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POLITICA

Milei trata de reconstruir la narrativa del esfuerzo para enfrentar la crisis

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Jueves de madrugada. La aprobación del cambio a la ley de glaciares resultaba un paseo para el oficialismo y Karina Milei llegaba al Congreso para celebrar. El gran ausente era el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, empantanado aún en la causa judicial que lo tiene acorralado. Ese fue el único momento en el que la oposición pudo aprovechar para vengarse. Corearon y rieron por la ausencia obligada del funcionario. La secretaria general ni se inmutó. La fortaleza política que mostró el Gobierno al sancionar sin sobresaltos el proyecto, en un tema sensible como el medioambiente, contrastó notoriamente con el nerviosismo que mostró Javier Milei en cada aparición pública de la última semana, que cerró con una marcha atrás en su propia narrativa. Un reconocimiento tardío, a juzgar por las encuestas, de que no todo marcha acorde al plan.

Por primera vez desde la derrota libertaria en la provincia de Buenos Aires, en septiembre pasado, el Presidente reconoció que la malaria, en sus propios términos, no terminó. “Sabemos que estos últimos meses fueron duros”, escribió en un largo posteo en redes, frente al crecimiento del malestar social. En ese momento, seguían las demoras para viajar en colectivo, reflejo palpable de la odisea diaria del laburante, y se hacía visible el drama de los que menos tienen. Hablaba la calle. Y Milei volvía a ser Milei, dueño del conflicto permanente. Sus enemigos ya no son los gobernadores, ni los políticos, ni los econochantas o los empresaurios. Sus principales rivales pasaron a ser los zocaleros de los canales de televisión.

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En un intento por reconstruir su figura, volvió a pedirle paciencia a la sociedad. El giro es solo discursivo y se parece mucho a aquel que prometía en las elecciones de medio término cuando pedía acompañamiento electoral a cambio de dejar de insultar. A pesar de que la marcha de la economía no lo acompaña, el Presidente ratificó su plan. Dijo que mantendrá la motosierra, lo que está generando fuertes diferencias al interior del gabinete. La recomendación del vuelco narrativo es de Santiago Caputo, que se muestra mucho más activo y bajo control de la situación desde la caída pronunciada de Adorni. “Santiago lo rescata en las malas y Milei no se lo olvida”, cuenta un hombre que habla con el Presidente.

La interna se come la gestión

La última diferencia enfrenta al ministro de Economía, Luis Caputo, con su par de Salud, Mario Lugones, por el financiamiento del PAMI, la mayor obra social del país. Se reunieron días atrás y se prometieron apoyo, pero la tensión no cede. La semana que comienza se empezará a definir si se cumple la promesa del titular del palacio de Hacienda de destrabar los fondos. “Dependemos de que Economía nos mande la plata”, dicen cerca del director de la entidad, Esteban Leguizamo. “La promesa está”, amplían con expectativa.

Hay ruido interno por las diferencias entre el ministro de Economía y el de Salud por el financiamiento del PAMI y la presión por destrabar fondos. Foto: Jaime Olivos

Desde Economía, en tanto, hablan de “avances”. Se debate el destino de unos US$1000 millones, que representan el 14% del presupuesto del organismo para este año, retenidos por el Tesoro. El PAMI siempre fue un botín de disputa política entre el sector que responde a Santiago Caputo, a cargo a nivel nacional, y el ala amparada en Karina Milei, que se quedó con las delegaciones regionales. Esta semana, el asesor presidencial ubicó a Florencia Zicavo como síndica general del organismo, un área de control interno.

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De la mano de su asesor, Milei está tomando decisiones que antes evitaba. El Presidente fue el autor de dar de baja las acreditaciones a los medios que aparecían mencionados en la filtración de maniobras rusas para perjudicar al Gobierno. “Fue Milei”, aclaraban enseguida cerca de Manuel Adorni, golpeadísimo por la causas judiciales, tratando de evitar que la medida les abriera otro frente ante la opinión pública.

En paralelo, Milei también se convirtió en vocero de Adorni. El Presidente no suelta las internas. Con sus intervenciones, las alimenta. Una de sus menciones en redes del viernes pasado fue para aclarar, por ejemplo, que la empresa Delta, en la que volvió el funcionario desde Nueva York con su esposa, Betina Angeletti, después de que estallara el escándalo, no tenía primera clase, sino Delta One, algo parecido. ¿O acaso pagó 5000 dólares el pasaje para viajar en turista?

Los problemas que se le acumulan a Adorni ya son un inconveniente para Milei, que decidió ponerse al frente de la defensa. A las declaraciones de las prestamistas que se esperan para esta semana se pueden sumar novedades respecto de presuntos viajes del funcionario, pista en la que trabaja el fiscal Gerardo Pollicita. Serían escapadas de vacaciones en familia. Adorni se mostrará el jueves con Karina en Vaca Muerta.

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La situación judicial de Manuel Adorni ya es un problema para Milei

La oposición junta votos para darle un empujón. En la última sesión quedaron cerca de los 129 necesarios para iniciar una sesión especial y lograr emplazar a las comisiones a tratar los pedidos de interpelación. Sacaron 124 votos. Con las ausencias que había de UP, los 2 votos del MID de Oscar Zago, que se fue, y algún ex Juntos por el Cambio con sentimientos republicanos podrían sumar esos 5 que faltaron. Preparan la jugada para la semana del 22 de abril cuando posiblemente los libertarios convoquen a tratar la ley hojarasca. Una semana después, el 29, Adorni tendrá que ir a dar su informe de gestión. Milei prometió acompañarlo. ¿Irá?

