CHIMENTOS
María Julia Oliván, a corazón abierto a casi un año de su accidente: “Voy a levantarme y tratar de vivir’”

A casi un año del accidente doméstico que la dejó al borde de la muerte, María Julia Oliván volvió a hablar con crudeza sobre aquel episodio que marcó un antes y un después en su vida. En una entrevista con Implacables (El Nueve), la periodista reconstruyó no solo el momento y las consecuencias físicas, sino también el proceso emocional que atravesó desde entonces, con un relato cargado de dolor, aprendizaje y resiliencia.
“En junio va a ser un año. Fue el 13 de junio que me quemé. Después estuve dos meses en terapia intensiva y quince días afuera, y ya en agosto volví a Border. Me acuerdo que me bajé del auto, que me fue a buscar mi marido con mi hijo del garaje, y llegué, me metí en el estudio en lugar de meterme en mi casa”, contó, al ubicar en el tiempo uno de los episodios más duros de su vida reciente.
La escena, que hoy puede narrar con cierta distancia, estuvo lejos de ser liviana. La periodista atravesó una internación extensa, con intervenciones constantes y un nivel de dolor que la llevó al límite físico. “Estaba desesperada en el hospital por grabar. Fueron 18 intervenciones. Al principio con una sedación fuerte más o menos zafaba, y después realmente era mucho el dolor. Entonces les pedí anestesia total porque salía muy dolorida, temblando, muy mal realmente”, relató.
Esas prácticas médicas —las llamadas toilettes— se repetían con frecuencia. “Eso era dos o tres veces por semana que lo hacíamos. La primera semana fueron tres, después dos veces. Estar ahí en la cama, no poder levantarte me dio aprendizajes”, agregó, al describir una rutina que combinaba dolor, inmovilidad y una lucha constante por recuperarse.
En ese contexto, el rol de su entorno fue clave. Oliván no dudó en destacar el acompañamiento que recibió durante los meses más difíciles. “Mi mamá me estaba cuidando ahí como una leona, mi marido haciéndose cargo de Antonio y de toda la estructura de su rutina y del colegio. Los chicos de Border agarraron e hicieron todos los programas ellos. Me iban a ver. Realmente me sentí muy cuidada y querida”, expresó.
A ese círculo cercano se sumó también el afecto de personas desconocidas que se acercaron a acompañarla. “Gente que no conozco me iba a llevar rosarios o estampitas. La verdad que fue una prueba muy dura, donde sufrí mucho, pero que también me permitió descubrir un montón de cosas”, reflexionó.

Más allá de lo físico, el accidente la obligó a replantearse prioridades y a mirar la vida desde otro lugar. “Esto que todo el mundo repite sobre que no hay tiempo… es algo que también me quedó como enseñanza. Uno está a veces tan focalizado en el trabajo o en los chicos, y cuando ves que la vida puede ser tan finita y que todo puede terminar tan de pronto, decís: ‘Put…, voy a levantarme y voy a tratar de vivir’”, sostuvo. Y profundizó: “Voy a tratar de pasarla bien. Voy a tratar de ayudar a la mayor gente que pueda, compartir momentos. Y bueno, dentro de lo que se puede, vivir”.
El accidente que desencadenó todo ocurrió en su estudio de grabación, en un momento de cansancio y apuro. “Fue con un bidón de bioetanol que estaba prendiendo la estufa de mi estudio de grabación. Habíamos terminado de grabar. Estaba muy cansada y tenía que practicar una obra”, explicó en otra oportunidad. La situación se volvió incontrolable en segundos: “Estaba encendida con un hilito de fuego y explotó el bidón. Se hizo una llamarada y me empezó por la pierna. Yo me vi encendida toda, me vi en el vidrio de enfrente como una fogarada”.
El impacto fue inmediato y devastador. Las quemaduras alcanzaron el 25% de su cuerpo y la obligaron a una internación prolongada. “Tuve 19 intervenciones dentro del hospital. Siempre en el Hospital Alemán. Con el equipo del doctor Bolgiani. Cuidada por unos enfermeros espectaculares y sin poder moverme de la cama para nada, dos meses”, recordó.

A casi un año del accidente, su recuperación continúa. “No me dieron todavía el alta. El alta te lo dan a los dos años. Todavía tengo que terminar de sanar la piel”, explicó. En ese sentido, detalló los cuidados que mantiene en el día a día: “Toda la pierna la tengo con una pierna de compresión. Ahora voy a tener que ponerme unos parches de silicona. Y bueno, vas probando, tenés que poder seguir con el tema de las gasas, con las compresiones, porque si no se te inflama la pierna”.
A pesar de las limitaciones, intenta retomar su rutina con esfuerzo. “Yo entreno también bastante, pero bueno, es todo más complicado, obviamente”, admitió.
En paralelo, también decidió visibilizar las secuelas del accidente, no solo desde lo físico, sino desde lo emocional. En sus redes sociales compartió imágenes de sus cicatrices y dejó un mensaje que resonó entre sus seguidores: “Todas tenemos cicatrices debajo del jean. Que no se vean no quiere decir que no duelan. A veces trabajamos mucho solamente para olvidar el dolor”.
CHIMENTOS
El Polaco y Barby Silenzi eligieron el calor de Brasil para disfrutar de las vacaciones de invierno

