CHIMENTOS
Sol Pérez en Lo de Pampita: “Era la tercera en discordia en todas las relaciones”

La presentadora argentina Sol Pérez se convirtió en madre el 4 de abril del año pasado con la llegada de Marco, fruto de su matrimonio con Guido Mazzoni. La conductora agradeció a su pareja, según sus propias palabras: “Gracias porque me diste lo más lindo que voy a tener en la vida. Es todo para mí, todo”.
Durante su visita a Lo de Pampita, la también abogada y modelo habló abiertamente sobre el terrible accidente que provocó la muerte de su abuela Norma, de 82 años, ”una segunda madre para mí, porque vivía con nosotros”.
Reconocida además por su paso como “chica del tiempo” en Sportia y su participación en Bailando por un sueño en 2017 y 2018, actualmente se desempeña como panelista de Gran Hermano y se incorporó al noticiero de Telefe, en el rubro espectáculos. Honesta y frontal, en la charla con Pampita Sol no esquiva ningún tema: desde el sexo durante la maternidad hasta su mediática pelea con Javier Milei, poco antes de que llegara a la presidencia.
Acá, los momentos más destacados de la entrevista:
—Hola, una vez más en Lo de Pampita, hoy me acompaña Sol Pérez, una amiga de muchos años.
—Hola, Caro.
—Puedo decir que te vi crecer, ¿no?
—Sí, literal.
—¿Te acordás esas primeras veces en la tele? ¿Cómo era estar en pantalla, la repercusión, la familia…?
—Sí, yo creo que a mi familia le costó un montón. Porque una cosa es cuando todo es lindo, cuando uno empieza a hacer trabajitos muy chiquititos, todo es hermoso… Pero después, cuando ya todo se hace mucho más global, es difícil, ya no lo manejás vos. Ojo, no hay que creerse ni lo bueno ni lo malo, eso lo aprendés con los años… Cuando dicen un montón de cosas, algunas ciertas y otras… te diría que la gran mayoría, no son verdades.
—¿De cuál te acordás, que decís: “Esto no era nada, nada verdad”?
—Un montón. Que choqué en Panamericana y mi mamá me llama por teléfono y menos mal que la atendí, porque nada que ver. Otra vez dijeron que había maltratado un equipo de maquillaje y peinado, y nada, cero: laburo con Alan y con Camilo hace más de diez años. Siempre tengo muy buena relación con toda la gente del canal. O ser la tercera en discordia: se separaba alguien y yo era la tercera en discordia en todas las relaciones.
El recuerdo de la abuela Norma…
—Quiero hablar de la relación que tenías con tu abuela Norma, lo de un accidente que tuvo hace años, y que la persona se dio a la fuga, ¿no? ¿Fue así?
—Fue todo muy raro. En ese momento, mi abuela tenía 82 años y se iba a hacer estudios todo el tiempo. Y me dice: “Bueno, me voy a hacer estudios a la mañana”. Yo me fui a trabajar -hacía el clima en Sportia- y mi abuela se fue a hacer los estudios. Cuando vuelvo suena el teléfono y yo no atendía, todavía había el fijo… Hasta que digo: bueno, voy a atender y me dicen que tuvo un accidente. Yo digo “accidente”, pero no es un accidente. Cruzó la calle y se la llevó puesta este hombre, que venía a mucha velocidad, porque como quedó el auto, fue impresionante. Supuestamente falleció en el acto, pero nosotros creemos que no. Y cuando fuimos a la comisaría, una de las cosas que nos dijeron fue: “Igual ya estaba grande tu abuela”.
—¡Una bestialidad!
—Yo la miré como diciendo: “Vos no tenés ni idea quién era mi abuela. O sea, estás grande vos al lado de mi abuela”. Mi abuela jugaba al tenis todos los fines de semana, iba a aquagym, hacía los cursos de Internet porque ella quería aprender a mandar mails, o sea, le sobraba vitalidad. Así que fue superduro, porque cuando pasan esas muertes, vos no estás preparado, y creo que nunca estás preparado. Al principio no podía ni hablar del tema. Me había quedado una parálisis en la cara porque lloraba todo el tiempo.
—El que no ha vivido esos dolores, creo que no sabe lo que es, porque el recuerdo está tangible todo el tiempo.
—00 Y después está como cada uno tramita el duelo y tenemos que seguir viviendo todos juntos en la misma casa, una habitación cerrada que nadie quiere abrir y cuando abrís te sentás a llorar… Y claro, no puede ser el cementerio vivo en tu casa. Pero todo eso lleva meses.
