POLITICA
Santilli asume como jefe de Gabinete: la amplia convocatoria y el fastidio de un sector del Gobierno con el PRO

Poco más de siete meses después, el hasta hoy ministro del Interior, Diego Santilli, volverá a ingresar este martes al Salón Blanco de la Casa Rosada para encontrarse con el presidente Javier Milei y que le tomen nuevamente juramento, pero esta vez como jefe de Gabinete.
Cómo aquel 11 de noviembre del 2025, el dirigente del PRO se incorpora en uno de los lugares clave de la administración de La Libertad Avanza, en medio de un proceso de reordenamiento en el Gobierno.
En rigor, su primera misión importante para el actual oficialismo fue ponerse al frente de la campaña en la provincia de Buenos Aires en octubre de ese año.
Las denuncias contra quien era el primer candidato del espacio para aquellas elecciones, José Luis Espert, forzaron a que el diputado diera un paso al costado.
Eso motivó que luego de los comicios, y tras la salida de Guillermo Francos y Lisandro Catalán, “El Colo“ fuera nombrado en la cartera más política que tiene el Poder Ejecutivo, la del Interior.

En este tiempo, el funcionario supo crear una relación cercana con el mandatario nacional pero, sobre todo, con su hermana y secretaria general, Karina Milei.
Cuando ya era un hecho inevitable la renuncia de Manuel Adorni, también investigado por la Justicia en un presunto caso de corrupción, la cúpula libertaria pensó inmediatamente en Santilli como su reemplazo.
El entonces ministro ya había recibido la propuesta anteriormente, para saber si contaban con él lo llegaban a necesitar, y pidió pensarlo hasta el 2 de julio, pero las circunstancias lo obligaron a tomar la decisión prematuramente.
Una reunión con el Presidente en la Quinta de Olivos bastó para terminar de acordar los términos de su llegada que incluyó, entre otros puntos, la solicitud por parte de Karina Milei de que coloque a Ignacio Devitt como su Vice.
Se trata del secretario de Asuntos Estratégicos, quien en los últimos meses participó no solo de la mesa política, lugar de decisión de la estrategia parlamentaria del Gobierno, sino también de todas las reuniones que hubo con diputados y senadores.
La funcionaria tiene una buena imagen del futuro jefe de Gabinete, incluso fue quien lo propuso para este cargo y también para el de Interior, pero busca reforzar su influencia con otra persona de su confianza.
Sin embargo, Santilli logró sumar también a su mano derecha, Gustavo Coria, para que lo acompañe en la gestión, como lo viene haciendo en el Ministerio.
De esta manera, aunque al principio era una idea que estaba descartada, finalmente se reeditará el formato que Francos instaló en su momento y habrá dos Vicejefes de Gabinete, uno Ejecutivo, que será Devitt, y otro del Interior, que será Coria.
Así lo terminaron de acordar el lunes por la tarde durante una reunión que tuvieron los tres, en la que definieron también los roles que tendrá cada uno.
Aunque históricamente el puesto que le dieron no es para el que negocia con el Congreso, sino para el que se ocupa de las cuestiones más administrativas, esto podría cambiar.
“Eso no está en discusión, Nacho va a estar al frente de las conversaciones con los legisladores, primero porque ya las viene teniendo y, segundo, porque así lo dejaron claro en la charla que tuvieron. Hablar con él es lo mismo que hablar con Karina y los diputados y senadores lo saben”, remarcaron en el entorno de la secretaria general.
Así las cosas, todo indica que podría abrirse en el corto plazo una nueva discusión interna, esta vez respecto de quién maneja el diálogo parlamentario.
Es que, aunque “El Colo“ viene mostrando lealtad hacia las autoridades nacionales y promete seguir las órdenes de Casa Rosada, su pertenencia al PRO es algo que genera recelo en el oficialismo.
La primera molestia llego rápido, con la llamada de Mauricio Macri a Santilli justo antes de que este entrara a la Quinta de Olivos para el anuncio formal de su designación.
Cerca de la secretaria general creen que el ex presidente está tratando de aprovechar el nombramiento para adjudicárselo como un logro propio y de su partido.
