POLITICA
Con Adorni desgastado, suben las acciones de Bullrich en la Capital

El giro fue más rápido de lo que se esperaba. Habida cuenta de que Manuel Adorni acusa el golpe por las sospechas en torno a su crecimiento patrimonial, Karina Milei vuelve a abrazar a Patricia Bullrich, quien había transmitido su malestar por los movimientos solapados de lugartenientes de la hermana del Presidente para diluir su protagonismo y, sobre todo, obturar su proyección como candidata a jefa de gobierno de la Capital.
“Hubo un cambio de actitud. Lo de Adorni hizo que aflojaran; se calmaron”, evaluaron esta semana en la tropa de Bullrich. Hasta hace poco, la exministra estaba inquieta y desconcertada frente al empeño que exhibía subterráneamente el karinismo para empujarla al congelador y limitar su radio de acción.
Está claro que el caso Adorni alteró la dinámica en la cúpula de poder. Si bien los hermanos Milei apostaron hasta ahora a sostener al jefe de Gabinete, el escándalo por sus viajes o nuevas propiedades deterioraron su imagen ante la opinión pública, según la mayoría de las encuestas que circulan en la Casa Rosada. Son números que lo alejan a Adorni de la posibilidad de convertirse en una carta electoral de La Libertad Avanza (LLA) en 2027, cuando el Presidente buscará acceder a un segundo mandato. El exvocero, pieza clave en la estructura de poder de Karina Milei, podía aspirar a dos lugares: ser el principal representante de la Casa Rosada en la misión de conquistar la Ciudad, el pago chico de Mauricio Macri y el gran bastión de la centroderecha, o convertirse en el compañero de fórmula de Milei. Tal vez, la segunda opción era la que más le atraía. Pero ahora Adorni debe ocuparse de las malas noticias que llegan casi a diario desde los tribunales de Comodoro Py, donde enfrenta una causa por supuesto enriquecimiento ilícito.
El exvocero se había convertido en un instrumento de Karina Milei para evitar que Bullrich incrementara su influencia en el ecosistema libertario. De hecho, lo había alentado a retomar la actividad política en la Ciudad, una jugada que trastocó los planes de la exministra de Seguridad. Es que Bullrcih ya había puesto a trabajar a su equipo con la idea de disputar la jefatura de gobierno el año próximo. En el búnker de LLA en octubre pasado, tras el sorpresivo triunfo en las urnas, el Presidente había dado por sentado que Bullrich y Diego Santilli eran los aspirantes naturales para la competencia bonaerense y la carrera porteña.
La filial de LLA en la Capital está en manos de Pilar Ramírez, una dirigente de extrema confianza de Karina. “Ni Adorni estaba confirmado como candidato ni Bullrich estuvo descartada”, dicen fuentes de Balcarce 50. Los karinos machacan con que el objetivo de los Milei es gobernar la ciudad en 2027 y que apostarán a plantar un candidato propio. Hasta hace poco decían que Bullrich no era una violeta pura. Es sabido que no terminan de confiar en la exministra. “Falta mucho; en el medio puede aparecer otro nombre”, insinúan. Es un secreto a voces que Adorni quedó muy relegado, aunque por ahora seguirá al frente de la Escuela de Dirigentes de LLA en la Capital.
Mientras tanto, los bullrichistas recuperaron el espíritu. De manera socarrona, sugieren que los libertarios hicieron borrón y cuenta nueva ante el caso Adorni. “Volvieron a llamar por teléfono. Ahora hay que ver si Patricia quiere ser candidata”, aguijonean.
