CHIMENTOS
Romina Manguel, íntima: qué la seduce de los hombres peronistas, el hate sobre su cuerpo y la dura enfermedad que enfrentó

“Primera vez. ¡Debutando! Me da pudor, pero acepté”, dice Romina Manguel con una sonrisa, mientras se somete a una escena cotidiana y natural para una profesional de su trayectoria: el productor le coloca el micrófono. Claro que esta vez no será ella, una periodista respetada y consolidada, quien hará las preguntas: ahora le toca responderlas. Y este estreno no tiene tanto que ver con esa circunstancia —ya ha realizado otras notas— sino con la invitación de Paparazzi para su participación en la sección A Solas, en una entrevista íntima y sincera.
Romina llegó al estudio ya lista para la grabación, peinada y maquillada, espléndida, y abierta al diálogo franco. Por caso, se declara consumidora de programas de espectáculos y chimentos. En un presente afortunado, disfrutando de la maternidad, de la posibilidad de elegir los trabajos y de un flamante nuevo amor que llegó a su vida, Manguel reconoce que hizo camino al andar y que no reniega de las críticas que pueda recibir por su postura o pensamiento.
Además, la conductora de No dejes para mañana, en Radio con vos, habló de su affaire y sus diferencias con Matías Martín, destrozó una vez más a Diego Brancatelli, recordó su romance con un hombre 20 años menor y habló de su problema de salud en el 2025, cuando muchos se creían con derecho de opinar sobre su peso, justo mientras ella enfrentaba un tratamiento.
«Somos muy pocas las mujeres que hacemos periodismo político en la tele y en la radio, conduciendo. Estaría bueno que fuésemos más. Empecé muy chiquita, a los 16 años —recuerda—. Trato de evitar el sí a todo porque después, no puedo cumplir. Igual digo que sí a demasiadas cosas: tendría que ser más selectiva…”.
—¿Sentís que el periodismo político es un espacio más masculino?
—No voy a hacer una diatriba feminista, pero el solo hecho de que sea un tipo parece que le da más entidad: porque es tipo, sabe; pasa menos tiempo en la peluquería y más con las fuentes. ¡Pelotudeces! La verdad no sé que es, pero somos poquitas.
—¿Tiene un precio decir lo que uno piensa?
—Claro que sí. Pero soy de la escuela de Lanata: fue mi amigo, mi maestro y mentor. Es un poco como decía él: «Si no te bancás esta, ponete un negocio de comida». Uno elige: poner la cara, la voz, firmar. Y si te putean y no te la bancás… No está bueno, a mí no me gusta, pero también podría estar trabajando en un estudio jurídico donde lo que pienso se enteran mis compañeras y nadie más. Pero elegí otra cosa. Y un poquito hay que bancársela.
—¿Qué significó Lanata para vos?
—¡Huy! Todo… Gran parte de mi vida, mi historia; su familia, mi familia; lo que aprendí. A veces, como les digo a mis compañeros, me sale una lanateada: es como alguna genialidad que en algún momento se te escapa. Esto es muy Lanata, pero que tiene que ver con eso: con que te importe cada vez menos la opinión del otro. A esta edad, a mí me importa mucho la opinión de unos pocos, de muy poquitos.
—En su momento saliste a acompañar a las hijas de Jorge, a bancarlas. ¿Cómo ves a Elba Marcovecchio?
—No hablo de Elba Marcovecchio. No tuve relación con ella: en mi relación con Jorge nunca me hizo partícipe, digamos, de esa relación. Tomábamos café con él y con todas sus otras parejas, sí, particularmente con las mamás de sus dos hijas, a quienes considero amigas, de familia. Y con Elba no, nunca. Creo que una sola vez comimos y nada más. Y después se hizo una muy de más, que fue decir que yo estaba con Jorge, que era la amante de Lanata, y que además, me regalaba carteras Hermès. Me parece que lo ensució a él: Lanata nunca fue eso, no estuvo conmigo ni con minas porque les regalaba cosas. Ensució una amistad. Entonces, no hablo de ella. No me interesa nada su vida.
—Yanina Latorre es alguien que también nació profesionalmente al lado de Lanata.