También cayó muy mal que haya circulado la foto en la que se ve el teléfono del flamante ministro coordinador, que tenía agendado como “Mauri” a quien hoy aparece como un posible rival de Milei en 2027.
Quienes rodean a la hermana del mandatario comentaron esto entre ellos y las críticas no faltaron, al punto tal de que el propio Santilli salió a aclarar la situación.

“Estoy convencido de que Macri es de las personas que quiere que la Argentina salga para adelante, pero el liderazgo hoy, claramente y contundentemente, es de Javier Milei, que ganó las elecciones, que las volvió a ganar y que, si Dios quiere, me gustaría que vuelva a ser elegido para que el cambio continúe y crezca por décadas”, afirmó en diálogo con Radio La Red.
A pesar de esto, la cúpula libertaria permitió que a la jura de este martes asistan algunos dirigentes del PRO, como Cristian Ritondo, titular del partido en la provincia de Buenos Aires, una de las personas más cercanas al “Colo” y quien más lo viene impulsando como candidato a gobernador bonaerense para el año que viene.
Aunque todavía se siguen negociando las condiciones y las conversaciones seguirán en los próximos meses, actualmente hay un consenso en que haya un acuerdo entre el macrismo y La Libertad Avanza para ganarle a Axel Kicillof y quedarse con el distrito más poblado del país.
También fueron invitados al acto en el Salón Blanco algunos gobernadores, como el de Mendoza, Alfredo Cornejo; el de Entre Ríos, Rogelio Frigerio; el de Chaco, Leandro Zdero; el de Catamarca, Raúl Jalil; el de Corrientes, Juan Pablo Valdés; el de Jujuy, Carlos Sadir; el de Neuquén, Rolando Figueroa; el de Santa Cruz, Claudio Vidal; el de Tucumán, Osvaldo Jaldo; el de Salta, Gustavo Sáenz; el de Córdoba, Martín Llaryora; el de San Juan, Marcelo Orrego, y el de Río Negro, Alberto Weretilneck, además del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
En rigor, fueron invitados los mandatarios de las 24 jurisdicciones del país, pero algunos no respondieron, mientras que otros, como el chubutense Ignacio Torres, estará ausente con aviso por cuestiones de agenda.
La primera actividad de Santilli como jefe de Gabinete será el miércoles, cuando reciba en Casa Rosada a los diputados y senadores libertarios, como un gesto para comenzar una nueva etapa.
Tal como anticipó este medio, el propio Presidente decidió sumarse al encuentro para empezar a ordenar al espacio luego de la polémica por Adorni.
POLITICA
Las cumbres secretas en el country de Insaurralde cuando estalló el escándalo del yate: funcionarios, contratistas y Sofía Clerici

8‘minutos de lectura
Desde el sábado 30 de septiembre de 2023, cuando se difundió en Instagram la fotografía de Martín Insaurralde navegando a bordo del yate Bandido por el Mar Mediterráneo con la modelo Sofía Clerici, el exintendente de Lomas de Zamora estuvo desaparecido y no se lo volvió a ver públicamente.
Sin embargo, accedió al listado de las entradas y salidas del country Fincas de San Vicente Club de Chacras, ubicado sobre Juan Pablo II Nº 1600 y Ruta 58, donde en los lotes 242 y 243 Insaurralde tiene una casona, cuyo origen es investigado por la Justicia.
De ese listado se desprende que Insaurralde se encontraba allí ese fin de semana donde se reunieron en su residencia, durante varios días, sus máximos hombres de confianza de la política, como el legislador y exintendente del partido de la Costa Juan Pablo de Jesús, acusado de ser su testaferro; el integrante del Tribunal de Cuentas bonaerense Juan Pablo Peredo, uno de sus referentes en el mundo del juego, y su abogado, Víctor Matassi. En algunos casos el encuentro duró dos días al menos, ya que se registra la entrada al country de alguno de los contertulios el sábado 30 de septiembre y su salida el día lunes 2 octubre.
