DEPORTE
Yan Diomande, el sueño casi imposible del Barça: ‘Nunca había visto nada parecido; me recuerda a Lamine’

La de Yan Diomande es una de esas benditas apariciones. En un fútbol donde lo táctico, lo encorsetado y lo previsible han ganado mucho terreno en los últimos años, el marfileño ha llegado para romper todos esos esquemas. Es habilidoso, le encanta el uno contra uno, juega con las dos piernas y está siendo, sin duda, una de las grandes ‘bombas’ de la temporada en Europa. En la Bundesliga no se habla de otra cosa. Lleva ya 12 goles y 8 asistencias en 31 partidos.
A sus 19 años, el delantero del RB Leipzig ha pasado de valer 1,5 millones de euros a que su valor de mercado se sitúe ya en los 75 ‘kilos’. Una progresión fulgurante que arrancó no hace tanto. Y es que, recordemos, toda esta historia de Yan Diomande arranca en Leganés hace apenas unos meses, cuando aparece a inicios de 2025 con el primer equipo. El marfileño llegó a España en enero de 2025, al cumplir los 18 años, procedente del DME Academy, unas academias que tiene el club pepinero en Estados Unidos. De ahí llega al filial, donde no tarda más que unas semanas en llamar la atención de Borja Jiménez, entrenador del primer equipo. A partir de ese momento, la historia se cuenta sola.
Diomande, exjugador del Leganés / EFE
«La verdad es que la primera impresión con él fue muy impactante porque fue en un partido contra el filial, en el último parón de selecciones (marzo de 2025). Solo le pudimos dar 45 minutos porque estaba desbordando como quería y porque había hecho un gol. Alguien le podía hacer daño. Tenía la capacidad de cambiar de direcciones constantemente, regatear a futbolistas de Primera División como si nada. Fue un impacto muy grande. Repetía esfuerzos, y era un jugador muy potente. Nos sorprendió muchísimo, nunca había visto nada parecido», asegura a SPORT el propio Borja Jiménez, que se quedó sorprendidísimo con el nivel brutal del joven futbolista. Tanto que poco tardó en quedárselo para jugar con los mayores.
Nos sorprendió muchísimo, nunca había visto nada parecido
Jugó sus primeros minutos con el primer equipo en el Bernabéu, forzando un penalti que el colegiado no concedió, y se quedó ya como un fijo en los esquemas del técnico, que confió en él para lograr la ansiada salvación. Borja no fue el único que quedó sorprendido con Diomande. El vestuario era unánime.
«Fue un jugador que me sorprendió muchísimo. La madurez, el descaro… desde el primer día que entrenó con nosotros. Desde el primer momento sentimos que era un jugador diferencial. Me quedo con los comentarios de los compañeros cuando subió con nosotros. En el vestuario empezaron a decir que este tío tenía que jugar. Creo que es la primera vez en toda mi carrera que un futbolista sube del filial y gente del primer equipo dice que tiene que jugar», indica a SPORT Enric Franquesa, compañero suyo en la corta etapa del marfileño en el Leganés.
Diomande, contra el FC Barcelona / EFE
Un futbolista diferencial en el regate, con mucha potencial y con una técnica exquisita… pero también con una cabeza bien amueblada. «Era un chico muy humilde. Siempre cuento la anécdota de que era el último en salir del entrenamiento. Ayudaba a todo el mundo a recoger material. Siempre quería más. Nosotros tuvimos la suerte de, en esa predisposición, ayudarle con entrenos específicos al final, para finalizar. Le enseñamos parte de la fase defensiva. Dentro de nuestro sistema de tres centrales, él alguna vez actuó por fuera. Tenía muchísimas ganas de aprender. Sabía que era una oportunidad única. Un chico con muchísimo hambre y muy descarado», recuerda Borja Jiménez.
