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Milei: cuando toca la mala hora

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No hay noticias buenas. La suerte del Presidente es esquiva dentro y fuera del país. Tenaz inflación nacional; denuncias de corrupción de funcionarios libertarios; la derrota de Viktor Orban, su amigo húngaro, el último domingo, y, encima, la encerrona iraní en la que se encuentra su aliado más poderoso: Donald Trump. Trump le hizo lo mismo a su más viejo amigo Mauricio Macri cuando este era presidente. Lo ayudaba en los trámites formales, sobre todo en el Fondo Monetario Internacional, pero las políticas internas y externas de los Estados Unidos complicaron seriamente el segundo tramo de la presidencia del líder argentino, que resultó su último trecho como jefe del Estado. A Milei también lo auxilió en el FMI para que lograra un nuevo acuerdo y lo socorrió cuando en septiembre del año pasado el peronismo ganó la provincia de Buenos Aires. Trump hizo algo más con Milei: le mostró un cheque de 20.000 millones de dólares a la sociedad argentina, pero le advirtió que solo se lo prestaría al actual presidente argentino. El cheque desaparecería si en las elecciones nacionales del siguiente mes de octubre el peronismo ganaba las elecciones. Milei triunfó ampliamente esa primavera de vértigo.

Sin embargo, es el mismo Trump que emprendió una guerra, inconclusa aún, con los criminales ayatollah de Irán. El régimen teocrático de Teherán está desabasteciendo de energía al mundo porque todavía controla gran parte del estrecho de Ormuz. Nadie se puede explicar por qué Estados Unidos no previó el control del clave Ormuz antes de comenzar la guerra; atravesar esa angosta vía marítima, por la que pasa gran parte del petróleo y el gas de varios países árabes, es todavía un riesgo que ningún barco particular quiere correr. La escasez energética se apoderó del mundo. La caída en la oferta de combustibles fósiles significó un aumento en el precio del petróleo y el gas y una inflación más alta en el mundo, también en los Estados Unidos y en la Argentina.

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Ese paisaje internacional complica aún más al presidente argentino, que ya estaba enredado sin la adversa contribución de Trump. En rigor, Milei está viviendo unos de sus peores días al frente del gobierno nacional, si se coincide en estimar que solo fueron más ingratos los días (un mes y medio) que transcurrieron entre la elección bonaerense perdida del 7 de septiembre último y los comicios ganados el 26 de octubre siguiente. El Indec dio a conocer ayer la inflación de marzo, un 3,4 por ciento, la medición mensual más alta del último año. La inflación no cesó de aumentar desde junio de 2025, y no existe consenso entre el Gobierno y los economistas privados sobre la futura evolución del costo de vida. Aunque todos acuerdan que la inflación bajará en los próximos meses, los privados creen que no perforará el 2 por ciento mensual durante este año, mientras Milei asegura que comenzará con un cero a partir de agosto. El presupuesto enviado al Congreso por el ministro de Economía, Luis Caputo, estimaba una inflación anual durante el año que corre del 10,1 por ciento. Ya se consumió casi toda su previsión: hasta ahora, durante los tres primeros meses de 2026, la inflación acumulada fue del 9,4 por ciento. Faltan todavía nueve meses. Seguramente acertará con más precisión el pronóstico del Fondo Monetario, que advirtió una inflación argentina durante 2026 del 30,4 por ciento. Casi el mismo nivel de aumento del costo de vida durante 2025, que fue del 31,5 por ciento.

El Fondo Monetario bajó lo que no era oportuno que bajara en las previsiones argentinas (pasó del 4 por ciento al 3,5 por ciento para el crecimiento previsto de la economía) y subió todo lo que no debía subir, como la inflación. La economía argentina creció en 2025 un 4,4 por ciento, pero venía de dos años de caída, en 2023 y 2024. Si se cumplieran las profecías del Fondo, la Argentina crecerá en 2026 casi el uno por ciento menos que el año pasado.

