ECONOMIA
Logros, límites, desafío y oportunidad del gobierno de Javier Milei, según un ex economista jefe del FMI

(AFP, IMF, Stephen Jaffe)
En un paper de 23 páginas publicado por el Petersen Institute, un think tank de Washington especializado en economía internacional, Maurice Obstfeld, ex economista jefe del FMI -cuya actual directora gerente, Kristalina Georgieva, inicia este lunes una visita de 48 horas a la Argentina- hizo un análisis histórico de la economía argentina y de los desafíos y oportunidades de la presidencia de Javier Milei.
A modo de resumen, Obstfeld, actual profesor de la Universidad de Berkeley, exprofesor en Harvard y Columbia y coautor con Paul Krugman (Nobel de Economía 2008) de un Manual de Economía Internacional identifica tres “aspectos clave” de las perspectivas argentinas bajo el gobierno de Milei, que -dice- tiene ante sí “la oportunidad y el desafío”.
- Si bien redujo la inflación “dramáticamente” aplicando un ajuste fiscal “sin precedentes”, el cuadro monetario y macroeconómico “sigue siendo frágil”
- El actual régimen cambiario “deja a la política monetaria sin un ancla nominal creíble” en un contexto de obligaciones financieras intimidantes (daunting), desempleo creciente y un apoyo del gobierno de Donald Trump condicionado al éxito político de Milei.
- La transición a un sistema de tipo de cambio flotante con metas de inflación “proveería una base institucional más durable para que Milei siga construyendo sobre sus éxitos políticos y movilice sus fortalezas económicas”. Sin esa base institucional, alerta, “el país se arriesga a repetir su larga historia de colapsar en (nuevas) crisis”.

Obstfeld recuerda que Milei accedió a la presidencia en medio de una inflación superior al 200% anual con una propuesta de reducir drásticamente el gasto público, desregular la economía y dolarizar el país, aunque luego descartó el último punto. Milei, dice, eliminó un déficit fiscal del 5% del PBI y desmanteló controles de precios y de comercio, medidas que junto a una fuerte contracción convencieron a los agentes económicos de que el financiamiento monetario del déficit había terminado, lo que permitió una rápida caída rápida de la inflación mensual.
Un pilar adicional fue la gestión del tipo de cambio: al principio devaluó fuertemente el peso y estableció un “crawling peg” (deslizamiento) del 2% mensual, que luego redujo al 1%, buscando anclar así las expectativas de inflación. Sin embargo, advierte Obstfeld, la credibilidad de este esquema dependía de la existencia de suficientes reservas internacionales, en mínimos históricos.
En abril de 2025, ante la persistente escasez de dólares y presiones cambiarias, Argentina obtuvo un nuevo programa del FMI por USD 20.000 millones, renovó un swap con China, flexibilizó el régimen cambiario y permitió que el mercado influyera más en la cotización, aunque mantuvo un límite superior de depreciación como ancla. A su vez, subraya el autor, se levantaron controles cambiarios, lo que aumentó la presión sobre las reservas y elevó el riesgo de una corrida.

Por eso en septiembre, enumera, la proximidad de elecciones legislativas, la baja popularidad de Milei y escándalos de corrupción desencadenaron una crisis cambiaria, salvada con un swap de USD 20.000 millones del Tesoro de EEUU, que compró pesos en el mercado y estabilizó temporalmente la situación. Luego, el triunfo electoral oficialista en las elecciones legislativas le permitió sostener su programa y avanzar en reformas como la ley de modernización laboral.
Además, reseña Obstfeld, desde enero de 2026 Argentina adoptó un nuevo esquema cambiario e indexó el ritmo de devaluación a la inflación. Ese sistema, dice, eliminó el problema de apreciación real, “pero dejó a la política monetaria sin un ancla nominal clara, ya que la inflación y la devaluación se retroalimentan”. Según el economista, la acumulación de reservas sigue siendo un desafío: el gobierno recurrió a mecanismos financieros complejos para cumplir pagos internacionales y tiene un crédito externo limitado por altos costos y la preferencia oficial por reducir la deuda.
El working paper precisa que si bien el actual régimen redujo la inflación a una tasa mensual promedio de 2,6% desde fines de 2025, aunque la inflación anualizada (36%) sigue siendo alta, que la exportación de commodities y los buenos precios internacionales contribuyeron a cierta estabilidad nominal del peso, pero que la apreciación real y la presión inflacionaria persisten, por lo que sugiere que un esquema de metas de inflación, con un banco central independiente, flotación cambiaria y transparencia estadística, como aplican otras economías latinoamericanas, sería más efectivo. Este marco permitiría anclar las expectativas y reducir la dependencia de intervenciones cambiarias y restricciones externas.
Como ejemplos positivos de esquemas así cita los casos de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, que de nivales de inflación anual de hasta casi 800% anual en los 90s del siglo pasado lograron reducir gradualmente el ritmo inflacionario hasta niveles de entre 4 y 6,6% anual en la primera mitad de la década actual.