Sexo y maternidad…
—¿Cómo es el sexo en la maternidad con la cama compartida?
—¡Y… casi imposible!
—No digas eso.
—Sí, pobre Guido, casi imposible. Nos intentamos organizar. Encima yo quiero buscar otro bebé… Cuando Marco duerme la siesta, Guido está trabajando. Generalmente, Guido se queda un rato más en casa a la mañana y yo voy a trabajar.
—¿Sale mañanero? (risas).
—Imposible. No, vamos buscando horarios cuando Marco ya está dormido a la noche. Pero justo estábamos hablando en el auto y le digo: “mirá, Gui, le digo, no todos los viernes, pero un viernes al mes, por lo menos, tenemos que tener un plan para nosotros”. Es como que vas perdiendo eso de la pareja, de ir a cenar…
—Volver a ser novios un ratito.
—Tenemos cero de noviazgo. Es como todo: Marco, Marco, Marco, todo Marco.
—Claro, a veces decís “hoy lo hacemos y cuando llega el horario te mirás y decís: no, mejor mañana”, porque están muertos.
—Claro, te vas durmiendo porque le das de comer, lo bañás, le ponés el pijamita, toma la memi, lo hacés dormir…
—Sí, total. Pero a ponerse las pilas porque si no la hermanita no va a llegar más (risas).

La pelea con Milei
—Hace unos años te peleaste con Milei. Vos eras chiquita, pero ya con carácter, ¿no?
—Sí, tenía un carácter… Hoy lo veo con otros ojos…
—Pero eso también marcó tu carrera.
—Sí, me ayudó un montón.
—¿Te ayudó?
—Totalmente, sí. Yo, Caro, a vos te hice una que no la recordás, pero fue tremendo.
—Pero no tuvimos nunca problemas.
—Problemas no, pero porque siempre fuiste una genia total. Era mi primer trabajo de panelista y vos estabas de conductora, espléndida. Y te dicen: “Tenemos que pasar de tema”. Claro, yo no sabía ni qué era pasar de tema. Y vos te fuiste a vender algo y yo estaba re enojada. Y vos me dijiste: “¿Qué pasa, Sol, que estás enojada?”. “No, es que yo quiero seguir debatiendo el tema”. (Ríen) No, pero sos divina. Eso me lo acuerdo, porque otra dice: “Volámela a esta piba, no entiende nada”.
—No, porque además todas estábamos aprendiendo a llevar un programa adelante. Yo no había tenido nunca un programa propio, imaginate. Estaba igual que ustedes. Pero volviendo al tema Milei, ¿te acordás de ese momento?
—Sí, sí.
—Quién iba a imaginar que Milei iba a ser presidente…
—No, tremendo. Yo lo felicito porque la verdad que la campaña que hizo fue impresionante, pero cambió totalmente.
—¿Se acordará de esa pelea con vos?
—¡Ay, espero que no!
—¡Esperemos!
—Pero, bueno, yo siento que sí, que mi carácter me ayudó mucho porque decía todo lo que pensaba. Pero hoy no lo haría.
—No, no, para mí hay que hacerlo: no hay que perder esa esencia.
—Sí, pero a veces hay que tener un poco… Tenés que darte cuenta que a veces no da. Ya siento que no tengo tantas ganas de pelear, ¿viste?
—Es que ahora sos mamá. Ella ahora es mamá.
—Como que quiero ir a disfrutar, no tengo ganas de ir a discutir.
El primer Martín Fierro de Sol, que se volvió polémica
—Te llevo a aquella polémica que se generó en un Martín Fierro por un vestido…
—Sí, no estaba preparada para eso.
—¿Para la devolución? Tu primer Martín Fierro, la ilusión de ir por primera vez…
—Sí, fue horrible. Lo que no me gustó de las personas que me hicieron el vestido fue que después aprovecharon todo eso para colgarse, pegarme a mí también y pegar un programa de televisión. Aparte, yo me lo puse con toda la ilusión del mundo el vestido. Estaba haciendo teatro en ese momento con Carmen y me iba directamente. Entonces, después me vestía ahí en el camerín, me puse el vestido. Para mí estaba bien. Llegué y ya no había casi nadie en la alfombra roja…
—Porque venías del teatro. Y esa noche hermosa te fuiste a dormir y al día siguiente…
—Al día siguiente me mataron. Pero aparte dijeron “tenía el pelo que parece que sale de un albergue transitorio”. Yo tenía veintipico de años. O sea, ¿vos no tenés una hija, una amiga, una hermana para decirle eso a una mujer? Un horror. Fue todo un montón.