Un problema mayor de Milei es la caída del consumo y la insatisfacción social por la situación de la economía. Si se queda quieto, no podrá resolver el conflicto del consumo porque los salarios en blanco han seguido, en casi todos los casos, los índices de inflación. Pero los fuertes aumentos de los servicios (electricidad, gas, colegios, naftas, expensas o alquileres, entre otros) han encogido notablemente el poder de compra de los asalariados. Milei no puede cambiar esa ecuación porque significaría una regresión para sus ideas económicas, que son acertadas cuando promueve un sinceramiento de los precios de la economía. La solución que proponen los economistas y los expertos consiste en una agresiva política de aumento del crédito para la gente común y en una estrategia creíble de captación de inversiones. Esas son las salidas del laberinto, aparentemente sin escapatorias en las actuales circunstancias, porque Milei no se puede permitir, vale la pena repetirlo, un aumento desmedido de salarios (provocaría más inflación) ni un atraso en el sinceramiento de los precios de los servicios. Frenar artificialmente los precios termina siempre en un estallido inflacionario. Milei conoce el viejo y sabio axioma: con la economía se puede hacer cualquier cosa, excepto evitar sus consecuencias.

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En un contexto de tantas limitaciones económicas, y de tanta inestabilidad internacional, los casos de corrupción cobran otra dimensión para la sociedad. Se ha puesto especial énfasis en establecer si Manuel Adorni, el jefe de Gabinete, la segunda figura en la administración del país, compró un departamento en cuotas o si lo hizo con dinero que no puede justificar. Eso es lo que está investigando el fiscal Gerardo Pollicita, en quien delegó la investigación el juez Ariel Lijo. Desde ya, no son lo mismo las dos posibilidades. Sea como fuere, lo cierto es que a Adorni se le hace cada vez más difícil hacer su informe mensual, ordenado por la Constitución, a una de las dos cámaras del Congreso. Por ahora, se comprometió a ir el 29 de abril a la Cámara de Diputados, pero la oposición se entusiasmó con hacerle pasar un momento peor que malo.

De cualquier forma, es judicialmente más grave para el Presidente y su hermana el caso $LIBRA que el que asedia a Adorni, porque el escándalo de la criptomoneda acusa solo a las dos principales figuras del poder real. No hay otros funcionarios complicados en el asunto. Pero ese caso está en el lento despacho del juez Marcelo Martínez de Giorgi, cuya esposa, Ana María Juan, fue promovida por el actual gobierno al cargo de jueza federal de Hurlingham. La designación definitiva está pendiente ahora del acuerdo del Senado. El propio Martínez de Giorgi aspira a ascender a camarista, quizás como miembro de la Cámara Federal de la Capital. Nadie puede esperar, entonces, que avance en ninguna investigación para esclarecer si hay responsabilidades −o no− de funcionarios del gobierno nacional en supuestos hechos de corrupción. Jueces de esa naturaleza son los que desprestigiaron la Justicia.

Regresemos al escenario internacional. La derrota de Orban en Hungría el domingo último no compromete tanto a Milei porque la mayoría de los argentinos saben muy poco de los húngaros. Es cierto que algunos recuerdan que el presidente argentino estuvo hace poco en Budapest, capital de Hungría, para apoyar en el proceso electoral a su amigo Orban, con quien comparte muchas ideas. Con un sistema de gobierno parlamentario en ese país, Orban abandonó el poder después del fracaso del domingo. Un amigo menos. Es evidente que Milei influye poco y nada entre los húngaros, que tienen problemas con una inflación alta, que viven una fuerte desaceleración de la economía y sobrellevan un desempleo importante medido según los índices históricos de Hungría.

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Pero el verdadero problema de Milei será la probable derrota de Trump en las elecciones legislativas de mitad de mandato que se realizarán en noviembre. Hoy por hoy, todas las encuestas y los análisis coinciden en que Trump será derrotado antes de fin de año. El presidente norteamericano está siendo analizado al mismo tiempo por algunos políticos, incluidos algunos que fueron cercanos a él, y por los medios periodísticos para establecer si su salud mental está en condiciones de seguir gobernando. Varios se han referido, incluso, a la enmienda 25 de la Constitución de los Estados Unidos, que prevé la destitución del presidente en caso de incapacidad para ejercer el cargo.

La marea de cuestionamientos sucedió luego de que Trump anunciara la victoria en la guerra con Irán y luego iniciara una negociación para firmar una tregua o un acuerdo con el despótico régimen de Teherán. ¿Dónde estuvo la victoria, entonces? ¿Cuándo sucedió? ¿Cuándo la perdió? Es raro que un imperio no declare una victoria veraz cuando ha descerrajado una guerra contra un país que no es una potencia. Cuando eso sucede, es en verdad porque la guerra no ha sido ganada. Tampoco los ayatollah iraníes han ganado nada, pero hay una especie de empate virtual en tanto los Estados Unidos no puedan liberar totalmente el estrecho de Ormuz.

