CHIMENTOS
Victoria Carreras y el regreso de El conventillo de la paloma: “Retomo un sueño inconcluso de mi padre”

Victoria Carreras lleva sobre sus hombros un apellido que remite de inmediato a los orígenes del teatro argentino. Hija de Enrique Carreras y Mercedes Carreras, su infancia transcurrió entre camarines, ensayos y estrenos. El oficio actoral no solo le fue transmitido, también lo adoptó como una forma de vida. Hoy, con una trayectoria consolidada, suma un nuevo capítulo a su carrera con la puesta en escena de El conventillo de la paloma, obra que marcó su reciente consagración en Mar del Plata y que ahora llega a Buenos Aires.
El regreso de este clásico, a casi cien años de su primera función, propone un giro audaz: por primera vez El conventillo de la paloma se presenta como un gran sainete musical. Victoria asume un doble rol, como codirectora junto a su hermana María Carreras y como actriz en el papel de la gallega Mariquiña. El proyecto reúne a más de treinta artistas y técnicos en escena, con un equipo marplatense que apuesta a renovar la vitalidad de los conventillos y a poner en diálogo las tradiciones porteñas con las sensibilidades actuales.
En los pasillos del Teatro Regina, la expectativa se percibe en el ambiente. El espectáculo, que convoca a actores, músicos y bailarines, busca recrear el universo de los conventillos de principios del siglo XX y celebrar la diversidad cultural que los caracterizaba. Para Victoria Carreras, este estreno representa mucho más que un desafío profesional: es un tributo a la memoria artística de su familia y una invitación a que nuevas generaciones descubran la potencia y el espíritu colectivo del teatro argentino. En ese marco, mientras ultima detalles para el estreno de este domingo a las 18, la actriz recibió a Teleshow en un café de Buenos Aires.
– ¿Cómo estas en este momento de tu vida?
– La verdad que es un momento de mucha intensidad y de mucha plenitud, venimos de una temporada que para este espectáculo, El conventillo de la Paloma, fue muy positiva, y ahora frente a un desafío importante que es movilizar esta compañía de treinta artistas. Un equipo de 30 personas de Mar del Plata, grandes artistas, grandes actores y también toda la parte de vestuario y escenografía y producción ejecutiva. Y movemos todo esto al teatro Regina en Buenos Aires. Tiene que ver con un momento de una expansión mía personal también, de animarme a un proyecto semejante, de haber creído en esto cuando parecía un disparate.

– ¿Disparate desde la cantidad de personas?
– Sí, cuando todo el mundo está haciendo un unipersonal o pensando en teatros de pequeño formato, junto con mi hermana se nos ocurrió reversionar este clásico del teatro rioplatense. Es una obra que tiene casi cien años, en una versión de sainete musical, con una cantidad de artistas como nunca se hizo. La confluencia de público que tuvimos, la cantidad de premios que recibimos y de estímulos del público, sobre todo, la sala llena todas las funciones. Pero bueno, una cosa es Mar del Plata y otra cosa ahora es Buenos Aires, así que es un nuevo desafío.
– No es nada fácil triunfar en el verano marplatense…
– Soy consciente de eso. Pero hay momentos en la vida de un artista donde la fortuna gira hacia arriba. Y no sé si es esta obra, una obra angelada, porque cada vez que se hace El conventillo de la Paloma es un éxito, por algo perdura y perdura a través del tiempo. No sé también si es algo como aluvional en el sentido del camino artístico de mi hermana y mío, donde nosotras hicimos un formato de obra en el que tenemos mucho contacto con la gente. La obra termina con un baile popular, terminamos bailando con el público en el hall y con los músicos acompañando. Entonces, en ese momento hay una comunicación muy directa con los espectadores y ahí se produce una catarsis emotiva muy fuerte, donde la gente te reconoce. Yo empecé a trabajar y mi hermana también, muy niñas en la ciudad de Mar del Plata, haciendo teatro con mis padres, Mercedes y Enrique Carreras. Y es como si esos niños jóvenes que nos venían a ver en ese momento, hoy ya vienen con sus nietos o traen a sus padres mayores, o te dicen: “Yo iba con mis viejos y ahora te vengo a ver de vuelta”. Hay como un revival de algo, no sé que tiene que ver con esto, ¿no? Como si la gente celebrara la obra y también celebra un recorrido de las Carreras.

