DEPORTE
Sopresa: Colombia goleó a Brasil y jugará la final del Sub 17 con Argentina

Sorpresa en el Sub 17 de Paraguay: Colombia goleó 3 a 0 a Brasil en el Defensores del Chaco y se clasificó a la final del Sudamericano. Así, la selección de Freddy Hurtado postergó al candidato natural a campeón. Los Cafeteros festejaron con mucha emoción en el Defensores del Chaco y se enfrentarán a Argentina, en la final del próximo domingo.
Además, Brasil había expuesto un buen rendimiento en el primer tiempo, en el que el arquero colombiano Luigi Ortiz resultó determinante para bancar el empate. El 1 a 0 resultó inesperado: un remate increíble de Mosquera, de zurda, al ángulo más lejano. La pelota dio en el travesaño y picó sobre la línea. No había sido gol porque el balón no traspasó toda la raya, incluso saltó parte de la cal de la línea, pero el referí, sin la ayuda del VAR, se equivocó.
Los otros dos goles tuvieron el mismo autor: José Escorcia, el primero al definir mano a mano y el segundo en un tiro libre en el que hubo mala respuesta del arquero. Es un atacante encarador y definidor, por lo que Diego Placente, DT de Argentina, deberá tomar precauciones.
Así, Colombia volvió a vencer a Brasil en esta categoría 17 años después de la última vez, el 23 de abril de 2009, cuando se impuso con goles de Juan Camilo Saiz y Edwin Cardona, ex Boca y Racing. Para Brasil el consuelo no es menor: tiene un cupo en el Mundial de Qatar.
Formaciones
Colombia: Luigi Ortiz; Edwin Estrella, Juan Fori, Santiago Vallecilla, Anderson Murillo (Jean Rojas); Eíder Carrillo, Miguel Agámez, Samuel Martínez (Luis Maturana); José Escorcia, Matías Caicedo (Simón Rojas), Adrián Mosquera. DT: Freddy Hurtado.
Brasil: Vitor Wachter; Samuel Almeida, David Brendo, Breno Sales y Arthur Monteiro (Richard Wendel); Ruan Yago (Araújo), Eduardo Pape y Eduardo Conceicao; Kaue Furquim, Joao Bezerra (Nogueira) y Riquelme Henrique (Lima). Técnico: Carlos Eduardo Patetuci.
Árbitro: Edwin Ordóñez, de Perú.

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Los archivos completos de la pesadilla de Argentina en el Mundial 2018: “En Rusia pasó de todo”

20 de junio de 2018. Argentina se prepara para el último entrenamiento previo al viaje a Nizhni Novgorod, donde se enfrentará a Croacia, por la segunda fecha del Grupo D del Mundial de Rusia 2018. En el complejo de Bronnitsy, el hogar albiceleste, Sebastián Beccacece reparte las pecheras a los titulares y suplentes para iniciar en ensayo. Jorge Sampaoli detecta a distancia que un delantero que él no tenía prefijado entre los que jugarían desde el inicio (¿Cristian Pavón?) recibió el color equivocado. Desde su ubicación, trota a los gritos y se lo marca de manera por lo menos enfática a su asistente, lo que da inicio a una discusión que desorienta a sus dirigidos, que aguardan incómodos el epílogo. Claro, cuando el fervor de la pelea amaga con llegar a las manos, los jugadores intervienen (los testigos colocan a Javier Mascherano como el mediador clave) para evitar que la escena termine peor.
Es apenas uno de los episodios que minaron el camino de la Selección en aquella fatídica Copa del Mundo, en la que “pasó de todo”, al decir de Eduardo Salvio, uno de los integrantes del plantel de una Argentina que estuvo al borde de la eliminación en la fase de grupos y terminó despidiéndose en el frenético cruce de octavos contra Francia, a la postre, el campeón.
Aquel 0-3 contra Croacia resultó el clímax de la escandalosa aventura, al punto que la concentración, en las horas posteriores, se convirtió en un verdadero sauna. Pero antes y después, la atmósfera y diferentes signos fueron avisando que la gloria iba a quedar lejos.
