SOCIEDAD
The Last of Us y Studio Ghibli se fusionan en este juego postapocalíptico que llega tras 9 años de trabajo. Probarlo me ha hecho descubrir lo especial que es

Acabo de aterrizar en Los Ángeles dispuesta a, durante tres días, probar y contaros todo lo que pueda sobre los próximos lanzamientos del calendario. Son momentos estresantes, por supuesto, y la ciudad no perdona ni un momento. Por ello, empezar la jornada de hoy con una propuesta relajante (aunque sea en el fin del mundo) es la mejor manera de dar el pistoletazo de salida al Summer Game Fest. Se trata de Way to the Woods, una aventura postapocalíptica, naturalista y que llegará muy pronto bajo el abrazo de Xbox.
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¿Un mundo sin humanos? Sí, por favor
Como jugadores, estamos acostumbrados a toda clase de catástrofes: zombis, hongos, inviernos nucleares, desastres espaciales… la lista es larga; pero no todos los días tenemos la oportunidad de disfrutar de un mundo sin humanos donde simplemente tenemos que ser un ciervo o, en este caso, dos. No es una aventura de supervivencia, en Way to the Woods tan solo hay que buscar la forma de llegar a casa (el bosque), mientras buceamos en los restos de la civilización al estilo de la película Flow.
Pero antes de que un silencioso gato se abriera paso en los Oscar, este desarrollo ya estaba en marcha. Tras Way to the Woods, se oculta la figura de Anthony Tan, quien comenzó con el proyecto en 2015 a la edad de 16 años. Al igual que experimentan los protagonistas de su juego, el camino hasta aquí no ha sido sencillo. Tras mostrarse un primer tráiler en 2019, sintió que la presión podía con él, tal y como informa The New York Times. Ahora, nueve años más tarde, su creación por fin ve la luz bajo el amparo de Team17 y de XBOX.
Si hay algo por lo que aboga esta aventura es precisamente por tener paciencia. A Way to the Woods es un viaje contemplativo al estilo Abzu, Gris o incluso Stray si me apuráis. Nada de combates, tan solo exploración y pequeños dejes de supervivencia. Es como si la catástrofe de The Last of Us se fusionara con la belleza artística de Studio Ghibli (de hecho, hay entornos muy similares a El Viaje de Chihiro) o con Ori and the Blind Forest.

Apenas he podido acceder a una demo de 25 minutos; suficiente como para decir que tiene más luces que sombras, aunque estas últimas obliguen a hacer un ejercicio de, precisamente, tener algo de paciencia.
Aquí no hay una historia de fondo (al menos que haya visto), todo es pura narrativa ambiental que en ciertos momentos cambia y se dirige directamente al jugador gracias a detalles como que tengas que poner nombre a los ciervos (en mi caso puse el mío y el de mi hija). «Nombra aquello más preciado para ti», incita el juego para establecer una conexión instantánea. Según parece, la catástrofe mediante la cual la humanidad ha desaparecido es reciente (lo vemos al encontrar teléfonos móviles, mochilas, ropa o periódicos por ahí tirados) y es por ese escenario por el que nos movemos: lugares llenos de ausencias.

Por lo general, controlaremos al ciervo adulto, el cual parece tener una conexión casi mágica con la electricidad (y gracias a la cual resolveremos la gran mayoría de obstáculos). Es como si fuera una batería biológica que se puede ir cargando absorbiendo energía. También podemos saltar, dar cornadas o llamar a nuestro pequeño cervatillo para que se cuele por recovecos. Tan importante como todo esto es el hecho de que, por algún motivo que desconozco de momento mamá ciervo es capaz de limpiar la basura y los residuos del entorno, un poco como si llevara la aspiradora de Luigi’s Mansion incorporada.
«La naturaleza se mezcla con entornos urbanos como una estación al puro estilo cel shading»
Si bien todas estas mecánicas se utilizan con frecuencia para abrirnos paso, lo cierto es que no es la jugabilidad lo que nos hará quedarnos en Way to the Woods. Pese a los nueve años de desarrollo, el estado del adelanto que he jugado todavía muestra varios problemas gráficos, como bugs notables o movimientos de cámara algo confusos.
Destaca mucho más en el apartado artístico, con unos escenarios dignos de Studio Ghibli, donde la naturaleza se mezcla con entornos urbanos como una estación al puro estilo cel shading. No menos reseñable es la música que, en esta ocasión, corre a cargo de Aivi & Surasshu, dúo encargado de la banda sonora instrumental de la serie de televisión Steven Universe.