Después de que el Gobierno lograra aprobar la reforma laboral en el Congreso -una prueba de fuego para el proyecto de Milei en la que Bullrich tuvo un rol preponderante-, la titular del bloque de senadores de LLA percibió que el hostigamiento hacia su figura se intensificaba. La ofensiva tuvo varios frentes, por más que ahora los fieles laderos de Karina Milei relativicen los ataques. Por un lado, los karinos dejaron trascender el disgusto que provocaba el alto perfil de Bullrich en el Senado. También los seguidores de la exministra sintieron que los libertarios los marginaban del armado partidario en la Capital. El episodio más sintomático de la nueva interna fue el bloqueo a la llegada de Diego Valenzuela, exintendente de Tres de Febrero, al ministerio de Seguridad. Los fieles de Bullrich presumen que Alejandra Monteoliva buscó cobijo en Karina Milei y Adorni para resistir la designación de Valenzuela. La actual titular de la cartera fue promovida bajo el ala de Bullrich y mantiene un perfil técnico, pese a que movió sus fichas en la interna para impedir un nombramiento que la incomodaba. Si bien preservó a la mayoría de los bullrichistas que heredó en el ministerio –como el jefe de Gabinete, Fernando Kusnier-, sus colaboradores más estrechos la alientan a mostrar autonomía de Bullrich y cortar su injerencia. La semana pasada, se mostró con Karina Milei, pocas horas después de que se especulara con la ausencia de la senadora en el acto que encabezó el Presidente el 2 de abril, en el aniversario de la guerra por las Malvinas. En rigor, Bullrich no había sido invitada por razones de protocolo. Quien debía asistir en representación del Senado ante la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel era Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado.
Cerca de la exministra niegan rispideces con Monteoliva. Afirman que Bullrich está con un carácter menos belicoso y rehúye a la confrontación interna, pero remarcan que no le gusta que jueguen a sus espaldas para condicionarla. Por eso, como consignó , fue a hablar con Karina Milei para hacer las paces y evitar choques que agudicen la interna libertaria. Fuentes al tanto de esa conversación aseguran que sirvió para limar asperezas. La exministra le transmitió a la hermana del Presidente que no tenía un interés especial en posicionarse para la disputa porteña. Es más: le sugirió que evite anticipar candidaturas para no generar un desgaste prematuro. En rigor, Bullrich intuye que la Capital puede ser una herramienta para negociar un acuerdo nacional con Pro.
A sabiendas de que tiene poder de fuego -es una figura competitiva dentro del elenco oficial, concuerdan los analistas de opinión pública-, no se resignará a quedarse como una referente del Gobierno en el Senado. Quienes la frecuentan repiten que ya dio muestras de que apoyará el plan de reelección de Milei. “¿Para qué me golpearon? Si yo estoy acá adentro”, despotricó ante los suyos.
No obstante, no se quedará con los brazos cruzados en la campaña y, sea o no candidata, concentrará sus energías en preservar su caudal electoral en el distrito porteño. “Va a jugar fuerte en la Capital. Es su representación como senadora”, advierten cerca de Bullrich, quien respalda a rajatabla el proyecto de Milei, aunque tenga diferencias políticas.
Por ejemplo, no comparte la embestida contra los periodistas. En el caso Adorni, apostó por defender una posición institucional. Durante su paso por Córdoba, respaldó la decisión de Milei de sostener al jefe de Gabinete, pero lo hizo sin deslomarse. Remarcó que el Gobierno defiende “el principio de inocencia” y que no se lo puede declarar culpable a Adorni antes de que la Justicia defina si lo procesa o no. Quienes la conocen no dudan de que está disgustada con el efecto del Adornigate, que puso en crisis el relato libertario y dañó la credibilidad del Presidente. Es que Milei llegó al poder enarbolando un discurso anti-casta política y la promesa de que sería implacable a la hora de enfrentar la corrupción en el Estado. “Adorni no vuelve políticamente porque rompió el vaso de cristal que tenía el Gobierno: la transparencia o el mensaje anti-casta. Es un trofeo para Karina y, por eso, lo retiene. Pero se mojó”, dicen en el bullrichismo.
La exministra también alzó la voz en el seno de la mesa política. En plena discusión sobre cómo podrían generar confianza en los mercados y bajar el riesgo “político”, respaldó la postura de Luis “Toto” Caputo, ministro de Economía, de acelerar los acuerdos para sellar alianzas electorales con gobernadores afines para dar mayor previsibilidad. “Está planteado el debate: ¿nos importa más la reelección o ganar otra provincia?”, enfatizó frente a la idea de Karina Milei o los Menem de seguir expandiendo el proyecto nacional de LLA, para pintar las provincias de violeta.