y Abril para vivir unos días a puro relax (Video: Instagram)
El Polaco y Barby Silenzi se tomaron unos días de descanso y eligieron Brasil como destino. El cantante de cumbia y la bailarina viajaron junto a sus hijas —Abril, la nena que tienen en común, y Alma, hija de El Polaco con Valeria Aquino— y compartieron el viaje en sus redes sociales con una seguidilla de fotos y videos que mostraron con detalles el plan.
El complejo elegido tiene pileta, jardines con palmeras, juegos infantiles y salida directa a la playa. Las stories que Barby publicó desde su cuenta mostraron el predio con cielo nublado y temperaturas ideals para disfrutar: en una de ellas se ve la pileta rodeada de reposeras y sombrillas blancas, con una barra de estilo tropical al fondo; en otra, los senderos empedrados del jardín y los juegos de colores a un costado, con El Polaco caminando de espaldas hacia el interior del complejo.
La pareja también se dejó ver en modo relax total. El Polaco subió una foto en la que aparece recostado en una reposera junto a la pileta, con Barby apoyada sobre él y los dos tapados con una toalla celeste. De fondo sonaba “Magalenha”, de Sergio Mendes, como si la elección musical fuera parte del clima del viaje.


Silenzi, por su parte, aprovechó cada momento de sol. Se fotografió en bikini estampada —con un diseño de hojas y flores en tonos verde flúor, naranja, rosa y violeta, con tirantes amarillo flúor— con palmeras y el mar como telón. En las imágenes luce el cabello suelto, uñas en bordó y una pulsera amarilla del complejo en la muñeca. También tiene un pequeño tatuaje del logo de Batman en el antebrazo derecho y una inscripción en cursiva sobre el pecho.
El carrusel que publicó en su feed sumó otra dimensión al viaje. Los videos sin sonido mostraron el mar en primer plano, con olas rompiendo sobre la arena y, en el horizonte, un arcoíris que atravesaba el cielo gris. Una postal que sus seguidores no tardaron en comentar.
Alma también tuvo su momento frente al mar. En una de las stories de El Polaco, padre e hija aparecen sentados bajo una sombrilla en la playa, riéndose los dos, con el agua y la gente al fondo. La música que acompañaba esa imagen era “Sweat”, de Jamaica Reggae Stars, otro guiño al ritmo del destino en busca de una cadencia particular.



Pero la gran protagonista de las imágenes fue Abril. La nena, con una malla violeta de dos piezas y una pulsera amarilla en la muñeca, se adueñó de la orilla desde el primer momento. Las fotos la muestran parada sobre la arena mojada con las manos en la cintura, desafiante y divertida, con el mar revuelto detrás. En otras secuencias aparece en plena acción: corre hacia el balde azul con la palita roja en la mano, muestra un puñado de arena húmeda a la cámara con cara de travesura, cava cerca de la orilla mientras las olas se acercan, y se agacha concentrada para construir algo con la arena.
El carrusel de la bailarina amplió esa secuencia con más tomas de la nena en movimiento: Abril caminando con la palita, inclinada sobre la arena con el mar de fondo jugando en una orilla de mar sin tiempo.
Al atardecer, la acción cambió de escenografía. Con el cielo cargado de nubes y la luz dorada filtrándose entre las palmeras, Abril nadó en la piscina del complejo con dos flotadores rosados, uno en cada brazo. Las imágenes, tomadas desde el borde, la muestran de espaldas, con la cabeza apenas por encima del agua y la felicidad de unos días en familia.
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¡Terrible! El Dibu Martínez quedó varado en el medio de la nada y lo rescataron con su hermano en un operativo de tres horas: «No estaba seguro»