– Y como propio de su familia, de ser un recuerdo de ellos en algún momento.
– Sí, hay algo de eso que se activa con esta obra mágicamente. Y entonces es como cuando vos te encontrás con un primo que hace mucho que no veías y de repente lo ves bárbaro y lo ves bien. Como que nunca te dejaste de ver. Esa es la sensación con el público. Vos te encontrás con los espectadores en Mar del Plata, te dejás de ver por un año y cuando volvés es como si reanudaras la conversación que quedó.
– ¿Y en Buenos Aires?
– ¿Qué va a pasar en el Regina? La verdad es que ayer me enteré que hay una gran cantidad de entradas vendidas para el estreno. Entonces digo: “Esto está sucediendo y es real, vamos a aceptarlo. Por ahí es un éxito”.
– Y el primer capítulo de este nuevo Conventillo de la Paloma empezó en Mar del Plata…
– Claro, empezamos a ensayar en septiembre, octubre y el 7 de enero estábamos debutando. Y antes de estrenar, ya la gente del teatro Regina me pidió el espectáculo. Yo dije: bueno, sí.

– Cuando leías el proyecto, ¿qué te convenció de hacerlo? Y más de esta manera, con treinta artistas.
– Yo vengo de un estirpe de teatro popular. El último proyecto que tuvo Enrique Carreras, mi padre, quedó inconcluso, no llegó a cumplirse, él quería hacer la segunda versión fílmica de El conventillo de la paloma. La primera es de Carlos Torres Ríos. Mi padre quería reversionar esa película y falleció y no lo pudo hacer. Pero mi viejo murió hace treinta años. No es que yo estuve treinta años pensando que lo quería hacer. De repente un día empecé a pensar en esta obra, y a imaginar que era necesaria una reposición. Porque es un género que no es como el teatro contemporáneo. Hay una forma de actuar, de hablar, hay melodías que tienen que ver con el tango, hay que saber bailar. Muchas cosas que tienen que suceder para que salga bien. Y si eso no se replica, se pierde en el tiempo.
– ¿Por qué crees que tu papá ya quería reversionar la película? ¿Qué veía en esta historia?
– Él tenía un olfato para lo popular y decía: “El conventillo siempre es un batacazo”. Cada vez que se hace funciona bien. Y él la quería filmar, a él le gustaba hacer un cine industrial y masivo. Entonces, por eso quería hacer eso. Algo de razón tiene, porque treinta años después de la muerte de mi viejo, nosotras montamos esta obra y se vuelve a llenar la sala. El nieto de mi hermana, Augusto, que tiene trece años, fue al estreno y nosotras pensábamos: “¿Le gustará una obra donde se habla, se baila el tango, se habla lunfardo?”. Cuando terminó la función, él dijo que le encantó y que era como El Chavo del Ocho. Es perfecto.
– ¿Cómo se han repartiendo el trabajo con tu hermana?
– Nos dividimos bastante bien las tareas y hubo un momento en el que participé de la búsqueda de los personajes, las marcaciones, el estilo, el ritmo y todo, y hubo un momento donde la obra quedó lisa y llanamente bajo la mirada de María. Yo estoy en el escenario y no puedo estar marcando a un compañero al tiempo que actuo. Para eso somos dos.