Sampaoli se calzó el buzo de la Selección en un momento hostil: tras la salida de Edgardo Bauza, y con la clasificación a la Copa del Mundo en riesgo. Aunque se habían separado con algunos roces de convivencia en dos cuerpos técnicos, el flamante DT invitó a su ex socio Beccacece, y a sus laderos, a sumarse a la aventura. Un matrimonio ya sin amor, o con el amor por el desafío. No fue suficiente…
“Fui a la selección argentina porque venía de ganar una Copa América, porque había jugado un gran Mundial con Chile. Y además, porque muchos de los personajes reconocidos futbolísticamente de este país no querían agarrar en ese momento”, señaló el oriundo de Casilda en una entrevista con El Eslabón hace unos meses. “Mi sueño era estar, me fuera bien o me fuera mal. Yo quería estar ahí”, describió su ilusión.
Pero el pertenecer tuvo sus costos. Onerosísimos. La ruta a la ventanilla para sacar boleto al Mundial continuó siendo tortuosa, con alineaciones y esquemas cambiantes, sin una línea definida, más allá de la vocación por buscar el arco contrario. Terminó en el desahogo ante Ecuador, el 3-1 con tres goles de Lionel Messi que salvaron el prestigio en medio del pavor. Tal era el temor que irradiaba el vestuario, que fue convocado un refuerzo inesperado: el Brujo Manuel de Gorina, con ticket de ida y vuelta, habitación de hotel y free pass al vestuario, en pos de confirmar por todas las vías el pasaje.
Esos volantazos, a esa altura, ya habían comenzado a hacer ruido en un plantel con muchos jugadores de renombre, que venían de olfatear el trofeo en Brasil 2014 y en algunos casos sabían que iban por su último Mundial. En ese entonces, Messi no era el Messi de ahora, no había atravesado su última mutación. No por el talento, perenne a lo largo de su carrera, sino por rol, por perfil. “Hablaba más con los compañeros para expresar lo que sentía, no era de levantar la voz. Por ahí, esa función la cumplía Mascherano. Hoy está más maduro, más abierto a hablar con todos y decir lo que piensa”, semblanteó alguien que conoce a la perfección los pasillos de Ezeiza.
Tal vez esta versión más contestataria surgió en la Copa América de 2019, a partir de las injusticias por el arbitraje en la semifinal ante Brasil, que lo hicieron erupcionar como un volcán ante los micrófonos. Allí, ya era la “frutilla del postre” de una nueva estructura, que le asignó un rol de líder sin poster que aceptó en la incipiente Scaloneta.
La misma fuente asegura que la alarma empezó a gritar en el complejo de la Selección luego del 1-6 ante España del 27 de marzo de 2018, en el umbral del viaje a Rusia. Un equipo vulnerable, además sin Messi, recibió una paliza que pudo ser aún peor. En la mente del DT ya revoloteaban cambios que, por cercanía de la competencia y por los primeros vaivenes con el grupo, le eran difíciles de efectuar. ¿Confiaba en Chiquito Romero en el arco? ¿Y en Mascherano? Distintos gestos y situaciones confirmaron que no, más allá del maquillaje. Quería dar un vuelco, pero no se animó. Y sus oscilaciones ante esta coyuntura terminaron sumándole burbujas a la efervescencia.
Las malas señales afloraron hasta en el sorteo. Basta recordar que, luego del dictamen de las bolillas, Diego Armando Maradona subió al escenario con un lanzallamas. “Argentina tiene que pasar de ronda, porque el grupo es accesible y porque tiene que mejorar. No puede jugar tan mal como lo está haciendo”. “Ojalá podamos jugar mejor, mostramos algunos rasgos durante las Eliminatorias, a pesar de las dificultades. Tengo al mejor del mundo y al mejor de la historia”, devolvió Sampa, tirándole con Messi.
