POLITICA
El caso Grassi: la dura historia del joven que lo denunció por abuso y la trama de una investigación histórica

23 de octubre de 2002. 11 de la noche. Yo, Grassi (La investigación que más duele). Eso se leía en los avances del programa. Telenoche Investiga, el programa de investigación más importante de la historia de nuestra televisión emitía su informe más impactante, el que más consecuencias traería. El rating fue récord; alcanzó picos de 40.3. El contenido del informe, estremecedor.
Un joven de 19 años, cuya identidad se protegió en el momento, denunciaba al padre Julio César Grassi de haber abusado de él cuando tenía 12. El lugar de los hechos agravaba (si es posible) aún más la acusación: la Fundación Felices Los Niños que dirigía y manejaba a su antojo el cura y que era el lugar en el que estaba internado el chico, el lugar que debía cobijarlo, guarecerlo.
Julio César Grassi, el cura que era protegido por hombres poderosos e influyentes, fue denunciado por abuso sexual
Hay que remontarse a 2002 para entender quién era el señalado por ese chico y por Telenoche Investiga. Era un hombre muy conocido -posiblemente el religioso más mediático de la Argentina moderna-, popular, con una presencia casi monopólica en los medios y muchos hombres poderosos e influyentes apoyándolo y protegiéndolo. Desde empresarios a dueños de medios, pasando por celebridades y periodistas de prestigio.
Esa emisión de Telenoche Investiga provocó mucho más que récords de rating y repeticiones en los días posteriores. Desató una investigación judicial que terminó con la condena y detención del religioso. Mientras el programa se emitía, en Canal 9 el cura rodeado de periodistas de esa emisora y abogados intentaba una defensa y desprestigiar a su joven denunciante. En medio de la emisión debieron dispensarlo porque un juez de Morón había librado una orden de arresto y la policía se dirigía a Canal 9 a detenerlo. El cura se profugó en vivo y en directo.
Unas semanas atrás apareció en todas las librerías del país Abusado por Grassi. La hora de romper el silencio de Oscar Aguirre y Carlos de Elía publicado por Editorial Planeta. Por primera vez Oscar (Gabriel en el informe), la víctima del abuso, cuenta su historia. Su testimonio no sólo es revelador sino que conmueve profundamente. El abandono de la madre, los hogares e institutos por los que pasó, la violencia, la vida en la calle, el desamparo. Y su tiempo en la Fundación, el abuso de Grassi y el calvario que debió pasar después de su denuncia con amenazas, agresiones, persecuciones y su carácter de testigo protegido. Carlos de Elía era el director de noticias de Canal 13 y de TN. Fue quien se sentó durante meses con Oscar para recoger su historia y quien narra, en la segunda parte del libro, los entretelones de la investigación. La decisión de seguir adelante, las presiones de importantes hombres de medios, el papel de Bergoglio y Monseñor Laguna, las decisiones periodísticas y éticas que debieron tomar.
Oscar fue abandonado por su madre cuando tenía 6 o 7 años. Todo respecto a su origen es impreciso. Su lugar de nacimiento, la fecha, los progenitores. La madre lo dejó en la puerta de un colegio del Gran Buenos Aires y nunca volvió a retirarlo. Oscar debió arreglarse solo. Buscar en su memoria imágenes (e información) que no tenía. No había partida de nacimiento ni documento. Su primer DNI lo tuvo a los 14 años. Fue enviado a hogares y a institutos pero él siempre se escapaba. Vivió en la calle. Durmió en el último asiento del 60. Vendió estampitas en el subte. Siempre solo. Sin nadie que lo apoyara, que le diera un abrazo, que le facilitara comida. Ese estado de desamparo, de vulnerabilidad permanente agrava los hechos posteriores. Fue detenido decenas de veces y enviado a instituciones. Siempre se escapaba. Hasta que a los 12 llegó a la Fundación Felices Los Niños.
En la Fundación, la vida era muy diferente para aquellos chicos que tenían acceso a Grassi, que eran sus preferidos. Había visitas a la radio, a la televisión, paseos varios, mejor ropa. Privilegios evidentes a los que todos querían acceder. Para eso había que estar cerca del sacerdote. Era a lo que todos aspiraban. En el medio, un sistema injusto, un niño interno que resulta ser el hijo de Telledín y una visita surrealista para ver Chiquititas a un teatro de la Avenida Corrientes.