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POLITICA
Operación disimulo: la Casa Rosada sobrelleva el vínculo con Bullrich, pero aumentan los resquemores por la PASO

“Por nosotros está todo bien”, dijo, con cierto grado de hastío, un funcionario nacional que dialoga a diario con Javier Milei. Patricia Bullrich acababa de redoblar la apuesta contra la Casa Rosada, una vez más. Y de sumar a sus cuestionamientos el intocable área de Economía, por los cambios no consensuados (con ella) que introdujo Luis Caputo en el Presupuesto 2027.
Si bien en la Casa Rosada se esmeran por mostrar que la sintonía con la socia de PRO sigue intacta, por lo bajo hay señales de que se les agota la paciencia.
El video de ayer y las entrevistas que Bullrich dio el jueves con dardos directos contra Hacienda y la conducción de la mesa política -a cargo de la misma “jefe”, Karina Milei- se sumaron a lo que ya constituye una colección de desmarques de “la Doctora”, como llama el Presidente a la senadora.
Los ejemplos sobran. El año pasado, con el proceso electoral en marcha, Bullrich se diferenció del Gobierno con el caso del amigo del jefe de Estado, José Luis Espert. En el verano tomó distancia con el giro de la reforma electoral. Luego les marcó la cancha a los Milei con Manuel Adorni (con éxito, porque lo echaron). Después, discutió con Federico Sturzenegger por la ley de Propiedad Privada. Y, en el camino, empezó a plantear con insistencia que los votos para eliminar la PASO no están. En varios de esos episodios, eligió una canción distinta para rematar sus señalamientos, con sendos tuits. Desde Vogue, de Madonna, al tango “Se dice de mí”, de Tita Merello, entre otras. Las canciones cambiaron, el mensaje fue el mismo: “Patricia no se va a callar, no es empleada de nadie”, dijeron ayer en su entorno.

El detonante de la discusión, esta vez fue el giro del Presupuesto 2027 al Congreso. El jueves, Bullrich dijo en distintas entrevistas que no le habían avisado de los recortes en Discapacidad, pese a haber estado dos días antes en la mesa política con Luis “Toto” Caputo y Karina Milei. Cuando un jefe de bancada no se entera, planteó, “quedás como un tonto o como un mentiroso”. En la Casa Rosada admitieron “fallos en la comunicación” en Economía y, cerca de la Secretaria General, le reconocieron la razón. Martín Menem, cercano a Karina Milei, tampoco conocía el detalle en Diputados.
En ese contexto apareció el video de ayer. El equipo de comunicación de la senadora había preseleccionado distintas canciones, algunas más fuertes que otras. Eligieron la más picante, tanto por la letra como por la autora. Lo grabaron el mismo jueves y lo publicaron el viernes, con una frase de la letra de la canción de la archienemiga artista de Milei, Lali Espósito: “Sé que todos los ‘peros’ tienen un ‘porqué’”.
La estrategia de los Milei fue fingir demencia. Según relató la periodista Marcia Frisciotti en Canal 13, y confirmaron fuentes oficiales a Infobae, Milei dijo que politizar el arte es “una tontería mayúscula” -aunque él mismo lo hizo cada vez que se ensañó con la cantante-. Y agregó que, después de la polémica, escuchó temas suyos que le gustaron. Mientras, el brazo tuitero de Santiago Caputo reforzaba la línea en X.

“No se va” y “no rompe”, sostienen en el entorno de Bullrich. Pero no niegan que su plan principal siga siendo la Presidencia, y lo asocian a su negativa, cada vez más rotunda, a competir por la Ciudad. El único plan B, posible hoy, sería la vicepresidencia. Y el C, CABA, cada vez menos atractiva para la jefa, dicen quienes la acompañan y escuchan en su despacho.
Sólo muy por lo bajo en el Gobierno admiten bronca. Pero en Balcarce 50 están a la orden del día las sospechas, firmes, de que la senadora tiene planes de tomar el lugar de Javier Milei como candidato presidencial el año que viene. Incluso sospechan que conspira o boicotea adrede la reforma política por su interés en sostener las PASO y eventualmente disputarle poder al jefe de Estado.
