ECONOMIA
Inflación rebelde: ¿la culpa es del «riesgo kuka» o Caputo le dio a la maquinita de pesos?

La matrícula de los colegios, la suba de la nafta por culpa de la guerra, el ajuste de las tarifas de servicios públicos, un aumento inesperado en la carne… Todo eso apareció mencionado por Javier Milei, Toto Caputo y los principales funcionarios del equipo económico a la hora de explicar el feo 3,4% que registró el IPC de marzo.
Pero esos argumentos escapan al factor que históricamente los libertarios señalaron como el verdadero y único causante de la inflación: el exceso de emisión monetaria. Y es por eso que, en este momento, el debate entre los economistas volvió a las raíces: ¿hubo un «efecto maquinita» que generó la inflación actual o hay que atribuir todo, como dice Caputo, a la caída en la demanda de pesos generada por el «riesgo kuka»?
No es un debate fácil, porque implica ponerse de acuerdo en cuál es la definición relevante de «dinero». Así, la que suele considerar el gobierno, que es el M2 transaccional privado -incluye circulante, cheques, y depósitos a la vista- apenas subió un 20,4% en un año y se achicó un 0,5% en marzo, según el último reporte monetario del Banco Central.
En cambio, si se toma en consideración el agregado M3 -agrega, además de los medios de pago, todos los depósitos del sistema financiero, como los plazos fijos-, entonces los números empiezan a parecerse más a los que marca el IPC: la cantidad de dinero subió 32,1% interanual, mientras la inflación acumulada de 12 meses fue de 32,6%. En el primer trimestre del año, el M3 subió nominalmente un 3,1%, frente a un IPC acumulado de 9,4%.
La discusión respecto de cuál es el número relevante parece interminable y es de índole muy técnica. Básicamente, quienes priorizan el dinero transaccional afirman que los pesos que están inmovilizados por los encajes del BCRA o la absorción vía bonos del Tesoro.
Y Caputo ha demostrado ser cuidadoso en cuanto a no dejar pesos «sueltos» en el mercado: en las últimas licitaciones del Tesoro no se contentó con «rollear» los vencimientos de deuda, sino que además colocó más bonos para absorber circulante. Es así que, con una emisión de letras por $3 billones, neutralizó el efecto expansivo que tuvo el afloje del BCRA con la normativa de los encajes.
¿El plan inflacionario no se mancha?
En todo caso, si algo dejó en claro Milei es su rechazo vehemente a resignarse a una inflación alta para ayudar a que la economía crezca con más vigor. De hecho, su postura doctrinaria es que esas dos variables no son compatibles.
«Si generar inflación generara crecimiento, Argentina tendría que ser una potencia mundial», fue la expresiva definición del presidente en la charla que dio ante un auditorio de empresarios de capital estadounidense, justo el día en que se dio a conocer el IPC de marzo.
Es decir, que en una economía con precios en alza había mayores probabilidades de mantener los puestos de trabajo y que, por el contrario, en situaciones de estabilidad crecía el riesgo de que los ajustes se produjeran no en el nivel de los salarios sino en la cantidad de gente empleada.
A pesar de que Milei defenestra esta teoría, cuya validez fue refutada por Milton Friedman -uno de los ídolos del presidente argentino- lo cierto es que incluso en Estados Unidos ha habido demostraciones de su vigencia a nivel político. Tanto que hasta economistas que han sido o son actualmente consultores del gobierno recomiendan avanzar lento con la caída inflacionaria, para no correr el riesgo de una recesión y de tener que recurrir a tasas de interés muy altas.
El miedo al «lado B» de la compra de dólares
El diagnóstico de Caputo fue claro respecto de lo que estaba pasando en la economía: se había producido una abrupta caída en la demanda de pesos en los meses previos a la elección legislativa, como consecuencia del «ataque político» y los «intentos de desestabilización» impulsados por la oposición al aprobar en el Congreso leyes que ponían en riesgo el equilibrio fiscal. La prueba que esgrime el gobierno es la masiva dolarización adoptada por los ahorristas durante esos meses, que llegó al nivel récord de la mitad de la base monetaria.
Sin embargo, el impulso inflacionario continuó fuerte a pesar de la amplia victoria electoral del gobierno. Y el índice de riesgo país -que en las perspectivas del gobierno debería haber caído al entorno de 400- rebotó hasta superar los 630 puntos a fines de marzo.