—Sí. Lanata la amaba, la amaba. Yanina Latorre lo divertía. Por eso, más allá del personaje, le tengo cierto cariño: porque para alguien que vos querés mucho, de repente era una mina que la respetaba, la quería, se divertía. A Lanata le gustaba mucho el periodismo de espectáculos. De hecho, también laburó Marina Calabró. Por ahí estaba muy enroscado en la política y a alguien le venía con algún puterío y era tipo: «¡Paren todo! ¡Paren todo y vamos al puterío!».
—Hoy Yanina está en un lugar importante dentro del periodismo de espectáculos. ¿Qué te pasa si te suena el teléfono con un llamado suyo, o de Ángel de Brito?
—Miedo no. Decís: «¿Qué fue lo que pasó, qué dije, qué…?». Pero no, miedo a nadie. Hago tele una vez por semana y digo: «Huy, ¿qué pasó? Por ahí en el clima interno no me di cuenta, o me di cuenta…». Y digo: «Venga, me hago cargo».
—Este verano salió la luz tu pasado con Matías Martín, un romance que no muchos conocían.
—No existen, no existen, no… Hay cosas que uno, en el aire, no las puede manejar. Y que tiene que ver con lo que diga otro. Bueno, lo lamento un montón; o sea, ahí terminó la historia.
—Pero ahí se dio como que el otro hombre tenían cola de paja y creyó que vos lo habías hecho a propósito.
—Sí, nervioso… Gente muy nerviosa, que se pone muy nerviosa. Por algo será. A mí la verdad que me dicen: «Mandale un beso a tu ex»; le mando, estoy separada, estoy junta. No sé, hay gente que se pone muy nerviosa.
—¿O tienen miedo de que hablen de algo y no quieren contar en ese momento?
—No. Creo que hay gente que por ahí no hizo las cosas bien y se pone nerviosa, porque sino, la verdad: ¿qué te importa que alguien vaya a otro programa a contar de tu relación? Y me parece que, además, conociendo el medio, involucrar al periodista como… ¿Te pasó? Yo digo algo al aire ahora y qué, vos tenés la culpa de lo que yo dije, lo armamos. Y es una peli como…
—¿Se hizo una película?
—Sí, tremenda. Como un nivel de paranoia. Hermano, ¿qué te anduvo pasando?
—Entre los romances del pasado, como este con Matías Martin, ¿hay otros más que no sepamos?
—Prácticamente no salí con periodistas. No me… Estamos todo el día: los ame, pero a mí me aburre. Dame algo distinto, diferente. El papá de mis hijas es consultor de pymes, estuvimos 16 años. Los periodistas me divierten para laburar y para ser amigos, no para tenerlos de pareja.
—Y el otro día contaste que estás en pareja. En su momento saliste con alguien mucho más joven. ¿Acá hay diferencia?
—En su momento tenía un montón de diferencia de edad, pero estuvimos seis años juntos. Fue una hermosa historia. Sigue habiendo prejuicio y un poco lo padecí: yo le llevaba 21. No sé si lo volvería a repetir, fue una gran historia con algún costo. Gente que opina cosas, digamos.
—En cuanto a esto que dicen del colágeno, ¿es verdad que te rejuvenece?
—No necesariamente. Por ahí hay gente muy joven que tiene no tiene la pulsión de vida que por ahí uno de nuestra edad. Qué sé yo… Yo me divertí mucho, y nos acompañamos en un momento de la vida importante de los dos, pero él no tenía hijos, yo tengo mis hijas, era como todo… Me parece que pasó por otro lado, no por la edad. Estuvo bien, y el tiempo que tenía que estar.
—Jugando con esto de la diferencia de edad: ¿qué te parece Pedro Rosemblat, el novio de Lali?
—Me encanta lo que hace Pedro. Me da mucha gracia porque, y él carga muy orgulloso con ese mote, pero el novio de Lali… ¡Pobre Pedro! viene haciendo cosas. Me parece un tipo súper cariñoso.
—Suele pasar eso, como a Roberto García Moritán, que todavía le dicen «el marido de Pampita».
—Pero Moritán no es Pedro. Si puede ser que Lali llega un público mucho más popular. Pedro está orgulloso, va a los recitales, es el principal fan. Qué lindo que te acompañen así. Y siempre me pareció buenmozo. Y ella es una reina también, así que me encantan los dos. Me gusta esa pareja.
