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Victoria Carreras y el regreso de El conventillo de la paloma: “Retomo un sueño inconcluso de mi padre”

Victoria Carreras lleva sobre sus hombros un apellido que remite de inmediato a los orígenes del teatro argentino. Hija de Enrique Carreras y Mercedes Carreras, su infancia transcurrió entre camarines, ensayos y estrenos. El oficio actoral no solo le fue transmitido, también lo adoptó como una forma de vida. Hoy, con una trayectoria consolidada, suma un nuevo capítulo a su carrera con la puesta en escena de El conventillo de la paloma, obra que marcó su reciente consagración en Mar del Plata y que ahora llega a Buenos Aires.
El regreso de este clásico, a casi cien años de su primera función, propone un giro audaz: por primera vez El conventillo de la paloma se presenta como un gran sainete musical. Victoria asume un doble rol, como codirectora junto a su hermana María Carreras y como actriz en el papel de la gallega Mariquiña. El proyecto reúne a más de treinta artistas y técnicos en escena, con un equipo marplatense que apuesta a renovar la vitalidad de los conventillos y a poner en diálogo las tradiciones porteñas con las sensibilidades actuales.
En los pasillos del Teatro Regina, la expectativa se percibe en el ambiente. El espectáculo, que convoca a actores, músicos y bailarines, busca recrear el universo de los conventillos de principios del siglo XX y celebrar la diversidad cultural que los caracterizaba. Para Victoria Carreras, este estreno representa mucho más que un desafío profesional: es un tributo a la memoria artística de su familia y una invitación a que nuevas generaciones descubran la potencia y el espíritu colectivo del teatro argentino. En ese marco, mientras ultima detalles para el estreno de este domingo a las 18, la actriz recibió a Teleshow en un café de Buenos Aires.
– ¿Cómo estas en este momento de tu vida?
– La verdad que es un momento de mucha intensidad y de mucha plenitud, venimos de una temporada que para este espectáculo, El conventillo de la Paloma, fue muy positiva, y ahora frente a un desafío importante que es movilizar esta compañía de treinta artistas. Un equipo de 30 personas de Mar del Plata, grandes artistas, grandes actores y también toda la parte de vestuario y escenografía y producción ejecutiva. Y movemos todo esto al teatro Regina en Buenos Aires. Tiene que ver con un momento de una expansión mía personal también, de animarme a un proyecto semejante, de haber creído en esto cuando parecía un disparate.

– ¿Disparate desde la cantidad de personas?
– Sí, cuando todo el mundo está haciendo un unipersonal o pensando en teatros de pequeño formato, junto con mi hermana se nos ocurrió reversionar este clásico del teatro rioplatense. Es una obra que tiene casi cien años, en una versión de sainete musical, con una cantidad de artistas como nunca se hizo. La confluencia de público que tuvimos, la cantidad de premios que recibimos y de estímulos del público, sobre todo, la sala llena todas las funciones. Pero bueno, una cosa es Mar del Plata y otra cosa ahora es Buenos Aires, así que es un nuevo desafío.
– No es nada fácil triunfar en el verano marplatense…
– Soy consciente de eso. Pero hay momentos en la vida de un artista donde la fortuna gira hacia arriba. Y no sé si es esta obra, una obra angelada, porque cada vez que se hace El conventillo de la Paloma es un éxito, por algo perdura y perdura a través del tiempo. No sé también si es algo como aluvional en el sentido del camino artístico de mi hermana y mío, donde nosotras hicimos un formato de obra en el que tenemos mucho contacto con la gente. La obra termina con un baile popular, terminamos bailando con el público en el hall y con los músicos acompañando. Entonces, en ese momento hay una comunicación muy directa con los espectadores y ahí se produce una catarsis emotiva muy fuerte, donde la gente te reconoce. Yo empecé a trabajar y mi hermana también, muy niñas en la ciudad de Mar del Plata, haciendo teatro con mis padres, Mercedes y Enrique Carreras. Y es como si esos niños jóvenes que nos venían a ver en ese momento, hoy ya vienen con sus nietos o traen a sus padres mayores, o te dicen: “Yo iba con mis viejos y ahora te vengo a ver de vuelta”. Hay como un revival de algo, no sé que tiene que ver con esto, ¿no? Como si la gente celebrara la obra y también celebra un recorrido de las Carreras.