Esa lista de visitas además revela la presencia en la casa de Insaurralde de empresarios contratistas de la Municipalidad de Lomas de Zamora y la estadía, durante dos días del mes de agosto, de la modelo Clerici, su compañera de viaje del 15 de septiembre del año pasado que devino en escándalo. Clerici ingresó en el country el viernes 4 de agosto de 2023 a las 21:37:47 segundos y se fue del barrio privado el domingo 6 de agosto a la noche, a la 22:04:29 segundos.
Esa lista de visitas está incorporada como prueba al expediente judicial donde el juez Ernesto Kreplak y el fiscal Sergio Mola investigan a Insaurralde, a su exesposa Jesica Cirio y a Clerici por supuesto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero luego de que en octubre pasado se conociera una foto del funcionario y Clerici navegando por el Mediterráneo, entre copas de champagne, mariscos y regalos de lujo.

El día que se conocieron las fotos, el 30 de septiembre y los inmediatamente posteriores, fueron de alta exposición y críticas para el exintendente de Lomas de Zamora, que tuvo que renunciar a su cargo de jefe de Gabinete bonaerense y a su candidatura a concejal en su distrito. En esas jornadas, una parte importante de su tropa de dirigentes políticos más cercanos se acercó a su casa en San Vicente.
Ese 30 de septiembre ingresó al country como “invitado” de Insaurralde el actual secretario técnico, administrativo y legal de la Municipalidad de Lomas de Zamora, Víctor Matassi, que es uno de los abogados del exjefe de Gabinete bonaerense (en esa dependencia ocupó el mismo cargo que tiene en Lomas). Su salida del country quedó registrada el 2 de octubre, por la madrugada. Una larga reunión.

El día del estallido del caso también pasó por la casa de Insaurralde en el country Juan Pablo Peredo, un exdirectivo de la firma de juego Codere, al que Insaurralde ubicó como vocal del Tribunal de Cuentas bonaerense durante el gobierno de María Eugenia Vidal. Un cargo vitalicio, desde donde Peredo tiene asignada la función específica de controlar a organismos descentralizados. Entre ellos, el Instituto de Lotería y Casinos bonaerense. Peredo se retiró apenas comenzado el 2 de octubre y coincidió con la presencia del abogado Matassi.
El senador bonaerense Adrián Santarelli, otro de los dirigentes más cercanos a Insaurralde, visitó en esas horas conflictivas a su jefe político y, al igual que Peredo y que Matassi, llegó el 30 de septiembre y se retiró el 2 de octubre a la madrugada.
El secretario de Salud de Lomas de Zamora, Mariano Ortega, que en un lapso de diez meses realizó 16 visitas a la vivienda de San Vicente, se acercó el mismo 30 de septiembre de la difusión del caso. Repitió esas visitas los días 2, 3, 5, 6 y 7 de octubre.

El sucesor de Insaurralde en la intendencia de Lomas y hombre de su máxima confianza, Federico Otermín, ingresó como invitado al country el 30 de septiembre. Volvió al día siguiente. Juan Pablo de Jesús (exintendente del partido de La Costa, exvicejefe de Gabinete bonaerense y uno de los dirigentes más cercanos a Insaurralde) estuvo el 30 de septiembre y el 1º de octubre. De Jesús está imputado en una causa en la que se lo investiga como presunto testaferro del lomense.
Dirigentes del círculo más cercano a Insaurralde y algunos de sus familiares visitaron al exfuncionario bonaerense en los días más agitados. Su hermana Alejandra Insaurralde, que es subsecretaria de Servicios Informáticos de la Municipalidad de Lomas de Zamora, estuvo el 1º de octubre, y también los días 3 y 5 del mismo mes.

Los días 2, 4 y 11 de octubre estuvo en el country María Victoria Bourio, la histórica secretaria privada de Insaurralde, que sigue en ese cargo en la gestión de Otermín. El 5 de octubre fue Pablo De Rosa, otro de los hombres del exintendente en el Tribunal de Cuentas provincial (es secretario de Jurisprudencia, Consultas y Dictámenes), órgano clave porque revisa la ejecución de gastos de la Provincia, los 135 municipios y los organismos provinciales, con capacidad para cuestionarlos y aplicar multas y sanciones.
