DEPORTE
¿Por qué River Plate no recibiría el dinero de FIFA por la presencia de Nicolás Otamendi en el Mundial?

La razón por la que FIFA no le pagará a River por Otamendi. Foto: Twitter @Argentina
El pasado viernes 29 de mayo, el defensor campeón del mundo con la Selección Argentina, Nicolás Otamendi, fue presentado como flamante refuerzo de River Plate por el próximo año y medio. Ahora el jugador se sumará a la Albiceleste para disputar el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, sin embargo, a diferencia de los otros futbolistas del Millonario que asistirán a la cita en Norteamérica, por el ex Vélez no entrará el mismo dinero que paga FIFA.
Como ya es sabido, luego de un largo tramo de su carrera jugando en Europa, Nicolás Otamendi decidió volver a la Argentina a cumplir su sueño, el cual era jugar con la camiseta de River Plate, cuadro del que es hincha desde pequeño y en el que anhelaba jugar pese a haber salido de las inferiores de Vélez Sarsfield.
Por eso, el defensor central tras decidir no continuar en Benfica, estampó su firma en el Millonario hasta diciembre de 2027. Una vez que puso su rúbrica, el jugador se sumó al grupo de la Selección Argentina que partirá a Estados Unidos a disputar el Mundial. Es así que, junto a Gonzalo Montiel, Matías Viña, Juanfer Quintero y Kevin Castaño, Ota representará a River en el evento más importante del fútbol.
Por qué River Plate no recibirá todo el dinero de FIFA por Nicolás Otamendi
Son cinco futbolistas (resta saber si Kendry Páez va con Ecuador) de River Plate que irán al Mundial, por lo que el Millonario recibirá una importante suma por parte de FIFA, ya que el ente del fútbol paga 11 mil dólares por diarios a los clubes por el tiempo que permanezcan sus jugadores en el evento, sin embargo con Otamendi hay una particularidad.
¿River recibirá dinero por Otamendi? La respuesta es no, y sí. Sucede que si bien Otamendi ya firmó con el Millonario, lo que firmó es un contrato que lo unirá al Millonario una vez que finalice su vínculo con Benfica, el cual tiene fecha final el 30 de junio.
Es por ello que será Benfica quien reciba el dinero de FIFA, al menos durante toda la fase de grupos. En caso la Selección Argentina logre acceder a los 16avos de final, ahí recién River Plate podrá cobrar dinero por Nicolás Otamendi.
De todas maneras, River Plate recibirá una suma cercana a los 750 mil dólares en la fase de grupos, gracias a Montiel, Castaño, Quintero, Viña y si es que Kendry Páez lleva a ser convocado. Una suma nada despreciable y que lo pondrá como el club argentino que más dinero sume.
Los clubes argentinos que recibirían dinero de FIFA por el Mundial
- Boca: Leandro Paredes, Adam Bareiro y Ángel Romero
- Estudiantes: Fernando Muslera.
- Huracán: Hernán Galíndez y Jordy Caicedo.
- Independiente: Santiago Arias.
- Independiente Rivadavia: Alex Arce.
- Lanús: José María Canale.
- River: Gonzalo Montiel, Matías Viña, Kevin Castaño, Juan Fernando Quintero y Kendry Paéz. (Nicolás Otamendi desde el 1.º de julio.)
- Rosario Central: Agustín Sández y Jaminton Campaz.
- San Lorenzo: Orlando Gill.
- Vélez: Álvaro Montero.
River Plate
DEPORTE
Quiénes son los ganadores y los perdedores de la lista de la selección argentina para el Mundial

La selección argentina ya está instalada en el Hotel Origin, el búnker de concentración que tendrá el combinado campeón del mundo en su defensa del título en el Mundial a jugarse en Norteamérica. Este lunes se iniciará la preparación final del equipo que dirige Lionel Scaloni en el predio de entrenamiento del Sporting Kansas City de la MLS, ubicado a 21 minutos del lugar de descanso del plantel, y allí están varios de los que se ganaron la convocatoria para jugar la Copa del Mundo. Otros no pudieron terminar de convencer al cuerpo técnico para estar entre los 26 de la nómina oficial.
Cuando restan dos semanas para el estreno mundialista frente a Argelia, el próximo 16 de junio en el gigantesco Arrowhead Stadium, la casa de los Chiefs de la NFL, Infobae hizo un análisis de aquellos que lograron el objetivo y los que no pudieron ser elegidos por el entrenador de Pujato.
El defensor del Olympique de Marsella es el gran triunfador en la convocatoria de Scaloni. Se quedó con el lugar que para muchos era propiedad de Marcos Acuña, un histórico del seleccionado y que fue parte de la gesta en Qatar 2022. El jugador, nacido en Villa Fiorito, surgió en las divisiones inferiores de River Plate pero nunca llegó a debutar en el club del que es hincha. Disputó un amistoso en 2017 y, tras no ser tenido en cuenta por Marcelo Gallardo, fue prestado a Talleres de Córdoba al año siguiente (2018).
