POLITICA
El oficialismo prepara un nuevo proyecto sobre discapacidad tras las tensiones con aliados y Patricia Bullrich

Tras el cortocircuito con el Ejecutivo, el bloque de La Libertad Avanza en Diputados define junto a la Casa Rosada y bloques aliados un nuevo proyecto sobre discapacidad que será presentado el próximo miércoles en el plenario de comisiones.
La iniciativa oficialista buscará reemplazar el polémico capítulo de recortes incluido en el proyecto de Presupuesto 2027, el cual generó fuertes tensiones internas y fricciones con legisladores aliados que rechazaban convalidar un nuevo veto de Javier Milei.
Interna en el Gobierno: Bullrich volvió a cuestionar no haber sido informada de los cambios en discapacidad
Si bien el nuevo texto mantendrá una actualización bimestral de las prestaciones, trascendió que incorporará nuevos filtros para el acceso a las pensiones bajo el argumento de “que la cobre el que la necesita”, priorizando la gravedad y el nivel de inhabilitación de los beneficiarios.
Por su parte, la oposición nucleada en el Congreso de la Nación presiona para extender la vigencia de la Emergencia en Discapacidad hasta diciembre de 2027, argumentando demoras en su implementación y cuestionando la eliminación de aranceles universales proyectada originalmente por el Gobierno.
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POLITICA
El Gobierno busca avanzar con el Presupuesto y la suspensión de las PASO mientras intenta bajar la tensión con Patricia Bullrich

