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Una guerra entre tres familias

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El Presidente explora la salida del laberinto en el que está. Esa infame dificultad la crearon sus propios allegados, no su opositores fragmentados ni sus amigos complacientes. Sea como fuere, en los últimos días pareció abrirse un tiempo en el que los protagonistas de la interminable lucha interna decidieron jugar a todo o nada. Javier Milei es impotente ante esas discordias: no quiere prescindir de su principal asesor, Santiago Caputo, porque el jefe del Estado reconoce cierta dependencia política y electoral con respecto de su colaborador, y porque nunca excluirá del gobierno libertario a su todopoderosa hermana, Karina, que es en los hechos la jefa política de la administración.

Ellos son los generales de la batalla perpetua. En la única franja del gobierno federal donde Karina no manda es en la economía, un territorio exclusivo y excluyente del propio Milei y de su ministro de Economía, Luis Caputo. Tampoco Santiago Caputo se atrevió nunca a hurgar donde mandan el Presidente y su tío. Por eso, es entre las costuras política donde se libra la guerra interna entre uno de los hombres más fuertes de la administración y la no menos influyente hermanísima. Dicen quienes hablan con Santiago Caputo que este se cansó de que el karinismo anduviera difundiendo su próxima finitud política. Fue él quien decidió meterse en el campo de batalla para matar o morir.

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Las últimas escaramuzas los involucró indirectamente a los dos principales protagonistas de la batahola, aunque ambos se escondieron detrás de la figura de Martín Menem, el karinista presidente de la Cámara de Diputados. Un mensaje en X atribuido al asesor Caputo reveló que la cuenta @PeriodistaRufus, también de la infaltable X, es controlada por el titular de Diputados y que en ella se hacen frecuentes críticas a la marcha de la situación económica y varias diatribas más contra las gestiones políticas de Patricia Bullrich, de Sandra Pettovello y del propio ministro Caputo.

Menem había asegurado en esa supuesta cuenta suya que Santiago Caputo está en “caída libre” y calificó de “impresionante el liderazgo” de Karina Milei, a quien responden políticamente tanto el presidente de la Cámara de Diputados como su primo, Eduardo “Lule” Menem, el principal colaborador de la secretaria general de la Presidencia. Martín Menem aseguró luego que esa cuenta no le pertenece, a pesar de lo que dice Santiago Caputo (o de lo que diría).

La guerra civil del mileísmo se dirime entre tres familias políticas: los Milei, los Caputo (Santiago y su hermano, Francisco) y los interminables Menem. El resto de los mortales no sabe nunca qué cuenta de X es de quién ni, a veces, qué es lo que se quieren decir. Las versiones insisten y se repiten: es Caputo el sobrino quien decidió jugar a todo o nada, cansado ya de que anuncien su funeral político. Pero sabe dos cosas. Una: que es poco probable que el Presidente lo eche de sus cercanías. La otra: que la batalla con Karina no terminó ni terminará en un tiempo previsible.

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Santiago Caputo es la única persona que se atrevió a desafiar a la hermana presidencial sin morir en el intento. Por mucho menos, otros funcionarios fueron eyectados de la administración; también es cierto que Karina Milei es el único integrante del Gobierno que se animó a desafiar al omnipotente asesor. De hecho, uno de los motivos por los que Guillermo Francos debió abandonar la jefatura de Gabinete fue porque le había recordado públicamente a Santiago Caputo que el poder conlleva el requisito de la responsabilidad administrativa. En síntesis, Francos dijo que Caputo no tenía firma en el Gobierno (es empleado solo por un contrato como asesor monotributista), pero contaba con mucho poder en varias dependencias de la administración.

Versiones inmejorables señalan que el Presidente le hizo a Francos el reproche de haber difundido esas verdades en la definitiva conversación política que tuvieron, durante un sábado de la última primavera. Como se ve, es una lucha condenada en principio a no tener vencederos ni vencidos. Pero, ¿fue Menem el autor intelectual de semejante empujón político al amigo presidencial o no lo fue, como él asevera? Fuentes de la Cámara de Diputados que ni siquiera pertenecen al partido gobernante aseguran que la deducción de Santiago Caputo es cierta.

