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POLITICA

El gobernador de Córdoba pidió sostener las Zonas Frías y cuestionó la reforma: “No castiguen a la clase media ni a los trabajadores”

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En una entrevista con Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, en Infobae al Regreso, se expuso la controversia por el proyecto oficialista para modificar el Régimen de Zona Fría que define los subsidios al gas en todo el país.

A lo largo del diálogo, Llaryora rechazó la iniciativa que limita el acceso a los subsidios según criterios socioeconómicos y defendió la necesidad de sostener el beneficio para las provincias del interior, en particular para Córdoba.

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La propuesta de reforma y el reclamo cordobés

“Si la intención es que paguen los de altos ingresos, no hay ningún problema. No hay que sacar ni bajar las regiones de zona fría, las que ya están”, afirmó el gobernador, al ser consultado sobre el impacto del proyecto que recorta el alcance del subsidio energético.

Llaryora insistió en que “no nos saquen la zona fría, que fue una conquista de años”, y propuso sumar nuevas áreas dentro de su provincia en vez de restringir el beneficio.

El mandatario remarcó: “Si hay verdaderamente una intención de que los de más alto ingreso paguen, la información la tienen en el Arca y pueden de ahí definir y sacarlos, sin molestar a toda la gente”.

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Para el gobernador, la implementación de un registro para mantener el beneficio es “una molestia” y un mecanismo que ya fracasó en otros ámbitos: “Eso ya pasó con los discapacitados. Los sacaron, los vuelven. Todo eso es una molestia y también es medio un engaña pichanga”.

Llaryora advirtió que la reforma provocaría “un daño tremendo, no solo a Córdoba”, sino también a otras jurisdicciones: “Es Buenos Aires, es Santa Fe, es San Juan, es San Luis, es Salta y La Rioja, es Catamarca y Jujuy. Es un daño tremendo de nuevo al interior, cuando las otras regiones siguen totalmente subsidiadas”.

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Frente a la consulta sobre si otros mandatarios provinciales acompañan el reclamo, Llaryora aclaró: “Habría que preguntarle a cada uno. Yo empecé un reclamo en mi provincia porque los intendentes vinieron muy preocupados”. También describió el escenario de recortes en otros subsidios nacionales y la presión adicional que asumen los gobiernos provinciales: “Cortaron los subsidios de transporte… en el interior no subsidian nada, para que funcione el boleto educativo tenemos que estar subsidiando nosotros”.

El gobernador critica la condonación de deudas a empresas eléctricas y reclama descuentos para las provincias que pagan en tiempo y forma (Archivo)

Impacto económico y operativo en Córdoba

Llaryora precisó que el recorte pondría en riesgo a “600 mil hogares”, lo que representa “casi 2 millones de habitantes” en Córdoba. “Estamos hablando de 600 mil hogares que están en zona fría, claramente”, detalló, y subrayó que “tiene toda la provincia o el 98% de la provincia gasificada”, resultado de una “inversión histórica en gasoductos”.

Según sus cálculos, la medida implicaría “casi 12 mil millones de pesos de transferencia directa de las familias de clase media, de los hogares de trabajadores”. El gobernador sostuvo: “Si te dicen los que no estén empadronados, te van a sacar todas. Si hay buena voluntad y si tenés todos los datos, los maneja la Nación, tené sentido común”.

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El mandatario cuestionó que la reforma obliga a miles de familias a reempadronarse para conservar el beneficio: “¿Vamos a tumbar todo para que se reempadronen o sacamos los ricos del padrón? No haría caer todo para que se reempadronen, sabiendo que hay un montón de familias humildes, de trabajadores, de clase media, que no van a saber, que van a estar un montón de tiempo con un aumento injusto”.

La reforma oficialista limitaría los beneficios según criterios socioeconómicos y obligaría a un costoso reempadronamiento familiar (Tomas Cuesta/AFP)

La polémica por la condonación de deudas y el mensaje al Congreso

El gobernador también objetó la condonación de deudas prevista para empresas eléctricas en el proyecto: “Cammesa va a condonar las deudas de las empresas que no pagaron y las que pagamos… De eso no habla nadie, se hacen todos los distraídos. Nosotros queremos que haya un descuento, una bonificación para quienes cumplimos, como se hace en cualquier lugar cuando se actúa de buena fe”.

Llaryora remarcó que Córdoba y otras provincias “pagan su boleta de luz en tiempo y forma, que son miles y miles de millones de pesos”. Exigió que la ley contemple un beneficio para los cumplidores: “Si en la ley está clarita, tiene que estar clarita para todos. Los que hemos cumplido tenemos que tener un beneficio de la misma manera que tienen los que no han pagado en todo este tiempo. Si no, terminamos los que cumplimos subsidiando a los que no cumplen”.

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En un mensaje a los legisladores, pidió: “Si tenés la intención real de hacer justicia y querés cobrarle a los de alto ingreso, no bajés a toda la gente de una zona y después le digas que tienen que ir a empadronarse con una computadora. Sabés que los hogares de menos recursos es muy difícil el empadronamiento. Sabés que la clase media ya casi no llega a fin de mes”.