Con todo ello, aunque lejos de ser una propuesta perfecta, hay cierto encanto en seguir avanzando escenario tras escenario, sobre todo por ver el diseño de los mismos y su representación casi onírica: lugares inundados, ciudades con huellas de vida, naturaleza rebosante. El juego gana mucho gracias a su puesta en escena, así como en la representación del viaje casi solitario (de vez en cuando aparecen más animalillos) que se produce entre madre e hijo, el cual a su vez, deja espacio para la reflexión y la solemnidad. De momento se desconoce la fecha de lanzamiento del juego en Xbox Series X y S, por lo que habrá que dejar un ojo puesto sobre la propuesta.
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La noticia
The Last of Us y Studio Ghibli se fusionan en este juego postapocalíptico que llega tras 9 años de trabajo. Probarlo me ha hecho descubrir lo especial que es
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Raquel Cervantes
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SOCIEDAD
Imputan a dos médicos tras la muerte de una paciente en la maternidad de Jujuy

Una mujer falleció en la Maternidad “Dra. Josefina Scaro” de Alto Comedero en Jujuy el 31 de mayo. La noticia generó una investigación formal por parte del Ministerio Público de la Acusación (MPA), que busca esclarecer las circunstancias del deceso y establecer posibles responsabilidades penales.
La causa se inició tras una denuncia presentada por la familia de la mujer fallecida, lo que motivó la apertura de una causa penal y el inmediato requerimiento de la historia clínica, documentación complementaria y otro tipo de información relevante a organismos competentes.
El caso captó la atención pública por tratarse de un acontecimiento en el ámbito de la salud pública y por la imputación de dos profesionales, cuya actuación está bajo análisis judicial. Según informó Somos Jujuy, la investigación está a cargo de la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Propiedad e Integridad de las Personas, encabezada por el fiscal Aldo Lozano. Junto a la ayudante fiscal Ana Laura Eliazarian, se ordenaron diversas medidas para reconstruir los hechos.
Se programó una autopsia, considerada clave para determinar la causa del fallecimiento y aportar elementos objetivos al expediente. Mientras tanto, el equipo fiscal mantuvo contacto permanente con los familiares de la mujer y con sus representantes legales, informando sobre el avance de las actuaciones según lo permitido por la confidencialidad de la instrucción.
En las últimas horas, el caso registró un avance relevante: dos profesionales de la salud fueron imputados bajo la calificación legal de homicidio culposo. Ambos comparecieron en audiencias separadas ante la fiscalía, además se hicieron presente la querella en representación de la madre de la mujer fallecida.
Allí se les notificó el hecho del que se los acusa y los elementos de prueba reunidos durante la investigación preliminar. Los dos profesionales ejercieron su derecho constitucional de abstenerse de declarar, pero manifestaron su voluntad de colaborar con la investigación.
La investigación del fallecimiento
En medio de la investigación, autorizaron la apertura, análisis y extracción de datos de sus teléfonos celulares, procedimiento que llevará adelante la Dirección de Evidencia Digital del Poder Judicial y cuyos resultados serán incorporados al expediente. Además, se incluyó la recepción de testimonios al personal médico que trabajó durante los turnos asociados al hecho, así como el análisis de las cámaras de seguridad internas de la institución sanitaria.
El proceso judicial continúa en etapa de instrucción, con la fiscalía impulsando nuevas medidas de prueba para esclarecer lo sucedido y determinar si corresponde atribuir responsabilidad penal a los profesionales involucrados. La muerte de la paciente puso en el centro del debate la calidad de la atención sanitaria y los protocolos de actuación en situaciones de emergencia obstétrica.
La fiscalía destacó la necesidad de un abordaje exhaustivo y especializado en este tipo de investigaciones, que requieren la evaluación de evidencia médica, técnica y jurídica. El objetivo es arribar a conclusiones fundadas y transparentes sobre lo ocurrido en la maternidad.
Por el momento, los profesionales de la salud permanecen imputados, mientras se realizan peritajes y se recaban nuevos testimonios. La imputación que podrían enfrentar los profesionales de la salud es la de homicidio culposo, una figura prevista en el Código Penal para situaciones en las que una persona provoca la muerte de otra por imprudencia, negligencia, falta de deber de cuidado o inobservancia de los reglamentos.
Esta calificación implica que no se atribuye intención, pero sí una presunta responsabilidad por acción u omisión en el ejercicio de la función profesional. De confirmarse elementos que prueben mala praxis o incumplimiento de los protocolos médicos, los imputados podrían afrontar sanciones penales y administrativas, que incluyen desde la inhabilitación para ejercer su profesión hasta penas de prisión, dependiendo de la gravedad y las circunstancias que surjan de la investigación.
SOCIEDAD
El beso que llegó demasiado tarde: la historia de dos compañeros de trabajo que nunca lograron estar juntos