“Esa cuenta de X es de Martín y sus administradores cometieron un error garrafal que los dejó expuestos”, señalaron. La inferencia entonces es demasiado clara: Santiago Caputo sabía que le estaba hablando a Karina Milei cuando arremetió contra Martín Menem, y este sabía que estaba anunciando la caída política del asesor, a quien Milei calificó en su momento de “verdadero arquitecto” de su triunfo electoral, que no tolera a Karina Milei.

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Vale la pena hacerse una pregunta: ¿qué sucede con Karina Milei para que despierte tantas y tan grandes emociones políticas? Silencio. De ella no se habla en los pasillos del palacio, salvo en los lugares donde manda Caputo, pero este lo hace a través de vicarios y contra vicarios.

Santiago Caputo, Karina Milei, los Menem y los trolls que supuestamente responden al influyente asesor son los soldados de un enfrentamiento que se permite todo, menos matar. El tío Caputo anda entreverado con sus propias contradicciones; el canciller Pablo Quirno trata de inyectarle una dosis de coherencia a la política exterior; Pettovello es la ministra más eficaz de la administración, pero hizo votos de silencio y es ajena a cualquier guerra, sea entre propios o contra ajenos, y Bullrich, dueña de un fino olfato político, está presintiendo que las cosas pueden no salir bien.

La senadora, que tiene un cargo político encumbrado en el Congreso con mandato inamovible por seis años, ya no depende de un decreto de Milei para tener poder. Tal vez por eso se siente capaz de pedir públicamente que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, explique cómo consiguió cuantías de dinero que antes no tenía. Adorni es un recluta de Karina Milei. Pero la lucha interna de Patricia Bullrich es otra lucha, que nada tiene que ver con la guerra entre Karina Milei y Santiago Caputo, aunque la senadora no fue cercana nunca a la hermana presidencial.

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Fuentes seguras de la Casa Rosada afirman que la senaduría de Bullrich fue una maniobra perfecta de Karina Milei para sacarla de las vecindades del Presidente y sacársela ella de encima. El problema de Karina es que la senadora Bullrich tiene razón cuando reclama que Adorni rinda cuentas de su patrimonio frente a la sociedad. Su silencio y sus rodeos no pueden durar mucho más tiempo sin correr el riesgo de despertar la indignación social. Pero el caso Adorni, su peculio y sus viajes forman parte de otra batalla dentro de la guerra que desgasta al mileísmo.

No hay paz y, para peor, esas hostilidades entre militantes de un mismo espacio político suceden ante una sociedad asediada por la inopia económica, por la pérdida de confianza en el futuro y por cierta decepción ante la gestión presidencial. Todo tiene su explicación. ¿Por qué sucede todo eso, entonces? Milei no tiene una oposición sólida.

El peronismo es un archipiélago que carece de liderazgo, de proyecto serio y, por primera vez, de ambición de poder; el Pro de Mauricio Macri ya explicó que coincide con las políticas fundamentales de la administración y que sólo se dedicará a marcar los errores que se cometen dentro de esas líneas gubernamentales, y el radicalismo con más predicamento nacional (el de Mendoza, con la jefatura del gobernador Alfredo Cornejo, o el cordobés) está más dispuesto a estar cerca que lejos de Milei.

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¿Es por eso que Milei zamarrea al periodismo un día sí y otro también? Tal vez. Pero más allá de lo que dice sobre el periodismo, que es reiterativo aunque cambie o intercale sus ofensivas palabras, importa lo que acaba de señalar sobre la presunta inocencia de José Luís Espert en el caso de complicidad con Federico “Fred” Machado, quien confesó ante la Justicia norteamericana que es culpable de lavado de dinero y de estafas millonarias. Machado hizo esa confesión (después de haberse declarado “no culpable” de ningún delito) a cambio de que no lo acusen de complicidad con el narcotráfico. Milei insultó al 95 por ciento del periodismo, según aclaró con precisión, porque la prensa había señalado la sospechosa cercanía de Espert con alguien acusado de pertenecer al narcotráfico.

Espert es un economista liberal que en su momento refutó con coraje al kirchnerismo durante el auge de este, pero eso no lo convierte en inocente, como dice el Presidente. Si el juez norteamericano aceptara la confesión de Machado (cosa que todavía debe definirse en la justicia norteamericana), Espert habrá sido cómplice de alguien que lavó dinero, mal habido por naturaleza, y cometió importantes estafas. Espert cobró 200.000 dólares de Machado por razones que nunca se aclararon y, según constató la Justicia argentina, viajó al menos 35 veces en aviones del encartado en los Estados Unidos.

