ECONOMIA
Las exportaciones mineras de Argentina se preparan para batir un nuevo récord histórico

La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) estimó este lunes que el sector alcanzaría exportaciones por u$s9.000 millones en 2026 bajo una perspectiva conservadora. Roberto Cacciola, titular de la entidad, explicó en un encuentro con la prensa que si la tendencia de precios internacionales se mantiene estable, el ingreso de divisas podría incrementarse en otros u$s1.000 millones adicionales, situando el horizonte exportador en el umbral de los u$s10.000 millones para el año.
La industria minera en la Argentina consolidó un cambio de tendencia al cerrar un 2025 con exportaciones por u$s6.056 millones, lo que representó un máximo histórico y el 7% del total de los despachos nacionales al exterior. Este desempeño, que significó un crecimiento del 30% respecto al año anterior, marca el inicio de una etapa de expansión según el directivo.
Este crecimiento exponencial se explica fundamentalmente por la maduración de los proyectos de litio, que representan la realidad más dinámica de la actividad en la Argentina. El sector pasó de producir 35.000 toneladas de Carbonato de Litio Equivalente (LCE) en 2022 a 116.000 toneladas para 2025, lo que permitió que el mayor volumen de producción compensara las fluctuaciones de precios. Para 2026, las proyecciones indican que el litio aportará más de u$s2.400 millones a la balanza comercial.
En paralelo, la minería metalífera tradicional de oro y plata experimentó una mejora sustancial en sus valores de exportación debido al alza de las cotizaciones internacionales, a pesar de enfrentar desafíos operativos en los yacimientos existentes. Cacciola advirtió que la caída en la producción de oro es una tendencia que persiste desde el fin del proyecto Alumbrera y que, a valores de 2022, muchas minas actuales no serían operativas.
El peso de la minería en las provincias
La relevancia económica de la actividad es crítica en términos federales, ya que la minería define el perfil exportador de las provincias donde se asienta con una incidencia que supera el 80% en la mayoría de los casos. En Catamarca, el sector representa el 93,2% de sus ventas externas, mientras que en Santa Cruz llega al 85,8% y en San Juan al 85,4%, demostrando que la minería no es solo un motor nacional, sino el sustento principal de las economías regionales del NOA y la Patagonia.
Pero el directivo destacó que este impacto trasciende las fronteras provinciales tradicionales, integrando ahora a distritos como Córdoba y Santa Fe a través de sus clústeres de proveedores industriales.
En cuanto al mercado laboral, la minería genera más de 100.000 puestos de trabajo con una tasa de informalidad casi nula y salarios que promedian 2,5 veces el sueldo del sector privado registrado. Cacciola señaló que por cada empleo directo se crean dos indirectos, y subrayó que si los grandes proyectos de cobre avanzan hacia su fase de construcción, el sector se convertirá en un generador de empleo masivo.
La proyección hacia 2032 contempla alcanzar los 200.000 trabajadores totales, siempre que se potencien los recursos humanos y la capacitación local para cubrir la demanda técnica que vendrá. Esas cifras de desarrollo implican a la vez el desafío de capacitar a los futuros trabajadores calificados de la industria, para no generar un cuello de botella de los recursos humanos.
El motor del RIGI para la industria
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue un catalizador para acelerar las decisiones de inversión en el país. Hasta el momento, se presentaron 13 proyectos mineros bajo este marco normativo, los cuales representan una inversión global de u$s42.000 millones. Siete de estos proyectos ya obtuvieron su aprobación oficial, sumando compromisos por u$s7.948 millones en provincias como Salta, San Juan, Jujuy y Catamarca, abarcando principalmente emprendimientos de litio, cobre, oro y plata.
La exploración minera también muestra signos vitales positivos al triplicar su presupuesto en la última década hasta alcanzar el séptimo puesto en el ranking mundial de destinos exploratorios. En 2025, la inversión en esta etapa temprana fue de u$s430 millones, una cifra significativamente superior a los u$s124 millones registrados en 2015. El desafío actual reside en consolidar nuevos proyectos de oro y plata para revertir el déficit de descubrimientos recientes y mantener la competitividad del sector en el largo plazo.
Desde la conducción de CAEM, se enfatizó que el desarrollo minero debe ir acompañado de una infraestructura inteligente que no se limite a la coyuntura actual. Cacciola remarcó que muchos proyectos saldrán por Chile debido a la logística, pero instó a pensar en una minería para los próximos 100 años que aborde los desafíos de transporte y energía con visión estratégica.
La coordinación entre el gobierno nacional y los gobernadores, independientemente de su color político, es vista como una fortaleza institucional necesaria para garantizar la seguridad jurídica de estas inversiones. Un punto de debate central es la carga tributaria y los derechos de exportación, que actualmente afectan al litio y la plata con una alícuota del 4,5%.
La industria considera que estos gravámenes tienen un fin meramente recaudatorio y envían un mensaje equívoco a los inversores internacionales, especialmente cuando afectan la rentabilidad de los proyectos de menor margen. Existe una expectativa en el sector para que el gobierno resuelva pronto estas inconsistencias legales y avance hacia un esquema fiscal que priorice la producción y la inversión genuina.
Finalmente, la minería se propone como un aliado estratégico para la industria nacional a través de la Mesa Federal Minera, buscando evitar un «compre local» indiscriminado pero también una apertura que desproteja a los proveedores nacionales. Cacciola concluyó que la aceptación social de la minería depende de que el crecimiento sea visible en el país, fortaleciendo a las miles de empresas proveedoras que participan en las distintas etapas de construcción y operación de un proyecto.
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ECONOMIA
Clima de Negocios: la nueva Aerolíneas Argentinas busca su destino con números en caja y la privatización postergada