– Y como propio de su familia, de ser un recuerdo de ellos en algún momento.
– Sí, hay algo de eso que se activa con esta obra mágicamente. Y entonces es como cuando vos te encontrás con un primo que hace mucho que no veías y de repente lo ves bárbaro y lo ves bien. Como que nunca te dejaste de ver. Esa es la sensación con el público. Vos te encontrás con los espectadores en Mar del Plata, te dejás de ver por un año y cuando volvés es como si reanudaras la conversación que quedó.
– ¿Y en Buenos Aires?
– ¿Qué va a pasar en el Regina? La verdad es que ayer me enteré que hay una gran cantidad de entradas vendidas para el estreno. Entonces digo: “Esto está sucediendo y es real, vamos a aceptarlo. Por ahí es un éxito”.
– Y el primer capítulo de este nuevo Conventillo de la Paloma empezó en Mar del Plata…
– Claro, empezamos a ensayar en septiembre, octubre y el 7 de enero estábamos debutando. Y antes de estrenar, ya la gente del teatro Regina me pidió el espectáculo. Yo dije: bueno, sí.

– Cuando leías el proyecto, ¿qué te convenció de hacerlo? Y más de esta manera, con treinta artistas.
– Yo vengo de un estirpe de teatro popular. El último proyecto que tuvo Enrique Carreras, mi padre, quedó inconcluso, no llegó a cumplirse, él quería hacer la segunda versión fílmica de El conventillo de la paloma. La primera es de Carlos Torres Ríos. Mi padre quería reversionar esa película y falleció y no lo pudo hacer. Pero mi viejo murió hace treinta años. No es que yo estuve treinta años pensando que lo quería hacer. De repente un día empecé a pensar en esta obra, y a imaginar que era necesaria una reposición. Porque es un género que no es como el teatro contemporáneo. Hay una forma de actuar, de hablar, hay melodías que tienen que ver con el tango, hay que saber bailar. Muchas cosas que tienen que suceder para que salga bien. Y si eso no se replica, se pierde en el tiempo.
– ¿Por qué crees que tu papá ya quería reversionar la película? ¿Qué veía en esta historia?
– Él tenía un olfato para lo popular y decía: “El conventillo siempre es un batacazo”. Cada vez que se hace funciona bien. Y él la quería filmar, a él le gustaba hacer un cine industrial y masivo. Entonces, por eso quería hacer eso. Algo de razón tiene, porque treinta años después de la muerte de mi viejo, nosotras montamos esta obra y se vuelve a llenar la sala. El nieto de mi hermana, Augusto, que tiene trece años, fue al estreno y nosotras pensábamos: “¿Le gustará una obra donde se habla, se baila el tango, se habla lunfardo?”. Cuando terminó la función, él dijo que le encantó y que era como El Chavo del Ocho. Es perfecto.
– ¿Cómo se han repartiendo el trabajo con tu hermana?
– Nos dividimos bastante bien las tareas y hubo un momento en el que participé de la búsqueda de los personajes, las marcaciones, el estilo, el ritmo y todo, y hubo un momento donde la obra quedó lisa y llanamente bajo la mirada de María. Yo estoy en el escenario y no puedo estar marcando a un compañero al tiempo que actuo. Para eso somos dos.

– Es medio raro, pero vos tenés la capacidad y la trayectoria para eso.
– Sí. Pero hay un momento donde quiero solamente disfrutar con mis compañeros a la par, que es algo único, inigualable y lo que más me gusta hacer en la vida. La obra es coral, no es un protagónico exclusivo, sino es que todo el mundo tiene lugar. Por ahí en las escenas donde yo no participaba podía estar un poco más desde afuera, pero ahí me entregaba a la mirada de María.
– Sos el nexo entre ambas partes dirección y el elenco en el escenario.
– Es una idea que yo le llevé a mi hermana, María. Fue una ocurrencia mía feliz, de la que estoy muy contenta de haberme animado y de haber persistido. Y entre las dos armar este equipo, que no es menor, (risas) somos muchos.
– ¿Y te ves hacia futuro jugando con este doble rol en otras ocasiones?
– Sí. Ya estoy pensando lo que voy a hacer el año que viene. Estoy adaptando una versión de Frutilla, una obra que escribió Abel Santa Cruz, una comedia musical argentina de la década del setenta. La protagonizaron Osvaldo Miranda y Mercedes Carreras. Era una comedia musical de pequeño formato y ahora la vamos a hacer más grande.