Santiago no se corre nada

El juez Ariel Lijo avanza a paso firme en la causa. La medida más contundente fue la decisión de ordenar el levantamiento del secreto bancario y fiscal de la pareja. Ahora, en la Casa Rosada las sospechas recaen en el magistrado. “Por qué tanto apuro”, se preguntan en despachos oficiales que responden a Karina. Como trasfondo aparece la remake de la disputa interna en la Corte Suprema de Justicia. El último capítulo tuvo a Santiago Viola, viceministro de Justicia y mano derecha de la secretaria general, como protagonista. Se presentó esta semana en el Consejo de la Magistratura a despotricar contra el apuro en el tratamiento del proyecto para transparentar los concursos de los cargos de magistrados. “Veo una ansiedad desmedida en la necesidad de tratamiento urgente y votación urgente que no se condice realmente con las necesidades específicas del Consejo”, señaló. Ese proyecto es de Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, la nueva mayoría del máximo tribunal que se enfrenta con el titular de la Corte, Horacio Rosatti. Un sector del Gobierno, el de Karina, tomó partido en la disputa y se alió a la minoría.

El otro bando no se queda quieto. A pesar de que fue corrido de Justicia con el desembarco de la dupla Viola-Juan Bautista Mahiques, Santiago Caputo, que apuntala al otro sector de la Corte, recibió el viernes en la Casa Rosada al camarista Mariano Borinsky. El juez tuvo a su cargo la coordinación de la redacción del nuevo código penal que Mahiques destrozó. En la reunión estuvo también Sebastián Amerio, el funcionario que fue reemplazado por Viola. Otra vez la interna. A Borinsky le preguntaron qué opinaba sobre la necesidad de hacer un código integral o leyes específicas contra la inseguridad como anunció Mahiques. La respuesta fue cantada. El juez coordinó la redacción de los 912 artículos. El camarista había tenido ya una charla con Mahiques por el mismo tema, pero el ministro no tomó en consideración sus recomendaciones y tras reunirse en Olivos con Milei anunció el desguace del proyecto. Caputo parece dispuesto a dar pelea en un área que no suelta.

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Esta semana vence nuevamente el plazo en el que debería aplicarse el sistema acusatorio en Comodoro Py. Lo más probable es que lo prorroguen nuevamente. Desafiando a Viola, Lorenzetti y Rosenkrantz convocaron a una seguidilla de reuniones con los consejeros, entre el lunes y el jueves próximos, para avanzar en la iniciativa que promueven. El jueves a las 12.30 está agendado el propio Viola.

La interna ya no tiene alambrado. Patricia Bullrich volvió a quedar en el fuego cruzado después de sostener que ella tiene el cuero más duro que Adorni. Dio una conferencia de prensa en la Bolsa de Comercio de Córdoba. Le preguntaron por el escándalo. Dijo que entendía el silencio del jefe de Gabinete. Pero no lo defendió. Karina ya le había marcado territorio cuando se sacó una foto con su sucesora en el ministerio de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Cerca de Bullrich dicen que la imagen hay que leerla dentro de la interna, una muestra por parte de Karina de su poder, y no un desafío de la titular de la cartera hacia la senadora. Una muestra del microclima de la Casa Rosada. De todas maneras, Bullrich está inquieta. Alerta al interior del gabinete sobre el poco avance en la economía.

El desafío económico

Esta semana se conocerá el índice de inflación de marzo y todos los pronósticos hablan de un número al alza. La medición de la ciudad de Buenos Aires dio una suba del 3%. Si se cumplen estos anticipos el Gobierno cumplirá el décimo mes con esa dinámica. Se cae una parte sustancial del sostenimiento en la imagen de Milei en estos dos años y medio: que a pesar del ajuste bajaba la inflación.

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La inflación no da respiro y sigue en toro al 3% mensual

En el Gobierno prometen que desde abril la mejora será palpable. La voz de la calle que tanto irritó a Milei esta semana tiene una explicación en números. El informe semanal del Banco Provincia lo califica como una “anomalía” para la economía argentina. “Entre noviembre de 2025 y enero de 2026, con datos oficiales del Banco Central y la Secretaría de Trabajo, el tipo de cambio real se apreció 8% y los salarios formales cayeron 4,5%. En febrero y marzo, el tipo de cambio real se apreció otro 7,5%, en tanto que el poder adquisitivo de los trabajadores registrados habría caído un 2% adicional. De esta manera, podemos afirmar que estamos frente a un proceso de apreciación cambiaria con caída del salario real”, analiza en el texto.

Este esquema atípico se explica, en buena medida, porque el dólar calmo no pudo evitar la aceleración inflacionaria. Por el contrario, la suba de precios pasó de la zona de 2% a mediados del año pasado a la de 2,5% en el último trimestre y de 3% en la actualidad. Así, la aceleración inflacionaria fue más relevante que la apreciación del tipo de cambio real para la dinámica del poder adquisitivo, y éste viene cediendo terreno en los últimos meses”, agrega.

El dato positivo fue la compra de dólares por parte del Banco Central, récord para un solo día, el viernes, por US$ 457 millones. En los próximos doce meses hay pagos de deuda por US$ 17.500 millones que podría provocar tensión cambiaria a medida que se vaya descontando el calendario electoral. En apenas un año se está votando en las provincias que van a adelantar los comicios, un termómetro nacional.