—¿Cuál de estos hombres te parece más atractivo: Rial, Feinman,Majul, Trebuc, Pagani, Jonatan Viale, Baby Etchecopar, Tognetti, el Gato Sylvestre?
—¡Qué difícil! Entre todos esos, ¿el más atractivo? Qué difícil… De los que pusiste ahí, Majul.
—¿Y podrías salir con alguien que tenga una ideología distinta a la tuya?
—Es que los libertarios no tienen un estilo que me seduzca mucho, pero no porque sea libertario. Ahora, si es un negacionista, un homofóbico, eso no tiene que ver con lo ideológico: no saldría con esa gente. Una antisemita ¡ni qué hablar! Toda esa gente, no. Me parece que los peronistas están mejor, o sea, los periodistas están buenos. Algunos. Algún desagradable también hay… Pero en general, salvo honrosas excepciones, que conocés…, me parece que los peronistas están más buenos. Me gustan mucho más. Tienen cierta picardía, son más pillos. Y además, tienen algo de un compromiso social que a mí me gusta. Y me divierten más.
—Me parece que se hace hincapié en alguien con quien tuviste una pelea en los Martín Fierro: Diego Brancatelli. ¿No hay vuelta atrás? ¿Dónde nace esa pelea?
—Desde Intratables. Me parece un desagradable, pero no sé, vos tuviste muchos años… ¡Es rarísimo! Es rarísimo decirte a vos que me parece un desagradable. No sé. Me parece que es un tipo con… Pero es raro, porque vos lo querés. No sé, no tengo idea. No me gusta decirte algo de alguien que no sé si lo querés.
—Vos podés decir acá lo que quieras, libremente.
—Es un tipo con doble moral, que anda señalando con el dedo las cosas que hay que hacer. Y para eso, tenés que tener el culo muy limpio. Además, no me gusta en general la gente que da cátedra de nada. Y en todo caso, para dar cátedra le falta un montón. O sea, eso, listo. Pero si fuiste feliz, está buenísimo.
—¿Y vos, cómo sos? O sea, la Romina Manguel mujer, fuera de lo laboral y de la política.
—No cocino absolutamente nada. Tengo dos hijas, de 15 y 18 años, y una decía el otro día: «Mamá es diferente». No, diferente porque no cocino… No cocino, pero estoy muy atenta. Las chicas eran muy chicas, yo hacía Animales, la primera mañana en Vorterix, laburaba con Lanata, mis horarios eran muy chinos. No estuve en actos del colegio, en la charla de papi, de mami… Pero me parece que hice lo que pude y está bien, digamos. Hay que preguntarle a ellas, pero yo estoy muy contenta con mi maternidad. Es lo que más disfruto.
—¿Y qué es la maternidad para vos?
—Todo. Y además, ahora tienen una vida más independiente y me da mucha gracia sentarme con ellas a charlar y que me cuenten de su vida. Poco, ¿viste? Son más reservadas. Que me cuenten poco, pero estar juntas, viajar, irme con mis hijas, a cualquier lado, pero irme con ellas.
—¿Cómo era esa relación tan estrecha que tenías con Gerardo Rozín?
—Era una hermana, pero lo digo a propósito: Gerardo tenía una energía refemenina. Me ha pasado en algún momento, estando soltera, que alguien me invitaba a salir y yo no tenía ganas. Cuando le contaba a Gerardo, él me decía: «Pero hacelo por la anécdota». Las anécdotas que acumulé por… Ha llegado a sentarse en una mesa… Un chabón que te invitaba a tomar algo y de repente aparecía Gerardo y se sumaba a la mesa. Pero era de las personas a las que yo le podía contar absolutamente todo. Era un tipo que no tenía prejuicios, que entendía sin juzgar, que era muy divertido, muy choto cuando quería ser choto. Y se lo extraña un montón. Creo que no lo reemplazó nadie: no hay nadie en el medio que pueda hacer lo que hacía Gerardo. Para mí, el mejor productor de la televisión. A mí me parece rarísimo, como… ¿se murió Gerardo?
—¿Vos le tenés miedo a la muerte?
