CHIMENTOS
Operaron de urgencia a Susana Giménez y no podrá estar en la final del Mundial: «Está adolorida»

Susana Giménez encendió las alarmas en el mundo del espectáculo luego de conocerse que debió ser operada de urgencia tras regresar a la Argentina desde Estados Unidos, donde había estado siguiendo de cerca el Mundial. La noticia se conoció este sábado, cuando Ángel de Brito reveló en sus redes sociales que la diva permanecía internada desde hacía varios días en el Hospital Italiano y que finalmente había sido intervenida quirúrgicamente por un fuerte problema de salud.
Según informó el conductor de LAM, Susana sufría una hernia de disco que le provocaba intensos dolores y, por recomendación médica, tuvo que pasar por el quirófano. La conductora había regresado recientemente al país después de su viaje a Estados Unidos y, poco después de aterrizar, el cuadro se agravó al punto de requerir una cirugía.
A través de sus historias de Instagram, De Brito llevó tranquilidad sobre la evolución de la diva y dio detalles de cómo atraviesa la recuperación. «Susana Giménez estuvo internada desde el miércoles en el Hospital Italiano. Fue operada de una hernia de disco. Ya le dieron el alta hoy y está perfecta, pero dolorida, descansando en su casa», contó vía redes sociales.
De esta manera, la conductora ya abandonó el centro de salud y continuará con el postoperatorio desde su domicilio, donde deberá guardar reposo durante los próximos días. Si bien la intervención fue exitosa, las primeras horas del postoperatorio no fueron sencillas debido a las molestias propias de este tipo de cirugía. Sin embargo, el entorno de Susana transmitió tranquilidad y aseguró que la evolución es favorable.
CÓMO FUE EL PASO DE SUSANA GIMÉNEZ EN EL MUNDIAL
La conductora viajó para participar de las grabaciones de Por el Mundo Mundial (Telefe), el ciclo que Marley realizó desde las distintas sedes de la Copa del Mundo. Además de recorrer la ciudad y compartir distintos momentos con el conductor, Susana también dijo presente en uno de los partidos de la Selección argentina.
La diva asistió al Hard Rock Stadium de Miami para alentar a la Scaloneta en el triunfo por 3 a 2 frente a Cabo Verde, un encuentro que vivió con muchísima intensidad desde la tribuna junto a Marley. Como una hincha más, celebró cada gol de la Selección con abrazos, festejos y la emoción de ver al equipo de Lionel Scaloni seguir avanzando en el certamen.
Susana
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Juan Minujín, el actor que se reinventa a cada paso: “La ficción es donde nos contamos a nosotros mismos”

Quizás por transitar papeles y géneros de los más diversos en su carrera, Juan Minujín es de esos actores con sello propio. Su estampa se vuelve inconfundible, aún caracterizado como el desbordado tercer hermano de Guillermo Francella y Adrián Suar en Un funeral y medio, la esperada primera película en la que actúan juntos. Un hombre que no parece enfocado en tiempo ni en espacio, es interpretado por un actor con los pies sobre la tierra, con un horizonte claro y un sinfín de recursos para la comedia y el drama. Esa cruza de histrionismo e introspección que le permite ir de la exageración desbordante de su caracterización de Guillermo Coppola a convivir con las contradicciones internas del fotógrafo de Carlos Menem o a engrandecer y emocionar esas historias en apariencia mínimas como las de El suplente, Adulto o Los domingos, solo por mencionar algunos de sus trabajos más recientes.
Esta antojadiza selección de grandes éxitos sirve para presentar a uno de los actores más importantes de su generación. El nuevo proyecto lo tiene como el elegido por Francella y Luis Scalella, los productores de Un funeral y medio, para que le dé vida a un personaje en el que puede relucir todos sus recursos. La dirección de Ariel Winograd, el mismo de Menem y Coppola, le agrega la química necesaria de aquellos que se conocen con una mirada. El contexto pone en valor el hecho de filmar una película en todas sus dimensiones, incluida una experiencia casi en extinción como ver una película en el cine, algo que le duele y combate a su manera.