La virtual interrupción por parte de Irán de ese crucial cauce de agua, en contraste con los vanos alardeos verbales de Trump, provocaron ya un aumento importante en el precio de la gasolina en los Estados Unidos y de la inflación internacional. Los norteamericanos no le perdonan esos pecados a ningún presidente. Milei deberá buscar otros apoyos en el voluble mundo que le tocó si la mala hora se abate sobre su amigo norteamericano. El aborrecido Keynes solía repetir una frase exacta: “Lo inevitable rara vez sucede; es lo inesperado lo que suele ocurrir”.

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Adorni no había declarado ante la OA la casa del country: la agregó ahora a su presentación, un año tarde,Joaquín Morales Solá,Javier Milei,Inflación y precios,Manuel Adorni,Conforme a,,Relación laboral. La Suprema Corte bonaerense dejó firme un fallo que considera empleados a los repartidores de Rappi,,»No hay que desesperarse». Milei admitió que no le gustó el dato de inflación, pero aseguró que no cambiará la política económica,,»Tenemos un excelente jefe de Gabinete». Quirno analizó el impacto de la guerra de Medio Oriente en la Argentina y defendió a Manuel Adorni,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: se conoce la inflación de marzo y Adorni se prepara para asistir al Congreso,,Fue del 3,4%. Críticas de la oposición por el número de inflación: “Fracaso rotundo”,,»No hay que desesperarse». Milei admitió que no le gustó el dato de inflación, pero aseguró que no cambiará la política económica

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Javier Milei, el presidente de la conversación cansada

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Se suele mirar a las redes sociales como un territorio secundario de la política: un espacio de exageración, ruido, vanidad y desahogo. Y en muchos casos esa visión tiene fundamento. Pero con Javier Milei conviene hacer una excepción. No porque las redes reemplacen a la política real, sino porque en su caso fueron bastante más que un escenario de amplificación: fueron el territorio central de su construcción. Primero como personaje, después como diputado, más tarde como candidato y finalmente como presidente.

Milei creció en televisión, es cierto. Hizo del panelismo una escuela de instalación, de choque y de reconocimiento. Pero desde que llegó a la Casa Rosada dejó de exponerse al debate en los términos en que lo hacía antes. Ya no discute: emite. Y como tampoco cuenta todavía con una red territorial clásica —gobernadores, intendentes, una estructura propia extendida— entender cómo funciona su imagen y sobre todo su narrativa, sigue siendo indispensable para entender su poder. En su caso, mirar la conversación digital no es una moda metodológica. Es analizar una de las fuentes originales de su legitimidad.

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Entre enero y abril en la consultora Methodo analizamos más de 326 millones de menciones en Facebook, X, Instagram y YouTube. El primer hallazgo es simple, pero no por eso menor: Milei mantiene la centralidad, pero pierde volumen. Sigue siendo, por lejos, el principal organizador de la conversación política argentina, aunque ya no con la misma potencia expansiva. En el primer trimestre de 2024 reunió 39 millones de menciones. En el primero de 2026, 18 millones. En dos años perdió más de la mitad del volumen de conversación que había logrado en el arranque de su presidencia.

No significa que haya dejado de importar. Significa algo bastante más sutil: importa de otro modo. Sigue en el centro, pero ya no irradia con la misma fuerza. Su conversación ya no crece: se defiende para sostenerse. Y eso es relevante porque el mileísmo fue, desde el principio, una experiencia de intensidad. No solo una oferta electoral sino también una forma de energía. Una máquina de atención. Cuando esa intensidad baja, aunque siga siendo superior a la del resto, lo que aparece ya no es solo un dato de comunicación. Aparece una señal política.

A eso se suma un segundo elemento. En abril de 2026, la conversación sobre Milei mostró 44% de positividad y 56% de negatividad: el peor saldo desde que asumió. El dato, por supuesto, podría leerse de manera lineal. Todo gobierno acumula desgaste. Todo oficialismo que ajusta, confronta y decepciona empieza a pagar costos. Pero acá también conviene ir un paso más allá. Porque aun en ese contexto, el nivel de positividad que conserva sigue siendo llamativo. No hay fervor, pero tampoco intemperie. Hay malestar, hay rechazo, hay fatiga, pero todavía persiste una afinidad o necesidad en una parte nada despreciable de la sociedad.

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Eso no ocurre en el vacío. Ocurre con una economía que volvió a incomodar, una inflación que ya no puede administrarse solo como herencia narrativa y una secuencia de escándalos que empiezan a dejar marca. Lo interesante es que ese desgaste no produce, al menos por ahora, una transferencia clara hacia otro lado. Y ahí aparece uno de los rasgos más importantes del momento.

