dependencias policiales de la Ciudad de Buenos Aires. La falta de plazas disponibles en las cárceles federales provocó que comisarías y alcaidías porteñas funcionaran durante períodos prolongados como espacios de detención, una situación que generó sucesivas controversias judiciales.
El conflicto adquirió una dimensión particularmente compleja por las órdenes de distintos tribunales. Mientras la Justicia porteña exigía avanzar con el traslado de detenidos hacia establecimientos penitenciarios, diversas resoluciones de jueces federales establecieron restricciones a la cantidad de internos que podían alojarse en determinadas unidades.
Ese escenario colocó a los responsables del SPF ante obligaciones difíciles de compatibilizar: recibir personas provenientes de comisarías y alcaidías y, al mismo tiempo, respetar los límites de alojamiento establecidos por otros magistrados. La controversia sobre cómo cumplir esas decisiones judiciales se convirtió en uno de los elementos centrales de las diferencias sobre la estrategia penitenciaria.
La discusión no se limitaba a determinar cuántos detenidos podían incorporarse al sistema. También involucraba la distribución de los recursos disponibles, las prioridades de alojamiento, las responsabilidades de cada jurisdicción y las condiciones en las que debía garantizarse el cumplimiento de las decisiones judiciales.
En ese contexto, el cambio de estrategia impulsado desde la conducción del Ministerio encontró diferencias con los criterios que venía aplicando la Subsecretaría. La imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre cómo administrar esa situación terminó por precipitar la renuncia.

Curi advirtió sobre multas que podían afectar su patrimonio personal
Uno de los pasajes más significativos de la carta aparece en el último párrafo, donde Curi explicó las razones por las que solicitó la aceptación inmediata de su dimisión. Allí describió el conflicto entre las decisiones de la Justicia federal y las órdenes impartidas desde la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires.
El funcionario argumentó que, por su tarea en defensa del “status federal del Servicio Penitenciario Federal” y ante “la progresiva intromisión e interferencia de un tribunal jurisdiccional local de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sobre lo concordantemente decidido por diversos jueces federales”, había quedado expuesto a posibles sanciones judiciales.
La advertencia fue aún más precisa. Curi señaló que había sido apercibido por la posible comisión de los delitos de “desobediencia e incumplimiento de deberes de funcionario público” y por la eventual aplicación de “astreintes diarios sobre mi patrimonio personal”.
Las astreintes son multas coercitivas que pueden imponerse para forzar el cumplimiento de una decisión judicial. En este caso, la sanción prevista era de $ 200.000 diarios y recaía sobre el patrimonio personal del funcionario, aunque no había llegado a ejecutarse.
El conflicto tenía antecedentes en las decisiones judiciales que ordenaban trasladar detenidos alojados en dependencias policiales porteñas hacia establecimientos del sistema penitenciario. Las autoridades federales enfrentaban, a su vez, restricciones impuestas por otros magistrados que impedían superar determinados cupos de alojamiento.
La situación involucraba el traslado de alrededor de 2.000 detenidos, en un escenario en el que las plazas disponibles resultaban insuficientes para absorber esa cantidad de personas sin afectar los límites establecidos judicialmente.
El pedido de aceptación inmediata de la renuncia estuvo relacionado con esa responsabilidad personal. Mientras continuara formalmente en el cargo, Curi permanecía alcanzado por los apercibimientos judiciales vinculados con el cumplimiento de las medidas.
La salida de Curi se suma a la renuncia de Federico Angelini
La salida de Curi se sumó a la renuncia de Federico Angelini, otro dirigente estrechamente identificado con Patricia Bullrich, que dejó el Ministerio de Seguridad el 21 de mayo. Angelini se desempeñaba como subsecretario de Intervención Federal y había tenido un papel central en la implementación del Plan Bandera en Rosario y en la política de seguridad fronteriza.
Su alejamiento ocurrió en medio de tensiones políticas dentro del oficialismo, aunque el funcionario sostuvo que su decisión respondía a su intención de regresar a la actividad política en Santa Fe, donde posteriormente se incorporó a la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro. Son dos salidas de funcionarios que llegaron al Gobierno de la mano de Bullrich, pero en circunstancias diferentes.

La renuncia de Curi abre ahora una nueva etapa para la conducción política del Servicio Penitenciario Federal, con una agenda condicionada por la sobrepoblación, las exigencias judiciales y la necesidad de resolver el alojamiento de detenidos que permanecen en dependencias policiales.
Sin un reemplazante definido, la ministra Monteoliva deberá resolver quién asumirá la responsabilidad política de un sistema cuya administración quedó en el centro de las diferencias que provocaron la salida del subsecretario. El problema de fondo seguirá siendo el mismo: cómo cumplir las órdenes judiciales y las obligaciones del Estado sin profundizar una crisis de alojamiento que excede la capacidad disponible en las cárceles federales.
POLITICA
En medio de las negociaciones con LLA, el PRO rechazó discutir la suspensión de las PASO “a las apuradas”

Desde un sector del PRO volvieron a marcarle la cancha al Gobierno, poco después de una nueva reunión entre representantes del partido liderado por Mauricio Macri y el Ejecutivo, como parte de las negociaciones por una eventual alianza para las presidenciales del 2027.
El jefe de bloque del partido en el Senado, Martín Goerling, y el precandidato presidencial, Hernán Lacunza, destacaron que el año que viene el espacio será “protagonista”. Además confirmaron el respaldo a las PASO, que el Gobierno intenta eliminar o suspender para las elecciones del próximo año.
Goerling mencionó que recién en el 2027 el PRO definirá si competirá con candidato propio o acompañará a otro espacio y destacó que el partido buscará tener un papel central: “No tengo duda de que el PRO va a ser protagonista en lo que viene, o liderando o acompañando un gran frente en la Argentina”.
El jefe de bloque del PRO en el Senado además confirmó su respaldo a la postulación de Lacunza y dijo, que Macri les pidió trabajar para fortalecer el partido en todo el país: “Lo manifesté, apoyamos a Hernán, que manifestó su voluntad. Macri lo apoya, yo hablé con él, me dijo que sigamos trabajando en esa línea. Macri fue claro en ese sentido, dijo: ‘Trabajemos en lo propio, en fortalecer el partido en todo el país’”.
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