Las variables macroeconómicas de los cuatro países del grupo revelan contrastes profundos en diversos indicadores (Imagen Ilustrativa Infobae)
El fútbol y la economía comparten más de lo que suele reconocerse en las conversaciones de café previas a cada partido: ambos tienen ganadores y perdedores, reglas que no siempre se cumplen y resultados que a veces desafían cualquier pronóstico. Cuando la selección argentina juegue en el Grupo J del Mundial 2026 ante Argelia, Austria y Jordania, no solo medirá sus piernas contra rivales de distintos continentes; también quedará expuesta la comparación de sus economías, con fortalezas y debilidades medibles.
Un análisis de variables macroeconómicas de los cuatro países describe un panorama heterogéneo: Austria aparece como el líder en la mayoría de los indicadores, Argentina muestra un desempeño destacado en crecimiento actual del PBI y saldo comercial, Argelia combina reservas elevadas en el Banco Central y baja deuda pública, y Jordania exhibe los peores registros en buena parte de las categorías.
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Austria encabezó seis de las once variables comparadas: tiene el PBI per cápita más alto del grupo, con USD 58.268; la mejor calificación crediticia: Aa1 según Moody’s; la menor tasas de desempleo: 7,1% de población activa; las mayores exportaciones totales anuales: USD 222.029 millones; con USD 24.180por habitante; y el salario promedio mensual más alto medido en dólares, con USD 4.563. La distancia con el resto no es marginal: en PBI per cápita más que cuadruplica al de Argentina y supera diez veces al de Jordania.
El Palacio Hofburg, en Viena, es uno de los símbolos de Austria, el país con el PBI per cápita más alto del Grupo J y el mejor desempeño económico general entre los rivales de Argentina en el Mundial 2026. (Reuters)
El único rubro en que el país no brilla es en crecimiento económico en 2025: avanzó apenas 0,6%, el peor registro del grupo en esa variable, mientras que Argentina aumentó 4,4 por ciento.
En variables informativas, Austria exportó el equivalente al 55,7% de su PBI e importó 53,1%, un perfil consistente con una economía pequeña, industrializada y altamente integrada al comercio internacional.
Argentina lideró dos variables: registró el mayor crecimiento del grupo en 2025, con 4,4%, y el mejor saldo comercial. Exportó USD 87.111 millones e importó USD 75.791 millones, lo que arrojó un superávit de USD 11.320 millones. El resto de los integrantes del Grupo J tuvo déficit comercial: Argelia, USD 4.700 millones; Austria, USD 6.357 millones; y Jordania, USD 14.032 millones.
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El principal retroceso en la comparación apareció en inflación. Con una tasa anual de 33,2%, el país exhibió la peor marca del grupo: Austria tuvo 3,7%, Argelia 4,5% y Jordania 2,5 por ciento.
El otro punto débil fue la calificación crediticia: Moody’s le asignó a Argentina la nota Caa1, asociada a bonos de alto riesgo especulativo. Austria, en el otro extremo, tuvo Aa1. Jordania quedó en Ba3, también especulativa, pero en una categoría superior a la argentina. Argelia no contó con calificación de la evaluadora de riesgo de títulos de la deuda.
En términos de exportaciones por habitante, Argentina exportó el último año USD 1.898, por debajo de Jordania (USD 2.505) y muy lejos de Austria. Las exportaciones representan el 15,2% del PBI, el porcentaje más bajo del grupo, mientras que las importaciones equivalen al 12,7 por ciento.
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Argelia combinó disciplina en deuda pública y dependencia de hidrocarburos. Su fortaleza principal fue la deuda pública, con 54,1% del PBI, el porcentaje más bajo del grupo. También tuvo las mayores reservas internacionales, con USD 57.800 millones, por encima de Austria (USD 50.800 millones), Argentina (USD 47.834 millones) y Jordania (USD 23.900 millones).
Argelia es el país del Grupo J con menor deuda pública en relación al PBI y las mayores reservas internacionales, aunque registra los salarios promedio y las exportaciones per cápita más bajos del grupo.
En comercio exterior, el país registró exportaciones anuales por USD 45.400 millones, equivalentes a USD 987 por habitante, el peor valor del grupo. El salario promedio también lo ubicó último entre los países con datos disponibles: USD 448 mensuales, frente a USD 1.233 de Argentina, USD 495 de Jordania y USD 4.563 de Austria.