El 1º de octubre y el 2 de octubre ingresó al country con autorización de Insaurralde Cristian Scollo, que en total estuvo 112 veces en el período que va desde el 1º de enero y el 23 de octubre de 2023. Scollo es el director del Museo Histórico 17 de Octubre Quinta San Vicente (la quinta que fue propiedad de Juan y Eva Perón), aunque al ingresar al country de Insaurralde figura como “chofer”.

La lista de visitantes incluye a algunos empresarios. Por ejemplo, a Nicolás Sgherza, que aparece como integrante de la firma Luz y Control SRL, donde interviene Rodrigo Agustín Insaurralde, hijo del exintendente. Fue uno de los visitantes del 30 de septiembre. Ligado a esa empresa, acudió a la casa del country Carlos Alberto Cappiello, el 1° de abril de 2023..
La casa del country de San Vicente fue adquirida mediante un fideicomiso. La empresa contratista de la municipalidad de Lomas de Zamora DOIO SA, transfirió en 2001 junto con la exmujer de Insaurralde a la firma Sasaxa Libero SA, controlada por Insaurralde, mediante su familia, la casa del country Fincas de San Vicente, Club de Chacras, donde vivió el exfuncionario y no está declarada.
Doio fue contratista del gobierno de la provincia de Buenos Aires para la pavimentación de la ruta 16, y mientras Insaurralde era intendente construyó piletas de natación y vestuarios en Villa Albertina, la estación de transferencia Banfield-Lomas de Zamora, obras en el Concejo Deliberante, en un Hogar de Mujeres y en el Cuartel de Bomberos. Insaurralde era deudor de Víctor Mariano Donadio, socio de DOIO SRL, según documentos de la Procuraduría especializada en lavado de dinero.

Otro de los visitantes de la casa del country de San Vicente fue Florencia Stamato, que lo visitó el 25 de septiembre, cinco días antes de que estallara el escándalo de la fotografía. Stamato era secretaria general de Insaurralde, de estrecha vinculación con el exfuncionario, y sobrina del exintendente Jorge Rossi, su antecesor. Actualmente también se desempeña en el Tribunal de Cuentas que revisa los números de Kicillof y los intendentes.
Otro día de inusual actividad política en la casa de San Vicente fue el 20 de junio de 2023. Ese día se reunieron allí Ortega, Matassi, Otermín, Santarelli, además de Gastón Lassalle, presidente del bloque de concejales de Unión por la Patria en Lomas de Zamora; Diego Cordera, que es el presidente del Consejo Deliberante y Matías Gasparrini, secretario de Cultura de la municipalidad. Ese martes 20 de junio faltaban cuatro días para el cierre de listas de las PASO, donde un Insaurralde empoderado por su alianza con Máximo Kirchner, pisaba fuerte en Lomas de Zamora y en la Provincia.

Hernán Cappiello,Javier Fuego Simondet,LA NACION,Política
POLITICA
Tras el revés en el Senado, Patricia Bullrich se reunirá con Sturzenegger para evaluar cambios al proyecto de ley de propiedad privada

El Gobierno busca recomponer la estrategia para aprobar la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada después del traspié que sufrió la semana pasada en el Senado. En la Casa Rosada aseguran que Patricia Bullrich se reunirá con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, para revisar el proyecto y acercar posiciones de cara a una nueva sesión prevista para el 6 de agosto.
Del encuentro también participará la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, que en Balcarce 50 quedó a cargo de ordenar las diferencias técnicas y políticas que terminaron trabando la iniciativa. El objetivo es consensuar una versión definitiva del texto antes de retomar las negociaciones con los bloques dialoguistas.
En el Ejecutivo reconocen que la relación entre Bullrich y Sturzenegger quedó tensionada después de las sucesivas modificaciones que sufrió el proyecto. La iniciativa acumuló múltiples borradores y cambios de último momento mientras el oficialismo intentaba reunir los votos necesarios para aprobarla en la Cámara alta.