Es la primera vez en toda mi carrera que un futbolista sube del filial y gente del primer equipo dice que tiene que jugar
Por la misma línea va Enric Franquesa: «Era un chico reservado, pasaba desapercibidido. Tampoco hablaba bien el idioma. Era muy discreto en el día a día… pero en el campo era diferente». Un tipo discreto en el vestuario y todo ‘mala baba’ en el campo. A sus 19 años y tras su aparición estelar en el RB Leipzig, todo hace indicar que Diomande llegará a un ‘grande’ más pronto que tarde. No les sorprendería precisamente ni a Borja ni a Enric Franquesa. Para el de Sant Cugat, Diomande «acabará en un equipo ‘top’ de Europa. Tiene todas las condiciones. Su uno contra uno es lo que más cuesta de encontrar y él lo tiene. Le va a abrir las puertas a firmar por cualquier ‘grande’».
Borja Jiménez, en cambio, va un paso más allá y no duda en compararlo con Lamine Yamal: «Claro que está para dar el salto a un ‘grande’. Lo está demostrando semana tras semana en la Bundesliga. Es un talento innato que tiene. El arte de regatear, de salir driblando en situaciones de mucha desventaja. Es muy diferencial. Recuerda en muchos aspectos a Lamine Yamal». Solo el tiempo dará o quitará la razón, pero Diomande ya está aquí y ha llegado para quedarse. Apunten su nombre en letras mayúsculas.
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DEPORTE
Así quedó la tabla histórica de títulos de Grand Slam tras la consagración de Jannik Sinner en Wimbledon 2026

Hay torneos que consagran campeones. Wimbledon, además, suele señalar quién domina una época. Y este domingo, en la cancha central del All England Club, Jannik Sinner volvió a demostrar por qué ocupa ese lugar.
El italiano, número uno del mundo, derrotó a Alexander Zverev por 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-3 en la final del tercer Grand Slam de la temporada y defendió exitosamente el título que había conquistado el año pasado. De esa manera sumó su quinto título Major y retomó la senda arrolladora tras el colapso físico que sufrió en Roland Garros, donde fue eliminado por el argentino Juan Manuel Cerúndolo.
El camino de Sinner para conquistar Wimbledon 2026 comenzó con un sufrido triunfo en cinco sets ante el serbio Miomir Kecmanovic, en un encuentro en el que el italiano sufrió una fuerte caída y un corte en el pie. Aquel susto, sin embargo, quedó atrás rápidamente. Desde entonces, y hasta este domingo, el número 1 del mundo encadenó cinco victorias consecutivas sin perder un solo set frente al portugués Nuno Borges, el estadounidense Jenson Brooksby, el japonés Shintaro Mochizuki, el alemán Jan-Lennard Struff y el propio Djokovic, en el mismo escenario donde el balcánico ganó siete títulos y construyó buena parte de su leyenda.
Con apenas 24 años, Sinner ya suma dos coronas en el Australian Open (2024 y 2025), una en el US Open (2024) y dos consecutivas en Wimbledon (2025 y 2026). Solo Roland Garros aparece como la gran asignatura pendiente para completar el denominado Career Grand Slam.
La conquista en el All England Club también le permitió seguir escalando en la tabla histórica de campeones de torneos grandes. Continúa recortando distancia con Carlos Alcaraz, el otro gran referente de la nueva generación y su principal competidor en el circuito, y se ilusiona con alcanzar las cifras que construyeron las leyendas del Big Three.
Alcaraz, ausente tanto en Roland Garros como en Wimbledon debido a una lesión en la muñeca derecha, permanece con siete títulos de Grand Slam, dos más que Sinner. La rivalidad entre ambos promete marcar la próxima década del tenis mundial.
Novak Djokovic continúa siendo el tenista en actividad con más conquistas de Grand Slam gracias a sus 24 coronas, récord absoluto del tenis masculino. Detrás aparecen los ya retirados Rafael Nadal, con 22, y Roger Federer, con 20. También sobresalen Pete Sampras (14), Björn Borg (11), Rod Laver (11) y Roy Emerson (12), todas figuras fundamentales en la historia del deporte.
La victoria en Londres también confirmó otro dato significativo: Sinner se convirtió en apenas el décimo jugador de la Era Abierta capaz de defender exitosamente el título de Wimbledon, un logro reservado para algunos de los nombres más importantes que pasaron por la Catedral del Tenis.