Gracias a su rendimiento en la T fue citado para las juveniles de Argentina por el Bocha Batista. Jugó el Sudamericano Sub 20 2019 en Chile, donde obtuvo el 2° puesto y lo que fue la clasificación al Mundial de Polonia, donde la Albiceleste alcanzó los octavos de final. También participó del Torneo Preolímpico en Colombia 2020, certamen donde el conjunto nacional logró una de las plazas para disputar los Juegos Olímpicos de Tokio, que se llevaron a cabo en 2021 tras la postergación de la pandemia.
Medina, que desembarcó en el fútbol de Francia para jugar en el Lens, es una especie de comodín que sumó el técnico a la nómina final. ¿Las razones? Es marcador central zurdo, pero también puede actuar como lateral por ese sector ante una necesidad. Algo clave en la elección. Facundo fue citado por Scaloni por primera vez para las fechas FIFA de octubre y noviembre de 2020 para las Eliminatorias. Luego, volvió a ser llamado en el 2023 para dos amistosos (fue titular ante Indonesia y jugó 60 minutos) y los duelos ante Ecuador y Bolivia (fue suplente). Recién volvió a la nómina en noviembre del 2024, que luego se repitió en las fechas FIFA de marzo y junio del año pasado en los que sumó minutos ante Perú, frente a Brasil en la histórica goleada 4-1 en el Monumental, así como también ante Chile y en el empate contra Colombia en el que fue titular.
De esa citación pasó un año tras el nuevo llamado, que fue una línea directa a la Copa del Mundo. Claro, tras jugar 26 partidos en la temporada 25/26 en el Marsella junto a Gero Rulli y Leo Balerdi, el defensor será parte del Mundial y luego volverá al Olympique, que pagará 18 millones de euros más otros dos en bonos al Lens.

La ausencia del ex Ferro fue la sorpresa de la lista de Scaloni. Cuando todo parecía indicar que Huevo se había vuelto a ganar su lugar entre los convocados tras una larga ausencia y gracias a su rendimiento en el final del 2025 y un muy buen primer semestre de 2026 con la camiseta de River, el DT prefirió elegir a Medina.
El escenario de los “tocados” del seleccionado no ayudó a Acuña. Es que son varios los que llegarán con lo justo al estreno con Argelia. Y la mayoría de esos futbolistas con molestias físicas están en el sector defensivo. Por citar a algunos: los dos laterales derechos (Nahuel Molina y Gonzalo Montiel) se recuperan de sendos desgarros, mientras que Cuti Romero afronta el final de su recuperación tras el esguince de rodilla que encendió las alarmas de la Selección a falta de dos meses para el Mundial.
Ya lo había dicho el DT en una de sus últimas conferencias. Los campeones del mundo iban a tener una pequeña ventaja porque conocían cómo eran las bases del ciclo, pero a su vez, la letra chica del contrato tenía también un asterisco: iba a ser importante el presente y su condición física. Ahí fue donde el llamado al ex Racing y Sevilla nunca llegó. El parte tras la final del Torneo Apertura que el Millonario perdió con Belgrano en Córdoba indicó que una contractura en el isquiotibial derecho sacaba del duelo por la Sudamericana a Marcos. Es más, la modificación de Chacho Coudet durante el segundo tiempo de la definición frente al Pirata fue determinante para el resultado del encuentro.
Con 62 partidos a cuestas con la Albiceleste, campeón de las dos Copas Américas, de la Finalissima ante Italia en Wembley y parte importante del título en Qatar 2022, Acuña dejó de ser parte de las citaciones justo después del campeonato continental en EEUU 2024. Desde ese torneo y la posterior convocatoria para la fecha de Eliminatorias de septiembre de ese año, pasó un año (2025), hasta el siguiente llamado, y de ahí recién su apellido volvió a aparecer para los amistosos de despedida en La Bombonera ante Mauritania y Zambia. Algo no alcanzó.

Era uno de los nombres en danza que estuvieron en la puja por un lugar en las últimas semanas antes de la oficialización de la lista de parte del entrenador. El fanático de Boca Juniors, que deleitó a todos los hinchas del Xeneize en 2023 con sus aportes decisivos para el por entonces conjunto dirigido por Jorge Almirón que llegó a la final de la Copa Libertadores, se fue del club de sus amores y desembarcó en el Racing de Estrasburgo en lo que sin dudas fue un paso clave para estar en la nómina final para la Copa del Mundo.
¿Por qué? Como ya es conocido, Scaloni y su cuerpo técnico ponderan el fútbol argentino. Pero es vital que los jugadores jóvenes puedan probarse en Europa. Y Valentín lo hizo. Y cómo lo hizo. A pocos días de conocerse que jugará la próxima temporada en el Chelsea inglés (parte del mismo grupo que es dueño del equipo francés), el Colo brilló durante la última campaña en el equipo de la ciudad que se ubica cerca de la frontera con Alemania.