El plan general apuntaba a cobijar a la gran figura, con detalles como la preparación con sede en Barcelona, el patio de su casa. El arco le terminó propinando un golpe que dejó groggy a Sampaoli. Sergio Romero sufrió un bloqueo articular en la rodilla derecha y el cuerpo técnico decidió desafectarlo, aunque el guardameta entendía que podía llegar en forma al debut ante Islandia. El argumento fue que el DT quería un arquero con el que pudieran entrenarse a lo largo de la puesta a punto. Siendo uno de los referentes, puertas adentro las razones no resultaron suficientes, más allá de que todos mantuvieron el compromiso detrás del objetivo. “Eso fastidió”, martilló una voz con pleno conocimiento de los camarines.
En reemplazo de Chiquito entró Nahuel Guzmán, a quien, según el propio portero, el coach le había sugerido que tenía asignada una de las plazas para el Mundial y luego lo dejó afuera. Ante la coyuntura de Romero, lo volvió a citar. Idas y vueltas que no abonaron a la credibilidad del grupo con el entrenador.
Pero hubo otros ejemplos del mismo color. Sergio Agüero fue uno de los críticos más enérgicos de Mini Me, como supieron apodar al DT por su parecido con el personaje de Austin Powers. En plena pandemia de COVID-19, fueron virales sus videos repasando las escenas del triunfo épico ante Nigeria y frenando las acciones en el festejo desaforado de Sampaoli. “¿Qué hace? ¿Qué estás haciendo, señor, adónde vas? ¿Adónde vas? Corré para el lado donde estamos nosotros, adónde vas corriendo para el otro lado, adónde vas?”, se burlaba en sus transmisiones en vivo.
Vale recordar que el Kun se sometió a una artroscopía en la rodilla izquierda el 17 de abril de 2018, con la intención de llegar bien al Mundial. En su documental, el ex Independiente y Manchester City evocó una actitud que exacerbó las tensiones. “Sampaoli quería que fuera para Argentina, que estuviera una semana antes y forzar un poco la rodilla. ¿Qué necesidad? Quedaban 20 días todavía para el debut del Mundial. El médico me dijo: ‘Sampaoli quiere que entrenes y si vos no entrenás lo suficiente, cree que no podés ir al Mundial’. Fue una apretada importante, era totalmente innecesario”, contó el ex atacante.
Pero en el Mundial la situación empeoró, exacerbada por las diferencias en superficie dentro del propio cuerpo técnico. “Por ahí Sampaoli decía A y Beccacece decía B sobre un mismo ejercicio o jugada. ¿A quién le tenían que hacer caso los jugadores?”, puntualizó la fuente sobre el nivel de incomodidad que reinaba. “Por momentos, directamente no se hablaban entre ellos. O Sebastián prefería no tener participación de la charla técnica”, agregó otro observador que dio el presente en Bronnitsy. Además, quienes lo vieron trabajar a Sampa en Ezeiza no desdeñan su capacidad, sino que alegan falta de tacto para conducir egos, al menos en Argentina (sí lo hizo y con éxito en Chile y en Sevilla, por citar dos etapas de su carrera). “No supo cómo manejar a la Selección. Y por momentos quiso ser más importante que los jugadores, no eran solamente un puntito en la pizarra”, profundizó uno de los testigos.
Esa ausencia de sensibilidad, como quedó en evidencia en el recuerdo del Kun, se repitió con otros nombres. “¿Sampaoli? Ufff. No sé qué te puedo decir porque la verdad que arranqué muy bien y terminé muy mal. Me dijo cosas que después no eran así. Me decía que el equipo era Leo (Messi), yo y el resto cada vez que me venía a ver acá a París. Me trataba como si fuera uno de los mejores y después de un solo partido me deja en el banco en el Mundial. Me limpia como si nada, no me dio explicaciones”, remarcó, por ejemplo, Ángel Di María en TyC Sports, en una descripción perfecta de la degradación acelerada que padeció el vínculo, de la desilusión exprés.
