POLITICA
Milei contraataca con la retaguardia estallada

Después de dos meses de haber cedido el centro de la escena (física y virtual), Javier Milei retomó la iniciativa para contraatacar sobre todos los contradictores con sus viejas y violentas armas dialécticas, recargadas.
El problema es que lo debe hacer ya no desde la centralidad dominante, sino desde el refugio de sus bases más duras y más fieles, con la dificultad mayúscula de que esa retaguardia está dividida y estallada por la disputa interna. Un conflicto que en el fin de semana llegó a cimas antes nunca alcanzadas.
La recuperación se le está haciendo difícil más allá del plano económico. El temor a amenazas de índole política que expresan inversores, empresarios y aliados extranjeros del Gobierno no se remite solo al riesgo kuka, como dijo , se desdijo y volvió a decir Luis “Toto” Caputo, obligado por la realidad, los contextos, las circunstancias, los malentendidos y los reproches internos.
Los escándalos que rodean al Gobierno y la guerra abierta entre karimenemistas y santicaputistas tiene en vilo a los tomadores de decisiones que miran a la Argentina entre la ilusión y el vértigo. Y si ya les sobraban motivos para alimentar prevenciones lo ocurrido el fin de semana solo puede elevar el nivel de las alertas, así como incrementar el ruego por un imposible: que el Presidente zanje ese conflicto. Spoiler alert: nadie que conozca la intimidad presidencial cree que eso vaya a suceder.
Como corresponde al universo libertario, la flamante contraofensiva mileísta y la aparente tregua interna alcanzada en los últimos días se vieron abruptamente interrumpidas anteanoche y expuestas públicamente por una sonora explosión en la esfera digital, reservada para expertos.
En su cuenta personal de X, el gurú Santiago Caputo sorprendió con un violento (además, de discriminador y estigmatizante) mensaje solo comprensible para los suyos y sus adversarios, que luego fue amplificado y explicitado por varios de sus adláteres como Agustín Romo o Daniel Parisini, alias Gordo Dan. El asesor posteó en la medianoche del sábado: “Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos”. ¡Bum!
A partir de allí sus fieles se encargaron de aclarar que los destinatarios eran los alfiles de Karina Milei, liderados por Martín y Sharif Menem, a quienes atribuyen el control de una cuenta de X denominada Rufus (@PeriodistaRufus) desde la que se había vinculado a Caputo el joven y su socio Manuel Vidal con la cuasifallida aerolínea Flybondi, adquirida por el polémico empresario y supuesto exagente de inteligencia Leonardo Scaturicce, de muy estrecho vínculo con ambos.
Así se encendió una mecha que hizo estallar el polvorín libertario. Al tirar del hilo Rufus los santicaputistas llegaron al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y sacaron a relucir una larga tira de publicaciones con críticas a casi todos los ámbitos de injerencia del gurú y a la gestión de su tío al frente del Ministerio de Economía.
“Ellos son los dueños de esa cuenta que operaba contra todo el gobierno por detrás. Son los que dicen que los problemas del Gobierno son por la gestión económica y no por cuestiones políticas, son los que se atribuyen los éxitos electorales y son los que no toleran que Milei no lo eche a Santi. Pero no se dan cuenta que si Santi se va, como si se va Karina, el que corre el riesgo de romperse es el Gobierno. No hay forma de matar a Santi sin matar a Milei”, se despachan indignados desde el entorno del asesor.
Desde el equipo del titular de Diputados intentan despegarse y bajar el tono de una disputa que los dejó demasiado expuestos. Niegan cualquier vínculo con la ahora borrada cuenta @PeriodistaRufus y atribuyen todo al error de un responsable de redes de Martín Menem, que reprodujo algunos de los mensajes publicados por ese usuario anónimo. Nada que satisfaga ni alcance para llegar a una tregua con Caputo y su equipo, donde la indignación llegó a niveles que hasta acá se desconocían.
Para peor, desde el bando karimenemista mientras en público se muestran apaciguadores, en reserva echan nafta al fuego. Con malicia señalan que si hasta ahora el gurú y sus soldados celestiales nunca habían estallado públicamente por la disputa interna que lo haya hecho ahora el propio Caputo “es una demostración de que el tuit tocó un punto demasiado sensible”. Las acusaciones cruzadas de negocios y negociados es el arma preferida con la que se agreden los bandos en disputa, mientras se pelean por cuotas de poder y algo más.
La pelea ya lleva casi un año desde que se desató apenas después del triunfo electoral de la lista libertaria, encabezada por el ahora devaluado Manuel Adorni, pero nunca había sido expuesta abiertamente por los líderes de cada uno de los bandos, quienes se esforzaban por disimular en público. Hasta ahora.
“Milei no va a romper con Karina ni va a echar a Santiago y tampoco Santiago se va a ir, aunque ya está harto de que lo operen y también está harto de eso Toto, que se la pasa pidiéndole a su sobrino que no se caliente, porque todo esto puede terminar muy mal”, dice un muy informado habitante del decisivo primer piso de la Casa Rosada.
Ese el gran problema que todos admiten, que el Presidente no quiere, no puede o no sabe cómo resolver el conflicto. “El drama es que Javier dice que es un problema de las segundas líneas, pero los karinistas se tiran contra primeras líneas, como Santiago y Toto y ponen en riesgo a todo el Gobierno. Esto así no da para más, pero no vemos que vaya a cambiar mucho, aunque ahora seguro va a haber un tregua”, dice un soldado de las Fuerzas del Cielo, que en las últimas horas desenfundó las armas que venía guardando hace un tiempo y decidió usarla contra sus enemigos de la guerra civil libertaria. Aunque seguramente y, a pesar de que todo está públicamente expuesto, más temprano que tarde la culpa de todo será de los periodistas.
En ese plano la preocupación que embarga a los integrantes del Gabinete que no son parte directa de ninguno de los dos bandos enfrentados es que la toma de decisiones dentro del Gobierno se ha vuelto más caótica. Herido Adorni por sus escándalos y con Milei sosteniendo un equilibrio más que frágil, pero desentendido de cuestiones clave que desprecia, la gestión se reciente y se paraliza, mientras no dejan de aparecer complicaciones en un momento de extrema delicadeza para el Gobierno.
La reaparición de la motosierra para volver a recortar gastos porque las cuentas no cierran expuso esas fragilidades y, encima, tuvo efectos no deseados, como el impacto sobre gobernadores y aliados y sobre sectores que sensibilizan a una opinión pública que empieza a lucir cansada por un largo esfuerzo sin recompensas a la vista y a mostrar señales de hartazgo.
