DEPORTE
Fue campeón con River, Racing lo llevó a la Selección y vivió de cerca uno de los momentos más difíciles de Maradona: mano a mano con “Cacho” Borelli

Sencillez, amabilidad y una pizca de nostalgia transmite la voz de Jorge Cacho Borelli del otro lado del teléfono. El actual ayudante de campo de Néstor Gorosito, hoy sin trabajo, recuerda su paso por dos de los tres clubes grandes del fútbol argentino en los que estuvo en más de 17 años de carrera.
“Me sentí bien en River, aunque no gané tanto como hubiera querido. Cuando llegué, estaba muy comprometido con el descenso y terminamos ganando el torneo local 85/86, la Libertadores 86 e Intercontinental 86. Aunque en la Libertadores jugué 10 de los 13 como titular, la gente de River muestra indiferencia conmigo. En Racing, en cambio, era un quilombo, no gané nada, pero el hincha me quiere, y yo quiero a Racing”, compara el ex marcador central, de 61 años, en dialogo con Infobae.
Cacho Borelli tiene una carrera de ensueño. Desde chico quiso ser futbolista. Nació en Ramos Mejía entre calles de tierra y potreros. Vivía con su mamá Marta y su hermano mayor, Hugo, que jugó en Almirante Brown, antes de transformarse en un comerciante de barrio. Empezó a jugar a la pelota en Flecha de Oro, club de su barrio, donde lo vio jugar un muchacho para llevarlo a probarse a Platense. Quedó, luego fue campeón con la Séptima, saltó a la Reserva y debutó en Primera con 16 años en 1980.

En el Calamar, Borelli estuvo cuatro años antes de pasar a River para integrar el plantel multicampeón comandado por Héctor Veira. “Jugué el superclásico de la pelota naranja. Fue un momento bárbaro en la historia de River. Me acuerdo de qué cuando llegamos al estadio, nos tiraron una barra de hielo arriba del micro. No sabes la explosión que hizo, dijimos ‘¿qué pasó acá?’”, recuerda el ex defensor, que jugó el segundo tiempo en aquel partido que acaba de cumplir 40 años de existencia.
En 1989, Borelli dejó Nuñez para ir a probar suerte al fútbol mexicano. Recaló en Tigres de la UANL durante dos años para tener su única experiencia en el exterior. Luego, volvió a Racing Club, en donde mejor la pasó. Después, se fue a San Lorenzo de Almagro. Allí, sufrió varias operaciones en un par de temporadas y jugó poco. Al final, se retiró con 31 años. “Yo me sentía bien, pero cuando estás mucho tiempo sin jugar te ponen el cartel de ‘roto’. Me llamaron clubes más chicos, pero no tuve ganas. Y me retiré”, revela el ex defensor.
Previo a colgar los botines, se dio el gusto de ganar con la selección argentina una Copa América (1993) e integrar el plantel que participó de la Copa del Mundo Estados Unidos 1994, siendo compañero de habitación de Diego Armando Maradona.
“Jugué en clubes importantes de Argentina, y aunque no siempre valoré mi carrera en el momento, ahora reconozco lo que logré. Compartí momentos con Maradona en el Mundial 94, lo que fue increíble, aunque no jugué. Su doping positivo fue un golpe duro para el equipo y confío en que no hizo nada intencionado”, sentencia.

– ¿Qué es de su vida, Jorge?
– Estoy disfrutando de mi tiempo fuera del fútbol, visitando a mis nietos en el extranjero. Mi experiencia en Alianza Lima fue positiva, aunque no logramos el campeonato. Estuvimos en la última experiencia en Lima, junto a Pipo Gorosito, así que esperando por ahora que salga algo nuevo. Estoy tratando de disfrutar a los nietos, los tengo viviendo afuera. Entonces, vamos y venimos con mi señora a visitarlos, pero después todo bien, todo tranquilo.
– ¿Qué balance hace de su paso por Alianza Lima?