Axel Kicillof Fabián Marelli

La oposición sigue sin capitalizarlo. Cristina Fernández de Kirchner registra 2 millones de menciones y 60% de negatividad. Axel Kicillof, 1,8 millones y también 60% de negatividad. Mauricio Macri, en cambio, muestra una novedad menor: después de mucho tiempo encerrado en una conversación de círculo rojo, volvió a ser advertido por fuera de ese perímetro, más por su separación y por esa vieja condición de celebrity que por razones políticas. No es un retorno grande, pero sí una visibilidad algo más fresca, como si hubiera dejado de existir solo en la sección política para empezar a asomar también en las de sociedad o espectáculo. Los outsiders, por su parte, no están mal ponderados en la relación entre imagen positiva y negativa, pero generan un volumen tan bajo que la sociedad prácticamente no los advierte: el mejor posicionado es Dante Gebel, que tras su última gira mediática apenas supera las 200.000 menciones.

Dante Gebel, un fenómeno todavía muy incipienteCaptura A24

Ese dato ayuda a leer mejor el fenómeno Milei. El oficialismo se desgasta, pero enfrente no aparece una fuerza que absorba con claridad ese desgaste y lo convierta en alternativa. El sistema político argentino parece hoy más apto para registrar malestar que para producir reemplazo.

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El cuadro se vuelve todavía más nítido cuando se observa de qué se habla alrededor de Milei. Allí ya no aparece una agenda de transformación, sino una conversación organizada por tres grandes núcleos.

El primero es la gravitación de Donald Trump, con 7 millones de menciones. Ese volumen empieza a sugerir algo más que afinidad ideológica. Para una parte de la conversación pública, el Gobierno argentino aparece cada vez más ligado a la validación política y simbólica que llega desde Washington. No solo en términos de alineamiento exterior, sino también como dependencia narrativa. El mileísmo todavía conserva centralidad local, pero una parte del país empieza a leerlo como un oficialismo que mira demasiado hacia afuera para sostener su autoridad hacia adentro.

El segundo núcleo es la secuencia de escándalos. $LIBRA, ANDIS, corrupción y, de manera más visible, el caso Adorni. Este último es particularmente revelador porque no se trata de un funcionario lateral, sino de una de las caras más expuestas del dispositivo narrativo oficial. Y ahí se produjo una reversión de imagen de positiva a negativa de una velocidad inhabitual. En términos de volumen, un movimiento semejante solo se había visto antes en Alberto Fernández. La diferencia es que, en el caso del vocero presidencial, ocurrió muchísimo más rápido. Eso no habla solo de él. Habla también de una conversación pública que empezó a castigar con menos paciencia y de un gobierno al que ya no le resulta tan sencillo blindar a sus propios intérpretes.

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Manuel Adorni, en el Congreso de la NaciónSantiago Oroz –

El tercer núcleo, y probablemente el más profundo, es el económico. Inflación, reforma laboral, pobreza, jubilaciones, salarios y desempleo componen, en conjunto, un volumen de conversación que muestra hasta qué punto el malestar material dejó de ser un ruido de fondo para convertirse en experiencia cotidiana. Ese cambio tiene una importancia especial en redes, donde durante años predominó la exhibición aspiracional: la vida mejorada, la imagen deseable, el éxito aunque fuera transitorio o prestado. Cuando la economía se mete también ahí, cuando atraviesa ese espacio donde las personas suelen disimular sus carencias y exagerar sus logros, el problema dejó de ser técnico para pasar a ser anímico.

Por eso el dato más interesante de esta etapa no es solamente que Milei esté peor. Es que el mileísmo empieza a enfrentar una combinación más corrosiva: menos volumen, más negatividad, malestar económico íntimo y una sospecha moral que ya no parece ser un episodio aislado. Todo eso convive, además, con una oposición que no enciende y con outsiders que todavía no existen como posibilidad perceptible.

La Argentina, entonces, no da muestras de estar encaminándose a una conversación de relevo sino más bien a un diálogo sobre el desgaste.

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Milei sigue siendo el centro de la escena pero empieza a tener problemas en torno a su gravitación. Central es aquello que obliga a mirar, gravitante es aquello que todavía logra ordenar el deseo. Lo que empieza a insinuarse en la conversación pública es que Milei conserva la primera, pero ya no está claro que mantenga intacta la segunda.

