ECONOMIA
Nuevo récord de dólares por exportaciones mientras cae la importación: ¿cambio de modelo?

El comercio exterior parece empeñado en disputarle a Lionel Messi el podio de los récords: en mayo, por tercer mes consecutivo, volvió a registrarse una marca histórica de exportaciones, y también de superávit en la balanza comercial.
Las ventas totales llegaron a u$s9.537 millones, y el saldo comercial a u$s3.504 millones. Se trata de cifras que hacen perfectamente viable las proyecciones que parecían imposibles por exportaciones en torno de los u$s100.000 millones y un saldo neto por encima de los u$s25.000 millones.
Lo mejor es que todavía hay margen para que estos números vuelvan a ser superados cuando, dentro de un mes, se conozca el desempeño comercial de junio. Ocurre que recién ahora se está viendo en la estadística el impacto pleno del «efecto Medio Oriente» sobre las ventas de petróleo. Esto ocurre por un desfasaje de unos 45 días entre el momento en que se acuerda la venta y se hace el embarque y el momento en que se registra la operación comercial y el ingreso de divisas.
Eso significa que el petróleo por encima de los u$s100 por barril, que se dio en marzo y abril, no se había reflejado hasta ahora en las exportaciones de Argentina. En otras palabras, el boom exportador que se ha venido registrando no obedece tanto a un efecto precio, sino a un incremento en los volúmenes. Recién en mayo se notó una variación importante del precio, con una suba interanual de 50%.
Alivio por la lluvia verde: nuevo récord de divisas
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la agroindustria, la minería y la energía sumaron un ingreso neto de u$s17.605 millones por comercio exterior de bienes durante el primer cuatrimestre del año, lo que marca un récord e implica un incremento del 20,9% frente al mismo periodo del 2025.
El récord exportador se da en simultáneo con una caída de importaciones, algo que a esta altura ya no puede considerarse una situación accidental sino una tendencia estructural en el plan económico. Lo usual en momentos como el actual, con un dólar relativamente bajo en términos históricos, era que las compras acompañaran a las ventas, ya fuera para satisfacer la demanda como para acumular stocks.
Pero lo que está ocurriendo es un escenario nuevo, en el que se ve menos importación en un contexto de estabilidad cambiaria y, por consiguiente, el superávit de la balanza comercial queda garantizado por una nueva ecuación favorable a Argentina en los términos de intercambio.
Desde el punto de vista financiero, esta situación supone un espaldarazo para el plan económico de Toto Caputo, dado que disipa cualquier temor de una inestabilidad cambiaria en el mediano plazo.
Como, al tiempo que las exportaciones suben un 34,4%, las importaciones caen a un ritmo de 7% interanual, el flujo de dólares que entra a la aduana parece ser lo suficientemente robusto como para garantizar que el Banco Central siga comprando divisas, el Tesoro afronte su exigente calendario de vencimientos de deuda y, encima, que los turistas y ahorristas del colchón sigan yendo al banco para comprar billetes verdes.
Es una situación que parece confirmar la predicción de Javier Milei en el sentido de que al Banco Central le iban a salir «dólares por las orejas», ante la lluvia de divisas provenientes del saldo comercial, más el nuevo flujo de inversión externa directa.
De hecho, en el gobierno hay tal confianza que ya se está hablando no sólo del récord de la balanza comercial, sino de la posibilidad de que el año termine con un superávit en la cuenta corriente -la que, además del intercambio de productos, cuenta la salida de dólares por servicios y turismo-. Ese indicador suele ser aceptado entre los economistas como uno de los que marcan si el tipo de cambio se encuentra en una situación de equilibrio, y la historia reciente muestra que todas las devaluaciones estuvieron precedidas por momentos de fuerte déficit.
Cambio de humor en el campo
Aunque se daba por descontado el buen desempeño de las exportaciones en el rubro agrícola, dado que mayo es, típicamente, el mes en el que se registra el grueso de las ventas de la cosecha, igualmente los incrementos en comparación con el año pasado fueron impactantes.
Esto ocurre por una mejora en los volúmenes embarcados, algo que se nota en el segmento de los productos primarios: entraron dólares por una cantidad 22,5% más alta que hace un año, aun cuando los precios tuvieron un descenso de 1,5%.
