CHIMENTOS
La primera imagen de María Becerra rumbo al Mundial: camiseta argentina, pelota y un guiño a la Selección

Después de muchas especulaciones, este sábado se confirmó que María Becerra sería la artista encargada de cantar el himno en la final entre Argentina y España. La joven decidió realizar un cambio de último minuto en su agenda para volar desde Europa a Estados Unidos. Así las cosas, la cantante aprovechó el momento para compartir la primera imagen de su viaje.
“Yendo”, fue la palabra que Becerra eligió para describir su emoción por la situación que está a punto de vivir. En la imagen que la artista compartió ante sus 15 millones de seguidores se la veía a bordo de un vuelo privado recostada en una cama con sábanas y acolchado blanco. La joven, que lucía lentes oscuros, campera negra y un jogging color gris, posaba con la Trionda -la pelota del Mundial- en sus manos y la camiseta Argentina a un costado.
Como si fuera poco, en un fuerte guiño a la Selección, María musicalizó el posteo con el tema “La Cuarta Estrella”, creado por el músico Palmito, basado en el tema “No me arrepiento de este amor” de Gilda.
El nombre de la cantante había cobrado fuerzas luego de una fuerte decisión: un cambio en su agenda que incrementó las especulaciones sobre su participación en el MetLife Stadium de Nueva York este domingo. Todo sucedió luego de que la joven modificara el horario de su presentación en un festival en España, adelantando su presentación varias horas.

“Por motivos de agenda, nos vemos obligados a modificar los horarios de las actuaciones de hoy, sábado 18. María Becerra comenzará su actuación a las 23:00 horas. Como consecuencia de este cambio, Nathy Peluso iniciará su actuación a la 1:25 horas. El resto de los artistas mantendrán sus horarios previstos”, informaron los organizadores en las redes oficiales del evento, Festival Bigsound en Pontevedra.
En ese entonces, el ajuste de horario alimentó las versiones que ubicaban a “La nena de Argentina” como posible intérprete del himno en la final. Otros artistas mencionados como candidatos habían sido Soledad Pastorutti, Lali Espósito, Tini Stoessel, Diego Torres, Abel Pintos y Andrés Calamaro.

A partir de entonces, la confirmación de la elección de la oriunda de Quilmes también llegó por parte de especialistas. “Quiero ver si podemos escuchar a María Becerra cantando un pedacito del himno, pero pudimos escuchar la voz, de quién es esa mujer, esa voz. Sonó fuerte, con energía, con todo lo que tiene que tener el himno en una final”, expresó un periodista de la Tv Pública desde el estadio.
Cabe recordar que la artista es del agrado de Lionel Messi ya que en 2024, a días de que la Selección Argentina iniciara los entrenamientos para la Copa América de Estados Unidos, el Diez aprovechó su tiempo libre en Miami y, a fines de mayo, asistió junto a su esposa Antonela Roccuzzo a la fiesta Bresh en esa ciudad, donde actuó María Becerra. La artista compartió detalles de ese encuentro.

“Fue increíble. Llegamos, nos saludamos y me dijo ‘esperá que la voy a buscar a Anto que se moría por saludarte’. La fue a buscar, nos saludamos, fue todo muy lindo”, relató Becerra en una entrevista con América. En esa ocasión también estuvieron presentes Luis Suárez, Jordi Alba, Sergio Busquets y sus parejas.
Además, Becerra, nacida en Quilmes y aficionada de Gimnasia y Esgrima La Plata, destacó un gesto de Messi: “Cuando terminó todo, los dos nos saludan a todos con un beso y se van. A los pocos minutos, vuelve a entrar y saluda a la moza que nos atendió durante la noche, porque se había olvidado de hacerlo. Un genio, un tipazo”, contó.
CHIMENTOS
El mensaje de Marcelo Tinelli a Lionel Messi previo a la final: “Toda la familia Argentina está con ustedes”