Pasadas unas semanas, Grassi empezó a acercarse a Oscar hasta que hubo primero unos tocamientos hasta que una noche se produjo el abuso (descripto crudamente en el libro). Horas después Oscar escapó de la Fundación.
Muchos años después, fue contactado por la producción de Telenoche Investiga para que diera testimonio sobre la vida en la Fundación. Su madrina, una exempleada del lugar, había brindado su contacto. En la primera oportunidad, Oscar contó algunas generalidades y alguna que otra sospecha pero no habló de él. Tiempo después, llamó para brindar un nuevo testimonio. Éste fue claro, contundente, veraz.
En el informe realizado por Miriam Lewin con la producción de Irene Bais, “Gabriel” hablaba entre sombras, de espaldas a cámara para que no se develara su identidad. Gabriel era un nombre de fantasía pensado con el fin de proteger la identidad del joven denunciante. Esa precaución no alcanzó. Porque pese a lo que dice la ley y a los pedidos de la justicia, los abogados de Grassi dieron a conocer en diferentes oportunidades su verdadero nombre. Recién ahora, casi un cuarto de siglo después, Oscar Aguirre puede contar su historia.
Entre el informe y la condena de Grassi, en esos siete años, Oscar vivió un calvario. Su condición de víctima, de niño abusado, su estado de orfandad absoluta y exposición, no significó un límite infranqueable para sus perseguidores. “En el programa de Canal 9 Grassi inventó que yo lo había ido a extorsionar unos días antes de Telenoche Investiga. Dijo que le pedí plata para no denunciarlo y que era todo mentira: jamás pudo explicar cómo lo iba a extorsionar si era mentira. A medida que lo escuchaba no podía creer lo hijo de puta que era. Hizo que dijeran varias veces mi verdadero nombre en ese programa —cosa que no se podía hacer por que era testigo de identidad reservada— y ahí empezó un calvario para mí. Ahora lo sabía todo el país”, narra Oscar en el libro.
Fueron siete años de acoso y de escape constante, de temor y de estar en un estado de alerta las 24 horas. A los tres días de emitido el programa, debió escapar tirado en el piso de un auto del apart hotel en el que lo habían alojado. Luego recibió amenazas, ataques subrepticios en los departamentos en los que se alojaba, golpes y hasta estuvo a punto de perder un dedo una noche que ingresaron a su vivienda mientras él dormía. Si no fuera un caso real, si no se tratara de una historia llena de dolor, podría tratarse del argumento de un thriller (y hasta alguien diría que los guionistas se extralimitaron). Los involucrados en su protección y asistencia debían mirar el espejo retrovisor cada vez que se dirigían a visitarlo a los lugares en los que estaba oculto, para asegurarse de que no eran seguidos, para evitar tener que mudarlo una vez más. Después, un par de pasos por el programa de testigos protegidos. Custodiado, sin poder moverse del lugar y alejado de Buenos Aires. Casi sin poder ver a la poca gente con la que tenía relación. Mientras tanto, su agresor, el hombre que debía cuidarlo pero que en cambio había abusado sexualmente de él, seguía detentando su poder, acudiendo a la televisión, celebrado por famosos y circulaba libremente. Fueron años muy difíciles para Oscar que ya había tenido una vida muy difícil.
Una tarde mientras estaba en una casa custodiado por policías, Oscar vio en la televisión que Grassi había sido puesto en libertad luego de una breve detención. No entendía lo que estaba sucediendo. Le parecía estar viviendo en el mundo del revés: “Empecé a gritarles completamente sacado: ‘¡Él está libre, acá el único que está preso soy yo! Mientras se suponía que estaba preso lo visitaba todo el mundo. ¡El único que está encerrado soy yo!’. Decidí irme del programa de protección. No me importaba nada de nada. Si él estaba libre, yo no tenía por qué estar preso ahí. Además, si Grassi quedaba libre, seguro me iba a meter en cana a mí”, dice en el libro.
Mientras tanto la red de comunicadores que respondía a Grassi intentaba en cada oportunidad que encontraban develar que Gabriel en realidad era Oscar Aguirre. Y dedicaban grandes esfuerzos a difundir falsedades y a socavar su credibilidad.