Los incondicionales sufren más.
Marzo de 2020. Mientras millones de personas intentaban entender cuánto tiempo durarían las restricciones que acababan de anunciarse, Damián tenía otra preocupación.
Acababa de besar por primera vez a la mujer que llevaba años ocupando un lugar imposible en su cabeza. Se habían encontrado esa tarde en un parque de Buenos Aires. Habían caminado bajo una llovizna suave. Habían hablado de todo y de nada. Y finalmente se habían besado. Mucho. Demasiado para dos personas que nunca habían sido pareja. Demasiado para una historia que estaba a punto de terminar.
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Dos días después comenzó la cuarentena. Y una semana más tarde ella desapareció de su vida. Seis años después, Damián todavía recuerda cada detalle de aquella tarde. “No pienso en ella todos los días como antes, pero aparece. Alguna vez durante la semana siempre aparece. A veces es una canción. A veces un lugar. A veces una tarde parecida a aquella”, cuenta.
La paradoja es que no extraña una relación. Porque nunca la tuvieron. Lo que extraña es algo mucho más difícil de explicar. Una posibilidad.
La primera vez que vio a Carolina ni siquiera la conocía. Era adolescente y estaba mirando un programa de televisión donde participaban estudiantes que competían por un viaje de egresados. Entre todos los chicos apareció una morocha bajita, de ojos oscuros y una personalidad enorme. Le llamó la atención de inmediato.
Horas más tarde, navegando por Facebook, descubrió que la tenía agregada entre cientos de contactos que había acumulado durante la adolescencia. No le escribió. Ni se le ocurrió hacerlo. Era tímido, ella estaba de novia y la vida siguió.
Con los años se cruzaron algunas veces en boliches de San Martín. Él la veía pasar tomada de la mano del mismo novio de siempre y sentía algo extraño. “Le contaba a mis amigos que acababa de cruzarme a la chica más linda que había visto en mi vida”, recuerda y sonríe con la mirada perdida. Pero nunca pasó nada. Ni una conversación. Ni un mensaje. Ni siquiera una amistad.
Hasta que una mañana de agosto de 2019, cuando trabajaba en una empresa del microcentro porteño, un compañero le comentó que había ingresado una chica nueva al sector. “Es de San Martín como vos”, le dijo. Damián levantó la vista. Y ahí estaba. Carolina.
La chica que había visto por primera vez años atrás en la televisión. La chica que aparecía cada tanto en sus redes sociales. La chica que parecía pertenecer a una vida paralela. “La chica más linda del mundo”. Ahora trabajaba a pocos metros de él.
Durante varias semanas apenas intercambiaron saludos. Hasta que una mañana coincidieron en el ascensor. Hablaron apenas unos minutos. Lo suficiente para que ella empezara a notarlo. Lo suficiente para que él sintiera que algo estaba cambiando.
El verdadero comienzo llegó en diciembre. Después de una reorganización de oficinas, los equipos quedaron ubicados cerca uno del otro. Carolina entró esa mañana, levantó la vista, le sonrió y se acercó a pedirle un mate con una confianza que lo descolocó.
Minutos después le llegó una solicitud de Instagram. Todavía recuerda la sorpresa. No compartían amigos. Ella no tenía forma sencilla de encontrarlo. Y sin embargo ahí estaba.
A partir de ese día empezaron a hablar. Primero por historias. Después por mensajes. Luego por cualquier excusa. “Siempre encontraba algo para decirme”, menciona y, con la voz apagada, agrega: “Ojalá hubiera sabido que los finales postergados duelen más”.
Carolina seguía en pareja. Llevaba años con el mismo novio. Y quizás por eso Damián intentó convencerse de que todo estaba en su cabeza. Pero las señales empezaban a acumularse.
Llegó la fiesta de fin de año de la empresa. Ella apareció más tarde porque había rendido un examen final de la facultad. Cuando cruzó la puerta, él sintió que el resto del salón desaparecía.