La noche previa a la gran final del Mundial 2026 encendió las redes sociales con una cadena de mensajes que reflejó el estado de ánimo de todo un país. Lionel Messi publicó una foto grupal del plantel en Instagram (con 2,3 millones de “me gusta” en apenas una hora) y entre los miles de comentarios que se acumularon de inmediato, el de Marcelo Tinelli fue uno de los que más circuló.
A pura emoción, el conductor escribió: “Gracias, Capitán. Mañana toda la familia Argentina está con ustedes en la cancha, desde cualquier lugar del planeta. Orgullosos de la Selección de seres humanos que llevan la celeste y blanca”.
El comunicador dejó su mensaje en la publicación del capitán, y acumuló más de 4.000 “me gusta” en pocos minutos. Lejos de limitarse a unas pocas palabras, Tinelli escribió un extenso texto que recorrió distintos planos: el deportivo, el emocional y el identitario.
“Todos juntos mañana. Con ustedes en cancha, con millones de argentinos en nuestro país y en cualquier lugar del mundo alentando sin parar”, escribió, antes de invocar imágenes que atraviesan la cultura argentina: “Con los mates. Con los abrazos. Con la familia. Con los que están y los que no están físicamente pero hoy si están dentro nuestro. Por Malvinas. Por el Diego”, agregó.

El animador también deslizó una frase que resonó entre los seguidores del equipo: “Porque no sea tu última función”. Con esas palabras, puso sobre la mesa lo que muchos argentinos prefieren no decir en voz alta: que este partido podría ser el último de Messi en una Copa del Mundo. “ Por la vida. Y por el hecho de ser Argentino”, añadió. El cierre del comentario no dejó lugar a dudas sobre su posición: “Pase lo que pase, con ustedes SIEMPRE. Sin ofender a nadie, son la mejor selección de la historia. GRACIAS POR TANTO”.
La publicación de Messi fue, en sí misma, un texto que muchos interpretaron como un mensaje de despedida. El capitán de la Selección Argentina compartió una imagen donde aparece todo el plantel reunido en lo que parece ser un salón del hotel donde concentra el equipo, y acompañó la foto con palabras que trascendieron el partido. “Lo más lindo de todos estos años nunca fueron solamente los títulos, sino todo el camino. Compartir el día a día con este grupo, competir juntos, levantarnos en los momentos difíciles y disfrutar cada paso”, escribió el rosarino.
El mensaje continuó con un agradecimiento a compañeros, cuerpo técnico y al personal que trabaja detrás de escena. “Pase lo que pase mañana, este grupo ya escribió una historia que nunca vamos a olvidar y que nadie podrá borrar”, cerró Messi, antes de la ya infaltable arenga: “VAMOS ARGENTINA”.

La sección de comentarios se convirtió en un mural digital de la Argentina futbolera. Antonela Roccuzzo, esposa del capitán, respondió con una serie de emojis de caras llorando. Yanina Latorre escribió un escueto “Te amo”. El periodista Diego Leuco pidió: “Disfrutalo mucho”. Grego Rossello fue más efusivo: “¡¡VAMOS CAPITÁN!! ¡Nos hiciste felices 20 años!”. Cale Ruggeri sumó su propio “Vamossss”. Y Sergio Lapegue sintetizó el sentimiento colectivo: “Son la alegría de la familia argentina”.
El partido que motiva todo ese fervor se disputará este domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, ante más de 82.000 espectadores. Argentina enfrentará a España en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, con inicio a las 16 horas de Argentina, las 15 en la costa este de Estados Unidos y las 21 en la península ibérica. El campeón defensor buscará su segundo título consecutivo; España intentará repetir la hazaña de Sudáfrica 2010 y alzar su segunda copa del mundo.
CHIMENTOS
El famoso que puso precio para mirar la final del Mundial con sus fanáticos: cuál es la millonaria cifra que cobra

