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DEPORTE

Viajó durante más de dos años en un Falcon desde Ushuaia hasta Alaska para cumplir un sueño: alentar a la Selección

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Fabián junto a su Falcón 77

Mientras miles de argentinos llegaron a Estados Unidos en avión para seguir a la selección argentina durante el Mundial, Fabián eligió un camino completamente distinto. El suyo comenzó dos años y medio antes, en el extremo sur del continente, a bordo de un Ford Falcon Ranchero de 1977. Desde entonces, recorrió más de 50 mil kilómetros, atravesó gran parte del continente, llegó hasta Alaska y luego volvió a bajar rumbo a Estados Unidos con un único objetivo: estar cerca de la Scaloneta.

“Una parte del sueño era llegar hasta Alaska, porque era un viaje que tenía programado desde hacía muchos años. Pero, la verdad, lo armé un poco con trampa para llegar justo para el Mundial”, contó entre risas durante la entrevista con Infobae desde Dallas, antes de partir rumbo a Miami para ver el partido por los 16avos contra Cabo Verde.

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Detrás de esa aventura hay una historia de vida, de kilómetros, de paciencia y de una filosofía muy particular para enfrentar los problemas. Fabián nació en Las Heras, Santa Cruz, aunque desde hace varios años vive en Rada Tilly, Chubut. Fue desde allí que comenzó a darle forma al proyecto que cambiaría su vida.

Fabian viaja
Los detalles del Ford Falcón

“El inicio del viaje fue a fines de 2023. Salí de Rada Tilly, me fui hasta Ushuaia y después recorrí toda la Ruta 40. La idea era probar el auto. Anduvo tan bien que ahí decidí que tenía que irme hasta Alaska en él”, asegura el hombre, de 66 años.

El vehículo que eligió tampoco es uno cualquiera. Se trata de un Ford Falcon Ranchero modelo 1977 que mantiene prácticamente toda su mecánica original. “Es un Falcon Ranchero del año 77. Tiene el motor original, carburador, todo lo antiguo. No tiene nada moderno y así ya lleva más de 50 mil kilómetros”, afirma.

Durante esos más de dos años, atravesó rutas de todo tipo, desde los caminos patagónicos hasta las carreteras del norte del continente. Finalmente, llegó a Alaska, donde permaneció durante julio y agosto del año pasado.

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Fabian viaja
El interior del Falcón Ranchero

“Llegué a Alaska y después tuve que bajar hasta México porque tenía que salir de Estados Unidos por el tema de la visa. Estuve seis meses en México y desde Mazatlán manejé derecho hasta Dallas porque ya se venían los partidos”, recuerda el santacruceño.

El Falcon dejó hace mucho de ser solamente un automóvil. Hoy, es su casa, su oficina y el lugar donde transcurre prácticamente toda su vida. “Yo vivo acá. Trabajo con la computadora, edito mis videos, hago todo desde el auto y tengo un baño portátil”, cuenta.

El proyecto también encontró una forma de financiarse. “Hago videos para YouTube y todas las redes sociales. También, hago algunos canjes por publicidad y con eso prácticamente me banco el viaje”, resalta Fabián sobre su cuenta en redes sociales que se llama FabianViaja, en donde tiene 109 mil seguidores en Instagram.

Al comienzo, utilizó algunos ahorros y una fuente de ingresos que todavía conserva. “Tenía unos ahorros y además tengo un par de alquileres, que son como una jubilación para mí. Con eso sobrevivo y cuando YouTube anda bien me puedo dar algunos gustitos más”, explica.

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Fabian viaja
Fabián viajó por todo el continente

Su rutina es sencilla y bastante austera. “No soy cocinero, soy durísimo para cocinar. Muchas veces compro comida. Tengo una heladera en el auto, así que voy al supermercado, compro mercadería y la guardo ahí. No es que voy a restaurantes todos los días; por ahí me doy algún gusto, pero la mayoría de las veces como acá”, dice.

