POLITICA
Las razones detrás del desafío de Patricia Bullrich a Milei que reavivó la crisis política en el Gobierno

El tuit de Patricia Bullrich sacudió al gobierno de Javier Milei. Como ocurrió con el caso Manuel Adorni, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado se desmarcó de una decisión tomada por el Presidente: anticipó que votará en contra del retiro del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza federal de La Plata, y a quien los hermanos Milei ordenaron quitarle el apoyo por ser la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que investigó el caso $LIBRA o la situación patrimonial del jefe de Gabinete.
La exministra de Seguridad desafió a Milei y armó un gigantesco revuelo en el Ejecutivo. Después de los últimos desencuentros con el Presidente, Bullrich se diferenció para preservar su identidad y, sobre todo, su crédito político. Está convencida de que conserva una porción del universo de votantes del antikirchnerismo que miran con atención los asuntos institucionales o las sospechas de corrupción. Ayer, pareció hablarle a ese público. “Bullrich es Bullrich, no es empleada. Tiene votos y un criterio propio”, remarca un interlocutor habitual de la senadora.
Si bien ensaya desde hace meses gestos de autonomía, Bullrich no tiene en mente el armado de un proyecto propio para 2027. En la intimidad ya ha transmitido que no piensa enfrentar a Milei. Sabe que no hay lugar para una alternativa de derecha con el líder de LLA en la cancha. En otras palabras, sus señales de emancipación no implican el inicio de un proceso de fractura con el Presidente. Y solo contemplaría volver a la pelea nacional si Milei se bajara de la carrera de 2027, un escenario improbable en la actualidad. En su mensaje, subrayó que su compromiso con el proyecto de Milei “es total”.
En concreto, aún no siente un desamor con los libertarios y no piensa soltar amarras. Pero está atenta al proceso de desgaste del apoyo social al Gobierno, ante todo, por los errores en el manejo político. Ella, afirman sus allegados, no está dispuesta a resignar su capital o a cumplir meramente un papel de reparto en el Congreso.
Bullrich meditó la jugada durante el último fin de semana. Pocos de sus colaboradores estaban al tanto de que saldría a blanquear sus divergencias con el veto de Milei al ascenso de la jueza Michelli, quien obtuvo los avales de nueve de los 17 senadores que integran la Comisión de Acuerdos. Fue un nuevo golpe simbólico a la autoridad presidencial que llegó después de una semana en la que los altos mandos del oficialismo habían encontrado cierto alivio por los datos auspiciosos de la macroeconomía y el freno de la caída de la imagen de Milei en las encuestas. La postal de armonía en el balcón de la Casa Rosada tras el acto oficial por el 25 de mayo se esfumó en apenas una semana.
En horas en que la atención de la opinión pública estaba centrada en el femicidio de Agostina Vega, Bullrich volvió a jugar a fondo. Se convenció de que la mejor alternativa era salir a explicar su posición antes de la sesión prevista para el jueves. Ayer llamó al Presidente para comunicarle que ejercería su derecho a “objeción de conciencia” para votar en contra de los intereses de la Casa Rosada. Milei escuchó las razones de la senadora, pero no las compartió. En las últimas horas, trascendió que ofreció renunciar a la jefatura del bloque, pero el primer mandatario lo rechazó. “Fue una charla sincera. Son los valores que ella profesa. No pueden castigarla por lo que escribe un familiar”, justifican cerca de Bullrich.
Anoche, en pleno revuelo interno por su tuit, la senadora compartió una actividad en Pilar organizada por el concejal local Andrés Genna. Allí se la vio junto a Diego Valenzuela y Luciano “Lucho” Olivera, uno de los laderos de Sebastián Pareja. “Estamos 100% comprometidos con el proyecto de cambio de país que lidera el Presidente”, responden en el núcleo duro de Bullrich, que hizo migrar a su tropa de dirigentes desde Pro a LLA tanto en el Congreso como en Buenos Aires. Por ahora, nadie arma las valijas.
El plan 2027
Hace tiempo, Bullrich se imaginaba como una alternativa para acompañar a Milei en la fórmula en 2027. Está claro que no la entusiasma tanto como a su equipo la eventual candidatura a jefa de gobierno porteño, una alternativa que se abrió desde su performance en las legislativas de 2025 en el territorio de Pro y que se consolidó con la caída en desgracia de Adorni.
Si bien aspira a ocupar un lugar relevante el año próximo, en la intimidad afirma que está cada vez más cómoda en el Senado. Desde allí se mantiene en contacto permanente con gobernadores y aliados. Hasta tiene más tiempo para jugar al paddle, uno de sus hobbies predilectos.