—Sí, terror. Supongo que por mis hijas. Lo de Gerardo fue… fue bastante fuerte. Y es raro, porque después la vida también sigue, pero estás siguiendo sin estos dos (por Rozín y Lanata).
—¿Hacés terapia?
—Sí, desde que tengo cinco años. Me rayé cuando mataron a John Lennon. No me preguntes, es muy largo. Mataron a Lennon, yo era muy chica, y entré como una especie de raye. Y dije: «Listo, terapia, terapia, terapia». Y era una época, además, donde los padres progres mandaban a los chicos a que se crían un poco en terapia. Así que sí, desde muy chica.
—Jugatela: ¿cómo ves a Javier Milei en el 2017? ¿Gana la reelección?
—Yo primero digo: espero que no. No lo sé. Remontó una muy difícil hace dos minutos (por las elecciones legislativas del 2025), después de haber perdido. El ambiente está muy caldeado, la gente la está pasando horrible. No veo que haya expectativas de mayor tolerancia o mayor acompañamiento al que le vienen haciendo. Él se enoja con el mundo, y el mundo lo único que hace para eso es acompañarlo sin ninguna explicación lógica, realmente. Porque pocas veces vi que la gente la está pasando tan mal y que aún así estén expectantes todavía de que algo bueno pueda suceder.
—Muchos lo votaron por ya no querer lo que había antes.
—Eso también es cierto. Creo que es directamente proporcional el malestar que generó el último gobierno de Alberto (Fernández) a la vida útil, digamos, que tiene la política de Javier Millei. Sí, lamentablemente sí.
—¿Y el caso de Adorni?
—Es un mamarracho, un impresentable, un soberbio. Acá lo que no le perdonamos es que un boludo nos tome de boludos. Nos han tomado de boludos muchas veces; ahora, que este boludo nos tome de todo de boludos es mucho, es como un límite.
—Te hago un ping-pong: ¿Mariana Brey o Nancy Pazos?
—Nancy Pasos, porque fue una de las primeras mujeres que abrió las puertas al periodismo político, cuando no era tan habitual. Tiene mucha calle, sabe de política, tiene una linda historia. Hasta que se convirtió en asesora de quien fue su marido y, entonces, se desparfiló. Y ahora está volviendo, se reinventó, volvió un poco más a lo que era, y me gusta. Brey me cae súper bien, pero haciendo política no me gusta.
—¿Wanda Nara o la China Suárez?
—Wanda me parece espectacular, un personaje muy divertido. Además, decís «Wanda» y todo el mundo sabe. Se hizo una marca ella misma.
—¿Consumís chimentos?
—Me gusta mucho LAM, cómo Ángel lleva el programa. Además, mis hijas lo ven. Pero no es una excusa: sí, consumo. Me parece que Ángel encontró una madurez y un tono espectacular. Me encantaría que Ángel hiciera política, ese es el salto. Parece que estoy subestimando el espectáculo, y no. Digo, por ahí, el volantazo que podría dar es hacer política, sobre todo con lo cínico que es. Sería espectacular. Alguna vez se lo pregunté y me dijo que no.
—¿Te preocupa el paso del tiempo?
—No, cero. Me cuido poco, debería hacerlo más. Me la estoy pasando muy bien ahora. Me la pasé muy mal con endometriosis, que es un bajón, es una enfermedad que se tarda un montón en diagnosticar. Y la gente me decía cosas horribles, como: «Che, estabas regorda», y no tenés ganas de explicarle: «Me operararon, tomé hormonas». Y es un dolor que no te puedo explicar… Prácticamente te invalida en el día a día. Beatriz Sarlo, que en un momento laburé con ella, una reina, en algún momento me vio que estaba muy mal y me dijo: «¿Qué te pasa?». Y yo le decía que no entendía el debate, porque (en las redes) me ponían, por ejemplo, «malcogida». Entonces, Sarlo me decía: «Bueno, pero en todo caso es un problema de ellos, que hacen un mal servicio». Y me gustó esa de Sarlo: problema de ellos. Pero la viven peor la gente que está cerca tuyo y no está acostumbrada. Ahora mi pareja la pasa pésimo porque quiere ir a cagar a trompadas a todo el mundo, ¿entendés? ¡Pará! No pasa nada… No podés ir a pelearte con gente porque dicen cosas. Y además, te dicen cosas y cuando las buscás un poquito, se fueron. A varios les dije: «Vení a buscarme a la puerta de la radio y lo seguimos charlando». Rechabón la mina. Pero no aparece nadie. Que sigan hablando. Sí, que sigan hablando.
