ECONOMIA
Mundial 2026: ranking económico del Grupo J, en el que Argentina competirá con Austria, Argelia y Jordania

El fútbol y la economía comparten más de lo que suele reconocerse en las conversaciones de café previas a cada partido: ambos tienen ganadores y perdedores, reglas que no siempre se cumplen y resultados que a veces desafían cualquier pronóstico. Cuando la selección argentina juegue en el Grupo J del Mundial 2026 ante Argelia, Austria y Jordania, no solo medirá sus piernas contra rivales de distintos continentes; también quedará expuesta la comparación de sus economías, con fortalezas y debilidades medibles.
Un análisis de variables macroeconómicas de los cuatro países describe un panorama heterogéneo: Austria aparece como el líder en la mayoría de los indicadores, Argentina muestra un desempeño destacado en crecimiento actual del PBI y saldo comercial, Argelia combina reservas elevadas en el Banco Central y baja deuda pública, y Jordania exhibe los peores registros en buena parte de las categorías.
Austria encabezó seis de las once variables comparadas: tiene el PBI per cápita más alto del grupo, con USD 58.268; la mejor calificación crediticia: Aa1 según Moody’s; la menor tasas de desempleo: 7,1% de población activa; las mayores exportaciones totales anuales: USD 222.029 millones; con USD 24.180 por habitante; y el salario promedio mensual más alto medido en dólares, con USD 4.563. La distancia con el resto no es marginal: en PBI per cápita más que cuadruplica al de Argentina y supera diez veces al de Jordania.

El único rubro en que el país no brilla es en crecimiento económico en 2025: avanzó apenas 0,6%, el peor registro del grupo en esa variable, mientras que Argentina aumentó 4,4 por ciento.
En variables informativas, Austria exportó el equivalente al 55,7% de su PBI e importó 53,1%, un perfil consistente con una economía pequeña, industrializada y altamente integrada al comercio internacional.
Argentina lideró dos variables: registró el mayor crecimiento del grupo en 2025, con 4,4%, y el mejor saldo comercial. Exportó USD 87.111 millones e importó USD 75.791 millones, lo que arrojó un superávit de USD 11.320 millones. El resto de los integrantes del Grupo J tuvo déficit comercial: Argelia, USD 4.700 millones; Austria, USD 6.357 millones; y Jordania, USD 14.032 millones.
El principal retroceso en la comparación apareció en inflación. Con una tasa anual de 33,2%, el país exhibió la peor marca del grupo: Austria tuvo 3,7%, Argelia 4,5% y Jordania 2,5 por ciento.

El otro punto débil fue la calificación crediticia: Moody’s le asignó a Argentina la nota Caa1, asociada a bonos de alto riesgo especulativo. Austria, en el otro extremo, tuvo Aa1. Jordania quedó en Ba3, también especulativa, pero en una categoría superior a la argentina. Argelia no contó con calificación de la evaluadora de riesgo de títulos de la deuda.
En términos de exportaciones por habitante, Argentina exportó el último año USD 1.898, por debajo de Jordania (USD 2.505) y muy lejos de Austria. Las exportaciones representan el 15,2% del PBI, el porcentaje más bajo del grupo, mientras que las importaciones equivalen al 12,7 por ciento.
Argelia combinó disciplina en deuda pública y dependencia de hidrocarburos. Su fortaleza principal fue la deuda pública, con 54,1% del PBI, el porcentaje más bajo del grupo. También tuvo las mayores reservas internacionales, con USD 57.800 millones, por encima de Austria (USD 50.800 millones), Argentina (USD 47.834 millones) y Jordania (USD 23.900 millones).

En comercio exterior, el país registró exportaciones anuales por USD 45.400 millones, equivalentes a USD 987 por habitante, el peor valor del grupo. El salario promedio también lo ubicó último entre los países con datos disponibles: USD 448 mensuales, frente a USD 1.233 de Argentina, USD 495 de Jordania y USD 4.563 de Austria.
Sus exportaciones equivalen al 19,9% del PBI, y las importaciones al 20,3%, proporciones moderadas que reflejan una economía con cierto grado de cierre relativo. El déficit comercial fue de USD 4.700 millones, en contraste con el nivel de reservas.
El análisis de las variables económicas convierte a Jordania en el menos favorecido del grupo de manera casi sistemática. El país ocupa el último lugar en seis de las once categorías con clasificación: tiene el PBI per cápita más bajo (USD 4.618), el desempleo más alto (21,2%), las exportaciones totales más reducidas (USD 14.913 millones), el saldo comercial más deficitario (USD -14.032 millones), la mayor deuda pública en relación al PBI (90,2%) y las menores reservas internacionales (USD 23.900 millones).