En Nación sostienen que el ministro llegó incluso a advertir que impulsaría un veto presidencial si el Congreso aprobaba una versión que se apartara de los lineamientos originales impulsados por su cartera. En el entorno de Bullrich, en cambio, atribuyen el fracaso parlamentario justamente a esas diferencias de último momento y aseguran que el propio Sturzenegger fue quien objetó la redacción final cuando el oficialismo daba por encaminada la votación.
La Casa Rosada intenta ahora cerrar esa discusión puertas adentro. La participación de Ibarzabal responde a la necesidad de evitar nuevas diferencias jurídicas sobre un proyecto que modificó más de una decena de veces su redacción desde que obtuvo dictamen y que terminó exponiendo descoordinaciones entre las áreas técnicas y políticas del Gobierno.
El traspié en el Senado también dejó consecuencias en la estrategia parlamentaria del oficialismo. En Balcarce 50 comenzaron a revisar la decisión de enviar los proyectos más sensibles primero a la Cámara alta, una lógica pensada para negociar directamente con los senadores alineados con los gobernadores y luego girarlos a Diputados con media sanción.
Después de la postergación de Propiedad Privada, el Ejecutivo analiza descomprimir la agenda del Senado y darle mayor protagonismo a Diputados. Bajo esa lógica, la Casa Rosada ya proyecta enviar allí los cambios de Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, dos iniciativas que Javier Milei pretende convertir en ejes del segundo semestre.
Leé también: Más cambios en el Gobierno: Diego Santilli suma poder y prepara nuevos desplazamientos
En Balcarce 50 insisten en que el problema no fue únicamente la resistencia al capítulo sobre tierras rurales. También reconocen que la acumulación de borradores, las diferencias internas y la falta de coordinación con los aliados terminaron debilitando la negociación parlamentaria y obligaron a pedir un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto.
El oficialismo quiere que la reunión entre Bullrich, Sturzenegger e Ibarzabal sirva para cerrar definitivamente esa etapa. La intención es llegar al próximo intento legislativo con un único texto consensuado entre el Ministerio de Desregulación, Legal y Técnica y el bloque oficialista para evitar nuevos cambios durante la negociación en el recinto.
La Casa Rosada también busca bajar la tensión interna después de los cruces de los últimos días. Aunque algunos sectores responsabilizaron a Bullrich por el fracaso legislativo, en el Gobierno sostienen que la senadora seguirá integrando la mesa política y relativizan las diferencias con Karina Milei. En paralelo, otros funcionarios remarcan que Milei mantiene la intención de tenerla como una de las principales figuras del oficialismo rumbo a las elecciones de 2027.
Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger
POLITICA
Javier Milei no desacelera la motosierra en el Gabinete y ya despidió a 55 altos funcionarios

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Esa lógica de Milei se traslada al manejo de sus equipos de ministros, asesores y colaboradores. En los 223 días que lleva al frente del Gobierno, el líder de los libertarios echó a unos 55 funcionarios de alto rango. Es decir, personas que habían sido designadas en puestos estratégicos de la función pública y que estaban al mando de carteras, secretarías, subsecretarías o empresas que controla el Estado. En base a esas cifras se deduce que, en promedio, casi dos funcionarios fueron eyectados por semana de sus cargos desde que Milei tomó posesión el 10 de diciembre pasado. Dicho de otro modo: cada cuatro días de gestión, un integrante de la planta política de la administración nacional fue desplazado de sus funciones por orden de Milei, quien dio el salto a la política grande sin contar con experiencia en la gestión de grandes estructuras de poder o la tarea de articular equipos de asesores y manejar enormes presupuestos.
Julio Garro (Deportes) y Fernando Vilella (Bioeconomía) fueron las últimas víctimas de la ira de Milei y de su principal comisario político en el aparato estatal: Santiago Caputo, asesor de la Secretaría General de la Presidencia. Caputo es el funcionario que más poder acumuló en la Casa Rosada desde que Nicolás Posse fue exonerado de la jefatura de Gabinete. Como Karina Milei, el influyente asesor se sienta en la mesa chica del Presidente y se mete directamente en decisiones de ministerios u organismos públicos, donde coloniza áreas con soldados fieles.