Juan recibe a Teleshow en un descanso del rodaje, en la habitación de una casona de San Isidro que hace las veces de camarín. Hace un rato apenas que terminó su trabajo y el cansancio no le impide entregarse a una charla que refleja su actualidad. Los nervios que definen su concepción del oficio, los proyectos que lo encuentran entusiasmado y orgulloso y la proyección internacional que explora casi sin darse cuenta. Y, sobre todo, ser el tercer hombre entre Guillermo Francella y Adrián Suar, dos actores a los que admira: “A mí me gusta mucho la comedia, y ellos son dos maestros”, dice Minujín, con la satisfacción de quien vuelve a trabajar con dos referentes y con la seguridad de saber que cuenta con herramientas para estar a la altura.

—Guillermo me dijo recién que pensó en vos cuando ese papel estaba vacante. ¿Cómo te preparaste para encararlo?
—Nos juntamos a ensayar un par de veces con Wino, porque es un personaje que requiere mucha improvisación, y después charlé con Guillermo por teléfono. Con Adrián había trabajado más, con Guillermo también, pero en algo más chiquito, hace mucho. Y son dos comediantes que me gustan mucho, tienen estilos muy distintos; como opuestos y a la vez son graciosísimos los dos. Guillermo además también es productor, con lo cual su rol desde ese lugar también es interesante. Y cuando llegó el día empecé como siempre, muy nervioso e inseguro, explorando, probando, pero rápidamente entramos en el juego.
—Llama la atención que sientas nervios e inseguridades con este camino ya recorrido y una carrera en permanente ascenso. ¿Te pasa con cada proyecto nuevo o la magnitud de la película era lo que te generaba esta situación?
—Me pasan las dos cosas. Siempre empiezo un poco inseguro los proyectos porque siento que el camino se va iluminando mientras lo recorrés. Los primeros días realmente no sé muy bien, más allá de que ensayo mucho, hasta que no empezás a vibrar con el resto de los actores y a calibrar dónde está el tono de actuación de los otros. Me pone nervioso y eso ya es parte de mí.

—Tenés un costado muy marcado con la comedia, aunque fuiste profundizando también tu faceta más dramática. ¿Qué le aportás a este personaje en comparación con experiencias anteriores?
—El personaje es muy divertido, muy grato. No es alguien que esté haciendo algo incorrecto absolutamente, sino que está en la escena equivocada todo el tiempo. Tiene que estar tranquilo dando un pésame y está totalmente detonado. Tiene un proceso: primero no sabe qué le pasa, está extrañado; después sabe qué le pasa y está atormentado porque no quiere estar así; y después suelta y ya está en el placer de la droga.
—Ahí se deja llevar, en un contexto donde debería actuar de otra manera.
—Ese contraste ya de por sí es gracioso. Y es muy divertido trabajar con Wino. Es muy lúdico, te libera mucho, jugamos, probamos. Yo tengo mucha confianza con él, entonces me libero totalmente, hago cualquier cosa y después confío mucho en su mirada y en qué va a recoger de eso y cómo lo va a contar.
—Van construyendo el personaje entre los dos.
—Sí, en la marcha, con mucha libertad y complicidad. Si yo no tuviera esa confianza, diría: “Esto no lo hago porque quizás está demasiado expuesto”. Pero con Wino es un placer.
—Hablando de Winograd, están muy frescos dos trabajos con él. En uno interpretaste a un personaje real como Guillermo Coppola y en otro a alguien inspirado en un personaje real, como Olegario Salas, el fotógrafo de Menem. ¿Cómo fue la construcción en este caso?