El mandatario cordobés sostiene que la reforma no debe castigar a trabajadores y clase media, y exige sentido común para mantener los subsidios (Gobierno de Córdoba)

Consultado sobre la posibilidad de que el gobierno provincial brinde asistencia a quienes queden fuera del subsidio, Llaryora fue tajante: “No hay posibilidades. Ya lo hacemos con el transporte y lo hacemos con un montón de cosas que la Nación está cortando. Ahora, no tenemos la economía con posibilidades de subsidiar a todo el mundo”.

Sobre el trasfondo político del proyecto, el gobernador advirtió: “Esto no es un tema partidario, no es un tema de diferencia partidaria. Esto es un tema de sacarle un beneficio a la misma calidad de gente en la misma Argentina. Si el objetivo es sacarle a los de altos recursos, yo estoy totalmente de acuerdo. Sacalos de altos recursos, no tumbes las zonas frías”.

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En el cierre, Llaryora se refirió al contexto económico nacional y su preocupación por el rumbo del Ejecutivo: “Un plan económico tiene que cerrar la macroeconomía, tiene que bajar la inflación, pero claramente tiene que tener una idea de desarrollo, de producción, de generación de empleo y de trabajo. Si el plan económico no termina generando trabajo, al tiempo ese mismo plan empieza a tener vulnerabilidades”.

El gobernador concluyó: “Mis propuestas son de colaboración. Ahora, es totalmente injusto y un mal ejemplo que a los que no pagaron les borren la deuda y a los que pagamos nos digan que somos los más estúpidos del curso. Tiene que ser un tema de sentido común y de defender a los vecinos y vecinas de cada una de nuestras provincias”.

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martín llaryora

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POLITICA

Tras el Mundial, el Gobierno reúne a la mesa política para definir la estrategia legislativa

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Finalizado el Mundial 2026, el Gobierno reunirá este martes a su mesa chica en la Casa Rosada para definir cómo avanzar con sus reformas en el Congreso tras el receso invernal.

La cita fue programada para las 13, dos horas después de la conferencia de prensa semanal del vocero Adrián Ravier, y volverá a contar con el elenco habitual que encabeza la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.

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En ese sentido, se espera la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, el asesor presidencial Santiago Caputo; la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el armador nacional Eduardo Menem; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el secretario de Prensa, Fabián Fernández.

Según pudo saber TN, el encuentro continuará con la agenda de las últimas ediciones con un foco puesto en los proyectos a trabajar en el Congreso, que entró en su pausa invernal.

Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo volverán a reunirse en la mesa política del Gobierno. (Foto: Presidencia)

“Hay 15 días de vacaciones, donde las comisiones no funcionan. Estaremos preparando todas las leyes para poder avanzar en todas“, explicó a este medio un integrante de la mesa política.

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El primer desafío para la Casa Rosada tras el receso llegará el 6 de agosto, cuando el Senado sesione una vez más para tratar la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La iniciativa, elaborada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, iba a tratarse el jueves pasado, pero sufrió un traspié al no lograr reunir los apoyos necesarios para avanzar con uno de sus ejes centrales: la habilitación de venta de tierras a extranjeros.

En la última sesión del Senado, el oficialismo debió postergar el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada al no reunir los votos. (Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado)
En la última sesión del Senado, el oficialismo debió postergar el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada al no reunir los votos. (Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado)

“Está claro que aquellos que se opongan a la defensa férrea del derecho de propiedad en base al orden liberal son los enemigos del progreso. Véanlos hablar y actuar. Esos son los responsables de la decadencia argentina, los que violentaron el derecho de propiedad, los que nos hundieron”, cuestionó Javier Milei tras la fallida sesión en un discurso en la Bolsa de Comercio.

Por otro lado, otro de las prioridades en la que trabaja el Gobierno —y que se enviaría al Congreso en agosto— es la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El proyecto elaborado personalmente por el Presidente se propone dar marcha atrás con los cambios establecidos en 2012 durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner para que la autoridad monetaria vuelva a tener una única función: preservar el valor de la moneda.

Javier Milei junto a Federico Sturzenegger, Luis Caputo y Luis Bausili en la Quinta de Olivos para trabajar en la reforma del Banco Central. (Foto: X @JMilei)
Javier Milei junto a Federico Sturzenegger, Luis Caputo y Luis Bausili en la Quinta de Olivos para trabajar en la reforma del Banco Central. (Foto: X @JMilei)

Así, el texto busca que el Estado no pueda tener déficit y que el Banco Central no pueda asistir al Tesoro para financiarlo, a la par que quiere endurecer el régimen de sanciones para futuros funcionarios que autoricen emitir moneda para auxiliar al fisco. Bajo esa misma línea, también plantea fortalecer el esquema de gobernanza del organismo para garantizar la estabilidad de sus autoridades, entre otras medidas.

Finalmente, la lista de prioridades inmediatas en el Congreso se completa con los cambios al régimen de Zona Fría, la propuesta que busca limitar los subsidios a las tarifas de gas únicamente a la Patagonia, Malargüe (Mendoza) y la Puna —eliminando el beneficio a millones de usuarios de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe—.

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Leé también: El Gobierno descartó decretar un feriado nacional tras la llegada de la Selección

En paralelo, el Gobierno enviará este jueves las modificaciones al proyecto de Inocencia Fiscal para ampliar y reforzar el régimen de declaración jurada simplificada de Ganancias. Para explicar los cambios, el Gobierno realizará una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía el miércoles.