Es que Bullrich repite desde hace semanas que los votos no están para eliminar las PASO. Y en la Casa Rosada, cansados de escuchar esas advertencias, responden que la búsqueda de adhesiones no le corresponde a ella, sino a Karina Milei, los Menem y Diego Santilli. En el Gobierno empiezan a sospechar que quiere boicotear la ley más codiciada por la titular de La Libertad Avanza. Mientras, la comisión de Asuntos Constitucionales sigue sin dar dictamen al proyecto y los senadores aliados del PRO, la UCR y el peronismo disidente bloquearon la firma.
A la senadora, dicen en su círculo, no le importa demasiado haber quedado afuera de la mesa con el PRO que Karina Milei acordó con Mauricio Macri y que encabezan Santilli y los Menem, junto a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Ya en agosto les había comentado a los suyos que se sintió aliviada de no ser convocada. “Ella ya tiene vínculo con el PRO vía senadores importantes del partido”, sostuvieron ayer en el bloque de la Cámara alta. Y respondían al reproche por los votos: “Dicen que ella encabeza un bloque de 44, pero ese número se debe a ella, a que se esmera en convencer a los radicales y a los amarillos. Después le descalabran ese trabajo”.
Por lo pronto, la decisión de Milei de ir por la reelección está firme y en Gobierno están convencidos de que Bullrich no tendrá los números en las encuestas para intentar nada. Por eso, dicen, están tranquilos. Y, como siempre, repiten que se tragan los sapos de sus cuestionamientos, como a nadie, porque la necesitan. En el Senado, la comisión pretende retomar la discusión por la reforma política la semana próxima o la siguiente. Por ahora, tanto Bullrich como los Milei planean mantenerse en aparente son de paz.
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Kicillof ignora la interna con los Kirchner y dará señales de candidato en un acto con amplio músculo político

En una parte del peronismo esperan que este sábado Axel Kicillof brinde una señal bien contundente respecto a su decisión de ser candidato a presidente el año que viene. El Gobernador encabezará un acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Avellaneda, donde mostrará músculo y su decisión de estar en el vértice de la alternativa electoral del peronismo.
Los dirigentes o militantes que esperen un mensaje explícito del mandatario bonaerense respecto a su candidatura nacional, lo harán en vano. No va a suceder. No habrá lanzamiento. Lo que van a encontrar es un dirigente nacional que tiene decidido ser candidato y que tiene en claro que la gran mayoría de la gente sabe cuáles son sus intenciones. Entonces, no tiene sentido explicitar algo que ya se sabe.
El encuentro será en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa Domínico, y comenzará a las 11 de la mañana. Durante unas tres horas habrá diez plenarios distintos divididos en carpas. Se hablará de Comunidad y Organización; Trabajo y Producción; Educación Pública; Mujeres y Diversidades; Cultura y Deportes; Obra Pública y Hábitat, Juventudes; Seguridad y Justicia; Ciencia y Universidad. Cuando el reloj marque las 15, Axel Kicillof se subirá al escenario principal para hablar. Será el único orador.
El discurso del Gobernador tendrá un anclaje nacional. Ahí reside la principal diferencia con otros encuentros del MDF, donde hubo un código provincial más marcado. De ahí proviene la idea de denominar al plenario como un encuentro federal. Kicillof hablará con un horizonte que supera las líneas geográficas de la provincia de Buenos Aires, lo que delata su vocación y su convicción de ser candidato a presidente. Dejará en claro su vocación, sin decirle con todas las letras.
Estarán presentes dirigentes de otras provincias que están trabajando en el esquema político del Gobernador, pero la intención no es mostrar una foto federal, sino que el discurso tenga ese contenido. Será la actividad más importante del MDF en el escenario político, que servirá para afinar el discurso con contenido electoral y mostrar músculo dirigencial. Kicillof va a mostrar su fortaleza dentro del universo peronista.
El acto va a coronar una semana donde la interna del PJ Bonaerense resurgió. Fue en la voz de Mayra Mendoza, que algunos días atrás, en una entrevista por streaming, llamó “desleal” a Kicillof y lo acusó de dividir el PJ. “Hay algunos dirigentes peronistas que creen que la historia comienza cuando llegan ellos. No hay nada en la vida peor que ser desleal y desagradecido”, dijo la diputada provincia de La Cámpora en referencia al Gobernador.