– Bien, bien, porque fuimos con un objetivo de ser campeones, pero no se pudo por poquito. Y después, en el plano internacional, jugamos 18 partidos, cosa que por ahí Alianza no lo había jugado en su vida, en su historia. Entonces, fue muy bueno. Lamentablemente, quedamos afuera con la U de Chile y estuvimos cerquita también de de pasar a la final.
– Marcaron historia dejando afuera a Boca en el repechaje de la Copa Libertadores en el 2025…
– Claro, en la cancha de Boca. Sí, ahí por penales fue lindo, por lo que significa Boca, ¿no? En Perú también, ya que la repercusión fue inmensa, porque dejar a Boca en el camino, un club tan importante, fue muy bueno para el fútbol peruano.

– Repasando su carrera. Jugó en tres de los cinco grandes del fútbol argentino, sin duda, un privilegio que muy pocos se pueden dar…
– Sí, muy contento. Yo arranqué en Platense, y a los 19 años me compró River. Después estuve en México, en Tigre de Monterrey, volví a Racing y terminé en San Lorenzo. Tuve etapas lindas en las selecciones juveniles y en la Mayor, también. La verdad que muy contento por eso.
– ¿Cuándo tomó dimensión de la carrera que hizo?
– Todo pasa tan rápido que no te vas dando cuenta. Después, cuando te enfrías un poco, te das cuenta que fueron tres clubes grandes de Argentina. Pero en ese momento no me di cuenta, y repasando mi carrera con las selecciones pasó igual, ¿viste? No festejé el título de la Copa América, porque no tomé dimensión ni conciencia. Después, te enfrías y empezás a valorar lo que fue tu carrera. La verdad que la pasé muy bien.
– ¿Por qué no festejó el título de la Copa América?
– No lo festejamos, porque fue en Ecuador, pero sí lo festejamos cuando vinimos acá (Argentina). En ese momento, cuando estás lejos, querés llegar a tu casa y estar con tu familia. Entonces, por ahí no le das tanta importancia al título ganado ni lo festejás. Pero es lindo haber ganado algo con la selección mayor y lo ganamos en ese momento que no tomás consciencia. La verdad es que priorizas otras cosas. En Ecuador, querías tomar el avión y venir a estar con la familia, que es lo más lindo, lo que uno extraña.
– ¿Ese momento fue el punto más alto de su carrera? Porque después le tocó participar en Estados Unidos 94…
– Sí, pero no tuve la suerte de jugar ahí. La verdad es que nos quedamos afuera muy rápido, entonces no tuve la chance de jugar. Pero también lo disfruté porque es un Mundial, un Mundial con la Mayor. Pero ya te digo, no lo disfruté mucho porque no jugué nada. Por ahí, cuando uno juega la pasa mejor y valora donde está. Viajé, estuve en la habitación con Diego Maradona. Lamentablemente, después tuvimos la mala suerte de lo que pasó y nos tuvimos que volver. Pero esa es otra de las cosas que por ahí uno no toma dimensión. A veces, hablando con la gente de fútbol y que no es del fútbol, me dice “estuviste con Diego”. Cuando me tocó la habitación con Diego, me quería morir, porque yo digo “estar a su lado, yo no sé ni los gustos, ni nada de él”. Y a los 10 minutos me di cuenta que era un fenómeno, como compañero, una persona excelente. Así que también he disfrutado mucho de estar, de conversar, de aprender de Maradona.

– ¿Qué tal era Diego como compañero de habitación?
– Espectacular. No sé si era mi amigo, porque después nos vimos una o dos veces y después no lo vi más. Entonces, quizás no tuve la relación esa que tienen los amigos, amigos, pero haber estado tanto tiempo ahí, un mes y pico, con él en la habitación, fue algo espectacular. Las charlas, le gustaba mucho hablar de boxeo. A mí también me gusta el boxeo. Entonces, no sólo era fútbol, sino también otros deportes. Hablamos de la familia, la pasamos muy bien. Lamentablemente, luego pasó lo que pasó con el tema del positivo del doping. No sé, uno nunca sabe cómo fue eso realmente, pero lo que sí sé, es que lo sufrió muchísimo. Estaba muy triste, lloraba mucho cuando se enteró que le había dado positivo. Yo a veces pienso. Digo, si sabía que estaba haciendo, pensaría, “chau, me agarraron”. Pero él se entrenaba. El plantel hacía un turno, él hacía doble turno. Se cuidaba con las comidas. Estaba en todos los entrenamientos. A veces el plantel no entrenaba y él se iba al gimnasio, estaba enchufadísimo para romperla.