La única variable en la que lideró fue inflación, con 2,5% anual. En su estructura de comercio, las importaciones representaron el 57,1% del PBI, el porcentaje más alto del grupo, y las exportaciones equivalieron al 42,6 por ciento.
El desempleo de 21,2% condensó buena parte de las dificultades estructurales: más de uno de cada cinco trabajadores no consiguió empleo, lo que redujo el margen para sostener crecimiento desde la demanda interna.
La relación entre el desempeño económico de un país y sus resultados deportivos no es solo una metáfora periodística. Joachim Klement, estratega jefe del banco de inversión británico Panmure Liberum, construyó un modelo econométrico que combina el PBI per cápita con la población, la temperatura media del país, la condición de local y los puntos en el ranking FIFA para anticipar quién ganará el Mundial.
El sistema no recurre a estadísticas futbolísticas: trabaja con variables macroeconómicas. Y tiene tres aciertos consecutivos: señaló a Alemania antes de Brasil 2014, a Francia antes de Rusia 2018 y a Argentina antes de Qatar 2022.
El modelo de Klement le asigna a Argentina una probabilidad del 91% de clasificar entre los dos primeros del Grupo J
Para el Mundial 2026, el modelo de Klement le asigna a Argentina una probabilidad del 91% de clasificar entre los dos primeros del Grupo J, el porcentaje más alto del torneo para cualquier equipo en su zona. Dicho de otro modo, la selección argentina es, según este sistema, la más dominante en su grupo en términos estadísticos. El PBI per cápita de Austria es considerablemente más alto, pero el peso del ranking FIFA y otros factores del modelo terminan inclinando la balanza hacia Argentina en la fase de grupos.
Klement sostuvo que su fórmula deja el 45% del resultado librado al azar, lo que en términos prácticos equivale a decir que ninguna ecuación puede anticipar un penal errado, una lesión o una tarde de inspiración de un arquero sin nombre en el ranking. Pero el historial del modelo sugiere que la economía, en promedio y a lo largo del tiempo, deja una huella en el resultado deportivo que no es casual.
Si el Grupo J se ordenara como una tabla económica, Austria quedaría primera: lideró en seis variables y solo quedó última en crecimiento. Argentina terminaría segunda, con dos variables encabezadas -crecimiento y saldo comercial- y dos en las que quedó rezagada -inflación y calificación crediticia-, además de un desempeño intermedio en el resto.
Argelia y Argentina empataron en cantidad de categorías lideradas y perdidas, con perfiles distintos: la economía argelina mostró fortalezas en deuda y reservas, pero salarios y exportaciones per cápita más bajos. Jordania cerró la comparación con el balance más desfavorable.
ECONOMIA
Inflación inferior al 2% y recomposición de los ingresos: encuestas muestran una recuperación de la imagen de Milei