Luego de negar los hechos, de convertir en el foco de la investigación al denunciante, los abogados de Grassi acusaron a Oscar de extorsión. Afirmaron, sin ninguna prueba, sin ningún correlato con la realidad, que el chico había amenazado a Grassi con denunciarlo si no le pagaba determinada suma de dinero. Una mentira que ni siquiera pudieron terminar de redondear con algún viso de realidad o una cifra estimativa. Acaso, sin darse cuenta de que esa falsedad tenía hasta algo de autoincriminatorio para Grassi: usualmente el extorsionador amenaza al perpetrador con dar a conocer algo que el otro hizo. Si todo se tratara de una fantasía, de una mentira, no habría temor en el extorsionado. Lo que sí sucedió fue que un renombrado abogado, con peso mediático, le ofreció al joven una suma de dinero considerable para que cambiara su testimonio y dejara de incriminar a Grassi. Él se negó a hacerlo.
El testimonio de Oscar Aguirre fue el que hizo que Grassi fuera condenado. Fue el único de los denunciantes que nunca se desdijo. El único al que no pudieron quebrar.
Mientras tanto, cuenta Carlos de Elía que el Arzobispado de Buenos Aires comandado por Jorge Bergoglio que luego se convertiría en el Papa Francisco, pagaba al abogado Marcelo Sancinetti, reputado penalista, 300.000 dólares para que escribiera un largo opus que encuadernado en cuero fue distribuido tratando de demostrar la inocencia del sacerdote (el mismo abogado había hecho lo mismo un tiempo antes- por una cifra mayor- para la familia Yabrán).
En el medio, mientras la causa judicial proseguía con lentitud, se probó que la labor de la Fundación tampoco era lo que se pregonaba. En esas enormes hectáreas que recibían casi dos millones de dólares/pesos del estado en la época de la convertibilidad no se cuidaba una multitud de niños tal como se publicitaba. Según De Elía en su libro “los 6 200 chicos que Grassi decía atender y cuidar, en realidad eran treinta o sesenta según las épocas,y que a esa cifra se llegaba si se contaban los alumnos de las escuelas provinciales que estaban dentro del predio y que solo recibían de la fundación el desayuno”.
Los nombres importantes que brindaron apoyo público (y se supone que privado) a Julio Grassi fueron legión. Entre ellos Raúl Portal (presidente de la Fundación), Menem, Cavallo, Yabrán, Monseñor Laguna, Jorge Bergoglio, Mariano Grondona, Daniel Hadad, Moreno Ocampo, Mauro Viale, Julio Ramos, abogados carísimos y muchos otros apoyaron al padre después de las denuncias. “En general, la defensa a Grassi fue ciega y salvaje, originada en algunos casos en la buena fe, en otros en el miedo a quedar asociados a un cura pedófilo y en algún otro caso en intereses económicos. Tampoco faltaron empresarios y periodistas que ofrecían pantalla a Grassi por motivos muy diferentes: por aquellos días de espanto social, la presencia de Grassi en un programa generaba rating, probablemente porque la sociedad en shock esperaba de él una respuesta que lo alejara del horror que se había revelado”, escribe Carlos de Elía.
Hoy Oscar tiene 42 años. Trabaja como pintor, plomero y albañil. Nunca formó una familia. Durante muchos años estuvo en pareja con una chica y todavía mantiene el vínculo con la hija de esa mujer. Todavía se ve con su madrina, la mujer que conoció en la Fundación, que luchó para que él pudiera conocer su origen, que le tramitó su primer DNI y una de las pocas de ese lugar que no lo traicionó cuando la denuncia salió a la luz. Oscar todavía tiene miedo de que se sepa su nombre, de ser reconocido y que alguna represalia llegue, que algún estertor del viejo poder del sacerdote abusador lo alcance.
La condena para Grassi, pese al accionar mediático y judicial que desplegó un ejército de influyentes y abogados muy bien pagos no se sabe por quién, llegó recién siete años después de la denuncia. Abuso sexual y corrupción agravada. De los denunciantes, el único cuyo testimonio terminó siendo aceptado por la justicia fue el de Oscar Aguirre. Tras una avalancha de apelaciones y recursos rechazados en cada instancia, en septiembre de 2013, la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires confirmó la condena. Finalmente, 11 años después de la denuncia, del informe de Telenoche Investiga, Grassi fue detenido y llevado al penal de Campana.