En el kicillofismo la respuesta fue la misma que vienen implementando hace largas semanas: el silencio. Un silencio que busca neutralizar, desarticular y aplacar la interna. Una interna que no le sirve a nadie dentro del peronismo pero que se ha vuelto incontrolable y que, con altibajos, ha atravesado la discusión política sobre una nueva alternativa. Nadie responde. Nadie se corre de esa lógica que pidió el Gobernador.
En el MDF trabajan con una hipótesis que, con el correr de los días, empezó a tener más adeptos. En lo que resta del año deben tratar de aglutinar todo el poder de representación que puedan. Es decir, ampliar la base dirigencial y dar señales concretas, en los viajes a las provincias, de que la voluntad del Gobernador de encabezar un proyecto nacional se mantiene firme. “Los que quieran venir, tienen lugar. Ya saben lo que hacemos y lo que queremos”, resumió un importante armador del kicillofismo.

Kicillof está convencido que debe plantarse y endurecerse frente a los sectores internos que les piden un cambio. En esa lista incluye a Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes creen que está desperfilado, al enfocarse en la construcción de una línea interna, en vez de intentar congeniar con los otros sectores para pararse por encima de las divisiones del entrramado justicialista.
En La Plata advierten que cada cual atiende su juego y que eso genera fricciones permanentes. Porque cada sector quiere llegar fuerte y bien parado a la negociación final que será el año que viene. En ese juego de poder, la identidad política del peronismo sale lastimada. Todos quieren arribar al mismo lugar, que es imponer las condiciones cuando llegue el momento de las definiciones.
En los hechos, cada sector intenta condicionar al otro. Lleva adelante una estrategia de supervivencia en el medio de una etapa de reordenamiento y reorganización del peronismo. Subsistir para negociar y mantener los niveles de influencia. Pero, si el justicialismo logra volver al poder, inevitablemente el orden de las jerarquías cambiará.
En el kicillofismo aseguran que transitan una línea coherente, donde no salen del camino trazado hace ya más de un año. En los últimos días, y después de una frágil tregua, el cristinismo empezó a cuestionar a Kicillof otra vez. A veces en forma explicita y otras tantas con acotaciones elípticas. Esas críticas aumentan la tensión, generan malestar y no solucionan el problema de fondo. El peronismo bonaerense es un volcán en erupción, donde no se sabe con exactitud cuál es el daño final que puede causar la explosión.
En La Plata aseguran que lo que existe entre el kicillofismo y el cristinismo no es una pelea, sino un ataque. Porque no hay un ida y vuelta, sino una avanzada contra Kicillof. El Gobernador va a seguir su camino repeliendo las presiones externas y sosteniendo el pulso de su estrategia. Ante las acusaciones de victimización que le hace La Cámpora, en su entorno sostienen que en el lugar de víctima lo pone el cristinismo con los cuestionamientos innecesantes.
“Elegimos este camino de construir por nuestro lado. Nos cansamos de lidiar con ellos. Veremos qué pasa el año que viene”, resumió uno de los principales laderos de Kicillof. Los apuntados están todos bajo el paraguas de Cristina Kirchner, con la que nadie sabe si, al final del camino, habrá un acuerdo o no. Esa es, tal vez, la principal incógnita del proceso electoral que está por delante.
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Las razones del enojo de Bullrich, el hartazgo de Karina Milei y la parada del Papa que preocupa al Presidente

El viernes por la mañana Patricia Bullrich fue muy temprano a la peluquería y desde ahí subió al auto para viajar hasta su oficina de Palermo, un espacio que usa para las reuniones más reservadas desde hace mucho tiempo. Sabía, apenas llegó, que su equipo de comunicación publicaría el clip que habían grabado ayer donde se la veía trabajando en su despacho del Senado con la música de “No me importa”, la canción de Lali Espósito que dice, “no voy a vivir con miedo a nacer. Si voy a morir, que sea más tarde. No voy a parar por miedo a correr. Sé que quisieran poder controlarme”. Si a alguien le quedaban dudas del mensaje, el posteo salió con una frase que también es parte del tema: “Todos los peros tienen un porqué”.