¿Cuánto cuesta cruzar América? Aunque no lleva una estadística exacta, Fabián hizo una cuenta aproximada de lo que gastó para completar semejante travesía. “No soy muy de las estadísticas, pero hice unos 50.000 kilómetros. Habré gastado unos 7 mil litros de nafta, que son alrededor de 7 mil dólares. Después, el barco me salió unos 3 mil dólares. O sea que llegar hasta acá me costó unos 10 mil dólares entre combustible y barco”, aclara Fabián.

Sin embargo, esa cifra corresponde a dos años y medio de viaje: “No es que gastás todo junto. Si haces la cuenta son unos 600 dólares por mes aproximadamente. Todo eso prácticamente lo pagué con YouTube”.

Uno de los aspectos más llamativos de la aventura es que Fabián casi nunca lleva el vehículo a un taller. “Al mecánico casi no lo llevo, porque lo arreglo yo. Viajo con herramientas y algunos repuestos”, revela.

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Incluso, el conductor explicó que Estados Unidos terminó siendo un lugar ideal para conseguir piezas. “Acá se consigue prácticamente todo porque el motor es parecido al de los Mustang del 67 y 68. La suspensión también”, cuenta.

Claro que después de más de 50 mil kilómetros aparecieron algunos desperfectos. “Alguna cosita tuvo porque son muchos kilómetros. Además, viajás con 40 grados de calor, el auto viene cargado y pobrecito se pone pesado”, sostiene.

A pesar de eso, jamás pensó en abandonar y detalla: “No sé si la memoria es selectiva, pero la verdad es que no recuerdo haber pasado momentos tan malos. Hoy mismo me preguntaban si alguna vez me arrepentí y les dije que no”.

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Su manera de enfrentar los inconvenientes es simple. “Si el auto se rompe, hay que arreglarlo. Es como en tu casa: se quema la luz del baño, cambias la lamparita y seguís. No significa que el universo esté en contra tuyo”.

Antes de comenzar el viaje había decidido cerrar otra etapa de su vida. “Siempre tuve negocios, pero hacía unos años que ya los había dejado”, afirma.

También, dejó a su familia, aunque asegura que sus hijos siempre apoyaron la decisión. “Tengo dos hijos y una hija. Ya son grandes: tienen 40, 41 y 30 años. No tengo ese problema de que me digan que vuelva o que me extrañen”.

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Durante el recorrido incluso hizo una pausa para reencontrarse con ellos. “Cuando llegué a Canadá, me agarró el invierno y había 40 grados bajo cero. Ni loco me iba a quedar. Volví unos meses para el sur y ahí pude estar con mi hija y con uno de mis hijos. Al otro lo había visto cuando pasé por San Luis”, indica.

Después de haber unido Ushuaia con Alaska y regresar a Estados Unidos, todavía le queda cumplir el último objetivo. Paradójicamente, después de recorrer más de 50 mil kilómetros, aún no pudo ingresar a un estadio para ver a la selección argentina y su deseo es verla en Miami. “Todavía no pude ver a Argentina, porque las entradas están carísimas y no las puedo pagar”, reconoce.

Fabian viaja
El auto conserva piezas originales

Sin embargo, mantiene intacta la ilusión: “Estoy esperando que aparezca alguna invitación o alguna entrada de cortesía de alguna marca. Ojalá se dé. Me pongo la camiseta y voy”.

La historia de Fabián demuestra que el Mundial también se vive mucho antes del pitazo inicial. Que para algunos hinchas el verdadero viaje comienza años antes, cuando un sueño parece imposible y la única decisión es poner primera.

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En su caso, fueron más de dos años y medio, 50 mil kilómetros, un Ford Falcon Ranchero de 1977, cientos de rutas, miles de historias y una certeza que nunca cambió: llegar manejando desde el fin del mundo hasta el Mundial para volver a alentar a la Selección.

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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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North America,Sport,Tennis

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