– ¿Y en la familia cómo se va charlando y llevando los nuevos proyectos?
– Es una familia grande que ha ido cambiando de forma a lo largo del tiempo, por decisiones de vida, porque nos hemos casado, nos hemos separado, nos hemos vuelto a juntar. Hay gente que falleció, que se incorporó, hay gente joven. La va mutando, pero sí, es una familia artística y es un tema predominante y se habla en voz alta (risas), se discute, se comparte.
– ¿Cómo se traslada la pasión por el teatro a las generaciones más jóvenes?
– A mí me entusiasma mucho el teatro en este momento, porque como es una época de tanta pantalla, me parece revolucionario imaginar que te vas a encerrar a una habitación oscura con gente que no conocés, donde hay gente de carne y hueso que transpira, que está ahí y que no sabés qué va a pasar. Hay un pacto de creer que va a llegar a término, pero puede no pasar. Y eso es extraordinario, porque está vivo y está sucediendo ahí.
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Gran Hermano Generación Dorada: Emanuel Di Gioia vs Solange Abraham quedaron en uno de los mano a mano más esperados

El lunes 20 de julio, la 22° gala de eliminación de Gran Hermano Generación Dorada por Telefe entregó el versus que el público venía anticipando desde hacía semanas: Emanuel Di Gioia y Solange “Sol” Abraham, los dos ex participantes de la edición 2011 del reality, quedaron frente a frente ante el veredicto de la gente. El conductor Santiago del Moro abrió la noche con seis jugadores en placa —en una votación de carácter negativo— y fue despejando el camino, nombre por nombre, hasta que no quedó otra posibilidad que ese duelo.
La placa inicial la integraban Di Gioia, Abraham, Yisela “Yipio” Pintos, Yanina Zilli, Sebastián Cola y Matías Hanssen. Antes de dar inicio a la dinámica de salvación, Del Moro dedicó un momento al subcampeonato de la Selección Argentina en el Mundial 2026 y convocó a los participantes a un minuto de aplauso para el equipo. “Siempre con la Selección. Los muchachos dieron todo, felicitaciones. ¡Infinitamente gracias!”, expresó el conductor.
El primero en bajar de placa fue Hanssen, con apenas el 0,2% de los votos negativos del público. Lo siguió Cola, con el 0,5%, y la dinámica comenzó a tomar forma. La tercera salvada fue Zilli, con el 0,7%, quien celebró con su ya conocido estilo: se sacó la ropa frente a las cámaras y se lanzó a la pileta climatizada. “Pobrecitos los que tienen que aguantar a la Zilli una semana más acá. Pensé que me iba, pero la Zilli sigue acá”, dijo al volver al living.
Con Zilli a salvo, quedaban cuatro jugadores en placa: Di Gioia, Abraham, Yipio y la propia Zilli hasta ese momento. La cuarta en salvarse fue Yipio, con el 1,3% de los votos, lo que terminó de armar el escenario que todos esperaban. Sol y Emanuel quedaron solos, frente a frente, a la espera del resultado final.