En el mercado internacional de materias primas se dio un empuje de precios desde hace un mes, sobre todo en la soja, el principal cultivo argentino «for export», donde la cotización se mantuvo encima de u$s400 la tonelada. Esto deja abierta la posibilidad de que en los próximos meses haya un impacto de los precios también en el agro.
En cuanto a las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, que constituyen el rubro de mayor importancia en el total exportado, con u$s2.992 millones, también hubo un incremento respecto del año pasado. La variación fue de 20,5%, gracias a una suba de 10,5% en los precios y de 9,1% en las cantidades embarcadas.
Si bien es cierto que en los últimos meses hubo demostraciones de enojo por parte de los productores agrícolas, dado que los dos puntos de recorte en las retenciones no llegan a compensar la suba de costos, esa situación podría revertirse a corto plazo. Ocurre que tras la confirmación de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el petróleo volvió a los niveles previos al conflicto y, en consecuencia, también se produjo una caída en los precios de los derivados como la urea, que es utilizada para fertilizar los suelos.
En las últimas jornadas, estos insumos agrícolas ya tuvieron caídas de 50%. Esta situación implica una mejora en la ecuación económica de los productores argentinos, que ahora tienen más incentivo para vender sus stocks y canalizar la liquidez hacia la inversión con vistas a la próxima campaña.
¿Menos importaciones ya no es recesión?
Pero si hay un rubro que Toto Caputo quiso enfatizar en particular, fue el de las ventas de bienes industriales, algo que le da fuerza al argumento oficial sobre el crecimiento productivo de la economía argentina y la solidez del modelo.
El ministro destacó que el acumulado enero-mayo, que alcanzó u$s10.964 millones, es el mayor de la historia. Un dato elegido no por casualidad, justo en un momento en el que caen sobre el gobierno acusaciones de estar perjudicando a la industria por un mix letal de atraso cambiario y apertura importadora.
Sin embargo, los críticos siguen señalando un dato que parece confirmar la acusación de «modelo anti importador»: la euforia por los récords de exportación queda atenuada por la persistente caída de las importaciones, en particular las de los rubros de equipamiento e insumos para la industria nacional, en coincidencia con una situación de alto porcentaje ocioso en las plantas fabriles, que alcanza al 40%.
Puesto en cifras, las compras de bienes de capital tuvieron una caída de 6,8% respecto del año anterior, mientras que las piezas y accesorios descendieron un 26,6%.
Y, en un dato que a esta altura ya no causa sorpresa y se transformó en la rutina de todos los meses, el rubro que se mantiene estable es el de bienes para consumo final. Si, además, se considera al segmento de automóviles, estos productos importados que compiten con la industria local representan casi la cuarta parte de la importación total.
El debate por la «enfermedad holandesa»
En el análisis económico tradicional, esto debería considerarse una mala noticia, porque siempre se ha dado por válida la regla del «tres a uno», que implicaba que para que la economía creciera un punto del PBI en el año, era necesario que las importaciones aumentaran un 3%. Siguiendo esa regla, este año no sólo no se alcanzaría el crecimiento de 4,5% que espera el gobierno, sino que habría recesión.
Sin embargo, se trata de un tema que está en plena revisión y debate. Para el gobierno y sus economistas afines, se está produciendo un cambio de modelo, en el cual ya no rige el clásico problema de la «restricción externa».
La clave de ese cambio es Vaca Muerta, con su boom productivo que, según la proyección de Caputo, hace que en pocos años el petróleo y el gas le disputen al campo el liderazgo de las exportaciones.
De esta manera, los economistas empiezan a ver algo inusual: pese a que haya ramas de la industria que sufran por problemas de competitividad, ya eso no es el sinónimo de déficit en la cuenta corriente ni de inestabilidad en el tipo de cambio.
Por consiguiente, hay predicciones en el sentido de que ya no se producirán los tradicionales ciclos del «stop and go», que justificaban los planteos de regulaciones cambiarias, cuya máxima expresión se produjo en el «cepo» de la era kirchnerista.