—Acá había una pequeña referencia, pero tratamos de hacerlo propio. La circunstancia es muy singular y marca mucho el camino. Más allá de sus particularidades, lo vemos sobrio muy poco y enseguida ya está en otro planeta. A mí me gusta mucho explorar, y busqué videos de gente filmada totalmente drogada. Después también hay una idea de que el tipo de pronto es como un bebé grande. Y allí cosas muy arbitrarias e intuitivas: hago una determinada mueca, a Wino le gusta y la trabajamos. En este caso era abrir la compuerta del imaginario y jugar, explorar, con todos los fracasos que eso implica. En este proceso aparece de todo: cosas divertidas, interesantes, y otras que no lo son, pero siempre con mucha libertad. Tanto Guillermo como Adrián son muy generosos: “Probá esto, probá aquello”. Fue un personaje muy lindo para hacer.

La felicidad se le nota en el rostro y en el entusiasmo, que se imponen por sobre el cansancio de una jornada agotadora de rodaje. Y si el presente lo tiene así de enfocado, el futuro es todavía más alentador con el inminente estreno de la segunda temporada de Coppola, donde siguen los pasos del representante por sitios como Buenos Aires, Montevideo, Punta del Este y Nápoles. “Es como un viaje en el que abarcamos 40 años en la vida de nuestro Coppola, que no necesariamente es exactamente Guillermo”, advierte.
—Cómo te llevás con las repercusiones que se generan alrededor de la serie? Esos escándalos de hace 30 o 40 años que de golpe vuelven al centro de la discusión.
—Es obvio que va a tener rebotes, porque además Guillermo es un personaje muy mediático, muy metido en la farándula desde hace décadas. Yo me llevo bien, no opino mucho. La serie está hecha siempre desde un lugar de amor y de divertimento, y en todo caso el que queda expuesto es Coppola, no nosotros. Ese es el espíritu de la serie. Y está ficcionalizada, por respeto, pero más para divertirnos, porque a veces en la ficción es mejor forzar algo para reírnos más, hacerlo más dramático. Y en la vida de Coppola, muchas veces la realidad supera a la ficción.
—¿Con el personaje de Menem te pasó lo mismo? Ese fotógrafo al que todos googleamos a ver si efectivamente había existido.
—Olegario Salas está inspirado. Tuve muchas entrevistas con quien fue 40 años el fotógrafo presidencial, pero en este caso es un personaje totalmente inventado. Creo que en un sentido tanto Coppola como Menem, son historias de amor. La de Coppola es claramente una historia de amor con Maradona, de acercamiento y alejamiento, de amor y odio, de padecer al amante. Y Menem también: mi personaje es un tipo que arranca en lo opuesto, radical, antiperonista, con muchos prejuicios hacia él, y Menem lo va envolviendo, encantando, seduciendo, y él queda completamente muerto con Menem, hasta que tiene un desencanto muy fuerte. Con Wino siempre pensamos los personajes desde el amor y también desde el dolor: qué le duele a esos personajes, qué lugares tienen muy vulnerables. El amor está en ese lugar.

—¿Cómo te agarra esta filmación en términos de expansión internacional? Te fue muy bien con Los domingos.
—Estoy muy contento porque puedo contar que Los domingos se estrena en salas en Argentina, creo que a fines de julio. Es una linda noticia. Es una película que me dio un montón, y tuvo una repercusión mucho mayor de lo que me esperaba, nominada a los Goya, a los Platino. Es mi primera experiencia en una producción cien por ciento española; fue muy placentero y estoy muy conmovido por toda la repercusión. Me encanta trabajar acá y me gusta mucho trabajar afuera también. Son experiencias muy distintas.
—¿Es algo que fuiste a buscar o apareció?
—Apareció. Ya había hecho un par de películas en España, pero más chiquitas, coproducciones. La verdad que surgió porque conocí a la directora Alauda Ruiz de Azúa en un festival en California, y en algún momento se les ocurrió que el personaje podía ser argentino y que podía ser yo. Pero sí es algo que busco, no en el sentido de ir a España, sino porque me gusta explorar cómo piensan las ficciones y la producción en otros lugares.

