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Los argentinos frente al histórico desafío del césped: uno por uno, cómo llegan a Wimbledon

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Francisco Cerúndolo aparece como la principal carta nacional en el tercer Grand Slam de la temporada (REUTERS/Toby Melville)

Cuando se habla del tenis sobre césped en la Argentina, inevitablemente aparece el nombre de Guillermo Vilas. También aquella frase que quedó grabada para siempre: “El pasto es para las vacas”. Sin embargo, la historia completa tiene matices que suelen quedar eclipsados por aquella declaración.

Tras conquistar el Masters de Kooyong, Australia, en 1974, Vilas aclaró con una sonrisa: “Hace un par de meses me preguntaron qué pensaba del pasto y dije que era para las vacas. Ahora pienso que es para las vacas… y también para nosotros”. El mejor tenista argentino de todos los tiempos ganó además el Abierto de Australia sobre césped en dos ocasiones -1978 y 1979-, aunque nunca logró trasladar ese éxito a Wimbledon. Desde entonces, el torneo más tradicional del circuito sobre hierba se convirtió en un desafío recurrente para los jugadores argentinos.

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A las puertas de una nueva edición del tercer Grand Slam del año, la delegación nacional vuelve a afrontar un escenario históricamente complejo. En cuanto a casos individuales, el escenario es dispar: algunos llegan con confianza tras una buena gira previa, mientras que otros poseen pocos antecedentes sobre la superficie.

El mejor argentino del ranking ATP atraviesa el momento más sólido de su carrera sobre césped. El reciente título en Queen’s Club le permitió conquistar su primer ATP 500 y convertirse en el primer argentino en ganar un torneo en Londres.

Además, Fran viene mostrando una evolución sostenida en la superficie, donde ya había ganado un título en Eastbourne, en 2023. Sus porcentajes de servicio mejoraron notablemente y sus números en la devolución lo acercan a los registros que suelen exhibir los jugadores más competitivos sobre césped.

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Francisco Cerúndolo se consagró en Queen's, la semana pasada (Fuente: REUTERS/Jaimi Joy)
Francisco Cerúndolo se consagró en Queen’s, la semana pasada (Fuente: REUTERS/Jaimi Joy)

La gran deuda sigue siendo Wimbledon, donde todavía no consiguió resultados acordes a su nivel actual. En las últimas dos ediciones se despidió en primera ronda frente al portugués Nuno Borges -en 2025- y el ruso Roman Safiullin -2024-. Sin embargo, el 21° del mundo llega a esta edición como la principal carta argentina para avanzar en el cuadro. El sorteo le arrojó un adversario complicado en la primera ronda: el español Jaume Munar (44°).

Juan Manuel, hermano menor de Francisco, fue el otro tenista argentino que le sacó provecho a la gira sobre césped: En Eastbourne consiguió las dos primeras victorias de su carrera sobre césped al derrotar al belga Raphael Collignon y al británico Arthur Fery, dos rivales peligrosos sobre esta superficie.

Sus resultados, durante la última semana, le permitirán escalar tres lugares en el ranking mundial. Este lunes, Juanma aparecerá en el puesto 42 -el mejor de su carrera- y llega entonado a la Catedral, donde enfrentará a un rival difícil en el debut: el español Alejandro Davidovich Fokina (22°), que este domingo ganó sobre hierba el primer título de su carrera en el circuito grande: el ATP 250 de Mallorca.

Juan Manuel Cerúndolo atraviesa un gran momento (Crédito: REUTERS/Stephanie Lecocq)
Juan Manuel Cerúndolo atraviesa un gran momento (Crédito: REUTERS/Stephanie Lecocq)

Tomás Etcheverry (32°) es uno de los argentinos con más victorias en Wimbledon dentro de la actual generación. Disputó las últimas cuatro ediciones del cuadro principal y logró superar la primera ronda tanto en 2023 como en 2024, aunque nunca pudo avanzar más allá de la segunda instancia.