Los números atravesaron la semana: el proyecto de Presupuesto Nacional, con sus proyecciones y recortes; la actividad económica; el alza de la inflación mayorista; la caída del empleo y la suba de la tasa de interés que dispuso la Fed. Pero detrás de todos esos números hubo otra discusión. El llamado de atención de Patricia Bullrich, cuando dijo que no quiere ser tomada por tonta, fue político.
El telón de fondo sigue siendo el mismo: el Gobierno busca avanzar con la suspensión o derogación de las PASO, pero encuentra obstáculos. La eliminación de las primarias facilitaría el escenario para que Javier Milei sea reelecto.
En ese contexto hay movimiento entre los gobernadores aliados. Diego Santilli recibió el miércoles a Raúl Jalil, de Catamarca; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Gustavo Sáenz, de Salta, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán. El jueves se reunió con Carlos Sadir, de Jujuy, y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego.
“Milei cumplió y avanzó con el acuerdo por zonas frías y cálidas”, confirmaron dos de ellos. También dijeron que no se trató el tema de fondo: la suspensión de las PASO.
La política, entonces, sigue esperando definiciones. Y mientras tanto, la economía empieza a mostrar una fotografía bastante más compleja. En los primeros seis meses del año cerraron en el país 8734 empresas y unidades productivas y se perdieron 136.410 puestos registrados, según la Secretaría de Trabajo. Como contrapartida, aumentó la cantidad de monotributistas, donde conviven pequeños emprendedores y quienes se la rebuscan para salir adelante.
La pujanza de la industria del petróleo y de la minería no alcanza para compensar la caída del empleo. Y se conoció un dato, lateral pero importante, que ayuda a completar el cuadro. Mientras la mora, a nivel nacional, alcanza al 26,6 de los deudores (EcoGo y Universidad Austral), en las provincias donde se concentra el crecimiento por efecto del petróleo y la minería, la mora no es sustancialmente menor: por ejemplo, en San Juan alcanza al 35,6 por ciento; en Salta, 31 por ciento y en Neuquen, 23,6 por ciento. Hay ganadores, pero también perdedores.
Aquellos datos de la Secretaría de Trabajo están de acuerdo con los que arrojó la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-Indec): hay 100.000 desocupados más; el desempleo creció al 7,9 por ciento (1,8 millones) y creció en Gran Córdoba, provincia que es un bastión electoral de Milei; Gran Santa Fe y en el conurbano PBA, vinculadas con sectores fabriles. Neuquén, en cambio, tiene uno de los niveles más bajos (3,2 por ciento).
Hay otro dato para mirar. El empleo informal alcanzó el 45 por ciento, por encima del 42,6 por ciento del tercer trimestre de 2024. La tasa de empleo, es decir, la de ocupados, creció, sí, del 44,5 al 45 por ciento: en la Argentina, según ese informe, se considera ocupado al que trabaja “al menos una hora”.
La industria también mostró señales negativas. En julio, el uso de la capacidad instalada fue de 58,2 por ciento, según el Indec; 0,9 por ciento menos que en junio. De todas maneras, el dato quedó a mitad de camino entre el 61,4 por ciento de septiembre de 2025 y el 53,1 por ciento de diciembre último.
El informe de avance del PBI difundido por el Indec el jueves permite completar la fotografía. Aunque la economía se desaceleró en el tercer trimestre, en lo que va del año acumula un crecimiento del 2,2 por ciento. Entre los ganadores aparecen la pesca, con un 44,7 por ciento; la minería, con un 16,4 por ciento; y el agro, con un 6,9 por ciento. Entre los perdedores, el comercio mayorista y minorista, con 0 por ciento, y la industria manufacturera, con una caída del 2,1 por ciento.
Con ese escenario económico de fondo llegó el proyecto de Presupuesto Nacional. Fue más realista que el del último año. Pero su cumplimiento no está garantizado. Prevé un crecimiento para 2027 del 4 por ciento, superior al cálculo de todos los economistas, y una inflación anual del 18 por ciento, bastante inferior al 32 por ciento con el que terminará 2026. Este último dato supone un índice mensual de inflación de 1,4 por ciento: lejos del 0 por ciento y, aunque en términos argentinos sería aceptable, no será fácil de lograr.
El Gobierno necesita, entonces, que varias piezas encajen al mismo tiempo. Que se logre ese dato de inflación minorista; que vuelva a acomodarse la inflación mayorista, que en julio había cerrado con el celebrado 0,8 por ciento pero que en agosto subió al 2,1 por ciento por la suba del petróleo; y que la turbulencia electoral propia de la Argentina no juegue una mala pasada. Si eso ocurre, la estabilidad inflacionaria podría impactar a favor de Milei en las urnas.
Pero hay otra variable a la que los votantes también le prestan atención: a esta altura del año, el salario real del sector privado perdió el 3 por ciento. Por eso, el Presupuesto promete que el año próximo los salarios crecerán 25,4 por ciento y le ganarán a la inflación. La pregunta es otra: ¿cuál será el dato real de septiembre de 2027, que es el que mirarán los votantes?
En el nuevo proyecto se prevé terminar 2027 con un superávit primario de 1,3 por ciento y un excedente financiero del 0,2 por ciento. Son números menores que los previstos para 2026, calculados en 1,5 y 0,3 por ciento, respectivamente.
Y allí aparece el otro frente de la discusión. La polémica, como era previsible, llega por el impacto en las áreas de Universidades y Discapacidad. Según Analytica, las transferencias devengadas corrientes al sector son, a esta altura, de 6,4 billones de pesos, apenas por encima de 2024. Mientras las universidades solicitan para el año próximo 11 billones, el Ejecutivo está dispuesto a asignar 7,3 billones en el Presupuesto.
El recorte que introdujo en materia de universidades, del 33 por ciento, puede tener una explicación: la necesidad que tiene el Gobierno de que cierren las cuentas, porque el superávit financiero se acerca a cero y la recaudación no se recupera.
La situación en Discapacidad es distinta. El tema no tiene prácticamente impacto financiero. Por eso Patricia Bullrich reaccionó cuando se enteró de que Economía había dejado de lado, en la redacción del Presupuesto, algunos compromisos que ella había tejido con la oposición.
Bullrich entiende que la decisión de recortar en esa área fue política y que no solo no le informaron lo que ocurriría, sino que la dejaron expuesta frente a la oposición y la debilitaron como jefa de bloque. Cuando afirmó que fue “una bomba atómica”, estaba diciendo que la víctima había sido ella. Y aprovechó, una vez más, para tomar distancia de la gestión de Milei.
La disputa tuvo consecuencias concretas y Bullrich logró un resultado favorable. El Gobierno revisará el capítulo de Discapacidad y va a retomar las negociaciones que se habían desarrollado antes de la presentación del proyecto. El Gobierno ahora analiza un refuerzo de fondos y modificaciones al esquema propuesto, mientras busca evitar la prórroga de la emergencia durante 2027.
Por otro lado, el escenario externo tampoco ayuda. Como se dijo, la Fed subió la tasa de interés, por primera vez en tres años. Su objetivo es bajar la inflación en los Estados Unidos, que en agosto fue del 3,4 por ciento interanual, y acercarla al 2 por ciento.
Eso enfriará la economía norteamericana. Pero el correlato para la Argentina es otro: aleja la posibilidad de que el país vuelva a los mercados —por más que, en forma preventiva, Luis Caputo haya pedido en el Presupuesto una autorización para endeudarse por 34.000 millones de dólares— y fortalece al dólar. No es una buena noticia para nuestro país, donde el dólar es un ancla para bajar la inflación e inducir la baja de los precios de los commodities.
Milei lo dijo el lunes, una vez más, ante los legisladores de LLA que lo visitaron en la Casa Rosada: el rumbo no es negociable. Está convencido de que su camino es el adecuado para cambiar la matriz productiva del país, aun cuando el costo sea alto.
Se acerca el año electoral y, en la punta de su mesa de trabajo, sigue estando presente su principal símbolo: la motosierra.
La encuesta que acaba de cerrar Lucas Romero, de Synopsis, sigue mostrando un escenario de segunda vuelta y de final cabeza a cabeza. El 54 por ciento de los encuestados opina que este año el país está peor, pero el número baja al 48 por ciento cuando se pregunta por el año próximo. Y el número de indecisos es del 15 por ciento, capaz de inclinar el resultado en cualquier dirección.
Por eso, Milei necesita apostar a derogar las PASO y ganar en primera vuelta.
Javier Milei
POLITICA
El discurso de Milei en la ONU: fuerte presencia de Malvinas y la posible reunión con Donald Trump