—¿Te acostumbraste a la vida de festivales? El star system, la alfombra roja, los flashes…
—Me pone nervioso, la verdad. Me siento más cómodo y más protegido en un set haciendo el trabajo, aunque esté doce horas haciendo un personaje. Pensar la ropa, el look, todo eso me pone más nervioso. Pero los festivales son interesantes porque es uno de los puntos donde intercambiás experiencias con colegas y además ves películas que acá son difíciles de ver.
—¿Hay algún trabajo que sentís que te hizo despegar?
—A nivel artístico y expresivo, un montón de experiencias y giros. En cuanto a lo popular y lo expuesto, en un punto le debo mucho a Adrián. Yo venía haciendo teatro y cine muy independientes y la película Dos más dos fue la primera que hice más industrial. A partir de ahí, Adrián me llamó para hacer muchas cosas en la tele, en la época de Polka. Siempre estoy muy agradecido con él, porque me llamó para hacer algo que tenía que ver con lo que yo hacía, con mi instrumento, con mi expresión. Eso me ayudó, porque yo venía con prejuicios de la televisión.
—¿El famoso prejuicio del teatro respecto a la tele?
—Sí, por una formación muy distinta. En mi familia la televisión no ocupaba ningún lugar de deseo ni de prestigio. Por suerte con Adrián, tanto en Dos más dos como en la primera tira que hice en Pol-ka, él era mi compañero. Fue muy divertido, muy grato, muy posibilitador. Es una persona muy generosa: todo el tiempo está queriendo que te luzcas, que tengas el chiste. Muy lúdico. Para mí ese fue un gran impulso. Y después Sebastián Ortega fue otro giro que también me abrió otro espacio. Esos fueron puntos importantes.
—Hablando de Ortega, El marginal fue uno de los primeros indicios de que íbamos hacia las plataformas, o de que las plataformas iban a tener un alcance que todavía no conocíamos.
—Sí. De hecho, la primera temporada la hicimos en la televisión pública, con consumo de televisión pública. Un proyecto muy chiquitito. En el capítulo final casi que matamos a todos y después hubo que resucitarlos (risas). Pero sí, cuando la adquirió Netflix como original, para mí fue el primer acercamiento real de que las plataformas podían llegar a lugares impensados para nosotros.

—Se estrena próximamente Los domingos, se va a estrenar en marzo Un funeral y medio, en un momento particular del cine donde la gente no va tanto a las salas. ¿Cuáles son tus expectativas?
—Es complejo porque es una mezcla de muchas cosas distintas. Creo que ir al cine a ver Un funeral y medio va a ser un programón. Yo sigo yendo mucho al cine y veo la merma de propuestas: muchas veces me encuentro diciendo “ya no sé qué ver”. Por otro lado, creo que a la gente le gustan mucho las películas argentinas, ver a sus actores argentinos. Adrián y Guillermo son dos actores tremendamente populares y convocantes. Creo que el objetivo de ir a las salas está muy bien pensado porque es una película para las salas. En cuanto a lo otro, es una serie de muchas cosas: las plataformas, el consumo cada vez más individual, el tema de la distribución que sigue siendo complicado. Hay un montón de películas que, con un poco más de empuje, encontrarían público. En Madrid, por ejemplo, cada quince o veinte cuadras hay un cine con cinco o seis salas chiquitas donde las películas duran un tiempo porque las van escalonando. Son salas que no necesitan una taquilla altísima para mantenerse. Acá prácticamente ya no hay cines que no sean en shoppings o grandes complejos, y eso me da pena. Cada vez se compran menos películas de las distribuidoras, tanto argentinas como independientes de Hollywood, europeas o latinoamericanas, y el circuito alternativo está quedando reducido a los espacios de cine club, muy marginales. Si en Buenos Aires hubiera un circuito comercial alternativo, creo que tendría público.
—En este cambio permanente de los consumos ahora surgieron las ficciones verticales. ¿Es algo que te seduce, que te da miedo, que te da curiosidad?