Y fue como volante (interno por izquierda) donde Barco deslumbró a todos en la Ligue 1. Se convirtió en un todocampista, con conducción de juego, aporte goleador y en asistencias en el conjunto galo. Jugó 43 partidos en toda la temporada en un equipo que alcanzó las semis de la Conferencia League, el trofeo de tercer orden en Europa, y terminó entre los ocho de la máxima competición del fútbol en Francia.
Como pasó en el Mundial pasado con jugadores como Enzo Fernández o Julián Álvarez, el papá de Gemma llega a la Copa del Mundo en Norteamérica con flechita verde para arriba en este juego. Y eso, teniendo en cuenta el ritmo y de un certamen con 48 selecciones, que tendrá un partido más que los últimos Mundiales de la historia, puede ser decisivo para las aspiraciones de un seleccionado que va por la defensa del título.
La historia dirá que un jugador argentino del Real Madrid no fue citado para el Mundial 2026. Si el zurdo tendría la oportunidad de subirse al Delorean, el auto que el Doc Brown transformó en una máquina para viajar en el tiempo en la pieza cinematográfica de culto llamada Volver al Futuro, tal vez pondría en el panel la fecha de aquel recordado golazo de tiro libre contra Boca en el Superclásico, o lo que fue el primer semestre del 2025. O sea, el tablero debería marcar el año pasado cuando, con la banda roja que le cruzaba el pecho, se ganó el cariño del público de River y convenció a Xabi Alonso que era la joven promesa que el Real Madrid tenía que contratar.
45 millones de euros netos recibió la tesorería del club de Núñez por el extremo fanático del rock nacional que tiene a Soda Stereo y Las Pastillas del Abuelo como bandas predilectas. Más allá que Mastantuono llegó a la Casa Blanca y tuvo minutos de calidad desde el primer momento, nunca llegó a dar la nota en una época convulsionada para el Merengue. Y lo que terminó de sentenciar sus chances mundialistas fue la salida del DT que lo eligió para jugar en el Santiago Bernabéu. Franco vio acción en 35 partidos de la campaña, pero en el inicio del 2026 lo vio jugar muy poco y sus chances disminuyeron de manera considerable.
Citado para los últimos cuatro partidos de la clasificación a la Copa del Mundo (Chile, Colombia, Venezuela y Ecuador), Scaloni lo puso desde el arranque en el 3-0 ante la Vinotinto en el Monumental, pero una sobrecarga y la pubalgia que le complicó en el final del año pasado lo dejaron sin ser llamado para los amistosos del final del 2025. Al igual que sucedió con Acuña, por ejemplo, volvió a ser llamado para verlo entrenar y jugó 45 minutos ante Mauritania en un día complejo que tuvo la Selección. Contra Zambia no ingresó y eso ya anticipó lo que fue su ausencia en la lista de 26 para el Mundial.
Próximo a cumplir 19 años en agosto, hay algo seguro para Franco. Mastantuono tiene un futuro enorme. En su lista de deseos, el Mundial 2026 no llegó a cumplirse, pero este zurdo tiene la pasta necesaria para ser parte de la renovación de Argentina camino al 2030.

“¿En qué momento te enteraste de tu convocatoria para la selección argentina? Vas al Mundial. ¿Te enteraste en el descanso?“, le consultó el cronista en el campo de juego al ex Lanús. ”¿En qué medida te ayudó el Palmeiras a conseguir esta convocatoria? ¿Fue importante para que te convocaran? ¿Te parece mal que le pregunte a Messi: ‘¿Será un orgullo jugar junto al Flaco López?’“, fue la extensa pregunta del periodista. “Todavía no salió la lista oficial…”, fue la incómoda respuesta que comenzó a dar antes de ser interceptado. “¡Salió la lista oficial, salió!“, lo cortó el periodista. ”Ah, no lo vi todavía…“, aseguró López. ”Tenés la plaza asegurada. Felicitaciones», volvió a insistir el cronista. “Gracias… Estoy sabiéndolo ahora. Estoy muy feliz por el trabajo que he estado haciendo. El Palmeiras fue fundamental. Desde el primer momento creyeron en mí, en mi trabajo. Trato de devolverles, partido a partido, toda esa confianza que Abel (Ferreira) me dio. Estoy feliz, cumpliendo ahora el sueño de disputar un Mundial con mi país. Son muchas cosas”.
Así, en una escena más parecida a la de una película de Hollywood que al post partido, fue que este delantero de José Manuel López se enteró que era parte de la nómina de Scaloni. Tras volver a ser figura en el todopoderoso conjunto de Brasil, el atacante que tiene una estatura de 1.90 metros, pero que es muy dúctil con el balón, se quedó con un lugar muy preciado por varios en el seleccionado argentino.