– ¿A ustedes como compañeros cómo los afecto pasar por esa situación?
– A todos nos afectó muchísimo, ¿no? Pero a él, yo me acuerdo que en ese momento no había celular, pero teníamos teléfono de línea del hotel, pues llamaban a la habitación para hablar con él. Llamaba el padre, la madre, Claudia, y era un llanto constante. Entonces, sufrió mucho. La verdad que eso lo marcó muchísimo.
– En esa charla que tuvieron después de ese suceso, ¿él le dijo algo como “yo no fui”?
– No, porque él estaba convencido que no había hecho nada malo. Yo lo que sé es que en un momento se le termina un medicamento, y viene el profe que le compraba y le preguntaba a Claudia. Ella le dice “fíjate que lo tenés que conseguir”. Entonces, yo pensé después “a ver si el medicamento ese que compró en Estados Unidos no tenía lo mismo, no estaba elaborado igual que el que tomaba”, qué sé yo, ¿viste? Se me pasaron mil cosas por la cabeza, pero yo confío en que él no hizo nada adrede, para tomar algo para beneficiarse físicamente.

– ¿Hubo una mano negra, entonces? Alguien que quiso sacarlo del mundial…
– Qué sé yo. No puedo asegurar porque tampoco tengo pruebas, pero yo confío en el compañero de ese momento, que no hizo nada para mejorar su rendimiento físico. Si no hubiera pasado eso, su cierre de la Selección hubiese sido de otra manera, porque aparte el equipo estaba bárbaro; en ese Mundial estaba bárbaro. Había varios jugadores con un nivel impresionante. Anímicamente al plantel lo de Diego lo mató, lo afectó mucho. Yo no quiero decir que por eso el rendimiento no fue tan bueno y quedamos afuera, pero anímicamente fue un golpe duro.
– En el fútbol argentino, ¿cuál fue su mejor momento de su carrera? ¿En River, con todo lo que ganó?
– En River gané mucho, formé parte de un gran equipo con jugadores talentosos, aunque a veces no se reconozca a todos. Me siento más valorado en Racing, a pesar de no haber ganado títulos allí. Mi carrera estuvo marcada por lesiones, pero disfruté del fútbol y mantengo buenas relaciones con mis compañeros. En Racing, no tuve la suerte de ganar, pero me sentí muy bien también. En San Lorenzo no la pasé bien porque jugué muy poquito. Apenas llegué, me lesioné, después tuve dos años para salir de la lesión de la rodilla, y volví a jugar seis, siete partidos nada más. Entonces, lamentablemente, en San Lorenzo no tuve la chance de tener continuidad de 30, 40, 50 partidos para decir, “bueno, estoy bien”. Pero yo te digo que en sí me sentí muy bien. Y en River gané el campeonato local y me sentí muy bien. Y de la Copa Libertadores, la primera copa que gana River, de los 13 partidos, tuve la chance de jugar diez. Me lesiono en cancha de River y después me pierdo las finales contra América de Cali y la final del mundo. Eso fue un dolor muy grande, pero me siento parte del plantel que lo ha ganado todo, ¿no?
– ¿Usted integró el plantel de aquel partido que esta semana cumplió 40 años de la pelota naranja entre River y Boca, con dos goles del Beto Alonso en La Bombonera?