Por su parte, las negociaciones por la reforma electoral continúan empantanadas, por la resistencia de los bloques aliados en el Congreso a eliminar las PASO.

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Gobierno, Mundial 2026

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POLITICA

Marcos Peña | “Con Milei hay miles de señales que hasta ahora son contradictorias. El tiempo dirá”

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22‘

Camisa blanca, jean y una mochila deportiva. Así llega Marcos Peña a la sede de Siglo XXI, la editorial que acaba de publicar su primer libro, El arte de subir (y bajar) de la montaña. El libro es el resultado de un largo viaje de introspección y exploración que comenzó con la pandemia y continuó con el podcast Proyecto 77, una serie de conversaciones con políticos, empresarios, deportistas y artistas de distintos países que comparten sus experiencias de “liderazgo extremo” que va por su segunda temporada.

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Después de casi 20 años de vida pública y política con cargos de máxima exposición y responsabilidad, primero, en el Gobierno de la Ciudad; y luego, como jefe de Gabinete del gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), Peña tomó una decisión: alejarse de la vida pública y política para encarar una travesía incómoda, desafiante, por momentos dolorosa: dejar el personaje y volver a él, dice.

“Bancame, esto es lo que hago, no lo que soy”, le dijo a su mujer en mayo de 2019, cuando decidió que, ganara o perdiera Cambiemos, iba a alejarse de la todo eso que ayudó a construir. El campo minado de presiones cruzadas, exposición permanente y conflicto sostenido amenazaba con destruir su vida familiar.

Peña reconoce que no haber recibido apoyo terapéutico fue un error. A mediados de 2019 comenzó a ver a Alberto Lederman, un consultor que trabaja desde hace décadas con líderes del mundo empresario, políticos y artistas. Ha sido, dice Peña, un guía imprescindible en el aprendizaje sobre el peso de las biografías personales en las cosas que uno hace y cómo lo hace, sobre la salud mental, el trauma, la vulnerabilidad y la adicción que genera el poder, la figuración, la fama: la adrenalina como anestésico, como droga y bálsamo, como reparación a dolores y traumas.

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En conversación con , Peña abordará también las crisis del gobierno del que fue parte fundamental. ¿Cuáles considera que fueron los momentos más duros del gobierno de Macri? Peña puntea: “Para nosotros pasar la PASO en 2019 era cruzar el Rubicón que necesitábamos como país. Había mucha incertidumbre de que podía volver el kirchnerismo. El debate sobre la reforma previsional y las 14 toneladas de piedras en el Congreso, todo lo que pasó en torno a (Santiago) Maldonado y al ARA San Juan también fueron momentos duros. Incluiría también el debate sobre aborto”. Ese debate dividió y enfrentó a Cambiemos y sus votantes y atravesó también a todas las familias.

Describe a Macri como un “liderazgo transformador que reequilibró el sistema político argentino” y como “una voz muy importante: un ancla de referencia, de rumbo”. Y también se refiere al kirchnerismo y a Cristina Kirchner. “Ha sido siempre un liderazgo que convoca desde una agenda más reivindicativa, pero también con una energía transformadora, hacia otro lado, pero yo le reconozco y creo que es un pendiente nuestro lograr validar el aspecto humano y representativo que tiene esa expresión política. Para mí es una frustración personal no haber logrado generar un diálogo”. A la hora de hablar de Javier Milei destaca “la autenticidad”. Pero se muestra cauto. “Hay miles de señales que son hasta contradictorias. El tiempo dirá”.

En Peña no hay lamentos ni quejas por la etapa que dejó a atrás. Por el contrario, siente orgullo por haber colaborado a construir un espacio como el PRO y considera que, con sus aciertos y fracasos, todo es aprendizaje.

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Hoy Peña se define como un “entrenador de líderes” e intenta crear espacios para que aquellos hayan pasado por situaciones de liderazgo compartan sus experiencias y la experiencia se pueda capitalizar colectivamente.

-Durante 2023 lanzaste Proyecto 77, un podcast con entrevistas a empresarios, artistas, políticos de tu misma generación, de acá y de otros países, en las que indagás sobre la exposición, la fama, el liderazgo. La primera pregunta que les hacés es: “¿Quién sos?”. Estamos en abril de 2024: ¿quién sos? Te pido un autorretrato.

-Creo que hoy soy una persona que atravesó experiencias muy intensas y un camino personal para tratar de procesarlas y convertirlas, en lo posible, en aprendizajes para compartir. Hoy trato de tener el eje en mi persona y en lo que me rodea, los afectos, la familia, los amigos. Y trato, en este segundo círculo de cosas que tienen que ver con lo que vamos a llamar “proyecto campamento base”, de resumir una tarea de cómo ejercer este rol de entrenador de líderes, cómo acompañar personas en situación de liderazgo.

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-Si yo te hubiera hecho esta pregunta en 2018, 2019, ¿cuál hubiera sido la respuesta?

-Hubiera habido un eje mucho más fuerte en el rol político. El “yo político” había ocupado un rol muy dominante. Para mí personalmente y para la mirada del otro también. Creo que, de alguna manera, como pongo en el libro, esa frase que le digo a mi mujer en un contexto de crisis (“bancame, esto es lo que hago, no lo que soy”) fue como un punto de inflexión de empezar a tomar distancia de esa simbiosis con el personaje político. Y al mismo tiempo, tuve un proceso de bronca y de distintas reacciones que hoy trato de integrar y seguir adelante.