Tal vez esa sea hoy la mejor definición disponible del momento político argentino: una centralidad herida. Un presidente que sigue ocupando el centro del tablero, pero ya no con la misma capacidad de contagiar, expandir o prometer. Una sociedad que lo sigue mirando, aunque cada vez más desde la incomodidad, la sospecha o el cansancio. Y una oposición que, frente a esa erosión, no encuentra la manera de parecerse al futuro.

La política argentina, mientras tanto, todavía no termina de registrar ese cambio de clima. La conversación digital, en cambio, empieza a decir algo bastante más incómodo: el “libertarismo” no terminó, pero empezó a perder esa característica tan propia como decisiva que alguna vez tuvo de sobra. El entusiasmo.

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El autor es politólogo y CEO de la consultora Methodo




consultora Methodo,Patricio Hernández,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas: el regreso de Adorni a las conferencias de prensa y el avance de la causa judicial,,»Todos somos iguales ante la ley». La reacción de Milei contra los periodistas por la investigación sobre Adorni,,Malhumor social. Nervios en el círculo rojo de cara a 2027: ¿Y si Milei pierde?

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La Corte de Formosa desestimó una denuncia contra periodistas por filmar en un pasillo a una diputada

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El Superior Tribunal de Justicia de Formosa desestimó una denuncia presentada por la abogada y exdiputada provincial Gabriela Neme, quien se quejó de haber sido filmada por periodistas en los pasillos del edificio de Tribunales tras participar en una audiencia. La decisión, plasmada en la Resolución N.º 179/26, reafirmó la plena vigencia de la libertad de prensa en los espacios comunes del Poder Judicial provincial.

La demanda había sido impulsada por la ex legisladora Gabriela Neme, quien se molestó por ser abordada en un espacio común de los tribunales formoseños por un cronista y un camarógrafo. Los jueces resaltaron la libertad de prensa como principio.

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El máximo órgano judicial de Formosa concluyó que no existió infracción alguna de parte de los comunicadores y ordenó el archivo de las actuaciones. El fallo fue firmado por la presidenta del STJ, Claudia María Fernández, junto con los ministros Marcos Bruno Quinteros, Guillermo Horacio Alucín y Ariel Gustavo Coll, quienes coincidieron en que la presencia de medios en dependencias judiciales no solo es legítima, sino inherente al ejercicio periodístico.

El caso tuvo su origen cuando Neme denunció que, al retirarse del edificio judicial tras una audiencia, fue captada en video por un periodista y un camarógrafo de Lapacho Canal 11 que se encontraban en un pasillo. Según detalla la resolución, ambos profesionales habían ingresado de manera formal: se registraron en la recepción e indicaron el motivo de su presencia, que era entrevistar a un funcionario judicial. La exlegisladora interpretó esa situación como una vulneración de sus derechos y presentó la denuncia.

La denuncia de Neme se originó tras ser filmada por periodistas de Lapacho Canal 11, quienes ingresaron correctamente al edificio judicial (Equipo de Gabriela Neme)

Antes de pronunciarse sobre el planteo puntual, el STJ recordó que el artículo 101 del Reglamento Interno para la Administración de Justicia habilita a los periodistas a consultar expedientes bajo determinadas condiciones, lo que implica necesariamente el acceso a juzgados y tribunales. Sobre esa base normativa, el cuerpo judicial subrayó que no existe distinción entre medios públicos y privados: la libertad de prensa alcanza a todos por igual, en consonancia con el artículo 13 de la Constitución provincial.

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Uno de los ejes del fallo fue la distinción entre los distintos tipos de espacios dentro de los tribunales. El STJ diferenció con claridad las salas de audiencias —que pueden estar sujetas a restricciones dispuestas por los magistrados en función de normas procesales— de los pasillos, mesas de entrada y áreas de circulación general. Sobre estos últimos, el tribunal fue categórico: son de libre tránsito y pueden ser utilizados por la prensa para el desarrollo de su actividad sin interferencias de ningún tipo.

El tribunal también delimitó el rol del Estado frente al trabajo de los comunicadores. En uno de los pasajes de la resolución, los jueces sostuvieron que “no es de incumbencia del Estado —en este caso, el Poder Judicial— determinar qué está bien y qué está mal en el ejercicio periodístico”, y precisaron que esa valoración corresponde a la audiencia de cada medio y, eventualmente, al ámbito judicial solo en casos concretos que lo ameriten.