—No sé si es malicia, es como que hay una una comedia también cuando se critican los looks, ¿no?
—Sí, igual siento como que hoy no se dicen las cosas que se decían en ese momento, como que también era otra televisión… Directamente era en mi contra, era como: “¡No tiene cuerpo para eso!”.
—¿Y lloraste?
—Yo no, mi mamá, pobre.
Los comienzos de romance con Guido Mazzoni
—Estuve leyendo cómo te chamuyó Guido, chamuya medio raro, ¿no?
—¿Medio? (risas). Pasa que cuando él me decía esos chamuyos yo no me los creía, pensé que me hacía un chiste. No pensé que una persona podía chamuyar así. Ponele, me llegó a decir: “Me gustaría que me muerdas y hacer un molde y colgar la dentadura en la cama”. Cosa que vos decís: eso no lo dice nadie, estás loco. O después me decía: “Estás más buena que el sándwich del recreo largo que tenía en el colegio”. Y yo me reía porque me causaban gracia las barbaridades que ponía. Digo, este chico claramente es gracioso, no me está chamuyando. Pero, claro, cuando empecé a ver su forma de ser, me enamoró por completo. Es muy divertido, ¿viste? No se hace problema por nada. Y yo era todo lo contrario. Mi vida era trabajo, trabajo, todo el día enojada o peleando por algo. Estaba como muy enojada con la vida, hasta mi energía era otra. Siento que era otra persona, ¿viste?
—¿La primer cita dónde fue?
—Yo lo invité a cenar a mi casa, porque él me invitaba a cenar después de entrenar, cuando entrenábamos a la noche me decía: “Bueno, vamos a comer acá a la vuelta”. Y yo iba así toda horrible, que recién terminaba de entrenar, pero destrozada. Pero él… nada. Ni un beso. Entonces, yo tenía una amiga que entrenaba ahí también y le digo: “Che, ¿me podés averiguar a ver qué onda? Porque estoy remando en dulce de leche y este pibe capaz que está en otra”. Y me dice: “No, no…”
—Se estaba tomando su tiempo.
—Pero me dice: “No quiere como involucrarse sentimentalmente, porque ustedes tienen una relación profesor-alumna de gimnasio y como que a él también le servía que yo vaya al gimnasio de él”. Entonces, como que no quería, capaz que teníamos algo y no funcionaba y yo dejaba de entrenar. Y él me dice: “Y a mí me servía que vos vengas a entrenar, porque está bueno tenerte en el gimnasio…
—¿Y cuándo fue todo más fuerte que ya se descontroló?
—Ahí yo dije: “Bueno, nene, ya está, te invito a cenar a casa”. O sea, más indirecta que esa.

—Lo avanzaste vos entonces.
—Sí, más indirecta que esa no había. Nos conocimos en en julio y en octubre nos pusimos de novios, un 10 de octubre. Y en diciembre nos fuimos a vivir juntos.
—Bueno, Sol, me alegro tu recorrido y verte seguir creciendo y creciendo.
—Gracias, igualmente.
—Y lo que más me alegro es la familia divina que tenés.
—¡Ay, muchas gracias!
—Creo que ese es el regalo más grande que uno tiene en la vida.
—Gracias, Caro.
—Así que disfrútenlo mucho, me encanta.
Fotos: Adrián Escandar
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Angie Fort contó la verdad sobre su nacimiento y destapó una bomba familiar a sus 17 años: «Me pagaron»

Angie Fort volvió a convertirse en tema de conversación en las redes sociales tras compartir una inesperada confesión sobre su historia familiar. Con apenas 17 años y una creciente popularidad en TikTok, la hija de Eduardo Fort decidió contar detalles poco conocidos sobre cómo llegó al mundo y terminó generando un verdadero revuelo entre sus seguidores.
Dueña de un estilo descontracturado, directo y muchas veces ácido, Angie suele utilizar sus plataformas para mostrar aspectos de su vida cotidiana. Sin embargo, esta vez fue mucho más allá y reveló una historia que pocos conocían públicamente sobre su nacimiento.
«Soy estadounidense. Nací por vientre subrogado. Nací en San Antonio, Texas», explicó en un video que rápidamente comenzó a viralizarse. Pero lo que más llamó la atención fue una frase que lanzó con total naturalidad y que no tardó en multiplicarse en las redes: «Yo acá sí puedo decir que no fui un error. A mí me buscaron, me pagaron».
Lejos de generar polémica dentro de su familia, la joven relató la situación con humor y transparencia. Según explicó, sus padres decidieron recurrir a este método luego de que su mamá atravesara una grave complicación médica durante el nacimiento de su hermana mayor, lo que le impidió volver a quedar embarazada de manera natural.