—No le tengo miedo para nada. No las hice ni las vi, pero me parece que en unos años va a ser moneda totalmente corriente y que va a haber cosas de buena calidad y de mala calidad, como en todo. Una parte del mercado grande va para ahí, con lo cual seguro va a haber productos de buena calidad. El consumo de dos minutos en el teléfono es muy distinto al consumo de un capítulo de una serie, que cada vez duran menos y es más solitario. Pero a la gente le gusta que le cuenten historias, verse reflejada en ellas. Eso va a subsistir. Será vertical, horizontal, de a muchos, de a pocos. Pero eso va a permanecer. Y le gusta que le cuenten historias universales y también historias propias, personales. Por eso pienso que la ficción nacional es muy importante: es donde realmente nos contamos a nosotros mismos.
—¿El suplente es un ejemplo de eso?
—Las películas bien hechas y bien narradas nos reflejan a todos, puede ser sueca o colombiana y te ves reflejado en la condición humana. Y sí, El suplente es un ejemplo de eso: nos propusimos explorar cierta problemática respecto a la educación. Yo creo que, así como los chicos lo hacen a través del juego, la ficción tiene el poder de ser el espacio de elaboración de los adultos y de la sociedad. Puede ser el teatro, el cine, la televisión, la literatura, la danza: el arte narrativo tiene mucho poder en ese sentido.
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Operaron de urgencia a Susana Giménez a los 82 años: «Está adolorida y…»

Susana Giménez encendió las alarmas en el mundo del espectáculo luego de conocerse que debió ser operada de urgencia tras regresar a la Argentina desde Estados Unidos, donde había estado siguiendo de cerca el Mundial. La noticia se conoció este sábado, cuando Ángel de Brito reveló en sus redes sociales que la diva permanecía internada desde hacía varios días en el Hospital Italiano y que finalmente había sido intervenida quirúrgicamente por un fuerte problema de salud.
Según informó el conductor de LAM, Susana sufría una hernia de disco que le provocaba intensos dolores y, por recomendación médica, tuvo que pasar por el quirófano. La conductora había regresado recientemente al país después de su viaje a Estados Unidos y, poco después de aterrizar, el cuadro se agravó al punto de requerir una cirugía.
A través de sus historias de Instagram, De Brito llevó tranquilidad sobre la evolución de la diva y dio detalles de cómo atraviesa la recuperación. «Susana Giménez estuvo internada desde el miércoles en el Hospital Italiano. Fue operada de una hernia de disco. Ya le dieron el alta hoy y está perfecta, pero dolorida, descansando en su casa», contó vía redes sociales.
De esta manera, la conductora ya abandonó el centro de salud y continuará con el postoperatorio desde su domicilio, donde deberá guardar reposo durante los próximos días. Si bien la intervención fue exitosa, las primeras horas del postoperatorio no fueron sencillas debido a las molestias propias de este tipo de cirugía. Sin embargo, el entorno de Susana transmitió tranquilidad y aseguró que la evolución es favorable.
CÓMO FUE EL PASO DE SUSANA GIMÉNEZ EN EL MUNDIAL
La conductora viajó para participar de las grabaciones de Por el Mundo Mundial (Telefe), el ciclo que Marley realizó desde las distintas sedes de la Copa del Mundo. Además de recorrer la ciudad y compartir distintos momentos con el conductor, Susana también dijo presente en uno de los partidos de la Selección argentina.
La diva asistió al Hard Rock Stadium de Miami para alentar a la Scaloneta en el triunfo por 3 a 2 frente a Cabo Verde, un encuentro que vivió con muchísima intensidad desde la tribuna junto a Marley. Como una hincha más, celebró cada gol de la Selección con abrazos, festejos y la emoción de ver al equipo de Lionel Scaloni seguir avanzando en el certamen.
