CHIMENTOS
Pilar Gamboa, y su arenga para que la gente apague los celulares en el teatro

Pilar Gamboa, contra el uso del celular en los teatros
Pilar Gamboa, la aclamadísima actriz con multiples proyectos tatrales en cartelera (El tiempo todo entero, Las hijas y Parlamento) visitó Perros de la calle, el programa de Andy Kusnetzoff en Urbana Play y realizó su descargo repecto, quizás, a la adicción más extendida de la época: el celular.
“La gente se porta remal con los celulares. Ya nadie mira o mira mal a nadie porque está usando el teléfono. Viste, es como que la gente no suelta el teléfono aunque sea una hora y veinte. Es el desafío contemporáneo, soltar una hora y veinte y ‘decir no lo miro’. Nos pasa a todos, cuesta soltar… pero está difícil eso. Suenan mucho, chequean mucho, en los apagones lo sacan… ¿Para qué? Es como el mal de ahora», dijo, rematando con una sonrisa de resignación.
Hace unos días, en el marco de una agenda cargada de proyectos y actividades profesionales, Pilar Gamboa compartió en redes sociales un homenaje público a su hija menor, Ana, por su cuarto cumpleaños. La actriz, reconocida por su trabajo en teatro y televisión, publicó una serie de fotografías familiares y un mensaje emotivo donde destacó anécdotas cotidianas y rasgos únicos de la niña.
La publicación, que reunió imágenes en blanco y negro y a color, mostró a Ana en distintas situaciones de la vida diaria: desde momentos de juego y gestos espontáneos, hasta escenas compartidas con su madre y su hermano mayor, Manuel Sánchez Gamboa.

El posteo incluyó frases como: “Felices 4 años, Anita. Gracias por tus chistes, tu sonrisa gigante a la mañana, gracias por seguir diciendo trufilla, vení que te lo ‘mostro’, por pelearte con tu hermano y decir ‘alguno va a tener que pedir perdón’ y por siempre en cualquier lado en el que estés decir ‘yo ya volvería un ratito a casa’”, en referencia a expresiones habituales de la pequeña.
El mensaje de Gamboa recibió respuestas de figuras del espectáculo como Agustina Cherri, Violeta Urtizberea, Malena Pichot, Verónica Llinás, Nancy Dupláa y Carina Zampini, además de comentarios del propio Ignacio Sánchez Mestrey, pareja de la actriz y padre de sus hijos. Entre los saludos se leyeron mensajes como “¡Qué belleza!”, “Anita hermosa” y “Feliz cumple Anita”, según detalló Infobae.
En septiembre pasado, durante una entrevista con María Laura Santillán para Infobae, Pilar Gamboa abordó los desafíos de la maternidad y la conciliación con la vida profesional. La actriz afirmó: “Dos niños pequeños es mucha demanda. Porque los tuve grandes también, a los 40 y a los 42. Madre añosa me dijeron. A partir de los 35 ya sos madre añosa para la ciencia”. Gamboa se definió como una madre trabajadora y resaltó el esfuerzo que implica organizar las rutinas familiares junto a su pareja y con el apoyo de Yamila Platón, quien colabora en el cuidado de los niños desde hace años.
Esto decái la actriz sobre la dualidad entre la maternidad y la profesión: “Una madre trabajadora que cría y sí, me canso, la verdad que sí. Es cansador criar y además trabajo mucho. Y lidio con la culpa de salir a trabajar. Nosotros tenemos un trabajo… No podés decir ‘no voy’ porque mi hija tiene fiebre. No, está la función vendida y tenés que ir”.
La actriz también reflexionó sobre el impacto de su ejemplo en la vida de sus hijos: “Creo que es la constelación perfecta, es lo mejor del mundo. Por eso a veces, cuando me agarra mucha culpa digo ‘ellos me están viendo hacer lo que me gusta’. Y eso puede ser un lindo motor para ellos”.

La organización cotidiana, según relató Gamboa, implica una coordinación constante con su pareja y la niñera, a quienes describió como pilares fundamentales. “Está mi novio, así le digo yo todavía porque no hay papeles, sigue siendo mi novio pero es el padre de mis hijos. Es un compañero muy espectacular porque me admira, porque le gusta que trabaje y se queda mucho con los chicos, él también labura. Y tenemos a Yami, que es la niñera que los cuida desde que son muy chiquititos que ya es parte de mi familia”, declaró la actriz.