Cuando los traders de Wall Street se reintegren a sus oficinas el lunes, luego del feriado largo por un nuevo aniversario de la independencia norteamericana, se encontrarán con una encuesta recién salida de Atlas Intel, distribuída por la agencia Bloomberg. Allí se detalla que la imagen positiva de Javier Milei subió en los últimos dos meses de 36% a 40%. La de Axel Kicillof, en cambio, cayó en cambio de 46% a 38% en el mismo período. Lo mismo le sucede a Cristina Kirchner.
El estudio, que se conoció el viernes, coincide con la evolución del índice de Confianza del Consumidor que elabora Poliarquía junto a la Universidad Di tella. El mismo tuvo la segunda mejora consecutiva en junio, saltando 6,4%. Fue además el mayor incremento desde noviembre pasado.
Un repunte de la imagen presidencial y el deterioro de su posible contrincante electoral es música para el oído de los inversores. Para el Gobierno representa un alivio después de varios meses de caída. La suba de la inflación en los primeros meses del año y el escándalo desatado alrededor del ahora ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pasaron factura.
Sin embargo, el panorama ahora luce diferente. Adorni ya no está en el gobierno y la inflación mostrará en junio su tercera baja consecutiva. Las proyecciones privadas coinciden en que se habría perforado el 2%. Y más allá de la suba del dólar de las últimas semanas también es probable que en julio se mantenga debajo de esa marca.
“En el segundo trimestre bajó la inflación y repuntaron los salarios. No hay mucha ciencia, el que manda es el bolsillo, no la política”, explica el economista Fernando Marull.
Los datos de actividad divulgados por el INDEC a través del EMAE mostraron un abril flojo. Sin embargo, el Índice General de Actividad que elabora la consultora de Orlando Ferreres dio 0,7% arriba en mayo. “La actividad económica empieza a mostrar cifras positivas y 8 de 11 sectores finalizaron con signo positivo en el quinto mes del año. Esperamos que a esto se sume una mejora en los niveles de inversión y de los ingresos reales de las familias que impulsen la actividad interna”.
En el segundo trimestre bajó la inflación y repuntaron los salarios. No hay mucha ciencia, el que manda es el bolsillo, no la política
En el primer cuatrimestre la actividad muestra una suba de 2,1%. Pero se espera que la recuperación tome más velocidad en los meses venideros. En Balanz, por ejemplo, subieron la estimación de crecimiento de 2,7% a 3% para todo el 2026, una estimación compartida por BBVA Argentina y OJF y Asociados.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Esta suba estaría motorizada en parte por los sectores ganadores (agro, energía y minería), pero también por una recuperación de los sectores que hasta ahora vienen siendo “perdedores”, como el comercio, la industria manufacturera y la construcción. Se espera que todos muestran un rebote en lo que resta del año, aunque todavía quedarían por debajo de sus niveles de 2023, previo a la asunción del actual gobierno.
Los primeros indicadores también estarían arrojando una mejora leve en junio, lo que confirma la tendencia positiva del segundo trimestre.
El estudio de “ingreso disponible” de la consultora Empiria apunta en la misma dirección. “En abril registramos un incremento del 1% mensual y cortó una racha de cuatro meses consecutiva de caída. En mayo se estima un nuevo aumento”.
Se trata de un indicador que calcula qué porcentaje del salario queda “libre” después del pago de servicios públicos y otros gastos fijos como el alquiler o el pago de expensas. El aumento de las tarifas por encima de la inflación venía afectando la capacidad de consumo de las familias, pero se empieza a ver un repunte.
El crédito tardará en reaparecer, a pesar de la baja de la inflación, y ayudará poco para el repunte. Los bancos vienen golpeados por el aumento de la mora, que se encuentra en un pico de 12%. Gradualmente empezará a mejorar, pero por los “malos” motivos: una fuerte disminución en el otorgamiento de nuevos préstamos. En una fintech especializada en crédito al consumo indicaban que están 40% debajo respecto al año pasado. Y que difícilmente aceleren el otorgamiento hasta fin de año.
Por lo tanto, a diferencia de lo sucedido entre mediados de 2024 y 2025, el crédito no será motor del repunte en los próximos meses. En todo caso, permitirá que la venta de bienes durables (como electrodomésticos, línea blanca o motos) se sostenga.

(Imagen Ilustrativa Infobae).
La recuperación del salario, gradual pero sostenida, es una de las apuestas del Gobierno para la mejora del humor social. La otra pata clave es evitar cualquier cimbronazo que genere una crisis en el largo camino que queda hasta las elecciones.
La refinanciación de deuda es uno de los temas claves que decidió encarar el equipo económico, aprovechando además la mejora del clima financiero para Argentina. El viernes se anunció la refinanciación de una línea crediticia de bancos internacionales por USD 6.000 millones (en la jerga financiera conocida como repo) hasta el 2028.
Se trató de una señal doble que envió al mercado Luis Caputo. Por un lado, se empiezan a despejar los vencimientos del 2027, algo clave en medio de la previa electoral. Pero al mismo tiempo el ministro de Economía muestra que grandes entidades están confiadas en prestarle a la Argentina más allá del año que viene. En otras palabras, mantienen confianza sobre la continuidad del Gobierno o como mínimo que podrán cobrar después de las elecciones presidenciales.