—No puedo dejar de preguntarte: te involucraron con supuesto acoso de Mario Pergolini en el pasado.
—Soy una chica grande que, si tuve o tuviese algún problema con Pergolini, lo hablo directamente con Pergolini, o con la persona que fuese. No necesito interlocutores. Sí creo que hay una etapa de los medios que ya, por suerte, quedó bastante atrás, que tenía que ver con un trato a las mujeres, que éramos muy pocas, que lo tomábamos con muchísima naturalidad. Sí, hablo de Pergolini, pero no hablo solo de Pergolini. Entonces, vamos a creer que sí, que cambiaron los tiempos, y vamos a creerlo sobre todo por mis hijas, porque no tengo ganas de que pasen… y no hablo solo de eso, sino de diez millones de cosas que pasamos todas las que estamos en los medios y que probablemente no contamos.
—Más con el carácter y la personalidad que tenés.
—No te creas tanto… Me parece que también tiene que ver con esto: uno se tiene que armar más. Porque en un punto nos defendemos solas, entonces terminás siendo «una conchuda». No, loco: conchuda no. Dale. O sea, me tengo que defender porque me están atacando, porque no me están valorando, porque tengo que demostrar veinte veces más que mi colega varón… Nada que no se sepa. Y entonces, te dicen conchuda.
—Por último, No dejes para mañana: ¿qué no dejarías vos para mañana?
—Estar con mis hijas, enamorarme, vivir una historia de amor como la que estoy viviendo. No hay que vivir en borrador. Se vive una vez y se hace una vez. Y entonces, en borrador, dejemos… Eso es para tibios.

Romina Manguel, A solas con Papaazzi
CHIMENTOS
Las perlitas de los Premios ídolo 2026: del percance de Daniela Celis con sus hijas a los consejos que pide Juli Poggio

Entre glamorosos vestidos, divertidos encuentros y algunos percances, influencers y celebridades del mundo de las redes comenzaron a disfrutar de su esperada noche en los Premios ídolo 2026. Desde las 20, la alfombra roja vio desfilar, y robarse todas las miradas a Marta Fort, Juli Poggio, Sofi Gonet, Zaira Nara y Flor Vigna, entre otros. Pero más allá de las estatuillas y festejos, la velada estuvo marcada por momentos icónicos e incómodos.
Una de las figuras que más impactó con su llegada fue Marta Fort. La empresaria cautivó a los presentes con un vestido largo de manga larga, ceñido al cuerpo y confeccionado en un tejido semitransparente de tono plateado claro, cubierto con lentejuelas y aplicaciones brillantes en tonos plateados, rosados y azulados. El diseño tiene cuello alto, hombros estructurados y una falda ajustada que cae hasta el suelo. Su pelo rubio, peinado con raya lateral, cae sobre un lado del rostro; el maquillaje incluye cejas definidas, delineado oscuro y labios rosados.
Aún así, poco después, Marta decidió cambiarse el calzado y pasó de tacos a botas. Como si fuera poco, minutos antes de que la ceremonia diera inicio, la empresaria también cambió su vestido. En esta ocasión, la influecer optó por un vestido largo de color blanco o marfil, ceñido al cuerpo, con mangas largas y un escote pronunciado en la parte delantera. La tela era semitransparente en las mangas y presenta una textura lisa en el resto de la prenda. Su pelo rubio estaba recogido en un moño alto, con algunos mechones sueltos alrededor de su cara.

Distinta fue la situación de Daniela Celis al ingresar al evento. La exparticipante de Gran Hermano ingresó a la Usina acompañada por sus hijas. La joven desfiló frente a las escaleras y protagonizó un tierno momento con sus pequeñas. Entre risas y bromas, la modelo se divirtió con sus niñas en la antesala del evento. Sin embargo, minutos después, una de ellas comenzó a llorar. Por esa razón, la influencer decidió retirarse momentáneamente del evento.