Con una mirada honesta sobre la maternidad, Pilar Gamboa sostuvo que la culpa es una constante: “La maternidad y la culpa van de la mano. Es así. Vas haciendo lo mejor que podés, creando gente empática. O por lo menos ese es mi horizonte, que sean empáticos”.
Las imágenes y mensajes publicados por la actriz generaron una amplia repercusión en redes sociales y reavivaron el debate sobre los desafíos de equilibrar la vida familiar y profesional. El cumpleaños de Ana se convirtió así en una escena de celebración íntima y pública, marcada por el afecto y la reflexión sobre el crecimiento en familia.
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El mensaje de Gustavo Yankelevich, el abuelo de Valentín, tras la denuncia por violencia y maltrato que sufrió de su papá cuando era un niño

Gustavo Yankelevich publicó una fuerte foto junto a sus nietos Valentín y Franco después de que el mayor relatara los episodios de violencia que sufrió durante su infancia. El productor les dedicó unas palabras de admiración y amor en medio de la enorme repercusión que generó la entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae.
La historia de Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan, conmovió a todos. Allí, el joven habló sobre la pérdida de su mamá y las situaciones difíciles que atravesó junto a su hermano después de aquel golpe familiar. Y principalmente apuntó contra los capítulos de maltrato y agresión que sufrió por parte de Darío Giordano, su papá y exesposo de la actriz.
En ese contexto, su abuelo materno, Gustavo, se expresó en las redes con una foto de los tres y un mensaje que resumió toda la forma en la que salieron adelante. “Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla… tienen toda mi admiración. Los amo! @franyan_ @valenyan_”, escribió.
La dedicatoria llegó después de que Valentín hiciera público un capítulo doloroso de su vida. Aunque la muerte de su mamá Romina, aquel 28 de septiembre de 2010, marcó un antes y un después para él, el joven contó el infierno que vivió tras el drama familiar. Y habló de gravísimos momentos que atravesó con su papá, delicadísimos, que recién ahora salen a la luz.
LA REACCIÓN DE GUSTAVO YANKELEVICH A LA DENUNCIA POR MALTRATO DE VALENTÍN, EL HIJO DE ROMINA YAN
Durante la nota, Valentín habló de su amor por Romina y la forma en que su muerte cambió su mundo siendo apenas era un niño. “Yo tenía devoción por mi mamá. La amaba con todo mi ser… Era todo lindo, todo color de rosa. Pero cuando uno creía que eso era tocar fondo y la tristeza máxima que se podía experimentar, llegaron situaciones que hoy mirando para atrás fueron mucho peores”.
Según relató, cuando tenía entre nueve y diez años, él y Franco comenzaron a atravesar situaciones de violencia física y psicológica en su hogar. “Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”, contó.
En medio de ese relato, Valentín también destacó el papel que tuvo su abuelo materno en su historia. Definió a Gustavo como “mi verdadero papá”, en referencia al vínculo de contención y al acompañamiento que encontró en él durante los momentos más difíciles.
Tras la entrevista que dio para Infobae, la publicación de Gustavo volvió a poner en evidencia esa relación. Sin entrar en detalles sobre lo contado por su nieto, el productor eligió destacar la lucha que atravesaron los hermanos y el valor que hoy le dan a la vida. Sus palabras también reflejaron el orgullo que siente por ellos después de una historia familiar marcada por la pérdida y experiencias que, según contó Valentín, fueron muy dolorosas.
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Andrea Rincón recordó el quiebre de su amistad con Julieta Ortega: «No se remontó»

A comienzos de este año, una amistad que durante mucho tiempo parecía consolidada quedó atravesada por declaraciones, reproches y una distancia que sorprendió al mundo del espectáculo. Andrea Rincón y Julieta Ortega dejaron de compartir el vínculo que las había unido, y con el paso de los meses la actriz intentó poner en palabras qué había ocurrido. Ahora, con una mirada más serena sobre aquel quiebre, Rincón volvió a hablar del tema en la última emisión de LAM (América), y recordó cómo se produjo el distanciamiento definitivo.
“Somos mujeres con mucho carácter y el tiempo… Las personas van cambiando y por ahí te vas desencontrando”, expresó al inicio de la charla. De esa manera, la actriz intentó explicar que el distanciamiento no se produjo por un único episodio, sino por una serie de diferencias que fueron modificando la relación entre ambas.