El momento más tirante se dio, precisamente, después del ignominioso 0-3 ante Croacia y la latente chance de un adiós en primera fase. El periodista Ariel Senosiain publicó el diálogo entre Sampaoli y los referentes (con Messi, ahora sí, entre los protagonistas principales) en el libro El Mundial es Historias.

-No nos llega lo que decís. Ya no confiamos en vos. Queremos tener opinión.
-¿Opinión en qué?
-En todo.
-¿Y ustedes van a armar el equipo, dirigir los entrenamientos, todo?
“Me preguntaste diez veces a qué jugadores querías que pusiera y a cuáles no, y nunca te di un nombre. Decime adelante de todos si alguna vez te nombré a alguien”, lo cruzó Leo, dándole a entender que, hasta esa situación límite, jamás había interpuesto su criterio o relación con sus compañeros para objetar determinaciones o realizar sugerencias.
Según reza la crónica, “en la sala, además de los veintitrés jugadores y los tres integrantes del cuerpo técnico, estaba presente Claudio Tapia. El presidente de la AFA sabía de antemano lo que le dirían al entrenador, a quien sólo le dijo: ‘Tenés que ceder’”. Fue ahí que nació el “doble comando”, cristalizado en aquella foto de Sampaoli, Mascherano y un pizarrón en Rusia. Alcanzó para el triunfo épico ante Nigeria, pero no para vencer a la súper poderosa Francia, que de todas formas tuvo sus momentos de flaqueza.
“Sebastián Beccacece pensó en renunciar. Sólo lo frenó el pedido de Tapia a su representante Cristian Bragarnik: ‘Decile que por favor no se vaya, es al que los jugadores escuchan’. Beccacece, incluso, le advirtió a Sampaoli que un entrenador no podía bancarse todo”, apuntó Senosiain en su texto, sobre el epílogo de aquel agitado cónclave.
Hace unos días, en una entrevista con radio La Red, Sampaoli desmintió el “doble comando”, aunque aceptó que la comunicación tenía varios cables cortados. ¿Te armaron los futbolistas el equipo para jugar con Nigeria o no te lo armaron?“, fue la pregunta sin concesiones del periodista Guido Bercovich. “Me tengo que sacar el buzo porque me dio calor”, bromeó antes de dar su versión.
“No, no, en realidad no. Lo que pasó ahí fue que después del partido de Islandia pasaron un montón de cosas. De desencuentros, en realidad. Había mucho nerviosismo, descreimiento del entrenador al jugador y desde los jugadores al entrenador, porque no encontrábamos la razón del porqué había acontecido», argumentó. Y añadió: “Esa foto con Mascherano en la cancha… estaba yo hablando con él, como con todos los jugadores. Pero no, sinceramente no me armaron el equipo. Inclusive, en el partido con Francia, el plan del partido es diferente a lo que esperaban todos. Lo diagramé yo que Messi jugara de nueve retrasado para tener más jugadores en la mitad de la cancha”.
El final es el conocido. Argentina se repuso con el angustiante 2-1 ante Nigeria, aquel del gol de Messi tras un control increíble y la aparición salvadora de Marcos Rojo. Y el 3-4 contra Francia le bajó la persiana formalmente al sueño de Argentina, aunque ya estaba herido de muerte por el contexto.
“Capaz que si pasábamos a Francia quedábamos afuera en la siguiente instancia, estaba destinado. Si te fijabas nuestras caras, en otros mundiales se veía una tristeza, pero en este eran caras de ‘esto iba a pasar’, estábamos calientes, pero sabíamos que iba a pasar. Se terminó todo y lo próximo era que la AFA empezara a encaminar de la mejor manera para el siguiente mundial. Era un milagro si llegábamos a la semifinal o a la final, ¿qué querés? ¿que sea careta u honesto? Hay que decir la verdad. Estábamos para el culo”, supo semblantear Agüero.
Ni el héroe de aquella jornada contra los africanos, Marcos Rojo, percibía que la victoria con sabor a hazaña podía marcar un nuevo comienzo. “Yo sentía que Jorge había perdido un poco el norte y no sabía cómo seguir. Se le notaba. El jugador lo percibe. La charla era eso. Decirle que no lo estábamos entendiendo, que por ahí se lo notaba perdido, que se veía que la relación con Beccacece no era la mejor y eso al grupo le influía un montón”, describió el clima.