Desde Londres, Inglaterra – “No es la prioridad, no hay nada relevante sobre el tema por el momento. No es el foco actual, aunque sigue siendo premisa del Gobierno retirar al Estado de la gran mayoría de las empresas en las que está. Además, se ordenó: es una empresa que está en caja y adoptó mejores prácticas. Veremos más adelante”.
La fuente oficial habla de Aerolíneas Argentinas, la empresa de bandera que Javier Milei prometió privatizar. “Desde 2008 a nuestra llegada le costó 8 mil millones de dólares a todos los argentinos y este año generó ganancias por 100 millones de dólares”, dijo el Presidente en la apertura de las sesiones del Congreso de este año. La empresa que nacionalizó Cristina Kirchner en 2008 y se convirtió en otro ejemplo de operaciones subsidiadas en el país, no usa fondos públicos desde el año pasado.
Aerolíneas quedó fuera de la ola privatizadora de la Ley Bases, en medio de la negociación política para aprobar esa norma central para Milei, y la única iniciativa puntual presentada para privatizarla ya perdió estado parlamentario. Sin ley no puede haber privatización y, en medio de una industria aerocomercial global con movimientos importantes en los últimos años, y cada vez más concentrada, las aerolíneas están obligadas a competir y buscar escala, eficiencia e inversiones.
En la empresa no hablan de privatización, aunque están de acuerdo con el objetivo del Gobierno, más allá del timing político. En concreto, buscan que sea eficiente y gane dinero para que se venda mejor.
“La mejor forma de asegurar el futuro de una empresa es gestionarla con disciplina, invertir cuando las condiciones lo permiten y tomar decisiones pensando en el largo plazo tal como lo hacen las mejores compañías de la industria”, resumió ante Infobae el presidente de la empresa, Fabián Lombardo, la semana pasada en esta ciudad, donde se firmaron contratos con lessors globales por 20 aviones nuevos, lo que definieron como el mayor plan de renovación de su flota de la última década.
En esa búsqueda de delinear su próximo destino está la empresa que logró dos “hitos” impensados hasta hace poco tiempo: buenos números y una mejor relación con los cinco gremios, vínculo que en la aérea definen como “más maduro y estable”, en medio de los tironeos que siempre están presentes.
La empresa logró dos hitos impensados hasta hace poco tiempo: buenos números y una mejor relación con los cinco gremios
Escala e inversiones son las dos de las claves en las que se sustentará el futuro de la empresa. Es lo que necesita para ser competitiva: no depender de los fondos del Estado; mantener su flota en unas 84 naves, aproximadamente; mejorar el servicio para poder cobrar más, con la incorporación de la categoría premium economy, por caso, que le permitirá algunos de esos nuevos aviones; y optimizar el cabotaje.
“Estamos construyendo una Aerolíneas Argentinas preparada para competir de igual a igual con los mejores operadores de la región, con una compañía ordenada, eficiente y atractiva para cualquier escenario futuro. El principal cambio fue cultural”, aseguró Lombardo.