En definitiva, el nuevo panorama hace que un dólar de $1.450 no implique una presión en el que todos los importadores salgan corriendo a acumular stock por temor a una devaluación inminente.
En principio, es una situación festejable, como de hecho la celebra el presidente Milei en los discursos en los que critica a los teóricos de la restricción de dólares.
Pero, por otra parte, hay un creciente temor a que en la economía argentina se instale la llamada «enfermedad holandesa», como denominan los economistas a la situación en que se da un equilibrio de tipo de cambio bajo, que no permite competir a la industria y genera alto desempleo.
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ECONOMIA
La tensión en Medio Oriente interrumpió la baja del riesgo país y cayeron las reservas por el pago de bonos Globales

Las bolsas internacionales negociaron con tendencia bajista, con el trasfondo de un salto de 6% en los precios del petróleo crudo debido al recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Las aciones y los bonos argentinos tuvieron un desempeño negativo en ese contexto.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 0,7%, en los 3.202.490 puntos, una caída atenuada por la la elevada ponderación de las acciones petroleras en el panel líder, cuyas cotizaciones estuvieron sostenidas por efecto del alza del crudo.
Por su parte, los bonos argentinos en dólares cedieron 0,2% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan subió cinco unidades para la Argentina, en los 408 puntos básicos.
Los mercados financieros argentinos se mantendrán cerrados el jueves y viernes por la celebración del “Día de la Independencia” y de una jornada no laborable con fines turísticos.
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, afirmó que “los principales índices operaron con retrocesos marcados luego de confirmarse nuevos ataques con drones contra cargueros comerciales en el Estrecho de Ormuz, un severo cruce de bombardeos entre las fuerzas armadas de Estados Unidos e Irán, y las declaraciones del presidente Donald Trump dando por finalizado el cese al fuego”.
“En el ámbito local, en la última rueda completa previa al feriado del Día de la Independencia, el mercado operó con cautela. Las acciones y los bonos absorbieron la corrección internacional”, acotó Vlassich.
En Nueva York, el índice Dow Jones de Industriales perdió 1,1% y el promedio S&P 500 bajó 0,3 por ciento. Sobre el cierre el panel tecnológico Nasdaq logró revertir las pérdidas de la mayor parte de la sesión y cerró 0,2% positivo.
El barril de crudo Brent del Mar del Norte ascendió 6,3% a USD 78,86 el barril con entrega en septiembre, mientras que el crudo mediano de Texas para agosto ganó 5,5% a 74,29 dólares.
En el plano externo, los expertos de Puente señalaron que “las perspectivas para este año se mantienen muy optimistas para las acciones en general. Para el segundo trimestre se estima un crecimiento de ganancias por acción del +23,3% interanual y de +12,2% para los ingresos”.
“En los últimos trimestres, las ‘7 Magníficas’ han contribuido significativamente sobre el resultado de las ganancias por acción del índice. Esto deja en evidencia la concentración del crecimiento de las ganancias en el top 10 de las compañías que conforman el índice S&P 500. Las mismas explican el 34% del incremento de las ganancias, lo cual representa un máximo histórico y el doble de hace tres décadas”,continuaron desde Puente.
Con un monto de USD 585,4 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista finalizó operado este miércoles con una baja de cuatro pesos o 0,3%, a $1.488, luego de haberse negociado el martes en un récord nominal de 1.492 pesos.
“Tras marcar su máximo intradiario de $1.496, por momentos prácticamente no hubo oferta. Fue recién en esos niveles donde comenzaron a aparecer vendedores, permitiendo abastecer la demanda y estabilizar la cotización”, reseñó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
El tipo de cambio oficial sostiene una ganancia de seis pesos (+0,4%) en julio, y de 33 pesos y de 2,3% en 2026. El Banco Central fijó un techo para su régimen de bandas cambiarias en los $1.816,64, que dejó al tipo de cambio oficial a 328,64 pesos o 22,1% de ese límite para la libre flotación.
El dólar al público recortó cinco pesos o 0,3% en su precio de venta, a $1.510 en el Banco Nación. El dólar blue también restó cinco pesos a $1.510, tras operarse a un máximo de $1.520 al mediodía.