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En este contexto, Milei sigue pidiendo paciencia. El desafío es hacer sostenido el ajuste, que fue digerible en los primeros meses de gestión pero que ya pasada la mitad del mandato no parece ser cómodo. El último informe de la consultora MAP Latam puntualiza en los escasos márgenes que tiene el Gobierno para seguir recortando gastos. “Con ingresos que no acompañan, sostener el superávit depende cada vez más de un gasto que se vuelve progresivamente más rígido. Aproximadamente la mitad del gasto (jubilaciones y AUH) está indexada por fórmula, mientras que el resto de las partidas se ubica en mínimos desde 2009”, refleja y agrega que “el gasto primario cayó 4,7% real interanual, impulsado principalmente por la fuerte contracción en programas sociales (-43.2% real), la compresión en salarios y universidades (-8.7%) y el recorte en gasto de capital (-27.0%)”.

¿Hay alguien ahí?

Las encuestas le están devolviendo a la Casa Rosada panoramas adversos. La última medición de Trespuntozero, de Shila Vilker, ubicó la imagen negativa del Gobierno en 66,2% y la positiva en 33%. Dentro de la negativa, la muy mala está en 58,9% y la mala en 7,3%. Cuando se consulta por los principales problemas, la corrupción entra en el podio con 33% y le siguen los bajos salarios y la desocupación con 28,9%, con ambas categorías unidas. Lo novedoso que empezó a verse en varios sondeos esta semana es que apareció la oposición. Hay alguien ahí. Milei está dejando de jugar solo en la cancha. El 29,5% respondió que está más cercano al peronismo como opción y un 17,6% a La Libertad Avanza. Ya dos encuestas, la de Atlas Intel que mide para Bloomberg, muy consumida por inversores, y la de la consultora Trends, ubicaron a Axel Kicillof arriba de Milei en las preferencias electorales, por escaso margen.

Eso revivió al peronismo. Ninguna encuesta actual predice un resultado en octubre de 2027, pero genera climas, sobre todo en la oposición. Todos se mueven. El gobernador recibió a Nicolas Massot y a Emilio Monzó, que en un esquema de frente anti-Milei son más cercanos a Sergio Massa. El gobernador apareció el jueves en público como un actor central de la carrera 2027 al advertir que no se podía repetir la lógica del Frente de Todos. “No nos puede pasar que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y después tengamos dificultades para gobernar”. Es lógico lo que piensa y dice, pero el resto de los actores del PJ también juegan. En la unidad, si se da, el reparto lo tendrá que hacer, tarde o temprano, si él queda como líder del espacio.

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Massa evalúa por estas horas si se lanza al ruedo o sigue esperando. El debate interno es pre o pos Mundial. Está cómodo en el silencio porque dice que el vacío que dejó tras la derrota en 2023 no lo ocupa nadie. Cerca suyo insisten en que Kicillof va a llegar muy desgastado, que se adelantó en la pelea con Cristina Kirchner y que su personalidad podría jugarle una mala pasada. “Axel está identificado con el kirchnerismo mal que le pese”, dicen laderos de Massa que cree que la opción electoral del peronismo debería volver a ser de centro. “Se puso un techo al pelearse con Cristina. O sos el heredero o no lo sos.

Axel Kicillof ya se muestra como candidato presidencial, aunque la interna del PJ está lejos de resolverse

“Está todo tan segmentado que Axel recibe todo el voto K”, apuntan. Un reproche que corre por estas horas hacia el gobernador es que no cumplió con el acuerdo cuando se aprobó el endeudamiento, que incluía nombres para la Corte Suprema provincial.

El otro que empezó a moverse es el senador Eduardo Wado de Pedro, que se propone unificar las piezas. El problema es que desde septiembre pasado no habla con Axel. De Pedro, que fue candidato furtivo en 2023 y Massa le arrebató el lugar, está convencido de que la sociedad sigue promoviendo la llegada de figuras jóvenes. No descarta a Kicillof. Dice que hoy es el único candidato, pero desde ese sector intentan promover competencias. El espacio que responde a Cristina Kirchner se fue achicando a medida que crecía el del gobernador.

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El Gobierno moverá sus fichas. Los libertarios muestran interés en los movimientos del peronismo blue que creen que será la opción que los habilitará a reelegir. Hablan del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, como cabeza del espacio que tiene hoy representación en el Congreso y que el armado partidario del Gobierno espera que se traduzca también en una opción electoral que divida el voto opositor.

El tapado no parece. “La política tiene un buen lejos pero si sos de afuera a la primera piña en la espalda no te gusta”, dice un operador peronista que descarta la incorporación de Jorge Brito o del pastor Dante Gebel. Brito habló con Massa del tema. Pero por ahora cerca del tigrense no lo ven con intención real de dar el paso. Gebel nunca levantó en las encuestas. Tampoco parece ser tiempo para el camino del medio. Los no polarizados son los que peor están en intención de voto.

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POLITICA

Círculo rojo: las mil y una discusiones por el modelo peronista y las negociaciones bonaerenses

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“Hay que aprovechar el Mundial para empezar a ordenarse”, asegura un altísimo dirigente del peronismo con ambiciones presidenciales. Pareciera ser un objetivo casi tan complejo como la obtención del bicampeonato por parte del seleccionado de Lionel Scaloni, aunque con una diferencia sustancial: el liderazgo indiscutible del técnico argentino. Sin embargo, la discusión en el seno del peronismo ya no es solo por el candidato si no más bien por el modelo y, algo aún más relevante, quién lo lidera. Es decir, no solo por el DT si no por la estrategia que ejecute en la cancha de cara a las elecciones del año próximo.