En cambio, dice, el nuevo sistema cambiario argentino “es totalmente autorreferencial, sin un ancla concreta para fijar la trayectoria de precios o las expectativas de inflación. Nada en el sistema fuerza a la inflación a converger al objetivo oficial”. Si la inflación se acelera, explica el autor, la banda cambiaria la sigue, sin límite natural. Por otra parte, afirma, la acumulación de reservas es aún insuficiente para defender la banda en caso de ataques especulativos y afrontar los vencimientos de deuda externa. El gobierno recurrió a mecanismos poco ortodoxos, como el uso de swaps con bancos internacionales y operaciones de recompra de bonos, pero el margen es limitado. Según Obstfeld, “Argentina avanza a paso lento en materia de reservas, más que de manera contundente”.
Además, observa que Milei, pese a sus logros iniciales, enfrenta vulnerabilidades políticas: caída de popularidad, desempleo elevado, ingresos fiscales bajos y riesgo de reversión en las elecciones de 2027. La estabilidad macroeconómica y política es esencial para aprovechar el potencial productivo del país, pero el apoyo externo, en especial de EEUU, es incierto. El éxito de Milei podría inspirar a la región, dice, pero las tensiones geopolíticas y la resistencia a presiones externas seguirán marcando el rumbo argentino.
Obstfeld recuerda que Argentina representa solo el 7% de la población y el 10% del PBI en dólares de América Latina y que “nunca” estuvo en el centro de la atención de las administraciones estadounidenses hasta septiembre de 2025, cuando el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, anunció un apoyo financiero inédito y prometió hacer “todo lo necesario” para respaldar la moneda argentina y al presidente Milei en vísperas de elecciones legislativas clave.

(AP Foto/Stefan Jeremiah)
El interés del gobierno de Trump, dice el autor, se basó menos en fundamentos económicos que en una visión ideológica y estratégica: en palabras de Bessent, es visto como un “aliado sistémicamente importante” y un “faro” para atraer a otros países de la región hacia posturas alejadas de la izquierda. Bajo la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, Argentina es parte de un plan más amplio para afianzar el dominio comercial y militar de EE.UU. en el hemisferio occidental, contrarrestar la influencia china y combatir el narcotráfico.
Sin embargo, alerta que si bien la cercanía de Milei con Trump puede ser una fuente de apoyo decisivo, está condicionada por el éxito del presidente argentino. Por eso, dice, el futuro económico inmediato del país está atado tanto a la evolución de su política interna como al interés estratégico de Washington.
El execonomista jefe del FMI hace un extenso repaso histórico de la economía argentina, que califica de “enigma”. Medido en ingreso por habitante, dice, el país era a fines del siglo XIX el sexto más rico del mundo, detrás del Reino Unidos, EEUU, Nueva Zelanda, Suiza y Australia y delante de Bélgica, Holanda, Dinamarca y Alemania, que completaban el Top 10, pero pese a sus abundantes recursos y su población altamente alfabetizada no logró trasladar su potencial en un crecimiento sostenido.