Los que la conocen y la vieron ayer y esta mañana dicen que hace mucho que no la encontraban tan furiosa. El origen de este conflicto fue el episodio de descoordinación por el cual el ministerio de Economía mandó la ley de Presupuesto sin avisar que escondía cambios en las pautas de indexación y universalización de la asistencia en Discapacidad. Dijo ella a los suyos: “no puedo dejar pasar esto. Si ni siquiera te informan las cosas, no podés negociar nada. Y yo no soy empleada de nadie”. En público tampoco fue sutil: “No me tomen por tonta”.
No es la primera vez que se desmarca ni se enoja. Esta dinámica se volvió parte de la coreografía del oficialismo aunque con consecuencias que se van complicando y ahora desplegaremos. Pero este asunto activó movimientos más osados. Cuando la Senadora empezó a crear con su equipo una respuesta en redes -además de las declaraciones que hizo a los medios- estuvo cerca de prosperar una idea con un video similar, pero con una canción todavía más provocadora de Jimena Barón que se llama “La Tonta” y dice: “Mentís. El verde de tus ojos se hace gris. El blanco de tu piel se hace marfil. Diciendo cosas que nunca sentís. Armando escenas donde soy la actriz. Que cree como idiota tus mentiras”. El video termina con la chica haciendo volar la casa por los aires. Era un montón. Finalmente, prosperó la opción de Lali, que más allá de la letra, pertenece a la artista más atacada por el Presidente y a las 10:30 de la mañana le dieron “postear” y se viralizó a la velocidad de las redes.
A esa misma hora, Javier Milei aterrizaba en Bahía Blanca con su hermana Karina, Diego Santilli, Sebastián Pareja y el secretario de Comunicación Fabián Fernández. Antes de despegar, todo el grupo se quejaba individualmente del despliegue de quejas públicas que Bullrich había dicho durante el jueves, mientras en el Senado discutían Inocencia Fiscal y Biocombustibles. Faltaba poco para la primera actividad de la visita oficial en esa ciudad cuando vieron el tuit.
Sucedió de todos modos algo innovador: Milei reaccionó distinto y desdramatizó su rechazo a Lali, la valoró como artista y no se enfocó en el enojo de Bullrich. Nadie hasta ahora se comunicó con ella. Hubo un intento de Santilli que todavía no prosperó. Y hay un fastidio en Karina, que contiene con la paciencia que da el interés en no romper. Los dos hermanos están unidos en la política de Estado de no pelear con Bullrich.
Hay, de fondo en este asunto, una problemática un poco más entrampada. Alrededor de la hermana presidencial se consolida un grupo de decisión política que integran sobre todo Santilli y los Menem. La verdadera mesa política donde ella no está. O no influye. Que el resultado sea alguna morigeración de su poder en el Senado es un límite que no va a aceptar y el final es abierto.
Discapacidad es, otra vez, un tema donde el Gobierno abre heridas sangrantes. El contenido de lo que está en el Presupuesto necesita de un desarrollo más largo y meticuloso por lo técnico, pero en términos políticos es otra vez un tiro en los pies.
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De hecho esta misma semana, antes de este episodio por la descoordinación de cambios sobre este tema en el proyecto de ley de Presupuesto, hubo innumerables conversaciones y reuniones que mantiene Karina Milei por el seguimiento -razonablemente- intenso y personalizado sobre los avances de la visita del Papa, buscando certezas sobre el discurso posible del Pontífice, con qué nivel de detalle podría incluir críticas a políticas oficiales, pero sobre todo qué impacto tendría y qué diría el día de su llegada al país cuando además de visitar a la Casa Rosada, León XIV visite el Cottolengo Don Orione, esta red de instituciones católicas completamente dedicadas al cuidado integral de personas con discapacidad cuya sede principal está en Claypole.