Es probable que Espert no haya sabido de las correrías de Machado y que este haya hecho todo eso a espaldas del frustrado candidato libertario a diputado nacional. Sin embargo, un político (o un economista en este caso) tiene el deber de averiguar de dónde sale el dinero que recibe, aunque se trate de honorarios por trabajos privados. Cualquier santo hubiera desconfiado de tanta generosidad.

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Quizás nadie le explicó al jefe del Estado que lavar dinero y perpetrar estafas son delitos graves y que, por eso, la causa judicial abierta en la Argentina contra Espert no se cerrará. No era momento de defenderlo, todavía al menos. Frente a tantos errores autoinfligidos y a tantos equívocos en las epístolas presidenciales, la opción electoral que existe hasta ahora es el único estímulo del oficialismo. Esa deducción también es muy probable. Un sector significativo de la clase media prefiere a Milei y sus errores si la alternativa es regresar a lo que ya fue.




Joaquín Morales Solá,Conforme a

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Milei mantiene tres ventajas para 2027, a pesar de todo

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El nivel de actividad, el salario real, el empleo formal y el consumo siguen entre las deudas pendientes del modelo libertario. Pero Javier Milei avanza hacia el año electoral con tres ventajas competitivas. ¿Cómo es posible? Hay una respuesta obvia y es la falta de una oposición con chances de ganar, tanto en la dialoguista como en la más dura. Pero eso no es lo único que le juega a favor a Milei. Hay tres puntos que le dan ventaja, al menos por el momento, que en realidad son las piezas centrales del rompecabezas de esa oposición desflecada.

Primero, el dogmatismo de la narrativa económica de Milei de la que se deriva una propuesta clara para el votante. Ayer, en una entrevista radial, Milei aprovechó incluso el anuncio del Premio Nobel de Economía para reforzar la legitimidad de su modelo económico: insistió con que lleva adelante una estabilización macroeconómica que integra componentes microeconómicos. Fue una respuesta política a la oposición, pero también a Patricia Bullrich, la insider de tono más opositor. Después del encuentro de dos horas y media con Bullrich el jueves pasado, el off the record se preocupó por filtrar una línea: “El modelo no se rompe”.

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El segundo punto es la voluntad política férrea de su modelo personalista: la centralidad de Milei en La Libertad Avanza funciona como un escudo protector de los lineamientos de su gestión, algo que el kirchnerismo no puede mostrar, fragmentado por la disputa por la conducción política. “Tenemos una relación simbiótica con Toto Caputo; es literalmente simbiótica”, dijo Milei ayer, en la entrevista de Radio Mitre con Eduardo Feinmann, para sintetizar la calidad de su vínculo con Luis Caputo y disipar las versiones sobre su apartamiento del Ministerio de Economía. Una especie de “Toto es Milei” que hace las dos cosas: ratificar el rumbo y dejar claro el peso de la autoridad presidencial a la hora de ordenar el poder libertario. En el kirchnerismo no queda nadie que esté en condiciones de pronunciar una afirmación con semejantes efectos, ni siquiera Cristina Kirchner.

Hay una tercera ventaja competitiva del mileísmo en el poder: un tiempo que le juega a favor a Milei. Comparado con la cantidad de años y de oportunidades de gobierno que tuvo el kirchnerismo, el aporte de Milei a la crisis estructural todavía está en discusión. ¿Tres años de gestión, o casi cuatro cuando llegue la hora de votar, le alcanzarán al votante para querer sacarse de encima ese modelo? ¿Se habrán agotado entonces las expectativas sobre Milei y habrá lugar para seguir sumando más años de experiencia kirchnerista? Con las opciones que ofrece el kirchnerismo hoy, el panorama se presenta dudoso.

Claridad, divino tesoro

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Milei ofrece algo a los tiempos presentes que se ha vuelto una rareza: claridad y certezas en su visión del mundo justo cuando la época trae incertidumbre. Su principal ventaja competitiva frente al kirchnerismo y también al macrismo reside en la impertinencia con la que cree tener todas las respuestas sobre los problemas endémicos de la Argentina. Y eso a pesar de resultados magros en frentes clave de un plan económico que todavía no termina de arrancar.