Los leales a la jefa de senadores de LLA argumentan que el costo para Milei hubiera sido más alto si Bullrich explicitaba su desmarque en el recinto. “Evitó el show”, arguyen.
Desmarques y guiños a Macri
No fue la primera vez que ella se diferencia de una instrucción del Presidente o deja trascender sus matices con el proyecto político del oficialismo. Ya lo hizo el año pasado cuando pidió correr a José Luis Espert de la campaña bonaerense por las denuncias en torno a su vínculo con el empresario Federico “Fred” Machado, condenado por lavado y fraude en Estados Unidos. Tampoco ocultó su deseo de recomponer el vínculo con el líder de Pro, Mauricio Macri, a quien abrazó en la última cena de la Fundación Libertad. En el macrismo vislumbran que el destrato del Gobierno a Bullrich la acerca a Macri. En los entornos de ambos niegan que se hayan reunido. Pero el expresidente ha confesado que recibió mensajes de la exministra en los últimos meses. “No sé qué responderle”, le escucharon decir a Macri. La senadora es una de las referentes del oficialismo que calcula que la Ciudad podría ser una prenda de negociación con Pro para garantizar el apoyo de Macri a la reelección de Milei.
Bullrich también se diferenció en las últimas reuniones de Gabinete cuando blanqueó que avala la idea de apurar los acuerdos electorales con los gobernadores aliados para robustecer el programa económico y generar confianza en los mercados. Karina Milei y Martín Menem objetaron su planteo.
El último movimiento para despegarse de los Milei fue el affaire Adorni. Primero, le reclamó que aclare lo antes posible su situación patrimonial. Luego, anticipó la presentación de su DDJJ en el Senado.
Bullrich suele asociar esos gestos con su carácter rebelde. En rigor, ella asume que tiene un estatus diferente al resto de las figuras centrales de LLA y entiende que debe cuidar al electorado “republicano” que apoya el rumbo económico, pero es reactivo frente a las denuncias de corrupción. Por eso, presumen sus seguidores, se atrevió a confrontar con la postura de Milei de sostener a Adorni. “Está consolidando su voto republicano. Y esto lo deja a Pro sin relato”, describe uno de sus consejeros. En su círculo de confianza presumen que los libertarios no terminan de fidelizar a la porción del 23% del electorado que la acompañó en los comicios generales de 2023.
En el caso del retiro del pliego de Michelli, Bullrich también visualizó que la mala praxis en materia política del Gobierno le iba a generar un nuevo cortocircuito en la negociación con los aliados de Milei en el Senado. La exministra viene tejiendo para acercar posiciones con los bloques afines en los pliegos de los jueces, la reforma electoral o el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
El plan de los Milei para bloquear la promoción de Michelli puso en una situación incómoda a los socios de LLA. Pro salió a decir que no acompañaría y el resto de los aliados pidió que el oficialismo explique las razones. La jueza había logrado los respaldos necesarios en la Comisión de Acuerdos para que su dictamen llegue al recinto. La mayoría de los nueve senadores que estamparon su firma para avalar el ascenso de Michelli son aliados: desde Maximiliano Abad, Mariana Juri y Carolina Losada hasta Flavia Royón (Primero los salteños), Carlos Espínola (Provincias Unidas), Martín Goerling (Pro). En el entorno de Bullrich creen que el Gobierno podría haber evitado el traspié si no incluía a Michelli en la terna. “Que se hagan responsables; no nos hagan tapar su error traicionando nuestras convicciones”, señalan en el bullrichismo.
Tras un nuevo desmarque, Bullrich sabe que camina por un campo minado. Ya toleró desplantes de un sector del Gobierno referenciado en los Menem y Karina Milei por haber levantado el perfil durante los debates más taquilleros en el Senado, como la reforma laboral. Los suyos afirman que no desconoce que la jugada de ayer, con alto impacto simbólico, podría generar represalias, incrementar los resquemores del núcleo duro de Karina Milei o condicionar su rol en el futuro. ¿Sus pares y socios la seguirán avalando como la interlocutora con la Casa Rosada? El riojano Juan Carlos Pagotto (LLA) suele jactarse de que él es la voz de Karina Milei en el Senado.
No obstante, Bullrich prefirió avanzar. Y mantendrá su estrategia: no interrumpirá su gira por el interior -ya estuvo en Córdoba, Santa Fe e irá a Mendoza- ni sus spots propagandísticos. Quienes la conocen afirman que no le teme a la hermana del Presidente, que empujó al exilio a quienes consideró detractores o una amenaza al proyecto propio. Victoria Villarruel o Ramiro Marra pueden dar testimonio de eso. “No le debe nada; Patricia hace política hace 50 años”, afirman. Está claro que su banca en el Senado le da mayor margen para despegarse. Ya no está a tiro de un decreto. De hecho, ya le había dado un contrato de asesor a Gerardo Milman, resistido por el entorno de Karina Milei en el armado de las listas de 2025.