Durante la entrevista, Rincón ubicó el origen del conflicto en el podcast que compartía con Ortega y Ana Paula Dutil. “Yo tenía ganas de producir ese trabajo y era un ‘vos no sabés’…”, contó, antes de profundizar en la situación que empezó a tensionar la dinámica del grupo. “Se decidió que la producción, que la hacíamos entre todas, la encabece otra chica. Me costaba tener el lugar que yo quería y me sentía no vista”, señaló. “Sentí que para despegar y hacer lo que quería, me tenía que ir de ese programa”, reveló sobre la decisión que terminó por separarla de Ortega. En ese sentido, también marcó una diferencia en las prioridades que cada una tenía respecto del podcast. “Para ella era más importante el programa de lo que lo era para mí. Yo tenía ganas de hacer cosas, probar, hacer un programa entre amigas…”, explicó.
Rincón también vinculó aquel momento con un proceso personal que atravesaba en paralelo. “Yo también estaba yo pasando por un momento personal donde estaba encontrando y descubriendo unos lados míos… También tenía ganas de producir, esto que estoy diciendo ahora… Empecé a hacerlo con las notas de la radio, comencé con el programa que tengo en El Nueve”, profundizó. Al recordar el momento en el que intentó recomponer el vínculo, Rincón fue contundente: “Quise pelear la amistad y no se remontó”. “Julieta es una hermosa persona, por dentro y por fuera, que nos hayamos desencontrado no quiere decir que no lo sea”, afirmó.
En medio de la charla, Pilar Smith le preguntó si invitaría a Julieta a su boda. Andrea respondió con sinceridad: “Mi pareja me dijo que la tengo que invitar porque fue una persona muy importante en mi vida”. La actriz también recordó el lugar que Ortega ocupó en momentos importantes de su vida y sostuvo que el cariño no desapareció a pesar de la distancia. “Uno no deja de amar a una persona por más que tome distancia, lo sigo haciendo”, expresó. “Para mis 40 le mandé la invitación y no vino”, comentó.
Cabe recordar que en mayo de este año, Rincón también se había referido al distanciamiento durante una entrevista en SQP (América). En aquella oportunidad, la actriz habló con frases cargadas de dolor sobre la relación que había mantenido con Ortega y su entorno familiar. “Yo quiero decir algo antes de seguir aclarando, yo estoy muy agradecida con su familia, por el amor que me dieron. Admiro mucho a Ramón”, expresó, en referencia a la familia de Julieta y a los años de cercanía que compartieron.
A partir de allí, la charla giró en torno a los motivos de la ruptura y a los episodios que, según su relato, terminaron por quebrar el vínculo. Yanina Latorre recordó el trasfondo laboral que había marcado el inicio de la distancia: “Ustedes tenían un programa de streaming, ahí se alejaron, el otro día en lo de Cirio vos dijiste que ella te terminó debiendo guita, que vos te fuiste sin cobrar lo que a vos te correspondía”. La actriz, visiblemente afectada, reconoció el impacto que tuvo aquella declaración pública: “Me arrepentí mucho de decir eso, me quedé sin voz. Porque después al otro día me matan”.
“Estoy conteniendo el llanto, porque la gente es cruel. A mí me costó mucho sentir que yo tengo valor”, manifestó. Luego explicó que sus dichos en el stream de Martín Cirio habían surgido a partir de una pregunta que, según describió, fue incisiva: “La pregunta fue: ‘¿Por qué te peleaste con Julieta con lo que te ayudó?’ No hay una balanza”. Rincón también contó que después habló directamente con Ortega sobre el modo en que se había instalado el relato público de la amistad. “Y cuando hablé con Julieta, porque lo hice, le dije: ‘Juli, ¿vos te das cuenta que nunca saliste a decir que nosotras tuvimos una amistad recíproca?’”, recordó.
“Pasaron muchas cosas, no fue que no ocurrió nada…”, respondió. En el momento más delicado de la entrevista, Yanina fue directa: “Pero vos sentiste eso, no tengas miedo, no te van a hacer nada. ¿Estás amenazada?”. Andrea bajó la mirada y respondió después de un silencio: “No, no es que esté amenazada, no. Yo siento que yo tengo mucho amor, el amor por Julieta no dejó de ser. Yo a Julieta la sigo amando”.