-Cuando terminó la gestión sentiste alivio personal. ¿Hubo también un duelo, tristeza?

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-Sin duda hubo un duelo. Y fue un proceso que llevó tiempo. Fue una de las primeras cosas que tuve que aprender, aprender a dejar espacio para que las cosas ocurran y que eso lleva tiempo. En ese sentido, Tito Lederman fue uno de los que más me ayudó a entender el valor de bajar la velocidad y hacer lugar a uno mismo. Y como todo duelo, el primer año estuvo marcado por enojos, nervios, amenazas, incertidumbres. Y cada año que fue pasando ayudó a ir tomando distancia. Fue un proceso de cuatro años y el libro marca una etapa ya distinta en eso. Hace seis meses no sé si hubiera estado todavía listo para hacer esto.

-Vos citás a Lederman cuando dice: “Todos los líderes tienen un trauma. No conozco uno que no lo tenga. Mi teoría, en suma, es que la ambición de poder es la respuesta a un trauma”.

-Me ayudó a entender que eso funciona para plata, fama, poder. Los mecanismos compensadores muchas veces están detrás de esas búsquedas desmesuradas. Yo creo que al omitirte vos mismo en la ecuación, al estar trabajando en los demás -tenía mucho que ver con mi rol-, tomás poca conciencia de vos mismo, de la necesidad de cuidarte, de registrarte, de ver qué te llevó a ese lugar. Es algo que pude ver mejor después.

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Marcos Peña: "Con Milei hay miles de señales que hasta ahora son contradictorias, el tiempo dirá"

-En tu juventud fuiste un viajero mochilero. ¿Cómo describirías este viaje de regreso a vos mismo?

-Como el viaje más importante de todos. De alguna manera este libro es una crónica de viaje. Así lo pretendo, por lo menos. Y necesitás guías que te acompañen en ese viaje interior. No es un viaje para hacer solo: no podés de depender de la autosuficiencia. De ahí viene la metáfora de la montaña y el rol del guía de montaña. Y yo soy muy agradecido por los guías que tuve en ese proceso. Eso es clave para poder seguir profundizando porque los mecanismos de defensa te llevan a que no te metas adentro.

-¿Qué cosas de vos no te gustaron en ese viaje que emprendiste? ¿Con qué te enojaste?

-Centralmente, el tema de la desconexión. Si a la desconexión le sumás mucho poder, eso generó mucho daño involuntario: gente que no se sintió validada, gente que se sintió destratada, que no se sintió cuidada. Y eso me interpeló un montón: “Yo no soy así. Yo no quiero estar en este lugar”.

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-En el libro abordás el tema de la salud mental y la vulnerabilidad en las personas que están en posiciones de extrema exigencia y exposición. ¿Por qué es importante hablar de salud mental?

-Creo que, por un lado, responde a la imagen del líder como alguien vertical, infalible, que no se equivoca, admirado y odiado al mismo tiempo, que lleva a que cualquier hecho de vulnerabilidad parezca contra natura: el líder no se equivoca, el líder es infalible. Ahora, en el mundo de hoy, con la transparencia y con la velocidad, eso es muy difícil de sostener. Antes se sostenía con ocultamiento, con el líder que aparecía con su ropaje muy cuidado para mostrar que era un semidiós. No hay ser humano que no tenga vulnerabilidad. Entonces, entender la vulnerabilidad como una fortaleza y no como una debilidad creo que es parte del cambio cultural que hay que hacer sobre el liderazgo. Esto porque se da con el docente, con el periodista, con el policía en la calle, con el jefe en la empresa, con los padres y los hijos.

Marcos Peña: "No hay nada que no haya visto en la salita de 3 de mis hijos que no haya visto en la política"
Marcos Peña: «No hay nada que no haya visto en la salita de 3 de mis hijos que no haya visto en la política»alejando-guyot-10734

-¿Cómo ves retrospectivamente el peso de las biografías personales en los espacios en los que te tocó trabajar, donde como en todo espacio hay egos, vanidades, traiciones, aspiraciones personales, fuego amigo?

-Me viene una imagen: Mauricio decía siempre que no hay nada que no haya aprendido en Boca que no le haya servido para después. Voy a a ser un poco más extremo: no hay nada que no haya visto en la salita de 3 de mis hijos que no haya visto en la política. A mí cuando me dicen “tenés que hacer un balance más político”, les respondo: “Esto no es un balance político porque la inmensa cantidad de conflictos, de debates y de dificultades tienen que ver con situaciones personales, no con situaciones ideológicas, institucionales o de intereses”.

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-Te referís a que las personas que buscan ahí reparaciones a sus propias historias personales.

-Claro. Y terminás viendo el comportamiento del inseguro que pide que le den bola y que si no le dan bola rompe todo; el que le gusta llamar la atención, el agregador que trabaja bien con la gente, el colgado que está en su mundo y cuesta insertarlo. Todo grupo humano, todos los amigos que nosotros conocemos, replican eso en el mundo del poder. Mi rol era básicamente un rol de articulador y de atajar esas situaciones. Los llamados que recibía casi siempre eran problemas de personalidad, de agravios, de fantasmas. “Este me dijo tal cosa”. “Esto salió en off”. “Esto seguro que fue tal”. No sabés la energía que se pierde en eso. No solo en Argentina: vas al G-20 y ves lo mismo. ¡Pasa en todos lados esto!