Ser “atractiva para cualquier escenario” significa tener los números en verde, ser ordenados, ganar algo de dinero en la operación… y esperar a ver qué decide la política. Mientras tanto, “escala e inversiones”, dijo Lombardo, quien estuvo acompañado en Londres por el CFO de la aérea, Diego de Arias, y el Director de Asuntos Corporativos, RRHH y Operaciones Aeroportuarias, Facundo del Villar, también a cargo de la relación con los gremios.
En los últimos dos años, la compañía redujo su plantilla en unos 2.000 puestos, a poco menos de 10.000 empleados, canceló rutas que no eran rentables y paga los sueldos con recursos propios, sin aportes del Estado. En 2024 obtuvo un resultado operativo positivo de USD 56,6 millones, según sus estados contables auditados por KPMG. En 2025, la cifra ascendió a USD 120,7 millones. Si bien aún no se comunicaron los números del próximo balance -lo tiene que aprobar la Asamblea de Accionistas a principios de agosto- ya tiene el visto bueno de la auditora privada y la Auditoría General de la Nación (AGN), órgano oficial en manos de la oposición. Allegados a la empresa aseguran que seguirán las sonrisas y que el balance será positivo en más de un sentido.
Siempre dependiendo de la política, primero con la decisión del Ejecutivo y luego con la ley del Congreso, el futuro de la empresa parecería tener una venta parcial en el horizonte. En eso coincidían meses atrás los funcionarios encargados de vender las empresas en las que el Estado tiene participación, aunque por estas horas –y luego de la venta desierta de Intercargo– el foco está en la empresa pública de aguas, Aysa, y el Belgrano Cargas, la red de trenes más extensa del país.

Los mandos altos de la compañía creen hoy que esa alternativa de venta parcial es la mejor opción para el futuro, pero dependerá de la política primero y del mercado después. ¿Es posible? ¿Hay o habrá interesados? Como sea, esa alternativa, asoma como el mejor escenario en una industria global que se concentra cada vez más en grandes grupos, como las europeas KLM-Air France; IAG, que concentra British Airways, Iberia, Vueling y otras; Lufthansa, que se quedó con ITA (ex Alitalia) y también con Swiss, Austrian Airlines y Brussels Airlines. En la región la gran competencia se centra en Latam, Grupo Abra, que se quedó con Gol y Avianca, y también en la panameña Copa.
Los mandos altos de la compañía creen hoy que esa alternativa de venta parcial es la mejor opción para el futuro, pero dependerá de la política primero y del mercado después
La concentración del sector obliga a la búsqueda de escala: cada vez es más complejo para una operación de 80 aviones competir contra una de 200 unidades. Y esa competencia no se da sólo en la venta de pasajes y las rutas; es sobre todo por conseguir mejores condiciones para renovar flotas. Ese diagnóstico general, de necesidad de más capital y tecnología, requiere inversiones y eventuales socios.
A comienzos de este año hubo rumores de que Grupo Abra había demostrado interés. Mientras tanto, el mercado crece a razón de un 40% anual, con destinos que “vuelan”, como El Caribe, que subió más de 100%; y otros más tradicionales, como EEUU, por sobre el 30 por ciento.
“Aerolíneas es una SA con un socio mayoritario que es el Estado. La venta, que tiene que aprobar el Congreso, es un tema netamente político. Si se llegara a aprobar recién ahí arrancaría un proceso que comienza con la tasación. Hoy se trata de una empresa que ya no pide fondos oficiales; es más, que aporta algo”, destacó Carlos Vázquez, ex gerente de la empresa y actual consultor aerocomercial.