Cuentan que Sampaoli no le puso palabras en el vestuario al cierre de la inestable aventura, tal vez anhelando cumplir con el contrato hasta Qatar 2022, tal como lo había rubricado. La eliminación consumió la mecha y la interna implosionó. Beccacece y otros integrantes del cuerpo técnico ensamblado se marcharon, dejando huérfana la selección Sub 20, que debía disputar el tradicional Torneo de L’Alcudia en España.
La disconformidad con los manejos y el trabajo de Sampaoli hizo volar los carpetazos. Luego de que la AFA atravesara una etapa política tumultuosa tras la muerte de Julio Grondona, el técnico había planteado una serie de exigencias de carácter urgente para equipar y modernizar el complejo de Ezeiza.
El boletín del Comité Ejecutivo N° 5483, del 17 de mayo de 2018, detalló que la entidad madre del fútbol adquirió, a pedido del cuerpo técnico, “6 cámaras 4k, un domo 360 grados y 3 cámaras 4k fijas; 1 televisor LED curvo de 55 pulgadas, 3 iMac de escritorio de 26 pulgadas; 3 MacBook Pro retina de 15 pulgadas y una filmadora semi pro 4k”.
El proyecto Sampaoli implicaba el seguimiento desde cerca de los posibles convocados y las visitas cara a cara para explicarles qué pretendía de ellos. Más allá de las ventanas por Eliminatorias o fecha FIFA, el entrenador emprendió tres giras, con foco en el continente europeo. En las mismas fue acompañado por una, dos o tres personas de su cuerpo técnico. Y el costo de las excursiones quedó bajo la lupa.
La comitiva viajó en clase ejecutiva, se alojó en hoteles 5 estrellas y abonó los gastos con una tarjeta corporativa de la AFA. Según pudo averiguar Infobae, Sampaoli y su cuerpo técnico gastaron alrededor de 50.000 dólares por viaje. Tal vez, si los resultados hubieran sido otros, los costos hubieran sido tomados como una inversión. Pero detrás de la billetera solo se veía tierra arrasada.
Las críticas al santafesino salían como flechas desde adentro y desde afuera de la Selección. Incluso, de campeones del mundo, como el Bichi Borghi, quien en una entrevista televisiva fue lapidario con él: “Le dicen chancho arriba del árbol, porque nadie sabe cómo llegó tan alto”.
“Me golpeó mucho”, dijo Sampaoli sobre el porrazo. “Me golpeó porque soy fanático. Y cuando uno se fanatiza por su país, por su club, el efecto de que no te vaya bien es mucho más grande”, abrió la puerta de los sentimientos, aunque le erró por varias hectáreas al diagnóstico sobre las razones del tenor de las críticas.
“Era un desconocido, ya que no fui jugador de fútbol. Y no era de Buenos Aires. Cuando dirigía afuera y en algún medio decían ‘argentinos en el mundo’, yo no estaba”, denunció animosidad, casi omitiendo todos los hechos aquí descriptos. O situaciones extradeportivas que hasta lo tiñieron de meme, como cuando a seis meses del Mundial desacreditó a un policía por su sueldo (“boludo, cobrás 100 pesos por mes”) cuando lo frenó en un control y la escena quedó registrada por las cámaras. O cuando en una conferencia de prensa tras empatar con Perú en La Bombonera, le encontró una nueva acepción a la palabra paciencia: «Son momentos en que el jugador tiene que tener mucha calma y paciencia, que si yo divido la palabra es paz y ciencia».