Ese debate se adelantó en el feriado del 1 de Mayo, en el acto de Parque Norte encabezado por dirigentes como Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel e intendentes del interior y del Gran Buenos Aires, que postularon la necesidad de recuperar la doctrina de Néstor Kirchner de crecimiento sin déficit fiscal, el término maldito que Javier Milei introdujo en estos años con éxito en la agenda pública y que ahora interpela a un PJ que quiere saldar cuentas antes de la campaña del 2027 para no repetir los errores de la fallida experiencia del Frente de Todos. “Es importante ganar, pero también llegar con un plan discutido, que fue lo que no tuvimos en el 2019″, admite uno de esos dirigentes.

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Esa postulación de Parque Norte se interpretó no solo como un mensaje a Axel Kicillof, que no suele ponderar en sus discursos el equilibrio de las cuentas públicas más allá de que alcanzó el superávit fiscal en la provincia de Buenos Aires hasta la irrupción de Milei en la escena nacional –“Axel no es un talibán del superávit, pero tampoco es un fanático del déficit: hay momentos en los que se puede, y momentos en los que no se puede”, respondieron desde La Plata-, sino como un aviso al kirchnerismo duro, y una señal al círculo rojo, ávido, en un sector, por una propuesta de continuidad programática con algo más de racionalidad que el esquema actual libertario. “El círculo rojo tomó nota, nos preguntan ‘¿es en serio esto del equilibrio fiscal…?’“, admitió un dirigente que encabezó el lanzamiento de Parque Norte.

La semana pasada, en una entrevista con El Destape, la diputada Paula Penacca, de La Cámpora, muy cercana a Máximo Kirchner, metió el dedo en la llaga. “Ese verso no hay que comérselo más, nos empiezan a meter en una discusión en la que nos moderan los términos, y cuando nos moderan los términos nos moderan las acciones. El peronismo no puede ser un peronismo modesto, condescendiente, que habla de equilibrio fiscal. Está bien, todos creemos que hay que tener una macro estable en la Argentina, ahora, eso no puede ser a condición de dejar para último minuto la distribución del ingreso”, dijo. Le respondió Tolosa Paz, a través de un posteo en X titulado “escuchar a Néstor, SIEMPRE”, en el que publicó un fragmento de un discurso de Kirchner en el que el ex presidente se refería al “cuidado del gasto”, y que “el equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la nación como de las provincias, es fundamental”.

Fue Aníbal Fernández, ex jefe de Gabinete, abiertamente enemistado con La Cámpora, el que, de todos modos, ofreció durante la semana una versión mucho más audaz. Cuando Pedro Rosemblat, en su programa de Gelatina, le preguntó qué dejaría de la gestión Milei, la respuesta del ex funcionario lo tomó por sorpresa. “¿Vos querés saber si yo dejo algo de lo que hizo Milei? Todo… Todo, no toco nada, y empiezo a mirar pedacito por pedacito, porque el esfuerzo que le hicieron hacer al pueblo argentino no se puede dilapidar, no se puede dejar de costado», sorprendió. El quilmeño dijo que el peronismo no debería correr el péndulo en materia de gestión si le toca volver al poder el próximo año: “Tenés que ponerte en condiciones para saber lo que vas a hacer”.

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Cristina Kirchner, en junio del 2021, en Avellaneda, habló de déficit fiscal (Franco Fafasuli)

Esa frase es la que, en parte, atraviesa al peronismo: qué modelo ofrecer a la sociedad para ser atractivos tras el fiasco del Frente de Todos, una coalición exitosa electoralmente pero muy defectuosa en términos de gestión y del programa, que terminó con el triunfo de Milei en el 2023, un outsider que llegó a la Presidencia con una inflación desbocada, un hartazgo generalizado en la “casta política” y un nuevo sujeto social que la propia Cristina Kirchner, en su rol de vicepresidenta, catalogó como “trabajadores asalariados pobres”, según remarcó, una experiencia inédita para el peronismo.

En junio del 2021, en una de sus clases magistrales en Avellaneda, en un plenario de la CTA junto al intendente Jorge Ferraresi -uno de los más entusiastas hoy en el proyecto presidencial de Kicillof-, la ex presidenta hizo una larga presentación económica en la que incluyó gráficos con información del G20 en los que se exhibía a Estados Unidos al tope de un ranking de países desarrollados en materia de desequilibrio fiscal. “Fíjense -pedía, mientras se sucedían filminas y gráficos-, Estados Unidos récord en materia de déficit fiscal total. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué el déficit fiscal es bueno? No, no quiere decir que es bueno. Estoy tratando de buscar las causas por las que la inflación acá es única en el mundo, por el déficit fiscal no es. El déficit, que es un concepto económico, no matemática, no necesariamente es el causante de los desmadres económicos y de la súper inflación», planteó frente a una platea que aplaudía a rabiar. Enseguida, hizo alusión a la oferta y la demanda, a los postulados de Milei, que empezaba a hacerse notar cada vez más desde el Congreso, e hizo hincapié en la supuesta evasión y las ganancias de las empresas, en la formación de activos en el exterior y en lo que denominó “festival de importaciones”, un latiguillo que hizo mucho ruido hacia adentro del gabinete de Alberto Fernández.