En el mercado de dólar futuro hubo cierres mixtos, con bajas para los contratos de plazo más corto y alzas en los contratos de noviembre 2025 en adelante. El monto operado se aproximó a un equivalente en peso a USD 1.500 millones, con un interés abierto ahora por encima de los USD 3.700 millones. Según datos de A3 Mercados, la postura más negociada, para fin de julio, cedió cuatro pesos o 0,3%, a 1.498,50 pesos.
“Para el ahorrista en pesos, junio recordó que la foto mensual puede cambiar rápido: la pregunta ya no es si el dólar se mueve, sino si puede sostenerse ganándole a la inflación. Para importadores y empresas con costos dolarizados, la estabilidad cambiaria dejó de ser un dato permanente y volvió a ser una variable a gestionar”, explicó Tomás Bazzani, analista de Research de MM Investments.
“Para los exportadores, un tipo de cambio real que recupera algo de terreno mejora márgenes en sectores como agro y energía. Y en precios, el traslado luce contenido: las mediciones privadas de alimentos mostraron variaciones cercanas a cero en las últimas semanas, con la presión de julio pasando más por combustibles que por el dólar”, añadió Tomás Bazzani.
Mientras que el BCRA compró USD 34 millones en el mercado, las reservas internacionales brutas del Banco Central cedieron en USD 814 millones, a 48.722 millones de dólares.
Fuentes del Central precisaron a Infobae que “la baja de reservas se dio después de que ingresaron préstamos bancarios del BID y del Banco Mundial. Se pagaron los Globales por algo más de USD 2.500 millones y hubo baja de cotizaciones (el oro perdió 2,5%, a USD 4.051,90 la onza). El lunes se pagarán vencimientos de los Bonares”.
El martes, las reservas internacionales brutas del Banco Central se aproximaron a los USD 50.000 millones por primera vez desde septiembre de 2019, con el ingreso de un préstamo con garantía Banco Mundial por USD 2.000 millones y un préstamo con garantía del BID por 1.200 millones de dólares.
Corporate Events
ECONOMIA
Economía a distintas velocidades: la industria volvió a caer y la construcción rebotó con fuerza

Dos sectores clave para la economía mostraron comportamientos disímiles en mayo, según informó este miércoles el INDEC. Es que la industria presentó una fuerte caída interanual, mientras que la construcción presentó una suba.
Los datos grafican la heterogeneidad de la recuperación de la actividad y dejan en evidencia que no se logra consolidar un crecimiento sostenido.
La industria volvió a caer en mayo
Según informó INDEC, en mayo el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) muestra una caída de 5,7% respecto a igual mes de 2025.
La industria cayó en la comparación interanual en 10 de los últimos 11 meses. Solo creció en marzo.
El acumulado enero-mayo de 2026 presenta una disminución de 3,1% respecto a igual período de 2025.
En tanto, el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación positiva de 0,4% respecto al mes anterior.
Tomás Amerio, Economista en la Fundación Libertad y Progreso, analizó el dato de INDEC: «El dato de mayo del IPI manufacturero muestra un desempeño heterogéneo rama por rama. La comparación interanual quedó marcada por una base alta de 2025 y por caídas fuertes en textiles, indumentaria, maquinaria agropecuaria y línea blanca. La serie intermensual desestacionalizada, en cambio, revirtió la caída de abril con una suba leve».
«El sector no se hunde más, pero tampoco arranca. Refinación y molienda de oleaginosas empujan hacia arriba, mientras que los rubros más expuestos al consumo interno y a la competencia importada siguen bajo presión», resaltó.
Según detalló el organismo, catorce de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron caídas interanuales en mayo. En orden a su incidencia en el nivel general, se registraron disminuciones en «Maquinaria y equipo», 23,4%; «Alimentos y bebidas», 3,0%; «Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes», 15,9%; «Prendas de vestir, cuero y calzado», 14,7%; «Productos textiles», 26,2%; «Sustancias y productos químicos», 3,1%; «Productos de caucho y plástico», 10,2%; «Otros equipos, aparatos e instrumentos», 12,5%; «Industrias metálicas básicas», 4,0%; «Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras», 7,3%; «Madera, papel, edición e impresión», 2,9%; «Productos minerales no metálicos», 2,3%; «Otro equipo de transporte», 9,9%; y «Productos de metal», 1,2%.