– Es medio raro, pero vos tenés la capacidad y la trayectoria para eso.
– Sí. Pero hay un momento donde quiero solamente disfrutar con mis compañeros a la par, que es algo único, inigualable y lo que más me gusta hacer en la vida. La obra es coral, no es un protagónico exclusivo, sino es que todo el mundo tiene lugar. Por ahí en las escenas donde yo no participaba podía estar un poco más desde afuera, pero ahí me entregaba a la mirada de María.
– Sos el nexo entre ambas partes dirección y el elenco en el escenario.
– Es una idea que yo le llevé a mi hermana, María. Fue una ocurrencia mía feliz, de la que estoy muy contenta de haberme animado y de haber persistido. Y entre las dos armar este equipo, que no es menor, (risas) somos muchos.
– ¿Y te ves hacia futuro jugando con este doble rol en otras ocasiones?
– Sí. Ya estoy pensando lo que voy a hacer el año que viene. Estoy adaptando una versión de Frutilla, una obra que escribió Abel Santa Cruz, una comedia musical argentina de la década del setenta. La protagonizaron Osvaldo Miranda y Mercedes Carreras. Era una comedia musical de pequeño formato y ahora la vamos a hacer más grande.

– ¿Y en la familia cómo se va charlando y llevando los nuevos proyectos?
– Es una familia grande que ha ido cambiando de forma a lo largo del tiempo, por decisiones de vida, porque nos hemos casado, nos hemos separado, nos hemos vuelto a juntar. Hay gente que falleció, que se incorporó, hay gente joven. La va mutando, pero sí, es una familia artística y es un tema predominante y se habla en voz alta (risas), se discute, se comparte.
– ¿Cómo se traslada la pasión por el teatro a las generaciones más jóvenes?
– A mí me entusiasma mucho el teatro en este momento, porque como es una época de tanta pantalla, me parece revolucionario imaginar que te vas a encerrar a una habitación oscura con gente que no conocés, donde hay gente de carne y hueso que transpira, que está ahí y que no sabés qué va a pasar. Hay un pacto de creer que va a llegar a término, pero puede no pasar. Y eso es extraordinario, porque está vivo y está sucediendo ahí.
CHIMENTOS
En el día en que cumpliría 58 años, la frase de Ricardo Fort sobre su final que aún estremece: “Siempre pensé que me iba a morir joven”

Este 5 de noviembre se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Ricardo Fort, empresario, productor y figura de la televisión argentina que convirtió su vida en espectáculo público. Nacido en Buenos Aires en 1968, hoy habría cumplido 58 años. Su muerte, el 25 de noviembre de 2013, cerró una carrera mediática breve, pero sus frases, videos y escenas continúan en las redes sociales y en la memoria popular.
Conocido como El Comandante, Fort construyó una imagen asociada al lujo, los autos deportivos, los viajes a Miami, los guardaespaldas y las discusiones televisivas. Sin embargo, su biografía también tuvo pasajes más íntimos: una infancia atravesada por las diferencias con su padre, una relación estrecha con su madre, el deseo de convertirse en padre y una larga convivencia con el dolor físico.
La niñez marcada por el mandato familiar y el deseo de ser artista
Ricardo Aníbal Fort nació el 5 de noviembre de 1968. Era hijo de Carlos Augusto Fort y Marta Campa de Fort, y nieto de Felipe Fort, fundador de Felfort, la empresa de chocolates y golosinas creada en 1912. Creció en el seno de una familia económicamente consolidada, vinculada a una de las marcas históricas de la industria alimenticia argentina.
Su infancia transcurrió con privilegios materiales, aunque él mismo relató que existían tensiones familiares. Su madre, Marta Campa, cantante lírica, tuvo un lugar central en su vida. Fort habló de ella en numerosas entrevistas y la incorporó a sus programas de televisión, donde las conversaciones entre ambos se convirtieron en algunas de las escenas más recordadas de su carrera.

