ECONOMIA
Un año sin cepo a las personas: cuántos dólares compraron los argentinos y qué pasó con el tipo de cambio

En una semana dominada por el dato de inflación de marzo, que exhibió una aceleración respecto al mes previo, quedó en segundo plano un hecho de relevancia: se cumplió un año desde la eliminación del cepo cambiario para personas físicas. Desde abril de 2025, los residentes compraron más de USD 31.000 millones y el tipo de cambio aumentó, aunque por debajo de la inflación. El próximo paso del Gobierno es remover las restricciones a las empresas, aunque no aparece como un tema en la agenda de corto plazo.
A través de su cuenta oficial de X, el presidente Javier Milei hizo mención al primer aniversario sin cepo a la compra de divisas por parte de los ciudadanos. El jefe de Estado definió a los controles cambiarios como “herramientas de control, saqueo y empobrecimiento” y destacó que desde entonces “el dólar no se disparó”.
“La salida del cepo no fue una medida técnica. Fue una declaración de principios. Le devolvimos a los argentinos el derecho a decidir sobre su propio dinero. Eso es libertad. No en abstracto, sino en los hechos”, concluyó el Presidente.
La salida del cepo no fue una medida técnica. Fue una declaración de principios. Le devolvimos a los argentinos el derecho a decidir sobre su propio dinero. Eso es libertad (Milei)
Los controles de cambios se habían reinstaurado durante el final del gobierno de Mauricio Macri con el objetivo de contener la volatilidad pre y post electoral de 2019, al decidir la sociedad en las urnas el fin del mandato.
A lo largo de la gestión de Alberto Fernández, se endurecieron las restricciones para operar en el mercado libre de cambios para evitar mayor presión sobre el proceso inflacionario, que llegó a los tres dígitos porcentuales en la tasa anual.
Desde el desarme del corset cambiario en abril del año pasado, el tipo de cambio minorista avanzó 11,83%, al pasar de $1.233 a $1.380 y en el segmento mayorista 13,16% al aumentar de $1.200 a los $1.358 actuales. La inflación acumulada en ese período fue 32,61%. Se apreció el peso entre 15% y 16 por ciento.
En febrero de 2026, último dato disponible del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las compras brutas de dólares por parte de particulares sumaron USD 2.368 millones, mientras que las ventas alcanzaron a USD 280 millones. Más de 1,4 millones de personas compraron moneda extranjera, y cerca de 718.000 realizaron ventas.
Respecto a enero, se registró una disminución de USD 245 millones en las operaciones de compra. Aunque la demanda se mantiene elevada, las cifras distan del máximo observado en septiembre, cuando las compras superaron los 5.000 millones de dólares.
Al reabrirse parcialmente el mercado oficial, cerca de un millón de personas participaron en operaciones de compra
En abril del año pasado, tras la flexibilización de los controles cambiarios para los ahorristas, la compra de moneda extranjera por parte de personas físicas totalizó USD 2.077 millones, según el informe Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del BCRA. Al reabrirse parcialmente el mercado oficial, cerca de un millón de personas participaron en operaciones de compra.
En los meses posteriores, la demanda de dólares mostró una tendencia creciente: en mayo se compraron USD 2.283 millones; en junio, USD 2.468 millones; y en julio, 3.473 millones de dólares. En agosto, la cifra bajó a USD 2.448 millones, pero septiembre de 2025 marcó el punto más alto del año con USD 5.130 millones, en un contexto de fuerte dolarización por el clima preelectoral.
Durante octubre, el mes de las elecciones legislativas, el volumen operado se mantuvo elevado, aunque con una leve baja a 4.731 millones de dólares. En noviembre, las adquisiciones descendieron de forma marcada a USD 1.597 millones, con poco más de 1,1 millones de personas comprando dólares.
Diciembre mostró una reactivación en la demanda, con USD 2.186 millones adquiridos por cerca de 1,5 millones de individuos. En enero de 2026, las compras alcanzaron los USD 2.613 millones, con 1,6 millones de compradores. Desde la reapertura del mercado cambiario, el total de compras de divisas en el canal formal alcanzó los 31.373 millones de dólares.
En cuanto a las ventas de dólares realizadas por particulares tras la flexibilización del cepo, estas sumaron USD 4.368 millones, lo que deja un saldo neto de compras de 27.005 millones de dólares. Si se suman las transferencias de divisas del sector privado no financiero clasificadas como “sin fines específicos”, el monto desde la apertura parcial se eleva a 37.731 millones de dólares.
El equipo económico avanza con cautela a la hora de pensar en la remoción total de las restricciones. De hecho, relajó algunas de las vigentes como eliminar los topes para extraer dólares con tarjeta de crédito en el exterior y que los individuos físicos que exportan bienes ya no están obligados a liquidar los cobros de esas exportaciones. Sin embargo, endureció otras como el rulo que dejaba una ganancia a quienes especulaban con el arbitraje entre el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL).
El equipo económico planea que la eliminación completa de las trabas a empresas ocurra en un momento de estabilización del tipo de cambio y las demás variables de la economía, ya que una eventual reimposición de las trabas podría ser peor. Como ejemplo cercano, tienen lo que le sucedió a la gestión de Macri, que se vio obligada a reinstaurar el cepo debido a las turbulencias electorales del último año de mandato.
Voces como las del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, y el exviceministro de Economía, Joaquín Cottani, piden la liberación total al entender que mejoraría el flujo de divisas, pero con un tipo de cambio algo más alto. Por el momento, la administración libertaria privilegia la estabilidad cambiaria como ancla para contener los precios, basada en la consolidación del superávit fiscal.
ECONOMIA
Fusión en el negocio de la música y eventos de la “Gen Z” y los millennials jóvenes: Bresh Global compró la mayoría de Polenta