PASO sí o no
Bullrich sabe el poder de daño que tiene en cada uno de estos temas relevantes. Hay un movimiento extremadamente delicado que debe producirse coordinadamente y para el que todos se necesitan. Y es la suspensión de las PASO, de los pocos temas políticos que desvela al Presidente. Si lo sabrá Bullrich que esta semana, mientras la agenda del jefe de Gabinete, Diego Santilli, incluía siete gobernadores para trabajar sobre ese punto, ella salió el martes de la primera reunión de comisión Asuntos Constitucionales donde se empezaba a trabajar la Reforma Electoral anunciando: “todavía” no están los votos para eliminar las PASO. En la Rosada no alcanzaban los insultos.
En el círculo chico del Gobierno hay quienes creen que Bullrich no milita la suspensión de las PASO por interés electoral. Ella lo desmiente tajante. Es interesante pensar qué pasaría si finalmente se suspenden las primarias. Se abrirá entonces una suerte de carrera de enanos, una multiplicación de candidatos y candidaturas que deberán encontrar mecanismos alternativos para ordenar las internas y definir quién representa a cada espacio.
La otra intriga es qué se tratará del resto de la Reforma Electoral que la Rosada sueña con tratar en octubre. Si parte de ese proyecto se aprueba, se eliminará finalmente a los representantes electivos del Parlamento del Mercosur, un grato favor a la Boleta Única, el nuevo sistema de votación que solo se complicaría si en las próximas elecciones hay que duplicar el papel para sumar esa categoría que nunca importó a nadie y que nunca se puso a funcionar realmente.
Detrás de todo este devenir, siempre tracciona la pregunta electoral. No en la sociedad que está lejos y desinteresada sino en cualquier movimiento por minúsculo que sea que sume o reste a una cuenta incierta donde hay una coincidencia unánime entre los consultores -y sobre todo en el propio Presidente- sobre que Milei compite contra sí mismo. O, quizás, contra el impacto que tenga en la vida cotidiana de los argentinos la suerte de su economía real.
Las encuestas más serias coinciden en que el Presidente se desgastó al punto de haber generado un cansancio en una porción del electorado, una caída que ya tocó un piso del que no parece moverse demasiado. Ni para abajo. Ni para arriba. Dos tercios dicen que tendría que cambiar. Pero el cambio obvio, que sería el kirchnerismo produce un rechazo similar: “no podemos volver ahí”, responde otros dos tercios de esa porción del electorado en los Focus.
Una encuesta recién publicada de Poliarquía ratifica ese sentido: “Un primer semestre de deterioro constante y los últimos tres meses donde los indicadores parecen haberse amesetado”, escribió Alejandro Catterberg en su informe sobre la gestión de Milei. Hay una sorpresa con las respuestas de intención de voto porque Cristina Kirchner se ubica en primer lugar, con 38%, seguida por Milei con 34% y Mauricio Macri con 18%. La unión de Milei con Macri parecería una fórmula indiscutida si se suman sus voluntades.
Un paréntesis a desarrollar más adelante: el ex Presidente está menos apurado de lo que parecía por ratificar la alianza. Las conversaciones de Karina con Macri se volvieron mucho más intensas con Jorge -al que había ignorado durante casi un año- que con el propio Mauricio, que prefiere un tranco más lento a pesar de que su equipo se reúne asiduamente con Santilli en la Casa Rosada.
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¿Este diseño construye la opción de un tercer candidato? No necesariamente. Hay una metáfora que usa el consultor de Isonomía, Pablo Knopoff, que sirve para explicar el paisaje electoral. “Es un escenario donde hay una casa con código postal del kirchnerismo y otra con código postal del Mileismo. Lo que está en el medio es un baldío”. Los libertarios necesitan hacer jardinería en ese terreno, lo mismo que cualquier otro que pelee por la Presidencia. Es, dice Knopoff, una elección de “peristas”. Los “sí peristas” podrían elegir a Milei o a algo parecido. El tema son los “no peristas”.
Los “peros” serían entonces quienes definan la elección para la que falta poco más de un año. Como la frase que publicó justo hoy Patricia Bullrich en su tuit explosivo con la canción de Lali: “Sé que todos los “peros” tienen un porqué”.
Javier Milei, Patricia Bullrich
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