Fue en ese punto cuando surgieron algunas advertencias respecto de si podría ser el propio Banco Central, al embarcarse en una masiva compra de dólares, el que estuviera presionando la inflación. Los u$s5.500 millones acumulados por Santiago Bausili en lo que va del año tienen como contrapartida una inyección de $8 billones en la economía.
Quien expresó más explícitamente ese temor fue el propio presidente Milei, que en una reunión con inversores de Wall Street se mostró optimista sobre el flujo de divisas que ingresaría a la economía argentina, tanto por exportaciones como por inversiones. En aquella ocasión le auguró a Bausili que «le iban a salir dólares por las orejas», e inmediatamente le advirtió que tuviera cuidado extremo en que esa compra de divisas «no se vaya a los precios».
No era la primera vez que Milei había dejado entrever ese temor. De hecho, cuando hasta el Fondo Monetario Internacional le reclamaba que acumulara reservas, el presidente había dicho que no iba a sacrificar su objetivo de baja de la inflación ni iba a propiciar un salto devaluatorio para cumplir con el objetivo de comprar reservas.
Las advertencias sobre la tasa de interés
Pero, finalmente, ese temor también quedó disipado. El propio Milei explicó que la clave era que se estaba recuperando la demanda de pesos y que, por lo tanto, cuando el BCRA compraba dólares, era porque el mercado tomaba esos pesos para las transacciones.
La prueba, desde ese punto de vista, era que el tipo de cambio no sólo no subía sino que iba en caída. Y, además, las tasas de interés se comprimían, con lo cual tampoco era de recibo la crítica sobre que la estabilidad cambiaria solamente se sostenía gracias al «carry trade».
Fue un punto discutido, porque varios economistas de línea ortodoxa acusaron al BCRA de ir demasiado lento en su compra de dólares. Entre ellos, el influyente Domingo Cavallo, que dijo que no había que temer a un salto inflacionario ni devaluatorio. Pero hizo una advertencia: esos dólares no deben terminar en el pago de deudas del Tesoro ni de los gobiernos provinciales -que, de hecho, es lo que está ocurriendo ahora-.
«Para que la única emisión monetaria sea la destinada a acumular reservas en el Banco Central, es necesario que los vencimientos de intereses y capital de la deuda en pesos también se financien con superávit fiscal primario o con nuevo endeudamiento, pero nunca con emisión monetaria del Banco Central», sostiene Cavallo.
Pero advierte que no alcanza con acumular reservas, sino que hay que evitar hacerlo al «estilo Sturzenegger». Afirma que la experiencia de la gestión macrista es que aprovechar la entrada de capitales de corto plazo y manipular la tasa de interés para mantener anestesiado al dólar desemboca en una crisis cambiaria. Por eso, sugiere que, además de eliminar el cepo cambiario residual, debe prohibirse que el Tesoro y los gobiernos provinciales se endeuden a tasa fija.
«Sólo podrán hacerlo en pesos ajustables por inflación o por tipo de cambio y por plazos mayores a seis meses», propone, como forma de impedir el cíclico regreso de la bicicleta financiera.
Al final, ¿hubo maquinita?
Las críticas no terminan ahí, porque también hay economistas que afirman que el gobierno, contrariando su propio discurso, recurrió a la «maquinita de emitir» y luego quiso disimular el efecto de su mala decisión al echarle las culpas al «riesgo kuka».
El origen de esas críticas está en el acuerdo alcanzado con el FMI hace un año. En aquel momento, aprovechando la asistencia con «dólares frescos», se canceló una antigua deuda que el Tesoro mantenía con el Banco Central, y que figuraba como una «letra intransferible» por u$s14.000 millones.
Pablo Quirno, actual canciller -y entonces secretario de Finanzas-, anunciaba que de esa forma, se ponía final a «un pagadios utilizado por gobiernos kirchneristas para apropiarse de las reservas del BCRA».
Sin embargo, cuando la parte más ortodoxa del mercado esperaba que ahí terminara la operatoria, se produjo una medida que levantó polémica: el BCRA giró utilidades al Tesoro por $11,7 billones -equivalente a unos u$s10.000 millones, según el tipo de cambio de ese momento. El argumento oficial era que el BCRA había saneado su balance gracias a la eliminación de pasivos y a la valorización de bonos en su haber.