“Estoy viviendo el evento con mucha emoción. La primera vez que estoy acá, así que muy expectante de lo que pueda llegar a pasar. Llegamos juntas con mis hijas, ahora están dormidas en el hotel con la niñera. Acá a cinco minutos del evento, termino, me quedo un ratomás y me voy con ellas. Se pusieron a llorar, así que agarré y me las llevé”, expresó Celis emocionada, momentos después en charla con Teleshow.

Por último, Celis también se refirió a su controversial búsqueda para encontrar pareja: “Lo estoy buscando, no lo encuentro. ¿Dónde estás, el chongo de mi vida? ¿Dónde estás? (bromeó) Cinco mil personas se anotaron, que es un montón de personas. Así que muy feliz y expectante a ver qué puede llegar a pasar con todo eso. A ver si me enamoro, llega alguien para mí, no sé”.
Poco después, en la alfombra, Rocío Strat, conocida en redes sociales como La Chica del Brunch, habló con Teleshow en la previa del evento y contó qué consejos le piden algunos famosos: “Lo más polémico que me han pedido es un lugar para ir de trampa. Pero no voy a decir quién, no lo voy a quemar. No me gusta dar ese tipo de consejo. Yo le paso lugares de velas bajas, resguardado, pero la mentira siempre tiene pata cortas. Juli Poggio me pide lugares para ir con el novio. El otro día quería sorprender al novio, entonces le pasó, me dijo que quería un lugar en el campo para ir a dormir y sorprenderlo. La amo, ella siempre quiere hacer algo diferente con el novio”.
CHIMENTOS
Zaira Nara reveló las estrictas condiciones que le puso a Jakob Von Plessen para reconciliarse: «Nunca más convivencia y…»

Zaira Nara volvió a apostar al amor con Jakob Von Plessen después de casi cuatro años separados, pero esta segunda oportunidad llegó con nuevas reglas. Lejos de retomar la relación exactamente como antes, la modelo reconoció que ambos decidieron establecer acuerdos para preservar la independencia que construyeron durante el tiempo que estuvieron separados. Y uno de los puntos centrales tiene que ver con la convivencia: por ahora, cada uno mantiene su propia casa y no tiene planes de cambiar esa modalidad.
La revelación se produjo durante una charla en Vale cuatro, el ciclo de streaming de DGO, donde Sabrina Rojas le preguntó cómo era volver con una expareja que, además, es el padre de sus hijos. Zaira respondió con naturalidad y explicó que tanto ella como Jakob llevan una vida con muchos viajes y actividades propias. En ese contexto, encontraron una manera de estar juntos sin renunciar a la dinámica personal que disfrutan desde que dejaron de compartir el mismo techo.
“La verdad es que los dos viajamos mucho porque tenemos vidas como muy independientes. Y nos pasa que con los viajes que tenemos, con la vida que tenemos y la estructura que empezamos a armar de separados, lo disfrutamos tanto que dijimos ‘che, esto no se toca’”, contó la hermana de Wanda Nara. La frase dejó en claro que la independencia no es un detalle menor en esta nueva etapa, sino una parte del vínculo que los dos quieren conservar.
La decisión llamó la atención porque, después de una separación tan prolongada, muchas parejas que se reconcilian evalúan volver a convivir. Sin embargo, Zaira explicó que su situación es diferente y que no siente la necesidad de apurar ese paso. La modelo y el empresario encontraron una fórmula que les permite disfrutar del reencuentro, sostener sus espacios individuales y compartir tiempo juntos sin modificar una estructura que, según sus propias palabras, les funciona.
ZAIRA NARA CONTÓ POR QUÉ DECIDIÓ NO VOLVER A CONVIVIR CON JACOB
Durante la conversación, la modelo hizo una reflexión sobre la convivencia y reconoció que puede ser un aspecto complejo dentro de una relación. “Creo que la convivencia en una pareja es fundamental y casi que te diría que es imposible de evitar cuando tenés bebés muy chiquitos”, señaló. Sin embargo, aclaró que actualmente atraviesa una etapa distinta, en la que disfruta de tener su propio espacio y de compartir con Jakob desde otro lugar.