El estallido, además, repuso la tendencia congénita del mileísmo a autolesionarse en un momento en que se ilusionaba con tener elementos para retomar la iniciativa y había impulsado la contraofensiva presidencial.
La ruptura de la tendencia creciente de la inflación y la cuarta manifestación multitudinaria y federal en defensa del financiamiento universitario habían tenido, en ese sentido, dos efectos. Obraron, por un lado, como un aglutinante para los propios, a pesar de las mil reyertas internas. Y, por otro, como una plataforme donde Milei podía asentarse para plantarse a dar batalla nuevamente con lo más hiriente de su metralla verbal recargada, contra todo lo que lo que se le interponga y contra todos los que lo contradigan. Y hasta contra los fantasmas que imagina.
La realidad se la ha vuelto complicada. La economía (léase aumentos de precios, enfriamiento de la actividad, pérdida de empleos formales, cierre de empresas) y la política (léase disputas internas sangrientas, escándalos de corrupción o enriquecimiento y mal pago a los aliados) han llevado al Presidente y a su Gobierno a una caída de adhesiones y a una notable suba de críticas, demandas y desconfianza. Sus activos operaron a la baja y el mal humor ganó el mercado de los intangibles.
La consecuencia directa de esa combinación fue la pérdida de imagen y la emergencia de desafíos y desafiantes. Por dentro y por fuera de su circulo de control. Con esos elementos, no parece difícil entender así que a un carácter voluble lo desborde la ira.
La estrepitosa autodestrucción de imagen del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, así como la inversión mayúscula (a pérdida) en su protección total, hecha por los hermanos Milei, no ha sido gratis. Interna y externamente.
Por el contrario, además de la disputa entre santicaputistas y karimenemistas, fue el disparador para la crítica explícita o el alejamiento (al menos temporario) por ruptura de contrato electoral de muchos de los votantes blandos que le aportaron a Milei los 26 puntos que sumó en el balotaje presidencial de 2023 para llegar a la Presidencia desde su 30% por ciento de la primera vuelta. Por algo, la reelección presidencial, que en el propio círculo áulico mileista se daba por casi por descontada, ahora es un objetivo a alcanzar no sin zozobra.
También el AdorniGate fue la excusa para que se habilitara el desafío directo, indirecto o implícito a la autoridad de Milei hasta ahora incuestionable por parte de algunos de los propios, de otros que incorporó y de no pocos aliados.
Por los gastos, adquisiciones, omisiones y mentiras que Adorni fue sumando sin solución de continuidad, Milei ya no solo es objeto del funcional cuestionamiento político-ideológico del perokirchnerismo. Ni blanco de los dardos poco más que testimoniales, cargados de institucionalidad y ética, de los seguidores de Lilita Carrió y los socialistas.
Ahora, también desde su propia construcción y desde el cuadrante de la centroderecha que hegemonizaba Milei aparecen fisuras, fugas y ataques.
Ahí está la huelga de brazos caídos y el trabajo a reglamento que los soldados de las caputistas Fuerzas del Cielo hicieron en el mundo digital y real durante casi un trimestre o más, interrumpida parcialmente esta semana para volver al juego que más les gusta (no necesariamente el que mejor juegan) de la batalla cultural. A sus trincheras del streaming volvió Milei para ponerse al frente del contraataque. Y ellos respondieron desenfundando su artillería en las redes, que el Presidente nunca deja de recargar y potenciar. Aún las que son armas falsas. El problema es que la interna se vino a interponer y las armas se volvieron en contra.
Por lo tanto, nada puede extrañar que fueran más lejos algunos exponentes de la oferta agregada mileísta. El caso mas notable es el de la senadora Patricia Bullrich, que sumó otro capítulo a su ya larga saga independentista. No por su condición de simpatizante a de un equipo de fútbol de Avellaneda de mejor pasado que presente, sino por la fidelidad condicional y ocasional, que durante más de medio siglo de militancia política en casi todo el espectro político nacional ha prestado tenazmente a estructuras y jefaturas. Un fuerte mentís para quienes cuestionan su coherencia.
La exministra de Seguridad no solo emplazó al protegido de los hermanos Milei y dejó en posición fuera de juego al propio Presidente, cuya paciencia con su jefe de Gabinete parece no solo no tener límites sino antecedentes ni explicaciones racionales para el común de la gente.
Sin embargo, como se sabe, los hermanos Milei no son gente común y, por eso, muchos otros que dentro del Gobierno y del oficialismo coinciden con la senadora no se atreven a exponer sus opiniones que contradicen la decisión presidencial y a exponerse a la divina ira mileísta. “Patricia tuvo más coraje que ustedes”, le enrostró un integrante de las Fuerzas del Cielo a tres ministros y un influencer libertario que por lo bajo no se cansan de pedir la renuncia del jefe de Gabinete.
En sintonía con un desterrado de la Casa Rosada, como Guillermo Francos, Bullrich puso en palabras cuidadas lo que sonó a cuestionamiento de uno de los atributos característicos del jefe del Estado: su temperamento. Bullrich habló de “emocionalidad fuerte”.
Para referirse a las reacciones presidenciales, el predecesor de Adorni eligió el vocablo “furia”, que en sus primeras acepciones el diccionario de Real Academia define como “ira exaltada, acceso de demencia, persona muy irritada y colérica, violencia o agresividad”. Elija cada uno la que mejor le quepa.
En tanto, casi en simultáneo reapareció en escena, renovado y crítico Mauricio Macri, con nuevas compañías. Como si hubiera recuperado la libido (política), salió a tratar de reconectar con muchos de los que alguna vez lo consideraron la gran esperanza de la reconstrucción argentina y que ante el fracaso de su gestión lo abandonaron por el destructor de la vieja argentina. En su regreso apuntó contra los que “desde adentro” atentan contra el cambio y deslizó críticas al liderazgo mileísta.
La política empezó a moverse. Y nada indica que sea el mejor momento para la contraofensiva presidencial. Mucho menos si arranca con la retaguardia estallada.
Claudio Jacquelin,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,»Con Espert, siempre». Javier Milei defendió al diputado que renunció a su candidatura por sus vínculos con Machado,,»Arreglar el tema tarda». Melconian le restó importancia a la baja de la inflación en abril y advirtió sobre un nuevo “desequilibrio cambiario”,,»Era un playmobil». Villarruel volvió a apuntar contra Petri y sumó a Bullrich en las críticas a su gestión en el Gobierno
POLITICA
Procesaron y embargaron a Juan Grabois por la toma del Instituto Perón