Por otra parte, se observan incidencias positivas en «Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear», 19,4%; y «Productos de tabaco», 14,6%
La construcción repuntó y creció fuerte
En tanto, la construcción volvió a subir y se ubicó en el terreno positivo en el acumulado anual. Según INDEC, el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) muestra una suba de 4,1% respecto a igual mes de 2025. El acumulado de los primeros cinco meses de 2026 del índice serie original presenta un aumento de 2,5% respecto a igual período de 2025.
En mayo de 2026, el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación positiva de 6,3% respecto al mes anterior.
Santiago Casas, Economista Jefe de EcoAnalytics, señaló que «la fuerte recuperación de la construcción y la mejora de la industria son una señal muy positiva porque se suman al dinamismo que ya venían mostrando los sectores que lideran el crecimiento, como el agro y la minería».
«Es cierto que la industria todavía no logra despegar con fuerza y continúa operando en niveles relativamente estancados. Sin embargo, si las actividades más ligadas al mercado interno comienzan a consolidar una trayectoria de expansión, el crecimiento dejará de depender de un puñado de sectores y empezará a ganar amplitud», sostuvo.
«De todos modos, conviene mirar el dato en perspectiva y evitar conclusiones apresuradas. Tanto la industria como la construcción vienen mostrando un comportamiento muy volátil durante 2026, alternando fuertes avances con retrocesos pronunciados. Por eso, un buen dato aislado todavía no alcanza para hablar de un cambio de tendencia. Será necesario que esta mejora se sostenga durante los próximos meses para confirmar que ambos sectores dejaron atrás la dinámica de «serrucho» que caracterizó al primer semestre», agregó el analista.
Y concluyó: «Aun con esa cautela, la señal es claramente positiva. En mayo, la construcción volvió a ganar dinamismo y la industria mostró una mejora, mientras el agro atravesó una fuerte liquidación de la cosecha gruesa y la minería volvió a expandirse (+0,4% m/m). Todo esto sugiere que el nivel general de actividad también mostrará una recuperación significativa tras la caída de abril (-1,5% m/m). Si esta dinámica logra sostenerse, el crecimiento comenzará a difundirse hacia los sectores ligados al mercado interno, dejando de depender casi exclusivamente de un puñado de actividades exportadoras».
Otro de los datos que difundió INDEC es el de los insumos para la construcción. «Los datos del consumo aparente de los insumos para la construcción en mayo de 2026 muestran, con relación a igual mes del año anterior, subas de 23,6% en pinturas para construcción; 18,3% en el resto de los insumos (incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción); 11,1% en mosaicos graníticos y calcáreos; 10,1% en hormigón elaborado; y 9,6% en hierro redondo y aceros para la construcción. Mientras tanto, se observan bajas de 19,6% en pisos y revestimientos cerámicos; 8,2% en asfalto; 8,0% en ladrillos huecos; 7,8% en placas de yeso; 7,4% en yeso; 6,8% en cales; 3,2% en artículos sanitarios de cerámica; y 1,3% en cemento portland», detallaron.
«Por su parte, si se analizan las variaciones del acumulado durante los cinco primeros meses de 2026 en su conjunto con relación a igual período del año anterior, se observan subas de 22,6% en el resto de los insumos (incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción); 15,0% en pinturas para construcción; 6,2% en artículos sanitarios de cerámica; 6,2% en hierro redondo y aceros para la construcción; 5,1% en hormigón elaborado; y 0,7% en placas de yeso. Mientras tanto, se observan bajas de 11,7% en yeso; 10,8% en pisos y revestimientos cerámicos; 7,3% en mosaicos graníticos y calcáreos; 5,8% en cales; 5,7% en ladrillos huecos; 3,4% en asfalto; y 2,9% en cemento portland», concluyó el informe.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
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ECONOMIA
Cuáles son las empresas que busca privatizar Caputo y cuántos dólares sumarían para el pago de deuda

En el programa financiero de 2026-2027, las privatizaciones juegan un rol importante. El ministro de Economía, Luis Caputo, busca captar ingresos por más de USD 2.000 millones por esta vía hasta el final del mandato de Javier Milei. ¿El objetivo? Afrontar los vencimientos en moneda extranjera.