– Sí, yo jugué el segundo tiempo. Yo venía de una lesión y fui al banco de suplentes. Después, entré en el segundo tiempo. Fue un momento bárbaro en la historia de River y un superclásico histórico, porque me acuerdo de que cuando llegó el micro de River al estadio, nos tiraron una barra de hielo arriba del micro en el estacionamiento. Cuando entró el micro, tiraron un pedazo de barra de hielo, no sabes la explosión que hizo, dijimos “¿qué pasó?”. Luego de ganar el partido, te acordás que después nosotros nos cambiamos y salimos a dar la vuelta olímpica. Fue un momento muy lindo, muy lindo, muy divertido para el grupo, ¿no?

– ¿Qué tenía ese River que lo ganó todo, el del Bambino Veira?
– Impresionante, impresionante. Era un equipo en el que, cuando todas las zonas de adentro se llevan bien y las sociedades funcionan, uno sabía que no iba a perder. A veces defendíamos y sabíamos que dé contra podíamos ganar. Hubo jugadores que por ahí después la gente no los recuerda mucho, pero era el River de Giacomini, Francescoli… Sinceramente, un equipazo. Y después, quizá el que ganó la Libertadores no era tan vistoso como este, pero era un equipo durísimo, que sabía a lo que jugaba. La verdad que uno fue un privilegiado de haber integrado esos planteles. Y después, el que ganó la Intercontinental también. Era también un equipo durísimo, duro, que sabía lo que jugaba. Una calidad de jugadores impresionante.
– ¿El hincha de River lo reconoce? ¿Le agradece por lo que hizo o hay indiferencia?
– Al principio sí. Ahora que pasó mucho tiempo, no tanto. Estoy más identificado con Racing que con River, a pesar de que con Racing no gané nada. Pero siento que la gente de Racing me valora más que la de River.
– Eso le pasó a varios jugadores…
– Sí, vos fíjate. Hace dos o tres días me apareció una foto del Pelado Centurión. La gente de River no lo recuerda tanto y la rompió en la Copa Libertadores. Lo que pasa es que después no juega la final, parecido a lo que me pasó a mí. A mí me reemplazó el Tano Gutiérrez, que la rompió. Y a Centurión lo reemplazó Funes, que la rompió. Entonces eso tapa un poco lo anterior. El Pelado Centurión hizo una Copa Libertadores impresionante, pero después, por cosas que no sé si fueron lesiones, terminó jugando Funes.
– Claro, Funes hizo goles en la final…
– Hizo dos goles contra América de Cali en la final. Entonces el hincha de River recuerda más a Funes que a Centurión, a pesar de que Funes no jugó tanto.
– Usted dice que uno de sus mejores momentos fue en Racing. ¿Por qué?
– Porque me sentí muy bien. Era un club más familiar. Mirá que es una tontería lo que te voy a decir, pero estaba Tita… ¿te acordás? Una persona excelente. Nos esperaba los viernes, porque después del entrenamiento concentrábamos, y nos preparaba una picada. Íbamos todos a comer ahí con ella. Era todo más familiar, un grupo muy lindo. La pasé muy bien en Racing. No tanto en lo deportivo, porque no ganamos nada, pero tuve la chance de ir a la Selección estando allá. Tengo un recuerdo especial por la gente. Generé muchos amigos: el Turco García, Rubén Paz… muy buena gente. El Patito también. Si los nombro a todos, seguro me olvido de alguno, pero era un grupo excelente.
– ¿Estuvo en el radar de Bilardo para el Mundial 86?
– Sí. Me vino a hablar Mariani, un ayudante, y me dijo que me estaban siguiendo. Pero justo me lesiono en River contra Gimnasia. Se me rompió la cápsula de la rodilla y estuve mucho tiempo para recuperarme.
– ¿Y para el Mundial 90?
– No, en el ‘90 no tuve chances.
– Pero sí estuvo en la Copa América 93…
– Sí, claro.
– También estuvo en la derrota por 5-0 contra Colombia. ¿Cómo fue ese partido?