El juez federal Sebastián Ramos procesó al dirigente social Juan Grabois por liderar la toma del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, en junio del año pasado, y lo embargó por $5.000.000. Le atribuyó los delitos de violación de domicilio y resistencia a la autoridad.
El juez dio por acreditado que Grabois encabezó el ingreso al lugar —que estaba cerrado y custodiado— y luego alentó la permanencia pese a la orden de desalojo transmitida por la Policía, que llegó al lugar después.
El procesamiento, dictado el viernes, alcanza también al militante Valentín Peralta, que fue embargado por un millón de pesos.
El hecho ocurrió pasado el mediodía del sábado 7 de junio de 2025. Un grupo de exempleados, acompañados por distintos dirigentes políticos, como Grabois, tomó la sede, ubicada sobre la calle Austria, en el barrio de Recoleta, en protesta contra su cierre, el despido de sus empleados y una “posible” venta del edificio. Lo hicieron a través de Un Café con Perón, el bar lindero, que está conectado con el Instituto por una puerta.
De la toma -una “permanencia pacífica”, según los manifestantes- participaron también la legisladora Victoria Freire y la diputada nacional Natalia Zaracho.
Los manifestantes fueron desalojados un par de horas después por la Policía Federal y fuerzas de la Ciudad, que despejaron el edificio y la esquina y se llevaron detenido al dirigente, en medio de empujones y forcejeos.
Al ser indagado por el juez, a principios de mes, Grabois evitó declarar, pero se desligó del ingreso al lugar en un descargo que presentó su abogado, Nicolás Rechanik.
En el escrito, el dirigente sostuvo que llegó en calidad de abogado de una cooperativa y solo para mediar “institucionalmente”.
El juez no dio crédito a esa versión. Dijo en su resolución que los videos incorporados al caso muestran a Grabois en el patio interno del bar, luego avanzando por el pasillo que conectaba con el Instituto y, minutos después, ingresando al edificio encabezando al grupo de manifestantes, tras la caída de una placa de durlock y un ventilador.
“Dichas imágenes resultan elocuentes para desvirtuar los dichos de esa parte en tanto sostuvo que habría concurrido al establecimiento en su rol de abogado y con posterioridad al ingreso de los manifestantes”, dice Ramos en su resolución.
Valoró especialmente que el dirigente social hubiera posteado en sus redes sociales un mensaje convocando a “defender” el Instituto, que, según dijo, había sido “usurpado” por el “gobierno oligarca”.
En la causa intervinieron el fiscal Carlos Rívolo y el Ministerio de Capital Humano, en el rol de querellante.
Tras el procesamiento, el frente Patria Grande emitió un comunicado en el que calificó la medida como un “mamarracho jurídico”. “No nos vamos a dejar amedrentar por Milei y la mafia judicial de Lago Escondido”, sostuvieron.
La referencia alude al sobreseimiento que el juez Ramos ordenó sobre todas las personas que fueron investigadas por el viaje a Lago Escondido, incluido el ahora ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El descargo también asocia el procesamiento de Grabois con el llamado a indagatoria de José Luis Espert, una causa que tramita en San Isidro y se inició con una denuncia del dirigente.
“No hay dudas de que lo de Espert es solo la punta del iceberg de una red de lavado de dinero que, en caso de avanzar la investigación, se llevará puesto unos cuantos más”, dijeron.
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POLITICA
Quiénes podrían reemplazar a Manuel Adorni como jefe de Gabinete