Scaloni no llevó un tercer número 9 a Qatar. Ese lugar lo supo ocular en algunas ocasiones Paulo Dybala, la Joya que ni siquiera estuvo en la prelista de 55 jugadores. Con un presente arrollador, el Flaco se ganó la convocatoria por pura actualidad. Y también porque ofrece un menú interesante: la de un futbolista que puede ocupar todo el frente del ataque, que tiene poder de gol, juego aéreo y se puede asociar con el resto de los puntos y volantes. Dicen los que conocen al DT y su cuerpo técnico que les encantó desde su primera citación, que fue para la última fecha de Eliminatorias (octubre 2025). Ahí fue suplente y recién sumó sus primeros minutos en la Mayor contra Puerto Rico como titular.
Con 35 partidos sólo en lo que va del 2026 por el cargado calendario del fútbol brasileño, el delantero que supo estar en la mira de Boca y River jugará su primera Copa del Mundo tras haberse convertido en figura del Verdao. Sus 14 goles y 10 asistencias en la temporada son más que suficientes.
Qué decir del número 10 del Aston Villa que los compactos y las estadísticas no hablaran por sí mismos. Un cierre de campaña espectacular para el oriundo de Mar del Plata que llegó a jugar para una selección juvenil de España, pero que luego se inclinó por ponerse la celeste y blanca que lleva en la sangre.
El rendimiento del volante de los Villanos fue trascendental en la histórica obtención de la Europa League para el equipo de Unai Emery. Con cuatro tantos y seis pases gol, Emi se erigió como el jugador más valioso (MVP) de la competición. Vio acción en 54 encuentros de la temporada para el conjunto de Birmingham, lo que demostró que pudo recuperarse sin problemas de la rotura de ligamentos que padeció en agosto del 2023.
Si bien fue convocado por Scaloni en febrero del 2022 en las Eliminatorias para el pasado Mundial, siempre estuvo en la órbita. Su lesión lo sacó del seguimiento, pero volvió a serlo desde que regresó a las canchas. Fue suplente en el 1-0 ante Chile en Santiago en junio del 2025 y luego volvió a estar en la citación para el amistoso ante Angelo de noviembre en los que jugó 20 minutos. Pero más allá de su enorme presente, Buendía sufrió su ausencia de la lista final para la Copa del Mundo por tres razones que son claras de explicar.
1) El DT de la Selección se inclinó por Gio Lo Celso, un viejo conocido, que también es una debilidad de siempre para el cuerpo técnico. El jugador del Betis se perdió Qatar por lesión y, si bien no tuvo una temporada como titular en el equipo español, pudo estar activo y eso le aseguró el boleto mundialista. 2) Thiago Almada no tuvo el nivel que mostró Emiliano en el año con el Atlético de Madrid, pero se insertó en el equipo como el reemplazante natural de Ángel Di María y, en el combinado nacional, siempre jugó en un alto nivel. 3) El otro que peleaba con el 10 del Aston Villa era el 10 del Como. Nico Paz, un zurdo que destella fútbol en cada pisada, se convirtió en un jugador de recambio importante para Scaloni, además de ser otra de las caras del futuro para Argentina. Se temió lo peor por un fuerte golpe en una de sus rodillas, pero el hijo de Pablo evoluciona bien y estará disponible para el Mundial.
North America,Soccer,Sport
DEPORTE
Video: los goles del amistoso entre Brasil y Panamá

31/05/2026 19:41hs.
El Brasil– Panamá en el Maracaná fue una fiesta de goles. Si bien el conjunto dirigido por Carlo Ancelotti recibió dos tantos de una selección completamente inferior, la Canarinha apretó el acelerador durante el segundo tiempo y se impuso por x a x en este duelo previo al debut en el Mundial. Mirá todos los goles.
Todos los goles del Brasil-Panamá
Mirá también
El posteo de Messi en la previa mundialista

Mirá también
Los amistosos de selecciones antes del Mundial: resultados y la lista de todos los partidos

Mirá también
Una por una: todas las listas de 26 ya presentadas por las selecciones para el Mundial
Selección de Brasil,Brasil,Carlo Ancelotti,Panama
DEPORTE
Los archivos completos de la pesadilla de Argentina en el Mundial 2018: “En Rusia pasó de todo”

20 de junio de 2018. Argentina se prepara para el último entrenamiento previo al viaje a Nizhni Novgorod, donde se enfrentará a Croacia, por la segunda fecha del Grupo D del Mundial de Rusia 2018. En el complejo de Bronnitsy, el hogar albiceleste, Sebastián Beccacece reparte las pecheras a los titulares y suplentes para iniciar en ensayo. Jorge Sampaoli detecta a distancia que un delantero que él no tenía prefijado entre los que jugarían desde el inicio (¿Cristian Pavón?) recibió el color equivocado. Desde su ubicación, trota a los gritos y se lo marca de manera por lo menos enfática a su asistente, lo que da inicio a una discusión que desorienta a sus dirigidos, que aguardan incómodos el epílogo. Claro, cuando el fervor de la pelea amaga con llegar a las manos, los jugadores intervienen (los testigos colocan a Javier Mascherano como el mediador clave) para evitar que la escena termine peor.