Armado propio
En 2023, el sueño presidencial de Bullrich quedó trunco, pero ensayó un nuevo cambio de piel para subsistir. Tejió junto con Macri un pacto secreto con Milei en la casa del expresidente en Acassuso. Perdonó los agravios que le había dedicado el economista durante la campaña y jugó a fondo para apuntalar a los libertarios. Luego, se enfrentó a Macri por la negociación con Milei para colaborar con la gobernabilidad. Rompió con el líder de Pro cuando aceptó ser ministra de Seguridad de Milei.
Desde ese momento, Bullrich conserva una estructura propia. Son legisladores, funcionarios o dirigentes que le responden, como Juan Pablo Arenaza y Damián Arabia o Diego Valenzuela, su socio en Buenos Aires. Se reúne con su mesa chica cada 15 días y conserva las oficinas que utilizó para sus campañas desde hace años: la de Avenida de Mayo y la de Bulnes. La publicista Federica Suárez Santiago entra y sale del primer anillo de colaboradores.
Derek Hampton, de Move Group, la consultora donde trabajaba Santiago Caputo, fue el estratega de Bullrich en la campaña de 2023. Pero se alejó poco a poco del entorno de la ministra. Cerca de la senadora niegan que haya ahora un acercamiento con el consultor Andrés “Andy” Rivas. “No contratamos a nadie”, dijeron.
Bullrich también mantiene activa su fundación: Icona (Intercambio y Convergencia para una nueva Argentina), que maneja María Oneto, una colaboradora estrecha de Bullrich. De hecho, Oneto fue la encargada de recaudar fondos para la campaña de 2023. El think tank de Bullrich realizó distintos eventos con empresarios en el tercer piso de un edificio ubicado en la Avenida de Mayo al 953, búnker histórico de la senadora. Por allí desfilaron en el último tiempo el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el titular del Banco Central, Santiago Bausili, el exjefe de Gabinete Guillermo Francos y Horacio Marín, de YPF, entre otros. Oneto se ocupa de organizar las convocatorias y cobrar las invitaciones a los seminarios. Es un canal que le permite a Bullrich preservar sus lazos con el “círculo rojo” y mantener una herramienta para recaudar fondos.
Por ahora, ninguno de los alfiles de confianza de Bullrich activó un plan presidencial. Solo lo analizarían en caso de que Milei no sea candidato. “Si Milei no juega, es Bullrich, no Macri”, lanzan.
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POLITICA
Milei cambia la motosierra por la bazuca: los tres “riesgos” que acechan al Gobierno y qué hay detrás del fallo de la Corte

Javier Milei atado al mástil del modelo económico, con una “bazuca de 75.000 millones de dólares”. El Presidente avisó desde París que está parapetado para enfrentar “intentos desestabilizadores y golpistas” en el año electoral. Pero cada vez más acechan riesgos: el “riesgo país”, que el viernes escaló hasta los 650 puntos, el valor más alto del año; el agitado “riesgo kuka” y ahora el “riesgo Patricia” Bullrich. Entre todos, el más temido: que la Argentina ingrese en una recesión.
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Círculo rojo: una bocanada de aire fresco en París frente a los fantasmas electorales que empiezan a inquietar al Gobierno

Agobiado por lo que empezaba a proyectarse como una frustración colectiva por los malos resultados económicos, a partir del 2018, desde el entorno de Mauricio Macri se solía dejar trascender que buscaba algo de oxígeno a los tormentos domésticos en sus viajes al exterior. Algo similar le ocurriría después a Alberto Fernández, apartado de la conducción real de la administración por Sergio Massa, que se hizo cargo del último tramo del mandato, y cascoteado por Cristina Kirchner; el ex presidente del Frente de Todos incluso llegó a fantasear con interceder en Europa en la guerra entre Ucrania y Rusia y buscarle una salida democrática al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Con Javier Milei empezó a suceder algo parecido, a pesar de que, a diferencia de sus antecesores -especialmente de Fernández-, su liderazgo es notorio en la región y en Occidente entre los nuevos emergentes de la ultra derecha alineados detrás de la figura de Donald Trump, como parte de la conversación global. Aún así, para Milei, el reciente viaje por la capital francesa significó una bocanada de aire fresco frente a las inquietudes locales que dejó atrás cuando se embarcó a mediados de semana. Y que lo recibieron este fin de semana otra vez en Buenos Aires. “El Presidente tiene un mejor lejos que cerca”, confesó el viernes un integrante de la comitiva presidencial, muy satisfecho por el balance de la Argentina Week parisina y la atracción evidente para los inversores y el establishment nacional que viajó a Francia.