Pasaron horas hablando. Horas. De esas conversaciones que empiezan con temas simples y terminan en los rincones más profundos de la vida. Descubrieron que vivían cerca. Que conocían los mismos lugares. Que compartían más cosas de las que imaginaban.
Esa madrugada terminaron sentados frente al río, en la costa de Olivos. Ella apoyó la cabeza sobre su hombro. Él sintió que el mundo entero era suyo. Y aun así no hizo nada. Porque ella seguía teniendo novio. No entendía qué estaba pasando. A veces el miedo puede más que el deseo.
Seguían compartiendo desayunos, caminatas y conversaciones interminables. Intentaban ponerle otros nombres a lo que les estaba pasando. Pero hay emociones que no aceptan disfraces. Cómo agota fingir que no nos pasa nada.
Las semanas siguientes fueron una montaña rusa. Se buscaban. Se alejaban. Volvían a acercarse. Ella le decía que lo extrañaba. Después le pedía distancia. Él intentaba poner límites. Después corría a verla otra vez.
Tal vez por eso les costaba tanto alejarse. Porque más allá del deseo, habían encontrado algo difícil de hallar en la adultez: un cómplice. Alguien que los escuchaba sin juzgar. Que entendía sus silencios. Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos ayude a usar el corazón.
Había algo entre ellos que ninguno parecía capaz de controlar. Y también algo que ninguno parecía capaz de resolver. “Nos despedíamos y al día siguiente volvíamos a hablar. Decíamos que era la última vez y terminábamos caminando durante horas. Era como vivir dentro de un círculo del que no podíamos salir”, reconoce.
Damián sabía que estaba entrando en terreno peligroso. No quería convertirse en un amigo, ni tampoco ocupar un lugar secundario. Pero tampoco podía irse. Porque verla apenas unos minutos alcanzaba para cambiarle el día entero.
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Hasta que llegó marzo de 2020. Y con él, el último viernes de normalidad. Después de semanas intentando alejarse, Carolina volvió a escribirle. Le dijo que lo extrañaba y que necesitaba verlo. Le dijo cosas que él había esperado escuchar durante meses.
Acordaron encontrarse el martes 17 de marzo. Aquella tarde caminaron por un parque casi vacío. Hablaron. Se abrazaron. Y finalmente se besaron. Por primera vez. “Paraba cada dos cuadras para volver a besarla”. Durante unas horas creyó que, por fin, todo podía empezar. Pero la vida tenía otros planes.
Dos días después comenzó la cuarentena. Al principio hablaron sin parar. Mensajes durante todo el día. Llamadas hasta la madrugada. Sueños sobre el futuro. Planes para cuando terminara el encierro.

Después ella empezó a responder cada vez menos. Hasta que una noche le dijo que necesitaba terminar con todo. Y desapareció. Lo bloqueó. No volvió a explicarle nada. Sin respuestas. No volvió a verla jamás. “Creo que lo más difícil no fue perderla. Lo más difícil fue quedarme sin entender qué había pasado”, admite.
Pasaron los meses. Los años. Carolina siguió su vida. Formó una familia. Fue madre. Y se convirtió en alguien a quien Damián nunca volvió a cruzar.
Sin embargo, algo de aquella historia permaneció. No porque haya sido una gran historia de amor. Sino porque nunca llegó a convertirse en una. Porque quedó suspendida para siempre en el territorio de las preguntas. En lo que podría haber sido.
Con el tiempo dejó de buscar explicaciones. También dejó de preguntarse qué habría pasado si las circunstancias hubieran sido distintas.
Lo que permanece hoy es otra cosa. La certeza de que existen personas que llegan para quedarse incluso cuando se van. Personas con las que no se construye una vida, pero que modifican para siempre la forma de mirar el mundo. “Ella me enseñó una versión de mí que no conocía. Con ella me animaba a cosas que jamás habría hecho. Me hizo entender que todavía era capaz de sentir de una manera que ni siquiera sabía que existía”.
Incluso hoy, seis años después, cuando habla de ella no aparece el rencor. “Ojalá cuando se mire vea todo lo bonito que yo veía al mirarla”, dice. Damián ya no vive atrapado en aquella historia. Pero tampoco reniega de ella. Porque algunas personas dejan recuerdos. Y otras dejan huellas.
Carolina pertenece a ese segundo grupo. Y aunque la nostalgia ya no tenga el peso de aquellos primeros meses, todavía hay tardes en las que una canción, una calle o una ráfaga de viento le hacen pensar en ella y vuelve a sonreír. Porque algunas historias no sobreviven porque terminan bien, sino porque nunca terminan del todo.
Durante mucho tiempo creyó que había tomado todas las decisiones equivocadas. Después lo entendió. No se había equivocado: estaba aprendiendo.
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Escribinos y contanos tu historia: amoresverdaderos@artear.com
@cynthia.serebrinsky
Amores Verdaderos es una serie de historias reales, contadas por sus protagonistas. En algunas de ellas, los nombres serán cambiados para proteger su identidad y las fotos, ilustrativas.
Sumario, Amores verdaderos, Pareja, Amor
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Encontraron sin vida a la familia del futbolista argentino Lucas Trejo, tras una intensa búsqueda en Venezuela