A esto se sumará la nueva línea con garantía de organismos multilaterales por otros USD 5.000 millones, que se terminaría de definir en breve. La posibilidad de una colocación de bonos en el mercado internacional se mantiene latente para esta segunda parte del año. Desde el equipo económico dejaron en claro que pagar 8,5% anual en dólares todavía es considerado caro. Pero Argentina tiene chances de conseguir tasas algo inferiores.
La semana que viene el Tesoro pagará USD 4.200 millones de vencimiento de capital e intereses de los Bonares. Si parte de esos fondos son renivertidos es probable que el riesgo país perfore los 400 puntos básicos. Si además aflojan las tasas en Estados Unidos, se darian las condiciones ideales para regresar al mercado por primera vez en casi una década.
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ECONOMIA
Economía presentará el lunes un programa financiero para cubrir los abultados vencimientos de deuda de 2027

El próximo lunes, el ministro de Economía Luis Caputo va a presentar el programa financiero para cubrir los vencimientos de deuda en dólares previstos para 2026 y 2027. En el quinto piso del Palacio de Hacienda ya adelantaron que se tratará de un “programa conservador” tanto en sus supuestos como en las fuentes de financiamiento y colocaciones que se van a hacer en 2027, el cual contará con colchones y opcionalidades.
El anuncio oficial incluirá la exposición del ministro Caputo, el viceministro, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quienes detallarán la hoja de ruta diseñada para enfrentar los pagos de deuda en moneda extranjera en los próximos dos años.
El foco del programa financiero estará puesto en señalizar cada uno de los vencimientos de deuda en dólares del Tesoro para 2026 y 2027, y en especificar cuáles serán las fuentes de financiamiento para cubrir esas necesidades. Así lo describió Furiase, durante su participación en el streaming Carajo, quien destacó que el programa “va a mostrar cómo se van armando opcionalidades, opciones que va a tener el equipo económico en función de esta estrategia financiera”.
El funcionario subrayó el carácter conservador del plan, que se sustenta en supuestos cautelosos y en la construcción de colchones financieros para garantizar la cobertura de los compromisos en 2027. “Es un programa financiero muy conservador en lo que tiene que ver con los supuestos, las colocaciones y las fuentes de financiamiento que se van a hacer 2027. Es un programa financiero que muestra el armado de colchones, de buffers con el que llegamos a 2027”, afirmó.

De manera oficial, por las declaraciones de diferentes funcionarios del Ministerio de Economía, se sabe que el programa financiero va a incluir garantías con organismos internacionales. Hasta el momento, Caputo consiguió la aprobación de un respaldo por USD 2.000 millones por parte del Banco Mundial y de USD 550 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Solo falta aguardar porque el directorio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) trate el próximo 22 de julio, que será entre USD 250 millones y USD 300 millones según pudo saber Infobae.
A su vez, este viernes se conoció que el Banco Central (BCRA) extendió hasta 2028 el vencimiento de la totalidad de sus operaciones de REPO con Banco internacionales. Siendo este una de las opciones que ya se contemplaba en la city porteña como parte de la estrategia financiera rumbo al 2027. Semanas atrás, la consultora 1816 aseguró que, más allá de cómo se consiga el dinero para los pagos, «lo que parece evidente es que no hay ningún riesgo de incumplimiento de los vencimientos 2027″.
En ese sentido, la consultora hiló fino y aseguró en las última semanas, que con lo que conseguido hasta ahora y los anuncios por venir, Caputo tendría USD13.100 millones y solo le restarían conseguir USD 17.600 millones para cubrir los vencimientos hasta diciembre de 2027. Una cifra, que por cómo se componen, no sería complicado de lograr.
Hasta el momento el Tesoro juntó USD 3.082 millones mediante licitaciones de Bonares, ya depositados en el Banco Central (BCRA). Además, también en la última semana, sumó la confirmación de garantías del Banco Mundial (BM)y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que habilitan financiamiento privado a seis años de plazo por cerca deUSD 4.000 millones. Para1816, el programa financiero se completa con la inminente renovación de los repos del BCRA, que suman USD 6.000 millones y vencen entre octubre de 2026 y abril de 2027. Prueba de este inminente anuncio es que para asegurar la operación, el Tesoro entregó al BCRA bonos AL35 y AE38 como garantía. Se perfila así la arquitectura para afrontar los vencimientos en divisas de los próximos meses.
Una de las claves esta en la reacción que puede tener el mercado ante la presentación que llevará acabo el próximo lunes el ministro Caputo. Sobre todo luego de la baja que tuvo el riesgo país en las últimas semanas luego de que dos tres calificadoras más importantes (Fitch Rating y Standard and Poor’s) ya le subieron la nota a la deuda argentina y la tercera, Moody’s, dijo que espera un programa financiero para despejar vencimientos de 2027 antes de tomar una decisión.
Fuentes del Ministerio de Economía consultadas por este medio insistieron en que el diseño del programa busca disipar la preocupación que existe en el mercado sobre los pagos de deuda previstos para 2027. “Nunca sabes qué va a pasar con la reacción del mercado. El programa es bien conservador, pero desmitifica el problema del 2027. Todo está financiado y 2027 es más fácil que este año. Si el mercado espera algo difícil, la reacción tiene que ser positiva”, afirmaron en off the record.