“También habrá que ver si hay interesados en este tipo de compras o si, en medio de un mercado desregulado, a esos eventuales interesados en el mercado local no les conviene hacer una compañía de cero. El país está lejos en términos de conectividad, no resulta la mejor opción para un hub aéreo, y habría que ver cuán atractivo es comprar una empresa como Aerolíneas, cuando instalar una nueva no parece ser algo tan complejo, se vio con JetSmart, por ejemplo. En términos comerciales, las grandes ya llegan casi todas. ¿Qué le aportaría, por caso, Aerolíneas a Gol?”, se preguntó Vázquez.
Como detalló Infobae, la empresa anunció durante la feria aeronáutica de Farnborough, uno de los principales encuentros globales del sector, un plan para incorporar 20 aviones entre 2027 y 2031, renovación que abarcará el 25% de su flota total y el 60% de los equipos de largo alcance, con un aumento previsto del 10% en la oferta de asientos y financiamiento íntegro con recursos propios.
La compañía informó que el programa se apoyará en los superávits operativos de 2024 y 2025, años en los que no recurrió a transferencias del Estado. En ese marco, presentó la iniciativa como su inversión más importante de los últimos años y la vinculó con una estrategia de crecimiento basada en eficiencia operativa y autonomía financiera.
El esquema 2027-2031 prevé la adquisición progresiva, mediante contratos de leasing con arrendadores globales como Avolon, ACG y AerCap, de seis Airbus A330neo y ocho Boeing 737 MAX 10. A esos equipos se sumarán además seis Boeing 737 MAX 8: dos ya contratados y cuatro todavía en proceso de incorporación.

La empresa explicó que esta incorporación permitirá mantener actualizado su parque actual de 84 aeronaves y, de acuerdo con la evolución del mercado, reemplazar algunos contratos que vayan venciendo. Las primeras entregas comenzarán en 2027 con la llegada de un Boeing 737 MAX 8 y seguirán de manera escalonada hasta 2031. A partir del primer semestre de 2028, los A330neo estarán destinados a renovar la operación internacional.
Esos aviones tendrán una configuración de 291 asientos: 30 en clase Ejecutiva, 24 en Premium Economy y 237 en Economy. La incorporación de Premium Economy marcará el debut de la compañía en ese segmento intermedio, mientras que también está prevista una modernización integral de las cabinas de los A330 que ya están en servicio. Los Boeing 737 MAX 10 y MAX 8 estarán destinados a fortalecer la red doméstica y regional. Según la empresa, todo el programa apunta a ampliar capacidad operativa, mejorar eficiencia y reducir el consumo de combustible por asiento.
El anuncio se produjo pocas horas después de que se conociera un fallo de una corte de apelaciones de Estados Unidos que condenó al Estado argentino a pagar USD 390 millones al fondo Titan Consortium por una demanda originada tras la expropiación de la compañía en 2008. El litigio no afecta a la aerolínea porque la acción judicial fue dirigida contra la Argentina.
Lombardo sostuvo además que el respaldo de fabricantes y arrendadores funciona como una señal de confianza externa. “Que algunos de los principales fabricantes y lessors del mundo acompañen este proceso es también un reconocimiento a la solidez que se construyó en los últimos años. El mercado internacional vuelve a apostar por Aerolíneas Argentinas”, dijo el presidente.
“El mercado internacional vuelve a apostar por Aerolíneas Argentinas”, concluyó Lombardo.
Mientras tanto, la empresa delinea su negocio para un futuro que terminará de definir la política.
ECONOMIA
Kristalina Georgieva aterriza en Buenos Aires para ratificar su sintonía política y económica con Javier Milei