Superávit fiscal (datos de la consultora Equilibra)

Según datos recopilados por la consultora Equilibra, de Diego Bossio y Martín Rapetti, el último año con superávit financiero durante el kirchnerismo fue en el 2008, en el segundo año del primer gobierno de Cristina Kirchner: el ex presidente había llegado a ese objetivo durante toda su gestión, apalancado, en buena medida, por el viento de cola del valor de los commodities como la soja. El 2009 fue el último año de superávit primario, es decir, sin incluir el pago de los intereses de la deuda pública.

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Cuando Milei llegó al gobierno, colocó un ancla inflacionaria a su programa y basó toda su administración en el equilibrio de las cuentas públicas hasta convertirlo en un dogma. Era una discusión que ya se había instalado en el seno del Frente de Todos en la campaña del 2023, y que desde el equipo de Sergio Massa proponían como posible programa de gobierno, aunque desde las oficinas del propio candidato admitirían, una vez asumido Milei, que la base electoral del peronismo, y los integrantes de la coalición peronista, no hubieran tolerado un ajuste de estas magnitudes. Lo sufrió en carne propia Martín Guzmán, que no pudo aumentar las tarifas de los servicios públicos por el rechazo interno del cristinismo: el ex ministro de Economía ni siquiera pudo correr de su cargo a Federico Basualdo, que se opuso a esa decisión por sobre su propio jefe.

Massa deshoja ahora su propia margarita de cara al 2027. En su entorno se dividen las aguas, entre los que piensan que tiene “una bala más en la recamara”, en referencia a una hipotética nueva postulación nacional, y los que consideran que tiene que volver a reconstruir su vínculo con la sociedad desde una postulación a gobernador. Están, por último, los que creen que es mejor así: ejecutar la influencia que ejerce desde su oficina de Libertador, con redes en todo el círculo rojo.

El ex ministro mantiene intacta su sociedad con el kirchnerismo, y una buena relación con Kicillof. Ayer, Sergio Uñac, que se lanzó a la Presidencia, reunió a referentes del PJ en su provincia. Se postuló con el guiño de la ex presidenta, interpretado como una señal, tibia por el momento, a Kicillof.

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Javier Milei y Luis Caputo

Lo cierto es que, en el debate fiscal, dentro del propio Gobierno se inquietan ahora por el ajuste de Luis Caputo, “Toto”, que hasta él mismo cuestionó hace dos semanas, en una entrevista televisiva, cuando se sinceró: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”. Más directo fue un altísimo dirigente del oficialismo, que planteó: “Es fácil tener superávit a lo ‘Toto’ si no le pagás a nadie”.

Por eso Vaca Muerta se transformó, transversal a todos los gobiernos, desde CFK -el kicillofismo saca pecho con la estatización- hasta Milei, en una política de Estado que puede ser la llave de esa disyuntiva para las próximas administraciones, con una generación de divisas fenomenal en un mundo, como el actual, que demanda energía. Algo similar sucede con la minería, en particular con el cobre: las grandes compañías a nivel global, desde Glencore y Río Tinto hasta BHP/Lundin, ya pusieron un pie en el país, con inversiones a largo plazo que, según los proyectos presentados en el RIGI, ascienden a más de USD40.000 millones. Según los expertos del sector, la minería podría convertirse, en unos 10 años, en un rubro tan trascendental para el desarrollo del país como el campo o Vaca Muerta.

El mes pasado, cuando se sancionaron en el Congreso las modificaciones a la Ley de Glaciares que reclamaban las empresas y las provincias mineras, los representantes de la cámara sectorial pidieron una reunión con Kicillof mientras se discutía el proyecto en audiencia pública. Dos días antes, la dieron de baja: la ministra de Medio Ambiente bonaerense, Daniela Vilar, de La Cámpora, expuso en el Congreso con argumentos durísimos contra la iniciativa, lo que motivó la suspensión. Fastidiados, desde el sector explicaron que les hicieron llegar el mensaje de que, por ser de La Cámpora, el gobernador no tenía herramientas para dar de baja la exposición de su ministra. Desde La Plata lo desmienten: “Axel sí la podía bajar, pero no quiso, como tampoco rosqueó con el resto de los gobernadores para que no salga la ley, más allá de algunos reparos”. En Provincia explicaron, por caso, que nunca pusieron reparos a la minería para operar en ese distrito.

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Cristina Kirchner y Maximo Kirchner

PBA en el ojo de la tormenta. El debate en torno a la minería y sus eventuales implicancias ambientales es uno de los temas que divide al peronismo. Durante la discusión en el Congreso, hubo innumerables posiciones de rechazo, desde La Cámpora hasta destacadas figuras del espacio y del kicillofismo, más allá de Vilar, y definiciones a favor. La UOCRA, por ejemplo, marchó en torno al Parlamento para apoyar la iniciativa.

La posición del gobernador bonaerense, y su hipotético modelo económico, es motivo de análisis en el círculo rojo y entre los inversores, que suelen formular dos preguntas a sus interlocutores domésticos: qué posibilidades tiene Milei de ser reelecto y, por el contrario, cuántas chances reales tiene el peronismo de volver al poder. En este último caso, la figura de Kicillof genera algún tipo de alarma en algunos sectores, a pesar de que un buen número de empresarios que se entrevistaron con él en estos meses salieron mucho menos espantados de lo que preveían antes de verlo.

Pero si existe cierta preocupación en el establishment, dentro del propio peronismo, en particular en territorio bonaerense, la situación es más bien parecida a la de la guerra feroz y a cielo abierto entre las dos facciones del gobierno lideradas por Karina Milei y Santiago Caputo. En la provincia de Buenos Aires, esos dos bandos están representados por el gobernador y por Cristina y Máximo Kirchner.