El ritmo frenético de la “purga” que ejecutan de manera impiadosa Milei y Caputo ante aquellos que contradicen el relato oficial o no se alinean con las directivas expresas que emanan desde la cúpula del Gobierno no aminoró con el correr de la gestión ni la aprobación de las reformas económicas en el Congreso. Al contrario, en los meses de mayo y junio, cuando ya concluía el primer semestre de los libertarios en el poder, hubo un récord de despidos. Al menos veinticuatro funcionarios perdieron su lugar en la estructura nacional en esos 60 días. O sea, hubo doce expulsados por mes. Hasta ese momento los picos máximos se habían dado en febrero y abril, con siete bajas. Y en lo que va de julio ya se fueron seis altos funcionarios. El dato se desprende de un trabajo del politólogo y consultor Pablo Salinas, quien realiza un monitoreo diario de los despidos en el Estado. Las áreas que más bajas sufrieron son Capital Humano (29%); Economía (24%), Jefatura de Gabinete (13%); Salud (7%); y Educación (5%).
Con la cesantía de Posse como jefe de Gabinete, no solo se aceleró la mutación en el seno del equipo de ministros, sino que se instauró una nueva dinámica interna en la Casa Rosada. En rigor, las necesidades políticas se impusieron a las urgencias de la gestión. Aquellos colaboradores de Milei que estaban encargados de la estrategia electoral y el armado político se quedaron con el control y la gerencia del Estado.
El avance de Caputo
Poco a poco, Caputo desarmó el diseño organizacional que había preparado Posse desde que inició la campaña presidencial. Guillermo Francos, el fixer de Milei a la hora de trenzar acuerdos con la oposición en el Congreso, fue promovido a ministro coordinador, pero, en rigor, su misión principal sigue siendo la articulación política. “Nadie ordena la gestión y tiene que ver con una mirada política: el Estado no tiene impacto, solo genera problemas o intervenciones innecesarias en la vida de la gente. Entonces, creen que por más que mejoren el funcionamiento del equipo, el impacto va a ser marginal en la sociedad”, grafican cerca de un ministro de Milei.
En paralelo, Caputo delegó tareas de la jefatura de Gabinete en el nuevo ministerio del “coloso” Federico Sturzenegger y colocó a sus leales en posiciones estratégicas o áreas donde hay cajas codiciadas. Por caso, el abogado Silvestre Sívori, el titular de la AFI que había seleccionado Posse, fue reemplazado por Sergio Neiffert, un hombre que responde a Caputo. El asesor más influyente de la Casa Rosada también se quedó con el manejo de la secretaría que administra las empresas del Estado, donde ubicó a Diego Chaher. La privatización de las compañías públicas es uno de los objetivos prioritarios para el relato de Milei. Por esa razón, Caputo oficia como un “facilitador” de los encargados de llevar adelante el proceso de venta. Antes de que Chaher se hiciera cargo de las privatizaciones, el asunto estaba en manos de Mauricio González Botto, cercano a Posse.
En el Gobierno quedan pocos funcionarios de confianza del exjefe de Gabinete en cargos relevantes. Sobrevivieron José Rolandi, que tuvo un rol clave en la negociación con la oposición para sancionar la Ley Bases y el paquete fiscal, y Julio Cordero, secretario de Trabajo. O los jefes de las fuerzas federales -como Alfredo Gallardo, titular de la PSA-, a quienes Posse designó antes de que Patricia Bullrich pudiera hacer sugerencias.
Al igual que Rolandi o Cordero, Eduardo Rodríguez Chirillo se mantiene cargo de la Secretaría de Energía. Chirillo, del equipo de Carlos Bastos y Domingo Cavallo, también sufre el agobio de la avanzada de Caputo, quien influye en el área energética a través de Mario Cairella, vicepresidente de Cammesa. Lo mismo padece Diana Mondino en Cancillería, donde Karina Milei puso como veedora a Úrsula Basset.
Asimismo, los tentáculos de Caputo llegan al Enacom, YPF -con Guillermo Garat- o el sector de Salud, donde Mario Lugones -su hijo Rodrigo es íntimo amigo del estratega de Milei- tiene una enorme capacidad de interferencia. A su vez, el asesor presidencial desembarcó en el Ministerio de Justicia, donde Sebastián Amerio controla de facto los hilos de la cartera de Mariano Cúneo Libarona, quien perdió a su mano derecha, el abogado Diego Guerendiain, en mayo pasado.