Esta semana, el jueves, el riesgo país bajó seis puntos básicos (p.b) y cerró en 415 p.b. marcando un nuevo mínimo en lo que va de gestión de Javier Milei y desde 2018. La expectativa esta en si con el anuncio de próximo lunes, el indicador de JP Morgan no baje al terreno de los 300 p.b. y se abra el “portón” que buscaban en el Ministerio de Economía para salir a colocar al mercado internacional.
El programa financiero que presentará Economía apunta a responder a las inquietudes de analistas e inversores respecto a la magnitud de los compromisos que se concentran en el año 2027. Según Furiase, el mensaje principal será mostrar que el 2027, donde muchos economistas e inversores están poniendo el foco, son los vencimientos y cómo lo van a financiar. Lo que vamos a mostrar es que, producto de todas las estrategias financieras en las que venimos trabajando, vamos a mostrar que está completamente cerrado no solo el 2026 y 2027, y que además el 2027 va a ser menos desafiante que el 2026 en términos de las fuentes de financiamiento que tenemos que desarrollar, y eso es producto de los colchones que ya estamos armando ahora”.
La presentación oficial del lunes marcará la primera exposición pública de este esquema y, según los funcionarios, estará centrada en un enfoque técnico y detallado sobre cada una de las fuentes de financiamiento. El objetivo es dejar en claro que la estrategia oficial no depende de una sola alternativa, sino que contempla varias vías para acceder a los recursos necesarios y así reducir la incertidumbre sobre la capacidad del Tesoro para afrontar los vencimientos.
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ECONOMIA
IA sin reglas: el riesgo de un nuevo far west digital

Llevo 27 años construyendo soluciones y, en éstos últimos cuatro, de inteligencia artificial para industrias reales en mercados globales. Durante ese tiempo participé en proyectos de transformación tecnológica para empresas de distintos tamaños y sectores. Y, si algo aprendí en ese recorrido, es que los desafíos más complejos rara vez son técnicos: los problemas verdaderamente difíciles aparecen cuando una decisión automatizada impacta sobre las personas y la sociedad en su conjunto.
¿Qué ocurre cuando un algoritmo discrimina sin que nadie lo advierta, o peor, que deliberadamente lo haga y no exista ley que lo obligue a ser imparcial? ¿Quién responde cuando un sistema genera daños económicos, sociales o reputacionales si no hay ley o regulación que lo ampare? ¿Qué mecanismos existen para reparar esos errores? Son preguntas incómodas, pero tan inevitables como necesarias. Y lo seguirán siendo, aunque decidamos ignorarlas.
Por eso, cuando leí la propuesta del presidente Javier Milei en Financial Times sobre la creación de corporaciones no humanas, sentí una preocupación inmediata. No porque el diagnóstico sea equivocado. De hecho, coincido en varios aspectos centrales. Argentina tiene una oportunidad extraordinaria en la economía de la inteligencia artificial: tenemos talento, capacidad emprendedora y una industria tecnológica que compite exitosamente a nivel global. También es cierto que muchas regulaciones fueron diseñadas para otro tiempo y necesitan actualizarse.
Sin embargo, una cosa es modernizar las instituciones y otra muy distinta es eliminar responsabilidades.
Una cosa es modernizar las instituciones y otra muy distinta es eliminar responsabilidades
Javier Milei compara esta nueva figura jurídica con la aparición de las sociedades de responsabilidad limitada, una innovación que efectivamente transformó el capitalismo moderno. La analogía resulta atractiva. Pero hay un detalle fundamental que suele quedar fuera de esa comparación: las sociedades de responsabilidad limitada surgieron dentro de sistemas jurídicos capaces de establecer obligaciones, controles y mecanismos de reparación. No nacieron en un vacío regulatorio.
La responsabilidad limitada nunca significó ausencia de responsabilidad. Por eso me preocupa la idea de habilitar organizaciones autónomas donde la participación humana sea opcional. Si una inteligencia artificial puede administrar activos, tomar decisiones estratégicas, contratar personal o ejecutar operaciones complejas, la pregunta sigue siendo la misma: ¿quién responde cuando algo sale mal?