Es apenas uno de los episodios que minaron el camino de la Selección en aquella fatídica Copa del Mundo, en la que “pasó de todo”, al decir de Eduardo Salvio, uno de los integrantes del plantel de una Argentina que estuvo al borde de la eliminación en la fase de grupos y terminó despidiéndose en el frenético cruce de octavos contra Francia, a la postre, el campeón.
Aquel 0-3 contra Croacia resultó el clímax de la escandalosa aventura, al punto que la concentración, en las horas posteriores, se convirtió en un verdadero sauna. Pero antes y después, la atmósfera y diferentes signos fueron avisando que la gloria iba a quedar lejos.
Sampaoli se calzó el buzo de la Selección en un momento hostil: tras la salida de Edgardo Bauza, y con la clasificación a la Copa del Mundo en riesgo. Aunque se habían separado con algunos roces de convivencia en dos cuerpos técnicos, el flamante DT invitó a su ex socio Beccacece, y a sus laderos, a sumarse a la aventura. Un matrimonio ya sin amor, o con el amor por el desafío. No fue suficiente…
“Fui a la selección argentina porque venía de ganar una Copa América, porque había jugado un gran Mundial con Chile. Y además, porque muchos de los personajes reconocidos futbolísticamente de este país no querían agarrar en ese momento”, señaló el oriundo de Casilda en una entrevista con El Eslabón hace unos meses. “Mi sueño era estar, me fuera bien o me fuera mal. Yo quería estar ahí”, describió su ilusión.
Pero el pertenecer tuvo sus costos. Onerosísimos. La ruta a la ventanilla para sacar boleto al Mundial continuó siendo tortuosa, con alineaciones y esquemas cambiantes, sin una línea definida, más allá de la vocación por buscar el arco contrario. Terminó en el desahogo ante Ecuador, el 3-1 con tres goles de Lionel Messi que salvaron el prestigio en medio del pavor. Tal era el temor que irradiaba el vestuario, que fue convocado un refuerzo inesperado: el Brujo Manuel de Gorina, con ticket de ida y vuelta, habitación de hotel y free pass al vestuario, en pos de confirmar por todas las vías el pasaje.
Esos volantazos, a esa altura, ya habían comenzado a hacer ruido en un plantel con muchos jugadores de renombre, que venían de olfatear el trofeo en Brasil 2014 y en algunos casos sabían que iban por su último Mundial. En ese entonces, Messi no era el Messi de ahora, no había atravesado su última mutación. No por el talento, perenne a lo largo de su carrera, sino por rol, por perfil. “Hablaba más con los compañeros para expresar lo que sentía, no era de levantar la voz. Por ahí, esa función la cumplía Mascherano. Hoy está más maduro, más abierto a hablar con todos y decir lo que piensa”, semblanteó alguien que conoce a la perfección los pasillos de Ezeiza.
Tal vez esta versión más contestataria surgió en la Copa América de 2019, a partir de las injusticias por el arbitraje en la semifinal ante Brasil, que lo hicieron erupcionar como un volcán ante los micrófonos. Allí, ya era la “frutilla del postre” de una nueva estructura, que le asignó un rol de líder sin poster que aceptó en la incipiente Scaloneta.
La misma fuente asegura que la alarma empezó a gritar en el complejo de la Selección luego del 1-6 ante España del 27 de marzo de 2018, en el umbral del viaje a Rusia. Un equipo vulnerable, además sin Messi, recibió una paliza que pudo ser aún peor. En la mente del DT ya revoloteaban cambios que, por cercanía de la competencia y por los primeros vaivenes con el grupo, le eran difíciles de efectuar. ¿Confiaba en Chiquito Romero en el arco? ¿Y en Mascherano? Distintos gestos y situaciones confirmaron que no, más allá del maquillaje. Quería dar un vuelco, pero no se animó. Y sus oscilaciones ante esta coyuntura terminaron sumándole burbujas a la efervescencia.
Las malas señales afloraron hasta en el sorteo. Basta recordar que, luego del dictamen de las bolillas, Diego Armando Maradona subió al escenario con un lanzallamas. “Argentina tiene que pasar de ronda, porque el grupo es accesible y porque tiene que mejorar. No puede jugar tan mal como lo está haciendo”. “Ojalá podamos jugar mejor, mostramos algunos rasgos durante las Eliminatorias, a pesar de las dificultades. Tengo al mejor del mundo y al mejor de la historia”, devolvió Sampa, tirándole con Messi.