Pese a que el avance de Caputo genera roces internos y despierta reproches, Francos avaló el nuevo diseño de la Jefatura de Gabinete porque no tiene intenciones de ser un controller de la gestión o asumir la performance de monitorear al resto de los ministros. De hecho, nombró pocos hombres de su confianza en áreas clave y delegó tareas en Caputo. Por ejemplo, apenas colocó al radical José Luis Vila para reemplazar a Jorge Antelo, un leal a Posse, al frente de la Secretaría de Estrategia Nacional. Es que Francos no exhibe voluntad de construir poder. Prefiere enfocarse en crear relaciones con los dialoguistas y fortificar la base de sustentación política de Milei.

De este modo, la gestión de Milei se quedó sin un liderazgo definido que oficie como ordenador, admiten funcionarios actuales y cesanteados por el Presidente. Y la avalancha de 55 despidos de altos funcionarios provoca un mal clima interno. “Se despide gente por cualquier error y eso genera poco compromiso, o que nadie se quiera sumar. Los que están solo buscan sobrevivir”, retrata un asesor del Gobierno. La nueva estructura de la Jefatura de Gabinete se reflejará en el decreto de reformulación del Estado que preparan en Balcarce 50.
En las últimas horas, Francos buscó relativizar el efecto de la ola de despidos en la calidad de la gestión. A pesar de que admitió que Milei aún no pudo consolidar los equipos porque LLA es una fuerza nueva, vinculó las intempestivas salidas de funcionarios a la falta de resistencia de los desplazados a las dificultades de la gestión, y no a las falencias del liderazgo del Presidente o la ausencia de experiencia en la función pública. “Hay mucha gente que llegó a la función pública y no tuvo el aguante suficiente”, señaló Francos en una entrevista que concedió al diario Perfil.
La mutación del Gabinete de Milei también exhibe cómo el Presidente fue perdiendo aliados o desgastando los vínculos con sus socios políticos a raíz de los contratiempos de la gestión o los traspiés en las batallas legislativas del oficialismo. Eso se refleja, por ejemplo, en las salidas de Osvaldo Giordano (Anses), Flavia Royón (Minería), Pablo de la Torre (Niñez, Adolescencia y Familia) y Omar Yasín (Trabajo), entre otros. Con excepción de Bullrich o Luis Petri (Defensa), los aliados fueron relegados a un rol marginal.
Según Federico Aurelio, de Aresco, los despidos en el Estado no afectaron hasta ahora el nivel de imagen del Presidente en las encuestas. “No modificó nada, ni para bien ni para mal. Fue absolutamente inocuo. Si la gente viera que las cosas no funcionan y hay una continuidad de estos movimientos, lo puede afectar a Milei en el futuro, sobre todo, si no se ven resultados”, indica Aurelio.
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella volvió a caer en junio, cuando el Presidente echó a doce funcionarios. Según la encuesta, la gestión de Milei obtuvo 2,46 puntos (en una escala que va de 0 a 5), lo que significó una baja del 2,1% respecto de mayo.
Cuando aún formaba parte del Gobierno, Posse supo ser un pararrayos cuando el Presidente o Caputo pedían cortar cabezas de funcionarios díscolos en un ataque de furia. “¿Para qué los vamos a echar?”, respondía Posse en situaciones de crisis para apaciguar los ánimos e intermediar. Pedía templanza para no incrementar la incertidumbre y el desorden en el manejo de la gestión del Estado. En cambio, los detractores de Posse creían que exhibía quietismo en la toma de decisiones. “Yo soy bilardista, esto es resultado puro. Se fue Posse y la productividad del gobierno voló”, afirmó el viernes último Milei en diálogo con el canal Neura.