Los tenistas con más títulos de Grand Slam en la historia:
• Novak Djokovic: 24 (10 Australian Open, 7 Wimbledon, 4 US Open y 3 Roland Garros)
• Rafael Nadal: 22 (14 Roland Garros, 4 US Open, 2 Wimbledon y 2 Australian Open)
• Roger Federer: 20 (8 Wimbledon, 6 Australian Open, 5 US Open y 1 Roland Garros)
• Pete Sampras: 14 (7 Wimbledon, 5 US Open y 2 Australian Open)
• Björn Borg: 11 (6 Roland Garros y 5 Wimbledon)
• Ivan Lendl: 8 (3 Roland Garros, 3 Wimbledon y 2 Australian Open)
• Jimmy Connors: 8 (5 US Open, 2 Wimbledon y 1 Australian Open)
• Andre Agassi: 8 (4 Australian Open, 2 US Open, 1 Roland Garros y 1 Wimbledon)
• John McEnroe: 7 (4 US Open y 3 Wimbledon)
• Mats Wilander: 7 (3 Australian Open, 3 Roland Garros y 1 US Open)
• Carlos Alcaraz 7 (2 Roland Garros, 2 Wimbledon, 2 US Open y 1 Australian Open)
• Boris Becker: 6 (3 Wimbledon, 2 Australian Open y 1 US Open)
• Stefan Edberg: 6 (2 Wimbledon, 2 Australian Open y 2 US Open)
• Jannik Sinner: 5 (2 Wimbledon, 2 Australian Open y 1 US Open)
• John Newcombe: 5 (3 Wimbledon y 2 US Open)
• Rod Laver: 5 (2 Wimbledon, 1 US Open, 1 Australian Open y 1 Roland Garros)
• Guillermo Vilas, Ken Rosewall, Jim Courier, Manuel Santana: 4
• Andy Murray, Jan Kodes, Arthur Ashe, Stanislas Wawrinka y Gustavo Kuerten: 3
• Ilie Nastase, Patrick Rafter, Lleyton Hewitt, Marat Safin, Stan Smith, Sergi Bruguera, Yevgeny Kafelnikov y Johan Kriek: 2
• Juan Martín del Potro, Gastón Gaudio, Alexander Zverev, Andrés Gómez, Andy Roddick, Michael Chang, Goran Ivanisevic, Dominic Thiem, Vitas Gerulaitis, Pat Cash, Michael Stich, Juan Carlos Ferrero, Marin Cilic, Andrés Gimeno, Manuel Orantes, Roscoe Tanner, Petr Korda, Carlos Moyá, Mark Edmondson, Adriano Panatta, Brian Teacher, Yannick Noah, Thomas Muster, Richard Krajicek, Thomas Johansson, Daniil Medvedev y Albert Costa: 1
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Qué dicen las amenazas de reeditar la pelea de barras de Argentina e Inglaterra de México 86 y que podría pasar en Atlanta

Una pelea entre argentinos e ingleses en Miami, donde el equipo europeo enfrentó a Noruega
Es otro contexto, otra historia, pero hay un grupo que parece querer revivir lo que le contaron sus ancestros, lo que pasó hace 40 años en el Argentina-Inglaterra del Mundial 86 aunque todo sea irrepetible. La versión siglo XXI y mediatizada por redes sociales de aquel enfrentamiento con los ingleses que quedó en el imaginario colectivo para siempre. Porque fue el gol de Diego con la mano, fue al rato el mejor tanto de los mundiales dejando camisetas blancas paradas como estacas pero también fue el enfrentamiento entre los barras bravas argentinos y los hooligans en un contexto especial que permitía aquella situación y que terminó siendo un mito que se enarbola todo el tiempo.
Bajo esa premisa, ya empezaron las escaramuzas y promesas de combate pero sólo de parte argentina, y de un sector pequeño de cara a la semifinal en Atlanta. De hecho todo se está concentrando en Miami, donde vive la mayor parte de la comunidad celeste y blanca y donde Inglaterra jugó el sábado por la tarde frente a Noruega. En dos locales de la avenida Collins hubo enfrentamientos callejeros que no pasaron a mayores pero que anticipan el clima que algunos quieren instalar y que venía precedido de una amenaza de un grupo de argentinos, que se grabó prometiendo ese encuentro.