-¿Por qué hablás de personas en situación de liderazgo y no de líderes?

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-Porque hablar de líderes genera dos problemas. Uno es que hay poquitos líderes y el resto no somos líderes. Eso autoexcluye a un montón de gente, desempodera y genera problemas. Y, por otro lado, también atrapa a la persona que está en situación de liderazgo: para esa persona largar ese rol es equivalente a la muerte y de alguna manera va a hacer todo lo necesario para no salir de ese lugar. Genera el síndrome de Hubris, el mesianismo. Muchas veces en la sociedad está la ritualidad del sacrificio del líder. Lo subo a la montaña hasta que no me sirve más. Lo mato simbólicamente y que venga otro en ese juego muy exculpatorio en donde la responsabilidad siempre la tiene algún otro. Creo que esto es súper importante destacarlo: toda esta mirada tiene que ver con hacer mejores liderazgos y mejores resultados colectivos. Nos cuesta encontrar buenas dinámicas de liderazgo, sino no tendríamos los problemas que tenemos. Yo siento que un liderazgo más colaborativo, más horizontal, más auténtico, más grupal puede ser un camino para esta época en la que estamos, para la complejidad, para la transparencia, para las dificultades.

“Reequilibró el sistema político argentino”: Peña habló sobre el rol de liderazgo de Mauricio Macri

-Sin embargo, no solo en la Argentina, proliferan liderazgos verticalistas, algunos dirán populistas, proféticos.

-Creo que hay un problema en la oferta más que en la demanda. Están los liderazgos más populistas, que tienen una característica de autenticidad, de cierta frescura entre comillas versus el liderazgo tecnocrático, burocrático. Cuando el sistema democrático se queja creo que no está haciendo la autocrítica de decir: “Estamos ofreciendo algo que no conecta con nadie”. No creo que la gente esté diciendo “quiero liderazgos mesiánicos rupturistas”. Lo que está diciendo es “quiero autenticidad, quiero alguien con el que conecte, alguien que me dé bola”. A veces, como un grito de reclamo.

-¿Creés que algo de eso pasó en 2023 con la derrota de Juntos por el Cambio?

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-Creo que sí, que evidentemente hay un mensaje de rechazo en el votante de Juntos por el Cambio a una dinámica que, de alguna manera, había roto el vínculo que había hasta ese momento. No creo que haya habido un cambio de valores, un cambio de actitud del votante. Creo que hay una impaciencia, un enojo y una frustración porque esa apuesta dejó de tener la misma magia que tenía antes.

-Vos dijiste en una entrevista que las diferencias pesaron más que los acuerdos. Las diferencias suelen enriquecer las cosas. ¿Cuándo las diferencias dejaron de enriquecer y empezaron a dinamitar, a sepultar una experiencia compartida?

-La pandemia no ayudó. No ayudó que en 2020 no haya espacios serenos, de reflexión, de sanación, de balance compartido de la experiencia de gobierno. Y al no haber ese punto de partida, creo que eso potenció un montón de situaciones, puntualmente en el desafío de la renovación de liderazgos. No era lo mismo un Zoom, que era lo único disponible, que juntarse dos o tres días con tranquilidad, poder conversar en un grupo humano a mi entender, al día de hoy, de muy buena gente, con muy buena intención y con diferencias mucho más pequeñas de las que se terminaron viendo.

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-Utilizaste la palabra “frescura”. ¿Cuándo perdió la frescura esa oferta que enamoró y entusiasmó a muchos, incluso en el 19, con una derrota por muy poco?

-Creo que la experiencia de gobernar el país es muy difícil. Es muy duro mantener la frescura y también la dinámica horizontal que llevó en particular a Mauricio a ganar la interna y ser el candidato de Cambiemos. Incluso creo que el cambio de Cambiemos a Juntos por el Cambio fue una pérdida de frescura. Incorporar el “Juntos” implicaba poner en valor a los partidos, de alguna manera. Y “Cambiemos” tenía más que ver con una interpelación, una invitación a la ciudadanía que iba mucho más allá de la política. Entonces creo que esa combinación de lo horizontal con lo vertical de un gobierno de esa magnitud que nos llevó a una tensión. Cuando empiezan los problemas económicos en abril del 18 empieza una dinámica que en vez de ser de crecimiento es de incertidumbre. Y ahí la fricción empieza a ser mucho más grande. Ya en la fricción interna, muchos de los daños que ocurrieron a partir de ahí fueron los que marcaron problemas hacia adelante.

-En una entrevista con Ernesto Tenembaum, Pablo Avelluto habló de los primeros tiempos del PRO como una orquesta que afinaba, y que luego las carreras solistas fracasaron. ¿Cuándo comenzó a desafinar la orquesta?

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-En particular en el caso nuestro, lo veo más como un grupo de rock. En un primer momento, el corazón del PRO, fue un grupo relativamente chico. Alcanza su mejor rendimiento entre el 2011 y el 2015. Me parece, y lo he charlado mucho con los dos, con Horacio (Rodríguez Larreta) y María Eugenia (Vidal), que fue un desafío que ellos tuvieran que hacer su propio liderazgo en la Ciudad y en la Provincia. Ellos tenían su propia dinámica, su propio equipo, su propia tarea.