Pero más allá de los anuncios por más de USD 20.000 en inversiones en el marco del RIGI, en sectores como el oil & gas, la gira parisina exhibió, dentro de esa bocanada de frescura, una particular cortesía del Presidente y su hermana Karina con los 13 gobernadores que acompañaron a la comitiva. Para los gobernadores, ese gesto es toda una novedad. En especial, por el destrato que sintieron en el anterior evento de marzo, en Manhattan, cuando el deslomado Manuel Adorni no tuvo mejor idea que subir a su pareja al avión presidencial. Influyó particularmente Diego Santilli, que tiene a cargo la relación con los jefes provinciales. El ministro del PRO se convirtió en el jefe de Gabinete más empoderado de los cuatro que tuvo Milei en este mandato, consolidó un vínculo muy cercano con la hermana del presidente y logró un equilibrio entre el manual libertario y el pragmatismo que lo caracteriza y con el que atravesó la vida pública, desde el peronismo, el macrismo y el larretismo hasta esta etapa en La Libertad Avanza.
Sin embargo, es la coyuntura, y la agenda local, la que urgió al Presidente y a su hermana a tratar de blindarse con los gobernadores. “Con ellos, por arriba de la cintura”, había pedido Karina Milei hace algunas semanas en una reunión privada con legisladores. Se refería, por ejemplo, a no plantar candidatos propios en aquellos distritos en los que se arribe a un acuerdo. La agenda parisina incluyó un cóctel final al pie de la torre Eiffel, una cena inicial en la embajada argentina, sobre la Rue Cimarosa, a cargo del embajador Ian Sielecki y Santilli; un encuentro al paso con Milei, después de la inauguración, que se mostró especialmente agradecido con los jefes provinciales -en público y en privado- y a los que invitó a dar señales de gobernabilidad; una escapada nocturna, fuera de agenda, en la medianoche francesa, al Rungis Marché International, un mercado mayorista en los suburbios parisinos que la Secretaria General y Santilli recorrieron con un grupo reducido, y la inclusión de los gobernadores en la visita al imponente Palacio Eliseo, en el marco de la bilateral que el mandatario mantuvo con Emmanuel Macron. Hubo sonrisas y selfies en los jardines del palacio.

No existió una conversación formal, pero la distensión del viaje sirvió además como corolario de las negociaciones en torno a la suspensión de las elecciones primarias, el objetivo central de la Casa Rosada para el último trimestre del año en paralelo a las tratativas por el Presupuesto 2027. “Los votos ya estaban antes de viajar a París”, aseguró una altísima fuente de la comitiva. “Lo que se están discutiendo son los avales y las garantías. ¿A qué me refiero? A la de ellos”, completó en alusión a los pedidos por fondos y obras por parte de los gobernadores. Esa respuesta le pertenece más al ministro Luis Caputo, “Toto”, que al jefe de Gabinete.
Los inversores tomaron nota de esa sinergia que Milei buscó exhibir en Francia con los gobernadores. En el discurso grabado que brindó a los empresarios reunidos en el coloquio de IDEA de Mar del Plata, Caputo se refirió al “shock externo bastante brutal” que, según el ministro, hubiera hecho durar ”cinco minutos” a cualquier otro gobierno. Por eso Milei aludió a la “bazuca” de “USD 75.000 millones” para enfrentar “intentos desestabilizadores y golpistas”. El Presidente había arribado a París con indicadores domésticos en baja, y después del viaje a la ONU, en Estados Unidos, que sembró algunas dudas entre los fondos del exterior. “Faltaron definiciones”, resaltó un operador que trabaja para el exterior. El plantón a un grupo de ejecutivos de alto nivel que esperaba tener un encuentro con el jefe de estado en Manhattan también acrecentó la inquietud. ¿Viajó después el consultor Santiago Caputo a Estados Unidos a reunirse con algunos fondos de inversión? Es una versión que circuló en estos días.
Es que, para el establishment local e internacional, la principal preocupación es si el Presidente será capaz de refrendar las reformas implementadas en el marco del programa de estabilización macroeconómico en las elecciones del próximo año. Ese fue el fantasma que buscó ahuyentar en la capital francesa. “Hay una ansiedad inusual entre los inversores”, reconoció un altísimo dirigente del peronismo que se entrevistó esta semana en Buenos Aires con algunos enviados del exterior. Lo mismo reconoció el economista Javier Timerman, desde París, en diálogo con Infobae en vivo: habló del “péndulo” que atemoriza al establishment inversor.