El plan general apuntaba a cobijar a la gran figura, con detalles como la preparación con sede en Barcelona, el patio de su casa. El arco le terminó propinando un golpe que dejó groggy a Sampaoli. Sergio Romero sufrió un bloqueo articular en la rodilla derecha y el cuerpo técnico decidió desafectarlo, aunque el guardameta entendía que podía llegar en forma al debut ante Islandia. El argumento fue que el DT quería un arquero con el que pudieran entrenarse a lo largo de la puesta a punto. Siendo uno de los referentes, puertas adentro las razones no resultaron suficientes, más allá de que todos mantuvieron el compromiso detrás del objetivo. “Eso fastidió”, martilló una voz con pleno conocimiento de los camarines.
En reemplazo de Chiquito entró Nahuel Guzmán, a quien, según el propio portero, el coach le había sugerido que tenía asignada una de las plazas para el Mundial y luego lo dejó afuera. Ante la coyuntura de Romero, lo volvió a citar. Idas y vueltas que no abonaron a la credibilidad del grupo con el entrenador.
Pero hubo otros ejemplos del mismo color. Sergio Agüero fue uno de los críticos más enérgicos de Mini Me, como supieron apodar al DT por su parecido con el personaje de Austin Powers. En plena pandemia de COVID-19, fueron virales sus videos repasando las escenas del triunfo épico ante Nigeria y frenando las acciones en el festejo desaforado de Sampaoli. “¿Qué hace? ¿Qué estás haciendo, señor, adónde vas? ¿Adónde vas? Corré para el lado donde estamos nosotros, adónde vas corriendo para el otro lado, adónde vas?”, se burlaba en sus transmisiones en vivo.
Vale recordar que el Kun se sometió a una artroscopía en la rodilla izquierda el 17 de abril de 2018, con la intención de llegar bien al Mundial. En su documental, el ex Independiente y Manchester City evocó una actitud que exacerbó las tensiones. “Sampaoli quería que fuera para Argentina, que estuviera una semana antes y forzar un poco la rodilla. ¿Qué necesidad? Quedaban 20 días todavía para el debut del Mundial. El médico me dijo: ‘Sampaoli quiere que entrenes y si vos no entrenás lo suficiente, cree que no podés ir al Mundial’. Fue una apretada importante, era totalmente innecesario”, contó el ex atacante.
Pero en el Mundial la situación empeoró, exacerbada por las diferencias en superficie dentro del propio cuerpo técnico. “Por ahí Sampaoli decía A y Beccacece decía B sobre un mismo ejercicio o jugada. ¿A quién le tenían que hacer caso los jugadores?”, puntualizó la fuente sobre el nivel de incomodidad que reinaba. “Por momentos, directamente no se hablaban entre ellos. O Sebastián prefería no tener participación de la charla técnica”, agregó otro observador que dio el presente en Bronnitsy. Además, quienes lo vieron trabajar a Sampa en Ezeiza no desdeñan su capacidad, sino que alegan falta de tacto para conducir egos, al menos en Argentina (sí lo hizo y con éxito en Chile y en Sevilla, por citar dos etapas de su carrera). “No supo cómo manejar a la Selección. Y por momentos quiso ser más importante que los jugadores, no eran solamente un puntito en la pizarra”, profundizó uno de los testigos.
Esa ausencia de sensibilidad, como quedó en evidencia en el recuerdo del Kun, se repitió con otros nombres. “¿Sampaoli? Ufff. No sé qué te puedo decir porque la verdad que arranqué muy bien y terminé muy mal. Me dijo cosas que después no eran así. Me decía que el equipo era Leo (Messi), yo y el resto cada vez que me venía a ver acá a París. Me trataba como si fuera uno de los mejores y después de un solo partido me deja en el banco en el Mundial. Me limpia como si nada, no me dio explicaciones”, remarcó, por ejemplo, Ángel Di María en TyC Sports, en una descripción perfecta de la degradación acelerada que padeció el vínculo, de la desilusión exprés.
El momento más tirante se dio, precisamente, después del ignominioso 0-3 ante Croacia y la latente chance de un adiós en primera fase. El periodista Ariel Senosiain publicó el diálogo entre Sampaoli y los referentes (con Messi, ahora sí, entre los protagonistas principales) en el libro El Mundial es Historias.

-No nos llega lo que decís. Ya no confiamos en vos. Queremos tener opinión.
-¿Opinión en qué?
-En todo.
-¿Y ustedes van a armar el equipo, dirigir los entrenamientos, todo?
“Me preguntaste diez veces a qué jugadores querías que pusiera y a cuáles no, y nunca te di un nombre. Decime adelante de todos si alguna vez te nombré a alguien”, lo cruzó Leo, dándole a entender que, hasta esa situación límite, jamás había interpuesto su criterio o relación con sus compañeros para objetar determinaciones o realizar sugerencias.