Bresh Global anunció la adquisición de una participación mayoritaria en Polenta a través de una alianza estratégica con Grupo Polenta que amplía su cartera de marcas de entretenimiento en vivo y refuerza su estrategia de crecimiento con adquisiciones orientadas a audiencias de la Generación Z y los millennials jóvenes.
La integración suma a una marca argentina que en 2024 produjo cerca de 120 eventos entre fiestas en clubes, festivales y activaciones patrocinadas. Polenta ya había consolidado una posición de liderazgo en Argentina y avanzaba con expansión en América Latina, Europa y Estados Unidos.
Bresh Global presentó la operación como su primera adquisición de expansión. La compañía no informó los términos financieros del acuerdo.

La empresa definió la compra como un paso para fortalecer una plataforma apoyada en comunidad, experiencias en vivo, medios, talento y alianzas con marcas. Ese esquema también apunta a consolidar a la firma como un comprador activo de propiedad intelectual dentro de la industria del entretenimiento.
Polenta continuará operando con su propia marca e identidad creativa. Sus cofundadores, Marina “Pol4ca” Frohmann e Ignacio Elizalde, seguirán al frente de la estrategia creativa, comercial y operativa.
Frohmann permanecerá como CEO. La continuidad de la conducción forma parte del diseño de la alianza anunciada por Grupo Polenta y la compañía compradora.
Los fundadores de Polenta describieron así el enfoque de la marca: “Siempre quisimos que la pista de baile fuera un espacio de libertad y expresión: un lugar con una historia para contar, donde la música te reconecte con tus recuerdos mientras te presenta algo nuevo”.

Y añadieron: “Esa es la energía y la comunidad sobre la que construimos Polenta. En esencia, Polenta siempre tuvo un solo propósito: iluminar la noche. Puede sonar simple, pero creemos que la vida nocturna está lista para una revolución”.
La operación incorpora a Polenta a una plataforma que, según informó la empresa, llega a audiencias en más de 30 países y 200 ciudades. Bresh Global produce más de 500 eventos al año para más de un millón de asistentes y genera miles de millones de impresiones en redes sociales cada año.
Su ecosistema incluye iniciativas como Casa Bresh, la residencia anual en Ibiza para artistas y creadores, además de formatos originales de contenido distribuidos entre millones de seguidores en distintos mercados.
Jaime James, Louta, fundador de Bresh, vinculó la compra con una afinidad de identidad entre ambas marcas. “Bresh nació de la convicción de que la felicidad vive dentro de cada persona, y que la música, la emoción y la comunidad pueden ayudar a despertarla. Polenta ha construido un universo con esa misma energía: un sonido propio, un espíritu único y una comunidad que se reúne para sentirse viva”, dijo.