En cambio, el vínculo con su padre fue más complejo. Carlos Fort esperaba que su hijo siguiera el recorrido de la familia y se preparara para trabajar en la empresa. Ricardo, desde muy joven, parecía orientarse hacia otra dirección: le interesaban la música, el escenario y la posibilidad de hacerse conocido.
En una entrevista describió una etapa difícil de su adolescencia, cuando fue apartado de la cercanía cotidiana con su madre. “Yo era muy nene de mamá, era muy mimado y ella me superprotegía”, recordó.
Esa distancia entre las expectativas de su padre y sus propios deseos se convirtió en una constante. Fort no quería limitarse al rol de heredero. Quería cantar, actuar, producir obras y ocupar un lugar propio en el mundo del espectáculo. La riqueza familiar le dio herramientas para financiar proyectos, pero no resolvió su necesidad de reconocimiento.
Al terminar la escuela secundaria, viajó a Estados Unidos. Pasó tiempo en Los Ángeles y luego se instaló en Miami, ciudad que se transformó en parte de su identidad pública. Allí intentó desarrollar una carrera musical, frecuentó el ambiente nocturno y encontró un espacio donde podía vivir con mayor libertad lejos del mandato familiar.

Miami fue, para Fort, mucho más que un sitio de vacaciones. Era un lugar asociado a la independencia, la estética que admiraba y una vida sin las restricciones que sentía en Buenos Aires. Años después, su particular modo de nombrar la ciudad, “Maiameee”, quedaría incorporado al repertorio de frases que sus seguidores repiten hasta hoy.
La muerte de Carlos Fort en 2007 significó un cambio en su historia. Ricardo volvió a involucrarse en la empresa familiar, pero también empezó a invertir de forma más decidida en su carrera artística. La etapa que había imaginado durante años estaba por comenzar.
Antes de convertirse en una presencia cotidiana de la televisión, Fort había tomado una decisión determinante: quería ser padre. En 2004 nacieron sus hijos mellizos, Marta y Felipe Fort, mediante gestación por sustitución en California, Estados Unidos. Sus nombres fueron elegidos como homenaje a Marta Campa y a Felipe Fort, su abuelo.
Para Fort, la paternidad representó una dimensión íntima que contrastaba con la exhibición permanente de su vida. Mostró a sus hijos en algunas apariciones públicas y habló de ellos con frecuencia. También explicó que el deseo de formar una familia influyó en su decisión de dejar atrás una etapa de excesos. Reconoció haber tenido consumos problemáticos durante su juventud y señaló que el deseo de ser padre lo llevó a modificar hábitos. “Decidí ser padre y tener otro tipo de vida”, afirmó.

Su llegada masiva a la pantalla fue en 2009, con Reality Fort, emitido por América TV. El programa mostraba viajes, reuniones familiares, preparativos de eventos, vínculos sentimentales y la rutina de un hombre que buscaba hacer de su propia intimidad un producto televisivo. Fort entendió rápidamente que su vida podía ser el eje de un ciclo: él era el protagonista, pero también el productor de la historia que quería contar.
Su estilo llamó la atención. Los autos, los relojes, la ropa de marcas internacionales y la presencia de guardaespaldas formaban parte de un personaje construido a la vista de todos. Fort no ocultaba el dinero ni intentaba moderar su exhibición. Para él, esa era una forma de diferenciarse y de sostener una identidad reconocible.
La popularidad aumentó con sus participaciones en ShowMatch y en Bailando por un sueño. Como jurado, protagonizó discusiones con otros integrantes del programa y se convirtió en tema habitual de los ciclos de espectáculos. Sus peleas, sus romances y sus respuestas espontáneas alimentaban la conversación mediática.
Sin embargo, Fort sostenía que su objetivo no era ser conocido solo por las polémicas. “Nunca quise ser mediático; sí artista”, repetía. Esa idea atravesó buena parte de su carrera. Quería ser cantante, actor y productor; la televisión, en cambio, solía ubicarlo en el lugar de celebridad polémica.