En su recorrido histórico Obstfeld recuerda la relación antagónica que Argentina tuvo con EEUU y recuerda en ese contexto la importancia de la Doctrina Monroe (sintetizada en la expresión “América para los americanos”), que sucesivos gobiernos argentinos resistieron por su retinte imperialista. Más aún, el autor trae a colación la influencia intelectual James Blaine, secretario de Estado norteamericano de tres diferentes gobiernos norteamericanos que diseñó una política hacia América Latina muy similar a la actual de Donald Trump.
“Obsesionado con contrarrestar la influencia británica en el Hemisferio Occidental y menos proteccionista que otros políticos republicanos, Blaine usó herramientas comerciales para traer América Latina económica y estratégicamente más cerca de EEUU a la vez que promovía las exportaciones norteamericanas. El llamó a esa política ‘anexión comercial, no territorial, pero su biógrafo, Edward Crapol remarca que ´quería las dos’ “, dice un pasaje del paper. A eso le siguió el ”corolario” de Theodore Roosevelt a la Doctrina Monroe. Algo a lo que se aproxima el “corolario Trump” y su “Estrategia de Seguridad Nacional”, en la que, un siglo después, China reemplaza a Inglaterra como la potencia cuya influencia sobre América Latina pretende desplazar.

Obstfeld también menciona como determinante en la historia económica argentina el surgimiento y persistencia del peronismo y cita incluso una carta de Juan Domingo Perón a su entonces par chileno Carlos Ibáñez en la que en respaldo de su política populista afirma: “no hay nada más elástico que la economía, que todos temen porque nadie la entiende”.
Obstfeld concluye que Argentina sigue siendo un país con recursos excepcionales y una población capacitada, pero la clave para movilizar ese potencial reside en la estabilidad macroeconómica, la reforma institucional y la capacidad de construir consensos políticos duraderos. Advierte que “Milei enfrenta una trampa de credibilidad: si su éxito empieza a ser ampliamente puesto en duda, sus perspectivas políticas se deteriorarán, haciendo más probable el regreso del peronismo y todo su daño económico—una expectativa que daña el desempeño económico de inmediato”.
El futuro argentino depende, así, no solo de las reformas económicas, sino de la resiliencia política y de la capacidad para construir un ancla nominal sólida que derrote definitivamente la inflación. La alianza con Trump puede ser instrumental, pero no sustituye la necesidad de una arquitectura institucional y de políticas públicas creíbles y sostenibles
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ECONOMIA
El Gobierno aprobó un nuevo RIGI por más de USD 1.300 millones para la fabricación de un vehículo eléctrico en el país

El Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó el ingreso del proyecto de Toyota en Zárate, provincia de Buenos Aires. La iniciativa contempla una inversión de USD 1.341 millones para construir una nueva planta destinada a la producción de un vehículo 100% electrificado. La novedad fue comunicada por el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de su cuenta de X.
Según el funcionario, se trata de “la inversión más grande de la historia en la industria automotriz argentina”. Caputo encabezó su mensaje con la frase “Nuevo RIGI aprobado” y precisó que el proyecto corresponde a la terminal japonesa y se radicará en su complejo industrial de Zárate.
En su publicación, el ministro detalló que se trata de “una nueva planta de producción de un vehículo 100% electrificado, tecnología hoy no fabricada en el país”. De esta manera, la iniciativa apunta a incorporar una tecnología que hasta ahora no se produce a nivel local, una de las condiciones que el régimen plantea para el sector automotriz.
Caputo también puso el foco en el perfil comercial del proyecto. Lo definió como “un proyecto con fuerte perfil exportador”, que “venderá al exterior USD 1.280 millones anuales, cerca del 70% de su producción”. Además, según indicó, generará más de 3.600 empleos durante la etapa de construcción y más de 2.600 en la etapa de operación, en ambos casos entre directos e indirectos.
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ECONOMIA
El dólar cayó por tercer día consecutivo y el mercado operó un volumen récord en el año