Sus exportaciones equivalen al 19,9% del PBI, y las importaciones al 20,3%, proporciones moderadas que reflejan una economía con cierto grado de cierre relativo. El déficit comercial fue de USD 4.700 millones, en contraste con el nivel de reservas.
El análisis de las variables económicas convierte a Jordania en el menos favorecido del grupo de manera casi sistemática. El país ocupa el último lugar en seis de las once categorías con clasificación: tiene el PBI per cápita más bajo (USD 4.618), el desempleo más alto (21,2%), las exportaciones totales más reducidas (USD 14.913 millones), el saldo comercial más deficitario (USD -14.032 millones), la mayor deuda pública en relación al PBI (90,2%) y las menores reservas internacionales (USD 23.900 millones).
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Jordania, cuya capital es Amán, llega al Grupo J con el desempleo más alto entre los cuatro países y el déficit comercial más pronunciado, aunque exhibe la inflación más baja del grupo. (Xinhua News)
La única variable en la que lideró fue inflación, con 2,5% anual. En su estructura de comercio, las importaciones representaron el 57,1% del PBI, el porcentaje más alto del grupo, y las exportaciones equivalieron al 42,6 por ciento.
El desempleo de 21,2% condensó buena parte de las dificultades estructurales: más de uno de cada cinco trabajadores no consiguió empleo, lo que redujo el margen para sostener crecimiento desde la demanda interna.
La relación entre el desempeño económico de un país y sus resultados deportivos no es solo una metáfora periodística. Joachim Klement, estratega jefe del banco de inversión británico Panmure Liberum, construyó un modelo econométrico que combina el PBI per cápita con la población, la temperatura media del país, la condición de local y los puntos en el ranking FIFA para anticipar quién ganará el Mundial.
El sistema no recurre a estadísticas futbolísticas: trabaja con variables macroeconómicas. Y tiene tres aciertos consecutivos: señaló a Alemania antes de Brasil 2014, a Francia antes de Rusia 2018 y a Argentina antes de Qatar 2022.
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El modelo de Klement le asigna a Argentina una probabilidad del 91% de clasificar entre los dos primeros del Grupo J
Para el Mundial 2026, el modelo de Klement le asigna a Argentina una probabilidad del 91% de clasificar entre los dos primeros del Grupo J, el porcentaje más alto del torneo para cualquier equipo en su zona. Dicho de otro modo, la selección argentina es, según este sistema, la más dominante en su grupo en términos estadísticos. El PBI per cápita de Austria es considerablemente más alto, pero el peso del ranking FIFA y otros factores del modelo terminan inclinando la balanza hacia Argentina en la fase de grupos.
Klement sostuvo que su fórmula deja el 45% del resultado librado al azar, lo que en términos prácticos equivale a decir que ninguna ecuación puede anticipar un penal errado, una lesión o una tarde de inspiración de un arquero sin nombre en el ranking. Pero el historial del modelo sugiere que la economía, en promedio y a lo largo del tiempo, deja una huella en el resultado deportivo que no es casual.
Si el Grupo J se ordenara como una tabla económica, Austria quedaría primera: lideró en seis variables y solo quedó última en crecimiento. Argentina terminaría segunda, con dos variables encabezadas -crecimiento y saldo comercial- y dos en las que quedó rezagada -inflación y calificación crediticia-, además de un desempeño intermedio en el resto.
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Argelia y Argentina empataron en cantidad de categorías lideradas y perdidas, con perfiles distintos: la economía argelina mostró fortalezas en deuda y reservas, pero salarios y exportaciones per cápita más bajos. Jordania cerró la comparación con el balance más desfavorable.
En San Javier, los productores apuran el traslado de vacas por los campos alcanzados por el agua para llevarlas a sectores más altos. Las imágenes, tomadas en esa zona de Santa Fe, reflejan el avance de una creciente que ya obliga a reorganizar la actividad ganadera en el Litoral, ante pronósticos de lluvias que podrían prolongar la emergencia durante los próximos meses.
El fenómeno asociado al Super Niño aumenta la preocupación por los rodeos instalados en islas y terrenos bajos. La prioridad es evitar que el agua encierre a los animales, reduzca la superficie de pastoreo y fuerce ventas anticipadas, en particular de vacas destinadas a la cría. Los costos de fletes, alimentación y alquiler de campos también crecen a medida que disminuyen las alternativas disponibles.
