POLITICA
Milei confirmó que acompañará a Adorni el próximo miércoles en el Congreso y habló de su reelección: “Me voy a presentar”

El presidente Javier Milei confirmó que el próximo miércoles concurrirá junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al Congreso durante la exposición ante los legisladores, reafirmando así su respaldo al funcionario que es investigado por la Justicia a raíz de un presunto enriquecimiento ilícito.
En una entrevista en el programa Argendata del canal de YouTube Neura, el mandatario reiteró además que planea presentarse a la reelección en 2027. “No sólo voy a terminar este mandato, voy a aplicar a otro, si creo que hice las cosas bien. Después va a decidir la gente”, afirmó Milei, dejando en claro sus intenciones a futuro.
Milei entregó así una nueva muestra de respaldo en medio de los avances diarios que muestra la investigación judicial contra Manuel Adorni, debido a la compra de un departamento en el barrio porteño de Caballito, y una casa en un country de Exaltacion de la Cruz, en la provincia de Buenos Aires, entre otros gastos que pusieron el foco en su nivel de vida. “Si claro que voy a ir a acompañar a Manuel, voy a ir a escuchar a mi jefe de gabinete”, aseguró. Será el miércoles 29 de abril, en una jornada en la que la oposición planea exponer cada detalle de las sospechas que pesan contra el también vocero presidencial.
En ese marco, el presidente subrayó que Adorni está respondiendo a cada pedido de la Justicia y que se están cumpliendo todos los plazos previstos. “Manuel dará las respuestas que correspondan, está trabajando la Justicia, se están cumpliendo los plazos, y estamos muy tranquilos”, precisó el jefe de Estado.
Reunión con Peter Thiel
El mandatario también se refirió al encuentro que mantuvo esta tarde en Casa Rosada con Peter Thiel, empresario y referente del anarco capitalismo, a quien describió como una figura clave en el pensamiento liberal global. Calificó la reunión como “maravillosa” y destacó que Thiel reconoció los avances de su administración, especialmente en materia de reducción de la presión fiscal y ajuste del gasto público.
Según Milei, Thiel le preguntó cómo planeaba sostener en el tiempo las reformas implementadas, a lo que respondió que la clave radica en la batalla cultural y en la política. “La política es clave junto con la batalla cultural”, sostuvo el presidente, quien relató que ambos coincidieron en rechazar el impuesto a la riqueza por considerarlo una doble imposición y un castigo al éxito empresarial. Milei explicó que, en su visión, “el impuesto a la riqueza es una doble imposición. La persona ya pagó. Tiene una clara connotación de envidia”.
Por qué volverá a bajar la inflación, según Milei
Consultado sobre la evolución de la economía, Milei aseguró que “de acá para adelante la inflación tendría que empezar a ceder”, y que la actividad muestra señales de recuperación. Argumentó que la recaudación de marzo indicó un freno en la caída de la actividad económica y un consecuente rebote y que el crédito comenzó a repuntar, lo cual, en su opinión, evidencia que el capital de trabajo se está reconstruyendo. “Se tocó un piso en marzo y se empieza de vuelta. El crédito también subió. Se está reconstituyendo el capital de trabajo”, explicó el presidente.
En relación al tipo de cambio, Milei sostuvo que la recomposición de reservas fue determinante para evitar una mayor devaluación: “Si no hubiéramos comprado 7 mil millones de dólares de reserva, hoy el tipo de cambio sería de 1700”. Además, subrayó que la demanda de dinero se está recomponiendo, lo que constituye, a su juicio, un indicio de mejora en la actividad económica y de que la inflación tenderá a la baja en los próximos meses.
El presidente defendió el ajuste y la reducción del gasto público como medidas necesarias para estabilizar la economía. Recalcó que la única manera de incrementar los salarios de manera genuina es a través de un aumento de la productividad y señaló que los salarios informales fueron los que más crecieron en el último período. “Los salarios que más crecieron y crecieron por escándalo, son los informales. Heredamos un mercado donde la mitad de la gente estaba en situación informal”, puntualizó.