-Gobernar Nación, Provincia y Ciudad simultáneamente fue un salto de escala y de naturaleza.

-Totalmente. Eso alteró esa metáfora y creo que, a partir de ahí, la dinámica nos llevó puestos un poco. Siento que después del 19 fue difícil rearmar. Siempre me da mucha pena y no estoy de acuerdo cuando dicen “la culpa es de tal” o “la culpa es de tal otro” o “tal estuvo mal”. Soy súper compasivo en parte porque creo en la buena intención de cada una de las piezas. Creo que obviamente todos tenemos cosas buenas, cosas malas, cosas que se potencian en un momento o en otro, pero sigo creyendo en el espíritu que viví en ese grupo humano.

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"La Libertad Avanza tiene una identidad. Bueno, el liderazgo del PRO deberá discutir si es la misma"
«La Libertad Avanza tiene una identidad. Bueno, el liderazgo del PRO deberá discutir si es la misma»alejando-guyot-10734

-¿Cómo describirías al liderazgo de Macri?

-Como un liderazgo transformador. Su principal motor pasa por la transformación. Y eso a veces es un desafío para él: regular esa velocidad, regular el registro, regular la compañía para hacer eso. Pero creo que tiene un mérito gigante y que esa vocación transformadora reequilibró el sistema político argentino. Creo que su aporte en ese sentido es monumental. No alcanza en el sentido de que todos los días se renueva el desafío, pero creo que es un liderazgo transformador que generó un magnetismo, una atracción y una conexión con su intención, que hace que tenga esa referencia en la gente. La gente le valora esa intención de para qué se metió en esto.

-¿Lo ves bajando de la montaña?

-Es difícil porque nació ahí arriba. Él siempre ha sido consciente de ese desafío, pero pensá que nació en un grupo empresario grande, pasó por Boca. Es como que va pasando por las cumbres. O incluso el rol mundial que él tiene y la llegada que tiene. Tiene un prestigio que lo hace un gran conocedor del arriba y creo que siempre ha trabajado mucho para tratar de equilibrar eso. Es una persona que le ha dado atención al tema personal.

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-¿Qué alertas se encienden cuando él y una parte del PRO apoyan a La Libertad Avanza?

-Yo creo que la alerta más grande es a estar atentos a no perder el contacto de para qué estás haciendo lo que hacés. Y desde ese lugar, cuál es tu identidad, cuál es tu propósito y para qué hacés política. Creo que hace rato que está abierto el debate con distintas posturas sobre cuál es la identidad, cuál es la estrategia, hacia dónde ir. Creo que hay riesgos. Un riesgo es la nostalgia del pasado. Es otro mundo, es otra situación, es imposible replicar esas situaciones que hubo antes.

-El riesgo del paraíso perdido.

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-Sí, el riesgo de volverte una fuerza nostálgica. Siempre hablábamos de positividad, cercanía, futuro. Hoy el desafío es pensar cuál es esa identidad que te une y que convoca. ¿Cuál es la identidad que estás proponiendo? La Libertad Avanza tiene una. Bueno, el liderazgo del PRO deberá discutir si es la misma. No sé. Y quién acompaña eso y quién no.

-¿Cómo ves a Macri en el futuro?

-Lo veo con una voz muy importante. Creo que él ha elegido ocupar un lugar de ancla, de referencia, de rumbo. Ser expresidente es súper difícil y pareciera que todos los días tenés que validar las credenciales. Él encontrará cuál es la forma de hacer eso, pero tiene un valor súper importante no solo como expresidente sino como constructor de ese espacio y ese liderazgo.

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-¿Cómo describirías el liderazgo de Milei?

-Creo que hay una cuestión muy fuerte de la autenticidad en términos de decir lo que piensa, de ser quien es. Creo que en eso logra una conexión muy contemporánea con mucha gente. Lo demás lo está construyendo. Al haber hecho tan poco trayecto antes de llegar, tiendo a tomar cierta distancia y decir: hay miles de señales que son hasta contradictorias. El tiempo dirá.

-En una conversación pública con Vargas Llosa, Macri dijo que iría más a fondo y más rápido. ¿Milei es el segundo tiempo que Macri no pudo concretar?

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-No lo sé. No sé si hay una respuesta porque creo que hay un factor que a veces se subestima que es el cambio de contexto. No se repite la misma obra con el mismo público y el guion va cambiando. Cambia todo. Todo cambia. No sé qué va a pasar. Creo que nadie lo sabe. Y ahí es donde vuelve el valor del ancla de las personas y el ancla de los valores y de decir qué cosas creés que están bien y qué cosas están mal. Mauricio siempre se ha referido al desafío de cómo estabilizar macroeconómicamente el país y lograr una dinámica económica de crecimiento. Y da la sensación de que ahí hay un consenso no solo con Mauricio sino con mucha gente de que hay que resolver este problema de alguna manera. El cómo les toca a ellos.

-Si tuvieras que identificar los momentos más duros de la gestión 2015-2019, ¿cuáles elegirías?