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El vínculo entre Kicillof y el jefe de La Cámpora no tiene retorno en términos personales, y desde lo político cada uno inició su camino. Circularon incluso en estas semanas versiones en torno a que el diputado había pedido una reunión mano a mano, pero fueron desmentidas: por el momento, no pasó ni pasará. Tampoco con la ex presidenta, a pesar de los esfuerzos de algunas figuras como Federico Otermin, el intendente de Lomas de Zamora que quiere ser gobernador, que tiene buena relación con todos los sectores y que suele aconsejarle a Kicillof que intente visitar nuevamente a CFK. “En las últimas reuniones, Cristina le pidió lo mismo: que Axel valide todas y cada una de sus decisiones con Máximo, y eso no va a pasar”, respondieron desde La Plata. En el 2021, cuando el peronismo perdió las elecciones intermedias, la ex presidenta autorizó una intervención del gabinete provincial con el desembarco de Martín Insaurralde, socio del jefe de La Cámpora. Tanto el ex intendente de Lomas como Kirchner aspiraban a quedarse con la Provincia en el 2023, cuando desde el dispositivo cristinista se le pidió al gobernador que fuera el candidato presidencial para correrlo de ese territorio. Kicillof se negó, y esa negativa terminó por dinamitar los puentes, incluso antes de que CFK fuera por el PJ, ante la falta de apoyo de su ex ministro, y de que fuera presa, y desde ese sector se le achacara públicamente al gobernador que no se pronunció de manera enfática por ella.

La disputa se trasladó más tarde al gabinete y a la Legislatura, con epicentro en el Senado, desde donde el kirchnerismo entabló una guerra despiadada contra Verónica Magario por el control de la caja y el reparto de comisiones, recién saldado. En Diputados aún hay tierra fértil para La Cámpora y para que Insaurralde, desde la clandestinidad pública, ejerza todavía una influencia decisiva.

En esa Legislatura se debate, por ejemplo, la re-reelección de los intendentes. También la postulación de los cuatro aspirantes a la Corte Suprema provincial, que funciona con tres integrantes, como la Corte nacional. Es una negociación que está empantanada. De esas cuatro vacantes, tres les corresponden, según el peronismo, a ellos, y otra a la oposición. El problema es que no hay una sola oposición, tampoco un solo peronismo. Según trascendió, sería uno para Kicillof, uno para Massa y otro para el cristinismo, aunque desde la gobernación reclamaron dos para sentarse con más aire a la mesa de negociaciones: “Si vamos con uno, terminamos con nada”.

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La Justicia es un rubro al que el gobernador no le dedica demasiado tiempo, pero hay funcionarios y operadores que empezaron a abrirle algunas relaciones.

Existieron, en los últimos meses, conversaciones subterráneas con la Corte, que acumula ocho demandas millonarias de la Provincia contra Milei por transferencias interrumpidas. Tuvo lugar, además, una cumbre reservada en Avellaneda, con Ferraresi como anfitrión, que convocó a los jueces Ariel Lijo, María Servini, Jorge Rodríguez, Diego Armella y la fiscal Cecilia Incardona. El gobernador llegó con el ministro Javier Alonso y Santiago Pérez Teruel, uno de sus asesores judiciales, y no conocía el detalle de la convocatoria. No participó Juan Martín Mena, el ministro de Justicia provincial, que tiene buen diálogo con el gobernador pero responde directamente a San José 1111. Los asistentes le preguntaron a Kicillof por su visión sobre la Justicia. “No les voy a pedir nada para no deberles nada”, respondió, según sus colaboradores.

Sergio Uñac, Sergio Massa (derecha) y Wado de Pedro (izquierda)

Esa displicencia en un rubro tan sensible evidencia, según algunos dirigentes del peronismo, cierta debilidad en la construcción del proyecto presidencial de Kicillof. Es algo que ahora compromete al Presidente, inmerso en un pleito judicial entre dos bandos que se dirime en Comodoro Py. En el PJ apuntan, en ese sentido, a su temperamento, y a su estilo de conducción: para algunos sectores, no conduce, aunque tenga un diálogo fluido con otros gobernadores. La independencia definitiva de Cristina Kirchner es otra de las inquietudes, igual que la herramienta para determinar al candidato: no es lo mismo con o sin PASO. Una vez culminado el Mundial comenzarán algunas revelaciones. La eliminación o no de las primarias es una de ellas. El casi seguro adelantamiento del calendario provincial también cautiva a inquietos: algunos probables postulantes trabajan con la hipótesis de una elección posible en mayo.

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“Axel no tiene que ser el candidato de la rosca, tiene que ser el candidato de la gente”, aseguraron en La Plata. Cualquier candidatura, de todos modos, está atada no solo a la rosca, las negociaciones y el debate por el modelo, si no también por la situación socioeconómica bonaerense. El programa de Milei ofrece, en ese sentido, una novedad: es la primera vez, en los últimos veinte años, que Buenos Aires no es un eje central de los proyectos nacionales porque es la primera vez que la conducción provincial no coincide con el poder central. En el 2015, con el triunfo de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, la Casa Rosada privilegió las transferencias a ese distrito, a pesar de que los tarifazos en los servicios públicos impactaron fuertemente en el Gran Buenos Aires. En el gobierno del Frente de Todos, esas transferencias se multiplicaron. En plena pandemia, Alberto Fernández recortó la coparticipación que Macri le había aumentado a la capital en el 2016 por el traspaso de la Policía y se la giró a Kicillof, presionado por un acuartelamiento de la fuerza provincial por demandas salariales. El experimento Milei, de asfixia a la principal provincia del país, pone al gobernador a prueba a diario: desde el año pasado, las cuentas bonaerenses cerraron con déficit. Una situación aún más acuciante puede tirar por la borda cualquier proyecto presidencial.