(Desde Washington, Estados Unidos) Fue amor al instante. Se encontraron por primera vez en el Salón 1.4 del Foro de Davos, a mediados de enero de 2024. Afuera nevaba, y Javier Milei se movía como un rock star entre la elite internacional. Kristalina Georgieva, en cambio, ya había sufrido las promesas inconclusas de Alberto Fernández, y no quería que el «Caso Argentino» empalideciera su trayectoria como directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Pero Milei desarmó a Georgieva al instante. La abrazo como si fuera su tía preferida, y le explicó como sería su plan de ajuste económico. En silencio escuchaban Nicolás Posse -que era jefe de Gabinete-, Luis Caputo -ministro de Economía-, Gerardo Werthein – que estaba designado como embajador en Estados Unidos- y Karina Milei, secretaria General de la Presidencia.
Al lado de Georgieva se ubicó Gita Gopinath, entonces su mano derecha en el Fondo. Gopinath había tenido un cruce con Posse y Caputo cuando viajaron acompañando a Milei a Washington, en noviembre de 2023.
Sin embargo, el cónclave terminó con una sucesión de selfies que sorprendió a la burocracia del FMI. Milei, Georgieva y Gopinath no dejaban de sonreír con los pulgares hacia arriba.

Milei cumplió con su promesa de Davos. Hizo un ajuste histórico en la economía de la Argentina, y Georgieva rescata la palabra del presidente argentino. Ella enfrentó la reticencia de ciertos miembros del board del FMI, y asumió que Milei estaba respaldado por la Casa Blanca.
La directora gerente conoce la trayectoria histórica de la Argentina frente al FMI, y no quería quedar en el index del organismo multilateral de crédito.
Cuando Donald Trump asumió en la Casa Blanca, quedó absolutamente demostrado que Milei era respaldado por Estados Unidos, y que todo debía conducir a sostener la agenda económica del gobierno libertario.
Argentina incumplió dos veces la meta de acumulación de reservas, y el waiver se aprobó sin dilaciones. Luis Caputo propuso que el Banco Mundial y el BID concedieran garantías para pagar los vencimientos privados de julio, y Georgieva estuvo de acuerdo.
La directora gerente se movía en sllencio detrás del cortinado, y no dudaba en elogiar el plan de ajuste cuando era preguntada por los periodistas.
“El caso más impresionante en la historia reciente es Argentina, donde los efectos han sido profundos, con la implantación de un sólido programa de estabilización y crecimiento”, afirmó Georgieva hace unos meses.

En este contexto, la visita oficial de Georgieva a la Argentina implica un reconocimiento formal a los resultados del ajuste promovido por Milei y una exhibición de su propio poder institucional al mostrar un caso económico que es de éxito para los parámetros del FMI.
Georgieva será recibida por el Presidente en Balcarce 50, y después tendrá encuentros con Caputo y Santiago Bausili, titular del Banco Central. Caputo y Bausili no dejan de reconocer -en público y privado- el respaldo inédito de Georgieva a la Argentina.
“Hay una relación de confianza que nunca hubo entre Argentina y el Fondo. Entonces eso facilita mucho todo. Georgieva está super impresionada con los logros. Ella dijo:«Yo le confié desde el día uno», lo cual es cierto. Ella confió desde, desde el día uno. Ella me dijo: «Dijeron que ibas a hacer algo imposible y lo hicieron posible». Y desde ese día, ella siempre tuvo mucha confianza», comentó Caputo a Infobae, tras su último encuentro con la directora gerente.
La visita de Georgieva -27 y 28 de julio- tendrá un formato especial. Además de los encuentros oficiales con Milei, Caputo y Bausili, la directora gerente viajara a Vaca Muerta, adonde será recibida en Loma Campana, por Horacio Marín, presidente de YPF.