En medio del clima de tensión reciente por las medidas que tomó el Gobierno para reforzar el reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, el presidente Javier Milei viajará el lunes a la noche rumbo a Nueva York para participar de una nueva Asamblea General de las Naciones Unidas, en una visita que estará atravesada también por la posibilidad de mantener una bilateral con su par de los Estados Unidos, Donald Trump.
Milei tendrá otra participación internacional, el plano que más cómodo le sienta, mientras, como en otras oportunidades, el clima local está convulsionado. En este caso no solo por los índices económicos y sociales que aún no repuntan y preocupan a la Casa Rosada, sino también con tensiones internas en el Gabinete por el Presupuesto, el vínculo con los aliados y la figura de Patricia Bullrich, que redobla la apuesta constantemente exponiendo las malas decisiones de la administración libertaria.
Por la mañana, el mandatario encabezará una nueva reunión de Gabinete en la Casa Rosada para conversar con sus ministros los ejes de la gestión durante la semana, en la que Diego Santilli asumirá el rol principal.
El líder libertario y su comitiva partirán a las 23:00 desde Aeroparque para llegar a la ciudad de Nueva York el martes a las 09:30 (hora de Buenos Aires, las 8:30 locales).
Por la tarde de ese mismo día, el Presidente disertará en la institución educativa Yeshiva Darchei Torah y recibirá el premio “Ohev Yisrael” por parte de las autoridades del lugar.
Posteriormente, tendrá dos encuentros: primero con Roberto Salinas, el titular de Mexico Business Forum y director de Atlas Network en América Latina, y después con el economista estadounidense Xavier Sala i Martín.
El miércoles, en tanto, la agenda comenzará con la participación de Milei en el Debate General de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas, el evento principal de todo el viaje.
Hasta el cierre de esta semana, el mandatario todavía estaba trabajando en el discurso que pronunciará ante el organismo internacional y no tenía definidos los principales conceptos que iba a abordar, aunque como en las anteriores oportunidades, se espera que mezcle el conflicto con el Reino Unido con pasajes sobre la economía y la geopolítica.
El año pasado, el líder libertario cuestionó el funcionamiento de la propia ONU y planteó que se había alejado de su mandato original, al argumentar que la institución debía volver a concentrarse en “preservar la paz y la seguridad” a nivel global, por lo que propuso la simplificación de normas, la evaluación de resultados y la protección de las libertades individuales y comerciales.
En el tramo dedicado a la política exterior argentina, Milei reiteró el reclamo de soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, a las que definió como territorios “ilegalmente ocupados” por Gran Bretaña, y volvió a pedir la reanudación de las negociaciones bilaterales.

El contexto, sin embargo, cambió radicalmente. Hace tan solo unos días, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que estabece un endurecimien to de las sanciones para las empresas que exploten recursos naturales en el archipiélago.
La iniciativa, además, plantea crear un Consejo de Seguridad Nacional, que será presidido por el jefe de Estado e integrará a funcionarios de las áreas de Defensa, Economía, Cancillería e inteligencia, con facultades para coordinar políticas y adoptar medidas ante amenazas externas, que incluso pueden llegar al uso de la fuerza en casos específicos y extremos.
En la Casa Rosada no habían terminado de definir los ejes del mensaje, aunque se espera que Malvinas ocupe un lugar relevante, como lo viene haciendo en cada uno de los comunicados oficiales durante estas semanas.
La redacción del discurso quedó en manos del asesor presidencial Santiago Caputo, que en los últimos días participó de las conversaciones internas sobre la estrategia que la Argentina adoptará frente al Reino Unido.
Milei viajará acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el canciller Pablo Quirno, quien tiene a su cargo las gestiones internacionales con Inglaterra y el contacto con las autoridades estadounidenses.