El partido de Argentina-España será uno de los más esperados por los argentinos que ya palpitan la final de este Mundial. En medio de esta previa, un famoso lanzó una sorpresiva promoción para asistir a la casa de quien quiera acompañarlo a ver el encuentro deportivo. Sin embargo, esto no será gratis ya que ofreció un picante precio para su presencia que, por supuesto, generó todo tipo de opiniones en las redes sociales.
Se trata de Jorge Porcel Jr, hijo del recordado Jorge Porcel, quien se animó a lanzar esta propuesta para sus seguidores. Con su característico estilo provocador, el mediático publicó un mensaje que rápidamente comenzó a circular en las redes sociales. Desde su cuenta personal, el influencer hizo una oferta dirigida a sus fanáticos y dejó en claro cuál es el exuberante precio para compartir con él la final del Mundial.
«El primero que reserve mi presencia por un millón de pesos me tiene en su casa o boliche para la cuarta este domingo», expresó en Instagram. Como si eso fuera poco, cerró el anuncio con una frase que terminó de llamar la atención: «Es ahora o nunca». La publicación no tardó en viralizarse y despertó comentarios de todo tipo: desde quienes se lo tomaron con humor hasta quienes se preguntaron si realmente alguien aceptará pagar esa cifra para ver el partido junto a él.
De acuerdo con el propio posteo, el mediático fijó el valor de su presencia en un millón de pesos. La propuesta contempla acompañar al contratante durante la previa y el desarrollo del encuentro, ya sea en una casa particular o en un boliche donde se organice la transmisión del partido entre la Selección Argentina y España.
LA REACCIÓN DE LOS SEGUIDORES DE JORGE PORCEL JUNIOR
Como suele ocurrir con cada aparición pública de Jorge Porcel Jr., el mensaje no pasó desapercibido. En cuestión de minutos comenzaron a aparecer comentarios, memes y reacciones de usuarios que se sorprendieron por la iniciativa.
Algunos celebraron el sentido del humor del mediático, mientras que otros cuestionaron el monto que pidió para compartir uno de los eventos deportivos más importantes del año. «Buenísimo, me hiciste recordar esa canción», «corte, corte», «Jorgito presidente 2027», fueron algunos de los comentarios.
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Juan Minujín, el actor que se reinventa a cada paso: “La ficción es donde nos contamos a nosotros mismos”

Quizás por transitar papeles y géneros de los más diversos en su carrera, Juan Minujín es de esos actores con sello propio. Su estampa se vuelve inconfundible, aún caracterizado como el desbordado tercer hermano de Guillermo Francella y Adrián Suar en Un funeral y medio, la esperada primera película en la que actúan juntos. Un hombre que no parece enfocado en tiempo ni en espacio, es interpretado por un actor con los pies sobre la tierra, con un horizonte claro y un sinfín de recursos para la comedia y el drama. Esa cruza de histrionismo e introspección que le permite ir de la exageración desbordante de su caracterización de Guillermo Coppola a convivir con las contradicciones internas del fotógrafo de Carlos Menem o a engrandecer y emocionar esas historias en apariencia mínimas como las de El suplente, Adulto o Los domingos, solo por mencionar algunos de sus trabajos más recientes.
Esta antojadiza selección de grandes éxitos sirve para presentar a uno de los actores más importantes de su generación. El nuevo proyecto lo tiene como el elegido por Francella y Luis Scalella, los productores de Un funeral y medio, para que le dé vida a un personaje en el que puede relucir todos sus recursos. La dirección de Ariel Winograd, el mismo de Menem y Coppola, le agrega la química necesaria de aquellos que se conocen con una mirada. El contexto pone en valor el hecho de filmar una película en todas sus dimensiones, incluida una experiencia casi en extinción como ver una película en el cine, algo que le duele y combate a su manera.
Juan recibe a Teleshow en un descanso del rodaje, en la habitación de una casona de San Isidro que hace las veces de camarín. Hace un rato apenas que terminó su trabajo y el cansancio no le impide entregarse a una charla que refleja su actualidad. Los nervios que definen su concepción del oficio, los proyectos que lo encuentran entusiasmado y orgulloso y la proyección internacional que explora casi sin darse cuenta. Y, sobre todo, ser el tercer hombre entre Guillermo Francella y Adrián Suar, dos actores a los que admira: “A mí me gusta mucho la comedia, y ellos son dos maestros”, dice Minujín, con la satisfacción de quien vuelve a trabajar con dos referentes y con la seguridad de saber que cuenta con herramientas para estar a la altura.