La tensión dentro de la casa alcanzó un nivel que pocos anticipaban. Pese a los meses de rivalidad y distancia estratégica que los habían separado, Emanuel se acercó a Sol antes de que Del Moro leyera el veredicto y le dio un abrazo. El gesto sorprendió a los presentes y quedó como uno de los momentos más impactantes de la noche. Luego llegó el anuncio.
Di Gioia fue eliminado con el 55,3% de los votos del público, contra el 44,7% de Abraham. Después de 148 días de competencia, el mecánico oriundo de San Martín cruzó la puerta dorada visiblemente emocionado. “Fue un camino recorrido zarpado, gracias por ser parte de esto. Lo hago por mi hija, que es lo mejor que tengo y está afuera, así que ya gané”, dijo antes de despedirse. Tanto Sol como Cinzia Francischiello, pese a las diferencias acumuladas con ambos, se acercaron a abrazarlo. “Chau, que la pasen bomba, a meterle mecha”, cerró Di Gioia.

La historia entre los dos dentro de Gran Hermano Generación Dorada tuvo varios capítulos. Al inicio formaron una alianza natural por conocerse de la edición de 2011, que luego se amplió hasta el grupo “F4”, junto a Eduardo Carrera y Cinzia. La fractura llegó cuando Sol viajó de intercambio a La Casa de los Famosos: durante su ausencia, Emanuel y Eduardo comenzaron a planear el juego sin ella. Cuando Abraham regresó, el vínculo no se reparó. La modelo se alineó con Edu y Di Gioia quedó al margen. Sol les había exigido a sus aliados una actitud más confrontativa, algo que Emanuel descartó asumir.
Aun así, la ruptura nunca fue total en lo personal. Di Gioia la apoyó en el versus frente a Titi Tcherkaski, y Abraham lo respaldó cuando él reveló el maltrato que sufrió por parte de su padre. Esa tensión entre la rivalidad dentro del juego y el respeto personal fue el hilo conductor de su relación durante toda la competencia.
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La violenta discusión de Pincoya por un plato de comida: «Metételo donde más te…»

La convivencia en Gran Hermano: Generación Dorada volvió a explotar. Esta vez, un conflicto por un plato de comida derivó en una violenta pelea entre Jennifer «Pincoya» Galvarini y Sebastián «Cola» Almeida, que terminó con gritos, insultos y un fuerte pedido de eliminación. Todo comenzó con un reclamo que parecía menor, pero que rápidamente sacó a relucir las tensiones acumuladas dentro de la casa.
«Cola» Almeida advirtió que alguien había tomado un plato de comida que, según explicó, estaba reservado para él y Matías Hanssen. «Sean respetuosos con los platos de comida que deja cada uno», advirtió al resto de los jugadores. Esto alteró a Pincoya quien estaba en la zona de la cocina y de inmediato reaccionó de la peor manera. Sin filtros, la participante chilena apuntó directamente contra sus compañeros y cuestionó la actitud de su compañero.
«Te hacés del dueño de la cocina Hanssen. Bajá de placa y dejá de huevear…Me tienen podrida, le tengo que pedir permiso a estos pelotudos hasta para ir a mear», disparó mientras cortaba unas verduras. «A mí pendejo de mierda, no. ¡Agarraste el plato que era de todos!», reclamó el joven. Ante esto Pincoya, estalló en bronca por el reclamo: «Ahí está la mitad de tu huevo, metetelo donde más te entre», dijo enojadísima.
Instantes después, la mujer volvió a tomar la palabra y explicó que el conflicto no era únicamente por el plato de comida. «Se tomaron la leche que había dejado…¿Por qué me tenés que decir como tengo que hablar? Mala leche, mala persona. Yo discuto gritando, fijate», disparó Pincoya quien comenzó a elevar más la voz, provocando a sus compañeros. Sin embargo, ambos optaron por irse de escena y dejar a la participante hablando sola.
PINCOYA PIDIÓ POR LA ELIMINACIÓN DE SUS COMPAÑEROS
Antes de que la situación se calmara, Pincoya fue un paso más allá y pidió que el público aproveche la placa de nominados para sacar a Sebastián y a Matías. «Este weón está en placa, aprovechemos a sacarlos. Después me voy yo pero primero saquémoslos a ellos», pidió ante las cámaras. La pelea rápidamente se viralizó en las redes sociales y volvió a dividir a los fanáticos del reality, que debatieron sobre quién tuvo razón en uno de los cruces más explosivos de las últimas semanas dentro de Gran Hermano: Generación Dorada.
PINCOYA, GRAN HERMANO
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Samuel L. Jackson llamó a Argentina “el país más racista del mundo”: la contundente respuesta que le dejó Bárbara Lombardo