Parte de ese temor se sostiene por los indicadores de la economía local que sacudieron al Gobierno antes de que Milei viajara a la capital francesa: una caída del EMAE del -2,9% en julio, un nuevo desplome del comercio y la industria manufacturera, un aumento de la pobreza del 4,1% en el primer semestre, la posibilidad de ingresar formalmente a una recesión técnica en este trimestre –“Estamos creciendo menos que antes”, se defendió Caputo en el cierre de la Argentina Week– y el aumento del riesgo país por encima de los 650 puntos básicos. Una serie de indicadores que corroen el humor social. En ese contexto, la comitiva presidencial recibió en Francia el pedido para una sesión especial para el jueves 15 para rechazar el DNU 70, además de debatir la ley de discapacidad y la morosidad familiar, tras el fallo de la Corte Suprema que validó la derogación de la ley de tierras contemplada en ese mega DNU fundacional.
A partir de este lunes, el Gobierno deberá redoblar esfuerzos para obturar el intento opositor de rechazo al DNU 70 en medio de las negociaciones por la suspensión de las PASO. La Casa Rosada pondrá a prueba en ese sentido el dispositivo político de toma de decisiones que, puertas adentro, Patricia Bullrich ha vuelto a desgastar en estas semanas.
“Sí, quiere ser presidente”, reconocen cerca de la senadora que desempolvó aquel viejo slogan del kirchnerismo del 2015, acerca de que “el candidato es el proyecto”. “Necesitamos la reelección del proyecto”, insistió en las últimas semanas. La última vez fue el jueves, en IDEA, cuando volvió sobre esa idea, pidió otra vez retoques en el programa económico para que llegue a todos los sectores y se exhibió entre los ejecutivos como candidata, a punto tal que presentó su propia reforma impositiva. Casi no mencionó al Presidente.
Bullrich está disgustada con la conducción de la mesa política, es decir, la hermana de Milei, y sabe que hay un sector del círculo rojo que se ilusiona con que esa “reelección del proyecto” sea con ella como cabeza de la boleta: la fantasía de un “mileísmo sin Milei”. Por eso se trazó con su equipo una hoja de ruta hasta marzo para definir, hacia final del verano, si las encuestas le dan para ser candidata. “Si le dan, lo va a intentar”, confían en su entorno. El jueves, en un almuerzo con ejecutivos industriales en Mar del Plata, esa intención sobrevoló en el ambiente. Le habían planificado otra cena para ese mismo día, pero la senadora prefirió volar temprano a Buenos Aires. Los pedidos de reuniones se acumulan cada vez más. Por ejemplo, de un grupo de fondos de inversión del exterior que están deseosos de reunirse con ella.

Bullrich no le teme a la “traición”. “Ella, en términos políticos, no tiene sentimientos”, sentenció un diputado que trabaja para ella. Tiene un olfato especial: dejó el menemismo cuando vio que se derrumbaba, se fue del gobierno de la Alianza meses antes de la caída de Fernando de la Rúa, abandonó a Elisa Carrió cuando el proyecto de la Coalición Cívica entró en declive y le dio un portazo a Macri después de que, según ella, el jefe del PRO la traicionara. Fue la mañana después de las elecciones generales del 2023, cuando el ex presidente convocó a una reunión en su casa para encargar encuestas para saber si apoyar o no a Milei, y no ella no fue invitada. Enterada, armó un encuentro en su departamento de Palermo con sus más cercanos. Hernán Lombardi, que había estado antes en la casa de Macri y sintió el rigor del reproche bullrichista, se descompensó y tuvieron que llamar a la ambulancia.
El fantasma peronista. Para espantar los fantasmas electorales que inquietan al Gobierno, y que incluyen los últimos movimientos de Bullrich, el ala política acelerará en las próximas semanas los acuerdos con los gobernadores para avanzar en la suspensión de las primarias, el objetivo central de la reforma política, una vez que consiga, si es que lo hace, el aval de los aliados para defenderse del rechazo al DNU 70. Para eso, Martín Menem empezó a conversar informalmente con los diputados en Buenos Aires, mientras la plana mayor seguía de gira por París, para conseguir un trato en torno a la ley de tierras que el propio Ejecutivo tuvo que desactivar meses atrás en el Senado.
Para Milei, la suspensión de las PASO es central porque en Casa Rosada creen que esa es la principal herramienta con la que el peronismo podría ordenar su feroz interna.
No es, sin embargo, la premisa que sobrevuela a la mayoría del peronismo. En particular al kirchnerismo, que empezó a desactivar las operaciones internas para tratar de sostener las primarias. “Una cosa es lo que decimos, otra lo que hacemos”, ironizó un dirigente peronista del interior.
Axel Kicillof sabe que en sectores del peronismo K hay una “política de brazos caídos” respecto del rechazo a la intención del gobierno de suspender las PASO. El gobernador quiere sostener las primarias, para revalidar sus intenciones presidenciales en una interna contra otros sectores del kirchnerismo, pero es cada vez más consciente de que la suspensión es casi un hecho.