La radiografía que hicieron los jugadores con sus declaraciones asomó totalmente diferente. “No me gusta hablar de lo que pasó, lo que vivimos dentro del vestuario, del grupo, pero sí que fue un Mundial atípico en muchísimas situaciones que prefiero dejar ahí”, supo aceptar Messi. “Era una locura todo, las cosas no se daban, no había un buen ambiente. Eso, quieras o no, se traslada al campo. No encontramos la idea que el entrenador quiso. Fue complicado para nosotros adaptarnos a sus ideas”, sumó Otamendi. “Pasó de todo”. La frase de Salvio en una entrevista reciente se alimenta del vagón de anécdotas que explican el fracaso.
El Toto se refirió a lo sucedido en la era Sampaoli
La era Sampaoli duró apenas 13 meses, que parecieron mucho más, por su agitación. Aunque la cláusula de salida ascendía a 8 millones de dólares, terminó acordando una indemnización de casi 1.600.000 dólares en siete cuotas. Con mejores o peores resultados, luego del golpazo, dirigió al Santos, al Atlético Mineiro (dos veces), al Sevilla, al Flamengo, al Olympique de Marsella y al Rennes. En cada lugar lo persiguió la sombra de aquella experiencia aciaga con el combinado de su país; las preguntas con filo, lo que dijo y lo que calló.
Con la Sub 20 sin timón y con un torneo que exigía entregarle el buzo a alguien de inmediato, Claudio Tapia, presidente de la AFA, decidió ofrecerle la responsabilidad al remanente del cuerpo técnico de Sampaoli que permaneció en Ezeiza: Lionel Scaloni y Matías Manna se vistieron de bomberos. Se sumaron de emergencia Pablo Aimar, quien ya trabajaba en juveniles, y el profe Luis Martín, quien ante la propuesta de Juan Sebastián Verón había saltado de la Novena División de Estudiantes a la cantera de la Albiceleste. En medio del caos, de la incertidumbre, algo estaba germinando: ni más ni menos que la era dorada contemporánea de la selección argentina.
Como reza Gustavo Cordera en el prólogo de la canción Agua de Río: “Se puede encontrar la luz y la oscuridad formando parte de la misma belleza. El ser humano tiende a partir las cosas, no existe ninguna flor si no se alimenta de sustancias podridas”.
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Bielsa eligió a los 26 de Uruguay para ir por todo

Los convocados por Marcelo Bielsa para el Mundial. Foto: Instagram @aufoficial
La selección de Uruguay ya tiene a sus 26 elegidos para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026. En una jornada esperada, Marcelo Bielsa dio a conocer la nómina definitiva de futbolistas que representarán a la Celeste, en un torneo donde el equipo sudamericano buscará volver a ser protagonista.
Con una mezcla interesante de experiencia y juventud, Uruguay llega con grandes expectativas. La presencia de jugadores consolidados en las principales ligas de Europa y América ilusiona a los hinchas, que sueñan con una actuación destacada en la máxima cita del fútbol mundial.
Lista definitiva de Uruguay para la Copa del Mundo. Foto: Instagram @aufoficial
La lista de Uruguay para el Mundial
En el arco, Bielsa apostó por Santiago Mele, Sergio Rochet y el experimentado Fernando Muslera, quien aportará liderazgo y experiencia en un torneo de estas características.
En defensa, aparecen nombres de jerarquía internacional como José María Giménez, Ronald Araujo y Mathías Olivera, acompañados por futbolistas que vienen teniendo continuidad en sus clubes como Sebastián Cáceres, Matías Viña, Joaquín Piquerez, Santiago Bueno y Guillermo Varela.
El mediocampo muestra una de las zonas más competitivas del plantel. Allí destacan figuras como Federico Valverde, Rodrigo Bentancur y Manuel Ugarte, junto a futbolistas de gran presente como Giorgian De Arrascaeta, Nicolás De la Cruz, Facundo Pellistri y Maximiliano Araújo. También integran la lista Rodrigo Zalazar, Juan Manuel Sanabria, Agustín Canobbio y Emiliano Martínez, aportando variantes y profundidad.
En la delantera, Uruguay contará con nombres de peso como Darwin Núñez, acompañado por Rodrigo Aguirre, Brian Rodríguez y Federico Viñas. Se trata de un ataque con potencia, velocidad y capacidad goleadora, características fundamentales para competir en el máximo nivel.