En ese sentido, Nara describió su presente sentimental con una frase que generó comentarios por la manera en que definió el vínculo con su pareja. “Es como que estoy conociendo a una persona que tiene hijos, pero que los hijos son los míos”, lanzó entre risas. La modelo se refirió así a la particularidad de su historia con Jakob, con quien tiene dos hijos en común, Malaika y Viggo, y con quien mantiene una relación familiar que continuó incluso durante la separación.
La reconciliación se produjo después de casi cuatro años separados, una etapa en la que ambos reorganizaron sus vidas y se mantuvieron independientes. Ahora, el desafío parece pasar por encontrar un equilibrio entre el amor que los volvió a unir y las costumbres que incorporaron durante ese tiempo. En lugar de apresurarse a compartir nuevamente una casa, eligieron sostener los espacios individuales y disfrutar de los encuentros sin imponer cambios inmediatos
Zaira Nara, Jakob Von Plessen
CHIMENTOS
Flores, streamers y una coronación anunciada: así se vivió la noche de los Premios Ídolo 2026

Después de varios días grises en Buenos Aires, el miércoles llegó templado y con el cielo despejado. Pasadas las 20, cuando todavía quedaba luz sobre La Boca, la alfombra de los Premios Ídolo 2026 ya se extendía junto a la fachada de ladrillo de la Usina del Arte, flanqueada por vallas, fotógrafos y un muro con flores estampadas. Por ahí pasaron, uno a uno, los creadores de contenido, streamers y figuras del universo digital que se dieron cita en la tercera edición argentina del certamen.
Adentro, la consigna estética, Romantic Garden, se notaba en cada rincón. Telas rosadas caían en ondas desde las escaleras del hall central, las barandas estaban cubiertas de flores naturales y una pantalla gigante proyectaba un campo de amapolas detrás de las letras doradas de “Ídolo”, rodeadas de más flores. Los invitados respondieron con tonos pastel, transparencias y looks pensados al detalle.
Unos 710 invitados llegaron al edificio porteño: 210 nominados, jurados, agencias, prensa, representantes y acompañantes. Antes de pasar al auditorio, el cóctel en el Salón Mayor funcionó como punto de encuentro. Entre bandejas de mini choripanes con salsa gaucha, empanaditas criollas, knishes y sambuzak, hubo también una estación de quesos y fiambres con burrata, cazuelas de strogonoff de ternera (con una versión vegetariana de tofu marinado) y, para el final, cheesecake con frutos rojos, cremoso de chocolate al 70% y lingotes de key lime pie.

En ese ir y venir, los nominados compartían expectativas. “Quiero divertirme, quiero pasarla bien. Tengo muchos amigos acá, quiero comer, quiero tomar y que haya un poquito de chisme, ojalá”, confesó Fefe Bongiorno. Benito SDR, en su primera nominación, se despidió con una prioridad bien clara: “¡Vamos River el domingo! Lo más importante”. Y varios, sin saberlo, adelantaron el final de la noche. “El señor Davo Xeneize se lo merece. Nadie labura como Davo y genera lo que genera Davo”, dijo Teo D’Elía, su compañero de canal. Mernuel coincidió: “Davo lo merece sí o sí”. El aludido, en cambio, eligió la calma: “Ganas de pasarla bien con mis amigos, con mi vieja, y que sea un evento que salga de la mejor manera”.
Horas antes de que se llenara, el auditorio ya contaba su propia historia. Sobre cada butaca, una tarjeta con la leyenda “Reservado”, la foto y el nombre de su ocupante marcaba el lugar de cada invitado: la de Moria Casán en una de las primeras filas, la de Davo Xeneize cerca del pasillo. Al fondo, mientras técnicos y productores ajustaban cámaras, una grúa y las cinco pantallas del escenario, el teleprompter ya mostraba las líneas que Grego Rossello diría más tarde.
A las 22.15, con Sofía “La Reini” Gonet y Grego Rossello en la conducción y la transmisión en vivo por Streams Telefe, arrancó la entrega de las 29 estatuillas. Valen Rizzuti abrió la noche con el premio a Humor y Entretenimiento, el primero de los dos que se llevaría (más tarde sumaría Ídolo Notero). En Podcast, La Fórmula Podcast con Mili Hadad, se impuso en una terna en la que también competía Ferné con Grego, el ganador de 2025. Lara López Calvo, de Infobae en Vivo, se quedó con Actualidad.