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Con sangre en las venas, amores argentinos o fans de Messi: las figuras internacionales rendidas ante la Scaloneta

El actor estadounidense está casado con una
argentina por lo que decidió alentar por el seleccionado argentino
(Video: BBC-Instagram)
El Mundial 2026 convirtió a Estados Unidos en el epicentro del fútbol mundial y la Selección Argentina, con su camino hacia la final ante España, no dejó indiferente a nadie. La pasión albiceleste traspasó fronteras y llegó a figuras de la cultura popular que, desde sus redes sociales, entrevistas y presencia en los estadios, eligieron ponerse del lado de la Scaloneta. Algunos por lazos familiares, otros por admiración a Lionel Messi y varios por una argentinidad adquirida a lo largo de los años, el apoyo internacional a la Albiceleste se multiplicó partido a partido hasta convertirse en un fenómeno global.
Matt Damon, actor estadounidense, fue uno de los primeros en dejar en claro su postura. En plena promoción de La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, nuestro país apareció en varias de sus entrevistas. La razón es sencilla: está casado con la argentina Luciana Barroso. En diálogo con la BBC, contó que vivió los partidos con su suegra, su esposa y sus hijas, todos con la indumentaria de la Selección puesta: “Obviamente estoy casado con una argentina, toda esa parte de la familia sigue allá, en Buenos Aires y en distintas partes del país. Se vive diferente allá”, dijo entre risas, describiendo la intensidad con que los argentinos viven el fútbol.
“Estuvimos alentando con nuestra ropa de Argentina”, agregó el protagonista de Interstellar, y también confesó una deuda pendiente: nunca vio a Messi en vivo, algo que, según él mismo admitió, su esposa “le recuerda constantemente”. Sin entradas de momento para el Met Life este domingo, su promesa es ir a ver un partido del Inter Miami antes de que el capitán se retire.
En una entrevista con Mariano Ojeda el actor estadounidense contó que su suegra, argentina, está viviendo con ellos el Mundial (Video: Instagram)
En una entrevista con el periodista de C5N Mariano Ojeda, Damon fue más directo aún. Cuando le preguntaron por quién alentaba, respondió sin dudar: “Si quiero volver a mi casa, es Argentina”, y aclaró cómo es su vínculo con la selección de su país. “Normalmente alentamos a los dos, y cuando Estados Unidos va cayendo, nos ponemos las camisetas de Argentina”, explicó, resumiendo con humor la dinámica familiar que el Mundial instaló bajo su techo.
Además de su compañero en La Odisea, Tom Holland es uno de los rostros más reconocidos del cine actual gracias a su papel de Spider-Man. El británico no alentó a la Selección Argentina sino que quedó rendido ante Lionel Messi como figura y como persona. El contexto es particular: Messi participó en la promoción de la última película del superhéroe, una colaboración que, según el propio actor, fue una sorpresa. “Decían que nunca hace nada de esto”, contó Holland, dejando en claro lo excepcional de la participación del capitán argentino. La razón, según trascendió, es que sus hijos son fanáticos de Spider-Man. “Los he visto hacer el gesto de las manos de Spider-Man un par de veces cuando festejó goles”, reveló el actor con admiración.
A pesar de que Argentina eliminó a Inglaterra en la semifinal, Holland no dudó al momento de valorar a Messi: “Él es el GOAT. Probablemente sea el GOAT de los GOATs”. Y fue más allá: “Si juntás a todas las personas más destacadas del mundo, él estaría en la cima de esa lista. Qué leyenda, qué privilegio. Me emocionó mucho que haya querido hacer esto para nuestra película”. Matt Damon, presente en la misma entrevista, asintió: “Porque él no suele hacer ese tipo de cosas, ¿no?”. Holland cerró: “No. Nunca hace nada de esto”.
El actor británico habló de su fanatismo por el
capitán de la selección nacional (Video: Instagram)
Camila Morrone, actriz argentino-estadounidense e hija de la modelo argentina Lucila Polak, demostró que la distancia no apaga la pasión. Antes del partido ante Inglaterra, la ex de Leonardo Di Caprio se encontraba de vacaciones en Italia y desde allí compartió una serie de imágenes con la camiseta de la Selección, buscando guiños al celeste y blanco en cada rincón del paisaje mediterráneo. “Matices de azul en todos lados, ¡vamos Argentina! Suerte”, escribió, convirtiendo el mensaje en el hilo conductor de su álbum de viaje.