James agregó que el objetivo es “unir nuestras comunidades, ayudar a que Polenta llegue a más personas y crear aún más momentos de felicidad”.
Bresh Global opera como la plataforma de entretenimiento y propiedad intelectual cultural de Carabela, un holding centrado en construir y escalar empresas de entretenimiento con vocación de permanencia. La firma atribuyó su expansión a una combinación de crecimiento orgánico y adquisiciones estratégicas de marcas de música, experiencias y entretenimiento.
Eduardo García Fernández, fundador y socio director de Carabela, sostuvo que Polenta “aporta una audiencia complementaria, suma nuevos formatos de experiencias y encaja con nuestra manera de construir negocios: propiedad intelectual ligera en activos, capaz de expandirse a través de distintos mercados”.
Bresh Global describió esta etapa como la evolución hacia una compañía cultural global construida alrededor de comunidad, experiencias en vivo, medios, alianzas y talento. La empresa surgió a partir de Bresh, creada en Argentina, y busca desarrollar un portafolio de propiedad intelectual cultural impulsada por comunidades con alcance entre ciudades, países y grandes momentos culturales.
ECONOMIA
El mercado avala el plan «economía blindada» de Caputo pero alerta por varios riesgos

El plan que presentó el ministro Luis Caputo para cumplir todos los compromisos en dólares durante 2026 y 2027, sin recurrir a emisiones de títulos de deuda en el exterior, fue bien visto por el mercado. En líneas generales, lo consideran sólido, creíble y con buenas chances de ser cumplido. Incluso, no sorprendió: lo ven como lineamientos dentro de lo previsto. Sin embargo, los analistas identifican algunos puntos débiles en los supuestos del próximo año, teniendo en cuenta que los meses electorales tensarán al mercado y podrían desviar la hoja de ruta del Gobierno.
Caputo, en tanto, afirma que el cronograma parte de premisas muy conservadoras y contempla imprevistos, por lo que confía en que podrá cumplirse. Asegura que su equipo trabaja preparado «como si lo peor fuera a pasar». Por lo tanto, el ministro sostiene que el programa financiero está diseñado para enfrentar el contexto más adverso posible, aunque subraya que no es el escenario que anticipa.
La no sorpresa del mercado financiero se refleja en el desempeño de los activos locales: tanto el lunes como el martes operaron en línea con Wall Street, sin claros movimientos que puedan vincularse a una reacción tras la presentación del equipo económico. Incluso, el mercado cambiario mantuvo la misma dinámica: presión de demanda de dólares por parte del sector privado, pero contenido por el Banco Central, a juzgar por los volúmenes negociados en el segmento de bonos dólar linked, que sugieren que sigue la oferta de cobertura para frenar al tipo de cambio.
Por qué el año electoral podría complicar el plan de Caputo
El equipo de research de Max Capital resalta que uno de los aspectos más «delicados» del programa es que implícitamente el Gobierno dice que en 2027 comprará u$s4.900 millones al BCRA, cuyas reservas netas deberán crecer en la misma magnitud para absorber las compras sin registrar una baja. Si bien la autoridad monetaria logró refinanciar los créditos «repo», con lo cual redujo las necesidades para el próximo año, su capacidad para acumular reservas dependerá de las compras de divisas en el mercado de cambios.
«Creemos que compras del Tesoro por u$s5.000 millones reducirían la acumulación de reservas netas del Banco Central en 2027 a menos de u$s5.000 millones, aunque ese cálculo depende del balance de pagos, incluida la cuenta corriente y las salidas financieras, en un año electoral en el que las presiones hacia la dolarización podrían ser elevadas, dependiendo de las perspectivas electorales«, advierte.
Para el próximo año, el Gobierno contempla emisiones de deuda en pesos para rollear cerca del 100% de los vencimientos y captar u$s5.000 millones en el mercado local (u$s1.000 millones menos que este año), que a su vez permitirían comprar divisas. El bróker de bolsa considera que ambos supuestos parecen «razonables», teniendo en cuenta los montos obtenidos en 2026. Sin embargo, advierte que en un año electoral el rollover podría ser menor y la colocación de bonos en dólares podría ser más desafiante.
«Si el financiamiento local tanto en pesos como en dólares decepciona al mercado, probablemente el Gobierno tendría que recurrir a fuentes alternativas, como los mercados internacionales o préstamos de organismos bilaterales. En ese sentido, las perspectivas electorales jugarán un papel importante, aunque el ministro Caputo restó importancia a ese riesgo, probablemente confiando en el alto nivel de popularidad del presidente Milei para consolidar sus posibilidades electorales», afirma.