En una de sus frases más citadas, respondió a una discusión sobre el rating con una línea que resumía su personaje: “Yo no manejo el rating. Yo manejo un Rolls-Royce”. La declaración se volvió un meme antes de que los memes se masificaran. Era una respuesta exagerada, pero también una forma de defender el mundo que había elegido mostrar.
Fort trasladó su ambición al teatro. En 2010 estrenó Fortuna, una obra que produjo y protagonizó en la calle Corrientes. Luego llegaron Fortuna II, Mi novia, mi novio y yo y Fort con caviar. Esos espectáculos le permitieron reunir elencos, cantar, bailar y sostener una presencia escénica fuera de los estudios televisivos.
En 2012 también condujo Fort Night Show, un programa de América TV que combinaba entrevistas, humor, musicales y juegos.

En ese período terminó de consolidar una filosofía de vida basada en la urgencia de cumplir los deseos. “El tren de Ricardo Fort pasa solo una vez en la vida”, dijo durante una emisión de Bailando por un sueño. La frase quedó asociada a su forma de entender el presente: no dejar pasar oportunidades, apostar por lo que quería y vivir bajo sus propias reglas
Mientras su fama crecía, los problemas de salud comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante. Fort padeció lesiones en la columna y en las rodillas, se sometió a varias intervenciones quirúrgicas y convivió con dolores que afectaron su movilidad. En sus últimas apariciones públicas, se lo veía caminar con dificultad, aunque trataba de mantener su ritmo de trabajo.

La exposición de ese deterioro físico agregó un tono diferente a la imagen que había construido. El hombre que se mostraba rodeado de lujos también aparecía en escenas donde el dolor condicionaba cada movimiento. Fort habló de los tratamientos y de la medicación que necesitaba para afrontar sus problemas de salud.
En 2013 sufrió una fractura de fémur y fue internado en el Sanatorio de la Trinidad, en Palermo. Murió el 25 de noviembre de ese año, 20 días después de haber cumplido 45 años. Su entorno confirmó la información y los medios la difundieron: sufrió un paro cardiorrespiratorio en un cuadro asociado a una hemorragia digestiva.
Su fallecimiento causó impacto entre sus seguidores y en el mundo del espectáculo. Por entonces, Fort era una de las figuras más reconocibles de la televisión argentina. Había pasado de los videos caseros de viajes y fiestas a ocupar espacios centrales en programas de alto alcance, producir espectáculos y generar una comunidad de admiradores.

Después de su muerte, una frase que había pronunciado años antes adquirió otra dimensión: “Siempre pensé que me iba a morir joven”. El comentario circuló ampliamente cuando se conoció la noticia de su fallecimiento y pasó a formar parte de los recuerdos sobre sus últimos años.
Su historia fue revisitada en documentales, podcasts y producciones audiovisuales. La docuserie El comandante Fort abordó los conflictos familiares, su relación con la fama, sus vínculos personales, la paternidad y el dolor físico que atravesó en la última etapa de su vida.

Más de una década después, Ricardo Fort conserva una presencia inusual en las plataformas digitales. Sus frases aparecen en publicaciones, videos, audios y conversaciones. Para quienes lo siguieron en televisión, persiste el recuerdo del empresario que buscaba ser artista. Para quienes lo descubrieron después, es una figura que se adapta a la lógica de las redes sociales.
Cada 5 de noviembre, su vida vuelve a ser recordada a través de esas escenas, sus frases y el relato de un hombre que nunca dejó de perseguir el reconocimiento que imaginaba desde niño.
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: jueves 5 de noviembre