Gracias a esa situación, explicaba en ese momento Federico Furiase -hoy secretario de Finanzas- se ayudaría al Tesoro a saldar vencimientos de deuda. Y, como el remanente quedaría depositado en la cuenta que el Tesoro tiene en el BCRA, el efecto monetario sería neutro.
Un año después, reaparecieron las críticas en el sentido de que esa medida fue un uso disimulado de la «maquinita». Por caso, el consultor Christian Buteler argumenta que la aceleración inflacionaria ocurrida en la segunda mitad del año pasado «es el costo matemático de intentar absorber ese excedente».
Esa expansión implicó un salto de 26% en la base monetaria amplia -que incluye también títulos de deuda pública-, lo que lleva a los críticos a afirmar que «la emisión de ayer es la inflación de hoy».
Una alarma en el plano fiscal
Finalmente, hay otro factor que también es objeto de un debate técnico, pero relevante: si el gobierno contabiliza en forma correcta el costo financiero por los intereses que generan las letras capitalizables. La acusación de los críticos es que, si se aplicara otra metodología de medición, el superávit financiero se transformaría rápidamente en un déficit.
Como si esa polémica fuera poco, además, hay una alarma encendida por el hecho de que van ocho meses consecutivos de caída interanual real en la recaudación de ARCA. Esto hace que el gobierno dependa más de la «motosierra» para sostener el superávit fiscal, que muestra una tendencia a adelgazar todos los meses.
De hecho, el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que mensualmente releva las cuentas de la administración central en «base devengado» y no «base caja» -es decir, sobre los gastos hechos pero no necesariamente ya pagados-, ya informó que en marzo se volvió al déficit primario.
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ECONOMIA
Los autos que compran los argentinos: competencia feroz para ver qué modelos entrarán en el top 10 de los más vendidos en 2026

Aunque con diferentes volúmenes de acuerdo a sus modelos, los diez primeros puestos del ranking de ventas del mercado automotor argentino de 2026 parece encaminarse a repartir simétricamente la tabla entre cinco automotrices.
Toyota, Volkswagen, Ford, Stellantis y Chevrolet tienen dos modelos entre los más vendidos, y a medida que el año siga “caminando” parecen encaminados a estabilizarse en esas posiciones. Los resultados del primer trimestre confirman la tendencia, aunque todavía con algún ajuste pendiente para los próximos meses, cuando un modelo en particular, empiece a hacerse fuerte en su segmento.
Toyota lidera con su pickup Hilux y espera el resultado de ventas del nuevo Yaris Cross, que de ese se trata, para saber cuál será el otro modelo que empuje a la marca a pelear por mantenerse como la de mayor volumen de ventas entre los fabricantes.
Stellantis tiene un modelo de cada una de sus dos principales marcas como el Fiat Cronos y el Peugeot 208, que se alternan un mes cada una por ser el mejor del grupo industrial.

Volkswagen ya hizo pie con el nuevo VW Tera como su punta de lanza, y confirma a la pickup Amarok como su otro gran producto.
Ford creció fuertemente con Territory como complemento casi a la par de su camioneta nacional Ranger, que recién en marzo pudo superar en ventas al SUV que llega importado de China.
Y finalmente, General Motors mostró la más fuerte recuperación en el mercado, manteniendo a su “joya nacional” Chevrolet Tracker en la lista de los 10 más vendidos y sumando el Onix sobre el que se concentraron especialmente para competir con los autos compactos nacionales.
Los números alcanzados entre enero y marzo muestran a Toyota Hilux líder con 7.819 unidades, seguida por el Peugeot 208 con 7.077 y el Fiat Cronos con 7.042. La paridad entre los dos autos compactos de Stellantis es asombrosa y parece más una jugada de ajedrez planificada que una respuesta del mercado.

En cuarto lugar está el Ford Territory con 5.808 patentamientos y detrás suyo la Ford Ranger con 5.466 en otra estrategia que parece orquestada por la propia terminal. Sexto está el Volkswagen Tera con 4.784 autos y con la sombra de su “hermana mayor”, la VW Amarok que sumó 4.490. Y finalmente, en los puestos octavo y noveno están los autos de GM, con Chevrolet Tracker delante de Onix, con 4.233 y 3.769 respectivamente.