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En la provincia santafesina, las zonas ribereñas reúnen unas 710.000 cabezas de ganado, de las cuales cerca del 90 % son bovinos. San Javier concentra alrededor de 260.000 animales expuestos, seguido por los departamentos Garay y General Obligado. El Paraná registraba el 14 de octubre 4,86 metros en San Javier, luego de subir 46 centímetros desde fines de septiembre.
Según publicó el medio especializado Valor Carne, el Gobierno de Santa Fe habilitó el Registro de Oferentes de Campos, Alimentos y Transporte (ROPECA), que conecta a productores que necesitan forraje, campos o logística con quienes pueden ofrecer esos recursos. La herramienta admite propuestas de otras provincias y busca agilizar acuerdos entre privados, mientras se multiplican los movimientos de animales desde las áreas más vulnerables.
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También se habilitó un mecanismo excepcional para los traslados urgentes cuando no sea posible tramitar antes el Documento de Tránsito Electrónico (DT-e) del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Los productores pueden iniciar el viaje con una autorización policial y tienen 48 horas después de llegar a destino para regularizar la documentación sanitaria. En Romang, tres barcazas se utilizan para retirar hacienda de las islas, aunque las lluvias dificultan los arreos por caminos de tierra.
Entre Ríos y Corrientes aceleran operativos ante una creciente que puede extenderse
La situación también alcanza a Entre Ríos, donde las autoridades activaron un operativo preventivo para sacar animales de las islas. Al comienzo de la campaña había unas 480.000 cabezas en campos bajos e islas; ahora quedan menos de 200.000 animales en esas áreas, de acuerdo con registros de Senasa citados por la Dirección de Ganadería provincial. Parte de las salidas responde a ventas habituales, pero el objetivo oficial es acelerar los movimientos y evitar nuevos ingresos a sitios inundables.
Las previsiones provinciales contemplan que la creciente gane intensidad hacia diciembre y se extienda hasta marzo o abril, según evolucionen las precipitaciones. La logística aparece como una limitación: la disponibilidad de embarcaciones, camiones y lugares de desembarco condiciona la velocidad de las evacuaciones. El Gobierno entrerriano coordina las tareas con Prefectura Naval Argentina, la Policía, Senasa y la Fundación de Lucha Contra la Fiebre Aftosa (Fucofa).
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En Corrientes, la crecida del Paraná ya motivó movimientos de hacienda en Carrizal Norte, departamento de Bella Vista. El río llegó a 4,96 metros el 12 de octubre, tras una suba de 13 centímetros en un día. Productores buscan retirar sobre todo los terneros y reducir el riesgo de que una permanencia prolongada en campos saturados de agua afecte la condición de los animales o complique los controles veterinarios.
La Confederación Rural Argentina (CRA) mantiene contacto con la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes y las autoridades locales. El Instituto Nacional del Agua prevé para los próximos siete días eventos de lluvia, principalmente sobre el noreste de la Cuenca del Plata. El comportamiento de las precipitaciones en Brasil y aguas arriba será decisivo para la evolución del Paraná y del Uruguay, mientras los productores procuran asegurar transporte, alimentos y campos antes de que la demanda eleve los costos.
Las expensas aumentaron en septiembre en CABA y Provincia. El informe detalla la evolución de los valores y los principales gastos de los consorcios
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Cuánto aumentaron las expensas en CABA y provincia de Buenos Aires
En CABA:la expensa promedio llegó a $379.774 en septiembre, un 4,9% más que en agosto, cuando había sido de $362.159. En la comparación interanual, el incremento fue del 28,6%: en septiembre de 2025, el promedio se ubicaba en $295.368.
En la provincia de Buenos Aires: el promedio se ubicó en $184.214, un 0,9% por encima del valor de agosto. Frente a septiembre del año pasado, el incremento fue del 28,3%.
Cuáles son los principales gastos de los consorcios
Personal y sueldos: concentran el 31% del gasto total.
Gastos operativos y de mantenimiento: representan el 28%.
Servicios públicos: explican el 16%.
Gastos administrativos, bancarios e impositivos: suman el 13%.
Mantenimiento extraordinario y obras: representan el 10%.
Personal y sueldos: representan el 33% del gasto total.
Gastos operativos y de mantenimiento:concentran el 28%.
Gastos administrativos, bancarios e impositivos:explican el 19%.
Servicios públicos:representan el 9%.
Mantenimiento extraordinario y obras: suman otro 9%.
Morosidad en las expensas: cuántos departamentos tienen deudas
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