La experiencia de Etcheverry en el torneo aparece como uno de sus principales activos, aunque sus antecedentes inmediatos sobre césped no lo favorecen: luego de Roland Garros, fue eliminado en el debut tanto en Halle como en Eastbourne. Su rival en el estreno en Wimbledon será el italiano Lorenzo Sonego (72°), que posee buenos antecedentes en el torneo: el año pasado alcanzó los octavos de final.

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Tomás Etcheverry busca mejorar sus últimos resultados (Crédito: REUTERS/Andrew Couldridge)
Tomás Etcheverry busca mejorar sus últimos resultados (Crédito: REUTERS/Andrew Couldridge)

Mariano Navone (38°) logró su primera victoria en Wimbledon en su segunda presentación, el año pasado: superó al canadiense Denis Shapovalov, antes de caer frente al español Pedro Martínez en la siguiente instancia.

Con escasa experiencia sobre la superficie, intentó sumar rodaje en Mallorca durante la gira previa, aunque perdió en su estreno ante Sonego. Enfrentará a un Top 10 en el debut en el All England Lawn Tennis and Croquet Club: el italiano Flavio Cobolli, reciente finalista en Roland Garros.

Sebastián Báez (56°) mostró señales positivas en su primera participación en Wimbledon, en 2022, cuando consiguió una victoria en el debut ante el japonés Taro Daniel. Sin embargo, ese triunfo sigue siendo el único que logró en el cuadro principal londinense.

En esta temporada decidió no disputar torneos preparatorios sobre césped y llegó directamente a Londres, donde su rival en el debut será Jan-Lennard Struff (77°).

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Sebastián Báez en acción en Wimbledon el año pasado, cuando cayó en primera ronda frente al británico Jack Draper (Crédito: REUTERS/Stephanie Lecocq)
Sebastián Báez en acción en Wimbledon el año pasado, cuando cayó en primera ronda frente al británico Jack Draper (Crédito: REUTERS/Stephanie Lecocq)

Camilo Ugo Carabelli (57°) también tendrá su segunda presentación en el cuadro principal del Grand Slam británico. Su único antecedente fue el año pasado, cuando perdió en primera ronda ante el estadounidense Marcos Giron.

Si bien todavía busca adaptarse a las particularidades del césped, el Brujo llega a esta edición en Wimbledon tras consolidarse en el circuito ATP y sumar experiencia en los grandes escenarios. Su rival en el debut será el español Daniel Mérida (85°).

Tres argentinos disputarán por primera vez el cuadro principal de Wimbledon. Thiago Tirante (54°), Román Burruchaga (66°) y Marco Trungelliti (94°) intentarán dar el golpe en la Catedral. Sus rivales: el húngaro Fabián Maroszan (62°), el australiano Alex de Miñaur (número 6 del mundo) y el estadounidense Martin Damm Jr. (105°), respectivamente.

Tirante ya consiguió una victoria sobre césped: fue la semana pasada, en Eastbourne, ante el británico Hamish Stewart (301°), mientras que tanto Burru como Trunge buscarán estrenar su historial positivo.

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Los números no suelen jugar a favor de los argentinos sobre césped. Históricamente, los tenistas nacionales encuentran dificultades para imponer sus condiciones en una superficie donde el servicio tiene un peso determinante. La escasa cantidad de aces, la menor generación de oportunidades de quiebre y las complicaciones para presionar el saque rival suelen marcar una diferencia respecto de los especialistas del circuito.

El césped, una superficie históricamente desafiante para los argentinos (Crédito: REUTERS/Andrew Couldridge)
El césped, una superficie históricamente desafiante para los argentinos (Crédito: REUTERS/Andrew Couldridge)

En Wimbledon, los jugadores que logran avanzar suelen sostener porcentajes cercanos al 90% de juegos ganados con su servicio y superar el 25% de efectividad en la devolución. Son cifras que reflejan la importancia de dominar tanto los puntos cortos como los momentos decisivos.

Comienza una nueva edición del tercer Grand Slam de la temporada y, una vez más, los argentinos buscarán desafiar una superficie que históricamente les resultó esquiva. Para algunos será una oportunidad de seguir creciendo. Otros, en cambio, irán por su primera alegría.



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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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