Tras la victoria por 2 a 1, Morrone festejó desde Nueva York junto a su pareja, Cole Brennet, y un grupo de hinchas argentinos que eligieron un restaurante para vivir el partido en comunidad. El clima fue de fiesta: cánticos, abrazos y platos típicos como milanesa y empanadas de carne. Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, la actriz gritó: “¡Es un sentimiento! ¡¿Qué dije?!” y luego agregó: “¡Nos vemos en la final! ¡Orgullo en las calles de Nueva York!”. La celebración continuó en las calles de Manhattan, con la camiseta albiceleste puesta y el festejo improvisado que se multiplicó por toda la ciudad.

Su madre, Lucila Polak, también se sumó desde las afueras de un hospital, con la camiseta de la Selección y palabras sentidas: “Raro ser argentino, ¿eh?“, sintetizó quien fuera pareja de Al Pacino durante más de diez años. ”En realidad, no pude dormir feliz de saber que hoy íbamos a sufrir. A los chicos, que dejan el alma en la cancha, ¡vamos por todo! ¡Gracias por todo!”, agregó.
Anya Taylor-Joy, actriz de nacionalidad británica y argentina, vivió la semifinal ante Inglaterra con una intensidad particular. Su historia personal convierte cada partido de la Selección en algo más que un evento deportivo: nació en Miami, creció en Buenos Aires hasta los seis años, estudió en el Northlands School —la misma institución donde estudió la reina de Países Bajos, Máxima Zorreguieta— y luego se trasladó a Londres. Tiene raíces inglesas, escocesas, españolas y argentinas, y el duelo ante Inglaterra la puso frente a frente con su propia historia familiar.
Antes del partido, en plena avant-premiere de Lucky, su nueva miniserie, fue consultada por la agencia Associated Press sobre su postura. Con risas y gestos de complicidad, reconoció: “Hay mucho estrés en la familia en este momento”. Luego fue directa: “Creo que, en el fondo de mi corazón, estoy con Argentina”. Y agregó, buscando equilibrar el afecto por ambos países: “Si vamos a perder, me alegra que sea contra Inglaterra”. Consumada la victoria argentina, Taylor-Joy publicó en sus stories de Instagram la bandera celeste y blanca con el Sol de Mayo en el centro, sin texto ni comentario. La imagen habló por sí sola.
De cara a la semifinal entre Argentina e Inglaterra, Anya Taylor-Joy dio a conocer a qué seleccionado va a apoyar (Associated Press)
La actriz también contó una anécdota que resume su vínculo con la Selección: cuando Argentina venció a Cabo Verde, ella estaba en la boda de Taylor Swift y Travis Kelce, celebrada el 3 de julio en el Madison Square Garden. El evento tenía prohibición de uso de celulares para los cerca de mil invitados. Sin poder seguir el partido, permaneció atenta al resultado hasta que un mesero se le acercó en medio de la ceremonia: “Solo para que sepas, Argentina acaba de ganar”. Y la actriz explicó el peso de ese momento: “Lionel Messi y el fútbol significa todo para los argentinos”.
Chris Mintz-Plasse, actor estadounidense conocido mundialmente como McLovin por su papel en Superbad, irrumpió en la conversación mundialista de la manera más inesperada. Volvió a X —red social que, según él mismo admitió, ya casi no frecuenta— para publicar una foto con la camiseta de Argentina frente al espejo y escribir: “Hace tiempo que no estoy en Twitter, pero escuché rumores de que fui convocado. ¡VAMOS A LOGRARLO!”. La publicación, del 15 de julio de 2026, acumuló 1,6 millones de vistas y se convirtió en uno de los posteos más comentados de la jornada mundialista.