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
Las cuestiones económicas compartidas y las relaciones íntimas estarán especialmente movilizadas. Podrían surgir conversaciones incómodas sobre dinero, deudas o situaciones que generan desconfianza. Una diferencia con amigos o personas de su entorno social puede despertar emociones intensas y llevarlos a cuestionar ciertos vínculos.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Las relaciones de pareja y las asociaciones podrían atravesar momentos de tensión. Sentirán la necesidad de hablar sobre asuntos que vienen evitando, aunque las conversaciones pueden transformarse en discusiones por cuestiones de poder o control. Las exigencias profesionales también podrían interferir con su tranquilidad afectiva.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Las responsabilidades laborales y las actividades cotidianas pueden generar nerviosismo. Podrían aparecer diferencias con compañeros de trabajo o situaciones que los obliguen a modificar sus planes. Estarán especialmente críticos y les costará aceptar opiniones distintas, sobre todo cuando sienten que sus conocimientos son cuestionados.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Los asuntos amorosos estarán cargados de intensidad emocional. Podrían experimentar celos, inseguridades o la necesidad de conocer las verdaderas intenciones de alguien. Una conversación relacionada con la intimidad o el dinero compartido puede despertar sentimientos que creían superados. También estarán más sensibles frente a las actitudes de sus hijos.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
Las cuestiones familiares y domésticas podrían provocar discusiones intensas. Sentirán la necesidad de expresar situaciones que vienen acumulando desde hace tiempo. Las relaciones de pareja también estarán movilizadas y podrían aparecer diferencias relacionadas con la convivencia, los límites o las decisiones compartidas.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Estarán mentalmente inquietos y con una fuerte necesidad de encontrar respuestas. Una conversación, un mensaje o una noticia puede despertar preocupaciones y modificar su estado de ánimo. Las tensiones laborales podrían trasladarse a la comunicación cotidiana, generando discusiones por detalles que habitualmente pasarían inadvertidos.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Las cuestiones económicas y la valoración personal estarán especialmente sensibles. Podrían surgir preocupaciones relacionadas con gastos, ingresos o decisiones financieras. También podrían experimentar tensiones en el terreno amoroso, especialmente cuando sienten que sus deseos no son tenidos en cuenta o que necesitan demostrar cuánto valen.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Con la Luna y Mercurio transitando por su Ascendente y en tensión con Plutón, estarán especialmente sensibles, intensos y reflexivos. Podrían reaccionar de manera impulsiva frente a situaciones familiares o conversaciones relacionadas con el hogar. Sentirán una fuerte necesidad de expresar lo que piensan, aunque les costará mantener la calma cuando se cuestionen sus decisiones.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
Los recuerdos y las preocupaciones del pasado podrían ocupar buena parte de sus pensamientos. Una conversación o información inesperada puede despertar emociones que habían intentado dejar atrás. Estarán más reservados y podrían experimentar cierta desconfianza frente a las palabras o intenciones de personas cercanas.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
Las relaciones de amistad y los proyectos compartidos podrían atravesar momentos de tensión. Una diferencia de opiniones puede transformarse en una discusión más profunda, especialmente cuando existen intereses económicos de por medio. Sentirán la necesidad de revisar en quiénes confían y qué personas realmente acompañan sus objetivos.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Los asuntos profesionales estarán especialmente movilizados. Podrían surgir conversaciones tensas con superiores o situaciones que despierten una fuerte necesidad de defender su posición. Con Plutón transitando por su Ascendente, estarán menos dispuestos a aceptar imposiciones y podrían reaccionar con intensidad frente a cuestionamientos sobre su trabajo.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Estarán especialmente reflexivos respecto de sus creencias, proyectos de estudio y decisiones a futuro. Una conversación puede despertar dudas profundas o llevarlos a cuestionar ideas que consideraban definitivas. También podrían reaparecer preocupaciones del pasado que interfieran con su tranquilidad y generen una necesidad de encontrar explicaciones.
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CHIMENTOS
Marta Fort sorprendió al contar que Madonna quiso conquistar a Ricardo Fort: “Era muy gay para ella”