El puesto que queda en disputa es el décimo, que tiene varios candidatos que probablemente se intercambien esa última posición durante los próximos meses. Actualmente el décimo auto es el Peugeot 2008 con 3.680 unidades, seguido por el VW Polo con 3.468, el Toyota Yaris con 3.196 y el Renault Kwid con 3.123, el Toyota Corolla Cross con 3.116 y el VW Taos con 3.028.

Todos estos modelos venden entre 900 y 1.00 autos por mes, algo que ni el Peugeot 2008 ni el VW Polo tienen de promedio, por lo cual, si se mantienen las proyecciones, deberían superarlos en los próximos dos meses. El Toyota Yaris Cross es el otro modelo que también mostró ventas superiores a las 1.000 unidades en su primer es, pero al no tener ventas en enero y febrero, tendrá que remontar un déficit de 2.300 unidades de a 200 o 300 autos por mes, lo que probablemente le impida llegar al top 10 del año antes del último trimestre.
Las marcas chinas es el otro foco de atención del año. En los primeros tres meses de 2026 totalizaron ventas por 11.141 unidades en total, con un modelo como líder indiscutido desde el año pasado, el Baic BJ30, que alcanzó los 2.093 unidades. En segundo lugar está el BYD Song Pro con 1.284, y el tercero es el Haval H6 con 881 patentamientos. Los diez autos chinos más vendidos se completan con BYD Dolphin Mini, Chery Tiggo 7, Haval Jolion, BYD Atto 2, Baic X55, MG ZS y MG3.
ECONOMIA
El FMI anticipó que la inflación en Argentina bajará en los próximos meses

En medio de las reuniones de primavera que el Fondo Monetario Internacional (FMI) lleva adelante en Washington, uno de sus principales funcionarios para la región trazó un panorama relativamenteoptimista sobre la evolución de la inflación en la Argentina.
Se trata de Luis Cubeddu, vicedirector del Departamento del Hemisferio Occidental, quien anticipó que el proceso de desaceleración de precios podría consolidarse en el corto plazo.
El FMI anticipó que la inflación puede bajar en los próximos meses
«Estamos proyectando que se producirá un proceso de desinflación en los próximos meses. Los indicadores de alta frecuencia de abril sugieren que así es», afirmó el economista durante una conferencia de prensa brindada este viernes. Según explicó, esta tendencia estaría respaldada por un conjunto de políticas económicas que el organismo considera consistentes con ese objetivo.
En ese sentido, destacó la implementación de «un ancla fiscal muy fuerte cuya credibilidad se ha mejorado», y también remarcó «mejoras en el marco de política monetaria que ayudarán a apuntalar un proceso de re-monetización de la economía». Estas definiciones se alinean con la visión del organismo y del Gobierno argentino, que sostiene que el fenómeno inflacionario tiene un origen principalmente monetario, lo que implica mantener una política restrictiva para consolidar la baja de precios.
Al analizar el dato más reciente, Cubeddu se refirió al 3,4% registrado en marzo y lo vinculó a factores puntuales. Entre ellos mencionó el encarecimiento global de la energía, los ajustes estacionales —como los vinculados a la educación— y las actualizaciones de precios regulados. En este último punto, subrayó que responden a la decisión oficial de «abordar algunos de los desajustes de precios relativos que existen en la economía».
De cara a los próximos meses, el funcionario del FMI señaló que las expectativas juegan un rol clave en la dinámica inflacionaria. «Las expectativas de inflación a doce meses vistas siguen estando relativamente bien ancladas y se sitúan en torno al 25%», indicó, un nivel que coincide con las proyecciones del organismo para este año.
En paralelo, Cubeddu también se refirió a la estrategia de financiamiento que está llevando adelante el país. Según detalló, «las autoridades están siguiendo una estrategia multifacética, y esa estrategia multifacética tiene diferentes componentes». Entre ellos enumeró la búsqueda de financiamiento en dólares dentro del mercado local, la venta de activos estatales, el uso de instrumentos como los repos del Banco Central y el acceso a créditos otorgados por bancos comerciales con respaldo de organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Qué dijo sobre el regreso a los mercados internacionales
En esa línea, el economista sostuvo que, si se mantiene este esquema junto con la acumulación de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina, el país podría mejorar gradualmente su acceso al financiamiento internacional.