Comparado con Kicillof o Massa, y otras terminales del peronismo-kirchnerismo obligadas a disimular sus cartas después de tantos años de fracaso económico, Milei todavía tiene margen para la certeza frente a la sociedad. Hay un mensaje que se preocupan por filtrar desde Casa Rosada y que Milei suele ratificar en público que va por ese lado: “No voy a entregar las ideas por el resultado electoral”.

Los economistas Robert Hall y Michael Woodford ganaron el Nobel de Economía por su trabajo sobre “los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”. Milei se apuró en inscribirse en esa saga. “Son modelos neokeynesianos que tienen microfundamentos. Por eso son neokeynesianos: los keynesianos modelo Ford T no incorporaban microfundamentos, no incorporaban restricciones de presupuesto”, interpretó ante la noticia del Nobel de Economía. Trazó un puente entre Milton Friedman y los neo keynesianos y se reservó un lugar para sí mismo: “Yo fui profesor de microeconomía durante veinticinco años. Si hay alguien que sabe de microeconomía, soy yo”, aclaró. Montado sobre el Nobel, Milei avanzó con la batalla cultural económica para desactivar a la oposición que cuestiona la falta de impacto del plan de estabilización mileísta en la industria, la construcción, el consumo y el metro cuadrado de la gente, pero también le habló tácitamente a Bullrich, que desde dentro del Gobierno presiona también con ese reclamo: una corrección neodesarrollista para el modelo Milei.

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Con su análisis, Milei descarta la necesidad de una corrección de sesgo microeconómico: la microeconomía, asegura, ya está integrada en su modelo. “A usted mucho la micro no le gusta”, le planteó Feinmann. Milei avanzó con una negativa rotunda: “No es cierto. En lugar de hacer una macroeconomía berreta como hacen los economistas argentinos, yo hago equilibrio general intertemporal. O sea, miro todos los agentes, miro todos los mercados, tanto en el presente como en el futuro”.

Comparado con el macrismo residual y lo que fue Juntos por el Cambio, Milei sigue representando una vocación político económica férrea de sostener el núcleo duro de sus ideas a pesar de las demandas para relativizarlas. Un contraste con una presidencia de Pro que puso freno al cambio de paradigma político cultural y siguió alimentando el tamagotchi de las intermediación de los planes sociales y puso gradualismo en la baja del déficit.

En el presente, las propuestas económicas del macrismo no logran diferenciarse del mileísmo que las digirió hasta volver superflua esa opción política. Y sus banderas republicanas terminan replegándose ante la realpolitik de la defensa de la macro. En el kirchnerismo actual reina la incoherencia: en 2024, el kirchnerismo pasó por un atisbo de autocrítica por su apego al déficit y la inflación, cuando el ordenamiento macro y el crédito reactivaron la economía mileísta, pero hay regreso a viejas consignas en estos meses de desafíos para el Gobierno.

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Le quedan a mano una serie de causas que terminan deshilachadas o estancadas: morosos, desdibujados; discapacidad, lo mismo; universidad, al alza con la marcha universitaria, pero estancada con la estrategia de apelaciones judiciales y el desapego para incumplir cautelares que el Gobierno exhibe sin pudor.

Milei es conducción

“Albertítere”. Así se refirió Milei a Alberto Fernández en la entrevista de ayer. Un síntesis del defecto que acorrala al kirchnerismo, la falta de “conducción”, en lenguaje peronista, que ordene esa interna y consolide su propuesta económica. Ese problema de conducción no pesa sobre la gestión de Milei.

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Por el momento, el modelo perokirchnerista se organiza en base al “no” al modelo Milei. Pero esa definición por la negativa no alcanza como horizonte claro ni hay confianza en que el eventual candidato presidencial de 2027 asegure una gestión que no se tupamarice. Está fresca la memoria del internismo durante la presidencia de los Fernández y de Sergio Massa con el punto culminante de Máximo Kichner y sus huestes votando en contra del acuerdo con el FMI en el Congreso mientras la oposición dialoguista le daba los votos salvadores.