En una noche dominada por streamers y tiktokers, una de las ovaciones más largas fue para una figura con más de medio siglo de carrera. Moria Casán subió al escenario para recibir una distinción por la serie sobre su vida y el auditorio la aplaudió de pie. “Agradezco muchísimo el reconocimiento que ha tenido la gente de los Premios Ídolo, fabulosos, para reconocer mi inmensidad”, lanzó. Después se corrió de la tarima para que la vieran entera: “Escuchenme, sin filtro, sin medias que me levanten, sin cosas que me amatambren. ¿Cómo me ven?”. Y cerró con la frase que desató los gritos de la sala: “Yo acabo de cumplir 80 años y me siento mejor que nunca”.
Promediando la ceremonia, Grego Rossello se quedó a solas con el público y recorrió el escenario con un monólogo que no dejó a casi nadie afuera. Arrancó con su propia compañera y sus idas y vueltas con Homero Pettinato, le preguntó a Momi Giardina si había venido “con Haaland” y encaró a Luck Ra por el rumor de los besos a cambio de cigarrillos. El cantante respondió desde su lugar con un “No, no, no, no” y una estampita de “Maxi López contra las icardeadas”.
La noche, además, tuvo sus revanchas. Luck Ra terminó llevándose Canción más viral por “A quién le importa”, junto a Thalía. Y Nico Occhiato, a quien Grego le había dicho que podía “dormir tranquilo” porque Migue Granados no había ido, ganó Ídolo Celebrity. Luzu TV, además, se quedó con la nueva categoría Ídolo Comunidad, en una terna en la que también estaba Olga.

La T y La M y Q’Lokura pusieron la música de la noche, y el resto de las estatuillas se repartió entre caras conocidas y debutantes. Ángela Torres ganó Ídolo Musical; Zaira Nara, Moda; Marta Fort, Ídolo Revelación; Tefi Russo, Gastronomía; Gero Arias, Deporte, y Sofía Martínez, Ídolo Futbolero. Lautaro “La Cobra” Del Campo, que en la previa había dicho que su favorito era Streamer más viral, se llevó Streamer del Año. La categoría que él quería fue para otro integrante de su canal.
El Streamer más viral fue Davo Xeneize, y no sería su única vuelta al escenario. El premio de mayor jerarquía, el Ídolo del Año, no tuvo nominados anunciados. “¿Voy?”, preguntó Grego. “Decilo”, le respondió Sofi. “Y el ídolo del año es… ¡Davo Xeneize!”. La sala estalló en una ovación mientras el conductor lo presentaba como el “rey indiscutido del stream”.

“Gracias de corazón a todos. La verdad, no me esperaba ganar este premio. Estoy impresionado”, arrancó Davo. Y repitió algo que, dijo, le pasa seguido: “Muchas veces me ha pasado que me cruzan por la calle y me dicen: ‘Davo, un día estaba triste, estaba mal, puse tu stream y me hiciste reír’. Y a esa gente le quiero decir, primero, que es la mayor motivación que tengo en este momento para seguir streameando tantas horas”. Después agradeció a su equipo, a su novia, Mile, que lo miraba desde su casa, a sus hermanos y a su papá.
El final fue, otra vez, para su mamá, que lo acompañaba en la sala. “Para mí mi vieja es lo más grande que hay, es lo que más quiero en este mundo. Y la verdad es que no hay nada que me guste más que verla sonreír y la veo ahí sonriendo. Así que siento que ahí es cuando gané el verdadero premio”, dijo. “Algunos van a decir: ‘Este pibe siempre que gana se lo dedica a su mamá’, pero yo a ella le debo mi vida. Y no porque me la dio, sino por todo lo que hizo por mí de chico”.
Poco después de la medianoche, la gala terminó y los invitados empezaron a salir hacia el after. Afuera, la noche seguía templada. Adentro, sobre las butacas vacías, quedaban las tarjetas con los nombres de cada uno.
Premios Ídolo 2026
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