Milei reconoció que la economía experimentó un freno en el segundo semestre del año pasado, acompañado por una aceleración inflacionaria, pero insistió en que el país logró superar shocks externos que en otras ocasiones hubieran tenido consecuencias más graves. Destacó que, según su visión, Argentina fue reconocida en la última reunión del FMI y el G20 como un modelo, y que los activos financieros locales mostraron el mejor desempeño en el contexto internacional.
La recuperación de las Malvinas
Respecto a la cuestión de las Islas Malvinas, Milei afirmó que se están realizando esfuerzos inéditos para lograr la reincorporación del territorio argentino, aunque remarcó que el proceso debe hacerse con inteligencia y no con acciones precipitadas. “Estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Argentinas vuelvan al territorio argentino. Pero hay que hacerlo con cerebro”, expresó.
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POLITICA
La incomodidad en el Gabinete por la diferenciación de Bullrich y la hipótesis que reaviva la interna

El caso del desmarcamiento de Patricia Bullrich de decisiones tomadas por Javier y Karina Milei incomoda sobremanera al Gabinete. Mientras todos se alinean con las políticas del Presidente y su hermana y evitan todo tipo de cuestionamiento en público, observan impávidos cómo la titular del bloque de Senadores continúa intacta y sin reproches de la cúpula del Gobierno.
“Acá es saludo uno, saludo dos”, dicen en el equipo de los ministros, donde apenas hablan públicamente por temor a represalias de la Secretaria General. Y, si se expresan por lo bajo, tienen extremos cuidados de que no se note.
Por caso, según revelaron a Infobae, hubo una decisión generalizada de los más altos funcionarios de evitar presentar sus respectivas Declaraciones Juradas antes de que lo haga el cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sobre todo después de que Bullrich no tuviera ese cuidado y la pusiera a disposición de la OA antes que nadie, hace dos semanas.
No hubo una bajada clara de parte de Karina Milei en ese sentido, pero en las carteras aplicaron un viejo dicho para ilustrar la medida preventiva: “A buen entendedor, pocas palabras”. “Ni se nos ocurriría”, dijeron en una de las carteras de mejor relación con el Presidente y su hermana. Nadie quería quedar “pegado” a un desmarque del Gobierno.

En LLA trataron restarle relevancia a la jugada: dijeron que la senadora “siempre adelanta sus presentaciones”. Pero en privado empezaron a sospechar de las intenciones. Y en algunos días en el grupo de karinistas pasaron de la sorpresa al enojo por las diferenciaciones de Bullrich. Mientras, en el PRO, quienes mejor la conocen deslizaron a este medio que no tienen dudas de que son señales de que “está haciendo su propio juego”.
En el Gabinete, del lado de Santiago Caputo (que no tiene el cargo de ministro pero funciona como tal y en algunos casos, por encima), responsabilizaron al “equipo Rocket” por la jugada que desembocó en la “objeción de conciencia” de Bullrich. Así llaman despectivamente al grupo político que responde de Martín Menem. Están convencidos de que de parte ese sector, que responde a Karina Milei, hubo una “mala praxis”. Que enviaron el pliego de la jueza Verónica Michelli por error, sin tener en cuenta que el Presidente no la aprobaría. Y después quisieron “usar” a Patricia Bullrich para retirarlo.
Con malestar, también recordaron que se habían producido ruidos con los pliegos de Juan Pedro Galván Greenway y Alejandro Catania, supuestamente ligados a la AFA, y deslizaron que “los mismos que los enviaron ahora plantean que no avancen en el Senado”. Apuntaron hacia el área del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que llegó a ese lugar con el aval y la protección de la hermana del Presidente.
Casualmente, o no, ayer no se hizo, como es habitual, la reunión de la mesa política que lidera Karina Milei y de la que participa desde el año pasado Patricia Bullrich. Mientras, Martín Menem admitió que existe una interna en el Gobierno, aunque para bajarle el tono: “Yo no creo que le cambie la vida a nadie, son cosas normales que pasan en todos los gobiernos, nadie está pensando en eso cuando está yendo a laburar, cuando tiene que producir”, sostuvo en el encuentro de ayer del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).
Como en el Gabinete, una sensación de descontento corrió ayer también por el bloque libertario. Inquietos, algunos alfiles mileístas en la Cámara alta deslizaron que podrían ellos mismos alegar objeción de conciencia con otros temas.