Diego Santilli y Pablo Quirno son los nombres que suenan con más fuerza como posibles sucesores del exjefe de Gabinete Manuel Adorni. El primero, actual ministro del Interior, tiene el aval de Karina Milei mientras que el segundo, actual canciller, es más cercano a Santiago Caputo.
Santilli aparece como la opción más ordenada para atravesar la interna del oficialismo. En la Casa Rosada lo presentan como una figura con llegada a gobernadores, vínculo con bloques aliados y capacidad para sostener la negociación parlamentaria. También destacan que puede funcionar como un punto de equilibrio entre Karina Milei y Santiago Caputo, dos terminales que venían discutiendo el rediseño del Gabinete y la comunicación oficial.
En el Gobierno remarcan que Santilli tiene además una relación personal con Milei y que ya venía ocupando un rol central en el diálogo con mandatarios provinciales, legisladores y aliados. Su eventual salto a la Jefatura de Gabinete obligaría a rediseñar otras áreas de la gestión.
El otro nombre que se puso sobre la mesa es el del canciller Pablo Quirno. En distintos despachos lo mencionan por su perfil técnico, su bajo nivel de conflicto interno y su vínculo directo con el Presidente. Quirno acompañó a Milei en la agenda internacional en España y participó de la reunión con empresarios e inversores junto al embajador argentino en Madrid, Wenceslao Bunge Saravia.
La diferencia es que Santilli aparece como una opción más política, mientras que Quirno es leído como una alternativa de orden interno y técnico. En la Casa Rosada no descartan que Milei vuelva a sorprender con otro nombre, pero durante la tarde del viernes el consenso más extendido en despachos oficiales se inclinaba por el ministro del Interior.
Noticia que está siendo actualizada.-
Diego Santilli, Pablo Quirno, Manuel Adorni
POLITICA
Milei y Adorni | El apoyo incondicional que no alcanzó para sostener al jefe de Gabinete