Una pelea en las tribunas del Hard Rock Stadium de Miami
“Los ingleses tienen miedo porque saben que esta banda tiene huevos”, comienza la canción que continúa con un “En el Azteca ya corrieron y en Miami los vamo’ a correr de nuevo. Ingleses esperanos un poquito más ya nos vamos a encontrar” sigue la canción que adoptaron como lema. ¿Pero es posible que vuelva a ocurrir algo semejante a aquel enfrentamiento en las calles aledañas del Azteca y en el propio estadio de la capital mexicana?
Primero vale recordar qué ocurrió aquel 22 de junio de 1986. Fue el día en que el mundo dejó de lado a los hooligans para tener el dudoso honor de conocer a los barrabravas. Como en cada torneo, la Selección contaba con un grupo de apoyo del paravalanchas pago por los dirigentes deportivos, políticos y sindicales de turno. Para México se habían anotado 28 barras de Boca, liderados por José Barritta, El Abuelo. A ellos se sumaron 12 de Estudiantes, siete de Chacarita, y otros tantos de Vélez, Talleres de Córdoba, Racing y hasta un grupito de Nueva Chicago y Unión de Santa Fe.
Era el primer enfrentamiento tras la Guerra de Malvinas. Y el país lo vivía absurdamente como si fuera la segunda parte de aquella batalla. Para los barras pelear contra los hooligans era inevitable y sabían que no sería censurado desde Buenos Aires. Todo lo contrario. Entonces se pertrecharon y sumaron a un grupo de exiliados y a 50 escoceses fundamentalmente del Celtic de Glasgow, prestos a dar una mano y a hacer inteligencia sobre los británicos. Entre todos se decidió que el ataque sería en el Paseo de la Reforma, la vía principal de la ciudad, entre las avenidas Río Tiber y Florencia, justo donde hay una plaza que tiene el monumento a la Independencia, popularmente conocido como El Ángel.
Un grupo atacaría por la avenida cercándolos hacia la glorieta, y otro vendría de atrás y en esa encerrona, estaba la llave de la victoria. A la hora señalada, los argentinos se distribuyeron tal como se había planeado. Los hooligans del West Ham, Chelsea, Newcastle y Manchester United caminaban por Reforma con sus banderas, ya bastante alcoholizados y despreocupados. Apenas los vieron, los barras de Estudiantes, Central y Talleres empezaron a arriarlos hacia la plazoleta. Una vez allí, desde atrás, salió el resto del grupo, liderado por La Doce. La pelea duró largos 20 minutos hasta que, superados en número y rabia, los hooligans se dispersaron dejando en la huida, varias banderas de sus clubes y de la selección, que después, por TV la barra argentina liderada por El Abuelo las mostraría como señal de victoria.
También hubo enfrentamientos en el estadio y otro a la salida, bajo los puentes de la llamada Calzada de Tlalpan, avenida que conecta el centro histórico de Ciudad de México con la zona sur de la urbe. Allí algunos ingleses quisieron recuperar sus pertenencias y terminaron en el hospital. La barra argentina se había consagrado como la barra del Mundial. Un triste logro que en su momento fue festejado en el país sin entender que ese poder simbólico los haría crecer hasta límites insospechados convirtiéndose en lo que hoy son: la parte más corrosiva de nuestro fútbol.
¿Pero esto puede volver a ocurrir el miércoles? Parece casi imposible. Por un lado los hooligans fueron extirpados en los estadios de la Premier y lo mismo ocurre con su presencia en los Mundiales. Desde la tragedia de Hillsborough en 1989, la estructura del fútbol inglés tomó el toro por las astas y decidió erradicarlos. Aquel 15 de abril se enfrentaban Liverpool y Nottingham Forest por la semifinal de la FA Cup en Sheffield. Y fue un desastre. La sobreventa para la tribuna de los Diablos Rojos, los enfrentamientos con la Policía fuera del estadio, la pésima organización y la cantidad de gente que logró ingresar saltando las vallas convirtieron a la popular del Liverpool en un lugar inhumano. A sólo cinco minutos de comenzado el partido se produjo la primer avalancha y la Policía creyendo que era el típico tumulto hooligan en vez de ayudar a descomprimir empezó a reprimir. Fue una marea humana tratando de escapar por dónde se pudiera, ingresando al césped y el resultado fue espeluznante: 97 muertos y más de 500 heridos. Tras ese hecho se le encargó al juez Peter Taylor un informe que sentó las bases de la transformación total del espectáculo deportivo inglés: todos sentados, estadios con cámaras de audio y video, prohibición de concurrencia y derecho de admisión para hooligans y precios elitistas de las entradas.