«Veríamos una reducción de los diferenciales (de tasas) y, con el tiempo, un acceso oportuno y más sostenible a los mercados internacionales de capital«, explicó. Además, anticipó que el Banco Central podría sumar al menos u$s8.000 millones en reservas netas durante 2026.
Consultado sobre una eventual modificación del índice de inflación, el funcionario descartó cambios en el corto plazo: «no es una cuestión que se encuentre en discusión», y recordó que el propio Gobierno señaló que cualquier actualización se evaluará una vez que el proceso de desinflación esté más consolidado.
Por su parte, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Nigel Chalk, también se refirió al caso argentino y valoró los avances recientes. Consideró que el acuerdo alcanzado a nivel técnico en la segunda revisión del programa «es un resultado muy bueno tanto para Argentina como para el Fondo», y destacó el trabajo conjunto con el Gobierno.
Los elogios por la acumulación de reserva
Chalk puso el foco en algunos hitos que, a su entender, refuerzan la estabilidad macroeconómica, como la aprobación del Presupuesto 2026, la reforma laboral y la acumulación de reservas. Además, subrayó mejoras en la operatoria del Banco Central y los esfuerzos por reducir distorsiones, abrir la economía y elevar la productividad.
En el plano internacional, el respaldo a la Argentina también se reflejó en nuevos anuncios de financiamiento. El FMI confirmó recientemente un acuerdo técnico que habilita el acceso potencial a cerca de u$s1.000 millones, sujeto a la aprobación del directorio.
A esto se suman iniciativas de otros organismos: el Banco Interamericano de Desarrollo proyecta un apoyo que podría superar los u$s7.200 millones en 2026, mientras que el Banco Mundial analiza otorgar garantías por u$s2.000 millones para facilitar el refinanciamiento de deuda privada en mejores condiciones.
En conjunto, estos movimientos reflejan un escenario en el que el frente externo muestra señales de fortalecimiento, en paralelo con un programa económico que, según el FMI, podría empezar a traducirse en una desaceleración más clara de la inflación en los próximos meses.
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ECONOMIA
Cortado el servicio en la línea R3, entre La Garriga y Ripoll, por robo de cable de cobre Por EFE

Barcelona, 18 abr (.).- El servicio de Rodalies de la línea R3, en el tramo comprendido entre La Garriga (Barcelona) y Ripoll (Girona), se encuentra cortado este sábado por un robo de cable de cobre, ha informado Renfe.
Los técnicos del gestor ferroviario Adif trabajan esta mañana en la reposición del cableado de cobre en la zona del robo para poder retomar el servicio en las próximas horas.
Como consecuencia de ese robo, el tráfico de los trenes de la línea R3 queda, por tramos, de la siguiente manera: el servicio entre L’Hospitalet y Montcada i Reixac lo suplen los trenes de la línea R4, que en ese trayecto coinciden en recorrido; entre Montcada y Ripoll, en autobús; y de Ripoll a Puigcerdà/La Tour de Querol, también en autobús.
Por su parte, los primeros trenes de la línea R1, en el tramo comprendido entre El Masnou y Mataró, tampoco han podido circular por la proximidad a la vías de un incendio. Esta mañana, los convoyes ya han recuperado el servicio en esa zona.
Esta noche, entre las 22:00 y las 06:00 horas, por mantenimiento de la infraestructura, el servicio de la R1 entre Blanes y Maçanet-Massanes se prestará por carretera.
En la R2 Sud, hay dos trenes por hora y sentido entre Sant Vicenç de Calders i Garraf por obras de mejora en la infraestructura entre Garraf y Sitges.
En la línea R4, hay un servicio complementario por carretera entre Terrassa-Estació del Nord y Manresa, mientras que en la R8 hay también servicio alternativo en autobús entre Martorell Central y Rubí Can Vallhonrat.
La R11 presta servicio en tren en todo el recorrido, desde Barcelona Sants hasta Portbou, mientras que en las R13, R14, R16 y R17 hay servicio alternativo por carretera entre Sant Vicenç de Calders y El Prat por las obras en la infraestructura entre Garraf y Sitges.
En la R14, entre Riba‑roja d’Ebre y Reus hay también servicios alternativo con paradas intermedias, mientras que en las RT1, RT2, RL3 y RL4 hay servicio ferroviario.
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