—Guillermo me dijo recién que pensó en vos cuando ese papel estaba vacante. ¿Cómo te preparaste para encararlo?
—Nos juntamos a ensayar un par de veces con Wino, porque es un personaje que requiere mucha improvisación, y después charlé con Guillermo por teléfono. Con Adrián había trabajado más, con Guillermo también, pero en algo más chiquito, hace mucho. Y son dos comediantes que me gustan mucho, tienen estilos muy distintos; como opuestos y a la vez son graciosísimos los dos. Guillermo además también es productor, con lo cual su rol desde ese lugar también es interesante. Y cuando llegó el día empecé como siempre, muy nervioso e inseguro, explorando, probando, pero rápidamente entramos en el juego.
—Llama la atención que sientas nervios e inseguridades con este camino ya recorrido y una carrera en permanente ascenso. ¿Te pasa con cada proyecto nuevo o la magnitud de la película era lo que te generaba esta situación?
—Me pasan las dos cosas. Siempre empiezo un poco inseguro los proyectos porque siento que el camino se va iluminando mientras lo recorrés. Los primeros días realmente no sé muy bien, más allá de que ensayo mucho, hasta que no empezás a vibrar con el resto de los actores y a calibrar dónde está el tono de actuación de los otros. Me pone nervioso y eso ya es parte de mí.

—Tenés un costado muy marcado con la comedia, aunque fuiste profundizando también tu faceta más dramática. ¿Qué le aportás a este personaje en comparación con experiencias anteriores?
—El personaje es muy divertido, muy grato. No es alguien que esté haciendo algo incorrecto absolutamente, sino que está en la escena equivocada todo el tiempo. Tiene que estar tranquilo dando un pésame y está totalmente detonado. Tiene un proceso: primero no sabe qué le pasa, está extrañado; después sabe qué le pasa y está atormentado porque no quiere estar así; y después suelta y ya está en el placer de la droga.
—Ahí se deja llevar, en un contexto donde debería actuar de otra manera.
—Ese contraste ya de por sí es gracioso. Y es muy divertido trabajar con Wino. Es muy lúdico, te libera mucho, jugamos, probamos. Yo tengo mucha confianza con él, entonces me libero totalmente, hago cualquier cosa y después confío mucho en su mirada y en qué va a recoger de eso y cómo lo va a contar.
—Van construyendo el personaje entre los dos.
—Sí, en la marcha, con mucha libertad y complicidad. Si yo no tuviera esa confianza, diría: “Esto no lo hago porque quizás está demasiado expuesto”. Pero con Wino es un placer.
—Hablando de Winograd, están muy frescos dos trabajos con él. En uno interpretaste a un personaje real como Guillermo Coppola y en otro a alguien inspirado en un personaje real, como Olegario Salas, el fotógrafo de Menem. ¿Cómo fue la construcción en este caso?
—Acá había una pequeña referencia, pero tratamos de hacerlo propio. La circunstancia es muy singular y marca mucho el camino. Más allá de sus particularidades, lo vemos sobrio muy poco y enseguida ya está en otro planeta. A mí me gusta mucho explorar, y busqué videos de gente filmada totalmente drogada. Después también hay una idea de que el tipo de pronto es como un bebé grande. Y allí cosas muy arbitrarias e intuitivas: hago una determinada mueca, a Wino le gusta y la trabajamos. En este caso era abrir la compuerta del imaginario y jugar, explorar, con todos los fracasos que eso implica. En este proceso aparece de todo: cosas divertidas, interesantes, y otras que no lo son, pero siempre con mucha libertad. Tanto Guillermo como Adrián son muy generosos: “Probá esto, probá aquello”. Fue un personaje muy lindo para hacer.