Georgieva está satisfecha por el ajuste ordenado por Milei, pero el staff técnico del FMI observa con atención una de las metas clave del acuerdo con la Argentina.
Se trata del cumplimiento hacia adelante del superávit fiscal. Hasta ahora, todo encaja entre las exigencias del Fondo y los cumplimientos prometidos por la Argentina.
Pero se acerca un año electoral que puede implicar más gasto público, y además la economía nacional no crece en forma pareja. Si bien ciertos sectores exportadores y primarios mantienen niveles elevados, la industria y el comercio aún no logran recuperar el terreno perdido en los últimos años.
A su vez, el consumo interno muestra señales mixtas por la caída del salario real y la falta de crédito, mientras que el mercado laboral permanece estancado.
Durante junio, el Sector Público Nacional (SPN) registró un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de 1.024.891 millones de pesos.
Hasta mayo, el superávit primario acumulado era de 0,7% del PBI y, tras el resultado de junio, bajó a 0,6 por ciento. La meta de superávit primario es del 1.4 por ciento para 2026.
Y solo quedan seis meses.
En DC, tienen abiertas todas las opciones: que Argentina cumpliría con la meta del superávit fiscal, o que la administración Trump ordenará que se conceda otro waiver al gobierno.
En las próximas 48 horas, Georgieva se abrazará con Milei, cruzará sonrisas con Caputo, y hasta podría aparecer con el maneluco de YPF en Vaca Muerta.
Un win-win para el FMI y la Casa Rosada.
ECONOMIA
El “blooper” del vocero presidencial volvió a poner al dólar en escena, pero lo que preocupa es que el consumo no despega

El vocero presidencial fue protagonista de un blooper en el cierre de la semana. Cuando nadie se lo pedía Adrián Ravier vaticinó un tipo de cambio “de $ 1.800 ó $ 1.700 en los próximos meses”. Así contradijo lo que el Gobierno reitera una y otra vez: que el dólar flota.
“Los funcionarios tienen que evitar hablar del valor del dólar”, contestó Martín Redrado, ex presidente del Banco Central, al ser consultado por los dichos del funcionario libertario. Ravier puede saber mucho de escuela austríaca, pero demostró estar verde para su nuevo rol. Al ser consultado por el nuevo proyecto de inocencia fiscal hizo agua, aunque se trata de una de las iniciativas más importantes del Ejecutivo para este semestre.
Desde “el que apuesta al dólar pierde” de Lorenzo Sigaut en 1981 hay ejemplos de sobra sobre la inconveniencia de hablar del tipo de cambio. Alberto Fernández al ganar las PASO en 2019 consideró que “el dólar a $60 está bien”. Al final del mandato y luego de cuatro años de cepo lo entregó a casi $1.000 en el mercado paralelo.
El año pasado fue Javier Milei quien anunció que el Central compraría dólares solo cuando el tipo de cambio cayera a mil pesos, algo que nunca sucedió. Luego Luis “Toto” Caputo hizo célebre su frase de “compra campeón” en referencia a las críticas relacionadas con un dólar barato. Desde entonces el tipo de cambio subió casi 40% en pleno proceso electoral.
En un momento de tranquilidad cambiaria, vaticinar un tipo de cambio 20% más alto que el actual corre el riesgo de “despertar al monstruo”.
Las proyecciones del mercado coinciden en que el dólar se pondrá más picante en los próximos meses. En los primeros siete meses del año la inflación superó el 18% mientras que el tipo de cambio quedó básicamente planchado. Es muy probable que esto cambie en lo que queda de 2026. Incluso consultoras como Invecq ya venían estimando un valor de $ 1.800 para fin de año.
Ya en julio el Banco Central aflojó con la compra de divisas para evitar un salto en la cotización. Ahora habrá menos liquidación del agro, pero es posible que ingresen divisas por colocaciones de deuda en el mercado internacional. En la última semana colocaron Neuquén (USD 500 millones) y PCR (USD 400 millones). Aunque no se esperan grandes emisiones, el mercado internacional sigue abierto para algunas provincias o empresas que busquen financiamiento.

Más allá de la desafortunada expresión del vocero, nada hace pensar que el tipo de cambio efectivamente pueda tener alguna variación brusca al menos hasta fin de año. Las dudas, por supuesto, se concentran en lo que podría suceder durante el período preelectoral del año próximo.
La inflación también seguiría dando buenas noticias al Gobierno. Las proyecciones preliminares de julio coinciden en que se ubicaría entre 1,8% y 1,9%, por lo que se mantiene vigente el proceso de desinflación que ya lleva tres meses.
El precio de la carne casi no se movió, la nafta tampoco aumentó pese al incremento del barril de crudo y las subas se habrían concentrado sobre todo en los rubros de servicios públicos y recreación, por las vacaciones en invierno.
La actividad, sin embargo, sigue sin reaccionar. Los sectores “ganadores” siguen traccionando. Pero los que vienen de atrás aún no consiguen despegar. La construcción empezó a mostrar un comportamiento algo más favorable, pero desde valores muy bajos. La decisión del Gobierno de dejar de hacer obra pública es solo parcialmente compensada por iniciativas de las provincias tanto en materia de infraestructura como vial. Y el sector privado tampoco se mueve demasiado, salvo en algunos barrios “premium”.

EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
La industria y la actividad comercial se mantienen aletargados. Dejaron de caer pero por ahora no muestran reacción. Los salarios tampoco le ganan a la inflación. “Para que las empresas quieran aumentar los sueldos tiene que haber generación de empleo genuina y eso no está sucediendo”, explicó Jorge Colina, director de la consultora IDESA.
La industria y la actividad comercial dejaron de caer pero por ahora no muestran reacción
Un buen ejemplo es la paritaria del sector mercantil, o sea trabajadores de comercio. Pactaron un incremento de 1,9% mensual desde julio hasta septiembre, por lo que a duras penas empatan con la inflación esperada.
Pero como compensación también se les asignó una “gratificación extraordinaria”: $25.000 mensuales en julio y agosto. Luce como un monto más que austero en un intento por mejorar el poder adquisitivo del salario. La realidad es que en un contexto de ventas muy flojas o en caída se hace casi imposible otorgar aumentos salariales por encima de la inflación.
La mora de las familias con el sistema financiero es el mejor reflejo de salarios que no alcanzan. El endeudamiento creciente del último año llevó a un excesivo uso de la tarjeta de crédito o de las compras en cuotas. La consecuencia es que se genera una bola de nieve con altas tasas de interés que está dejando a millones de personas fuera del sistema financiero formal.
La mora en los préstamos a individuos supera el 12% en los bancos y se acerca al 30% en las billeteras digitales. Y a pesar de las expectativas favorables todavía no se ha producido un retroceso. En los últimos 12 meses la deuda con problemas de cobro con el sistema financiero se triplicó, lo que lleva a los bancos a volverse mucho más cautos a la hora de prestar. Además, la tasa de interés se mantienen altísimas justamente por el riesgo de incumplimiento.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Sin embargo, en el último mes el Central se mostró más flexible en su política monetaria. “En los préstamos en pesos al sector privado se observa una mejora desde abril de 2026, que lleva a que en el último mes se expanda al 0,6% mensual real. Hubo una recuperación de 2,1% real mensual de los préstamos a empresas y una caída de 0,8% real mensual en los de consumo”, indicaron desde Quantum Finanzas.
“La recuperación del crédito puede estar indicando no solo un mayor dinamismo de la actividad económica, sino también anticipando un proceso de reducción de la mora”, agregaron.
Con estabilidad cambiaria y un proceso de desinflación en baja, ahora todas las miradas apuntan al nivel de reactivación y de mejora de los salarios. Es evidente que el proceso viene bastante más lento de lo esperado. De eso dependerá cómo llegará el Gobierno a las elecciones.
Según el actual nivel de riesgo país, cercano a los 430 puntos básicos, el economista Fernando Marull infiere que el mercado ve una probabilidad de reelección del presidente Javier Milei del 80%. Pero las encuestas muestran un escenario mucho más ajustado para el Gobierno, aún cuando todavía ni siquiera se conoce quiénes serán los contrincantes electorales.a Por ahora, parece difícil que se pueda evitar un balotaje.

La semana económica arranca fuerte, con la visita a la Argentina del titular del FMI, Kristalina Georgieva. Más allá del respaldo contundente que el organismo brindará al plan económico, hay otro tema inquietante en la agenda: los pagos netos por casi USD 6.000 millones que deberá realizar Argentina el año próximo a la institución.
No parece ser el momento ideal para que el Fondo empiece a reducir su nivel de deuda con el país, aunque así fue acordado el año pasado con el actual equipo económico. Posiblemente nada se resuelva ahora y en definitiva dependerá del acceso a los mercados internacionales que consiga el Gobierno en los próximos meses, algo que hasta ahora viene resultando esquivo.
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