Mientras tanto, Milei, frenético usuario de X, hizo caso omiso del mensaje a través del cual Patricia Bullrich, el lunes, ventiló su objeción contra el retiro del pliego de Michelli y provocó un tembladeral político en el Gobierno. Pero en la Casa Rosada confirmaron a este medio que no le aceptó la dimisión de la presidencia de la Cámara.
“Es de persona de bien presentar la renuncia”, dijeron por lo bajo en el entorno de la ex PRO. Mientras aumentan los rumores de que tiene planes de ser nuevamente candidata a presidenta el año que viene, o en 2031, ella lo niega en privado y en público (la semana pasada escribió que tal versión era una “fake news”, una noticia falsa).
También en el círculo bullrichista deslizaron que con el primer mandatario “hablaron de otros temas”, una muestra de que la legisladora permanecerá en su lugar.
Ayer, Bullrich participó de un evento sobre ciberseguridad en Mendoza. Horas antes, una funcionaria que había llegado al ministerio de Salud de su mano, Mara Reynoso, del área de Salud Sexual, se sumaba a la lista de funcionarios de su órbita que dejan el Gobierno. La semana pasada le había tocado el turno a Federico Angelini, que dejó el ministerio de Seguridad.
POLITICA
El juez Mahiques denuncia una “persecución mediática” y pide sancionar a fuentes judiciales que informen a periodistas

El juez Carlos Mahiques, integrante de la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, presentó una nota formal en la que denunció un proceso de “acoso mediático” contra los integrantes del Poder Judicial y pidió aplicar “sanciones éticas” por el intercambio de información entre magistrados y comunicadores.
En un documento dirigido al presidente del tribunal, Diego Barroetaveña, el padre del ministro de Justicia de Javier Milei, Juan Bautista Mahiques, repudió lo que llamó una “incesante promoción y difusión en los medios audiovisuales de información y publicaciones falsas, distorsionadas o erróneas vinculadas con la magistratura y sus integrantes”.
El juez, a quien recientemente el Senado le dio acuerdo para continuar en el cargo más allá del tope de los 75 años de edad, sostuvo que el resguardo de una información pública “recta y objetiva” es una exigencia republicana que se está viendo vulnerada por un tratamiento mediático que privilegia el impacto emocional por sobre el análisis fáctico.
En su alegato, puntualizó que los temas judiciales han sido objeto de “innumerables comentarios, artículos o editoriales en portales digitales y -con particular virulencia en la grilla televisiva y on line de la empresa S.A. La Nación+-”.
Denunció que un grupo de comunicadores, a los que calificó peyorativamente como “epígonos”, se dedican a deslizar sospechas y afirmar falsedades sobre los magistrados. Mahiques acusó a estos sectores de aludir a los jueces —incluyéndose a sí mismo— “con términos y calificaciones pretendidamente sarcásticas o caricaturescas cuando no decididamente injuriosas”.
Para el magistrado, no se trata de hechos aislados, sino de un patrón de hostilidad protagonizado por lo que llama “nuevos sicofantes” que montan operaciones contra el Poder Judicial. Mahiques advierte que estos ataques tienen un “efecto corrosivo ocasionado a la imagen, la dignidad y la legitimidad de la Justicia como un poder del Estado”.
Advirtió que analiza tomar medidas legales en lo que respecta a lo que se escribe o dice sobre él: “De mi parte habré de evaluar si ese hostigamiento pretendidamente informativo, por su encono y sesgo descalificador, tiene relevancia en el ámbito civil o penal como merecedor de reparación o de sanción a sus responsables físicos o jurídicos”.
Se declaró víctima de desprotección: “Los jueces y funcionarios, Sr. Presidente, carecemos de toda protección legal frente a la crítica exacerbada, el escarnio y el escrache, pues todo suele quedar impune bajo el tinglado protector de la libertad de expresión o de la garantía de ‘preservación de las fuentes’”.
Mahiques, de 75 años, fue ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires en la gestión de María Eugenia Vidal. Renunció después de seis meses. Fue nombrado camarista en la Casación ordinaria (tribunal que trata delitos comunes, como homicidios y robos) y desde allí fue trasladado, con la firma de Mauricio Macri, a la Cámara Federal de Casación, el máximo tribunal penal del país.