8‘minutos de lectura
Javier Milei empezó a elevar la voz hasta llegar al umbral de un grito: “¿A usted le parece justo ejecutar a una persona honesta? ¡No voy a ejecutar a una persona honesta en el altar del ego de los periodistas que se sintieron tocados porque les dijo la verdad, que son solo periodistas!”
Esa noche del 6 de mayo, el Presidente se conectó desde Los Ángeles con LN+ para defender a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien la senadora Patricia Bullrich acababa de exigir en una entrevista que presentara de manera perentoria su declaración jurada. Milei irrumpió con la urgencia de quien quiere cortar de cuajo una discusión interna. Dijo que Adorni es “una persona honesta” y que sus números estaban “en orden”. Acusó al periodismo de querer perjudicarlo maliciosamente y enfatizó: “¡Ni en pedo se va!”.
Fue el clímax de tres meses y medio de gestos, fotos y palabras para blindar al principal funcionario de su gobierno en el trayecto de su derrumbe político, a raíz de las revelaciones sobre su inexplicado crecimiento patrimonial desde que asumió un puesto en el Estado.
Milei pasó de minimizar las denuncias contra Adorni a exigir a todos sus ministros que le dieran un apoyo incondicional.
El caso Adorni estalló el domingo 8 de marzo, cuando se descubrió que su esposa, Bettina Angeletti, había viajado en el avión presidencial a Estados Unidos. Se puso horas después que se habían ido de vacaciones en febrero a Punta del Este en un vuelo privado. Y el jueves 19 se confirmó que tenían una casa no declarada en el country Indio Cua. Ese día, Milei dio su primera ratificación explícita a su ministro coordinador. Dejó que Adorni publicara una foto de los dos con esta expresión irónica: “El Presidente de la Nación junto al flamante Jefe de Gabinete que reemplazará este fin de semana al actual Jefe de Gabinete. Fin”. Después viajaron juntos a Tucumán, donde Milei denunció una “carnicería mediática” contra el Gobierno.