La noche del domingo 19 de julio, horas después de que Argentina perdiera la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ante España, el actor Samuel L. Jackson reposteó en sus historias de Instagram una imagen que calificaba al país sudamericano como “uno de los más racistas del mundo, si no el más racista”. La publicación, que acumuló miles de interacciones, desencadenó una ola de respuestas de argentinos en sus redes, entre las que se destacó la de la actriz Bárbara Lombardo.
El contenido que compartió el famoso actor de Hollywood con éxitos como Pulp Fiction y la saga de Star Wars, de 77 años, provenía originalmente de una cuenta de redes llamada SEC Black Alumni Network y mostraba al personaje de Stephen —que el propio actor interpreta en Django Unchained, la película de Quentin Tarantino— con la camiseta de la Selección Argentina. El texto era directo: “Querida gente negra: por favor, no alienten ni apoyen a Argentina para ganar la Copa Mundial de la FIFA. Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista”. Y agregaba: “Si eres una persona negra que alienta a Argentina, así es como me pareces a mí”.

La elección del personaje no fue casual. Stephen encarna en el film al esclavo doméstico que colabora con sus opresores, arquetipo del llamado “Uncle Tom” en la cultura popular estadounidense. El término, que tiene su origen en la novela Uncle Tom’s Cabin de Harriet Beecher Stowe, publicada en 1852, se usa para describir a una persona negra que actúa de forma servil hacia la comunidad blanca. Al colocar ese personaje con la camiseta albiceleste, la imagen equiparaba a quienes apoyaron al equipo argentino con dicho arquetipo.
Fue en la sección de comentarios de una publicación reciente de Jackson —una foto suya en la cancha durante el Mundial— donde la actriz Bárbara Lombardo dejó su respuesta, escrita en inglés y con tono firme, que se sumó a los cientos de comentarios que consideraron, por lo menos, injustas sus palabras.
“Mr. Jackson, no sé qué experiencias lo llevaron a creer que Argentina es ‘uno de los países más racistas del mundo’, pero lamento, sinceramente, si alguien de mi país alguna vez lo hizo sentir discriminado”, escribió la intérprete conocida por sus papeles en Envidiosa y El puntero. “Imagino que nunca visitó Argentina, porque si lo hubiera hecho, creo que habría conocido gente cálida, amable y acogedora. Estamos lejos de ser perfectos y, como toda nación, tenemos problemas que enfrentar, pero es injusto definir a todo un país por las acciones de unos pocos. Espero que algún día tenga la oportunidad de conocer la Argentina real antes de emitir un juicio tan amplio sobre su gente”, completó.

El comentario de Lombardo reunió más de 1.100 “me gusta” y generó 48 respuestas, lo que lo convirtió en uno de los más destacados del hilo. Otros usuarios argentinos también reaccionaron en el mismo espacio. Carli Jiménez, hijo de La Mona Jiménez, escribió: “You should say sorry to Argentina people” —“Deberías pedirle disculpas al pueblo argentino”—, un mensaje que también reunió adhesiones. Javier Fabracci, periodista de TN, también le dejó su comentario al actor: “¡Qué vergüenza! Obviamente no sabes nada de Argentina, así que trata de aprender algo al menos, no solo desplazando TikTok, antes de hablar”.
El historial público de Jackson en la denuncia del racismo es extenso. En 2023, durante la promoción de la serie de Marvel Secret Invasion, el actor calificó a Donald Trump de “redneck” racista en declaraciones a Rolling Stone. “Cuando crecí en la segregación, sabía qué personas blancas no querían saber nada de mí y cómo se sentían hacia mí. Cuando veo a Trump, veo a los mismos rednecks que vi cuando era niño, que me llamaban con insultos raciales y trataban de mantenerme en mi lugar”, afirmó entonces. Jackson fue nominado al Oscar al Mejor Actor de Reparto por su papel en Pulp Fiction (1994) y su carrera abarca más de 100 películas a lo largo de 54 años.
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