Según reza la crónica, “en la sala, además de los veintitrés jugadores y los tres integrantes del cuerpo técnico, estaba presente Claudio Tapia. El presidente de la AFA sabía de antemano lo que le dirían al entrenador, a quien sólo le dijo: ‘Tenés que ceder’”. Fue ahí que nació el “doble comando”, cristalizado en aquella foto de Sampaoli, Mascherano y un pizarrón en Rusia. Alcanzó para el triunfo épico ante Nigeria, pero no para vencer a la súper poderosa Francia, que de todas formas tuvo sus momentos de flaqueza.
“Sebastián Beccacece pensó en renunciar. Sólo lo frenó el pedido de Tapia a su representante Cristian Bragarnik: ‘Decile que por favor no se vaya, es al que los jugadores escuchan’. Beccacece, incluso, le advirtió a Sampaoli que un entrenador no podía bancarse todo”, apuntó Senosiain en su texto, sobre el epílogo de aquel agitado cónclave.
Hace unos días, en una entrevista con radio La Red, Sampaoli desmintió el “doble comando”, aunque aceptó que la comunicación tenía varios cables cortados. ¿Te armaron los futbolistas el equipo para jugar con Nigeria o no te lo armaron?“, fue la pregunta sin concesiones del periodista Guido Bercovich. “Me tengo que sacar el buzo porque me dio calor”, bromeó antes de dar su versión.
“No, no, en realidad no. Lo que pasó ahí fue que después del partido de Islandia pasaron un montón de cosas. De desencuentros, en realidad. Había mucho nerviosismo, descreimiento del entrenador al jugador y desde los jugadores al entrenador, porque no encontrábamos la razón del porqué había acontecido», argumentó. Y añadió: “Esa foto con Mascherano en la cancha… estaba yo hablando con él, como con todos los jugadores. Pero no, sinceramente no me armaron el equipo. Inclusive, en el partido con Francia, el plan del partido es diferente a lo que esperaban todos. Lo diagramé yo que Messi jugara de nueve retrasado para tener más jugadores en la mitad de la cancha”.
El final es el conocido. Argentina se repuso con el angustiante 2-1 ante Nigeria, aquel del gol de Messi tras un control increíble y la aparición salvadora de Marcos Rojo. Y el 3-4 contra Francia le bajó la persiana formalmente al sueño de Argentina, aunque ya estaba herido de muerte por el contexto.
“Capaz que si pasábamos a Francia quedábamos afuera en la siguiente instancia, estaba destinado. Si te fijabas nuestras caras, en otros mundiales se veía una tristeza, pero en este eran caras de ‘esto iba a pasar’, estábamos calientes, pero sabíamos que iba a pasar. Se terminó todo y lo próximo era que la AFA empezara a encaminar de la mejor manera para el siguiente mundial. Era un milagro si llegábamos a la semifinal o a la final, ¿qué querés? ¿que sea careta u honesto? Hay que decir la verdad. Estábamos para el culo”, supo semblantear Agüero.
Ni el héroe de aquella jornada contra los africanos, Marcos Rojo, percibía que la victoria con sabor a hazaña podía marcar un nuevo comienzo. “Yo sentía que Jorge había perdido un poco el norte y no sabía cómo seguir. Se le notaba. El jugador lo percibe. La charla era eso. Decirle que no lo estábamos entendiendo, que por ahí se lo notaba perdido, que se veía que la relación con Beccacece no era la mejor y eso al grupo le influía un montón”, describió el clima.
Cuentan que Sampaoli no le puso palabras en el vestuario al cierre de la inestable aventura, tal vez anhelando cumplir con el contrato hasta Qatar 2022, tal como lo había rubricado. La eliminación consumió la mecha y la interna implosionó. Beccacece y otros integrantes del cuerpo técnico ensamblado se marcharon, dejando huérfana la selección Sub 20, que debía disputar el tradicional Torneo de L’Alcudia en España.
La disconformidad con los manejos y el trabajo de Sampaoli hizo volar los carpetazos. Luego de que la AFA atravesara una etapa política tumultuosa tras la muerte de Julio Grondona, el técnico había planteado una serie de exigencias de carácter urgente para equipar y modernizar el complejo de Ezeiza.
El boletín del Comité Ejecutivo N° 5483, del 17 de mayo de 2018, detalló que la entidad madre del fútbol adquirió, a pedido del cuerpo técnico, “6 cámaras 4k, un domo 360 grados y 3 cámaras 4k fijas; 1 televisor LED curvo de 55 pulgadas, 3 iMac de escritorio de 26 pulgadas; 3 MacBook Pro retina de 15 pulgadas y una filmadora semi pro 4k”.
El proyecto Sampaoli implicaba el seguimiento desde cerca de los posibles convocados y las visitas cara a cara para explicarles qué pretendía de ellos. Más allá de las ventanas por Eliminatorias o fecha FIFA, el entrenador emprendió tres giras, con foco en el continente europeo. En las mismas fue acompañado por una, dos o tres personas de su cuerpo técnico. Y el costo de las excursiones quedó bajo la lupa.