Con la crisis en aumento, Adorni dio una conferencia de prensa el 25 de marzo, en la que dijo que no tenía nada para ocultar, pero se negó a dar precisiones sobre sus bienes. Apenas terminó hubo un operativo clamor en el que todos los ministros expresaron su confianza ciega en el funcionario. Karina Milei lo encabezó con este mensaje: “Mi apoyo, intacto. Más allá de las operaciones del periodismo y la vieja política sé quién sos y de tu integridad”.
El 27 de marzo el Presidente fue a inaugurar el centro de formación de Capital Humano y resaltó la figura de la ministra Sandra Pettovello, después de recordar los días difíciles en los que se había enfrentado a las organizaciones piqueteras. Hizo una pausa, buscó con la mirada a Adorni y dijo: “Así es que, Manuel, en algún momento después va a tocar darte las gracias”.

El 2 de abril, en el acto por las Malvinas, se abrazó efusivamente con Adorni delante de las cámaras para que el gesto no pasara inadvertido.

Siete días después, en una entrevista en la TV Pública, volvió a mencionar a Adorni. Se refirió a él como “el maravilloso jefe de Gabinete que tengo”. La semana siguiente Karina Milei se llevó a su protegido a un viaje a Vaca Muerta, en otra señal de abroquelamiento.
Bronca con el periodismo
A medida que se acumulaban las sospechas sobre el funcionario crecía a la par el nivel de agresión de Milei al periodismo y a los medios de comunicación. “El 95 por ciento de los periodistas argentinos son delincuentes y escriben financiados por otros países o con medios que tienen conflictos con el gobierno porque quieren prebendas o responden a empresarios. Están contaminados y se dedican a envenenar a la gente”, dijo en la TV Pública.
Esa inquina quedó en evidencia el 29 de abril, cuando acompañó a Adorni a la sesión de control en la Cámara de Diputados. “¡Chorros! Corruptos son ustedes”, les gritó a un grupo de cronistas que le preguntaron en un pasillo su opinión sobre la presentación del jefe de Gabinete.

Adorni había dicho en el recinto que todas sus declaraciones de bienes habían sido presentadas, “sin ocultación alguna”. Una declaración que lo condenó un mes y medio después, cuando confesó que había ahorrado “en negro” durante 25 años y que no había incluido en sus presentaciones ante la Oficina Anticorrupción una parte sustancial de su patrimonio. “¡Vamos, Manuel!”, había bramado Milei desde el palco principal, mientras aplaudía de pie, en el momento en que se inició el debate.

En la previa había filmado un video con todos sus colaboradores principales rodeando a Adorni musicalizado con la canción “Eye of the Tiger”, de la película Rocky.