Para Kicillof, las primarias son la única instancia de negociación con Cristina Kirchner y el kirchnerismo, que insiste con la promoción de una candidatura de la expresidenta para presionar al gobernador. Esa relación está quebrada. La reunión de hace algunos meses en un hotel de Retiro, en la que en teoría se consensuó trabajar para sostener las PASO, quedó muy lejos.
La ex presidenta no quiere saber nada con el gobernador bonaerense. Sigue segura de que la decisión de Kicillof de desdoblar las elecciones del 2025 y adelantar el calendario, mientras ella se posicionaba como candidata a diputada provincial, aceleró la decisión de la Corte Suprema que efectivizó su condena. Fue la última de una serie de disputas que empezó desde el momento en que el gobernador se negó en el 2023 a ser candidato presidencial, que siguió con su negativa a acompañar la aventura de CFK en el PJ nacional y que terminó con la condena por Vialidad.

Kicillof, de todos modos, insiste con su proyecto, para el que tallan intendentes y funcionarios provinciales, y viejos dirigentes como Luis Barrionuevo, Alberto Pierri y Alejandro Granados, mientras otros dirigentes de peso, como Massa, activaron movimientos en sigilo con otros actores del peronismo. Este miércoles por la noche, por ejemplo, el ex ministro de Economía cenó con Gerardo Zamora y otros dirigentes. Massa aún no definió su futuro, pero cree, según sus colaboradores, que es necesario explorar nuevos acuerdos y que deberían emerger nuevas figuras para potenciar al peronismo, aún cuando en simultáneo revalida sus buenas relaciones con el cristinismo. Tanto con Máximo como con Cristina Kirchner, desde que se asociaron en el gobierno del Frente de Todos para correr a Fernández de la toma de decisiones. Es más: ahora se supo que el jefe de La Cámpora estuvo a punto de aceptar su primer cargo ejecutivo de la mano del ex ministro de Economía, que le ofreció, cuando asumió en el Palacio de Hacienda, que asumiera como ministro de Trabajo. El hijo de la ex presidenta lo pensó durante un día, hasta que rechazó la oferta.
En el PJ olfatean un desgaste del Presidente. Es parte del fantasma electoral que empieza a atemorizar al Gobierno, y que preocupa a los inversores. Por eso el gobernador viajó la semana anterior a Nueva York, para intentar espantar esos temores entre los fondos de inversión. “Habló más por lo que no dijo que por lo que dijo”, explicó un ejecutivo que lo escuchó en Manhattan.
La Casa Rosada sube al ring al gobernador porque cree que es el mejor contrincante para contrarrestar el modelo libertario y que tiene un techo que, llegado el caso, le impediría llegar a la Presidencia. Les conviene sostenerlo: por eso prenden velas para que su proyecto nacional siga cada vez más vigente. Por esa razón tanto el ministro Caputo como Milei lo levantan cada vez que pueden, en el plano local y en el exterior, como esta última semana. En la narrativa oficial, La Libertad Avanza agita el cuco del pasado. Esa narrativa fue aceptada además por los gobernadores.
Parte de esa estrategia quedó al desnudo esta semana en el Congreso, con dos tercios del gabinete en París, cuando el diputado Juan Grabois se trenzó en una muy caliente discusión con legisladores libertarios en un plenario de comisiones. El gobierno buscó capitalizar ese cruce con un proyecto para sancionar al dirigente. Entre los movimientos sociales dejan trascender que Grabois podría anunciar próximamente que se suma al proyecto de Kicillof. Es una posibilidad todavía en proceso de maduración.

“Los gobernadores del peronismo no se van a meter en la interna hasta abril o mayo. Los gremios se van a encuadrar con Axel, y no aparece nada de centro, el 100% termina ahí”, subrayó un dirigente social bonaerense que trabaja para la campaña del gobernador. En el caso de Grabois, hay altísimos dirigentes peronistas seguros de que ese entredicho subido de tono en el Congreso estuvo precedido por conversaciones previas.
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La letra chica de las negociaciones con los gobernadores y los números para el 2027 que sorprendieron en Casa Rosada


El Gobierno se encuentra ante el desafío mayúsculo de tratar de vender previsibilidad económica y política ante el adelantamiento inevitable de la temporada de elecciones. Falta mucho para los comicios nacionales, pero el mercado ya está condicionando sus propias decisiones solo con divisarlos en el horizonte.