-Sin duda la noche de las PASO y todo lo que pasó a partir de ahí. Para nosotros pasar la PASO era atravesar el Rubicón que necesitábamos como país. Había mucha incertidumbre de que podía volver el kirchnerismo. Fue muy dura la sesión sobre la reforma previsional y las toneladas de piedras. Fueron 24 horas con Horacio, con María Eugenia, con Lilita, con todos en el Congreso, una tensión de situación límite. También todo lo que pasó en torno de Maldonado y el ARA San Juan fueron momentos duros. Incluiría también el debate del aborto. Por distintos lados, el debate sobre el aborto llegaba a tu casa, a la comida familiar, a la comida con amigos. Todas las demás discusiones son difíciles, las políticas, las económicas, pero no está en juego la vida y la muerte.

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El libro de Marcos Peña
El libro de Marcos Peña

-Macri completa su mandato, remonta, pero finalmente no alcanza para reelegir. ¿Qué falló?

-Va de la mano de gente que te dice “por tu culpa perdimos y volvió el kirchnerismo”. No es así. Hoy lo primero que diría, con la libertad que tengo hoy para decirlo, es: falló que la gente votó al kirchnerismo. Hay un dato claro: gana el que más votos tiene y el voto es un acto de libertad, es un acto soberano de la gente. Lo segundo es: nosotros -creo que es un riesgo que siempre existe en el sistema de balotaje- no pudimos transformar el voto de segunda vuelta en voto de primera vuelta. Y, sobre todo, el kirchnerismo logra unificar la oferta de balotaje en la PASO. Además, no pudimos resolver la tensión económica en esa circunstancia. Objetivamente a esos votantes cuando les preguntás por qué querían votar contra nosotros – no ya a favor de la otra opción- era por el enojo de la situación económica, claramente. Sentían que habían sido descuidados. Cuando buscamos esos votos en 2015 nos alertaban: “Queremos cambio político, no cambio económico. Tengan cuidado”. Algunos piensan que más por la aplicación, otros piensan que más por las medidas, otros por el gradualismo, otros por el shock. Más allá de cuál sea la explicación, esos votos votaron en contra. E incluso me acuerdo que lo decíamos y nos decían que estábamos locos: “Guarda que el mejor voto para el bolsillo es votar a Juntos por el Cambio. Por más que te duela hoy en el corto plazo, va a ser para mejor”. Y estábamos en un lugar económico mejor que en el que estuvimos cuatro años después. No era un acto de soberbia, era un acto de ver cómo funcionaba la dinámica y cuál era el examen que nos tenían que tomar. Yo creo que eso y porque objetivamente, además, crecimos entre elección y elección. El kirchnerismo entre el 11 y el 15 no creció, cayó. El kirchnerismo entre el 19 y el 23 no creció, cayó. Nosotros crecimos con tres de cuatro años de recesión. Evidentemente, creo que no alcanzó para construir una mayoría y al final del día esa fue la falla.

-Hablamos del liderazgo de Macri y el de Milei. ¿Cómo describirías el de Cristina Kirchner?

-Con una gran energía, creo que ha sido siempre un liderazgo que convoca desde una agenda más reivindicativa. Pero también con una energía transformadora, por ahí hacia otro lado, pero yo le reconozco y creo que es un pendiente nuestro en estos años lograr validar el aspecto humano y representativo que tiene esa expresión política. Y yo lo he dicho: para mí es una frustración personal no haber logrado generar un diálogo, no para construir necesariamente consensos, pero sí para arrancar de una validación mutua, de decir: “Somos argentinos, estamos en el mismo país”. Esto está en todos los libros del mundo de procesos de diálogo y de paz: arranca por sentarme a la mesa y decir “no sos algo menos de lo humano”. Y creo que es un desafío pendiente. Podemos estar cinco días diciendo quién fue el culpable, quién tiró la primera piedra, pero creo que es necesario sanar un poco eso.

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-Porque el discurso antikrchnerista de Cambiemos ocupó un lugar central en la narrativa del espacio.

-Cuando me dicen “vos promoviste la grieta”, yo lo que siempre sentí era justamente una confrontación, pero validando al otro. No es lo mismo que querer desterrar al otro. No era lo mismo. Y me pasaba que cada vez que iba al Congreso y discutía con el kirchnerismo, y me decían “hablá menos con ellos, hablá más con el peronismo moderado así los levantamos y a éstos los corremos”, yo no creo que funcione así. Yo tengo amigos, familiares y gente que adhiere al kirchnerismo que no va a dejar de adherir al kirchnerismo porque en el Congreso le hable al peronismo moderado y no les hable a ellos. En esa confrontación creo que hay una validación, pero mucha gente no lo entendió así. Incluyendo a ellos. Y eso sí lo siento como una frustración.



Astrid Pikielny,LA NACION,Política

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POLITICA

Post Mundial: la política vuelve a exponerse, con deuda oficialista en el Congreso y con internas en tensión

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Acaba de terminar el Mundial, con un regusto colectivo que mezcla reconocimiento a la Selección y amargura por la final. Vuelve la realidad del día a día. Y uno de los focos se corre entonces a la política. Es llamativo, pero a pesar de que el Congreso inicia sus virtuales vacaciones de invierno, la atención del Gobierno se concentra allí: el oficialismo necesita cerrar negociaciones para avanzar con su temario, porque las demoras desdibujan la idea de “recuperar” manejo de la agenda. Juegan a la par las internas, que siguen activas y en algunos casos alimentan frustraciones en el terreno legislativo.