Luego de la ONU, el Presidente asistirá a la conferencia “Western Values, Economic Freedom & Strategic Security”, organizada por la Fundación Federalismo y Libertad, con el acompañamiento institucional del International Republican Institute (IRI).
A las 18:00 de la Argentina, tendrá una reunión con entre 12 y 15 importantes empresarios de distintos países, todos socios de Americas Society/Consejo de las Américas. Estará, de hecho, la máxima autoridad de ese organismo, Susan Segal, que tiene buena relación con el mandatario nacional.
Una hora y media más tarde Milei conversará con el Rabino Simón Jacobson, uno de los referentes del movimiento Jabad Lubavitch y que en el 2023 lo hizo llorar cuando, antes de asumir, le aseguró “que él podía ayudar a cambiar el mundo“ y que era “un líder espiritual”.
El jueves, en tanto, el jefe de Estado hablará en The Economic Club of New York, uno de los centros más prestigiosos en estudio de las cuestiones económicas, políticas y sociales.
A las 21:00 abordará el avión oficial que lo traerá de regreso a Buenos Aires, en donde tiene previsto aterrizar el viernes a las 08:30.
El viaje se da, además, en un contexto de fortalecimiento militar por parte de la Casa Rosada, que recientemente también dispuso el aumento de recursos para Defensa, anunció la construcción de una base naval integrada en Ushuaia y avanzó con denuncias contra compañías vinculadas a la explotación de hidrocarburos en el área en disputa.
Aunque todavía no está confirmado en la agenda, también aparece la posible reunión con Trump. La Cancillería trabaja con el protocolo de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para intentar coordinar un encuentro formal entre ambos mandatarios, que podría realizarse el martes.
Un día después, el Presidente tiene previsto asistir a un evento organizado por la Fundación Federalismo y Libertad (FyL), con sede en Tucumán, y el International Republican Institute (IRI), de Washington y que tuvo a Marco Rubio en su board.
En uno de los auditorios de las oficinas centrales del Citibank, el argentino hablará ante empresarios de diferentes secores y algunos funcionarios norteamericanos que también se espera que asistan.

En tanto, Milei coincidirá con Trump en el cóctel protocolar que la administración republicana organizó para los jefes de Estado que asistan a la Asamblea General. Sin embargo, la intención argentina es conseguir una audiencia aparte para abordar la cuestión Malvinas y conocer con mayor precisión la posición de Washington.
El norteamericano declaró recientemente que está dispuesto a revisar la postura histórica de su país sobre la disputa y se mostró abierto a involucrarse ante un eventual conflicto. De todos modos, una mediación formal requeriría que el Reino Unido acepte una instancia de diálogo con la Argentina, una posibilidad que aparece lejana.
La Casa Rosada considera que el vínculo político entre Milei y Trump puede ser útil para fortalecer el reclamo, aunque también reconoce que la administración norteamericana deberá contemplar su relación estratégica con Londres. El discurso ante la ONU y la eventual reunión bilateral permitirán medir hasta dónde está dispuesto a llegar el respaldo de los Estados Unidos.
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Operación disimulo: la Casa Rosada sobrelleva el vínculo con Bullrich, pero aumentan los resquemores por la PASO

“Por nosotros está todo bien”, dijo, con cierto grado de hastío, un funcionario nacional que dialoga a diario con Javier Milei. Patricia Bullrich acababa de redoblar la apuesta contra la Casa Rosada, una vez más. Y de sumar a sus cuestionamientos el intocable área de Economía, por los cambios no consensuados (con ella) que introdujo Luis Caputo en el Presupuesto 2027.
Si bien en la Casa Rosada se esmeran por mostrar que la sintonía con la socia de PRO sigue intacta, por lo bajo hay señales de que se les agota la paciencia.
El video de ayer y las entrevistas que Bullrich dio el jueves con dardos directos contra Hacienda y la conducción de la mesa política -a cargo de la misma “jefe”, Karina Milei- se sumaron a lo que ya constituye una colección de desmarques de “la Doctora”, como llama el Presidente a la senadora.
Los ejemplos sobran. El año pasado, con el proceso electoral en marcha, Bullrich se diferenció del Gobierno con el caso del amigo del jefe de Estado, José Luis Espert. En el verano tomó distancia con el giro de la reforma electoral. Luego les marcó la cancha a los Milei con Manuel Adorni (con éxito, porque lo echaron). Después, discutió con Federico Sturzenegger por la ley de Propiedad Privada. Y, en el camino, empezó a plantear con insistencia que los votos para eliminar la PASO no están. En varios de esos episodios, eligió una canción distinta para rematar sus señalamientos, con sendos tuits. Desde Vogue, de Madonna, al tango “Se dice de mí”, de Tita Merello, entre otras. Las canciones cambiaron, el mensaje fue el mismo: “Patricia no se va a callar, no es empleada de nadie”, dijeron ayer en su entorno.