Ayer mismo lo dejó claro Alberto Fernández en una entrevista: “Cristina era una vicepresidenta con un peso muy importante, sin duda, pero también se encontraba con un presidente que no compartía todas sus miradas. Si cada uno hubiera tenido el rol que tenía, hubiera sido más fácil. No le hizo caso a Cristina, no la escuchó a Cristina, decían. Si le hubiera hecho caso a lo que Cristina decía, capaz que estábamos muy mal. Si no hubiera hecho el acuerdo con el Fondo, tal vez todo habría volado por los aires”.

El kirchnerismo puede alinearse, eventualmente, para recuperar el poder, pero hay más dudas de que esa disciplina se sostenga en caso de ganar y gobernar. La experiencia de los Fernández-Fernández talla en la memoria presente.

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Néstor Kirchner representó la recuperación de la autoridad presidencial respecto de la experiencia de Fernando De la Rúa y la Alianza. Ahora Milei representa lo mismo en relación a Alberto Fernández, pero también en relación a Macri, tironeado por sus socios dentro del Gobierno. El Milei outsider, sin estructura partidaria heredada que lo condicione, es la cobertura que ofrece para insistir con su línea editorial económica: el que se inventa a sí mismo de la nada tiene menos deudas con lo que viene de antes.

“Nadie cuestiona a Caputo porque es mi política”, afirmó ayer Milei. Con la “simbiosis”, Milei eligió el atajo de la identidad extrema para confirmar el rumbo: en el Gobierno, no hay nadie más que Milei. Todos funcionan como clones de su ideario y de una conducción hiper centralizada. Por supuesto que todo puede salir mal: aquel “Adorni es Milei” de la elección de CABA en mayo 2025 mostró que el paso del tiempo puede ser implacable con las certezas políticas. Sobre todo, cuando se trata de la sobrevivencia de figuras políticas que pueden ser clave en un presente dado, pero que son fusibles al alcance de la lapicera cuando las crisis los tocan de cerca. En 2027, ¿Toto puede ser Adorni?

Crisis: ¿hay o no hay?

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¿Con Milei se profundiza el encierro en el laberinto argentino o, finalmente, se logra salir por arriba? La misma pregunta aplicada al kirchnerismo se encuentra con una respuesta pesimista. Esa es la tercera ventaja mileísta.

A Milei le juega a favor un margen de duda sobre la eficacia de su plan económico que al kirchnerismo le juega en contra. En ese caso, todo depende de cómo se mida el paso del tiempo. La evaluación varía entre el “ya” y el “apenas”. Es decir, entre un balance negativo que dice que Milei lleva ya tres años y todavía no cumplió, y lo opuesto, un balance positivo que dice que Milei lleva apenas tres años. En ese caso, la demanda social le daría el margen de la pregunta con respuesta abierta hacia el futuro: si el kirchnerismo tuvo dieciséis años de gestión para demostrar la ineficacia de su modelo, por qué no darle a Milei algo más de tiempo.

Su gestión económica tiene problemas, pero en la larga historia de los problemas económico endémicos de la Argentina el aporte de sus tres años de Gobierno todavía representan una porción menor.

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Con un macrismo asimilado dentro del cuerpo libertario y un kirchnerismo acéfalo y con un legado económico demasiado crítico que pesa en el memoria del electorado, Milei apuesta al futuro. Por supuesto que la intertemporalidad del equilibrio general de Milei con microeconomía embebida en el modelo requiere de otra intertemporalidad para sostenerse: la del apoyo electoral. Sin eso, la experiencia mileísta habrá sido simplemente un interregno caracterizado por su convencimiento extremo, pero con el mismo destino que los oficialismos de los últimos tiempos en la región, es decir, desplazados del poder por la calesita imparable de la demanda de un cambio que no sobrevive ni una presidencia.




Javier Milei,Primavera política, invierno económico,todo habría volado por los aires,Sólo en off: Chiqui Tapia, relegado por un inesperado intermediario entre el “doctor” Messi y la UBA,Luciana Vázquez,Javier Milei,Luis Caputo,Conforme a

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Chubut: acusan a la hermana del presidente del PJ local de liderar una banda que estafó por más de $50 millones con viviendas sociales

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Un nuevo escándalo de corrupción se destapó en la provincia de Chubut que involucra a la hermana del presidente del PJ local. La acusación del Ministerio Público Fiscal apuntó contra cinco mujeres por 594 estafas que alcanzaron los $59,4 millones con la promesa de la construcción de viviendas sociales para familias en estado de vulnerabilidad.