Una persona con despacho en la Casa Rosada habla sobre esta coyuntura aludiendo a La Odisea. Le gustaría que los agentes financieros se tapen los oídos con cera y se aten al mástil del barco para no escuchar los cantos de las sirenas que caracterizan a las elecciones. “Que exista la mínima posibilidad de que vuelva el kirchnerismo hace que muchos salten del barco automáticamente. Queda en nosotros generar las condiciones para que esa posibilidad se minimice casi por completo”, esboza un funcionario.
Luis Caputo publicó en su cuenta de X el 11 de mayo que, a su parecer, “no hay chance alguna de que gane el kirchnerismo las próximas elecciones”; pero también reconoció que el mercado no piensa igual que él y asigna entre un 10% y un 15% de probabilidad de que eso efectivamente sí ocurra. “Resulta que el Riesgo País mide lo que piensa el mercado, no el ministro de Economía”, concluyó el titular del Palacio de Hacienda. El índice que mide el JPMorgan cerró la semana con 646 puntos básicos luego de haber tocado el viernes los 655 puntos, un máximo desde el 25 de noviembre del año pasado.
En París, Caputo reconoció que la volatilidad del riesgo país se puede explicar por dos factores: por el escenario internacional (la suba del petróleo y de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos son dos componentes significativos) y la incertidumbre local.
“Los inversores son temerosos por naturaleza, no hay nada más timorato que el capital”, se resignaba un importante funcionario del Gobierno que dialoga semanalmente con Javier Milei sobre economía. El Gobierno tuvo indicadores positivos, pero padeció la publicación de otros que no rindieron como esperaban. En tiempos de aversión al riesgo, cada noticia de ese estilo cuesta más caro. Por eso los voceros oficiales buscan vender previsibilidad hacia adelante: afirman que crecerá la recaudación, el consumo y, en particular, tanto Caputo como Milei aseguraron públicamente que disponen de un poder de fuego de USD 75.000 millones para contener una eventual corrida del dólar antes de las elecciones.
Los números para el 2027 que tiene el Gobierno
Con la política fiscal como principal ancla económica y de expectativas, Javier Milei se decidió a ratificar ante los suyos que tampoco variará su política monetaria. En su entorno afirman que flexibilizarla convalidaría un incremento de precios y que “la recuperación de los salarios solo se va a poder hacer erradicando la inflación”. No habrá mayores medidas de estímulo: solo una ratificación de la hoja de ruta económica. No son pocos los que recuerdan a Caputo diciendo, meses atrás, que la responsabilidad de hacer un golpe de efecto está en la Mesa Política y en la estrategia electoral.
Los estrategas políticos del Gobierno son los que pasan al rol protagónico de las próximas semanas. Aunque le gustaría, Patricia Bullrich no estará en las tratativas con las provincias y espacios aliados. Mientras tanto, realiza declaraciones aun más rupturistas. En prácticamente todos los sectores de la Mesa Política creen (o eligen creer) que está negociando poder a nivel interno. “No es ingenua. Más allá de que quiera, no tiene los votos para romper o competirle a Javier”, indica un asesor externo que mira los números de los sondeos.
Hay datos interesantes. En la Casa Rosada tienen a Javier Milei en 33 puntos cuando se pregunta intención de voto y contra numerosos integrantes de la oposición. Es un número significativo cuando se lo mira hacia unas PASO o una primera vuelta. Pero de los datos que han recibo hay uno que les llamó la atención: Myriam Bregman estaría superando las dos cifras en intención de voto: llega casi a 12 puntos. ¿La polarización es inevitable? Falta mucho, aunque algunos concluyen que no existe “agua en la pileta” para moderaciones.

Haga lo que haga la oposición, el oficialismo debe asegurarse alianzas tácticas en lo electoral y en lo político si quiere incrementar sus chances de reelección. La presencia de doce gobernadores y una vicegobernadora en el viaje del Gobierno a París fue una suerte de preludio de lo que se viene en materia de negociaciones. Milei le pidió particularmente al jefe de Gabinete, Diego Santilli, que asistiera para contenerlos y pudiera dialogar con ellos, todo lo contrario a lo que se había hecho en el Argentina Week de Nueva York.
Los mandatarios subnacionales se sintieron más contenidos y no se eludieron las conversaciones sobre posibles pactos. Tanto en el Gobierno como en las provincias cuentan que fue clave una cena en la que participaron Caputo y Santilli. Allí se les aseguró que existe la intención de avanzar con acuerdos electorales. Una fuente de la mesa chica de Karina Milei confirmó las intenciones: “Vamos a terminar cerrando”.
La letra chica de los acuerdos electorales que se vienen
Esto no va a abarcar a todas las provincias que estuvieron en París, aunque está previsto que Santilli active una serie de reuniones bilaterales con varios mandatarios aliados a partir del lunes y que durará dos semanas.