El intento de pasar página fracasó estrepitosamente el 4 de mayo cuando el contratista Manuel Tabar declaró en la Justicia que Adorni pagó 245.000 dólares para refaccionar la casa de Indio Cua. Milei no titubeó. Al día siguiente lo sumó a una reunión en la Casa Rosada con entidades de la comunidad judía internacional. Con foto y todo.
Pero la presión interna empezó a hacerse insoportable ante lo que parecía una caja de sorpresas permanente que debilitaba el relato del Gobierno. Bullrich lo blanqueó cuando urgió a Adorni a dar explicaciones y desató la reacción de Milei.
“Si tuviera los dedos sucios se iría. Pero estoy perfectamente tranquilo que Adorni es una persona honesta y una persona de bien. “Los números están en orden y van a ser presentados. No nos preocupa porque tiene todos los números en orden”, dijo la noche del 6 de mayo Milei, en esa intervención televisiva desde Los Ángeles.
Argumentó que Bullrich había “espoileado” a Adorni porque sabía que estaba a punto de presentar la declaración jurada en la que quedaría todo claro. “Ya tiene todas las cosas listas y estaba por presentar los números por adelantado”.
Indignado con lo que le preguntaban Luis Majul y Esteban Trebucq, insistió: “A mí el desgaste político no me importa porque yo trato con seres humanos. Con seres humanos nobles, honestos que vinieron a hacer grande la Argentina nuevamente. El periodismo no puede violentar el principio de presunción de inocencia como hacen regularmente, que hacen de fiscales, de jueces y hacen juicios sumarísimos”.
Al contratista Tabar lo trató de “mentiroso” y lo describió como “militante kirchnerista” con un “prontuario muy dudoso”. Hasta se permitió ningunear un detalle que captó la atención popular sobre las obras que hizo Adorni: “Hablaban de una cascada y después se vio que eran dos cañitos de agua”.
-¿A usted le presentó los papeles? -le preguntaron.
-A mí lo que me presentó estaba en orden. Me consta que está limpio -respondió.
Cada vez peor
El apoyo no cesó. El viernes 8 Milei reunió al Gabinete y exigió un respaldo monolítico a Adorni. Incluso cruzó con tono enérgico a Bullrich cuando ella pretendió insistir con la necesidad de explicar sin más dilación los detalles de la evolución patrimonial del funcionario. Después se fue y dejó a Adorni al frente de la reunión.
El 22 de mayo el Presidente habló ante la Bolsa de Cereales, donde celebró el éxito político de haber sancionado la reforma laboral. “Los únicos que pudimos hacer eso en la historia fuimos nosotros. Gracias a ese enorme equipo que tenemos con Manuel Adorni, con Karina Milei, con Santi Caputo, con el Colo Santilli, que son los que manejan la cuestión política”. Vaya sí que somos buenos gestionando y generando resultados”.
El infortunio de Adorni continuó y se instaló una pregunta: ¿por qué lo sostienen? Se hizo ensordecedor el ruido político cuando Adorni confesó en LN+ que había ahorrado en negro y que iba a rectificar las declaraciones juradas que, hasta entonces, definía como impolutas. Esa noche Milei se limitó a reuitear un tuit lleno de elogios a Adorni de un funcionario menor, Santiago Oría.

La mesa política se reunió al día siguiente. Se sacaron una foto con Patricia Bullrich y una torta de cumpleaños. Adorni se ubicó a un costado, como si quisiera facilitar futuras ediciones de esa imagen.

Ya corría la cuenta regresiva. En el Senado se había activado el proceso que podía terminar en una traumática e inédita destitución. El blindaje empezaba a romperse.
El viernes 19 se anunció un nuevo vocero presidencial (Adrián Ravier) y un nuevo secretario de Medios (Fabián Fernández). El jefe de Gabinete, limitado, siguió siendo un problema irresoluble.

El Gobierno derrochó capital político para demorar un proceso en el Congreso que parecía inevitable. El jueves, al llegar a Madrid, Milei volvió a hablar de Adorni: “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada, pero yo creo en su honestidad. A mis ministros los banco hasta las últimas consecuencias”. Fue el gesto del final. La suerte de Adorni estaba echada.
LA NACION,Política
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