En la reunión de hace algunas semanas de intendentes del conurbano con la cúpula de la Iglesia se hizo especial hincapié en esa cuestión: “No hay explosión, pero no sabemos si mañana no puede llegar a haberla”, fue el mensaje de los jefes comunales. La jefatura eclesiástica pidió mayor cohesión en el peronismo, hasta que uno de los intendentes señaló: “Si llegó Milei es por culpa nuestra”.

La crisis en el conurbano es algo que se sigue con interés también desde la Casa Rosada, más precisamente en el despacho de Diego Santilli, que ya trabaja para ser gobernador, impulsado, según su entorno, por los hermanos Milei, que le hicieron saber de esa intención finalizadas las elecciones de octubre pasado. Sebastián Pareja, que intenta negociar con funcionarios bonaerenses por las vacantes en la Corte, ya tiene el dato.

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El caso del FIFAgate y la sombra que se proyecta sobre la AFA

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La noticia se asemeja a una bomba de profundidad. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) puede viajar a Estados Unidos y disfrutar del Mundial, desde adentro, como líder de la comitiva oficial argentina. Pero ahora sabe que al menos tres fiscales norteamericanos investigan los movimientos de dinero de la entidad que preside y, por extensión, lo investigan a él. Y los antecedentes al respecto distan de ser tranquilizadores.

Corría el año 2010 cuando una investigación en Estados Unidos sobre el crimen organizado ruso derivó hacia la corrupción en el fútbol. Y se aceleró cuando un agente del organismo tributario de ese país (IRS, por sus siglas en inglés) abrió en 2011 una causa por evasión impositiva contra Chuck Blazer, el exsecretario general de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol, conocida como la Concacaf.

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El primer punto de inflexión llegó cuando los fiscales federales del Distrito Este de Nueva York confrontaron a Blazer junto a dos agentes del FBI, Jared Randall y John Penza. Le mostraron las evidencias que habían recolectado sobre su proceder delictivo con sociedades pantalla e impuestos impagos, y le ofrecieron el clásico dilema: cárcel o cooperación. Y en diciembre de 2011, Blazer aceptó volverse informante. En otras palabras, se reunió decenas de veces con los fiscales entre 2011 y 2013 y llegó a portar un micrófono oculto en un llavero durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Claudio Tapia, titular de la AFNatacha Pisarenko – AP

El estallido público del llamado FIFAgate llegó, sin embargo, recién en mayo de 2015. La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch —que había encabezado la pesquisa como fiscal del Distrito Este y llevaba apenas un mes en su nuevo cargo— presentó una acusación de 47 cargos contra catorce dirigentes y ejecutivos del marketing deportivo, coordinada con un operativo de la policía suiza que arrestó esa madrugada a varios imputados en Zúrich.

Los fiscales sostuvieron la jurisdicción estadounidense argumentando que el dinero —lícito e ilícito, incluidos sobornos— había transitado por el sistema bancario norteamericano, una construcción jurídica que les permitió perseguir a corruptos de toda Iberoamérica. Es la misma premisa que los fiscales podrían invocar ahora para avanzar sobre los movimientos de dinero —lícito y bajo sospecha— de la propia AFA y la gerenciadora TourProdEnter LLC.

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La estrategia combinó cooperación internacional con Suiza, presión sobre imputados para obtener nuevos delatores —figuras como Alejandro Burzaco se convirtieron en testigos clave— y una segunda tanda de imputaciones en diciembre de 2015 que sumó dieciséis acusados más. El despliegue, sostenido durante años por un equipo reducido, consolidó un modelo de persecución extraterritorial de la corrupción transnacional que sigue produciendo causas derivadas hasta hoy.

El FIFAgate reveló un esquema sistemático de sobornos por más de US$150 millones a cambio de derechos de televisación y marketing de torneos y de votos para la organización de Mundiales. Consolidó, además, el largo brazo de la Justicia de Estados Unidos sobre los negocios del fútbol.

En ese marco, “Chiqui” Tapia fue autorizado por la Justicia argentina para viajar a la final de la Champions League, en Europa, y al Mundial que se desarrollará a partir del 11 de junio y durante 39 días en Estados Unidos, México y Canadá. A cambio, la condición impuesta fue depositar una caución de $30 millones en el expediente del fuero en lo Penal Económico en el que fue procesado por presunta retención indebida de aportes.

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Así, Tapia voló este jueves a Europa, para luego seguir su camino hacia Estados Unidos. Tendrá hasta el 21 de julio para retornar a la Argentina. En el interín, podrá vivir desde adentro el esfuerzo de la Selección por obtener la cuarta estrella. Pero se sabrá, también, bajo una lupa.

El titular de la AFA conoce, sin dudas, el antecedente de Jeffrey Webb, quien presidía la Concacaf en mayo de 2015. Se hospedó en el hotel Baur au Lac de Zúrich, en vísperas del congreso de la FIFA, y se despertó esposado por la policía suiza a pedido del Departamento de Justicia. La lección: una imputación sellada (sealed indictment) puede materializarse en cualquier momento, sin previo aviso, mientras el acusado desayuna en su hotel. El FBI y el Departamento de Justicia mantienen una larga tradición de elegir el momento de máxima exposición pública —congresos, finales y ceremonias deportivas— para los arrestos.