La comitiva viajó en clase ejecutiva, se alojó en hoteles 5 estrellas y abonó los gastos con una tarjeta corporativa de la AFA. Según pudo averiguar Infobae, Sampaoli y su cuerpo técnico gastaron alrededor de 50.000 dólares por viaje. Tal vez, si los resultados hubieran sido otros, los costos hubieran sido tomados como una inversión. Pero detrás de la billetera solo se veía tierra arrasada.
Las críticas al santafesino salían como flechas desde adentro y desde afuera de la Selección. Incluso, de campeones del mundo, como el Bichi Borghi, quien en una entrevista televisiva fue lapidario con él: “Le dicen chancho arriba del árbol, porque nadie sabe cómo llegó tan alto”.
“Me golpeó mucho”, dijo Sampaoli sobre el porrazo. “Me golpeó porque soy fanático. Y cuando uno se fanatiza por su país, por su club, el efecto de que no te vaya bien es mucho más grande”, abrió la puerta de los sentimientos, aunque le erró por varias hectáreas al diagnóstico sobre las razones del tenor de las críticas.
“Era un desconocido, ya que no fui jugador de fútbol. Y no era de Buenos Aires. Cuando dirigía afuera y en algún medio decían ‘argentinos en el mundo’, yo no estaba”, denunció animosidad, casi omitiendo todos los hechos aquí descriptos. O situaciones extradeportivas que hasta lo tiñieron de meme, como cuando a seis meses del Mundial desacreditó a un policía por su sueldo (“boludo, cobrás 100 pesos por mes”) cuando lo frenó en un control y la escena quedó registrada por las cámaras. O cuando en una conferencia de prensa tras empatar con Perú en La Bombonera, le encontró una nueva acepción a la palabra paciencia: «Son momentos en que el jugador tiene que tener mucha calma y paciencia, que si yo divido la palabra es paz y ciencia».
La radiografía que hicieron los jugadores con sus declaraciones asomó totalmente diferente. “No me gusta hablar de lo que pasó, lo que vivimos dentro del vestuario, del grupo, pero sí que fue un Mundial atípico en muchísimas situaciones que prefiero dejar ahí”, supo aceptar Messi. “Era una locura todo, las cosas no se daban, no había un buen ambiente. Eso, quieras o no, se traslada al campo. No encontramos la idea que el entrenador quiso. Fue complicado para nosotros adaptarnos a sus ideas”, sumó Otamendi. “Pasó de todo”. La frase de Salvio en una entrevista reciente se alimenta del vagón de anécdotas que explican el fracaso.
El Toto se refirió a lo sucedido en la era Sampaoli
La era Sampaoli duró apenas 13 meses, que parecieron mucho más, por su agitación. Aunque la cláusula de salida ascendía a 8 millones de dólares, terminó acordando una indemnización de casi 1.600.000 dólares en siete cuotas. Con mejores o peores resultados, luego del golpazo, dirigió al Santos, al Atlético Mineiro (dos veces), al Sevilla, al Flamengo, al Olympique de Marsella y al Rennes. En cada lugar lo persiguió la sombra de aquella experiencia aciaga con el combinado de su país; las preguntas con filo, lo que dijo y lo que calló.
Con la Sub 20 sin timón y con un torneo que exigía entregarle el buzo a alguien de inmediato, Claudio Tapia, presidente de la AFA, decidió ofrecerle la responsabilidad al remanente del cuerpo técnico de Sampaoli que permaneció en Ezeiza: Lionel Scaloni y Matías Manna se vistieron de bomberos. Se sumaron de emergencia Pablo Aimar, quien ya trabajaba en juveniles, y el profe Luis Martín, quien ante la propuesta de Juan Sebastián Verón había saltado de la Novena División de Estudiantes a la cantera de la Albiceleste. En medio del caos, de la incertidumbre, algo estaba germinando: ni más ni menos que la era dorada contemporánea de la selección argentina.
Como reza Gustavo Cordera en el prólogo de la canción Agua de Río: “Se puede encontrar la luz y la oscuridad formando parte de la misma belleza. El ser humano tiende a partir las cosas, no existe ninguna flor si no se alimenta de sustancias podridas”.
Jorge Sampaoli,Argentina,fútbol,entrenador,caricatura,presión,caos,táctica,deporte,Copa Mundial
SOCIEDAD1 día agoQuién era Agostina Vega, la adolescente de 14 años que encontraron muerta tras una semana desaparecida en Córdoba
CHIMENTOS1 día agoLa peor de las sospechas: encontraron restos humanos en el descampado donde buscan a Agostina y se espera la palabra de las autoridades
ECONOMIA3 días agoTarifas de junio: aumentan 2,81% el gas y 1,50% la electricidad en el AMBA

