Durante una charla con Julieta Nair Calvo, la joven afirmó que la diva del pop intentó acercarse a su padre, aunque lanzó una frase que desató risas en el estudio (Video: MasterChef Celebrity/ Telefe)
Marta Fort sorprendió en MasterChef Celebrity (Telefe) al contar que Madonna quiso conquistar a Ricardo Fort. La anécdota surgió cuando Julieta Nair Calvo le preguntó por los gustos musicales que compartía con su padre y por la canción de Lady Gaga que él escuchaba.
La participante del certamen de cocina había mencionado que le gusta cantar temas de Lady Gaga y Madonna. Nair Calvo enseguida lo asoció con el empresario y trató de identificar el tema al que se referían. Tras cantar un fragmento, Marta apuntó a “Bad Romance”, uno de los grandes éxitos de la artista estadounidense.
La charla tomó otro rumbo cuando le consultaron si su padre había conocido a Lady Gaga. “No, pero salió de joda con Madonna y con Versace”, respondió Marta, en alusión a la cantante y a la diseñadora Donatella Versace.
La actriz se mostró sorprendida y quiso saber más. Ante la pregunta de si la “reina del pop” había intentado acercarse a su padre, la influecer aseguró: “Madonna se lo quiso levantar”. Luego remató entre risas: “Era lastimosamente muy gay para ella”.
La historia tiene antecedentes en los relatos que el propio Ricardo Fort dejó sobre sus años en Estados Unidos. La crónica “El real Super Chad”, de Eddie Fitte, publicada por Vida real el 25 de noviembre de 2025, reconstruyó que el empresario tuvo un primer encuentro con Madonna en 1992. Un productor de Sire Records lo habría invitado al rodaje del videoclip de “Deeper and Deeper”, en Los Ángeles, donde conversó brevemente con la estrella y participó como extra en una escena de baile.
A mediados de los años noventa, Fort también contó en una bitácora personal que trabajó con una pareja en un catálogo de Versace. Según ese testimonio, Donatella los invitó a cenar a su casa antes de asistir a la White Party de Miami. La invitada de honor era Madonna, quien lo habría reconocido de aquel encuentro en California.

Esas reuniones y otras fiestas posteriores le permitieron a Fort sumar contactos mientras buscaba abrirse camino como cantante. El relato no menciona un intento de seducción por parte de la artista: ese fue el detalle que aportó Marta durante su charla en MasterChef Celebrity.
La admiración de Marta Fort por Madonna también quedó a la vista en Halloween. La joven compartió en sus redes sociales fotos de un look inspirado en el vestuario que la cantante llevó durante el Blond Ambition World Tour de 1990. “Disfrazada de mi madre @madonna”, escribió junto a las imágenes.
Para el homenaje, la empresaria eligió un corsé de satén rosa pálido con copas cónicas, ligas y medias negras, inspirado en el diseño de Jean Paul Gaultier. Sumó una coleta rubia alta con trenza, labios rojos y un lunar sobre el labio, detalles asociados a la estética de la reina del pop durante aquella etapa.

Moria Casán, Karina Mazzocco y Julieta Poggio estuvieron entre las figuras que reaccionaron al disfraz. El corsé que inspiró el atuendo de Marta integró el repertorio visual de Madonna durante “Express Yourself” y “Open Your Heart”, dos canciones centrales de la gira de 1990.
La elección de Madonna para Halloween también enlazó con la conversación que mantuvo días después en MasterChef Celebrity. En el programa, Marta ubicó a la cantante entre las voces que más disfruta interpretar, junto con Lady Gaga, y la asociación con Ricardo Fort apareció de manera inmediata en el intercambio con Nair Calvo.

La relación de Ricardo Fort con la música y el espectáculo fue una constante durante sus años fuera de la Argentina. En Los Ángeles intentó desarrollarse como cantante y se movió en ambientes vinculados a la noche y a la industria discográfica. Más tarde, en Miami, buscó contactos que le permitieran impulsar ese proyecto artístico. Sus encuentros con Madonna y Versace se inscriben en ese período de su vida.
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