En ese contexto, la familia encontró una alternativa en Estados Unidos para cumplir el deseo de agrandarse. Angie contó que los óvulos de su madre habían sido preservados previamente y que, tras un tratamiento de fertilización asistida, fueron implantados en el vientre de una mujer gestante.
La influencer también sorprendió al revelar un dato desconocido incluso para muchos de sus seguidores más fieles: originalmente el embarazo era múltiple. «Prendieron tres embriones. Mi hermano, mi mellizo, y otro embarazo gemelar. Íbamos a ser cuatro», relató.
Con el correr de la gestación, dos de esos embriones dejaron de desarrollarse y finalmente nacieron ella y su hermano Pietro. La situación, lejos de ser un tema doloroso dentro de la familia, terminó convirtiéndose en una anécdota recurrente entre sus seres queridos.
«Mi mamá siempre me hace un chiste porque tengo dos manchas de nacimiento. Dice que son mis gemelos y que me los comí», contó entre risas.
La espontaneidad con la que Angie abordó un tema tan personal fue celebrada por miles de usuarios, que destacaron su sinceridad y la naturalidad con la que habló sobre la maternidad subrogada. Mientras tanto, el apellido Fort vuelve a estar en el centro de la escena gracias a una nueva generación que parece no tener miedo de contar aquello que durante años permaneció puertas adentro.
Angie Fort
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Zaira Nara habló del reencuentro privado con Paula Chaves y su reconciliación: “Vino a casa y charlamos”

Zaira Nara y Paula Chaves fueron protagonistas de uno de los reencuentros más comentados de las últimas semanas, después de años de distanciamiento y versiones cruzadas. Las modelos y conductoras se reencontraron en un evento privado antes de que la famosa foto del abrazo se viralizara en redes y, por primera vez, Zaira contó detalles íntimos de ese acercamiento que marcó un antes y un después en el vínculo.
En su visita a La Peña de Morfi (Telefe), Zaira relató cómo fue ese primer encuentro fuera de los flashes. “Todo el mundo vio el evento, pero en realidad nos habíamos encontrado antes”, explicó. Según contó, la escena se dio de manera casual en un atelier de moda, mientras ambas se probaban vestidos para el Martín Fierro de la Moda. “Entré al local y estaba Pau parada en el medio del salón sola. Yo llegué con mi equipo, la vi y era pleno caos porque todo el mundo preguntaba sobre nosotras”, recordó.
Lejos de esquivar la situación, las dos decidieron acercarse y hablar. “La vi y nos dimos un abrazo, fue refuerte. Nos quedamos una hora hablando”, confesó Zaira, que reconoció que ambas sentían la necesidad de reencontrarse en un ámbito privado donde pudieran expresar lo que había quedado pendiente tras la ruptura de la amistad. “Era necesario, nos tenía que pasar de volver a reencontrarnos en un lugar que no sea un evento, que te están mirando todos”, reflexionó.
El acercamiento no se quedó en ese primer encuentro. Días después, Paula Chaves visitó la casa de Zaira y allí pudieron tener una charla más profunda y tranquila, lejos de las cámaras y la presión mediática. “Vino a casa hace dos días y estuvimos charlando tranquilas”, reveló Zaira sobre el encuentro privado con su colega. La conversación, según ambas, era una charla pendiente que no habían podido tener en el peor momento del conflicto, cuando la distancia se hizo pública y la amistad se rompió.
Zaira fue honesta sobre las razones de la distancia y el impacto que tuvo la exposición mediática. “Se había vuelto algo muy mediático”, reconoció, dejando en claro que la presión de las consultas constantes y el escrutinio del público terminaron condicionando muchas de las declaraciones que ambas realizaron en distintos momentos. “Las dos teníamos muchas cosas para decir, internamente. Cuando pasó todo lo que nos pasó, cada una tenía su postura, pero después se volvió mediático y como que cada una empezó a guardar información. Pero no había estado esta charla, que era necesaria”, explicó.
La modelo admitió que nunca antes habían tenido la oportunidad de conversar en profundidad sobre lo ocurrido. “Solo nosotras sabemos primero lo que nos pasaba a cada una, lo que pasó. Y también te pasa que te arrebatan, o sea, ella, por ejemplo, la arrebatan en la puerta de su canal, que va a trabajar y estás con la cabeza con mil cosas y de repente te preguntan y no sabés qué responder. Una cosa lleva a la otra y me parece que era necesario”, remarcó.