Un excepcional monto operado en el mercado de cambios, producto de mayores liquidaciones por comercio exterior e ingreso de divisas por la colocación de Obligaciones Negociables, permitieron mantener la estabilidad del dólar a lo largo de septiembres.
Este miércoles, el monto operado fue el más alto del año, por USD 1.033,6 millones, una firme oferta que habilitó una baja de cinco pesos o 0,3% para el dólar mayorista, a 1.517 pesos. Se trató de la tercera caída consecutiva para el tipo de cambio, que cerró septiembre con una leve suba de 8,50 pesos o 0,6 por ciento.
“El volumen operado en el segmento de contado es el más elevado para un día de operaciones desde el 14 de marzo de 2025″, precisó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
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El BCRA estableció un techo para su régimen de bandas cambiarias en los 1.919,40 pesos. El dólar mayorista quedó ahora a 402,40 pesos o 26,5% de ese límite teórico para la libre flotación, la brecha más amplia desde el 8 de mayo de 2025 (27%), casi 17 meses atrás, dentro de un esquema que comenzó a regir el 14 de abril del año pasado.
“Tras el fuerte repunte de ayer en las compras del BCRA, en contraste con el ritmo más moderado reciente, el dólar mayorista vuelve a ceder levemente y se aproxima a los $1.520. Los importantes offers observados en las pantallas durante las últimas ruedas, junto con la operatoria de cobertura, habrían contribuido al respiro reciente de la divisa, al reforzar la percepción de que las autoridades aún controlan el ritmo del deslizamiento cambiario”, afirmó el economista Gustavo Ber, titular del Estudio Ber.
Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, explicó que la divisa está “manteniendo un sesgo de alta prudencia y volatilidad contenida dentro de la banda operativa ante el complejo entramado macroeconómico interno y un entorno internacional adverso”.
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Al mismo tiempo que se dio en el último mes un período de amplia provisión de oferta en la plaza mayorista, las compras de divisas efectuadas por el BCRA fueron las más bajas del año, en torno a los 400 millones de dólares. “La acumulación de divisas por la vía comercial proporciona un colchón indispensable, pero la recesión interna y las tensiones del consumo privado restringen una apreciación sostenida de los activos financieros”, consideró Mendoza.
El dólar minorista restó cinco pesos o 0,3%, a $1.540 para la venta en el Banco Nación. A lo largo de septiembre la divisa al público ganó diez pesos o 0,7 por ciento. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar al público promedió $1.539,87 para la venta y $1.486,11 para la compra.
El dólar blue permaneció invariable a $1.560 para la venta y anotó en el último mes una suba de solo cinco pesos o 0,3 por ciento.
“Los últimos datos disponibles sobre depósitos privados en moneda extranjera, actualizados por el BCRA al 25 de septiembre, muestran que los depósitos en efectivo aumentaron USD 13 millones, hasta USD 41.796 millones”, precisó Max Capital.
Según el Indec, la balanza de pagos registró un superávit de cuenta corriente de USD 2.214 millones en el segundo trimestre de 2026, mientras que la cuenta financiera registró una salida neta de capitales de USD 2.542 millones.
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“El saldo de cuenta corriente pasó a ser positivo desde un déficit de USD 2.452 millones en el segundo trimestre de 2025, explicado principalmente por un mayor saldo comercial (USD 9.293 millones frente a USD 2.668 millones en el segundo trimestre de 2025), con exportaciones creciendo 30,9% interanual e importaciones cayendo 0,7% interanual. La cuenta de servicios registró un déficit de USD 2.102 millones, explicado principalmente por el déficit turístico de USD 1.229 millones”, detalló Max Capital.
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ECONOMIA
Japón reabrió su mercado a la carne argentina y apunta a un particular corte

El gobierno confirmó el acuerdo. La lengua vacuna es el producto que más interesa y en el sector anticipan posible suba de su precio en el mercado local
Qué se aprobó exactamente y bajo qué condiciones sanitarias
- La Pampa
- Buenos Aires (con excepción de Carmen de Patagones)
- Mendoza
- San Luis
- San Juan
- La Rioja
- Córdoba
- Santa Fe
- Entre Ríos
- Corrientes
- Misiones
- Chaco
- Santiago del Estero
- Catamarca
- Tucumán
- Jujuy
- Salta
- Formosa
Un mercado exigente que paga bien pero de volúmenes acotados
El escenario doble de la carne y el efecto sobre la lengua
Qué puede pasar con el precio de la lengua
Dos décadas de idas y vueltas
Cuáles fueron las reacciones de la industria local
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