Mahiques fue uno de los magistrados que quedó envuelto en el caso Lago Escondido, en 2022, por un viaje que hicieron con empresarios y lobbistas a la estancia de Joe Lewis, en la Patagonia, y por la difusión de presuntos chats que daban cuenta de cómo los integrantes de ese viaje intentaron que los detalles de la invitación no trascendieran. Estuvo imputado -junto con su hijo que hoy es ministro- cuando la causa estaba en el Sur, pero luego el caso pasó a los tribunales de Comodoro Py y todos los acusados fueron sobreseídos sin que la fiscalía apelara.
En febrero pasado, su nombre quedó asociado a las investigaciones de la AFA, cuando reveló que había celebrado su último cumpleaños en la quinta de Pilar atribuida a Pablo Toviggino, tesorero de la federación de fútbol. Su hijo, exfiscal general porteño, juró como ministro de Justicia en marzo y en una de sus primeras medidas envió al Senado el pliego para que su padre siga en el cargo cinco años más (lo que fue aprobado el 19 de mayo).
Medidas drásticas
Ratificado en su función, el juez Mahiques propuso medidas institucionales drásticas para blindar al Poder Judicial frente al discurso mediático. En primer lugar, sugirió la “instalación de una vocería u organismo de prensa que sistematice desde el mismo tribunal la difusión en tiempo y forma” de las sentencias, con la intención de que la ciudadanía reciba información de una “fuente rigurosa, confiable y oficial”.
Pero la propuesta más llamativa que enunció apunta a regular los vínculos personales entre los actores del sistema judicial y el periodismo. Mahiques instó a incorporar normas deontológicas a los reglamentos que regulen estas relaciones y que se sancione éticamente como una “grave falta el intercambio de información o de ‘favores’ que luego son utilizados por el periodismo como ‘fuentes judiciales’ no revelables”.
El magistrado describió el vínculo actual como una “promiscuidad informativa” y un “periodismo oportunista y mercenario” que debe ser enfrentado por un interlocutor judicial formado que “desmonte el fácil argumento de ‘buenos y malos’, la intolerancia maniquea y extrema, y que desenmascare a los inquisidores morales de doble estándar”.
En el cierre de la resolución citó al juez italiano Giovanni Falcone (asesinado en 1992 en un atentado explosivo de la Cosa Nostra): advierte sobre la aplicación de una “lógica mafiosa” por parte de los poderosos que buscan condicionar a la Justicia para obtener resoluciones favorables a sus intereses. Según la nota, el método consiste en un proceso de degradación pública: “Primero los ensucian, luego los aíslan, y finalmente los matan”.
Mahiques concluye que, en el caso de los medios de comunicación, este ataque representa una “muerte lenta por desgaste personal y erosión simbólica” de los jueces. Por ello, considera urgente “re-institucionalizar el debate entre los jueces y los medios” y hallar un modo de “mesurar la desmesura” antes de que el Poder Judicial sea reducido a un simple “servidor del discurso mediático”.
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POLITICA
Javier y Karina Milei evitarán escalar la interna con Patricia Bullrich tras los cruces por el pliego de una jueza

El Gobierno mira con desconfianza los últimos desmarques de Patricia Bullrich, pero evita escalar la tensión con la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. En la Casa Rosada reconocen que no cayeron bien sus pronunciamientos públicos contra decisiones o estrategias oficiales, aunque por ahora buscan encuadrarlos como diferencias puntuales dentro del oficialismo.
En el entorno de Karina Milei buscan bajarle el tono a la discusión y transmitir que las diferencias de Bullrich no ponen en riesgo la coordinación general de la gestión. La lectura que hacen cerca de la Secretaria General de la Presidencia es que el oficialismo reúne dirigentes con “trayectorias y criterios propios”, y que ya hubo otros episodios de disidencias públicas sin que eso derivara en una ruptura. Aun así, admiten que sus cuestionamientos generan incomodidad cuando aparecen sobre temas sensibles para la mesa chica.