El desafío de Bielsa
Para Marcelo Bielsa será su tercera experiencia en una Copa del Mundo. Su debut fue en Corea-Japón 2002 al frente de la selección argentina, en una participación que terminó de manera inesperada con la eliminación en fase de grupos.
Luego tuvo una destacada actuación con Chile en Sudáfrica 2010, donde logró imprimirle una identidad de juego que dejó huella en el fútbol sudamericano. Ahora, el entrenador argentino afrontará un nuevo desafío con Uruguay, una selección con historia y tradición mundialista.
Bielsa buscará potenciar a un equipo que combina talento, intensidad y disciplina táctica. La ilusión está en alto y la Celeste se prepara para dar pelea en un Mundial que promete ser altamente competitivo. Con una base sólida y figuras en gran nivel, Uruguay intentará meterse entre los mejores del mundo.
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Ancelotti, luego de la goleada de Brasil a Panamá: del «tenemos un equipo muy fuerte» al rol de Neymar en el Mundial

Carlo Ancelotti se fue satisfecho del Maracaná. Luego de la goleada de Brasil a Panamá, en lo que fue el último partido en el país antes del Mundial, el DT valoró el nivel de su equipo, sobre todo por lo mostrado en el segundo tiempo: «Fue una actuación importante para el equipo; para los jugadores que entraron, demostraron calidad y que pueden competir», fueron los primeros elogios que lanzó el entrenador.
Claro, al equipo titular se le había complicado el partido, sin poder dominar con claridad el primer tiempo, por eso resaltó el ingreso de los suplentes más allá de que «el rival bajo el ritmo, tuvo menos intensidad, dándoles la posibilidad de mostrarse». De todos modos, Ancelotti no dramatizó lo ocurrido en la primera parte, momento en que Panamá fue superior, indicando que «fue un partido distinto, con cosas buenas y cosas que tenemos que mejorar» y destacó que «fue una noche bonita para nosotros. Les agradecemos a los hinchas por su inyección de confianza».
De todos modos, como el planteamiento habitual de Ancelotti no funcionó -con cuatro delanteros- fue consultado sobre si podría cambiar de estrategia de cara a la Copa del Mundo: «Sí, podría cambiar. El partido en la segunda parte me genera más dudas. Eso es bueno, tener dudas positivas», indicó además de explicar por qué el plan no funcionó en el PT: «La calidad de los jugadores de la primera parte, en el aspecto físico, son jugadores fuertes, que presionan alto. La presión alta es un aspecto que queríamos hacer en el primer tiempo. La verdad es que cuando la presión no funciona, es necesario recuperar más rápido. Por eso creo que estoy de acuerdo en que el equipo no estaba muy compacto. Es un tema que necesitamos mejorar, porque la solidez defensiva es muy importante. El bloque bajo nos permite jugar al contraataque».
Por todo esto, Ancelotti dejó en claro que «no tengo el equipo definido al 100%. Faltan jugadores. Faltan Marquinhos, Magalhães, Martinelli… la lista no está completa. Sigo pensando que tengo una buena lista. Hay que hacer una evaluación del entrenamiento en estos 13 días, porque el partido de hoy también demostró que hay jugadores en mejor condición física y otros un poco menos». Y en ese sentido indicó: «La duda es elegir la mejor alineación para el primer partido (NdR: el 13/6, ante Marruecos). La certeza es que tenemos un equipo muy fuerte», alentó .
Por último, el DT comentó que tiene en cuenta a Neymar, que se está recuperando de una lesión que le impide jugar esta serie de amistosos, y hasta explicó por dónde lo pondría durante la Copa del Mundo: «Él tiene que jugar por dentro del campo. No va a jugar por fuera, como extremo; por dentro, como mediapunta o segundo delantero. La posición en la que jugaron hoy Vini o Raphinha. Va a ser una de esas posiciones», reveló.
El resumen de la goleada de Brasil a Panamá

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