La hoja de ruta oficial presentada por Caputo incluye entradas de flujos por la venta de activos estatales en los meses que restan del 2026, pero el mayor grueso se daría el próximo año. “Las privatizaciones, alguna ya se ha materializado, como el caso de Transener, tenemos alguna otra que probablemente se va a materializar este año, como es el caso de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA)“, sostuvo el titular de la cartera económica en la conferencia.
También señaló que la privatización de las termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano podría concretarse antes de fin de año. “Conservadoramente hemos puesto que se dé el año que viene, pero tenemos la expectativa de que se materialice antes”, detalló el funcionario nacional.
El proceso de desprendimiento de AySA es el que registra mayor avance, aunque la llegada de los dólares se prevé recién para octubre. Por su parte, las mencionadas centrales térmicas se encuentran en la etapa de preparación de documentos para iniciar las licitaciones.
El programa financiero prevé ingresos por privatizaciones de USD 800 millones en 2026 y USD 1.500 millones en 2027, lo que totaliza 2.300 millones de dólares. No obstante, los dólares correspondientes a estas operaciones ingresarían a la cuenta del Tesoro en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) recién hacia fines de este año, según indicaron a Infobae fuentes vinculadas a la operación.
Caputo también afirmó que los dólares que ingresarían este año por privatizaciones corresponderían a AySA y, posiblemente, a las termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano. Sin embargo, los procesos de transferencia al sector privado no avanzan al mismo ritmo.
La venta de AySA avanza con definiciones precisas y fechas estipuladas divididas en dos etapas. Fuentes al tanto de la operación explicaron a Infobae que el proceso contempla dos etapas: el 27 de agosto es la apertura de los sobres técnica y en mediados de septiembre las ofertas económico.
“El pago se estaría recibiendo a mediados de octubre y luego de eso es la firma de contrato determinada por la resolución de adjudicación”, comentaron a este medio. Es que, según explicaron, la primera instancia involucra la evaluación técnica, donde los interesados deben acreditar capacidad financiera y experiencia comprobada. Solo quienes cumplen esos requisitos pueden acceder a la apertura de las ofertas económicas.
La presentación de propuestas exige que los interesados entreguen ambos sobres —el técnico y el monetario— antes de la apertura del primero. “La etapa 1 comprende la oferta técnica, se evalúan esas ofertas y quienes cumplen con esos criterios técnicos pasan a la apertura de la oferta económica. Si bien la apertura es en dos instancias distintas, la presentación de ambos sobres debe ser con carácter previo a la apertura del sobre 1”, especificaron fuentes con conocimiento en el tema.

El procedimiento requiere que los oferentes presenten la documentación técnica y la propuesta monetaria en simultáneo. “Ahora tiene que presentar las ofertas, el sobre técnico en donde tiene que cumplir con las condiciones de capacidad financiera, la experiencia y, aparte, el sobre respecto a la oferta monetaria. Una vez que se abre, el mejor precio es el que gana y a partir de ahí comienza el proceso de adjudicación. Hasta el 27 de agosto no hay novedades a no ser que alguno pida prórroga”, precisaron a Infobae. En caso de que ello suceda, el proceso podría prolongarse y con ello el ingreso de los dólares.
Mientras tanto, otras privatizaciones incluidas en el plan del Gobierno avanzan en distintas fases administrativas. Fuentes vinculadas a las operaciones de privatización sostuvieron que, en el caso de las termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano, está en fase de preparación de documentos para lanzar las licitaciones en los próximos meses.
El hecho de que el ingreso de dólares por AySA, la empresa pública con el proceso de privatización más avanzado, se concrete recién en octubre revela la dependencia que tendrá el ministro Caputo de otros mecanismos de financiamiento para afrontar los vencimientos en moneda extranjera del Tesoro, que este año alcanzan los 19.200 millones de dólares.
El plan de privatizaciones se alinea con la estrategia de financiamiento externo del Gobierno, en un contexto en el que los vencimientos de deuda en moneda extranjera requieren generar nuevas fuentes de ingresos.
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