El último episodio se dio por el retiro del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza del Tribunal Oral Federal 3 de La Plata. Bullrich adelantó que no acompañará la decisión del Poder Ejecutivo en el Senado y sostuvo que ejercerá su “derecho a la objeción de conciencia”. En el oficialismo intentan bajarle el tono, pero admiten que la postura complica la estrategia parlamentaria para convalidar el retiro de la postulación.
La decisión de Milei y del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, de retirar el pliego de Michelli se produjo después de que en el oficialismo objetaran su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon. La postulación ya había avanzado en la Comisión de Acuerdos y reunía firmas para obtener dictamen, de forma que el giro del oficialismo abrió una disputa institucional y política dentro del Senado.
El caso vuelve a exponer la incomodidad de Bullrich con algunas decisiones de la mesa chica. Semanas atrás, la senadora también se diferenció del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al reclamarle públicamente que presentara “de inmediato” su declaración jurada patrimonial para despejar las dudas sobre su situación judicial. Luego, ella misma adelantó la presentación de la suya ante el Senado y la Oficina Anticorrupción, en un movimiento que fue leído puertas adentro como una forma de marcarle el paso al ministro coordinador.
A diferencia de lo que ocurrió con Adorni, en Balcarce 50 evitan apuntar contra Bullrich en esta ocasión. Cerca de Karina Milei reconocen que sus intervenciones públicas generan ruido, pero sostienen que no hay una decisión de abrir una confrontación directa. La exministra conserva peso propio, conducción parlamentaria en el Senado y una base política que el oficialismo todavía necesita para ordenar parte de la agenda legislativa.
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La relación, sin embargo, viene atravesada por meses de cortocircuitos. Hubo fuertes cruces entre emisarios de la secretaria general de la Presidencia y la jefa de la bancada libertaria por el manejo del Senado, la exposición pública de las diferencias y la disputa por espacios de influencia dentro del Ejecutivo. En ese marco también se produjo la salida de Federico Angelini, dirigente cercano a Bullrich que ocupaba la Subsecretaría de Intervención Federal en Seguridad.
La renuncia de Angelini fue leída en el oficialismo como parte de la reconfiguración del área de Seguridad bajo la ministra Alejandra Monteoliva. El exfuncionario tenía incidencia en temas vinculados al narcotráfico, el Plan Bandera y el control de fronteras. Su salida dejó a Bullrich con menos presencia en una cartera que había sido su principal base de poder durante la primera etapa del Gobierno.
La nueva diferencia por los pliegos judiciales se suma además a la disputa por la órbita de Justicia entre Karina Milei y Santiago Caputo. Esa tensión se profundizó tras la salida de Sebastián Amerio y el desembarco de Juan Bautista Mahiques en el ministerio. Desde entonces, varias decisiones vinculadas a Comodoro Py, al envío de pliegos y a la estrategia judicial quedaron atravesadas por la interna entre ambos sectores.
El conflicto se refleja en los movimientos del Ejecutivo sobre las nominaciones judiciales. La Casa Rosada busca avanzar con una nueva tanda de pliegos en el Senado, pero el caso Michelli expuso idas y vueltas en el proceso de selección, validación política y tratamiento parlamentario. Para un sector del oficialismo, el episodio muestra problemas de coordinación interna; para otro, es una decisión política necesaria para evitar costos futuros.
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La misma disputa impacta en la reforma del Código Penal, que sigue trabada por diferencias políticas y técnicas dentro del Gobierno. En el entorno de Santiago Caputo sostienen que el texto permanece demorado en Justicia, mientras que en los equipos vinculados a Mahiques aseguran que todavía terminan de definir la redacción final. El borrador ya fue y volvió de Legal y Técnica en reiteradas ocasiones por observaciones sobre el contenido.
La Casa Rosada intenta administrar estos frentes sin sumar otro foco de conflicto público. En Nación creen que una pelea abierta con Bullrich podría debilitar al bloque oficialista en el Senado justo cuando el Gobierno necesita votos para pliegos judiciales, reformas económicas, proyectos de seguridad y eventuales acuerdos con aliados. Por eso, el mensaje oficial es de contención: diferencias sí, ruptura no.
Gobierno, Patricia Bullrich
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