– Fue una mancha difícil de borrar. Si vos ves el partido y sacás los goles, pensás que Argentina lo ganó o empató. Tuvimos muchas chances y no convertimos. Ellos, las que tuvieron, las hicieron. Son esos partidos rarísimos. Pero nadie imaginaba ese resultado: ni los jugadores, ni el técnico, ni la gente. Y fíjate que después de ese partido, Colombia no volvió a estar cerca de algo grande. Igual, uno lo recuerda con mucha tristeza.
– ¿A qué edad se retiró y por qué?
– A los 31. Me dejó libre San Lorenzo. Me lesioné en el segundo partido contra Argentinos Juniors y no me pude recuperar bien de la rodilla. Estuve dos años parado. Después volví, jugué siete u ocho partidos, pero cuando terminó el campeonato el plantel se iba a hacer la pretemporada a Miami… y a mí no me llevaron. Ahí entendí todo. Yo me sentía bien, pero cuando estás mucho tiempo sin jugar te ponen el cartel de “roto”. Me llamaron clubes más chicos, pero no tuve ganas. Y me retiré.
– ¿Cómo fue el post retiro siendo tan joven?
– No me costó tanto. Como ya había estado mucho tiempo parado por la lesión, lo fui asimilando. Siempre me mantuve bien físicamente. Después, con el tiempo, tuve problemas en la otra rodilla y ahora tengo una prótesis, pero en ese momento estaba bien y podría haber seguido un par de años más.
– ¿Siguió vinculado al fútbol?
– Sí, siempre. Con Gorosito, como ayudante. Y ahora esperando otra oportunidad. Mientras tanto, uno aprovecha este tiempo para estar con los hijos, los nietos, y viajar un poco con mi señora.
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Video: así juega Arambarri y por qué Coudet lo eligió para reforzar el mediocampo de River

En el fútbol moderno, tener un #5 polifuncional es tan indispensable como poner una X en el centro en el inicio de una partida de tateti. No asegura ganar ni con la pelota ni con la lapicera, claro, pero es una importante ventaja en una zona neurálgica que siempre hay que coparle al rival. Por eso, tras la llegada de Nicolás Otamendi y al margen de la búsqueda imperiosa del #9 y de un revulsivo, Eduardo Coudet considera que sumarle competencia a Aníbal Moreno y Fausto Vera potenciará al plantel y Mauro Arrambarri, quien supo ser verdugo del Chacho en LaLiga, está cada vez más cerca de llegar a River. Un refuerzo que el DT ahora buscará disfrutar ya que reúne todo lo que pretende de un volante central.
Con 268 partidos en un club que lo vio llegar con apenas 21 años y donde ya se transformó en una leyenda absoluta, dentro del top four de jugadores con más partidos en la institución, Getafe tasó la mitad de su pase en 6M de euros, los dirigentes de River elevaron a 5M una propuesta que también mantiene expectante a Boston River (tiene el 30% de la ficha, y el 20% restante le pertenece al jugador y al grupo empresario que lo representa). Ante ese jugoso ofrecimiento, todo se encamina a un pulgar en alto del club de Madrid, con los números entre el uruguayo de 30 años y el CARP ya acordados.
¿Por qué Arambarri? El charrúa ha demostrado ser un mediocampista box to box en una de las mejores ligas del planeta, con un importante despliegue físico y la virtud de poder ser sostén del círculo central en soledad, sin la necesidad de un ladero a su lado. Sin embargo, a pesar de la garra charrúa que recorre su sangre, no tiene sólo un rol defensivo fundamental en Getafe.
Con el correr de los partidos y del roce internacional se transformó en un jugador más completo que pisa el área rival: suma 19 goles -anotó varios de cabeza a pesar de su 1.75m de altura- y 11 asistencias en su carrera, estadísticas importantes para un jugador que en sus inicios se caracterizó más por cortar el juego rival que por generar el propio.