Por eso en los siguientes Mundiales su presencia comenzó a verse menguada. Sí estuvieron en Francia 98 cuando tomaron las calles de Saint Etienne previo al partido contra la Argentina pero el enfrentamiento fue con los inmigrantes magrebíes sobre todo de Marruecos, Argelia y Túnez que vivían allí. Los barras argentinos ya estaban dentro del estadio cuando se produjo aquella pelea en la plaza central.
Ese fue su último acto. Ya para el Mundial 2006 el gobierno británico confiscó 3000 pasaportes y si bien hubo algunos hechos violentos en Stuggart y en Gelsenkirchen donde Inglaterra fue eliminada por Portugal, nada comparable a lo sucedido antes. De ahí en más su presencia fue limitadísima lo que se volvió a comprobar hasta ahora en este Mundial, donde los británicos que siguen a su Selección no parecen tener ninguna relación con aquella tradición violenta desterrada.
Por otro lado también hay una diferente conformación de la barra argentina. Si bien alguna porción social de compatriotas insólitamente parecería alentar o por lo menos no condenar un robo de banderas o agresión a los rivales, los barras que están en Estados Unidos, la mayoría de equipos del Ascenso y con el liderazgo de un grupo de 24 de San Lorenzo, han tenido la orden de ir por separado, no fueron ubicados en lugares estratégicos como en Qatar cuando estaban juntos detrás del arco y desde las manos amigas dirigenciales se les pidió que pasen inadvertidos. Por ahora vienen cumpliendo a rajatabla.
El otro tema tiene que ver con la seguridad. Seis argentinos ya fueron deportados por faltas mucho menores que un incidente barra y se les retiró la visa. Y en Atlanta se espera por un operativo muy importante para que nada ocurra. Habrá que ver cómo se desarrollan las cosas y si bien impera un clima bélico en algunos sectores argentinos, parece más probable que algún foco violento se produzca en alguna discusión callejera o en un bar que algo organizado como lo que ocurrió 40 años atrás.
DEPORTE
Nahuel Guzmán: “La convicción, el corazón y la conexión con Scaloni son las mayores fortalezas de Argentina”

La selección argentina volvió a dar un paso firme en el Mundial 2026. Tras superar 3-1 a Suiza, en un encuentro de alta exigencia táctica, el equipo de Lionel Scaloni se metió entre los cuatro mejores del torneo, y ahora afrontará una semifinal con enorme carga histórica frente a Inglaterra. Entre quienes siguieron de cerca la clasificación, estuvo Nahuel Guzmán, ex arquero de la Albiceleste y uno de los futbolistas que compartió durante años el vestuario con varios de los actuales referentes del plantel.
El Patón, mundialista en Rusia 2018 y referente de Tigres de México, observó el encuentro desde las tribunas junto a tres amigos, y luego dialogó con Infobae. Su análisis dejó en claro que el presente de la Selección excede lo futbolístico y tiene su principal sostén en la fortaleza humana que construyó Scaloni desde su llegada al cargo como director técnico. “Fue un partido duro desde lo táctico. Suiza incomodó muchísimo, y por suerte los chicos lo resolvieron bien”, comenzó explicando sobre el desarrollo del encuentro disputado en los cuartos de final en el estadio donde juegan de local los Kansas Chiefs.