El detonante de la discusión, esta vez fue el giro del Presupuesto 2027 al Congreso. El jueves, Bullrich dijo en distintas entrevistas que no le habían avisado de los recortes en Discapacidad, pese a haber estado dos días antes en la mesa política con Luis “Toto” Caputo y Karina Milei. Cuando un jefe de bancada no se entera, planteó, “quedás como un tonto o como un mentiroso”. En la Casa Rosada admitieron “fallos en la comunicación” en Economía y, cerca de la Secretaria General, le reconocieron la razón. Martín Menem, cercano a Karina Milei, tampoco conocía el detalle en Diputados.
En ese contexto apareció el video de ayer. El equipo de comunicación de la senadora había preseleccionado distintas canciones, algunas más fuertes que otras. Eligieron la más picante, tanto por la letra como por la autora. Lo grabaron el mismo jueves y lo publicaron el viernes, con una frase de la letra de la canción de la archienemiga artista de Milei, Lali Espósito: “Sé que todos los ‘peros’ tienen un ‘porqué’”.
La estrategia de los Milei fue fingir demencia. Según relató la periodista Marcia Frisciotti en Canal 13, y confirmaron fuentes oficiales a Infobae, Milei dijo que politizar el arte es “una tontería mayúscula” -aunque él mismo lo hizo cada vez que se ensañó con la cantante-. Y agregó que, después de la polémica, escuchó temas suyos que le gustaron. Mientras, el brazo tuitero de Santiago Caputo reforzaba la línea en X.

“No se va” y “no rompe”, sostienen en el entorno de Bullrich. Pero no niegan que su plan principal siga siendo la Presidencia, y lo asocian a su negativa, cada vez más rotunda, a competir por la Ciudad. El único plan B, posible hoy, sería la vicepresidencia. Y el C, CABA, cada vez menos atractiva para la jefa, dicen quienes la acompañan y escuchan en su despacho.
Sólo muy por lo bajo en el Gobierno admiten bronca. Pero en Balcarce 50 están a la orden del día las sospechas, firmes, de que la senadora tiene planes de tomar el lugar de Javier Milei como candidato presidencial el año que viene. Incluso sospechan que conspira o boicotea adrede la reforma política por su interés en sostener las PASO y eventualmente disputarle poder al jefe de Estado.
Es que Bullrich repite desde hace semanas que los votos no están para eliminar las PASO. Y en la Casa Rosada, cansados de escuchar esas advertencias, responden que la búsqueda de adhesiones no le corresponde a ella, sino a Karina Milei, los Menem y Diego Santilli. En el Gobierno empiezan a sospechar que quiere boicotear la ley más codiciada por la titular de La Libertad Avanza. Mientras, la comisión de Asuntos Constitucionales sigue sin dar dictamen al proyecto y los senadores aliados del PRO, la UCR y el peronismo disidente bloquearon la firma.
A la senadora, dicen en su círculo, no le importa demasiado haber quedado afuera de la mesa con el PRO que Karina Milei acordó con Mauricio Macri y que encabezan Santilli y los Menem, junto a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Ya en agosto les había comentado a los suyos que se sintió aliviada de no ser convocada. “Ella ya tiene vínculo con el PRO vía senadores importantes del partido”, sostuvieron ayer en el bloque de la Cámara alta. Y respondían al reproche por los votos: “Dicen que ella encabeza un bloque de 44, pero ese número se debe a ella, a que se esmera en convencer a los radicales y a los amarillos. Después le descalabran ese trabajo”.
Por lo pronto, la decisión de Milei de ir por la reelección está firme y en Gobierno están convencidos de que Bullrich no tendrá los números en las encuestas para intentar nada. Por eso, dicen, están tranquilos. Y, como siempre, repiten que se tragan los sapos de sus cuestionamientos, como a nadie, porque la necesitan. En el Senado, la comisión pretende retomar la discusión por la reforma política la semana próxima o la siguiente. Por ahora, tanto Bullrich como los Milei planean mantenerse en aparente son de paz.
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