Un momento tan insólito como inesperado tuvo como protagonista a Emiliano Martínez en las últimas horas. El arquero de la Selección Argentina quedó varado en el barro junto a su hermano, en una zona rural donde las intensas lluvias habían dejado los caminos prácticamente intransitables.
Todo ocurrió cuando el Dibu se trasladaba con sus camionetas y terminó completamente atascado, sin posibilidad de salir por sus propios medios. La situación, lejos de resolverse rápido, se volvió compleja y demandó varias horas de trabajo.
Ahí fue cuando aparecieron Leonardo Albarracín y su hijo Ramiro, quienes se convirtieron en los inesperados héroes de la jornada. “Salimos en moto porque había llovido mucho y los caminos estaban intransitables. Más o menos me imaginaba por dónde era, pero no estaba seguro. De repente vimos dos camionetas y una figura enorme. Mi hijo me dijo: ‘Ese es el Dibu, papá’. No lo podía creer”, relató Leonardo.
El operativo para sacarlos no fue sencillo. Durante aproximadamente tres horas trabajaron para destrabar las camionetas y lograr que el arquero pudiera retomar su camino, en medio de un terreno completamente complicado por el barro.
RESCATARON AL DIBU MARTÍNEZ EN MEDIO DEL BARRO
Una vez resuelta la situación, llegó el gesto que terminó de coronar la historia. “Antes de irse nos dio las gracias de todas las formas posibles y nos dijo que lo habíamos salvado. Imaginate lo que significa escuchar eso de alguien que nos dio tantas alegrías a todos los argentinos”, contó el vecino, visiblemente emocionado.
Además del agradecimiento, Martínez tuvo un detalle especial: firmó posters, camisetas y hasta les regaló recuerdos vinculados a la Selección, un gesto que los sorprendió y emocionó aún más.
“La calidad humana del Dibu es impresionante. No hablamos del Mundial ni de fútbol. Fue una charla común, como si nos conociéramos desde hacía mucho tiempo”, cerró Leonardo, emocionado y muy agradecido.
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Las fotos de Julieta Cardinali y su hija Charo Calamaro a pura complicidad en Colombia

El reciente viaje de Julieta Cardinali a Colombia junto a su hija Charo captó la atención de miles de seguidores no solo por los paisajes y el clima de relax, sino también por un detalle que sobresalió en las redes: el parecido físico entre madre e hija resultó “impresionante” para quienes vieron las imágenes publicadas por la actriz.
La adolescente tiene 19 años y es fruto de la relación de la modelo con el músico Andrés Calamaro. Ambas posaron juntas durante su estadía en el país sudamericano y las fotos circularon rápidamente en Instagram. El asombro generalizado giró en torno a la similitud de sus rasgos, fenómeno que, según los usuarios, se repite cada vez que aparecen juntas en público o en las redes.
Durante su descanso, Cardinali compartió varias postales del viaje. En una de ellas, madre e hija se muestran posando frente a un espejo; en otra, caminan por las coloridas calles colombianas, luciendo atuendos relajados y gafas de sol. “Las vacaciones con Charo Calamaro”, escribió Cardinali como epígrafe de las imágenes, para que no quedaran dudas de la publicación.

Quienes se toparon con las imágenes en redes sociales coincidieron en una expresión que se repetía una y otra vez: “Son iguales”. El detalle físico no pasó inadvertido y se convirtió en el comentario dominante de la publicación.
En las imágenes, Cardinali optó por una camisa blanca, jeans claros y un kimono de encaje, mientras que Charo eligió una remera blanca, minifalda negra y accesorios en tonos naturales. Aunque los estilos diferían en detalles, la armonía visual y la estética juvenil de ambas reforzaron la idea de un vínculo especial.
Las redes no solo se quedaron con la cuestión estética. Los mensajes también resaltaron el ambiente de confianza y cercanía que madre e hija reflejaron durante el paseo. “Comparten un estilo fresco y descontracturado”, comentó un seguidor, sumándose a la ola de elogios.

Las imágenes de ambas, posando sonrientes y disfrutando el entorno colombiano, sumaron miles de “Me gusta” en pocas horas. Los usuarios valoraron la espontaneidad y la naturalidad del momento, subrayando que “no hacen falta palabras para describir el cariño que se tienen”.
Quienes se preguntan por qué las fotos causaron tanto revuelo pueden encontrar la respuesta en la combinación de dos factores: la notoriedad pública de Cardinali y Calamaro, y la curiosidad que despierta la vida privada de las celebridades. En esta ocasión, el foco se corrió de los paisajes y las postales turísticas al fenómeno del parecido familiar, disparando cientos de comentarios y reacciones.

Tal como suele suceder cada vez que Cardinali y Charo aparecen juntas, la repercusión fue inmediata. Los seguidores destacaron el parecido, pero también hicieron hincapié en la unión afectiva que transmiten. “La complicidad se nota en cada foto”, comentó otra usuaria, mientras que un tercer mensaje afirmaba: “Charo heredó los rasgos de Julieta y la frescura”.

La publicación de Cardinali no solo generó comentarios sobre la apariencia de ambas, sino que también fue una oportunidad para que los usuarios expresaran admiración y cariño por la actriz y su hija. “Se nota que tienen una relación hermosa”, fue una de las frases que más se repitió entre los mensajes.
Para muchos, verlas pasear y posar en Colombia fue una postal de cercanía familiar poco frecuente en el mundo del espectáculo argentino. “Transmiten alegría y sencillez”, opinó una seguidora, mientras que otros destacaron la “energía positiva” que emanan en cada fotografía.

En definitiva, las vacaciones de Julieta Cardinali y Charo Calamaro en Colombia trascendieron lo anecdótico y se convirtieron en un fenómeno viral por un motivo simple y contundente: la fuerza de los lazos familiares expresada en imágenes espontáneas, donde el parecido físico fue solo el punto de partida para celebrar la complicidad y el afecto entre ambas.
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