En esa línea, la principal apuntada es Vanesa Fita, hermana del dirigente y diputado provincial, Gustavo Fita. Según consta en la acusación del fiscal general Martín Cárcamo a la que accedió Infobae, los hechos se habrían producido entre abril de 2023 y febrero de 2024, en la ciudad de Comodoro Rivadavia, donde se ofrecían viviendas construidas o próximas a construirse por el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) a familias que necesitaban acceder a una solución habitacional.

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Para acceder a los presuntos planes, las familias debían transferir $100.000, distribuidos en dos partes: $80.000 destinados presuntamente al IPV y $20.000 para conexiones eléctricas. Sin embargo, el dinero era depositado en cuentas bancarias y billeteras virtuales vinculadas a las acusadas.

La investigación sostiene que Fita simulaba actuar como intermediaria de una cooperativa de viviendas y aseguraba contar con vinculaciones con funcionarios provinciales que le permitirían gestionar las adjudicaciones. Una vez incorporadas, las familias eran añadidas a grupos de WhatsApp donde recibían información sobre supuestas adjudicaciones, fechas de entrega y documentación requerida. Con el tiempo, esos plazos comenzaron a dilatarse: las acusadas invocaban problemas administrativos y trámites pendientes ante el IPV para justificar cada demora. También se organizaron encuentros presenciales en distintos establecimientos de Comodoro Rivadavia.

Gustavo Fita es diputado provincial y el presidente del PJ local (Gentileza)

De acuerdo con la acusación, los hechos habrían iniciado durante la gestión del exgobernador chubutense y se extendieron hasta el mandato actual de Ignacio Torres. Una de las denunciantes, declaró que durante una reunión Vanesa Fita les aseguró que contaba con el respaldo del entonces gobernador Arcioni y su secretaria. Según ese relato, la acusada utilizaba esas supuestas vinculaciones para generar confianza entre las familias y justificar la entrega de viviendas en plazos breves.

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La referencia forma parte de la prueba testimonial presentada por la Fiscalía, aunque no acredita que el exmandatario o su colaboradora hayan participado de la maniobra.

La investigación se inició en febrero de 2024 a partir de una denuncia presentada luego de que vecinos advirtieran irregularidades en las promesas de adjudicación. La Fiscalía reconstruyó el funcionamiento de la presunta organización a partir de esas denuncias, transferencias bancarias, comunicaciones telefónicas, mensajes de WhatsApp y Messenger, y documentación obtenida durante la pesquisa. A lo largo del proceso se formalizaron 179 denuncias penales y se identificaron centenares de maniobras fraudulentas.

Las maniobras ilícitas abarcaron desde la gestión del ex gobernador Mariano Arcioni hasta el mandato de Ignacio Torres

Con la presentación de la acusación pública, el Ministerio Público Fiscal solicitó avanzar hacia la instancia de juicio por jurados. El requerimiento deberá atravesar el control judicial correspondiente antes de una eventual apertura del debate oral.

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El requerimiento fiscal identifica a cinco mujeres de Comodoro Rivadavia como partícipes de la maniobra. La principal acusada es Vanesa Elizabeth Fita, de 43 años, a quien la Fiscalía atribuye la organización del esquema y señala como autora de los 594 hechos en su totalidad. Para ella se solicita una pena de entre seis y ocho años de prisión.

Las restantes cuatro son consideradas partícipes necesarias. María Victoria Curán, de 43 años, está vinculada a 400 de los hechos investigados, y la Fiscalía pide para ella entre cinco y seis años de prisión. Camila Lara Páez, de 22 años, aparece señalada en 320 hechos, con una pretensión punitiva de entre cuatro y cinco años. Lucía Lorena Miranda, de 47 años, está imputada en 130 de las maniobras, y el fiscal solicita entre tres y cuatro años de prisión. Por último, Gisela Belén Mansilla, de 34 años, es acusada de participar en cuatro hechos, con un pedido de entre uno y dos años de condena.