Con 37 partidos jugados sobre 38 en la última temporada de LaLiga, de los cuales completó 31, el nacido en 1995 en el Tropezón, a siete kilómetros al Norte de la ciudad de Salto, además de su experiencia internacional y esa intensidad para ir a quitar que no poseen los otros volantes del plantel, el hecho de manejar la pelota parada tanto en tiros libres como en penales (dos de los tres goles que festejó ante el Alavés de Coudet fueron por esta vía) es otro aspecto que destaca su inminente llegada.
Mientras descansa junto a su familia en su campo de Uruguay, el ex Defensor Sporting, Boston River y Burdeos, que además suma 12 encuentros en la Celeste, se prepara para despedirse del Getafe, donde lo definen como «uno de los líderes indiscutibles del vestuario, aportando carácter, compromiso y calidad en la medular», destacando también que «su regularidad y entrega le han llevado a ganarse un lugar de privilegio entre los grandes referentes de la historia getafense, ocupando un sitio en el selecto grupo de jugadores que más veces han defendido el escudo azulón». ¿Pasará de ser villano del Chacho a convertirse en héroe y figura?
El video de LaLiga con lo mejor de Mauro Arambarri en Getafe
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Mundial 2026, en VIVO: las selecciones que ya emprendieron el viaje, los planteles más caros y todas las perlitas de la previa

A solo una semana para el inicio del Mundial 2026, las selecciones aceleran la puesta a punto con amistosos, ajustes físicos y traslados a sus bases correspondientes. La selección argentina entrenó en Kansas con Lionel Messi trabajando diferenciado por una sobrecarga y el cuerpo técnico evaluó a varios lesionados de cara al amistoso del sábado ante Honduras.
México ya palpita su debut ante Sudáfrica, que se concentró en Pachuca a la espera del partido inaugural en el Estadio Ciudad de México. España completó la lista de 26 con las incorporaciones de Fabián Ruiz, David Raya y Martín Zubimendi, y Luis de la Fuente contará con todos sus jugadores para enfrentar a Irak. Mientras tanto, Colombia viaja rumbo a San Diego para su último ensayo ante Jordania y luego concentrarse en Guadalajara.
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La Selección Argentina usará la IA de Google Gemine en el Mundial 2026

Argentina usará IA en el Mundial. Foto: EFE
La Selección Argentina de fútbol anunció este miércoles en las pantallas de Times Square que usará la inteligencia artificial (IA) de Google Gemini durante el Mundial de este verano en su staff técnico para prevenir lesiones y analizar los partidos.
«Toda esa tecnología nos va a permitir trabajar mucho en la prevención de lesiones, el análisis táctico y muchas otras cosas en tiempo real que impliquen la toma de decisiones de los cuerpos técnicos», aseguró el director comercial de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Leandro Petersen.
La AFA presentó su colaboración con Google Gemini este miércoles en pleno Times Square de Nueva York, a poco más de tres semanas para que empiece el Mundial 2026.
Petersen no quiso dar detalles económicos sobre la colaboración con Google, pero apuntó que se trata de «uno de los acuerdos más importantes para la historia de AFA».
«Los aficionados podrán usar la IA de Gemini para crear imágenes con sus ídolos, canciones y otros contenidos a la hora de sacarse fotos y subirlas a la plataforma. Los fans que no van a estar en el Mundial se van a poder sentir cerca de la selección y de ídolos globales como Lionel Messi» agregó Petersen.
Este será el primer Mundial de fútbol masculino tras la explosión de la inteligencia artificial con ChatGPT de OpenAI, Claude de Anthropic, Grok de X o Gemini de Google, entre otras.
«Va a ser completamente distinto a cualquier otro Mundial que hayamos vivido. La IA va a estar en la palma de la mano de los aficionados, los jugadores, los cuerpos técnicos… va a cambiarlo todo», aseguró la directora de comunicaciones de Google para Hispanoamérica, Flor Sabatini.
La Selección Argentina llega al Mundial de este verano en Norteamérica como una de las favoritas junto con otras selecciones como Francia o España. La selección albiceleste, capitaneada por Leo Messi, buscará revalidar el título que consiguió en Catar 2022. EFE
Selección Argentina
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