La consultora 1816 coincide en resaltar que el plan para 2027 implica que el BCRA debería seguir con las compras de dólares en el mercado de cambios si pretende que los pagos de deuda no generen una caída en las reservas netas. Otra presión sobre las reservas netas, destaca, serían los pagos de Bopreal del BCRA, que sin contar los que se dieron en garantía para los créditos «repo», sumarán entre u$s1.500 millones (si todos los strips se usan para el pago de impuestos) y u$s4.000 millones (si los tenedores de BPOB7 y BPOC7 buscan cobrarlos directamente en dólares).
Qué supuestos del programa financiero de 2027 lucen optimistas
Los analistas de PPI no objetan el programa financiero de este año, pero afirman que el de 2027 parece «un tanto optimista»: el equipo económico espera que el excedente que dejará 2026 (u$s3.700 millones) se complemente con una serie de ingresos proyectados:
- Nuevas compras de reservas al Banco Central por u$s4.900 millones
- Financiamiento adicional con organismos multilaterales (sin el FMI) por u$s4.200 millones (implica financiamiento neto de u$s1.900 millones)
- Refinanciamiento de los Bonares en el mercado local (incluyendo los pagos de capital de los viejos Bonares)
- Nuevas privatizaciones por u$s1.500 millones
- Emisión neta positiva en dólares en el mercado doméstico en 2027
- Renovación de u$s1.800 millones en bonos (entre capital e intereses) en manos del sector público
Para el equipo económico, alcanzar ese objetivo en el mercado interno no es demasiado optimista, ya que representaría el 100% de roll over de los pagos de capital de los bonos en dólares de legislación argentina (u$s4.900 millones).
«Sin embargo, si asumimos que el refinanciamiento del sector público se realizará mediante más títulos locales, el programa implica implícitamente un rollover mayor. De hecho, el ratio de refinanciamiento debería estar cercano a 1,4 veces respecto a los vencimientos de capital. En otras palabras, supone una emisión neta de deuda en el mercado local en 2027, más allá del mero refinanciamiento de los vencimientos», afirma.
En cuanto al objetivo de largo plazo de que Argentina ascienda a Investment Grade, que Caputo espera que se dé a finales de un eventual segundo mandato de Milei (2031), el bróker considera que, aunque no es imposible y hay precedentes en la región, luce ambicioso: tanto para S&P Global como para Fitch, ese nivel comienza en la calificación «BBB-«, mientras que Argentina, tras el reciente upgrade a «B-«, aún se encuentra seis escalones por debajo. Sin embargo, según Caputo, dos de las tres principales calificadoras afirmaron que el objetivo es alcanzable.
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ECONOMIA
Vacaciones de invierno 2026: cuánto cuesta una semana para una familia en los destinos más elegidos

El receso invernal lleva a miles de familias argentinas a analizar opciones para disfrutar una semana de descanso, enfrentando la decisión entre destinos nacionales y extranjeros en un contexto de inflación y fuertes diferencias de precios.
El presupuesto necesario para cubrir alojamiento, comidas, traslados y actividades varía considerablemente según la ciudad elegida y el tipo de viaje, lo que convierte la comparación de costos en un eje central para quienes proyectan viajar en julio. Factores como el valor de los pasajes, el precio del dólar, la estacionalidad y las características de cada destino inciden de manera directa sobre el gasto total y definen alternativas más o menos accesibles para una familia tipo que parte desde Buenos Aires.
El informe realizado por la Fundación Ecosur analizó en profundidad el costo de vacacionar durante una semana este mes para una familia tipo —dos adultos y dos niños— residente en Buenos Aires. El trabajo comparó los valores de la canasta total de vacaciones y la canasta estadía en cuatro ciudades argentinas —Bariloche, Mendoza, Salta y Córdoba— y cinco extranjeras: Miami, Punta Cana, Santiago de Chile, Río de Janeiro y Cancún. La canasta total incluyó alojamiento, consumo en destino, pasajes de ida y vuelta, y seguro médico (solo para el exterior), mientras que la canasta estadía consideró únicamente alojamiento y comidas, sin traslado ni seguro.
Según el relevamiento, Córdoba se posicionó como el destino nacional más económico considerando la canasta total, con USD 3.420 para una semana, mientras que Bariloche resultó el más caro dentro de Argentina, con USD 4.860. En valores intermedios quedaron Mendoza (USD 3.600) y Salta (USD 4.215). El precio de los traslados y el alojamiento explicó las principales diferencias: en Córdoba, los pasajes desde Buenos Aires resultan más baratos, lo que reduce el monto final. En Bariloche, el alojamiento influye de forma determinante en el mayor gasto.