El fiscal Cárcamo calificó los hechos como estafa por calidad simulada e influencia mentida, en los términos de los artículos 172, 45 y 55 del Código Penal, con al menos 594 hechos en concurso real. La figura apunta al engaño deliberado mediante la simulación de un rol —intermediaria de una cooperativa— y la invocación de contactos con el poder para obtener un beneficio económico a costa de las víctimas.

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Chubut,Corrupción,Viviendas,PJ

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Día de la Lealtad: sin una estrategia común, las distintas facciones del peronismo harán su propia demostración de fuerza

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El peronismo conmemorará este sábado el Día de la Lealtad con actividades organizadas por sus distintas vertientes y sin una convocatoria conjunta que reúna a sus principales referentes. Axel Kicillof y Máximo Kirchner preparan sus propias demostraciones de fuerza, mientras la CGT y el PJ todavía no confirmaron cómo participarán de la jornada. A un año de las elecciones presidenciales, el justicialismo no logra saldar la discusión pendiente sobre su conducción ni definir una estrategia compartida para disputar el poder en 2027.

La fecha, que históricamente reivindica la identidad y la pertenencia al movimiento fundado por Juan Domingo Perón, será también una oportunidad para que cada sector exhiba su capacidad de convocatoria. La ausencia de un acto unificado refleja las dificultades para procesar una disputa que involucra mucho más que diferencias personales entre dirigentes y deja al descubierto que el debate sobre quién debe conducir el peronismo está estrechamente vinculado con la discusión sobre cómo reconstruir una mayoría electoral capaz de competir con Javier Milei.

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Según pudo saber TN, Kicillof encabezará el sábado una actividad en La Matanza, uno de los distritos de mayor peso electoral de la provincia de Buenos Aires y uno de los principales bastiones del peronismo. La convocatoria tendrá una particularidad política, ya que no se realizará bajo la estructura del PJ bonaerense, que preside el propio gobernador, sino desde el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio con el que busca consolidar una construcción propia y ampliar su influencia más allá del peronismo.

En el kirchnerismo, la organización del 17 de octubre estará concentrada en San José 1111, donde Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria. Máximo Kirchner viajará esta semana a Chaco y, a su regreso, encabezará una actividad de La Cámpora cuyo formato todavía resta definir. La intención es que la expresidenta sea la protagonista de la jornada y que vuelva a instalarse el reclamo para que pueda competir electoralmente en 2027. Si bien el PJ nacional aún no lo confirmó oficialmente, dan por descontado que se sumará a la convocatoria frente a la casa de la expresidenta.

Las diferencias internas y el desafío de construir una alternativa para 2027

La decisión de organizar actos separados expresa dos formas de disputar influencia dentro del mismo espacio. Mientras Kicillof procura consolidar un liderazgo con proyección nacional y una estructura política propia, La Cámpora busca preservar la centralidad de Cristina Kirchner en las definiciones del peronismo. Ambas construcciones deberán enfrentar, además, el desafío de ampliar sus apoyos más allá de sus sectores de pertenencia.

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La Cámpora prepara actividades en San José 1111 para darle protagonismo a Cristina Kirchner (Foto: La Cámpora).

La falta de definiciones de Sergio Massa y de la CGT a pocos días del 17 de octubre completa un escenario en el que todavía no aparece una instancia capaz de reunir a las distintas corrientes. Aunque el justicialismo comparte su oposición al Gobierno en numerosos temas, la coincidencia frente a Milei no alcanzó hasta ahora para establecer acuerdos sobre el rumbo político, el liderazgo y las candidaturas.

Esa contradicción quedará especialmente expuesta esta semana, cuando este jueves, dos días antes del Día de la Lealtad, las diferentes facciones peronistas participen de la quinta marcha federal universitaria, una movilización que volverá a reunir a sectores políticos, sindicales y educativos contra las políticas del Gobierno. Allí podrán confluir en un reclamo compartido, aunque esa articulación no se traduce en un acercamiento en la disputa interna.

El peronismo conserva capacidad de movilización y puntos de acuerdo en su oposición al Gobierno, pero continúa sin resolver cómo articular sus diferentes liderazgos. Las actividades de este sábado permitirán medir el respaldo de cada sector, mientras la construcción de una propuesta común para 2027 permanece pendiente.

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