Lejos de detenerse únicamente en cuestiones estratégicas, Guzmán hizo foco en lo que considera el principal diferencial de esta Selección. “La convicción. Me parece que la convicción, el temperamento, la actitud y el corazón. Creo que representan a un entrenador. Hay una conexión muy linda. Leo habló de lo humano y creo que ese vínculo emocional se nota. Pasa mucho por ahí también”, destaca el ex portero de la Albiceleste.

La reflexión del arquero no fue casual. Durante años compartió convocatorias con varios de los futbolistas que hoy sostienen el ciclo más exitoso de la historia reciente del seleccionado argentino, siendo una persona cercana al capitán, Lionel Messi. Conoce desde adentro la dinámica del grupo y entiende que la fortaleza emocional terminó convirtiéndose en una marca registrada del equipo dirigido por el hombre de Pujato, Santa Fe.
A sus 40 años, Guzmán continúa siendo uno de los grandes referentes de Tigres de la UANL, institución de la que es capitán e ídolo tras más de una década defendiendo el arco del conjunto mexicano. Su vigencia le permite seguir compitiendo al máximo nivel, mientras mantiene una estrecha relación con varios integrantes del plantel argentino.
A lo largo de su recorrido en la Albiceleste, compartió entrenamientos, concentraciones y competencias con Messi, Emiliano el Dibu Martínez, Nicolás Otamendi, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Giovani Lo Celso y otros futbolistas que hoy conforman la base del equipo campeón del mundo. Por eso, su mirada sobre el presente del seleccionado surge desde el conocimiento de un grupo del que también formó parte.
Pensando en la semifinal frente a Inglaterra, evitó hacer pronósticos, aunque reconoció el peso que tendrá el compromiso. “Siempre va a ser un partido duro y especial. Ojalá lo podamos festejar y podamos estar otra vez en el lugar donde estos chicos merecen estar”, remarcó el guardavalla nacido en Rosario.
La clasificación a semifinales volvió a instalar el debate sobre las obligaciones de un seleccionado que lleva varios años acostumbrando a los argentinos a pelear por todos los títulos. Sin embargo, Guzmán entiende que el equipo ya demostró estar a la altura de las circunstancias.
“La vara la tiene demasiado alta. Está muy alta, y creo que el equipo está cumpliendo con lo que demuestra en la cancha. Más allá del resultado, el técnico fue muy acertado con lo que dijo y con lo que viene haciendo. Si a la Selección le toca quedar en el camino, creo que nadie puede reprocharse nada”, sentenció en la puerta de la entrada de la tribuna de prensa del estadio Arrowhead.
Al analizar el encuentro ante Suiza, Guzman insistió en que las dificultades tuvieron mucho que ver con el planteo del rival. “Fue uno de los partidos más difíciles desde lo táctico. Después, habrá que analizarlo con más detalle”, sostuvo dejando en claro que no fue un partido sencillo para Argentina.
Incluso, el guardavalla elogió el trabajo realizado por el conjunto europeo. “Fue un equipo muy organizado desde lo táctico, y que se plantó con mucha autoridad en la cancha”. Consultado sobre qué debería corregir Argentina para enfrentar a Inglaterra, prefirió la prudencia. “No podría decírtelo en este momento. No vine tanto para hacer un análisis deportivo, sino a disfrutar del espectáculo y de todo lo que rodea al Mundial”, se excusó.
Tampoco, quiso anticipar qué tipo de partido propondrá el seleccionado inglés. “Entiendo que Suiza buscó bastante el partido y por eso también complicó a Argentina. Propuso mano a mano, presión muy alta e incomodó. Veremos qué pasa contra Inglaterra”, aseguró.
Mientras miles de hinchas argentinos comienzan a vivir la previa de una nueva semifinal mundialista, la mirada de Guzmán resume buena parte del sentimiento que atraviesa al fútbol argentino. Desde la experiencia de haber defendido el arco de la Selección y su actualidad como uno de los arqueros más importantes del fútbol mexicano, el Patón entiende que este equipo construyó algo que va mucho más allá de los resultados: una identidad, una convicción y un vínculo humano que explica por qué vuelve a estar entre los cuatro mejores del mundo. Y, como cualquier argentino, cerró con un deseo compartido por millones de hinchas: “Ojalá gane Argentina y lo podamos festejar todos”.
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