Después recibió otras dos condenas. Una por malversación de fondos y la otra por desviar bienes donados a la Fundación hacia el penal de Campana para favorecer su situación personal y comprar diversas prebendas que mejoraran su estadía carcelaria. La defensa de Grassi solicitó la libertad condicional en agosto de 2024. El pedido fue denegado. El cura permanecerá detenido hasta mayo de 2028.
Julio Cesar Grassi, Telenoche Investiga, abusos a menores
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La Justicia allanó dos domicilios de Cirio y Piccirillo tras la difusión de los videos de los dólares

La Justicia allanó dos domicilios de Jesica Cirio y su expareja Elías Piccirillo, tras la difusión de videos en los que la modelo y conductora muestra dólares guardados en un vestidor de la casa que compartía con el exjefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde, su primer marido, según pudo saber de fuentes judiciales.
La revelación de las filmaciones, realizada por este medio, generará nuevos movimientos en el expediente judicial que instruye el juez federal de Lomas de Zamora Luis Armella. Se prevén próximos peritajes para estimar el monto del dinero exhibido en los cajones del vestidor del exintendente de Lomas de Zamora en una propiedad ubicada en un country de San Vicente.
Noticia en desarrollo
Martín Insaurralde,Jésica Cirio,Dólares,Conforme a,,En la mira de la Justicia. Por su batalla con Piccirillo, el financista Francisco Hauque pide que declare Jesica Cirio,,En el oficialismo descuentan que seguirá la sangría de información mientras la Justicia avanza hacia un primer pedido de explicaciones,,La visita de León XIV. La Iglesia espera una confirmación del Vaticano, pero ya se barajan posibles escenarios,Martín Insaurralde,,»Manipulaciones digitales”. Jesica Cirio habló tras la difusión de videos suyos con fajos de dólares,,»Manipulaciones digitales». Las palabras de Jesica Cirio luego de que publicaran los videos en los que se ven bolsas de dólares,,Bolsas con dólares. Qué se sabe de los videos que podrían comprometer a Martín Insaurralde y Jesica Cirio
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En la antesala de una posible interpelación, Manuel Adorni reunirá a los senadores de LLA en Casa Rosada

Respaldado por la cúpula del Gobierno y ya lejos de su rol como vocero, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reunirá el martes en la Casa Rosada a los senadores de La Libertad Avanza, en la antesala de una sesión clave en el Congreso, en la que se podría aprobar una interpelación y eventual moción de censura en su contra.
La convocatoria se hizo en las últimas horas a través del secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, uno de los representantes del Poder Ejecutivo que lleva adelante la relación con los legisladores.
De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes al tanto del llamado, el objetivo del encuentro es el de “analizar todos los proyectos que el oficialismo tiene en carpeta”.
”Los citó a todos en tres grupos distintos para hablar de la dinámica legislativa del segundo semestre y la coyuntura”, explicaron.

No obstante, hasta este domingo a los senadores no les habían precisado el motivo exacto de la reunión, aunque en el bloque sabían que muy probablemente se hablará de la reunión del jueves.
Para esa sesión, junto con el proyecto para endurecer la seguridad a la propiedad privada, el peronismo logró incluir en el temario las medidas de interpelación de Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
El funcionario viene siendo sostenido en el cargo por el presidente Javier Milei, que incluso lo integró en la comitiva que este sábado lo acompañó a Rosario para el acto por el Día de la Bandera.
Esta decisión del mandatario nacional generó cierta tensión interna, principalmente por parte de la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, que fue muy crítica de la situación del ministro coordinador.
Sin embargo, fue ella misma la que consiguió que se suspendiera la sesión que originalmente estaba prevista para la semana pasada, dándole así más margen al Gobierno para planificar la estrategia.
A la salida del encuentro de Labor Parlamentaria, Bullrich reconoció que acordó con la oposición sumar al debate las iniciativas en contra del jefe de Gabinete.