A tres días de que la familia del futbolista argentino Lucas Trejo fuera reportada desaparecida durante los dos terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que se registraron en Venezuela, este sábado sus cuerpos fueron encontrados sin vida. La noticia fue confirmada por el Club Sport Marítimo de La Guaira, tras enviarle el pésame a su jugador y familiares.
Las víctimas Yanina Maranella, Aarón Trejo Maranella y Ainhoa Trejo Maranella eran buscadas en la zona del complejo de Cumanagotto, donde se ubicaba el departamento familiar. Sin embargo, se confirmó que el edificio quedó derrumbado producto de los temblores.
“Luego de 74 horas de búsqueda lograron encontrarlos sin vida”, informaron las autoridades del club por medio de un comunicado publicado. Al mismo tiempo que lamentaron profundamente la pérdida de la familia de Lucas Trejo, solicitaron públicamente “respeto a sus familiares y compañeros”.
La búsqueda se había activado horas después de que se produjeran los sismos en las ciudades de La Guaira y Caracas. Por medio de su cuenta personal de Instagram, el defensor argentino había pedido ayuda para localizar a sus familiares.
“Nuestro edificio en Playa Grande se derrumbó. No sé nada de mi familia. Por favor, oren por ellos y difundan este mensaje por si alguien los vio. Quiero creer que no estaban ahí. Oren por mi familia, por favor”, suplicó el defensor de 38 años en la publicación.
Al momento de la tragedia, la familia se encontraba separada, debido a que Trejo había viajado junto al plantel del Club Sport Marítimo de La Guaira hacia la capital venezolana. Según estaba previsto, el equipo debía enfrentarse contra el Deportivo Miranda Fútbol Club en la primera fecha de la copa local.
Trejo viajó de inmediato a La Guaira tras conocer la noticia. Al llegar, halló el edificio reducido a escombros. “Cuando Lucas llegó, encontró destrucción total. El edificio donde vivían ya no existe más”, afirmó Ricardo Ardiles, cuñado del futbolista argentino, quien describió la zona como “una verdadera zona de catástrofe”.
Poco después se confirmaría el derrumbe total del complejo residencial, donde el futbolista vivía con sus familia. “Lo último que sabemos es que estaría llegando algo de ayuda al lugar que se encuentra la familia Lucas. No sabemos si se encuentran entre los escombros, se está buscando desesperadamente”, contó el hombre durante un diálogo con América.
Según lograron reconstruir los últimos movimientos de la familia, la mujer y los dos nenes habían regresado a la casa cerca de las 16:00 horas. Asimismo, el familiar indicó que “el portero del edificio pudo avisar (sobre la alerta por terremotos), pero no se sabe si tuvieron la oportunidad de salir o no. El hecho se produjo a las 18”.
Por este motivo, la familia de las víctimas mantenía la esperanza de que hubieran dejado el edificio, debido a que ese día el hijo menor tenía clases en una escuela de fútbol. Además, señaló que el operativo también enfrentó varios obstáculos derivados de la falta de equipos de rescate y la caída de las redes de comunicación en la zona.
A raíz de esto, el argentino y sus compañeros de fútbol participaron de manera activa en la remoción de escombros utilizando únicamente las manos. Ardiles precisó en diálogo con Radio Mitre que “Lucas estuvo buscando durante toda la noche y gran parte del día (del jueves)”. Incluso, el familiar insistió en que mantenían la esperanza de hallar con vida a los desaparecidos.
De hecho, uno de los últimos mensajes públicos que brindó el jugador en redes sociales fue para pedir colaboración y apoyo. “Gracias a todos por sus oraciones y mensajes. Sigo buscando a mi familia. Por favor, no dejen de orar con ellos”, escribió en su cuenta de Instagram.
Mientras las búsquedas y operativos de rescate permanecen activos en todas las zonas afectadas por el terremoto, hasta el momento, se confirmó un saldo de al menos 1.430 muertos y más de 4.300 heridos. Además, informaron que más de 200 personas habrían quedado atrapadas bajo los escombros y casi tres mil familias habrían perdido sus hogares producto de los derrumbes de edificios enteros.
Disasters / Accidents,South America / Central America
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