“El objetivo es cerrar el Presupuesto y terminar de acordar la Reforma Política y la suspensión de las PASO en donde haya mutuo interés”, señalaron. El apuro no es por la incertidumbre de los actores. Más urgente es el tratamiento en sesión que la oposición intransigente de la Cámara de Diputados quiere hacer para voltear el DNU 70/2023 (que contiene la derogación de la Ley de Tierras). Como principal atractivo para conseguir el quórum, confeccionaron un temario en el que también están los proyectos de Discapacidad y Endeudados.
En el entorno de Martín Menem no descartan que puedan conseguir quórum, pero están tranquilos de que la oposición no volteará el megadecreto. No deberán subestimar las movilizaciones que se prevén para el 15 de octubre, la fecha en que se realizará esa sesión.
Volviendo a los acuerdos electorales, las condiciones no serán las mismas para todos. Es un hecho que se volverá a hacer una alianza electoral con Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Leandro Zdero (Chaco) para evitar una victoria del peronismo. En otras provincias se evalúa de igual manera, pero no quieren adelantar en cuáles.

Hay otros distritos en los que tienen decidido competir pese a que los gobernadores hayan ido a París. Un ejemplo es Córdoba, donde ya está definido que se postule el diputado nacional Gabriel Bornoroni. En Río Negro también habrá una presentación libertaria para disputarle la gobernación a Alberto Weretilneck. Todavía no se definió si será el diputado Aníbal Tortoriello o el senador Enzo Fullone. Las chances de este último se incrementarán si es que La Libertad Avanza tiene una buena performance en las elecciones municipales de Bariloche del 1° de noviembre.
Hay acuerdos electorales donde la estrategia final está definiéndose. Hay distritos donde La Libertad Avanza no tiene candidatos de fuste, pero que con su sola presencia puede afectar las posibilidades de reelección del gobernador. Ejemplos de esto son Chubut y Jujuy. Hay otras en las que creen que pueden ganar, como la Ciudad de Buenos Aires, Santa Cruz, Salta; pero sería enviarles una señal completamente negativa a espacios (como el PRO) o gobernadores que pueden comprometer algunas de las votaciones presentes en el Congreso.
En el karinismo reconocieron que hay un requisito que se mencionará en las negociaciones: asegurarles las reelecciones en sus distritos a cambio de cargos que permitan garantizar un camino desregulador en las provincias o que, de mínima, se comprometan a una agenda de achique administrativo y, principalmente, de baja de impuestos en sus distritos.

“Si vamos a acordar queremos que nos den garantías de algunas cuestiones. No nos vamos a entregar en las negociaciones. Si no nos lo aseguran o no quieren, los vamos a enfrentar”, dice una fuente inobjetable en estricta reserva. A modo de ejemplo: en la Casa Rosada están muy fastidiados con el caso de Neuquén. “Tenés una provincia que se está llenando de guita por el modelo macroeconómico que le impuso Nación y aún así no bajan impuestos recontra distorsivos como Ingresos Brutos. Es una vergüenza”, afirman.
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) contabilizó los cambios del número de tributos de 2026 respecto al de 2025. Nación quitó cinco impuestos (a los vehículos, a las embarcaciones de recreo, a los seguros, a los objetos suntuarios y a los servicios de telefonía), mientras que no se evidenciaron variaciones en los planos provinciales y municipales. En la Casa Rosada se quejan de que la responsabilidad de la baja en la carga tributaria está cayendo solo en ellos y que no hay apoyo de los distritos subnacionales.
Una excepción a la regla fue lo que anunció días atrás el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, con la eliminación del Impuesto a los Ingresos Brutos para las actividades fabriles. La medida fue festejada hasta por los usuarios más críticos del ecosistema libertario.
Se trata de una injerencia indirecta que pretenden desde la conducción nacional. También afirman que LLA crecerá en materia de escaños provinciales y municipales el año próximo, lo que les permitirá ser más influyentes en los tratamientos legislativos. Es algo parecido a lo que buscará hacer la filial porteña de La Libertad Avanza por el proyecto de Presupuesto 2027 que presentó la administración de Jorge Macri. En el entorno de este último avisan que también pretenden avanzar en ese sentido, pero la conducción de Pilar Ramírez avisa de cualquier manera que condicionarán su apoyo sobre la base de “una baja real de impuestos”.
El condicionamiento para cierta desregulación o baja impositiva local podría ser visto como un punto medio que convenza a ciertos armadores libertarios a no competir en esos distritos y, de paso, recibir un apoyo legislativo para las reformas más importantes que tiene el Gobierno. En el peronismo miran escépticos toda la situación y afirman que los gobernadores juegan para ellos solos. No sea cosa que los negociadores se vean atraídos por los cantos de las sirenas.
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