”Si ese proyecto tiene mayoría, Adorni tendrá una interpelación y eso podría llevar, o no, a una moción de censura. Fue el acuerdo al que llegamos. Yo informaré ahora al Poder Ejecutivo sobre esto y veremos qué medidas se toman”, detalló.
Resta saber si, en este contexto, Bullrich irá a la convocatoria de Adorni, aunque hasta este domingo no había rechazado la invitación.
Lo mismo ocurre con el resto de los integrantes del bloque, quienes por lo bajo protestaron -en algunos casos- por el llamado, pero no niegan que asistirán.
Por otra parte, todavía también es una incógnita la decisión que van a tomar el jueves que viene los aliados del oficialismo, como el PRO y la UCR, que ya pidieron públicamente la renuncia del funcionario.
La bancada encabezada por Martín Goerling tendrá este lunes un encuentro propio para analizar las opciones que están sobre la mesa y definir qué van a hacer.
Aunque todo se terminará de decidir en esa instancia y entre todos los senadores del espacio, estaba la idea por estas horas de votar a favor de la interpelación, pero no era clara la postura sobre la posterior moción de censura.
El miércoles también habría sesión en la Cámara de Diputados para tratar otros proyectos similares en contra del funcionario, pero esto no es algo que preocupe al Gobierno.
En Balcarce 50 señalan que la prioridad actualmente es el Senado, porque los números en ese recinto son más ajustados y el intento de la oposición podría prosperar.
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Juan Manuel Olmos dijo que el PJ debe seguir funcionando pese a la detención de Cristina

El presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN) y referente del PJ porteño, Juan Manuel Olmos, consideró que el peronismo tiene posibilidades reales de ganar las elecciones presidenciales de 2027, pero lo supeditó a la redacción de un programa de gobierno sólido y a que defina sus liderazgos a través de una competencia interna abierta.
En ese sentido, Olmos destacó que la legitimación de una nueva conducción debe surgir del voto de los afiliados y no de “acuerdos cerrados” entre dirigentes.
El integrante del denominado PJ Federal enfatizó su idea de que la posibilidad de que el PJ vuelva al éxito electoral dependerá de que antes se haga una autocrítica profunda, amén de ofrecerle a la sociedad una alternativa que genere confianza.
En declaraciones al programa radial A Confesión de Parte, que se emite por Splendid 990, Olmos sostuvo que el peso político de Cristina Kirchner es “insoslayable” y sería “estar fuera de la realidad” no tenerla en cuenta como dirigente dentro del PJ.
Sin embargo, advirtió que la situación judicial de la expresidenta no debe paralizar la discusión política del peronismo. En ese sentido, recordó que Juan Domingo Perón, estando proscripto y en el exilio, siempre alentó la participación electoral y el debate de ideas. “Dejar de hacer política y no discutir más de nada; me parece que eso no es un programa de gobierno”, sentenció.
No obstante, Olmos insistió con la denuncia del kirchnerismo de que a la expresidenta no se le aplicaron las garantías del debido proceso penal. Sostuvo que el expediente judicial se manejó con “tiempos electorales” y no judiciales, lo cual afecta la seguridad jurídica y la previsibilidad institucional del país, enviando un mensaje negativo tanto a ciudadanos como a inversores.
En relación al Gobierno de Javier Milei, el presidente de la AGN criticó en duros términos a la administración libertaria, a la que definió como un “gobierno de nomenclatura” en materia de obra pública, acusando al oficialismo de limitarse a cambiar los nombres de proyectos ya ejecutados.
Por otra parte, dijo que el actual superávit energético es consecuencia directa de obras de infraestructura clave como Vaca Muerta y el gasoducto, obras que atribuyó a las gestiones peronistas anteriores.
Olmos cuestionó el modelo económico del gobierno libertario por sustentarse en costos sociales altos, la caída del consumo, el cierre de comercios y un creciente endeudamiento familiar.
Asimismo, criticó la apertura de importaciones y el atraso cambiario, comparando el rol del ministro de Economía, Luis Caputo, con el de un “jefe de mesa de dinero”. Frente a este escenario, propuso que la alternativa peronista debe mantener el orden macroeconómico, pero con una orientación volcada a la actividad económica, la recaudación y el sostenimiento de funciones estatales esenciales como la salud y la educación pública.
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