En destinos internacionales, Miami encabezó la lista de opciones más costosas, con una canasta total de USD 8.107 para una semana. Le siguen Cancún (USD 6.713) y Punta Cana (USD 6.621). Bariloche superó en precio a Santiago de Chile (USD 4.480) y Río de Janeiro (USD 4.388), situándose por encima de estos destinos internacionales en la comparación general. Según Ecosur, vacacionar en Bariloche insume USD 370 más que en Santiago y USD 470 más que en Río.
Al analizar solo la canasta estadía —alojamiento y comidas—, Río de Janeiro y Cancún se destacan como las alternativas más accesibles entre todas las analizadas, con valores de USD 2.055 y USD 2.057 respectivamente. En contraste, Bariloche demandó casi USD 4.000 para cubrir esos gastos, superando incluso a Miami o Punta Cana. Mendoza y Punta Cana registraron costos intermedios, mientras que Miami y Santiago de Chile, con cifras cercanas a USD 2.600, exhibieron niveles similares en este aspecto.

Para el cálculo de alojamiento, Ecosur recurrió a plataformas como Booking y Despegar, seleccionando la mediana de hoteles tres estrellas, dos habitaciones con desayuno incluido y tarifas con impuestos. El relevamiento de comidas consideró menús en restaurantes y locales de comida rápida, ponderando diez comidas en restaurante y cuatro en locales rápidos, además de dos meriendas fuera del hotel. Cada comida en restaurante incluyó una bebida de 500 ml y un plato principal de carne con papas por persona.
El informe detalló que los costos de traslado para los destinos nacionales se basaron en la mediana de vuelos directos ida y vuelta en clase económica desde Buenos Aires, con datos de plataformas como Almundo, Despegar y TurismoCity al inicio de julio. Para destinos internacionales, el cálculo también sumó el seguro médico internacional de la categoría “Classic” según datos de Assist Card.
La diferencia entre la canasta total de destinos nacionales e internacionales respondió en gran medida al costo de los vuelos. Ecosur indicó que, si el viaje a destinos argentinos se hiciera en auto, los costos bajarían considerablemente y la brecha respecto a los destinos del exterior se ampliaría aún más.
El estudio señaló que el precio del alojamiento en Bariloche duplica al de Córdoba (USD 2.599 frente a USD 1.240) y supera ampliamente al de Mendoza y Salta. La demanda estacional en Bariloche durante el receso invernal y el aumento de precios en restaurantes y servicios inciden en esa diferencia.
El análisis de los destinos internacionales mostró que el valor del dólar y la competencia entre hoteles influyen en las tarifas. En Cancún, la presencia de sargazo en las playas impactó en la demanda y llevó a una baja en los precios de alojamiento. Por el contrario, Miami y Punta Cana se mantienen entre los destinos más caros debido al alto costo del transporte aéreo y la demanda de turistas internacionales.
A pesar de que Bariloche superó a algunos destinos extranjeros en el costo de alojamiento y comidas, la canasta total de vacaciones en la Argentina se mantuvo por debajo de la mayoría de los destinos internacionales, salvo Santiago de Chile y Río de Janeiro. Solo Córdoba, Mendoza y Salta ofrecieron alternativas más económicas que cualquier ciudad del exterior contemplada en el estudio.
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