El espejo más cercano para el fútbol sudamericano, sin embargo, lo aportó el expresidente de la Conmebol, Juan Ángel Napout. Arrestado en el mismo hotel suizo en 2015, el paraguayo fue extraditado a Estados Unidos, condenado a nueve años de prisión y fallecido en una cárcel federal en 2022.

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Tapia, ahora, se sabe bajo una lupa.




Hugo Alconada Mon,Conforme a

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POLITICA

La reconversión de Santiago Caputo: el asesor de Milei levanta el perfil para recuperar influencia

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“Está cruzando su desierto en 40 días”, dijo un feligrés de Santiago Caputo después del comentado levantamiento en primera persona del asesor de Javier Milei contra los Menem y la ola de fotos de sí mismo que republicó para mandar mensajes políticos en las redes sociales, el 25 de Mayo. En Las Fuerzas del Cielo creen que el consultor acaba de dar otro paso en su reconversión hacia el rol de un dirigente político, aunque saben que el cargo “obvio” para él y una eventual candidatura están sin dudas vetados por Karina Milei.

En su entorno aseguran que Caputo trabaja principalmente para que Milei “sea el mejor presidente de la historia”. Pero admiten que aquella decisión del inicio de la gestión libertaria de ser un mero asesor ya no existe. Y deslizan que se encuentra en un proceso de redefinición o “transición” de su identidad política. “Todos los que están en política son dirigentes, lo asuman o no. Eso siempre fue asi”, deslizaron en el caputismo.

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Manuel Adorni y Santiago Caputo (Jaime Olivos)

En la previa del año electoral, creen que se prepara para asumir un papel nuevo y transita una etapa de transición, cuyo resultado no está claro. ¿Un cargo? La Jefatura de Gabinete de ministros sería su destino natural, dicen en su círculo, porque “desde 2023 viene ejerciendo ese rol”. Pero se desaniman de inmediato: esa discusión quedó saldada el año pasado, cuando Karina Milei ya le había hecho la cruz e impuso a Manuel Adorni tras la salida de Guillermo Francos.

¿Candidato? Todos dicen que “no lo ven”. Por ahora, como mínimo, transita el camino rumbo a una mayor exposición.

En el Gobierno descuentan que el principal colaborador del Presidente busca empoderarse frente a la Secretaria General, con quien la relación empeoró ostensiblemente en los últimos meses. “Es una forma de decir: si quiero, puedo llevarme la atención”, interpretaron en Balcarce 50 sobre las llamativas fotos del lunes pasado.

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Aunque, para cuidarse de represalias, cerca suyo siempre insisten en que la pelea es con los Menem, y únicamente para proteger a Milei de ellos, no en contra de su hermana. Incluso lanzaron a correr la versión de que había replicado su imagen el lunes patrio para llevarse la atención y así desviar el foco del escándalo del ladero karinista Manuel Adorni. Algo algo así como “inmolarse”.

Más allá de sus planes políticos, la confrontación de Caputo con los Menem, de manera directa, al exponer la famosa cuenta RufusPeriodista, generó un clamor entre los propios, que mostraron los dientes en redes y aullaron de alegría en privado. “Es el momento más feliz que vivo en los últimos tres años”, llegó a decir un eufórico dirigente de la primera plana de Las Fuerzas del Cielo.

La foto de la Mesa Política.Manuel Adorni, Karina Milei, Luis Caputo, Diego Santilli, Lule Menem, Martín Menem, Patricia Bullrich, Santiago Caputo e Ignacio Devitt.

Se sentían amordazados, y con esos tuits firmados por su líder se vieron liberados. Para ellos, las imágenes de Caputo de boina y tapado en la Plaza de Mayo en homenaje al personaje principal de la serie de los mafiosos Peaky Blinders, fueron la frutilla del postre después del estallido del conflicto con los riojanos de Karina. “Se está divirtiendo”, se entusiasmaron en LFC.

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El camino de Caputo hacia una reconversión de su papel público tuvo dos hitos: su afiliación a La Libertad Avanza, en febrero de 2025, y el blanqueo de su identidad en redes para comunicarse con propios y ajenos por medio de un usuario oficial, @Slcaputo, en septiembre. Desde ese avatar marca posturas políticas -desde la hidrovía a la “guerra espiritual”-. Y sobre todo destaca publicaciones de los organismos que áun controla, como la SIDE y Salud. Una de las más recientes combinó a ambos: fue sobre el uso de la inteligencia del Estado para prevenir la llegada del virus del Ébola al país. También al canciller, Pablo Quirno. En Balcarce 50 relativizaron que esos retuis busquen capitalizar las medidas: “Las levanta porque es buena gestión”, dijeron.

Caputo aún no dio entrevistas en vivo, sino que habla unilateralmente. Y no asumió un cargo, sino que sostiene su vínculo con el Estado vía contratación y monotributo. Además, aún opera mediante otras cuentas encubiertas para bajar línea desde atrás del cortinado.

¿De ahora en más? “Nadie sabe cómo termina el camino”, dicen en su entorno. Aseguran que tampoco Caputo tiene definidos los siguientes pasos de su carrera política, si bien sus seguidores se jactan de que en política sólo juega al ajedrez.

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