Jake Paul, youtuber y boxeador estadounidense, llevó el fanatismo a otro nivel. Se vistió con la camiseta oficial de Argentina, se pintó la cara con los colores celeste y blanco y completó el look con un sombrero típico de hincha argentino. En sus stories publicó videos cantando “Ankara Messi” junto a amigos, con la misma intensidad que cualquier hincha en la tribuna. La postal más emotiva llegó después: una foto con el rostro surcado de lágrimas, el sombrero puesto y los colores en las mejillas, como muestra del desborde emocional que le generó el partido.
Romeo Beckham, hijo del exfutbolista inglés David Beckham, es un caso especial. De nacionalidad británica, si bien en el partido por las semifinales alentó por su país, en ocasiones anteriores expresó su preferencia por la selección albiceleste. El joven eligió una forma más sobria pero igualmente contundente de mostrar su apoyo. En sus redes sociales publicó una serie de fotos luciendo una campera con los colores celeste y blanco de Argentina, combinada con guantes negros. Las imágenes, tomadas en interiores, lo muestran posando con actitud y dejando en claro su postura. Habrá que ver si en la final hincha por Argentina y Lionel Messi, el jugador franquicia del club del cual su padre es uno de sus dueños.

Marcella Hetfield, hija del cantante estadounidense James Hetfield, vocalista de Metallica, fue más allá de las redes sociales y eligió vivir el Mundial desde las tribunas. Estuvo presente en el estadio de Kansas City durante el partido ante Suiza por los cuartos de final, con la camiseta del número 10 de la Selección, junto a su madre y su hermano Castor Hetfield, todos vestidos de albiceleste. Las fotos que compartió en sus redes muestran a la familia posando a orillas del campo de juego, con el estadio de fondo y las sonrisas propias de quien vive el fútbol como una fiesta. El fanatismo de los hermanos se explica en las raíces de su madre, la mendocina Francesca Tomasi, quien estuvo en pareja con el frontman estadounidense durante 25 años. “Gracias mamá y gracias a Dios”, escribió la influencer al pie de las imágenes.
Tras la victoria ante Inglaterra en la semifinal, Marcella volvió a las redes para festejar el pase a la final. Su celebración incluyó una imagen que se volvió viral: una foto de Lionel Messi tomando mate frente al Big Ben en Londres. La postal, que muestra al capitán argentino con anteojos de sol y el mate en mano frente al Parlamento británico y los autobuses rojos de la ciudad, resumió con humor y orgullo el significado de eliminar a Inglaterra en su propio terreno cultural.
Jason Sudeikis y Brendan Hunt, actores estadounidenses conocidos por la serie Ted Lasso, también estuvieron presentes en el partido Argentina-Suiza por los cuartos de final. La experiencia los dejó sin palabras. Sudeikis describió el estadio como el más azul que jamás vio, comparando la pequeña mancha roja de los hinchas suizos: “Era como cuando alguien tiene un pequeño mechón gris en el pelo. Había un pequeño mechón rojo detrás del arco contrario. Pero el resto era solo azul”.
La dupla de actores estadounidenses estuvieron presentes en el partido de Argentina ante Suiza por los cuartos de final y contaron cómo lo vivieron desde la tribuna (Video: Instagram)
Hunt fue más lejos en su análisis. Dijo que fue el segundo mejor ambiente que vivió en el Mundial, solo superado por el Azteca durante México-Inglaterra, y destacó el canto constante de los hinchas argentinos incluso en los momentos de mayor tensión del alargue. Relató el instante previo al gol de Julián Álvarez: por primera vez en todo el partido, la hinchada argentina se había callado mientras el equipo bajaba la pelota. “Y al cruzar la mitad de la cancha, empezaron a cantar de nuevo, todos juntos, de golpe”, describió Hunt. Diez segundos después, Álvarez convirtió el tanto que selló la clasificación. Sudeikis lo resumió con una imagen: “Fue como una inhalación colectiva, y después fue como si alguien les diera el tono y todos arrancaron en la nota correcta”.
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