El exjefe de Gabinete chocaba con Caputo a la hora de avanzar con nombramientos en sillas codiciadas. “No renuncié tres veces, sino más de 300″, suele decir Posse a sus íntimos. Por estos días disfruta de unos días de vacaciones con su familia, alejado de los altos niveles de estrés de la función pública. Al igual que durante su travesía por el Gobierno, Posse sigue cultivando un bajo perfil. “Los que trabajamos desde el principio estamos apenados. Ahora la épica del relato no está en la inexperiencia de liderazgo de la mesa chica de Javier, sino que la gente que llegó a la función pública ‘no tenía aguante’”, ironiza un exfuncionario nacional de LLA.
El rol marginal de los aliados
El gabinete de Milei se gestó durante la campaña electoral en un bar de Palermo, ubicado cerca de la sede de Corporación América, la empresa de Eduardo Eurnekian, donde trabajaba Posse. Luego, se mudaron a unas oficinas de coworking de la compañía HIT. Por allí desfilaban Mondino, Victoria Villarruel, que añoraban tener injerencia en Seguridad y Defensa, Pettovello o Rodríguez Chirillo.
Hasta el desembarco de los libertarios en la Casa Rosada, Karina Milei y Caputo eran los encargados de bosquejar el relato político, definir la hoja de ruta de la campaña y tallar la identidad del candidato presidencial. Posse, en tanto, era quien se ocupaba de organizar los equipos técnicos, reclutar eventuales ministros o secretarios -como fueron los casos de Guillermo Ferraro o Vilella y Luis Caputo- y potenciales inversores. Era el gerente general del “Gabinete en las sombras”, como le decía Milei. A contrarreloj, construyeron un equipo de gestión como si fuera una startup. “Era un espacio nuevo y en construcción. Javier le encargó armar un Gobierno, porque no tenía experiencia y no pensó que iba a ganar. Por eso, le dio poder o le entregó la AFI”, recuerda uno de los protagonistas de la gestación del gobierno de LLA.
En el arranque de la gestión de Milei había un hilo conductor entre Francos, Caputo, Posse y Karina Milei. Todos ellos resistían el avance de Mauricio Macri sobre áreas sensibles del Gobierno. Bullrich y Petri (Defensa), que se mantenían como islas autónomas, también notaron en sus carteras el avance de Caputo con la reestructuración de la AFI. Hay decenas de dirigentes con pasado en Pro en el Estado, como Alejo Maxit (Aysa) o Javier Herrera Bravo (Legal y Técnica), pero todos ellos no ingresaron por un acuerdo con Macri. Bullrich acobijó a sus fieles y otros amarillos tejieron lazos para garantizarse un lugar en el Estado. Por caso, Macri tampoco promovió a Alejandro Pablo Cecati, titular de la Agencia de Seguridad Nacional, que funcionará bajo la órbita de la SIDE. Sin embargo, tiene una relación de amistad, ya que Cecati fue jefe de su custodia durante años. Es más, Cecati era asesor en el Ministerio de Seguridad de Vicente Ventura Barreiro, a quien Bullrich desplazó y denunció ante la Oficina Anticorrupción.
Lucas Aparicio (Pro) estuvo a punto de convertirse en el jefe de asesores de Pettovello, una de las ministras que más bajas sufrió: 16. Sin embargo, Aparicio quedará como asesor y no asumirá en el lugar que dejó vacante Fernando Szeresesky tras la crisis por el escándalo del reparto de alimentos.
A Garro, quien debió presentar su dimisión después de la polémica que generó en las redes sociales su opinión sobre los cánticos racistas de la selección argentina, lo reemplazó el exfuncionario macrista Diógenes de Urquiza, quien ya tenía la confianza de Daniel Scioli, secretario del área y ladero de Francos.
La semana pasada había sido el turno de Vilella, exsecretario de Bioeconomía, quien se enteró en París, Francia, de que ya no formaba parte del Gabinete de Milei después de una gira oficial por Asia. A Vilella lo sustituirá Sergio Iraeta, con pasado en la universidad del CEMA y cercano a Luis Caputo. “Milei aprendió algo de Macri: la gestión del Estado o la ‘institucionalidad’ no sirven para ganar elecciones”, grafica un exfuncionario de Cambiemos.
Matías Moreno,LA NACION,Política
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