La felicidad se le nota en el rostro y en el entusiasmo, que se imponen por sobre el cansancio de una jornada agotadora de rodaje. Y si el presente lo tiene así de enfocado, el futuro es todavía más alentador con el inminente estreno de la segunda temporada de Coppola, donde siguen los pasos del representante por sitios como Buenos Aires, Montevideo, Punta del Este y Nápoles. “Es como un viaje en el que abarcamos 40 años en la vida de nuestro Coppola, que no necesariamente es exactamente Guillermo”, advierte.
—Cómo te llevás con las repercusiones que se generan alrededor de la serie? Esos escándalos de hace 30 o 40 años que de golpe vuelven al centro de la discusión.
—Es obvio que va a tener rebotes, porque además Guillermo es un personaje muy mediático, muy metido en la farándula desde hace décadas. Yo me llevo bien, no opino mucho. La serie está hecha siempre desde un lugar de amor y de divertimento, y en todo caso el que queda expuesto es Coppola, no nosotros. Ese es el espíritu de la serie. Y está ficcionalizada, por respeto, pero más para divertirnos, porque a veces en la ficción es mejor forzar algo para reírnos más, hacerlo más dramático. Y en la vida de Coppola, muchas veces la realidad supera a la ficción.
—¿Con el personaje de Menem te pasó lo mismo? Ese fotógrafo al que todos googleamos a ver si efectivamente había existido.
—Olegario Salas está inspirado. Tuve muchas entrevistas con quien fue 40 años el fotógrafo presidencial, pero en este caso es un personaje totalmente inventado. Creo que en un sentido tanto Coppola como Menem, son historias de amor. La de Coppola es claramente una historia de amor con Maradona, de acercamiento y alejamiento, de amor y odio, de padecer al amante. Y Menem también: mi personaje es un tipo que arranca en lo opuesto, radical, antiperonista, con muchos prejuicios hacia él, y Menem lo va envolviendo, encantando, seduciendo, y él queda completamente muerto con Menem, hasta que tiene un desencanto muy fuerte. Con Wino siempre pensamos los personajes desde el amor y también desde el dolor: qué le duele a esos personajes, qué lugares tienen muy vulnerables. El amor está en ese lugar.

—¿Cómo te agarra esta filmación en términos de expansión internacional? Te fue muy bien con Los domingos.
—Estoy muy contento porque puedo contar que Los domingos se estrena en salas en Argentina, creo que a fines de julio. Es una linda noticia. Es una película que me dio un montón, y tuvo una repercusión mucho mayor de lo que me esperaba, nominada a los Goya, a los Platino. Es mi primera experiencia en una producción cien por ciento española; fue muy placentero y estoy muy conmovido por toda la repercusión. Me encanta trabajar acá y me gusta mucho trabajar afuera también. Son experiencias muy distintas.
—¿Es algo que fuiste a buscar o apareció?
—Apareció. Ya había hecho un par de películas en España, pero más chiquitas, coproducciones. La verdad que surgió porque conocí a la directora Alauda Ruiz de Azúa en un festival en California, y en algún momento se les ocurrió que el personaje podía ser argentino y que podía ser yo. Pero sí es algo que busco, no en el sentido de ir a España, sino porque me gusta explorar cómo piensan las ficciones y la producción en otros lugares.

—¿Te acostumbraste a la vida de festivales? El star system, la alfombra roja, los flashes…
—Me pone nervioso, la verdad. Me siento más cómodo y más protegido en un set haciendo el trabajo, aunque esté doce horas haciendo un personaje. Pensar la ropa, el look, todo eso me pone más nervioso. Pero los festivales son interesantes porque es uno de los puntos donde intercambiás experiencias con colegas y además ves películas que acá son difíciles de ver.
—¿Hay algún trabajo que sentís que te hizo despegar?
—A nivel artístico y expresivo, un montón de experiencias y giros. En cuanto a lo popular y lo expuesto, en un punto le debo mucho a Adrián. Yo venía haciendo teatro y cine muy independientes y la película Dos más dos fue la primera que hice más industrial. A partir de ahí, Adrián me llamó para hacer muchas cosas en la tele, en la época de Polka. Siempre estoy muy agradecido con él, porque me llamó para hacer algo que tenía que ver con lo que yo hacía, con mi instrumento, con mi expresión. Eso me ayudó, porque yo venía con prejuicios de la televisión.
—¿El famoso prejuicio del teatro respecto a la tele?
—Sí, por una formación muy distinta. En mi familia la televisión no ocupaba ningún lugar de deseo ni de prestigio. Por suerte con Adrián, tanto en Dos más dos como en la primera tira que hice en Pol-ka, él era mi compañero. Fue muy divertido, muy grato, muy posibilitador. Es una persona muy generosa: todo el tiempo está queriendo que te luzcas, que tengas el chiste. Muy lúdico. Para mí ese fue un gran impulso. Y después Sebastián Ortega fue otro giro que también me abrió otro espacio. Esos fueron puntos importantes.
—Hablando de Ortega, El marginal fue uno de los primeros indicios de que íbamos hacia las plataformas, o de que las plataformas iban a tener un alcance que todavía no conocíamos.
—Sí. De hecho, la primera temporada la hicimos en la televisión pública, con consumo de televisión pública. Un proyecto muy chiquitito. En el capítulo final casi que matamos a todos y después hubo que resucitarlos (risas). Pero sí, cuando la adquirió Netflix como original, para mí fue el primer acercamiento real de que las plataformas podían llegar a lugares impensados para nosotros.