La historia de Zaira y Paula arrastra varios años de amistad, cercanía y luego distanciamiento. Aunque nunca explicaron públicamente todos los motivos de la ruptura, durante mucho tiempo circularon versiones que vincularon el conflicto con diferencias personales, el romance de Zaira con el polista Facundo Pieres y distintos episodios que terminaron desgastando un vínculo que había sido muy cercano. Sin embargo, Zaira insiste en que lo más importante hoy pasa por otro lado: “Más allá de lo que pase en el futuro, era necesario arreglar cosas entre dos personas que se quieren mucho”, afirmó.
Por ahora, ninguna de las dos habló de volver a ser amigas como antes, pero sí coinciden en algo: después de años de distancia, el diálogo volvió a abrir una puerta que parecía cerrada. “No sé qué va a pasar, pero somos dos buenas personas que teníamos ciertas cosas que arreglar y me parece que el tiempo cura todo”, reflexionó Zaira, dejando en claro que la relación está en proceso de reconstrucción y que el futuro es incierto, pero posible.
La foto del abrazo, tomada por su manager y amigo en común, Willy García Navarro, fue la postal que disparó las especulaciones. Mientras los fans celebraban la posibilidad de una reconciliación, Paula Chaves también salió a dar su versión: “Nosotras tuvimos una amistad muy linda, yo la quiero mucho. No hay vínculo, no somos amigas. Muchas veces nos encontramos en eventos, solo que ahora hay buena onda y se dejaron un montón de cosas de lado, pasó el tiempo, y me parece que está bueno”.

Chaves fue enfática al señalar que hoy el vínculo no es el de antes, pero sí hay cordialidad y respeto: “Ya está, está todo bien. Uno no puede ser tajante con las cosas, los vínculos van cambiando, van madurando, uno también va madurando, y no sé, no te puedo decir”, admitió.
El reencuentro privado y la charla en casa parecen haber dado el primer paso hacia una posible reconstrucción, aunque ambas son cautas a la hora de hablar de futuro. “Estuvo bueno charlar”, resumió Zaira, que se mostró movilizada y agradecida por la oportunidad de dialogar en profundidad.
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Sentir presión en el pecho: qué emoción podría estar intentando salir, según la biodescodificación

Sentir presión en el pecho puede generar miedo, incomodidad y muchas preguntas. Desde la medicina, este síntoma nunca debe minimizarse: puede estar relacionado con estrés, ansiedad, contracturas, problemas digestivos o respiratorios, pero también con cuadros cardíacos que requieren atención inmediata. Por eso, antes de buscar una lectura emocional, lo más importante es descartar causas físicas.
Desde la mirada de la biodescodificación, una corriente alternativa que interpreta ciertos síntomas como posibles expresiones de conflictos emocionales, la presión en el pecho suele asociarse con una sensación de carga interna. En esta lectura, el pecho aparece simbólicamente vinculado al afecto, la angustia, el miedo, la tristeza contenida o aquello que la persona siente que no puede decir.
Según esta interpretación, la molestia podría aparecer en momentos de tensión acumulada, duelos no elaborados, discusiones evitadas, vínculos que generan ahogo emocional o situaciones en las que alguien siente que se guarda todo. No se plantea como una verdad médica, sino como una forma simbólica de leer el cuerpo desde el plano emocional.
El punto clave es no confundir una mirada complementaria con una explicación definitiva. La biodescodificación no debe usarse para diagnosticar ni para reemplazar estudios, tratamientos o consultas profesionales. Una presión en el pecho nueva, intensa, persistente o acompañada de otros síntomas debe ser evaluada por un médico.
Qué podría representar desde la biodescodificación
- Angustia contenida: emociones que no se expresan y quedan “apretadas” internamente.
- Sensación de carga: responsabilidades, preocupaciones o conflictos que se viven como peso.
- Miedo o ansiedad: estados de alerta que pueden sentirse físicamente en la zona del pecho.
- Tristeza no procesada: duelos, pérdidas o cambios que todavía impactan emocionalmente.
- Conflictos afectivos: vínculos que generan tensión, culpa, dependencia o dificultad para hablar.
- Necesidad de frenar: el cuerpo como señal de pausa frente a una etapa de sobreexigencia.
Desde esta mirada, la presión en el pecho puede invitar a preguntarse qué emoción está ocupando demasiado espacio. Pero la prioridad siempre debe ser la salud: si el síntoma es fuerte, repentino, se repite o viene acompañado de falta de aire, sudoración, náuseas, mareos o dolor irradiado, hay que buscar atención médica de inmediato. La lectura emocional puede esperar; la evaluación física no.
Biodescodificación
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