 El tribunal provincial determinó que los comunicadores actuaron dentro de la legalidad y dispuso el archivo de las actuaciones tras la denuncia.  (Imagen Ilustrativa Infobae)

El STJ también señaló que situaciones como la denunciada por Neme forman parte de prácticas habituales en dependencias judiciales y que nunca habían sido objeto de prohibiciones ni sanciones previas. Esa regularidad, sumada a la ausencia de norma que vedara la conducta de los periodistas, reforzó la conclusión del cuerpo colegiado: no había elementos que justificaran abrir una investigación administrativa.

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Con esos argumentos, los magistrados resolvieron desestimar la denuncia y ordenar el archivo de las actuaciones. En el cierre de sus fundamentos, el tribunal sostuvo que el ejercicio de la libertad de prensa “se encuentra por encima de los inconvenientes coyunturales que puedan suscitarse para personas determinadas”, una formulación que deja en claro la jerarquía que el máximo órgano judicial formoseño otorga a ese derecho frente a molestias de carácter individual.

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Con la revelación de nuevos gastos no declarados, la oposición busca activar la interpelación a Adorni

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Mientras el oficialismo intenta dar por cerrado el escándalo sobre el presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete Manuel Adorni, la oposición insistirá en promover su interpelación y, eventualmente, su moción de censura en el Congreso luego de que en la Justicia se revelaran las millonarias refacciones que el funcionario realizó en su casa en Exaltación de la Cruz.

A sabiendas de que no cuentan con los votos suficientes para consumar la ofensiva, en los bloques opositores más críticos planean una estrategia de menor a mayor. El primer paso será la convocatoria a una sesión especial para abordar distintos temas e incluir el emplazamiento a la Comisión de Asuntos Constitucionales para que inicie el tratamiento de los proyectos ya presentados para interpelar a Adorni.

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No es un camino fácil, ya que la oposición no reúne por ahora el número suficiente para reunir quorum en el recinto. Los bloques aliados del Gobierno, claves para alcanzar las 129 voluntades, prefieren mantenerse equidistantes del escándalo.

Es por ello que la oposición todavía no le puso fecha a la sesión especial, aunque ya se iniciaron los contactos entre los principales referentes opositores. “La situación ya es insostenible”, sostienen. Aludían a la declaración que prestó esta mañana en tribunales el contratista Matías Tabar declaró, quien detalló que Adorni le pagó en efectivo 245.000 dólares por remodelar la casa del country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.

“No hay más excusas -enfatizó Esteban Paulón (Partido Socialista), denunciante de Adorni en la Justicia-. Insto a los diputados nacionales a avanzar en la interpelación del Jefe de Gabinete y su posterior remoción por moción de censura”. En el mismo sentido se expresó el diputado Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica). “Hay que activar ya una sesión especial”, dijo.

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La pelea entre Myriam Bregman y Javier Milei en DiputadosSantiago Oróz

En la Cámara de Diputados se presentaron una decena de proyectos para interpelar a Adorni; además de Paulón y Ferraro, los diputados de izquierda Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Pablo Juliano reclamaron que dé explicaciones en el recinto. Unión por la Patria, comandada por Germán Martínez, también anticipó su voluntad de avanzar.

“Nosotros vamos a trabajar para tener las instancias que la Constitución prevé para que pueda haber una persona con confianza del Congreso para que ocupe el lugar de Adorni”, anticipó Martínez el miércoles pasado, al cierre de la sesión informativa en la que el jefe de Gabinete rechazó las acusaciones sobre presunto enriquecimiento ilícito.

Sin embargo, puertas adentro de la bancada admiten que será difícil avanzar mientras no haya fisuras en las bancadas dialoguistas que, hasta ahora, han preferido refugiarse en el silencio en medio del escándalo.

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La moción de censura es un mecanismo establecido en el artículo 101 de la Constitución Nacional mediante el cual el Congreso puede destituir al jefe de Gabinete y a los ministros si los bloques que lo activan consiguen una mayoría absoluta, esto es, la mitad más uno de los miembros del cuerpo.




millonarias refacciones,la casa del country Indio Cua,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,Patentes y deuda. El Gobierno incumplió plazos en el Congreso y se apoya en prórrogas y señales internacionales,,»No voy a renunciar». Preguntas sensibles, victimización, chicanas y agravios: así fue la exposición de Adorni en el Congreso,,Señal de Trump. El gobierno de Estados Unidos mejoró la calificación de la Argentina con relación a la propiedad intelectual

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