Las internas, por supuesto, están lejos de ser un reflejo exclusivo del oficialismo. Y para cierto alivio del Gobierno, el peronismo/K sigue encerrado en su propio círculo, con el bando de CFK y la estructura que armó Axel Kicillof embarrados en su batalla. Es una disputa kirchnerista, con eje en la provincia de Buenos Aires. El resto, el PJ más tradicional y no bonaerense, se mueve por ahora con lentitud, todavía sin resolver sus movimientos o alimentar alguna alternativa.

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De todos modos, la crisis de arrastre del peronismo no modifica sustancialmente el panorama legislativo. En el Congreso, los bloques a veces crujen y ya fueron anotando bajas de legisladores atados a jefes provinciales que negocian, cada uno por su cuenta, con el Ejecutivo. El problema, para el Gobierno, es la dispersión de interlocutores para cerrar trato y avanzar con sus principales proyectos, en especial la reforma electoral, considerada prioritaria para el plan reeleccionista.

El trabajo de Diego Santilli como principal o más visible operador no es sencillo por varias razones, dos de ellas destacadas. La primera se resume en las necesidades de las provincias, con problemas de fondos por los números de la recaudación nacional y, según el distrito, la caída de impuestos locales. El primer semestre resultó negativo en materia de coparticipación y es un cuadro que no modifican las proyecciones de mejora en julio, después de la fuerte caída de junio.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli

El segundo tema es el impreciso panorama electoral. En esa línea, se anotan las conversaciones que, lo sabe el jefe de Gabinete y no ignora Karina Milei, cada vez más entreveran cuestiones electorales de cada provincia y plata. Desde las cercanías de la secretaria General dejan trascender que, en las elecciones de gobernador, LLA no jugaría en contra de los jefes provinciales que vayan cerrando trato con el Gobierno. Los recelos, de todos modos, subsisten. Y afectan al Congreso, incluso en el caso de los contactos con legisladores cercanos pero sin alineamiento con gobernadores.

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Ese cuadro está a la vista en Diputados, donde se diluye más la capacidad de ordenar desde las provincias en función de los acuerdos con el Gobierno nacional. El tablero a cargo de Martín Menem es más complejo. Sin embargo, los avances contados no empujan la aprobación de proyectos en el Senado, que agrega el componente de las internas con Patricia Bullrich. Un cuadro que expone a la vez los límites de la intervención directa de Karina Milei, por la vía de algunos senadores que le responden directamente y gestiones de Eduardo “Lule” Menem.

Precisamente, en la Cámara alta se amontonan iniciativas del Ejecutivo. Y dos -la reforma electoral y el recorte de subsidios al gas en zonas frías- integran el lote principal del oficialismo, junto a la segunda versión de la Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. En rigor, esas dos últimas iniciativas están en proceso de elaboración. Existe la intención de apurar los textos -trascendió que primero sería el anuncio sobre el BCRA-, para mostrar iniciativa aunque el Congreso recién sería reactivado en agosto.

Por lo pronto, para la primera semana de agosto está anotada la sesión para tratar el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que acumula frustraciones de LLA y fue recortado y modificado varias veces. La última postergación, la semana pasada, potenció precisamente las internas del oficialismo y, a la vez, terminó de generar malestar con aliados frente a las idas y vueltas libertarias.

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Karina Milei, seguida por Martín Menem, en un reciente acto de LLA

Patricia Bullrich, que además viene de un fuerte cruce con Victoria Villarruel, fue apuntada desde las cercanías de Karina Milei que, como se sabe, viene operando sobre el bloque libertario y también con algunos aliados, empezando por el reducido bloque del PRO. En el caso específico del proyecto sobre propiedad privada, se anotaron una andanada de la vicepresidente y críticas al papel de Federico Sturzenegger desde las oficinas de la ex ministro. Este capítulo incluyó también alguna factura a la jefatura de Gabinete.

El oficialismo busca ahora reordenarse, al menos en cuanto a prioridades y división de tareas entre las Cámaras. La lista del Senado incluye, además de los proyectos referidos -en lugar destacado, el objetivo de terminar con las PASO-, iniciativas que ya cuentan con aprobación de Diputados, como la segunda entrega del RIGI y la ley Hojarasca. La Cámara baja tiene con menos carga, aunque se destaca un texto muy polémico como la regulación del lobby. Se supone que sumará temas de peso. Por supuesto, como corresponde, recibirá más adelante el Presupuesto 2027.

Lo dicho: se irán sumando además el proyecto más expuesto por Javier Milei -la reforma sobre el Banco Central- y uno de los más reclamados por Economía, Inocencia Fiscal II. El Gobierno deberá ir resolviendo cómo negocia con los jefes provinciales, es decir, si uno a uno o por paquetes. Ese es un dato central. Hasta el momento, el tema no está saldado. Y volverá a ser elemento central cuando se vaya diluyendo el clima mundialista.

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El Gobierno no pudo explotar el efecto del Mundial ni siquiera en el tramo de mayor atención colectiva, es decir, el que borró por unos días todo otro tema, entre el partido con Inglaterra y la final. Quedó impactado especialmente por el tema Malvinas. Y entre otras cosas, eso habría generado malestar Adrián Ravier, en su primer andar como vocero. Otro punto de atención para una interna siempre recargada.

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