—Se estrena próximamente Los domingos, se va a estrenar en marzo Un funeral y medio, en un momento particular del cine donde la gente no va tanto a las salas. ¿Cuáles son tus expectativas?
—Es complejo porque es una mezcla de muchas cosas distintas. Creo que ir al cine a ver Un funeral y medio va a ser un programón. Yo sigo yendo mucho al cine y veo la merma de propuestas: muchas veces me encuentro diciendo “ya no sé qué ver”. Por otro lado, creo que a la gente le gustan mucho las películas argentinas, ver a sus actores argentinos. Adrián y Guillermo son dos actores tremendamente populares y convocantes. Creo que el objetivo de ir a las salas está muy bien pensado porque es una película para las salas. En cuanto a lo otro, es una serie de muchas cosas: las plataformas, el consumo cada vez más individual, el tema de la distribución que sigue siendo complicado. Hay un montón de películas que, con un poco más de empuje, encontrarían público. En Madrid, por ejemplo, cada quince o veinte cuadras hay un cine con cinco o seis salas chiquitas donde las películas duran un tiempo porque las van escalonando. Son salas que no necesitan una taquilla altísima para mantenerse. Acá prácticamente ya no hay cines que no sean en shoppings o grandes complejos, y eso me da pena. Cada vez se compran menos películas de las distribuidoras, tanto argentinas como independientes de Hollywood, europeas o latinoamericanas, y el circuito alternativo está quedando reducido a los espacios de cine club, muy marginales. Si en Buenos Aires hubiera un circuito comercial alternativo, creo que tendría público.
—En este cambio permanente de los consumos ahora surgieron las ficciones verticales. ¿Es algo que te seduce, que te da miedo, que te da curiosidad?
—No le tengo miedo para nada. No las hice ni las vi, pero me parece que en unos años va a ser moneda totalmente corriente y que va a haber cosas de buena calidad y de mala calidad, como en todo. Una parte del mercado grande va para ahí, con lo cual seguro va a haber productos de buena calidad. El consumo de dos minutos en el teléfono es muy distinto al consumo de un capítulo de una serie, que cada vez duran menos y es más solitario. Pero a la gente le gusta que le cuenten historias, verse reflejada en ellas. Eso va a subsistir. Será vertical, horizontal, de a muchos, de a pocos. Pero eso va a permanecer. Y le gusta que le cuenten historias universales y también historias propias, personales. Por eso pienso que la ficción nacional es muy importante: es donde realmente nos contamos a nosotros mismos.
—¿El suplente es un ejemplo de eso?
—Las películas bien hechas y bien narradas nos reflejan a todos, puede ser sueca o colombiana y te ves reflejado en la condición humana. Y sí, El suplente es un ejemplo de eso: nos propusimos explorar cierta problemática respecto a la educación. Yo creo que, así como los chicos lo hacen a través del juego, la ficción tiene el poder de ser el espacio de elaboración de los adultos y de la sociedad. Puede ser el teatro, el cine, la televisión, la literatura, la danza: el arte narrativo tiene mucho poder en ese sentido.
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