No se trata de una objeción filosófica o ideológica. Es una cuestión práctica. Si un sistema autónomo afecta la salud mental de adolescentes, discrimina a grupos vulnerables, provoca daños ambientales o perjudica a miles de usuarios para maximizar eficiencia, alguien debe hacerse cargo de las consecuencias. No alcanza con celebrar la innovación irresponsable y canchera de la moda del momento. También necesitamos garantizar mecanismos de responsabilidad. Esto no aplica a un partido político, a un país o a una región: el punto aquí es global.
Me resultó especialmente interesante la respuesta de Yuval Noah Harari, también publicada en Financial Times. Aunque proviene de una mirada distinta a la mía, identifica una preocupación muy similar. Harari advierte que otorgar personalidad jurídica a agentes de inteligencia artificial podría funcionar como una “llave maestra” para acceder a sistemas financieros, económicos e incluso políticos.
Más allá de la metáfora, el planteo apunta al mismo problema que observo desde mi experiencia profesional: estamos discutiendo cómo ampliar las capacidades de estos sistemas sin resolver antes quién responderá por sus decisiones.
Harari advierte que otorgar personalidad jurídica a agentes de inteligencia artificial podría funcionar como una “llave maestra” para acceder a sistemas financieros, económicos e incluso político
Harari lleva el argumento un paso más allá y plantea algo que merece atención: las inteligencias artificiales no experimentan incentivos ni límites del mismo modo que los seres humanos. Un ejecutivo humano puede perseguir beneficios económicos, pero también teme sanciones personales, daños reputacionales o incluso la pérdida de su libertad. Una IA no comparte esas motivaciones.
La observación puede parecer teórica, pero tiene consecuencias muy concretas. Si una organización autónoma encuentra vacíos regulatorios o mecanismos para maximizar sus objetivos, ¿qué herramientas tendremos para corregir su conducta? ¿Cómo aplicaremos sanciones efectivas? ¿Qué ocurrirá cuando los incentivos tecnológicos entren en conflicto con los intereses de la sociedad?

Son interrogantes que todavía no tienen respuestas satisfactorias, o por lo menos para mí. Por eso creo que el debate está mal planteado cuando se presenta como una elección entre innovación o regulación. La historia demuestra exactamente lo contrario: ninguna revolución tecnológica exitosa prosperó únicamente gracias a la ausencia de reglas. Las transformaciones más duraderas fueron aquellas que lograron combinar creatividad, inversión y responsabilidad institucional. Ese es un avance sostenible, no un eslogan.
La confianza pública no aparece espontáneamente: se construye. Si Argentina quiere convertirse en un líder global en inteligencia artificial, debería hacerlo sobre tres principios básicos.
- Responsabilidad trazable. Siempre debe existir una persona o entidad claramente identificable que responda por las consecuencias de un sistema autónomo.
- Creación de espacios regulados para experimentar. La innovación necesita margen para probar, equivocarse y mejorar. Pero también necesita supervisión y límites claros.
- Transparencia algorítmica mínima. Cuando una tecnología influye sobre decisiones vinculadas con salud, educación, empleo o crédito, debe existir la posibilidad de comprender cómo llegó a una determinada conclusión.
Estoy convencido de que Argentina puede desempeñar un papel relevante en la economía global de la inteligencia artificial: tenemos las condiciones para hacerlo. Pero el liderazgo tecnológico del siglo XXI no se medirá solamente por la velocidad con la que adoptemos nuevas herramientas. También se medirá por nuestra capacidad para garantizar que esos avances beneficien a las personas y fortalezcan las instituciones.
No necesitamos convertirnos en el país que menos regula. Necesitamos convertirnos en el país que mejor entiende cómo combinar innovación con responsabilidad. Ese sí sería un liderazgo verdaderamente histórico.
El autor es CEO y Founder de Santex
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