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Valentín Yankelevich, el hijo de Romina Yan, confesó la violencia que sufrió de su papá cuando era un niño y cómo se salvó la vida: “Era un infierno”

La muerte de Romina Yan marcó un antes y un después en la vida de su hijo Valentín Yankelevich. Sin embargo, años después de aquella pérdida, el joven contó que atravesó situaciones familiares que profundizaron su dolor. Y relató cómo, junto a su hermano, encontró en su abuelo Gustavo Yankelevich el apoyo que necesitaba para empezar de nuevo.
El 28 de septiembre de 2010 es una fecha difícil de olvidar. Fue el día de la muerte de Romina. Pero también fue el día en el que Valentín, con apenas siete años, perdió a su mamá. La actriz murió de manera repentina y su partida cambió para siempre la vida de sus hijos. En medio de ese golpe, la familia buscó salir adelante, pero lo que vino después estuvo lejos de ser lo que necesitaba.
“Yo tenía devoción por mi mamá. La amaba con todo mi ser… Era todo lindo, todo color de rosa. Pero cuando uno creía que eso era tocar fondo y la tristeza máxima que se podía experimentar, llegaron situaciones que hoy mirando para atrás fueron mucho peores”, explicó Valentín. Todo esto como parte de una profunda charla con Tatiana Schapiro para Infobae.
Así, el nieto de Cris Morena puso en palabras una infancia atravesada por el sufrimiento. A partir de los nueve o diez años, él y su hermano Franco comenzaron a vivir episodios de violencia física y psicológica en su hogar. Y describió cómo era su día a día durante aquellos años: “Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”.
LA DESGARRADORA HISTORIA DE VALENTÍN YANKELEVICH POR EL INFIERNO QUE ATRAVESÓ EN SU INFANCIA
El relato de Valentín también incluyó situaciones de agresión física y castigos que dejaron una huella profunda. Pero, más allá de los golpes, hubo consecuencias emocionales que arrastró durante esa etapa. “Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, ‘tomá, comé’”.
Y habló del impacto de la violencia psicológica en una persona, incluso mucho tiempo después de que los episodios hayan terminado. “El golpe físico tiene un dolor efímero. Te duele y ya está. Pero lo que te queda adentro es el maltrato psíquico y psicológico”. Además, explicó por qué no llama a su padre Darío Giordano como tal: “Yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol”.
Según Valentín, cuando los nenes intentaron contar lo que vivían, solo fue Gustavo Yankelevich, su abuelo materno, quien advirtió que algo no estaba bien. El productor solía compartir almuerzos semanales con cada uno de sus nietos por separado. Y en esos encuentros pudo advertir su angustia, escuchar lo que tenían para contar y actuar para ayudarlos.
Un viernes, al salir del colegio y sin avisarle a su padre, Valentín y Franco decidieron acudir a la Justicia acompañados por Gustavo. Allí, el joven recordó haber pedido ayuda con una fuerte frase: “‘Por favor no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí’. Se lo dije a dos chicas que nos tomaron la denuncia. Y gracias a Dios nos escucharon y ahí cambió mi vida”.
Desde ese momento, los hermanos no volvieron a vivir en la casa de Giordano. Después de un proceso judicial que incluyó una apelación del padre, la Justicia les otorgó la tenencia definitiva a Gustavo. “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida… Nos dio lo único que necesitábamos que era amor”, recordó el joven.
Al cumplir los 18 años, Valentín tomó otra decisión importante: cambiar legalmente su apellido para dejar atrás el de su padre. “Del día uno quería cambiarme el apellido. Me hacía mal. Fue una gran decisión también en honor a mi abuelo, mi verdadero padre”, confesó.
Hoy, a los 23 años, el joven encontró en el automovilismo una parte importante de su presente. Compite en el TC2000 y cuenta con el acompañamiento de Gustavo en cada carrera, un apoyo que se mantiene desde aquella etapa en la que necesitó reconstruir su vida.
Al mirar hacia atrás y comparar al chico que fue con la persona que es hoy, Valentín compartió una reflexión que resume el camino recorrido. “De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria, imaginate. Y hoy todo lo que logré, mis amigos, mi novia, yo soy muy feliz”.
Valentín Yankelevich, Romina Yan, Gustavo Yankelevich, Darío Giordano
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